"Capítulo VI"

"Encuentro con el destino"

El otoño, impasible ante tales sucesos, seguía su curso imparable, alcanzando su cénit para después ir decreciendo a una velocidad vertiginosa, acercándose al invierno a pasos agigantados, a pesar de los enormes esfuerzos que otorgaban a su encomiable labor los Reyes de las Hadas. Zexion y Lexaeus eran muy conscientes de esta situación, y no desperdiciaban un sólo minuto en su incansable búsqueda. No obstante, la empresa no era nada sencilla, pero jamás se permitían el lujo de desfallecer en ella. Raudos recorrían cada punto de las tierras próximas a su reino y las contiguas, y aún así todavía no tenían apenas noticias del muchacho al cual todos buscaban casi desesperadamente.

En una de esas ocasiones, decidieron que lo más aconsejable por el momento era detenerse a descansar y recobrar fuerzas. Se refugiaron en las altas ramas de un árbol de tonos anaranjados, rojos, amarillentos y castaños y hablaron acerca de su situación actual. Éstas fueron sus palabras:

-Aún no hemos obtenido ningún mensaje de Axel ni su paradero. Confío en su sabiduría y que se encuentre en buenas condiciones. –Reflexionó Zexion. – Espero que no se meta en ningún lío, aunque tratándose de él…

-No te preocupes en exceso, Zexion. A pesar de todo, es ya consciente y responsable de su condición, no es el niño que conocimos aquél día, ha madurado este último ciclo estacional. No tardará en dar con él, sino ten por seguro que lo haremos nosotros.

-Te veo muy seguro Lexaeus. ¿Acaso tienes algún plan que no me hayas confesado? –Le observó con cierta inquietud y curiosidad.

-Nada más lejos de la realidad. – Le sonrió levemente el portentoso joven. –Pero confío en nuestra suerte. Aún no ha existido ni existirirá la hazaña que nosotros, el trío implacable, no podamos realizar.

Zexion sonrió sinceramente en mucho tiempo. Una vez más gracias a Lexaeus, había recobrado la esperanza y las ganas de seguir luchando ferozmente hasta lograr su objetivo. Se sintió parte del todo de esa mirada llena de sabiduría y deseosa de aventuras, que igualmente compartió a su vez. Esa pequeña unión sería mucho más fuerte y duradera que muchas venideras y les daría todas las herramientas necesarias para combatirlo todo.

No muy lejos de nuestros amigos, una joven inquieta que muy bien conocemos, al fin había despertado de su largo letargo y tras la búsqueda de alimentos que le proporcionaran la energía suficiente para continuar alejándose a toda prisa, sobrevolando la zona descubrió para su sorpresa dos puntos de luz sobre un árbol. Cautelarmente se ocultó a varios centímetros por debajo de ellos, y prestó toda la atención a la conversación que le fue posible.

-Yo creo que debe estar cerca. Por lo que he oído, los peces y otros animales de la charca le vieron hace algunos días. –Corroboró Zexion.

-Sí, a su ritmo no debe de poder moverse con rapidez, por lo que he oído no posee alas como nosotros.

-Sí, Axel me comentó que no las poseía, así que irónicamente puede ser una ventaja para nosotros, así quizás podamos localizarle con mayor presteza.

Xion al oír el nombre de su amado y todos estos datos, supo sobre quién hablaban y que aún no habían dado con él, así que de nuevo le vino a la mente una nueva idea: Encontraría a esa persona antes que ellos y la engañaría para alejarla de Axel todo lo que pudiera, para así tener vía libre para recuperar su amor. ¡Era un plan tan sencillo que no podía fallar! Tan emocionada estaba por verse ya de nuevo junto a Axel que dio un fuerte golpe en la rama que hizo vibrar ligeramente las hojas que aún aguantaban en ella, atrayendo así la atención de los dos lacayos.

-¿Has oído algo, Lexaeus? Me ha parecido escuchar un murmullo allá abajo. –Comentó mientras se asomaba por el borde en busca de la procedencia del sonido.

Lexaeus prestó atención junto con él, pero el murmullo había desaparecido con la misma celeridad con la que se había manifestado.

-Supongo que habrá sido algún pajarillo. –Sentenció Zexion. – Retomando el tema que nos concierne, será mejor que sigamos nuestra búsqueda aún más próximos al suelo si queremos dar con él, aunque ello conlleve más riesgos para nosotros. Será la única forma de dar con él más deprisa.

-El invierno está cerca… -Reflexionó Lexaeus. – Mis alas lo presienten. No nos queda mucho tiempo.

-Descansemos pues y retomemos la búsqueda lo antes posible. – Ambos se improvisaron pequeños lechos de hojas tejidos féericos y se entregaron a un sueño reparador, mientras Xion, suspirando aliviada, retomaba un nuevo rumbo con la felicidad como estandarte. Ya se sentía cada vez más próxima a su destino.

Mientras tanto, a unos cuantos kilómetros de allí, cierto pajarito cantor buscaba con tesón algún indicio que le pudiera llevar a la morada de las hadas de la región. El bosque era habitado por muchas bestias diferentes, pero parecía ser que ninguna tenía la menor idea de dónde podría hallarse ese valle tan misterioso. Ni el Señor Zorro, ni la Señora Coneja, ni el Señor Castor y su familia, ni tan siquiera la audaz ardilla conocían su paradero. Pero no por eso me di por vencido, había hecho una promesa, y la llevaría a cabo, con todas sus consecuencias. No obstante, mi naturaleza era cálida como golondrina que era, y todos los míos habían emigrado ya a zonas más benignas, quedándome yo como único ejemplar de la zona. Era plenamente consciente de lo que ello significaba: pasar en soledad el crudo invierno, el cual no estaba nada acostumbrado. Y las peripecias y los pesares no habían hecho más que empezar para mí…

¿Y qué fue de Roxas? El muchacho seguía su camino, pese a perder el norte a cada paso que daba. Fatigado y hambriento, se sentó a la orilla de un pequeño estanque, algo desanimado, mientras observaba su reflejo melancólico que le devolvía la mirada.

-Ojala… todo hubiese sido diferente… para ambos… Te extraño tanto… - Se dijo con lágrimas en los ojos mientras se abrazaba a sus rodillas. –Te… quiero… Pero no puedo encontrarte… No soy capaz de nada… no soy nadie sin ti…

Lo que no podía imaginarse, es que alguien tras los matojos se conmovía oyéndole y sin querer se descubría al sollozar abiertamente. Roxas se giró sorprendido y buscó con la mirada la voz oculta.

-¿Qui… quién anda ahí? ¿Por qué lloras?... Por favor, sal y explícamelo… -Se dirigió con cautela al origen del sonido y descubrió a una muchacha de su edad, muy hermosa, con grandes alas marrones y vestida con andrajos arrodillada en el suelo, cubriéndose la cara con ambas manos, sin poder parar de llorar sentidamente. Roxas se arrodilló frente a ella y con cuidado sostuvo en sus manos las de ella, apartándolas con suavidad y descubriendo sus grandes ojos azules anegados en lágrimas. Esta le miró en una mezcla de sorpresa y vergüenza, cobijada en un llanto de tristeza y melancolía muy visibles.

-Lo…lo siento mucho. Iba en busca de una persona que he perdido y al pasar por aquí, no pude evitar oírte y… me sentí muy apenada. Porque por tus labios surgían a la perfección mis sentimientos mejor guardados en mi interior.

El joven sintiéndose culpable, la cobijó entre sus brazos, dejando a un lado su propia desdicha para consolar a un alma más necesitada de cariño. Le abrazó lo más cálidamente que fue capaz, mientras ella no podía dejar de llorar. Así pasó largo rato, él en silencio le acariciaba su cabello y su espalda y ella desahogaba toda su pena en su pecho. Cuando al fin la joven fue capaz de reponerse, le pudo mirar a los ojos y pedir perdón.

-No tienes por qué, necesitabas ser escuchada y arropada. A mí no me importa hacerlo si eso te hace sentir mejor. –Y para terminar, le dedicó una sonrisa llena de paz y ternura. Ella se ruborizó, pues nunca antes había estado así con nadie, jamás nadie la había apoyado en un momento tan difícil como aquél. Sentía que debía separarse de sus brazos, pero no podía, su cuerpo no le respondía.

-Gracías… Nunca nadie había hecho esto por mí… tienes los ojos muy bonitos.

-Iguales a los tuyos. –Sonrió alegremente. ¿Ya estás mejor? – La joven asintió con la cabeza y deparó en un detalle.

-¡Ah! ¡Seré maleducada! Ni siquiera me he presentado... – Su ruborizó de nuevo.

-No podías hacerlo en ese estado, no te preocupes, además, yo tampoco lo hice. – Se excusó.

-Sí, tienes razón. – Sonrió por vez primera desde su encuentro.

-Así te ves mejor. Me presentaré: Mi nombre es Roxas, un placer conocerte.

-El mío es Xion, el placer es todo mío. Siento haberte interrumpido. Seguro preferías estar solo.

-A decir verdad, me alegro de haberte encontrado, estar solo no conlleva nada bueno, te hace pensar demasiado, y casi siempre cosas muy tristes… -Su semblante se ensombreció un poco.

-Cuánta verdad esconden esas palabras…

-Siento que por mi culpa te hayas puesto tan triste… - Trató de excusarse.

-No te preocupes, ya lo estaba antes de llegar aquí, a decir verdad, llevo tanto tiempo triste que ya apenas recordaba lo que era la felicidad. Pero gracias a ti lo he vuelto a recordar.

-Me alegra oír eso – Le volvió a sonreír.

-Pero aún no me has dicho por qué estabas aquí solo… Y tan triste.

-Bueno… A decir verdad, ha pasado tanto tiempo… Verás, hace algún tiempo me alejaron de mi hogar y mi familia contra mi voluntad… y no soy capaz de dar con el camino de regreso…

-Pero en tus palabras denotaba otro sentimiento aún más profundo…

-Así es, me has pillado. – Admitió sonrojado. –Llevo bastante tiempo alejado de la persona que más amo en este mundo, además de mi madre. Y le echo tanto de menos que a veces no puedo evitar pensar en nosotros y que las lágrimas caigan sin remedio por mi rostro. Sé que no debería, pero no puedo evitarlo.

-Te entiendo tan bien… ¿Sabes? Me has caído muy bien, y te ayudaré en tu búsqueda. ¿Qué te parece?

-¿Lo harías? Pero tú bastante tienes con lo tuyo… No quiero agobiarte con más problemas…

-No lo es en absoluto. Además, quizás de paso también logre encontrar lo que busco y dar con la persona que yo también amo. Y así no estaremos solos.

Roxas le sonrió y ella le devolvió la sonrisa, y con unas manos firmes entrelazadas pactaron el trato. Y con nuevos sueños y anhelos, continuaron su camino en compañía.

No obstante, por irónico que esto pueda llegar a parecer, Xion desconocía totalmente el vínculo fuertemente forjado entre Roxas y Axel, de hecho, incluso ignoraba que Roxas fuera el chico al que todos estaban buscando, incluida ella misma. Pero lo más desconocido para ella en esos momentos era que Roxas silenciosamente pero seguro, había atravesado la fría barrera que se había impuesto a su corazón y su pequeña llama se iba avivando cuanto más tiempo pasaba a su lado. Por supuesto, esto conllevaría sus propias consecuencias que con el tiempo surgirían.

Por su lado, Axel seguía su búsqueda incansable, sin grandes resultados. Y a medida que el tiempo empeoraba, creía en él la preocupación. Las fuertes tormentas del otoño bañaban el paisaje inexorablemente y en su afán por encontrarle recorría cada recodo, cada pequeño arbusto, cueva u oquedad donde pudiera cobijarse. En una de ellas, dio a parar a un árbol de gran tronco en el cual en su interior albergaba numerosas familias de insectos que se agrupaban entre sí para darse calor temblando como hojitas diminutas. Los presentes motivados por la sorpresa, abrieron mucho los ojos y dieron un paso adelante ante el abejorro y su jinete. Un joven le reconoció enseguida, se trataba de Hayner, que visto la imposibilidad de dar con Roxas de nuevo, él y sus amigos habían decidido darse una tregua ante los grandes diluvios.

-Tú… Tú eres Axel, el príncipe de las hadas, ¿verdad?

-Así es, el motivo de mi precipitada visita se la debo a un joven de dorados cabellos y grandes ojos azules, de un rostro resplandeciente como el sol, responde al nombre de Roxas. ¿Por casualidad le habéis visto?

Hayner asintió afligido y enfurecido consigo mismo: Sí, de hecho, nosotros – Refiriéndose a Olette y a Pence. – Éramos los encargados de escoltarle y acompañarle en una misión de búsqueda de su hogar. No paraba de hablar de ti y d que tenía que encontrarte pasara lo que pasara… Pero lamentablemente… nos topamos con Xigbar el Escarabajo, que se lo llevó con él a su espectáculo. Fuimos a pedir ayuda, pero cuando regresamos, Roxas ya no estaba allí, le habían perdido el rastro hacía días… Desde entonces, no hemos vuelto a saber nada de él…

-Lo sentimos mucho… - Se excusó Olette en nombre de todos.

-No lo sintáis, habéis hecho lo que estuvo en vuestras manos y fuisteis muy valientes. Os lo agradezco de corazón en mi nombre y en el de todas las hadas. Pero todo esto me lleva a pensar que aún vaga perdido a merced de este tiempo tan terrible y estas fuertes lluvias heladoras. Debo darme prisa, no quiero que más desgracias se ciernan sobre nosotros. Si le veis, decidle que me habéis visto y que sigo buscándole y no pararé hasta encontrarle, que no tema.

-Se lo diremos de tu parte – Le prometió Pence.- Ahora vete, cada minuto cuenta y él te necesita más que nadie.

Axel se puso en marcha y a gran velocidad, surcó el cielo inundado en lágrimas heladas, cubierto hasta la cabeza con el manto que Roxas le tejió, rezando para llegar a tiempo.

En aquellos precisos momentos, en otro lugar, una charla no tan agradable estaba dando lugar…

-Vamos Xigbar, sé razonable… odio la violencia y lamentaría enormemente tener que usarla contra ti y aún menos matarte…

-¡Te he dicho todo lo que sé, lo juro!-Xigbar estaba empotrado contra un tronco, levantado dos palmos del suelo, sujetado a un potente brazo cuyo puño iba aprisionando su cuello por momentos, dejándole extenuado y sin paso de aire a sus pulmones. - ¡No me gustaba ni cómo cantaba, ni bailaba ni él en general! ¡Era con lo más horrible que he tenido el desdén de bailar! ¡No he conocido en mi vida alguien tan grotesco!

-¿Y qué hiciste con él?... ¿No lo usarías para satisfacer tus deseos más primarios?... –Una mirada fría como el hielo muy amenazadora se cernía sobre los ojos temblorosos del Escarabajo.

-Por… ¡Por supuesto que no! ¿Por quién me tomas, por un depravado?

-Por supuesto, ahora intentarás limpiar tu currículum, ¿no es así, Xigbar? Te conozco desde hace mucho… Y estoy al tanto todos tus "deslices" en el mundo del espectáculo… Así que no juegues conmigo…- De su abrigo dejó asomar una daga muy afilada.

-¡Te lo juro! ¡Nunca he tocado a ese chico! ¡¿Simplemente lo eché de mi escenario y se fue, vale?! ¡Desde entonces no le he vuelto a ver! ¡No tengo ni idea de adónde se dirigió después…! ¡Dijo algo de buscar a Axel, el príncipe de las hadas! ¡No sé nada más! ¡Por favor, suéltame, te he dicho todo lo que sé!

-Otra vez ese condenado principito… Ya he dado demasiados rodeos contigo, pequeña mosca. –Una sonrisa sádica se dibujó en su rostro que le hizo poner a Xigbar los pelos de punta. Con ese tipo era mejor no bromear, hablaba en serio. –Está bien, Xigbar, te doy una oportunidad de que salves tu maltrecho y lamentable pellejo: Tráeme al príncipe y estaremos en paz. Mejor si está vivo, quiero divertirme de lo lindo antes del final. Será mi mejor actuación.

Xigbar, nuevamente liberado y en el suelo se disponía a salir corriendo cuando Luxord le detuvo.- No tan rápido. Debo asegurarme de que no huirás y cumplirás con tu parte del trato, ¿no es así, cucarachita?

-¿Qué… qué pretendes? – A Xigbar se le heló la poca sangre caliente que le quedaba.

-Enseguida lo verás, o mejor dicho, ¡lo sentirás, pero no lo veras! – Y ágilmente sacando una de sus dagas de su abrigo, seccionó sin piedad alguna y disfrutando del momento macabramente y lentamente, las dos alas del Escarabajo, lamiendo la hoja con regocijo después.

Xigbar no podía apenas moverse del suelo del insufrible dolor que se había apoderado de él en esos momentos. Unos escandalosos sollozos cubrían la atmósfera agonizante. – Mis… mis… a… alas… no… por favor… devuél… melas… - Su brazo tendido hacia Luxord con mucho esfuerzo temblaba en el aire.

Luxord sin resentimiento alguno pisoteó su mano tendida contra el frío suelo húmedo, contemplándole con inmenso desprecio: -Esto por atreverte a acercarte a mi chico. Para que no se te olvide a quién pertenece. Y esto… -Sacució sus grandes y brillantes alas en su mano. – Te las devolveré cuando me traigas al príncipe. Espero haber sido lo bastante claro, bastardo.

-Sí… alto y claro… -Luxord pareció caer en la cuenta en algo y se agachó y le susurró al oído. – Y espero que no vayas corriendo a pedir ayuda, porque me enteraré… y entonces tendrás algo más valioso para ti que lamentar su pérdida que unas roñosas alas. -Con altivez se incorporó y se marchó con su típico paso galán, y sus ya concebidos aires de grandeza, llevándose consigo esa atmósfera tan inquietante, perturbadora y escalofriante. Xigbar tardó varias horas en poder siquiera levantar la mirada del suelo. Se preguntaba si ese era el castigo por haberse enamorado en secreto de un muchacho tan inusual.

Luxord se impacientaba, quería dar con Roxas y quería que fuera ahora. Pero tenía la fría mentalidad de un predador que espera pacientemente su presa, calculando minuciosamente el punto culminante y más vulnerable para hacerla sólo suya. Ya faltaba poco para la cacería, lo olía en el aire y pocas veces erraba en su objetivo.

Fín del capítulo VI

¡Hola a todos! Siento tardar tanto en actualizar, pero está en marcha mi proyecto de mi fanzine junto con el co-director Roxas y demás colaboradores y eso me resta tiempo de casi todo…x.x Pero no os penséis que os he olvidado por ello, ¿eh? ¡Sigo en activo! Lamento que este capítulo sea tan corto, ¡pero el próximo os prometo que tendrá mucho contenido! Por lo menos más del doble de este, así que no desesperéis. ¡Y os anuncio que la primera parte de este fic constará de 8 capítulos! Luego vendrá la segunda que espero que sea más corta… Para así poder finalizar esta obra. Pero la que se basa en la película llegará hasta el 8, ¡así que el fin está cerca! =D

¡Gracias a todos mis fieles lectores que siguen ahí a pesar del tiempo y mis circunstancias personales! ¡Prometo como siempre dar lo mejor de mí!

Aclaraciones en este capítulo creo que ninguna, todo está bastante detallado ;P

Así que sin preámbulos pasamos a las…

REVIEWS:

Neko-Barby: Sí, me lo dijo Roxas nada más publicarlo xD… Debo corregirlo, a ver si tengo 5 minutos…

Pásame link o título y veré tu fic y te posteo (sí, sé lo que es que no te comenten, estoy traduciendo este mismo al inglés y nadie me ha posteado todavía así que no traduzco... es que el segundo me dará MUCHA faena y no mentiré, me da mucha pereza x-x… Mejor primero lo acabo de escribir en español… y luego Dios dirá xD)

Nos vemos en la próxima actualización, muchos besos para ti también y felicidades por tu cuenta, ¡¡por cierto tu avatar es una preciosidad!! n///n

Melicaro90: Sí, Xion al final me está dando pena y todo… xD y eso que la cree con un objetivo diferente, desmitificar el mito del XionRoxas que pulula por ahí… xD (sí, soy celoso ) Pero al final me va a caer bien y todo en el fic n_nU

Sí, en la película Pulgarcita luce PRECIOSA, quería causar el mismo impacto aunque se tratara de un chico, pero dándole más sentimentalismo y pasión a la escena, porque ne le cuento original el escarabajo es un abejorro y se enamora de ella de verdad, pero se ve obligado a despedirse de ella porque los de su camada se burlan y no le dejan estar con ella… Y me pareció lindo mezclar ambas cosas… la verdad, me encanta el personaje del escarabajo y SUFRÍ MUCHISIMO en la última parte de este capítulo… ¡¡pero le daré un final como sólo él se merece!! w Y Roxas es el más mártir de todo, es que le pasa de todo al pobre… Menos mal que la cosa poco a poco se encauza…

¡Muchas Gracias por los ánimos! ¡Seguiré hasta el final, prometido!

¡Hasta la próxima a todos! ¡¡Y gracias de antemano por los reviews!! n-n