Capítulo cinco

Tomándole el pelo a Malfoy

Hermione estaba haciendo todo lo posible por no reírse mientras bajaba las escaleras de las mazmorras, camino del despacho de Snape. Sabía que Malfoy la estaba siguiendo; durante la cena, le había guiñado un ojo a Snape y había sonreído mientras Malfoy estaba mirando. Snape le había devuelto la sonrisa y había alzado una ceja antes de abandonar el gran comedor; ella se había marchado poco después, y una mirada discreta hacia la mesa de Slytherin durante su salida le había convencido de que Malfoy también se estaba yendo.

Llamó al despacho de Snape y entró, mirando alrededor y vislumbrando el pelo rubio de Malfoy a la vuelta de la esquina. Al momento de cerrar la puerta, asintió en dirección a Snape para dejarle saber que Malfoy estaba escuchando. "Hola profesor," dijo con la misma voz seductora que había usado la noche anterior.

Snape sonrió, decidiendo que también quería divertirse con su pequeño juego. "Llega tarde, señorita Granger. Estaba empezando a pensar que no iba a venir."

Hermione sonrió de oreja a oreja y se forzó a sí misma a no reír. "Eso nunca me ha preocupado," ronroneó.

Los ojos de Snape se ensancharon y su mandíbula colgó ligeramente antes de que se recuperara. "Sí, y me aseguraré de que nunca lo haga," dijo, haciendo que su voz sonara un poco más profunda.

"Ooh, me encanta cuando usas ese tono," dijo ella con una sonrisa tonta. Para superarse a sí misma, añadió "¿Podemos hacerlo sobre la mesa esta vez? ¿Sólo por una vez?

Fuera del despacho, Draco se sentía mareado. Esto no podía estar pasando, ¿verdad? Snape en realidad no podía estar follándose a Granger; eso era… no. Ni de coña.

Sin pensar, Draco se acercó a la puerta y dio un golpe en ella. Él no sabía lo que iba a hacer, pero tenía que averiguar de una vez por todas si estaban a punto de hacer lo que estaban diciendo.

Hermione y Snape se quedaron congelados, aterrorizados. "Malfoy¡" murmuró ella, luego rápidamente desabrochó su túnica.

"¿Qué está haciendo?" le respondió Snape haciendo movimientos exagerados con la boca, asustado.

Ella señaló a la puerta y empezó a sacarse y desabrocharse la camisa, parando antes de que un montón de descubierta piel fuera indecente, y a revolver su pelo. Snape la siguió y se sacó su propia túnica, desabrochando los botones del cuello de su camisa y puños y meneando su cabeza para hacer que su pelo pareciera más revuelto, antes de dirigirse a la puerta y abrirla de golpe. "Draco," dijo fríamente, mientras un pasmado Draco levantaba la vista hacia él. "¿Qué puedo hacer por usted?"

Draco se giró para mirar a Hermione, que se ruborizó, luego echó un vistazo a su camisa, ensanchando sus ojos como si acabara de darse cuenta de su apariencia. Ella tiró de su camisa hacia arriba y luego le dio la espalda.

"Pasaba por aquí sólo para preguntarle sobre nuestros deberes," dijo Draco con la voz completamente estrangulada. "Yo… yo, um, no sabía que estaba ocupado, le dejaré solo ahora mismo."

"No dude en hablar conmigo antes de clase," le dijo Snape, sonando irritado. Cerró la puerta en las narices de Malfoy y se giró hacia Hermione. "No puedo creer que hayamos olvidado el Encantamiento Silenciador," le dijo, lanzando su voz en dirección a la puerta para que Malfoy escuchara, antes de apuntar su varita hacia ella y decir "Silencio¡"

Los dos comenzaron a reír histéricamente. Pasó bastante tiempo hasta que recuperaron el control, y Hermione se las arregló para hacerlo primero. Se le había ocurrido una idea, y sólo pensarlo le hacía encogerse, pero sabía que era un buen plan y tenía que compartir la idea con Snape. "¿Profesor?" dijo con seriedad.

"Oh, la cara que ha puesto… ¿qué, Hermione? preguntó.

Ella pestañeó, ya que había sido la primera vez que escuchaba a Snape usar su nombre desde que lo había conocido. Aún así, se acordó de la idea y cerró los ojos, sin querer ver la cara que ponía al decírselo. "Profesor," dijo, su voz mucho más aguda de lo habitual, "hágame un chupón."

Snape estaba estupefacto, por decir poco. Pasó bastante tiempo hasta que consiguió formar un pensamiento coherente en su mente. "¿QUÉEE?" escupió.

"Tarde o temprano Malfoy va a pensar que estamos jugando con él. En cambio, si me ve con un chupón…"

"Pues haz que Weasley le haga uno," le dijo Snape, mirándola fijamente con una expresión que claramente decía "oh, demonios, no".

Hermione meneó la cabeza, sus ojos todavía un poco cerrados. "Primero, Ron no lo haría en cuanto descubriera por qué le estoy pidiendo que lo haga, lo cual no le llevará mucho tiempo si tenemos en cuenta que siempre le he dicho que lo enviaría directamente a San Mungo si lo hiciera alguna vez. Segundo… Malfoy va a estar esperando por mí tan pronto salga de aquí. Si no tengo un chupón hasta mañana por la mañana, va a saber que fue Ron, no usted, o por lo menos sospechará que estaba con Ron si empieza a atar todos los cabos de usted y yo haciendo… bueno, ya sabe… o no."

Snape frunció el ceño. Definitivamente, podía ver la ventaja de marcar su cuello… pero eso no cambiaba el hecho de que no quería hacerlo. "Podrían despedirme," dijo, buscando desesperadamente excusas.

Hermione suspiró y finalmente abrió sus ojos. "Treinta galeones que dicen que Dumbledore no sólo sabe exactamente qué estamos tramando, sino que también piensa que es desternillante."

Snape no pudo evitar reírse entre dientes. "Sí, tienes razón. Bien, lo haré, pero si alguna vez se lo dices a alguien perseguiré tu culo de Gryffindor con un Avada Kedavra".

Hermione sonrió ligeramente, pensando en privado que él no necesitaba preocuparse de que ella se lo dijera a alguien. Ella y Snape se acercaron, y ella inclinó el cuello hacia la izquierda y apartó su pelo, sintiendo como si se estuviera presentando voluntariamente como sacrificio a un vampiro.

Snape se estremeció ligeramente y la agarró por los hombros, inclinando su boca hacia su cuello. Ella se encogió, más que asustada cuando su profesor –quien tan sólo unas semanas antes había sido una de sus personas menos predilectas- empezó a chupar su piel. "Vale, esto es realmente raro," susurró un momento después.

Snape resopló y estalló en carcajadas, haciéndole cosquillas en su cuello mientras se reía contra su piel. Él tembló ligeramente y se tensó ante el extrañamente placentero sentimiento. Snape se echó hacia atrás para evaluar su trabajo. "Apenas se nota," le dijo. "Deme un segundo."

El segundo se convirtió en un minuto, y un minuto se convirtió en varios. Snape pasó bastante tiempo en la misma postura y luego se movió arriba y abajo de su cuello, cubriendo toda su extensión. Hermione estaba empezando a sentirse un poco mareada; en algún momento se había olvidado de que estaba dejando que su profesor le marcara el cuello y esto le había dado una sensación placentera.

Mientras él movía su boca de un punto de su cuello a otro, sus labios le hicieron un moratón y ella dejó escapar un ahogado, apenas perceptible gemido. Fue suficiente para que Snape se diera cuenta de lo que estaba haciendo y se apartara rápidamente, sorprendido de sí mismo. "A lo mejor me he pasado," dijo con pesar.

Los ojos de Hermione permanecieron cerrados, mitad por vergüenza y mitad en un medio trastornado sentimiento de placer. "Oh, cuantos más mejor," dijo dejándose llevar.

"¿Debería hacerlo en el otro lado, entonces?" preguntó Snape, tratando de ocultar el tono esperanzado de su voz. Se quedó ligeramente sorprendido de que Hermione asintiera y girara su cuello en la otra dirección.

Pasó bastante tiempo antes de que él parara, y sólo lo hizo porque se estaba quedando sin espacio y estaba teniendo más y más deseos de mordisquear su oreja, o bajar más, o quizá hacer más. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había hecho este tipo de cosas. "Bien," dijo lentamente, "Draco se va a quedar aterrorizado. Espero que haya pensado en una explicación para Weasley."

Hermione se ruborizó. "No se lo voy a contar a Ron. Le voy a decir que usé un hechizo si me ve antes de que pueda realizar un Hechizo de Ocultación.

"¿Por qué no ha usado un hechizo?" preguntó Snape con recelo.

"Pues porque no sé ninguno", dijo, tornando los ojos. "¿Por qué diablos iba a preocuparme de aprender un hechizo para falsear chupones? Si es que siquiera existe algo así."

"Buen punto," dijo Snape con una sonrisa. "Bueno, será mejor que se vaya."

"Sí, por supuesto- oh¡" le contó lo de las cartas de Sirius y Remus, omitiendo las bromas que habían hecho a Snape. Pronto los dos se estaban riendo, el sentimiento de extrañeza ante el incidente del cuello completamente olvidado.

"Yo ayudé a Lily a llevar a Lupin al bosque," explicó Snape. "Lo atrajo hasta fuera pidiéndole que fuera a dar un paseo con ella. Yo les seguí, lo dejé inconsciente y lo arrastré hasta el bosque… nos apartamos de los grandes monstruos, nos quedamos en las afueras del bosque y eso, pero aún así fue difícil para él salir, por no hablar de volver al castillo. Una chica de Ravenclaw lo vio y le sacó algunas fotos; las usó para sobornarle para que la llevara a un baile."

"Se le olvidó mencionar eso," dijo Hermione, partiéndose de risa.

"No me sorprende. Bueno, se está haciendo tarde; debería volver antes del toque de queda."

Hermione asintió. "¿Mañana a la misma hora?"

"Tengo trabajos que calificar," dijo Snape con pesar.

Ella frunció el ceño. "Yo tengo trabajos que escribir, ahora que lo pienso. Intento seguir en cabeza y todo eso."

"De acuerdo, ¿quizá pasado mañana?"

"No, es sábado, ¿recuerda? Tiene que pillar a la Premio Anual besando a su novio y detenerlos en tu despacho, luego decírselo al profesor Dumbledore para que ellos tengan una coartada cuando descubran a Malfoy colgado de uno de los postes de gol de quidditch con tanga y sujetador negros de encaje."

"¿De dónde van a sacar un tanga y un sujetador negros de encaje?" se burló Snape, sonriendo.

"Uh… Ginny," dijo Hermione, ruborizándose.

"Ginny, ¿eh?"

"Sí, de Ginny," repitió con firmeza. "De verdad." Oh, no, no digas eso! se regañó a sí misma. Oops. Maldita sea, ¿es que no había causado esa expresión suficientes problemas?

"Seguro, Granger..Seguro."

"Bien, voy a usar mis propias braguitas, ¿contento?" le espetó Hermione. "Voy a usar mi vieja y gastada prenda, antiguamente mi sujetador favorito y un tanga que ahora es demasiado pequeño. Tengo ropa interior negra, lo admito. También tengo más de un par!"

Snape levantó sus manos en señal de rendimiento. "Lo siento, no pude resistirme." Se aclaró la garganta, la sensación de extrañeza regresando ligeramente. "En cualquier caso, comience a liarse con Weasley a mediodía, justo fuera de la biblioteca. Estaré esperando."

"Comprendido. Adios!" dijo Hermione. Recogió su túnica y se fue rápidamente.

Había doblado justo la esquina del pasillo cuando se chocó con Malfoy y salió despedida hacia atrás, a punto de caer sobre su culo. "Mira por dónde vas!" le espetó.

Draco agarró su brazo cuando ella intentó escaparse, sus ojos brillando. "¿Qué le ha pasado a tu cuello, Granger? ¿Pasándolo… bien con Snape?"

"¿Estás loco?" le contestó Hermione, recomponiendo sus facciones en una expresión ligeramente preocupada, pero, sobre todo, desafiante, y manteniendo su voz en un tono poco seguro para obtener el efecto deseado. "Yo y Snape! ¿Qué tipo de poción has estado bebiendo?"

De repente Draco la empujó contra la pared, mirándola ferozmente a los ojos. Ella le devolvió una mirada de ira, ya que no quería que él supiera que la estaba desarmando. Draco lanzó una mirada hacia abajo, directamente hacia su camisa medio abierta. Hermione le miró boquiabierta, incapaz de creer que él estuviera evaluándola. "Deberías abrocharte la camisa," dijo Draco, mirando fijamente su pecho y sonriendo con satisfacción. Sus ojos volvieron a posarse en los de ella con una mirada burlona.

Ella le empujó con una fuerza que no sabía que tuviera, lazándole lejos de ella y contra la pared opuesta, duramente. "No te preocupes por mi camisa," gruñó, su voz peligrosa y profunda, su cuerpo temblando con ira. Sacó su varita, apuntándola directamente entre sus ojos.

Draco simplemente sonrió con suficiencia, manteniendo el contacto visual un rato más, antes de dejar que sus ojos se deslizaran de nuevo hacia su pecho. El labio de Hermione se curvó, y salió de allí volando, sabiendo que él simplemente estaba intentando tomarle el pelo.

Ginny levantó la mirada con sorpresa cuando Hermione regresó tarde una vez más, tan despeinada como estaba la noche anterior, pero también enfurecida, como si estuviera preparada para estrangular a alguien. "¿Qué ocurre?" preguntó Ginny mientras Hermione giraba, camino de la escalera del dormitorio de las chicas.

Hermione se giró, su expresión se ablandó en cuanto vio a Ginny. "Hey," dijo, tratando de calmarse. "¿Dónde están Harry y Ron?"

"En la enfermería," contestó Ginny distraídamente. "¿Qué ocurre?"

Los ojos de Hermione se ensancharon. "¿La enfermería? ¿Por qué? ¿Están bien?"

"Están bien. Pansy Parkinson trató de hacer ese encantamiento del que nos había hablado Remus, ese con el que James y Sirius sólo podían decir 'Soy un molesto y estúpido idiota'. Pero no funcionó bien –no es una sorpresa, teniendo en cuenta que estamos hablando de Pansy Parkinson. Los dos se quedaron medio ciegos y han estado repitiendo todo el rato 'omelette du fromage' durante la última hora y media."

"How exactly does one go from 'I'm an annoying stupid prat' to the French phrase for 'cheese omelet'?" Hermione demanded. "Honestly! And she's a prefect? Puh-lease."

"¿Cómo se pasa de 'Soy un molesto y estúpido idiota' a la expresión francesa de 'tortilla de queso'?" inquirió Hermione. "De verdad! ¿Y ella es prefecta? Por favorrrrr."

Ginny sonrió. "Oh, así que eso es lo que 'omelette du fromage' significa. Pensé que era un galimatías. De todos modos, Madam Pomfrey está tratando de modificar la poción que sirva de antídoto, pero tiene que descubrir cómo estropearon el maleficio exactamente. Aunque deberían estar fuera por la mañana. Así que, pregunta número uno -¿qué demonios has hecho con Snape para estar toda cubierta de chupones? Y número dos: ¿Por qué estás tan enfadada? Él no habrá hecho algo que…"

"No, claro que no," dijo Hermione cortantemente. Se hizo un Hechizo reparador en su cuello e informó a Ginny de la historia de dejar que Snape la marcara para que Malfoy se asustara, y luego le explicó lo que Malfoy había hecho.

"Sólo está tratando de fastidiarte, Herm," le dijo Ginny, sus ojos todavía muy abiertos del shock de escuchar que Snape había estado chupando cuellos (el cuello de Hermione, lo que era aún más extraño) y Malfoy alcanzándola fuera.

"Cierto, pero fue realmente asqueroso –sobre todo si tenemos en cuenta que él me ha visto desnuda."

"¿QUÉ?" chilló Ginny.

"Joer, Ginny, la broma, ¿recuerdas? ¿Cogió todas mis ropas y me puso en la cama con Snape?"

"Oh, sí, casi lo olvido," dijo Ginny tímidamente. Luego sus ojos se estrecharon. "Bueno, a lo mejor convendría hacer un interrogatorio, ¿no crees?"

"¿Qué quieres decir?"

"Cuando lo tengas colgado del poste de gol, a lo mejor deberías hacerle un par de preguntas. Ya sabes, golpéale con un encantamiento de verdad o amenázale con dejarle allí si no habla. Déjale allí de todos modos, claro."

"Sí, por supuesto. Ésa no es mala idea –pero entonces tendrá pruebas de que he sido yo."

"Pruebas que no puede usar –Malfoy se descubriría a sí mismo si contara lo de la broma que os gastó a ti y a Snape."

"Hmmm… cierto. Un interrogatorio… eso podría ser interesante."

Nota de la traductora: un capítulo más… lo mejor de esta historia es que no ha hecho nada más que empezar, eso os lo aseguro. Si seguís por aquí unos capítulos más, ya veréis cómo se complica la cosa…. jejeje