Notas:
¡Felices fiestas!
Espero este día lo pasen con sus familias o seres queridos.
Acá las dejo mi presente para ustedes. ¡Los quiero!
Corregido por TomLiKaulitz
Inesperado
Era sorprendente lo rápido que Jim y yo nos habíamos acostumbrado a interactuar juntos, aunque aún había ocasiones en las que llegábamos a tener diferencias de opinión. Normalmente a causa de que Jim no es muy ordenado, y suele dejar su ropa regada en cualquier lugar. Como cuando me topé con su ropa interior colgada en el baño…
O como cuando lo encontré durmiendo sobre mi cama en una clara invasión a mi privacidad, que solucione cargándolo y dejándolo sobre su propia cama, ya que era claro que se había equivocado de habitación a causa de su estado de embriaguez. Pero aun así le recordé que no debería entrar en mi dormitorio sin permiso previo, una vez que el alcohol salió de su sistema y era capaz de entender lo que le estaba diciendo.
El ruido metálico de un padd siendo colocado sobre otro atrajo mi atención al presente. Jim se había ofrecido a ayudarme a calificar los exámenes de mis estudiantes, al principio pensé que sería poco ético, pero después razoné que Jim no parecía el tipo de persona que ayudaría a alguien a pasar si esta persona no lo mereciera, por lo que accedí a que me ayudara.
Regresé mi mirada al examen que minutos atrás había estado calificando antes de sumirme en mis pensamientos. Era de asombrarse lo que algunos estudiantes eran capaces de responder en algunas preguntas tan sencillas, a pesar que en clase cuando les pregunto si entendieron el tema o tienen dudas, todos dicen comprenderlo a la perfección.
Los humanos son complicados de entender.
Una vez que terminamos de calificar los exámenes, Jim se estiró y se dirigió a la cocina. Para regresar minutos después sosteniendo dos tazas.
—Es té de especias, tal y como te gusta. —me sonrió mientras colocaba la taza humeante a un lado de mi mano antes de volver a tomar asiento frente a mí. Después de varios minutos comenzó a dibujar sobre la mesa con uno de sus dedos. Había aprendido que ese gesto lo hacía cuando estaba nervioso, y por alguna extraña razón, siempre dibujaba el mismo patrón.
—Por cierto Spock, tu madre llamó hace unos días. —comentó sutilmente Jim, como si estuviera tanteando el terreno. Alcé una ceja indicándole que continuara.
—No sabía que ella era humana…
—No veo por qué eso es relevante. —le respondí.— ¿Acaso te molesta que lo sea? —No comprendía por que parecía que el hecho de que mi madre fuera humana parecía afectarle de alguna manera.
—¡No, no me molesta! Es solo… bueno es… sabes hay esto y… —Se llevó las manos a la cara en un gesto de desesperación. No entendía a dónde quería llegar. —¿Spock tienes una marca? —Las palabras salieron atropelladas de su boca y su mirada se enfocó en una de las paredes cercanas. Parecía sumamente avergonzado.
—No, esa cualidad humana no me fue heredada. —le respondí con sinceridad. Si no mal recordaba, mi madre me mencionó que hablar sobre ellas era común entre familiares y amigos cercanos. ¿Eso significaba que Jim me consideraba su amigo?
Jim pareció relajarse contra la silla. ¿Acaso mi respuesta había sido de su agrado?
Tenía que admitir que la mención de ese tema avivo mi curiosidad. Cuando arribé a la tierra traté de encontrar información sobre esa curiosa cualidad humana; decepcionándome en el proceso al no encontrar nada de interés sobre eso. Era ilógico que existieran enciclopedias de filias humanas, hasta tesis y análisis de posiciones sexuales, pero sobre las marcas no existía ni un reporte.
Si le preguntara a Jim sobre ello, ¿se sentiría ofendido? ¿o sería aceptable ya que el saco el tema primero? Arriesgándome a ofenderlo me atreví a formular mi petición.
—Jim, sería grosero de mi parte, ¿el pedirte que me hablaras más sobre ese tema en cuestión? He de admitir que siempre he estado intrigado por ello.
—Para nada —el rubio me sonríe—, además yo he preguntado primero por ello, así que será todo un honor explicarte sobre esas cosas.
¿Esas cosas?
¿No era un poco extraña la manera en la que se estaba refiriendo a su propia marca? ¿O solo era idea mía?
—Supongo que ya sabes lo básico, como que cuando los humanos llegamos a la pubertad la marca del nombre de nuestra alma gemela empieza a aparecer en nuestra piel —asentí para indicarle que él estaba en lo correcto con su suposición —, esta suele ser unos tonos más oscura o más clara del tono de piel de la persona en cuestión, permitiendo que sea visible sin problema alguno. Ese nombre al comienzo solo son unos cuantos trazos o una que otra letra y es prácticamente imposible de entender que es lo que dice, eso sin contar si está escrito en otro idioma. Solo se completa hasta que conoces a tu alma gemela y no es algo instantáneo, se va completando poco a poco —Sus dedos comienzan a dibujar distraídamente sobre la mesa otra vez —Un alma gemela es un amante, un amigo y un compañero para ti. Sin importar lo que pase esa persona siempre estará contigo…
Me maraville ante sus palabras. La marca humana tenía un gran parecido con el vínculo T'hy´la de nosotros los vulcanos. Incluso podría asegurar que era lo mismo.
—Como ya he dicho antes, la marca normalmente es de un color que pueda verse sin problemas en tu piel, pero cuando conoces a tu alma gemela, y ambos sienten lo mismo por el otro, con el tiempo esta cambiara de color, a un negro intenso.
Recordé el color de la marca de mi madre, y una profunda satisfacción afloro en mí. Saber que sus sentimientos hacia mi padre eran recíprocos, era maravilloso. Sin importar lo ilógico que el amor me pareciera.
—Es prácticamente imposible encontrar a esta persona —prosiguió Jim, completamente enfocado en el tema—, por lo que es normal que algunos desistan en encontrarla y tengan relaciones con personas diferentes al nombre que creen tener. En algunas ocasiones estas personas llegan a casarse. Pero desafortunadamente en esos casos, si uno de ellos encuentra a su alma gemela, no dudará en terminar el matrimonio e irse con esa persona, sin importar los años de relación o familia que tengan. Dejando al otro devastado.
Algo en su tono de voz me preocupó, sonaba como si hubiese vivido algo así. Por primera vez me pregunté que clase de vida había tenido hasta ahora Jim. Prácticamente no conocía nada de su vida.
—Si resulta que tu alma gemela es de otra especie, y por azares del destino se es afortunado en encontrarle, la marca irá apareciendo en esa persona también. Normalmente es común que aparezca en la misma zona en la que el humano la tenga.
—¿Eso significa que mi padre posee esa marca al igual que mi madre? —le interrumpí.
—¿La marca de tu madre dice el nombre de tu padre y es negra? —Sus ojos mostraban un gran asombro. ¿Acaso en verdad es muy raro que eso pasara?
—Sí. —admití, sintiéndome ligeramente avergonzado.
Una gran sonrisa brotó en su rostro. Parecía un niño humano que ha recibido un regalo, incluso parecía que pronto daría brinquitos de felicidad.
—Entonces te afirmo sin dudar, que tu padre tiene el nombre de tu madre marcado en su piel. Me alegro mucho por ella, debe ser una mujer sumamente feliz.
—Agradezco el comentario, ella suele considerarse como una mujer muy afortunada.
—Y lo es. —murmuró mientras tomaba su taza de té y le daba un pequeño sorbo. Imite su acción tomando mi propia taza, el sabor familiar de la bebida invadió mi boca a los pocos segundos. La infusión había sido hecha a la perfección.
—Bueno, prosigamos, ya falta muy poco —comentó Jim, mientras posaba suavemente su taza en la mesa y un aire serio lo rodeaba —En caso que tu alma gemela muera, hay dos opciones. En ambas tu marca aparecerá tachada con una línea roja a la mitad. Si no la conocías, solamente sentirás como si hubieras perdido algo muy importante, pero se lograra superar con el tiempo, o eso dicen. En el caso que se conocieran, y sus marcas se han completado y cambiado de color, la muerte de una de las partes afectará terriblemente al sobreviviente, dejándolo al borde de la locura o con tendencias suicidas. En algunos casos se vuelen sumamente violentas, suelen necesitar años de terapia para lograr superar un poco su dolor, pero jamás vuelven a ser las mismas, solo son un cascaron de lo que alguna vez fueron.
Algo en su actitud, me hacía creer que él conocía a alguien que paso por eso.
—En caso de que… —Jim se remueve ligeramente incomodo, el dedo que había estado dibujando distraídamente sobre la mesa se detiene. Estaba por decirle que no era necesario que me siguiera contando, ya que al parecer estábamos entrando en temas personales, pero él habló antes que yo. —En caso de que la marca sea removida de la piel, ya sea en un accidente u otra cosa. Es imposible de recuperar. Se cree que esas personas están destinadas a morir solas…
Un incómodo silencio reinó por la habitación, cuando Jim terminó. Había algo, algo que me incitaba a romperlo, a sacar a Jim del extraño mutismo en que se había sumido.
—No creo que eso sea cierto — dije sin pensarlo. Algo muy inusual en mí.
Jim dio un respingo y me miró a la cara. Parecía completamente interesado en lo que yo había dicho, por lo que decidí seguir exponiendo esa peculiar idea que había aparecido en mi mente.
«Nadie está destinado a algo en específico. Creer eso es sumamente narcisista y egocéntrico. Las acciones que cada individuo toma son las que van trazando el rumbo de sus vidas. El tener o no una marca no es relevante a la hora de elegir una pareja.— Los azules ojos de Jim me estaban mirando completamente fascinados, como si yo estuviera diciendo algo que el anhelaba oír— El fracasar es a causa suya y de nada más; probablemente se sientan indignas de merecer afecto y eso arruina sus relaciones. Considero que lo único que la falta de esa marca causa, es que para esas personas sea más difícil encontrar a su alma gemela, más no es imposible.
Una suave risa empezó a brotar lentamente de la garganta de Jim.
—Para alguien que dice que las emociones no son lógicas, acabas de decir una frase de superación personal maravillosa.
Me abstuve de responderle mordazmente, ya que el parecía sumamente feliz.
—Agradezco que me contaras sobre este tema, tienes un amplio conocimiento sobre ello —comenté una vez que su risa terminó.
—Hubo un tiempo en que me obsesione con ellas y quise saberlo todo—dijo mientras se enjuagaba las lágrimas que la risa había causado—, aunque al final no me fue de ayuda lo que encontré. Y en realidad no deberías agradecer, esto derivo de la pregunta tan intima que te hice, yo soy quien debería agradecerte por haberme respondido.
Ahora que retomaba ese tema, había algo que me causaba curiosidad.
—¿Por que estabas intrigado de si tenía una marca o no? —expuse mi curiosidad. No comprendía que podría interesarle de eso.
—Bueno yo… Digamos que quería cerciorarme de algo antes de meter la pata.
Fruncí un poco el ceño a causa de la confusión. ¿A qué se refería?
Lo vi tomar una profunda inhalación y posar sus manos sobre la mesa, mientras echaba su cuerpo hacia adelante.
—Yo quería decirte que tú m-
El pitido de mi comunicador lo interrumpió. Observé el pequeño artefacto que estaba a un lado de los padd recién calificados. ¿Sería correcto contestarlo?
—Atiéndelo, así podré seguir con lo que quería decirte. —Sus mejillas lucían sonrojadas y su mirada esquivaba la mía. ¿Su actitud me estaba intrigando?
Tomé el comunicador con rapidez para atender a la llamada y terminar prontamente.
La voz de la cadete Uhura brotó del objeto. Sonaba entusiasmada. Me tomó algo de tiempo entender lo que estaba diciendo. Al parecer solo quería invitarme a una salida con algunos de mis otros estudiantes. Me opuse al principio, pero el fundamento en el que basaba su invitación sonaba muy lógico. Por lo que acabé accediendo para no prolongar la llamada. La mujer podía ser sumamente insistente cuando se lo proponía.
Mientras terminaba la llamada, Jim había ido a la cocina, para al poco tiempo regresar con una charola de postres humanos, de los cuales ahora estaba disfrutando mientras me esperaba.
—¿Quién era y qué quería? —empujó la charola en mi dirección, una vez cerré el comunicador.
—Era la cadete Uhura, invitándome a un centro de entretenimiento, donde venden bebidas y alimentos. Al parecer mis estudiantes quieren celebrar que no recursaran año —Elegí un pequeño pastelillo que coloque sobre una servilleta para no manchar la mesa.
—Espera un minuto. ¡¿Accediste a ir a un bar con Uhura?! —vi como la golosina que tenía entre sus dedos caía sobre la mesa.
—Sí —Murmuré, mientras levantaba el estropicio.
—¡¿Aunque nunca has querido ir conmigo?!
—Sí —volví a afirmar.
—Eres imposible —musitó mientras se dejaba caer sobre su silla y se removía el pelo.
—Jim esa es una frase ilógica, no puedo ser imposible ya que existo —me apresure a corregirlo.
—¡No me salgas con tus cosas vulcanas ahora! — refunfuña.
No comprendía que es lo que lo estaba molestando. Hasta este momento habíamos estado en una plática amena. ¿Qué había cambiado?
Comencé a analizar situación. Al parecer todo recaía en el hecho de haber aceptado la invitación. ¿Sería esa la causa de su cambio de actitud?
—¿Estás molesto ya que no fuiste invitado? —inquirí.
—¿En verdad crees que es eso lo qué me molestó? —me respondió, mientras su ceño se fruncía.
—Sí.
—¿Sabes qué? Olvídalo —Se levantó y se encaminó hacia la puerta— Iré a beber con Bones, no me esperes despierto —gruñó mientras salía del piso.
Me quedé mirando hacia la puerta por algunos minutos. Antes de recoger la mesa y encaminarme a mi habitación.
Una vez en ella decidí meditar un poco. Pero era imposible concentrarme.
No dejaba de preguntarme que era lo qué había pasado y que era lo qué Jim quería decirme antes que mi comunicador sonara. Parecía algo importante…
Tal vez cuando Jim regresara, me lo contara.
