La ilusión de Querer y Amar.
Los personajes no me pertenecen, exclusivamente a sus creadores. Mundo alterno. Contenido Adulto. Queda advertido.
INDIFERENCIA Y AÑORANZA
Los días pasaron, concentrada en la dinámica de mi vida, escuela trabajo y... Albert. Rápido habían pasado los días, estaban por concluir las vacaciones del señor Tomás, no sabía si era un alivio, o un tormento, porque ya no lo vería más, mi temple y promesas de no interactuar con Albert se venían a bajo, nada mas verlo, empecé a bajar mis defensas. sí, ya sé, lo que dije: mi plan b, pero es inevitable, papoazúl es muy difícil de pasar por alto.
Al pasar de los días, Albert me sacaba de trance con su linda sonrisa, me preguntaba cosas del trabajo, a lo cual yo no podía eludir, terminábamos en conversación acerca de todo y nada, era demasiado divertido y me sentía genial platicando con él, se las ingeniaba para preguntarme cosas personales, pero ahí era cuando me daba cuenta que estaba bajando las defensas, me cerraba, él aprendió, que no debía ir más allá y cambiaba el tema. Era muy poco el tiempo que podíamos platicar, pero me enteré que estaba estudiando en la Universidad, había aplicado para ingeniero mecánico automotriz, que le faltaba un poco más de un año para terminar, que trabaja para su padre en su negocios, solo en sus ratos libres, como ahora que está cubriendo al señor Tomás, ya que la universidad exige tiempo y dedicación, no puede asentarse en otro empleo, dado que exigirían más tiempo, debe estar enfocado al cien por ciento en sus estudios. Me di cuenta que era un chico con recursos económicos, pero sencillo sin presunción, al saber un poco de su vida, me vienen las inseguridades de siempre, ¿cómo podríamos estar juntos?.
También supe qué pertenece a un equipo de fútbol soccer, le gusta caminar al aire libre y tener contacto con la naturaleza, de hecho me dijo que su otra opción de carrera era la de veterinario zootecnista, pero que adora los motores, también le gusta leer y ver películas de comedia y acción, no soporta las películas de horror y suspenso, no come picante, ni cebolla, odia la ropa formal y elegante, no le gusta bailar, y analizando todo es muy rubio, desde que recuerdo todos mis galanes han sido diferentes, físicamente hablando, mi tipo de chicos son castaños, ¡jamás rubios! y él es demasiado rubio, siempre anda muy sonrojado y no por vergüenza como me pasa a mi, sus mejillas como manzanita rojas, eso hace que sus lindos ojos azules se vean, hermosos.
Siempre dije que los rubios no son mi tipo, ahora escuchando sus gustos y aficiones me convencí a mi misma que no somos compatibles ni diez dimensiones diferentes.
Empezando por la estatura, él es demasiado alto, más que mis exnovios, demasiado rubio, nuestros hijos serían albinos, aunque me guste hacer ejercicio, no me gusta caminar al aire libre y menos asolearme, me causan migrañas, me gusta observar la naturaleza pero en National Geografíc, no me gusta andar de colina en colina, mucho menos acampar, lo único que leo son las revistas de moda o con lo relacionado al fitnness recuerdo que en la escuela cuando tenía proyectos de literatura me costaba terminarlos ya que me dormía desde la introducción, me encantan las películas de horror, terror y suspenso no por nada soy fan de la saga de pesadilla en la calle del infierno, me encanta el picante y cebolla, me fascina la comida mexicana, jamás me llevará a comer tacos y si lo hiciera tendría que pedirlos sin chile y cebolla para que no me huela la boca, pero... ¿qué estoy pensando?, me estoy viajando en una cita, no y no me niego. Todos sus gustos, disgustos y aficiones los puse cómo impedimentos.
Albert me había platicado mucho a pesar de mi resistencia al querer saber de él, en cambio yo, solo le había dicho que, estudio en una academia para entrenadora de activación física y coreógrafa, que mi vida gira en torno al trabajo, mi casa y la escuela.
Cuando se lo comenté, lo que me dijo después, todavía se me enchina mi piel.
- En serio, ¿estudias para entrenador físico?. Preguntó Albert. Por un momento pensé que se burlaría de mi, pero no fue así.
- Con razón, ahora comprendo, por que tienes un cuerpo espectacular, ¿sabes? tus piernas, ¡me encantan!. Me quedé ¡WTF! ¿escuché bien?. Fue mi pregunta mental.
- Gracias. Solo pude decir roja de vergüenza, con una mezcla de vanidad y alegría. Papoazúl logra quebrarme.
Llegó el último día de cubrir al señor Tomás, yo estaba feliz.
- Sí, como no, estaba mal, ¿cómo, era posible?, ya no lo vería. Cuando llegó Albert, con su rutina de siempre, saludos y plática, nada relevante. Le pagué su factura y se despidió de mi.
- Un placer haberte conocido Candice. Me dio la mano y se fue. No pude decir nada porque tenía gente formada, tenía que seguir trabajando, pero me sentí fatal, ¿entonces eso era todo?, ¿jamás lo vería?, pero que tonta soy, lo sabía... todo era una ilusión, solo fue amable y caballeroso, ¿qué esperaba?. Me pregunté, recordé mi lista de los impedimentos. Ubicate, ¿cuándo voy a aprender la lección?, deja de hacer castillos en en aire, debo seguir con el plan b, casa, trabajo y escuela, solo eso existe para mi, no debo pensar en él. Me repetí varias veces esto. Pasé la mañana mentalizandome, de que voy a estar bien.
Terminó mi horario, me fui a la escuela, traté de concentrarme, más resignada logré sacar las rutinas, me sentí mejor, relajada pensando que mi angustia de estás últimas semanas, al fin acabaron, ya no habría más distracciones, terminé mi clase. Salí de la escuela, fuí a mi casa cene, me retiré a mi habitación, me duché, el papirri de Archie estaba como poseído, se pasó con todos, nos hizo sudar la gota gorda, ya en mi cama analizando la situación, faltaba poco para mi certificación, talvez pronto dejaría de ir al minisuper, tendría que buscar trabajo de lo que se hacer talvez en un Gym, debo pensar que haré después de graduarme. ¡Albert!, Suspiré.
- ¿qué estarás haciendo?, ¿pensarás en mi?, entonces llegó a mi mente la pregunta del millón, que siempre quise preguntar.
-¿Tendrá novia?. En el poco tiempo que compartíamos siempre le quise preguntar, pero me aguantaba, ¿cómo para que quería saberlo?, supuestamente no interesaba, pero debo de reconocer que quería saber. Entonces me vino una angustia y una realidad, claro que tiene a alguien, como voy a creer que no va a estar con alguien, él tan bello, lindo y caballeroso, me imagino que todas mueren por él. ¿cómo no podría estar con alguien?. me quedé dormida pensando en él y en la dueña del corazón de papoazúl.
Al otro día llegué temprano al trabajo, un poco más animada. Luisa ya estaba ahí.
- Hola Luisa, ¿cómo estás? Pregunté.
- Hola Candy, pues bien ¿y tú?, ¿cómo vas?, ¿qué tal la llevas porque ya no vendrá Albert?
- Luisa, ¿qué pregunta?, pues como voy a estar, normal e Igual que siempre ya sabíamos que solo era temporal, además ya tengo ganas de ver al señor Tomás.
- Jajajajajaja, si cómo no, ahora me vas a decir que prefieres ver a él señor Tomás que a Albert, si supieras las caras de borrego enamorado que ponías al verlo.
- Para tú carro Luisa, eso no es así solo... platicabamos y nada mas, ni siquiera te puedo decir que seamos amigos, ya que no lo volveré a ver, así que no digas cosas que no son ¿vale?.
- Esta bien Candy, no te enojes estoy bromeando.
- Ok, vamos a trabajar que está llegando gente. Pasó el tiempo volando, llegó el señor Tomás, sentí un pinchazo en mi corazón, deseaba ver a Albert, pero ni modo.
- Candy, buenos días hija, ¿cómo estás?.
- Buenos días señor Tomás, ¿qué tal sus vacaciones?, cuénteme ¿a donde fue?.
- ¡Ay mija! fuí con mi hijo a Florida, si vieras que calor hace, pero la pasé muy bien, tenía tiempo sin verlo, mira te traje esta pulsera, espero no te moleste el detalle.
- Cómo cree eso señor Tomás, agradezco el detalle, ¡está hermosa!.
- Si Candy, combina con tus ojos verdes.
- Gracias señor Tomás.
- ¿Qué tal mi reemplazo? ¿todo bien?. Ahí está salió a tema el culpable de mis suspiros.
- Sí señor Tomás, todo bien. Contesté fingiendo normalidad.
- Verdad, ¿qué es un gran muchacho?, trabajador y noble. Sin poder evitar, estoy escuchando al señor Tomás, enumerar todo lo bueno que es Albert, todo lo que ya se dé papoazúl. Después de despedirse el señor Tomás, me quedé pensando en mi güero y suspirando me pregunté:
-¿volveré a verte?
Pasaron tres días, con mi rutina diaria y nada de sus luces de papoazúl, yo sabía que así iba hacer, pero me moría de ganas de verlo, añoraba nuestras platicas, me regañaba a mi misma, por un lado lo extrañaba, pero por el otro lado, pensaba que era lo mejor no verlo. Pasó mi día ya había terminado mi turno, fuí por mis cosas para irme a la escuela, me despedí de Luisa y de mi jefa, estaban haciendo inventario. Caminé a mi parada del bus, iba distraída pensando en la rutina que le presentaría a Archie, que por supuesto era la rutina que presentaría de manera individual en la exhibición, Archie deberá dar su visto bueno. Estaba tan metida en mis pensamientos, que no me percate de la presencia de cierta persona, que estaba parado a pie de poste en esquina. De repente solo escuché.
- Hola Candice. Levanté la vista, ya había reconocido esa voz.
- ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!, Albert...
Continuará.
Bien dia chicas, aquí dejando actualización. Besos.
