al fin! Yo también ya quería terminar esto… Siento haberlas hecho esperar, pero ya tengo el siguiente adelantado, así que va a salir mas rápido, tenganme paciencia, por favor!
Naruto no me pertenece (De que sirve decirlo ahora?) que lo disfruten!
Dábamos vueltas alrededor de la pista, no sabía si la primera canción había terminado, o si era la décima, y sinceramente no podría importarme menos.
La gente volteaba a vernos, en especial una pareja en la esquina.
Karin y Sai, en realidad él sólo volteaba por Sasuke, estaba celoso de que su novia le pusiera mas atención a él. La pelirroja me veía a mi, pensé que estaba orgullosa, feliz porque al fin había conseguido lo que siempre quise, a Sasuke. Con los años me di cuenta que eran celos, mi mejor amiga estaba celosa de mi, lo cual era irónico, ya que ella siempre se quedaba con los chicos que nos gustaban y yo nunca me enojé, era justo que fuera mi turno.
-¿Qué ves?-
Dijo Sasuke en mi oído
-Nada, ¿Quieres ir a tomar algo?-
-Tengo una mejor idea-
Me llevó entre la gente, pisando a tres o cuatro tipos que volteaban a verlo con la intención de pelear, pero al verlo preferían no decir nada. Uno de ellos, Suigetsu, había peleado con él una vez, y tenía una cicatriz sobre el ojo derecho que pasaba por su ceja. Desde esa vez nadie se atrevió a reclamarle nada.
Abrió la cortina y la puerta de vidrio. La brisa me dio en la cara y me di cuenta de que el lugar estaba bastante sofocado.
Salimos hacia un balcón grande, estaba atardeciendo y el cielo estaba lleno de colores
-es… hermoso-
-Lo sé-
Lo ví de reojo y supe que no se refería precisamente al cielo. Me sonrojé como una idiota
-Sakura…-
Me tomó una mano, el calor se esparció por mi brazo hasta llegar al hombro. El vestido caro, gastar mis ahorros en peinado y maquillaje y todas las lágrimas valieron la pena en ese momento.
-¿Vas a ser mi novia, o qué?-
Una luz roja en mi cara me despertó, era la quinta vez que soñaba con ese día, el maldito día en que me enamoré completamente de Sasuke
-¿Estas bien?-
Tenía a Itachi a mi lado, me llevaba a mi nueva casa, lo cual me tenía con el estómago revuelto
A muchas mujeres les parecería bastante bien pasar el resto de su vida en una mansión cerca de la playa, con tantas habitaciones que ni invitando a todas sus amigas la llenaría, pero a mi no. No era la casa lo que me disgustaba, sino el dueño. Itachi era un hombre tan bueno que me pesaba demasiado no amarlo como él a mi. Estaba segura de que mi hijo lo querría como si fuera su padre, pero me aterrorizaba no poder hacer lo mismo y lastimar a los dos
-Si, sólo estoy algo mareada-
-¿Quieres que me pare, o medicina…?-
-No, estoy bien-
Tocó mi vientre algo redondo con su mano, haciendo círculos alrededor de mi ombligo. Sus ojos brillaban de felicidad en ese momento, sería un gran padre, mucho mejor de lo que Sasuke fue.
-Mañana vamos a cenar en casa de mamá. Lo hacemos cada mes y como Sasuke no te ha llevado a verla en años, yo lo haré-
-¿C-con Mikoto? No creo que sea una buena idea, debe odiarme por dejar a Sasuke-
-Él siempre fue su favorito, su bebé-
Me reí al imaginarme lo inocente que era Mikoto.
-Siempre conseguía todo. Y mira, yo terminé quedándome con lo mejor-
Me sonrió, y yo hice lo mismo
-Cuando te conocí, supe que necesitaría demasiada suerte para que me eligieras en vez de a Sasuke. Él siempre se quedó con lo mejor-
-Pues tuviste suerte, tal vez demasiada-
Apunté a mi vientre, el cual vio con un amor que nunca vi en los ojos de Sasuke
-Son mas de lo que merezco-
Llegamos a la casa. Las luces estaban encendidas, y los aspersores mojaban en pasto, creando un arcoíris. Era como si toda la casa me recibiera.
Sentí un golpecito, estaban corrigiendo.
-A ti también-
En ese momento supe que Itachi fue lo mejor que me pasó. Aprendería a quererlo tanto como él a mi.
Entramos a la casa y acomodé lo mas que pude antes de quedarme dormida…
A la mañana siguiente desperté en un lugar que no reconocí, un teléfono sonaba, volviéndome loca
es tuyo finalmente pensé, y sin averiguar mas sobre aquel lugar en el que estaba apreté el pequeño botón verde
-¿Hola?-
-¿Sakura Uchiha?-
Vi el anillo en mi mano, y todo regresó a mi mente. Pronto lo sería de nuevo
-Algo así… ¿Quién habla?-
-Temari, teníamos una cita hoy para desayunar, solo quiero confirmar-
Solo pude recordar el lugar en el que acordamos vernos
-Claro. Ahí estaré, Temari-
Colgué el teléfono y salí de la habitación, al oler las salchichas sentí algunos golpecitos. Teníamos hambre, y mucha
-Buenos días-
Dijo una mujer que no conocí a simple vista, luego descubrí que era Tayuya, la secretaria de Itachi. Solíamos hablar de Karin todo el tiempo. Ella era la única en la compañía que estaba enterada de mis problemas amorosos
-Hola, hace tiempo no te veía, ¿Qué haces aquí?-
-Haciendo tu desayuno-
Se rió, y luego rodó los ojos
-Mis padres trabajaron como burros para darme una carrera decente, e Itachi me pone a preparar huevos con salchicha-
-Por cierto, ¿Donde esta?-
-Salió a comprar "algo"-
Dijo la ultima palabra nerviosa, casi con miedo
-Y… ¿Cómo te va en la oficina?-
-Mal. De un lado tengo a Naruto, que se la pasa gritando cosas sin sentido, y del otro tengo a Karin, que habla todo el día con un tal Suigetsu. Dice que esta muy enamorada, y le creo. Desde que lo conoció no se ha acercado a ningún hombre de la oficina-
Enamorada…
Podría encontrar una manera de aprovecharme de su penosa situación. Pero eso sería en otra ocasión, tenía que ir y avisarle a Itachi que no podría ir a la cena de Mikoto
-Bueno, voy a salir a la oficina, ¿Quieres que te lleve?-
Dudó unos segundos
-No quisiera molestarte…-
Se asomó por la ventana
-¡Ugh! se llevó mi carro… Está bien, gracias-
Me puse un pantalón -Uno de los mas grandes- y una blusa suelta. Me gustaba que la gente viera el pequeño bulto, pero Sasuke era la excepción. No quería que se acercara a nosotros, después de todo, ni él nos necesitaba, ni nosotros a él.
Terminé de arreglarme, tomé las llaves y me subí al Mercedes blanco. Hacía tiempo que no manejaba, ya que Hinata, Itachi o Naruto me habían llevado a todos lados los últimos cuatro meses.
Llegamos al edificio y fui directo a la oficina de Itachi, que estaba vacía. Seguro seguía de compras.
Me senté en su escritorio y empecé a jugar con el iPod que tenía en uno de los cajones.
-Itachi, tengo que…-
Vi al hombre en la puerta solo unos segundos, puse mi bolsa frente al bulto y seguí jugando
-No está, Tayuya debe saber a dónde se fue-
-Vas a casarte con alguien que ni siquiera te dice a donde va. Muy bien, Sakura-
Dijo con sarcasmo
-Es mejor no saber nada que creer una mentira, ¿No crees?-
Me levanté de la silla, intentando salir de la oficina. Me detuvo enseguida
-¿No me extrañas nada?-
Moví la cabeza a los lados
-Para nada. Lo poco que hacías tú, Itachi lo hace cien veces mejor-
Sentí su respiración en mi cuello y su nariz desde mi hombro hasta la mandíbula
-Apuesto a que no todo-
Supe de inmediato a lo que se refería
-Creía que las cosas grandes no podían usarse fácilmente. Él me probó lo contrario-
Le lancé un beso en el aire mientras un tic aparecía en su ojo
-G-grande…-
Levanté dos dedos y le susurré un "el doble". La cara que puso después nunca la vi antes, ponerlo celoso se sentía tan bien, que podría acostumbrarme.
Iba hacia la salida cuando escuché una voz conocida
-¿La oficina de al lado? Esta bien, gracias-
Un hombre de cabello azulado pasó a mi lado, iba directo a la oficina de Karin. Había algo familiar en él, sus ojos, su boca… ¡La cicatriz!
-¿Suigetsu?-
Volteó a verme, y supe que me reconoció de inmediato, ¿A quien se le olvidaría alguien de cabello rosa?
-¡Sakura!-
Se acercó a mi, y verificó que Sasuke no estuviera cerca. Siempre supieron que terminaríamos casados, y seguramente Karin le hablo de nosotros
-Así que terminaste con Uchiha… era de esperarse-
-De hecho, acabamos de divorciarnos. Me engañaba con su secretaria-
-¿Cual secretaria?-
Vio hacia la oficina de Karin. Era mi oportunidad
-¿Vienes con Karin?-
-Si, nos encontramos hace tiempo, y… Fue amor a primera vista-
Recordé las palabras de Tayuya "Está muy enamorada…"
Me la vas a pagar, puta
-No debería decirlo…-
Sabía muy bien como hacerme la ingenua, lo había sido casi toda mi vida y él me creyó fácilmente
-¿Ella tiene algo que ver?-
Lágrimas: Listo
-Ay, Suigetsu. Me da muchísima pena lastimarte de esta forma, pero no quiero que te ilusiones y termines tan mal como yo…-
-¿Fue ella?-
Me tomó de los hombros
-Si-
Dos letras. Dos insignificantes letras me hicieron descansar tanto, ojalá todo fuera tan fácil.
El hombre frente a mi apretó los dientes mientras la puerta de Karin se abría
-Suige…-
Me vio, en sus ojos pude ver miedo, desesperación, y también que me rogaba con la mirada que no dijera nada. Las falsas lagrimas regresaron
-T-tengo que irme-
Dije para añadirle dramatismo a la escena, y me detuve en la esquina a escuchar la plática, a salvo de que alguien me viera
-Amor, no esperaba que vinieras-
-¿Por qué? ¿Querías tener mas tiempo a solas con tu jefe?-
-Yo… ¡Sakura es una mentirosa, yo nunca he estado con Sasuke!-
-Por favor, Karin. Me negaba a aceptarlo, pero los dos sabemos que eres una puta…-
-Pero…-
-¡Ya no quiero verte!-
Escuché unos pasos bastante fuertes, él se iba
-¡No me dejes, te amo!-
-¿Amor? ¿Cómo me hablas de amor cuando cojes con tu jefe mientras yo me mato trabajando para comprar el pinche anillo que querías?-
Me asomé y vi que sacó una caja pequeña
-Por eso llegué temprano. Iba a invitarte a comer y ahí… Ya no importa. Ojalá que tú y tu jefe se diviertan-
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Sus palabras salieron amontonadas, sin sentido. Pero ya era demasiado tarde, él se había ido
Salí del lugar donde estaba escondida y me encontré con una Karin destrozada. Estaba en al piso, con el rímel corrido y gimoteando cosas como "Te amo" o "Regresa".
Me acerqué a ella hasta quedar a su altura
-Eso te enseñará a no meterte con lo que es mío-
Y con eso me fui. Ya casi era hora de la comida.
Salí, y el auto de Sasuke no estaba por ningún lado. No era que lo estuviera buscando, pero mi lugar estaba justo al lado del suyo.
Llegué al restaurante con solo algunos minutos de retraso. Mi excusa sería el inexistente "horrible tráfico".
Una mujer me guió a una mesa, al acercarme una memoria me abofeteó, o por lo menos me dolió como si lo hubiera hecho
Ella era la que besó a Sasuke. Tendría que fingir que me agradaba una mujer a la que quería arrancarle el cabello
-Buenas tardes, Sakura. Estábamos a punto de ir a buscarte-
"¿Estábamos?"
-Hola, amor-
Me dijo Sasuke desde el otro lado de la mesa.
Esa mujer fue nuestra cliente cuando aun estábamos casados, así que tendríamos que fingir que lo seguíamos estando hasta que firmara.
Gracias, malditas hormonas de embarazo, por hacer que me olvidara de ese molesto detalle.
