Disclaimer

Highschool DxD y sus personajes son propiedad de Ichiei Ishibumi y de toda la sarta de empresas niponas a la que este asociado, este fic es escrito sin ánimo de lucro, con la mera intención de entretener y causar diabetes, si es que sale bien, no sé, es la primera vez que escribo romance, solo espero que esta mancha rosa en mi ropa deje de crecer antes de que sea tarde.

Pequeña Aclaración: Todo el capitulo transcurre durante el viaje a Kyoto, lo mostrado en este es previo al inicio del fic, por ende Issei e Irina todavía no son pareja e Issei todavía no es un ángel, preferí no aclararlo en un primer momento para no remarcar lo obvio, pero viendo que varios se perdieron al leer supongo que avisar no está de más.

CAPITULO 5 "INOCENCIA"

– ¿Este es el legendario?

Es lo que podía oírle decir a Kiba mientras observaba unas tarjetas que Buchou acababa de darnos a los que viajábamos a Kioto.

Con equipaje en mano, todos los de segundo año del grupo Gremory además de Irina estamos rodeando a Buchou mientras esperamos a que nuestro tren esté listo para partir, aunque los demás chicos del club quisieron venir, las clases y todo el asunto del festival no se los permitió, supongo que Buchou habrá llegado a alguna especie de acuerdo con Sona-kaicho, eso o simplemente se ha escaqueado de las cosas de la escuela por esta mañana solo para despedirse de nosotros, quién sabe, sea cual sea el caso, es un muy lindo gesto por su parte.

–Sí, es un requerimiento para que los demonios disfruten de Kioto…

Empezó Buchou explicándonos cómo es que gracias a esas tarjetas podíamos visitar los templos de Kioto sin tener problemas con los Yokais y demás espíritus por ser demonios, o ángeles en el caso de Irina, haciendo hincapié en lo afortunados que éramos por tener ese respaldo.

Al final poco a poco todos nos fuimos separando, Asia tuvo que atender un llamado de Kiryuu, no me imagino quien tuvo la idea, pero dejar a esa chica con un cierto cargo de responsabilidad sobre nosotros me descoloca un poco cuando menos.

Kiba se despidió del grupo y comenzó a caminar hacia el lado de la estación donde estaban los demás compañeros de su clase, mientras Asia ultimaba detalles por teléfono, Xenovia e Irina se cargaban sus grandes bolsos de viaje al hombro comenzando a despedirse de Buchou antes de reunirse con las demás chicas de nuestro salón.

No pude evitar cruzar miradas con Irina una última vez antes de que se fuese caminando, mentiría si dijera que no me emociona poder ir de viaje con ella aunque solo sea un viaje escolar, a pesar de haber sido amigos desde niños nunca pasamos tiempo juntos en otro lugar que no sean nuestras respectivas casas o alguno de los parques o salas de recreativas de Kuoh, así que esto es como una especie de revancha para nosotros por una de esas cosas que nos quedaron pendientes de la niñez.

Con ese pensamiento en mente, termine por quedarme a solas con Buchou prácticamente sin darme cuenta, al punto que, cuando sentí sus manos acomodando el cuello de mi uniforme, me tomo completamente desprevenido.

–El cuello, cuida tu apariencia, incluso en Kioto no olvides que eres un estudiante de la academia Kuoh.

Me dijo en un tono un tanto ido y melancólico, pero así todo sin perder en ningún momento la delicadeza en sus manos.

–Por supuesto.

Le respondí poniéndome firme para facilitarle el trabajo, una vez mi cuello estuvo ajustado, Buchou apoyó su cabeza sobre mi hombro haciéndome pegar un ligero sobresalto.

– ¿Buchou?

–Me sentiré muy sola los días que te vayas, podría decirse que he mejorado un poco, el primer año no podía soportar tenerte lejos de mi lado, pero ahora al menos puedo soportar no verte un par de días.

Supongo que eso explica el cuidado y los celos que ella estuvo teniendo conmigo los últimos días, he notado como ella se ha estado volviendo cada vez más familiar y, en cierta forma, mucho más natural conmigo, saliendo cada vez más seguido de esa faceta suya de Onee-sama y comportándose como una adolescente normal.

Haciendo caso de esa confianza, rodeé su espalda con mis brazos, solo un suspiro ahogado fue lo que salió de su boca mientras parecía enterrar cada vez más su rostro en mi hombro.

–Está exagerando, incluso si yo no estoy aquí todavía están Gasper, Koneko-chan y Akeno-san para hacerle compañía.

Otra vez no oigo más que silencio de su parte, solo se despega un poco de mí, lo suficiente para poner su rostro frente al mío, le sonrío tratando de calmarla un poco sin embargo ella simplemente se limita a comenzar a acercar su cabeza hacia mi haciendo que nuestros labios empiezan a estar peligrosamente cerca el uno del otro.

– ¡ACHU!

Lo que siguió fue lo que creo que podría decirse como el mejor movimiento de acto reflejo que he hecho en toda mi vida, incluso con la cercanía de ambos pude mover mi boca hacia mi hombro derecho justo a tiempo para evitar que aquel estornudo diese de lleno en el rostro de Buchou.

Parece fastidiada por el exabrupto, pero pronto su rostro pasa a un gesto de resignación cuando el silbato del guardia del tren hace eco por todo el andén dándonos la orden a los pasajeros de abordar lo más rápido posible.

–Cuídate Ise… Por favor, llámame cuando lleguen a Kioto.

Es lo último que me dice haciendo su mayor esfuerzo por no verse desanimada, sonriéndome y saludándome levemente con su mano, resisto el impulso de dar media vuelta e ignorar lo doloroso que es ese gesto para mí, en cambio, correspondo su gesto mientras estiro mi brazo tratando de poner la mayor efusión posible en mi propio saludo.

–Lo haré Buchou ¡Nos vemos pronto!

Sin más, doy media vuelta mientras aprieto con fuerza la correa con la que llevo a cuestas mi equipaje, apretando el paso al igual que mis dientes en un fastidio mal contenido.

–Fingir un estornudo.

Digo entre murmullos que solo yo soy capaz de oír mientras las puertas del vagón donde voy a viajar se abren frente a mí.

–Lastimar los sentimientos de Buchou.

Soy de los primeros en entrar por lo que me tomo la libertad de arrojar con cierta violencia mi equipaje por debajo de mi asiento antes de sentarme sobre él sin riesgo a molestar a nadie.

–Patético.

Me digo a mi mismo mientras el tren arranca comenzando a dejar tras de sí la estación de Tokio, ni siquiera me tomo la libertad de disfrutar de como el tren bala comienza a ganar velocidad a pesar de que esta sea la primera vez que estoy en uno, bueno, si lo había hecho una vez cuando era muy pequeño, pero no es como si alguien pudiese recordar algo a esa edad.

Tsk, carajo, se suponía que debería de estar disfrutando esto.

0o0o0o0

Llevamos cerca de diez minutos desde que subimos al tren, Xenovia y yo no podemos dejar de estar maravilladas con la velocidad con la que el paisaje pasa frente a nosotras a través de la ventana, para ambas es nuestra primera vez arriba de un tren bala, y tengo que admitirlo, no hay punto de comparación con los trenes europeos, bueno, escuché que Alemania tiene unos bastante buenos también, aunque lamentablemente nunca tuve la posibilidad de usarlos.

Estamos justo al otro lado del pasillo donde Issei está sentado , al ser el estudiante impar de nuestro curso no tiene compañero así que solo él está en ese asiento, tengo cierta tentación por ir a hacerle algo de compañía, se supone que es un viaje escolar y una de las mejores partes debe ser precisamente eso, el viaje… O al menos eso leí alguna vez en una de esas revistas de chicas que Xenovia empezó a comprar desde hace un par de meses en lo que en sus propias palabras es su "Proceso de aprendizaje".

Cada tanto lo observo de reojo para ver como está, no sé qué fue lo que haya sucedido, pero desde que habló con Rias buchou en la estación ha tenido un gesto algo incomodo en el rostro, aunque pone un semblante un poco más tranquilo cuando habla con sus amigos en el lugar frente a él no tarda mucho en volver su mirada hacia la ventana y tener de nuevo esa cara tan deprimente.

– ¿Todo bien Irina?

– ¿Eh? Ah sí ¿Por qué lo dices?

–No sabría decir por qué, pero te ves algo ida.

Sonrío para no levantar más sospechas, a pesar de no poder explicarse siquiera a sí misma, Xenovia es muy perceptiva con todo lo que sucede a su alrededor, no es que me guste esconderle secretos, pero tampoco es como si hablar sobre mi interés por Issei sea algo que pueda tomar muy a la ligera.

–Creo que solo son imaginaciones tuyas, a fin de cuentas, el haber dejado a Durandal con los científicos de la iglesia ortodoxa debe tenerte algo inquieta.

–Sí, probablemente deba de ser eso, de hecho, me acabas de recordar algo.

Dice pasando del tema tan rápido y de la nada cómo lo había tocado, de hecho, de pronto se pone de pie mientras su mirada se clava fijamente en Issei.

– ¿A dónde vas?

–Recordé que tengo que avisarle a Issei sobre eso, dudo que tengamos problemas en Kyoto, pero si llegase a suceder algo creo que es mejor que tenga en cuenta que el poder de Durandal no está a mi alcance por ahora.

Me responde en tono profesional y monocorde como siempre hizo desde que la conozco a la hora de tratar esta clase de temas, sonrío sin poder evitar sentir algo de añoranza al notar como esto me recuerda a aquellos días en los que ambas éramos exorcistas.

–Claro, tomate tu tiempo, yo esperaré aquí.

Le respondo dándole una pequeña sonrisa antes de que se cruce de asiento, supongo que eso será una buena forma de alejar un poco su cabeza de lo que sea que haya sucedido en la estación.

Mientras tanto simplemente me limito a seguir viendo el paisaje cambiar a toda velocidad desde mi ventana, Asia-chan está mucho más adelante entretenida con el resto de nuestras compañeras de clase así que no es como si tuviese mucha opción, al fin y al cabo, más allá de ella, Xenovia e Issei-kun, realmente no tengo nadie más con quien hablar, no puedo evitar sentirme un poco desanimada al pensar en ello, al final parece que si soy una solitaria.

Algo desanimada descargo todo el peso de mi cuerpo sobre mí asiento dando un profundo suspiro en el proceso, de repente el viaje en tren bala acaba de perder un poco de su encanto y yo no puedo hacer más que seguir observando a mí alrededor.

Observo a mi lado como Issei y Xenovia charlan un poco, de hecho no es que haya mucha charla en realidad, más allá de hablarle sobre el hecho de no llevar a Durandal consigo no hay mucho que destacar.

Supongo que a pesar de todos los cambios que ha tenido desde que decidió convertirse en un demonio parece que sus pláticas siguen siendo más bien escuetas.

No es como si fuese algo precisamente malo en realidad, es decir, a pesar de no tener esa habilidad a la hora de platicar siempre me he sentido a gusto charlando con ella, sin embargo, supongo que somos pocos lo que nos sentimos de esa manera con ella.

Aunque siendo sincera, me alegra que no sea capaz de charlar de la misma forma con Issei.

Tsk, esa clase de pensamientos no son propios de una buena amiga.

Sacudo un poco mi cabeza tratando de cambiar el rumbo de mis pensamientos y enfocarme de nuevo en el paisaje aunque resulta ser un ejercicio inútil.

Pronto siento el peso del cuerpo de Xenovia sentándose de nuevo a mi lado, como costumbre, ella está callada y sin intenciones de empezar la conversación, supongo que será por cortesía de no hablar sin que se lo pida, aún mirando por la ventana mi rostro se tuerce en lo que podría decirse como un gesto disconforme el cual no sé precisamente por qué tengo, quizás por el hecho de haberme alegrado de los defectos de mi amiga, o peor aún, simplemente por celos de ella.

– ¿Cómo lo tomó Issei-kun?

Pregunto tratando de ocultar el fastidio en mi voz mientras sigo con la mirada clavada en la ventana, no sería justo para Xenovia el que me enoje con ella solo porque no sé manejar mis propios sentimientos.

–Supongo que bien, aunque parece que todo esto le sorprendió un poco él me dijo que prestaría a Ascalon de ser necesario.

Ella hace una pausa, por curiosidad, volteo mí vista de la ventana para centrar mi atención en ella.

–Eso es muy propio de Ise.

Muy mala idea, la sonrisa casi embelesada que tiene Xenovia ahora mismo en el rostro no hace más que aumentar mi enojo, un ridículo y sin sentido enojo, pero enojo al fin y al cabo.

Volteando rápidamente de nuevo hacia la ventana, dejo escapar un profundo suspiro tratando de reacomodar mis ideas, puede que el ataque de celos que tengo en este momento sea de cuidado, pero eso no significa que deba pelearme con mi mejor amiga solo por eso, mucho menos estando en un viaje como este.

0o0o0o0

–Ah ya veo, está bien, entonces te llamaré el último día.

Después de arreglar nuestros asuntos, Kiba se levantó del asiento junto al mío y regresó al vagón donde se encontraba su clase.

Aunque agradezco el interés de mi compañero por los combates futuros, sobre todo por el próximo Rating Game contra Sairaorg-san, realmente esas son de las últimas preocupaciones que rondan por mi cabeza en este momento.

Suspiro mientras veo a Matsuda y Motohama dormir como si hubiesen estado trabajando todo el día bajo los rayos del sol, una lástima, a pesar de que solo sepan hablar de cosas echii y oppais hubiese sido bueno poder pasar el tiempo de viaje charlando con alguien teniendo en cuenta que mis conversaciones con Xenovia y Kiba fueron estrictamente sobre el mundo sobrenatural y el clan Gremory.

Por su parte Asia está más adelante charlando con sus compañeras, por lo animada que se ve desde aquí sería una maldad de mi parte interrumpirla solamente para no estar solo durante el viaje.

Supongo que no tengo más alternativa que dormir para matar el rato, acurrucando mi cabeza sobre el vidrio de la ventana siento como un bostezo se escapa desde mi boca mientras me dispongo a dejarme llevar por el sueño.

– ¿Uhmmm?

Es lo primero que atino a decir en medio de mi confusión al sentir un repentino peso sobre mi hombro izquierdo.

–Issei-kun no te muevas tanto.

– ¿Eh?

Momento que soy lento ¿Cuándo fue que Irina se cambio a mi asiento y se acurruco en mi hombro tan rápido? Volteo hacia Xenovia tratando de buscar una respuesta pero ella está tan dormida como Matsuda y Motohama, es más, al parecer no hay nadie que se haya dado cuenta de lo que está pasando ahora mismo.

–Que no te muevas, es difícil dormir cómoda si te mueves tanto.

–Irina ¿Qué estás haciendo?

– ¿En serio tengo que repetirlo?

Me dice mientras refriega su rostro haciendo un puchero en el proceso que hace que mi mente entre en cortocircuito, me veo tentado a quedarme callado y simplemente dejarla ser, pero mi sentido común me pide a gritos que la detenga, o que por lo menos me tome el trabajo de entender qué demonios está pasando aquí.

– ¡No me refiero a eso! Te estoy preguntando qué haces aquí en primer lugar.

Le respondo utilizando la voz más fuerte que me puedo permitir si no quiero que nadie se despierte o nos preste atención, sin embargo ella no hace más que afianzar su agarre contra mi brazo mientras un ligero rubor se hace presente en sus mejillas acompañado de sus labios torcidos en una tenue sonrisa de niña complacida.

–Ya que todos tomaron un tiempo de tu parte supuse que ahora era turno de que tu mejor amiga se apropiase un rato de ti, además, no es como si fuese la primera vez que los dos dormimos juntos ¿Verdad?

Un momento ¿Cuántas cosas de cuando éramos niños me he olvidado? No, no es momento para pensar en eso, si no tengo cuidado ahora Irina y yo terminaremos en un embrollo bastante complicado.

Pienso en cada alternativa posible para poder salir de esta pero me es imposible, si armo escándalo será cuestión de tiempo para que todos los ojos estén puestos en nosotros, Irina no parece tener intención alguna de soltarme, y siendo sincero, estoy comenzando a sentirme cómodo con todo esto.

Resignado, relajo mi cuerpo haciendo que la sonrisa de Irina se ensanche más al sentir como la tensión se va y ella puede acomodarse mejor al dakimakura de carne en el que me he convertido.

No puedo evitar sonreír al ver el gesto de satisfacción que adorna su rostro, asegurándome de que nadie nos vea, acomodo un poco mi cuerpo para adaptarme un poco mejor a la posición a la que Irina me obliga a estar.

Una vez me acostumbro al peso de ella sobre mi cuerpo siento un ligero cosquilleo recorriendo mi espalda, acomodando mi cabeza sobre la de ella pronto me quedo hipnotizado por el aroma a chocolate que emana su cabello, seguramente gracias a esos shampoo de fragancias que suelen usar las chicas.

Al mismo tiempo, como si se diese cuenta del gusto que le voy tomando a esto, con una agilidad demasiado extraña para alguien que se supone esta acomodándose para dormir, uno de sus brazos se escabulle detrás de mi espalda mientras mueve su cabeza de forma que esta termine apoyada sobre mi pecho mientras su abrazo ahora se concentra en la zona alta de mi cintura.

A pesar del evidente gesto de gusto en su rostro, su cuerpo se remueve un poco como si estuviese reclamándome algo, me toma unos segundo darme cuenta de lo que quiere para luego poner el brazo en el que ella estaba recostada detrás de su cabeza abrazándola por los hombros.

Contenta, Irina deja salir un suspiro al mismo tiempo que su respiración pareciese acompasarse con la mía, a pesar de lo difícil que resulta en esta posición, me tomo el tiempo de observar detenidamente su rostro sonriente.

Unos cuantos cabellos rebeldes que se negaron a entran en sus coletas enmarcan su rostro, sus bonitos ojos violetas están cerrados y así todo ella no pierde nada de su encanto.

No sé cuánto tiempo estuve mirándola así, en silencio, debió haber sido bastante ya que el movimiento de su pecho comienza a ser acompasado con su profunda respiración, no puedo evitar bufar un suspiro, deseaba quedar con alguien para charlar durante el viaje y dejo que la única persona que vino se durmiera.

No sé por qué, pero tan pronto me di cuenta de eso, de que la estaba mirando tan fijamente durante tanto tiempo me hizo sentir extraño ¿Por qué de repente me siento así?

Me siento algo acalorado y mi corazón comenzó a latir como si estuviese corriendo una maratón ¿Estoy nervioso solo por mirarla? ¿Entonces por qué no puedo dejar de hacerlo?

Sus labios se abren sutilmente conforme su respiración gana más fuerza en comparación a la relajación por la que debe estar pasando el resto de su cuerpo, unos cuantos mechones rebeldes cubren sus ojos como si fuesen una cortina.

No puedo dejar de verla y pensar que realmente es hermosa.

No, hermosa no es un adjetivo que le haga justicia en este momento, mucho menos cuando viendo sus labios, siento como mi mente se está haciendo un estrago completo, no sé por qué me siento así, pero, no me molesta ¿Por qué estoy tan confundido?

Antes de darme cuenta, tengo mi mano cerca de su rostro dormido con mis dedos a pocos milímetros de acariciar sus mejillas ¿Pero que se supone que estoy haciéndole a mi amiga quien está dormida?

Sé que está mal, pero, es como dije, no puedo dejar de mirarla, no puedo dejar de ver su rostro tan precioso lleno de paz, no puedo dejar de mirar sus labios semiabiertos, brillantes.

No sé que me este pasando pero no pude evitar poner mi pulgar sobre su mentón, justo debajo de su labio, el tacto simplemente me está enloqueciendo, me quedo embobado con el pequeño rubor en sus mejillas, de hecho me veo tentado a tocarlas.

Trato de hacer el menor movimiento posible para evitar despertarla mientras mi dedo índice se acerca lentamente hacia la zona carmín de sus mejillas.

–Oye Issei.

Me dice sin abrir los ojos haciendo que casi me de un infarto mientras disimulo lo mejor que puedo al llevar lentamente de nuevo mi brazo a su lugar original.

–Dime.

–Es de mala educación querer tocar a una chica cuando está dormida.

Siento un sudor frio bajando por mi nuca en este preciso instante, sin embargo, lejos de estar enojada como pensaría en un principio, ella simplemente sigue acurrucada con aquella sonrisa pacifica que me tiene hipnotizado desde hace minutos.

–Al menos podrías decirme algo bonito primero.

Mi garganta pareciese haberse secado de repente mientras inconscientemente un pesado trago de saliva baja lentamente hacia mi estomago.

–El problema con eso Irina… Es que por más palabras bonitas que te dijera aún así me quedaría corto.

Espera ¿De dónde salió eso? Casi tan rápido como dije esas palabras mi brazo libre fue directo hacia mi boca tapándola por completo, al mismo tiempo, Irina me observa tan impresionada como probablemente también lo estoy yo.

El rubor que me tenía loco hasta unos segundos ahora se ha esparcido por toda su cara mientras sus ojos violetas parecen haberse quedado congelados en los míos.

Ambos nos quedamos en un total silencio interrumpido solamente por el sonido del tren y los ronquidos a nuestro alrededor, así todo, ninguno de los dos se atreve siquiera a pensar en romper el contacto que tenemos en este momento.

Aunque sorprendida, Irina en ningún momento ha aflojado su abrazo de mi cuerpo.

Es extraño, ciertamente es un silencio incomodo, pero así todo, ninguno de los dos siente algo parecido a la repulsión el uno con el otro, de hecho, ahora que poco a poco nos vamos adecuando a lo que ambos acabamos de decir puedo afirmar que no me arrepiento de haberlo hecho.

Con aquel encantador rubor en su rostro, Irina se devuelve a su posición en mi pecho mientras mi brazo acapara un poco más de su cuerpo pasando de abrazar sus hombros a abrazar casi todo su ser.

Ninguno de los dos lo resalta, pero una vez ambos nos acomodamos de nuevo en nuestras posiciones, nuestras manos se encuentran.

En un principio tenemos el acto reflejo de retraernos un poco, sin embargo, es solo cuestión de unos segundos para que ambos nos decidamos sin palabras por continuar con ese contacto.

A pesar de ambos lo sabemos y lo sentimos, ninguno de los dos suelta palabra alguna, simplemente estamos ahí, manteniendo imperturbable este pequeño momento tan solo limitándonos a acariciarnos las manos con el sutil movimiento de nuestros pulgares.

De ahí en más perdí la noción del tiempo, no sé cuánto tiempo pasó y ni siquiera sé cuánto tiempo falta para que lleguemos a Kioto, simplemente estaba concentrado en aquel contacto tan cercano con mi mejor amiga.

En algún momento, sin palabras de por medio, Irina se levantó y se fue a su asiento, aún así, puedo jurar que romper ese abrazo le molesto tanto a ella como a mí, creo que no faltaba mucho para llegar, sin embargo todo el mundo parecía seguir tan dormido u ocupado en sus asuntos como lo estaban desde el principio, ambos sabemos todo lo que conllevaría que nos encuentren en una situación tan comprometida así que no nos quedaba más opción que hacerlo.

Pero a pesar de eso, aún consiente de todo lo que significaba lo que acababa de suceder, lejos de tener mi cabeza hecha un caos, lo único que podía hacer era sostener aquella mano a la cual Irina se había aferrado hasta hace unos momentos.

Y por la mirada que di de reojo hacia su asiento, ella estaba exactamente igual.

0o0o0o0

–Me encantaría construir una estación de tren tan bonita como esta en el cielo.

No puedo evitar sonreír al oír como Irina ya ha comenzado a divertirse como si fuese una niña cuando apenas acabamos de llegar a Kioto, mientras cada uno se va haciendo cargo de su equipaje, los profesores y los delegados de grupo nos van dando distintos concejos y directrices con las que debemos movernos por la ciudad, pero siendo sincero las verdad que prácticamente no les estoy prestando atención.

De hecho, lo único que tengo ganas de hacer ahora mismo es simplemente observar a Irina.

Como ríe a carcajada limpia con las demás chicas mientras sus bonitos ojos violetas pareciesen escudriñar hasta el último rincón de esta estación, que en honor a la verdad, poco y nada tiene que envidiarle a la terminal de Tokio.

Incluso el simple movimiento de sus coletas al moverse de un lado a otro al compas de sus movimientos es sencillamente hipnótico para mí, un suspiro se escapa de mis labios sin ni siquiera proponérmelo.

No puedo evitar darle vueltas a todo ese asunto del tren dentro de mi cabeza, es verdad que en este último tiempo ambos nos hemos vueltos tan cercanos como cuando éramos niños, pero que yo recuerde ella nunca había tenido ese tipo de actitudes conmigo antes, supongo que eso contribuyó mucho al hecho de que hasta que no volvimos a vernos nunca me hubiese imaginado que Shido-kun era de hecho una chica.

Tengo que admitirlo, el tener a Irina abrazada a mí de esa forma ha sido una de las cosas más placenteras que he sentido en mi vida, aunque fue por muy poco tiempo, poder recostar mi rostro sobre su cabeza y sentir el perfume a chocolate en su cabello ha sido suficiente para sentirme tan confortable como si durmiese en una cama de hotel cinco estrellas.

Siendo algo atrevida e incluso asertiva, ella es capaz de ser tan inocente y dulce como lo es siempre, de hecho, recuerdo que una vez Asia quiso tener esa clase de acercamiento conmigo, y siendo sincero, no me generó absolutamente nada, no es que no la considere atractiva o no la quiera, todo lo contrario, pero con ese maquillaje y ropa provocativa, más que una imagen sugerente, parecía una caricatura de ella misma.

En cambio Irina, lejos de un cambio de apariencia radical o un ataque como lo que buchou o Akeno-san suelen hacer, tan solo un par de gestos fueron suficientes para dejarme fuera de combate antes de siquiera darme cuenta.

Pronto un empujón producto del movimiento de los demás chicos de la escuela me hace darme cuenta del tiempo y lugar en donde estaba, dando una mirada rápida por suerte soy capaz de ver como nuestro grupo está formado detrás de Rossweisse-san antes de salir rumbo al hotel donde vamos a hospedarnos.

Con el bullicio de la ciudad mezclado con las risas y el entusiasmo de mis compañeros como ruido de fondo, apenas si tenemos que caminar hasta prácticamente la calle que está al frente de le estación para llegar al hotel en cuestión.

Diría que me siento sorprendido, pero teniendo en cuenta la relación que tiene la escuela con dos de las casas demoniacas más importantes del inframundo supongo que es de esperarse que terminemos hospedados en uno de los hoteles de estas dos, en este caso uno con el sutil nombre de "Hotel Sirserchz".

Mientras nos acomodamos en nuestras respectivas habitaciones puedo escuchar como todo el mundo está maravillado con la infinidad de cosas de lujo que cada cuarto al estilo occidental tiene a su disposición, en cambio yo simplemente me limito a mirar con cierta tristeza y decepción como el mío no es más que una simple habitación estilo japonés que ni siquiera es una cuarta parte de lo grande que son las demás, de hecho, ni siquiera me han dejado una mísera tele como para poder pasar el rato.

Trato de quejarme, pero Rosseweisse dice que por ser el estudiante impar, y más importante, para poder asegurarse un lugar de reunión en caso de que algún asunto sobrenatural tenga que tratarse simplemente han decidido que tengo que estar aquí y además aceptarlo de buena gana.

Admito que soy un salido que más de una vez ha dejado al clan en vergüenza, pero creo que incluso para alguien como yo un trato como este no es para nada justo.

Una vez acomodé mí bolso dentro del poco espacio que tengo disponible estoy a punto de simplemente arrojarme al suelo a ahogar mis penas cuando de repente siento el agarre de un fino y delicado brazo aferrándose con cierta brusquedad a mi cuello viniendo desde la puerta de mi cuarto que esta a mis espaldas.

–Pssst, Issei-kun, ven conmigo, rápido.

Es el susurro apresurado que sale de la boca de Irina la cual apenas estaba separada de mi oreja por unos escasos milímetros, tratando de ignorar el cosquilleo que este me generaba noto como su agarre se libera tan pronto como apareció.

Volteándome casi al instante noto cómo a paso apresurado Irina se aleja por el corredor mientras sus coletas se van moviendo de un lado a otro a su alrededor, aunque me veo tentado a quedarme admirándola mientras se pierde por el lugar ignoro mis impulsos y rápidamente voy detrás de ella a trote ligero.

Para evitar levantar sospechas voy tras ella tratando de no llamarla por su nombre, sin embargo me cuesta bastante hacerlo al ver como tengo que apretar el paso para no perderla de vista.

Comienzo a oír como ella deja salir unas leves risillas al ver cómo me cuesta cada vez más poder alcanzarla cuando ella comienza a subir las escaleras, parece que ya nada importa cuando no me queda más opción que subir los escalones a toda carrera tan solo con la risa de Irina como mi única guía.

Admito que hasta yo empiezo a disfrutar de esto, no puedo evitar recordar cuando éramos niños, siempre fue igual, cuando se trataba de una competencia física Shido-kun siempre trapeaba el suelo conmigo, más si se trataba de unas carreras, de hecho, confieso que una vez entrene en secreto para poder ganarle, sin embargo nunca lo logré, por más que usara todas mis fuerzas nunca era capaz de alcanzarlo.

Sin embargo, lejos de la frustración que me causaba de niño, diría que esto es incluso hasta relajante.

Ignorando todo lo que pasaba a nuestro alrededor casi sin darnos cuenta ambos terminamos por llegar hasta la azotea del edificio, cuando paso por el umbral de la puerta no puedo evitar poner uno de mis brazos frente a mi rostro hasta acostumbrarme de nuevo a la luz del sol, lo normal sería que ambos estuviésemos agotados luego de semejante carrera, pero supongo que el hecho de que ella es una ángel y yo un demonio facilita bastante las cosas, al recaer en ese detalle no puedo evitar sentir una incómoda opresión en el pecho, afortunadamente solo es cuestión de cruzar mi mirada con la de Irina para que ese sentimiento desaparezca.

Recostada sobre uno de los barandales al borde de la azotea de espaldas hacia la hermosa vista que hay de la ciudad tras de sí, ella me observa con una sonrisa mientras sus brazos están apoyados como si estuviese sentada en un cómodo sofá.

Aunque no es precisamente la postura más femenina del mundo así todo hace que me quede embobado de solo verla, no sé cómo explicarlo, pero es como si esa imagen por si misma juntara todo lo importante que ha sido Irina para mí a lo largo de mi vida, la actitud relajada y divertida que demuestra me recuerda a esa mejor amiga que tuve en mi niñez, la cual sentía como a esa persona en la que podría confiar ciegamente y con la cual me sentiría a gusto sin importar lo que pasara entre ambos, al mismo tiempo, su sola apariencia me muestra como el tiempo ha pasado, como Shido-kun paso de ser mi compañero de aventuras a ser una hermosa chica camino a volverse toda una mujer, alguien quien es capaz de tenerme completamente embobado con tan solo mirarme a los ojos, alguien cuyos movimientos más simples o el simple hecho de hablar conmigo es suficiente para darme paz y hacer que un agradable calor se sienta en mi pecho.

Pero lo más importante, esta imagen me hace convencerme a mí mismo de que, sin importar lo que haya pasado, sin importar lo que ambos hayamos vivido, sin importar lo diferentes que los dos seamos ahora, el lazo que nos une, aquella conexión especial que hemos tenido desde pequeños aún sigue intacta e incluso más fuerte que antes.

Me hace sentir que sin importar lo que pasé el amor que siento por esta chica es simplemente inagotable.

–Aún sigues siendo un lento Issei-kun.

Me dice con un leve deje de sorna a pesar de no cambiar en lo absoluto la tierna sonrisa que tiene en el rostro.

–No es justo, empezaste con ventaja.

Le respondo mientras comienzo a caminar hasta quedar frente a frente con ella, ambos simplemente sonreímos mientras la brisa corre por el lugar causando un leve silbido que corta el silencio que hay entre ambos.

–Veo que tampoco has aprendido excusas nuevas.

Ninguno de los dos puede evitar dejar salir una pequeña carcajada ante eso, sin embargo, solo es cuestión de que termine para que ambos estemos de vuelta en silencio tan solo observándonos el uno al otro a los ojos con una sonrisa en los labios.

No sabría decir en verdad cuanto tiempo fue que nos quedamos así, a excepción del sonido del viento o el eco de las turbinas de algún avión bastante lejos en el cielo no había nada que llegase hasta mí como para darme una idea clara del paso del tiempo.

Llegado un punto, es Irina la que rompe el contacto visual para darse la vuelta y poder observar con sus propios ojos la ciudad frente a ella, siguiéndola, me pongo a su lado para compartir la vista mientras ambos apoyamos nuestros brazos en el barandal.

–Es una ciudad hermosa.

Es lo que sale de sus labios en medio de un suspiro, lo único que se me viene a la cabeza es una escueto "sí" a modo de respuesta, diablos, eso fue casi tan malo como empezar una conversación hablando sobre el clima.

– ¿Sabes? Es una lástima que no hubiésemos venido aquí antes con nuestros padres, no es que me moleste estar con los demás, pero me hubiese encantado conocer este lugar correteando solo tú y yo de aquí para allá como cuando éramos niños.

–Bueno, yo sigo siendo niño, en cambio no sé que habrá pasado contigo, pero tú estás bastante lejos de ser Shido-kun.

–Idiota.

Me dice sonriente antes de darme un leve golpe en el brazo, de nuevo ambos nos quedamos callados simplemente admirando el paisaje frente a nosotros, es curioso, con Irina pareciese como si los silencios jamás fuesen incómodos, es como cuando ambos rezamos en la iglesia abandonada de Kuoh, por alguna razón no necesito palabras para sentirme cercano a ella, y creo que puedo arriesgarme a decir que a ella le pasa lo mismo.

De pronto un suspiro sale de su boca, observando su rostro noto como la sonrisa tranquila que tenía desde que subimos aquí fue reemplazada por un gesto algo más pensativo.

–Issei-kun ¿Puedo confesarte algo?

¿Confesarme algo? ¿A qué se refiere? Diablos, no es como si me hubiese dado señales o algo por el estilo, pero de todas formas siento como si mi corazón se detuviese al oír esas palabras, trato de verme lo más natural posible, sin embargo una extraña mezcla de ansiedad, miedo y al mismo tiempo esperanza hace que en mi interior todo sea un caos.

–Por supuesto ¿De qué quieres hablar?

–Creo que te lo dije arriba del tren, lo que más me daba ilusión de este viaje no era conocer los templos, subirme al tren bala o comer comida deliciosa, lo que más felicidad me da de este viaje es que voy a poder pasar tiempo contigo, aunque me siento un poco mal por Asia y Xenovia, no puedo evitar ponerme alegre al ver que Rias-san y Akeno-san están muy lejos de aquí, sin ellas alrededor puedo tenerte solo para mí, sé que puedo sonar algo egoísta, de hecho, cualquier persona podría decir que no merezco ser un ángel por tener esta clase de pensamientos, pero así todo, la culpa que puedo llegar a sentir no se compara con estar junto a ti en este preciso instante…

Su mano se posa sobre la mía haciendo que una agradable sensación cálida recorra mi cuerpo.

–Issei-kun, lo que quiero decir es que realmente soy feliz estando solamente contigo…

Me dice con una sonrisa que se me hace tan brillante que pareciese ser capaz de derretir un glaciar, así todo, sus ojos rehúyen de los míos mientras un leve deje de culpa se deja entrever en sus gestos

–Sé que esto puede que no vaya a gustarte y haga que nos metamos en problemas, pero ¿Qué te parece si recorremos la ciudad por nuestra cuenta?

– ¡Por supuesto que sí!

Ugh, creo que respondí demasiado pronto, diablos, me dejé llevar por el momento y ahora he quedado como un estúpido, lo peor es que Irina no emite ni un solo sonido, tan solo me observa con sus ojos abiertos de par en par sorprendida con mi respuesta.

Carraspeo mi garganta dispuesto a solucionar el asunto con lo primero que se me venga a la cabeza, sin embargo, la sonrisa que veo ahora en su rostro hace que me olvide de todo lo que estaba a punto de decir.

–Bien ¿A que esperamos entonces?

Frente a mí se revela un espectáculo que apenas unos pocos son capaces de presenciar, sin perder en ningún momento la alegría de su rostro, Irina abre por completo las alas en su espalda mientras los rayos del sol de mediodía se reflejan en el blanco puro de sus plumas.

Una leve risilla sale de su boca haciendo que sus alas se contraigan un poco al sentir la brisa corriendo a través de estas como si eso le produjese alguna especie de cosquilleo.

Sin quitar ni siquiera por un segundo mi vista de sus ojos, noto como ella extiende una mano hacia a mí, incluso viéndome completamente atrapado por su encanto aún estoy lo suficientemente consiente como para tomarla sin pensarlo.

Siento como si mi cuerpo fuese recorrido de punta a punta por una descarga eléctrica al sentir el tacto de su delicada mano, es curioso como incluso sintiendo los callos en sus dedos producto del manejo de la espada así todo puedo asegurar que este es de los contactos más agradables que he sentido en mi vida.

No hay palabras de por medio, ni siquiera un escueto "sí", lo único a lo que ambos nos limitamos es simple y llanamente a dejarnos llevar por el momento, y en lo que a mí respecta, si es ella quien me acompaña, bien podría estar así por el resto de mi vida

0o0o0o0

–Incluso siendo tan grande como lo es, de alguna forma que no puedo comprender, Kioto me recuerda mucho a Kuoh.

Me dice Issei mientras ambos vamos caminando por una de las calles principales de la ciudad haciendo que aparte mi vista de una de las vitrinas de un negocio de ropa que estaba curioseando para enfocar mi atención en él.

Su vista está enfocada en el horizonte, más allá de la zona urbanizada, contemplando con un cierto deje de atención las cadenas de montañas y colinas que forman el valle que rodean a la ciudad.

–Supongo que debe ser por la naturaleza que la rodea, a fin de cuentas Kuoh también está en medio de un valle, no es como si fuese tan descabellado pensar que son parecidas.

Issei se encoje de hombros al escucharme.

–Bueno, también debe ser natural pensar así porque todavía no hemos visitado ninguno de los templos, moviéndonos tan solo por la ciudad es difícil creer que realmente hemos venido hasta aquí.

–Tú mismo dijiste que debíamos hacerlo así, al menos por un rato, si llegáramos a cruzarnos con alguno de los grupos de nuestra escuela vamos a estar metidos en un lío gordo.

–Es verdad, aunque vaya uno a saber que estarán haciendo, Rossweisse debe de estar como loca por nuestra ausencia, es su primer viaje escolar como profesora y conociéndola probablemente esté a punto de estallar por los nervios, aunque Azazel sensei ni siquiera debe de notar que desaparecimos, incluso no me extrañaría que alguien como él directamente ya sepa que estamos aquí.

A pesar de estar hablando sobre los demás, es graciosa la forma en que el tono de su voz da a entender que eso le importa poco y nada, de hecho, hasta yo estoy algo sorprendida en cómo me estoy tomando tan a ligera todo esto.

El hecho de habernos separado del grupo así como así es una falta, y una bastante grave, así todo es como si ambos hubiésemos hecho alguna especie de pacto silencioso en el que a ninguno de los dos parece importarle en absoluto los problemas en que podamos llegar a meternos.

–Podríamos probar en visitar Kiyomizudera, escuché que Aika-san dijo que sería uno de los últimos que visitaríamos, así que es bastante difícil que podamos encontrar a alguien de nuestra escuela allí.

Issei sonríe ante mi sugerencia, es extraño, nunca pensé que él fuera de esas personas que disfruta de los templos, aunque no es algo que me moleste, siendo sincera no puedo evitar maravillarme con todo lo que hay aquí así que es un alivio ver que al final ambos vamos a poder disfrutar de esto en partes iguales.

Así todo, esto se siento demasiado extraño, incluso hasta algo incomodo, es ridículo sentirme así luego de haber estado tan pegada a él arriba de ese tren.

Incluso el solo recuerdo de esa situación hace que el calor se agolpe en mis mejillas, aunque es cierto que vine a este viaje con mi objetivo bien en claro nunca pensé que sería capaz de hacer ese tipo de avances tan atrevidos, a fin de cuentas es inevitable caer en una comparación con Rias-san en ese tipo de cosas, dudo mucho que algo de lo que yo pueda llegar a hacer sea capaz de superarla en ese sentido.

Sin embargo, en ese momento no hubo complejo alguno o tan siquiera un ápice de duda en mi mente, cuando me acurruque en el brazo de Issei nada más me importo, tan solo su cercanía era lo único que necesitaba para estar satisfecha, y como si se tratase de una agradable sorpresa, el ser correspondida, aunque solo sea en ese pequeño y con tan solo ese gesto, lo convirtió todo en uno de los momentos más bellos de mi vida.

Aún cometiendo la enorme torpeza de quedarme dormida, despertarme con el suave toque del chico del cual estoy locamente enamorada es algo de lo que me alegro haber podido sentir aunque sea solo una vez.

Admito que me sentí algo envalentonada con ese primer roce, no acostumbro ser picara, ni siquiera me gusta jugar bromas, sin embargo no pude evitar abusarme un poco de la fijación que Issei que estaba teniendo conmigo en ese momento.

"El problema con eso Irina… Es que por más palabras bonitas que te dijera aún así me quedaría corto."

Esa sola frase sumado al hecho de que inmediatamente después de haberla dicho, lejos de echarse atrás, Issei terminó por avanzar tanto como yo lo había hecho hizo que mi mente entrara en corto, de ahí en más no sabría dilucidar bien que tanto estaba consciente o no de lo que hacía, así todo, creo que puedo hablar por los dos al decir que lo que pasó a partir de allí no fue ni más ni menos que lo que ambos queríamos que fuese.

Tengo que hacer uso de todo mi autocontrol para no dejar salir un grito de emoción tan solo de recordarlo, si lo sé, estoy siendo igual que esas chicas que van detrás de Kiba-san, supongo que toda chica que tiene una fangirl dentro a la espera de aparecer en estos momentos.

En fin, me he ido por las ramas, a lo que voy es que incluso habiendo compartido un momento como ese hasta hace apenas un par de horas, ahora pareciera imposible para ambos tan siquiera observarnos el uno al otro por más de unos segundos sin retirar la mirada casi al instante.

Me encantaría echarle a Issei la culpa de esto para por lo menos salvar algo de mi orgullo, sin embargo no tengo manera de hacerlo, de la misma forma que el parece evadir lo que ambos hemos hecho yo tampoco insisto mucho sobre el asunto.

A pesar de estar un poco más entusiasmados con por fin poder ir a hacer algo de turismo, esto está algo alejado de lo que tenía pensado en un principio, a diferencia de esa atmosfera romántica que da pie a simplemente dejarse llevar en medio de una ciudad desconocida como en esas películas que Xenovia y yo hemos empezado a ver juntas, esto se siente demasiado ¿Normal?

No en serio, incluso con la incomodidad que hay entre ambos, esto parece prácticamente un calco de las salidas que Issei y yo solemos hacer.

Simplemente andamos por allí, hablando de todo y nada a la vez, quizás tomándonos el tiempo de comprar alguna lata de refresco para refrescarnos mientras caminamos, pero nada mucho más allá de eso.

– ¿Qué haces Irina?

¿Hemos venido aquí a jugar o no hemos venido aquí a jugar?

Si él quiere hacer como que nada pasó, bien, pero eso no quiere decir que yo tenga que hacer lo mismo, no puedo estar como las demás, simplemente esperando a que todo venga de su parte, conozco bien a Issei, sé que lo asusta, que lo motiva e incluso que lo hace salir de su aletargamiento.

– ¿Acaso te molesta?

Puedo sentir como su voz se entrecorta como si tratase con todas sus fuerzas de mantener la compostura.

Si hay alguien que tiene que tomar la delantera en esto, entonces esa voy a ser yo.

–No es precisamente eso, es solo que…

–Dime.

Su rostro adquiere un tono rojo furioso mientras no puedo evitar que mi sonrisa se ensanche ante el efecto que voy causando en él.

–Aferrada de esa manera a mi espalda haces que la gente nos vea raro.

En una situación normal me soltaría de él ante la sola vergüenza de la situación, sin embargo, en el momento que me aferré a su cuerpo estaba plenamente consciente de lo que hacía ¿Sabes? Más allá de ser una hija devota de la iglesia y demás, el tiempo que estuve en Europa me ha dejado una o dos ideas distintas a las que hay aquí en Japón.

No entiendo muy bien el por qué de esa vergüenza a las muestras publicas de cariño, no me parece vulgar hacer algo como esto, no estoy haciendo nada más que dar una simple muestra de afecto a un ser amado, no tengo por qué sentirme avergonzada y tampoco Issei tiene por qué estarlo, si a alguien no le gusta puede simplemente ignorarnos y seguir caminando.

Es gracioso.

A pesar de todo lo que nos dio a ambos, el hecho de no poder hacer lo mismo en el mundo sobrenatural me hace pensar que, quizás, hemos perdido una parte muy grande de nuestra libertad para llegar hasta aquí.

– ¿Acaso eso tiene importancia? Issei, creo que al igual que yo, tú sabes muy bien lo que está pasando entre nosotros desde que comenzó este viaje, quiero poder decírtelo en palabras…

Afirmo aún más mi agarre buscando la fuerza suficiente para poder continuar sin quebrarme, mientras tanto, Issei solo se mantiene en silencio, es curioso, no sé si sentirme mal o aliviada por eso.

–Sin embargo, esto cuesta mucho más de lo que me gustaría, por eso, al menos permíteme demostrártelo de esta manera, de la misma forma en que lo hice arriba de aquel tren, no te pido que me correspondas, ni siquiera te pido una respuesta, tan solo déjame estar contigo por hoy, quiero que estés para mí y solo para mí por esta tarde… A cambio, cuando esté lista para poder decirte todo lo que siento, tú no tienes que sentirte obligado a nada, cuando respondas tan solo hazlo de la forma en que lo sientas, hagas lo que hagas nunca tengas miedo de que las cosas entre nosotros vayan a cambiar.

Esto se siente muy agridulce, a pesar de haber revelado mis sentimientos, el no decirlos con las palabras exactas me hace sentir que algo falta todavía, incluso si mis acciones hayan hablado con creces por mí esta presión en mi pecho se niega a desaparecer.

Aún sin emitir una sola palabra Issei se separa de mí, siento un vuelco en el pecho cuando él se da vuelta para encararme, concentrada en su mirada noto como su usual sonrisa se forma en su rostro mientras toma mi mano con el mismo ímpetu que lo hacía cuando ambos éramos niños.

–Vamos Irina, todavía tenemos muchas cosas que hacer.

Un par de lágrimas rebeldes se escapan de mis ojos, seco mi rostro con mi mano libre mientras sonrió con toda la felicidad que son capaces de demostrar mis labios aferrándome a su mano como si la vida se me fuese en ello.

–Hi, Issei-kun.

0o0o0o0

¿Saben? Siempre pensé que el día que una chica me mostrase sus sentimientos sería el mejor día de mi vida, poder corresponderla, salir en citas con ella, hablar y poder reírnos de lo que sea, disfrutar, compartir momentos juntos, llegado el momentos hacer cosas echiis, y ¿Por qué no? El día de mañana quizás poder formar una familia con ella.

Sin embargo, ahora que se podría decir que la primera parte de toda esa lista está pasando justo ahora, esto está de todos menos cerca de sentirse como pensaba que sería.

Primero, está no es una chica cualquiera, estamos hablando de mi querida amiga de la infancia, está bien, no niego que el ser tan cercanos no pueda llegar a ser una ventaja, y también mentiría si negara que en este último tiempo he empezado a sentir algunas cosas, bueno que diablos, fuertes cosas por ella, sin embargo, también estamos hablando de la chica que en primera instancia durante casi toda mi vida pensé que se trataba de un chico, la chica que cuando volvió aquí luego de casi diez años poco le faltaba para ser una fanática al nivel de un jihadista del medio oriente, y sobre todo, la chica que durante todo ese tiempo fue educada para pensar que en lo que yo me había convertido por circunstancias fuera de mi control debía ser erradicado de la faz de la tierra.

Además si eligiese a Irina ¿Qué pasaría con Buchou y las demás? No creo poder ser capaz de tolerar sus rostros tristes si rechazara el cariño que ellas me dan, pero tampoco puedo soportar ver a Irina sufrir por mi sueño de ser el rey del harem, no hace falta que me lo diga para que lo sepa, y siendo sincero, a esta altura yo también me sentiría horrible si la viese a ella llevándose bien con otro chico.

Son esta clase de cosas las que me hacen dudar de si realmente ella me conoce tal y como soy, de hecho, a veces ni siquiera puedo entender cómo es que Buchou y las demás me quieren para empezar, sé que no soy el tipo del cual las chicas se suelen enamorar, incluso a veces es todo lo contrario.

Me pregunto ¿Cómo es que una chica tan dulce e inocente como ella puede llegar a enamorarse de un tipo como yo? Ella es literalmente un ángel y yo soy literalmente un demonio, incluso siendo amigos de la infancia, si ella fuese capaz de ver todo lo que pasa por mi cabeza, si supiera que cuando ella me decía todas esas palabras dulces yo no podía dejar de prestarle atención a sus oppais presionando contra mi espalda, si pudiera ver todo eso ¿Ella aún seguiría sintiendo esas cosas por mí?

Esto me duele en cierta forma, porque a pesar de todo eso, al lado de Irina yo me siento una mejor persona, recuerdo esa vez que ambos charlamos en el patio luego de una de mis palizas diarias cortesía del club de kendo, como a partir de ese día, el recuerdo del rostro decepcionado de Irina hacia que me detuviese antes de hacer alguna cosa pervertida.

Me siento bien al pensar en que incluso teniendo ideas en las que no estoy de acuerdo, la fe y la devoción que ella tiene por Dios ha logrado permear un poco en mí, como incluso siendo un demonio ella logró que sea capaz de ver sus enseñanzas, y al final gracias ello no solo pude sentirme aún más conectado con Irina, sino que también, pude sentirme mejor conmigo mismo.

Y todo eso es solo un poco de lo que ella es capaz de generar en mí, y así todo, soy incapaz de ver que es lo que yo puedo ser capaz de hacer por ella, cuando Irina está cerca de mí siento que ella es única para mí, pero ¿Qué puedo hacer yo por ella que nadie más sea capaz de hacer? ¿Qué me hace a mí ser merecedor de todo el bien que ella me hace?

Todo esto me deja una sensación agridulce, porque a pesar de la grandiosa tarde que estamos pasando juntos, a pesar del hecho de que no ha parado de sonreír desde que tome su mano y ambos nos lanzamos a la aventura de recorrer esta ciudad por nuestra cuenta, incluso a pesar de ver justo frente a mis ojos como ella se siente tan feliz como me estoy sintiendo yo en este momento, aquella pregunta se niega a salir de mi cabeza.

¿Realmente merezco su amor?

0o0o0o0

Es extraño, aunque Issei nunca fue mi ideal de príncipe azul, puedo asegurar que he estado enamorada de él desde prácticamente siempre, en retrospectiva la verdad es que es algo vergonzoso, no por él, al contrario, sino por mí misma, al pensar en esto supongo que fingir ser un chico para poder seguir estando al lado del niño que te gusta es algo raro cuando menos.

De pequeña nunca fui el ideal de niña precisamente, los juegos con muñecas, los disfraces de princesas y ese tipo de cosas siempre me parecieron aburridos, me sentía más a gusto jugando con balones, pasando la tarde con videojuegos y hasta puedo decir que detestaba las faldas con todo mi ser.

Por ende es normal suponer que no era precisamente la niña más popular del barrio, y bueno, lamentablemente los niños son algo crueles, la soledad nunca es buena compañía para alguien pequeño pero a veces las cosas no pasan como uno quisiera.

Sin embargo, una tarde cualquiera se presentó ante mí este niño castaño de sonrisa grande, no era alguien que yo haya conocido antes por ser popular o algo por el estilo, pero tampoco era un chico problema que se pelease con el primero que se le cruce, era lo más normal de lo normal, un simple chico que era feliz sin ninguna preocupación en su pequeña cabeza, bueno, si había algo que pudiese destacar de él, supongo que eso era que no se trataba de alguien con muchas luces si saben a lo que me refiero.

Para alivio mío y de mis padres, ese chico se transformó en el amigo más cercano que jamás haya tenido, por primera vez en mucho tiempo podía salir al parque a divertirme, quizás volvía con un par de golpes y raspones más que de costumbre, a veces con un diente menos como ocurrió en una ocasión, pero más allá de eso, era feliz, ambos éramos felices, simplemente perdidos en nuestros juegos y aventuras pensando que la diversión nunca acabaría.

De hecho, con un poco de vergüenza tengo que confesar que más de una vez sentí curiosidad por las cosas que ese niño me había empezado a hacer sentir cuando irremediablemente terminamos por hacernos tan cercanos, a veces esa curiosidad llegaba de formas no muy dignas de alguien quien se consideraría a sí misma una sierva de Dios.

Sin embargo, ese cariño producto de la inocencia jamás desapareció, incluso cuando me vi forzada a separarme de ese niño, aquel que había sido mi único, mi primer y mejor amigo, y que además, también había sido mi primer y mi único amor.

Decir que lo mantuve todo el tiempo presente sería una mentira de mi parte, la vida nos lleva a enfocar nuestros pensamientos y sentimientos hacia otras cosas, así todo, las veces que esa época llegaba de nuevo en mis recuerdos no podía evitar sonreír con alegría por los felices recuerdos, y al mismo tiempo, añorar con cierta melancolía la idea de que hubiese pasado si yo hubiese seguido juntos a él durante todos esos años.

Así transcurrió mi vida hasta el día en que me enviaron de vuelta a mi ciudad de la infancia, de más está decir que una de las cosas que más quería hacer era encontrarme de nuevo con ese niño que a estas alturas ya sería un muchacho, tenía curiosidad por ver cómo reaccionaría al verme de nuevo, es verdad que sería un poco incomodo de explicar el por qué actuaba como niño, pero eso no tendría por qué modificar la amistad que ambos tuvimos en su momento.

Todo iba bien al principio, su casa era la misma e incluso su madre me reconoció después de tantos años, no podía evitar pensar lo bueno que sería poder pasar por allí más seguido a partir de ese momento, sin embargo, cuando él llegó, incluso aunque yo haya actuado de la forma más profesional que la iglesia me ha enseñado, pude sentir como una importante parte de mi mundo se venía abajo.

"De verdad nunca se sabe qué pasará cuando ves a alguien después de tantos años"

Jamás pensé que el peso de esas palabras podría llegar a ser tan grande, más allá de la gracia del señor, la vida de los exorcistas es muy sacrificada, por eso debemos aferrarnos a nuestros momentos felices con todas nuestras fuerzas, sin embargo, cuando lo encontré a él, cuando supe que Issei-kun había sido reencarnado en demonio, no solo me había llevado una sorpresa desagradable, sino que una parte de mi vida y de esa felicidad que nos mantiene vivos se había ido para nunca más volver.

O eso pensé en un principio, a pesar de ser un demonio, Issei-kun seguía siendo Issei-kun, cuando Xenovia se ofreció a quitarle la vida a Asia-san al ver que ella seguía creyendo en Dios, él se interpuso entre ambas y defendió a su amiga tal y como siempre lo hacía cuando éramos niños.

Tengo que admitir que en parte eso me hizo sentir furiosa, a pesar de que esos seres corruptos lo habían arrastrado hacia al abismo aún así él era capaz de defenderlos hasta las últimas consecuencias.

Eso no era justo, nosotras éramos las buenas, nosotras veníamos a proteger su ciudad, nosotras actuábamos en nombre de la bondad y la justicia, si era así entonces ¿Por qué? ¿Por qué mi mejor amigo me miraba con ese odio en su mirada?

A pesar de que todo eso terminó por resolverse, durante mucho tiempo guarde ese enojo en mi interior, incluso estando en buenos términos seguía siendo incapaz de entender por qué él seguía teniéndole mayor estima a esos demonios que arruinaron su vida antes que a mí.

Sin embargo, por orden de Mikael-san termine por unirme a ellos, no me sentía cómoda y tampoco me sentía capaz de poder encajar, incluso con el alivio de poder tener a Xenovia y a Asia-san junto a mí, todo el asunto por momentos se volvía demasiado para mí.

Es extraño cómo funcionan los caminos de la vida, porque cuando pensé que no podría seguir con esto, cuando me sentí tan sola y desesperada por ayuda como en esa época en que era niña, Issei-kun volvió a ser esa persona que me extendió su mano.

Contar lo que sucedió a partir de ahí sería un sin sentido, aún así, hacer esta retrospectiva me hizo llegar a un punto con el que no me siento cómoda en lo absoluto.

¿Realmente soy una buena persona?

Issei podrá ser lo que quieran, un pervertido, un tonto incluso hasta un ridículo sin remedio, así todo, nadie puede discutir que sin importar los defectos que pueda llegar a tener él es una persona buena, de las más buenas podría arriesgarme a decir, y más importante que eso, incluso a sabiendas de todas sus faltas, él es capaz de seguir enamorándome cada vez más a cada día que pasa.

Issei saca lo mejor de mí, todos los cambios que he tenido últimamente, mi nueva forma de ver el mundo, la aceptación y el aprecio que he llegado a sentir por este grupo de demonios, el respeto que he desarrollado por las demás razas o incluso aquellos con los que quizá simplemente no comparto opiniones, todos y cada uno son gracias a él.

Porque incluso sin saber cómo ponerlo en palabras, en su forma brusca y quizás algo torpe, tan solo con sus acciones él fue capaz de enseñarme cosas que jamás hubiese pensado tan siquiera en prestarles atención.

Es curioso, nunca hubiese imaginado que un demonio pueda hacerme comprender lo que es el amor, el perdón, y hasta incluso la humildad.

A veces me siento incapaz de poder estar con él, desde cosas más bien tontas como la seducción, en serio, lo he intentado, pero ser como Rias-san o Akeno-san es simplemente algo que no me sale, no dudo de mi cuerpo, pero cuando trato de imitar sus gestos, sus poses, incluso su tono de voz, más que lucir sexy no puedo evitar pensar que causo más risa que otra cosa.

Soy celosa, incluso sabiendo la estrecha relación que Issei logró con las chicas del club, a sabiendas de todo el daño que el ángel caído Raynare le causó y en que en parte estas chicas pudieron curar con su cariño esa cicatriz que había quedado en su corazón, así todo, por más que intente, la idea de que otras chicas sean tan cercanas a Issei como yo me genera un malestar que no puedo explicar.

Además, ahora que lo recuerdo, también le robe su primer beso ¡Dios! ¡Esto es tan vergonzoso! El solo recordarlo hace que me sonroje, eso fue algo de lo que no sé si sentirme feliz o incomoda de recordar, no solo porque no es justo haberme aprovechado del hecho de que estaba dormido ¡Sino que en esa época él creía que yo era un niño! Imagínense si no hubiese estado dormido, quién sabe, si su querido amigo Shido-kun lo estuviese besando así de repente durante su niñez quizás hoy en día todos esos rumores de él y Kiba-san no serían solo palabrería de niñas hormonadas.

Es triste, incluso estando divirtiéndome con Issei justo ahora soy incapaz de dejar de lado ese tipo de pensamientos, aunque de forma curiosa, dentro de todas mis inseguridades y miedos, no tengo temor a ser rechazada, no sé muy bien por qué, solo sé que él está aquí, y sean cual sean sus sentimientos, esto me confirma que él me aprecia de la misma forma en que yo lo hago.

Y a pesar de lo agridulce que pueda llegar a sonar eso, si se trata tan solo de ese cariño producto de la inocencia que nos ha mantenido juntos desde siempre, de ese amor puro que solo un compañero de toda la vida es capaz de dar, entonces, si es así como va a ser, si es junto a él quien voy a estar, quizás, algún día…

Pueda acostumbrarme a ese rol.

CAPITULO 5 "INOCENCIA" FIN

Notas de Autor

No puedo explicar muy bien con palabras el alivio que siento al terminar este capítulo, como no es noticia para nadie a estas alturas me he vuelto retrasar un huevo, bueno, estuvo esa actualización de I See You Again allá por los primeros días de febrero, pero al ser una historia del fandom de Haruhi Suzumiya pocos de por acá siquiera se enteraron de que no me había muerto o algo por el estilo, pero ahora tengo una buena excusa para el retraso, afortunadamente para mí y en cierta forma desafortunadamente para ustedes, he conseguido trabajo, pero no una de esas mierdas que tuve hasta ahora, este es un trabajo bien, constante y que me asegura poder sobrevivir mes a mes, lamentablemente como lo suelen hacer este tipo de empleos, mucho de tiempo termina siendo consumido por este limitando mi capacidad de escribir en el proceso, la parte buena es que pude empezar un cap desde cero durante este periodo y pude terminarlo en un periodo de tiempo medianamente razonable, así que sí, cuesta un huevo pero no me es imposible poder seguir escribiendo.

Lo que sí muchachos, no todos carajo que más de uno acá hacen comentarios de puta madre, si hay algo que les quiero pedir es paciencia, tomarme el tiempo para esto no es precisamente fácil, no digo que no demuestren que la historia esta lenta o cosas así, incluso si lo hiciese a ustedes les importaría poco o nada, lo que quiero decir, es que si tienen ganas de apurarme o "exigirme" una actualización, coño currencelo, sinceramente un "conti pls" o un simple "pulgar arriba" no son precisamente los comentarios más motivantes del mundo, quizas al principio sí, pero ahora que esto significa un esfuerzo extra a pesar de ser un hobbie un poco más de apoyo no está de más, no les pido algo de nivel de Neruda pero al menos díganme qué carajo es lo que les gusta de esto u ofrezcan ideas, no sé algo, dejen que el delicioso feedback corra con fluidez coño, incluso si son cosas en las que no están de acuerdo o algo así, esto es fanfiction, si no dicen ustedes que es lo que puede llegarse a mejorar nadie lo va a hacer.

Reviews:

RedSS: Tensionado como pocos, por eso una buena dosis de azúcar para calmar las aguas, aunque se siente un poco extraño cortar el rollo que venían trayendo los capítulos anteriores, creo que la historia ya estaba avanzando bastante sin tener un poco de contexto del pasado, espero no haya quedado muy descolocado. Gracias por el apoyo constante en esta y las demás historias, la verdad aprecio mucho poder verte a cada nueva actualización indistintamente de la historia que sea.

erendir: Tengo entendido que ver más allá de lo que uno ve te termina llevando a la roca con forma de piedra, pero bueno, cada quien tiene sus métodos de observación. Primero gracias por el saludo, segundo, eso fue lo delicioso del cap anterior, tantas posibilidades y cursos a seguir, incluso había variedad en los motivos para haber llegado a semejante punto de tensión, y lo mejor es que todos podían llevar tranquilamente a que todo se vaya a la mierda. Pero a pesar de todo eso, el desarrollo de personajes y principalmente de las relaciones sentimentales sigue sin perder protagonismo, tengo que admitir que es algo complicado pero tampoco puedo negar que manejar tantos factores al mismo tiempo tiene su parte divertida. Gracias por el apoyo constante

Alber breaker: Bueno, ante semejante descargo solo puedo decir una cosa… Shit Happens Bro. Y si, la idea era precisamente esa, por alguna razón tanto el cannon como la mayoría de los fanfics suelen por a Mikael como un tipo bueno que ralla lo tonto, cosa que no tiene razón de ser si usa la lógica, Mikael tiene a cuestas al cielo desde siempre en términos humanos, la iglesia siempre estuvo bajo su mando, y viendo las cosas que esta hizo, es fácil pensar que Mikael es de todo menos una blanca paloma, lo de Irina también fue más o menos parecido, a pesar de ser un cabron, de entre todos los jefes Azazel es el que más tiempo comparte con los chicos de DXD, por ende también es el más propenso a sentir más empatía por ellos, en fin, me fui por las ramas como siempre, gracias por el apoyo de cada capítulo.

Guest Nº1: Gracias, siempre es bueno ver entusiasmo de ese tipo en los comentarios, con lo del fandom en general, bueno, muchos referentes de ff dxd en español han tocado el tema una y otra vez, la gran mayoría en contra del asunto, así todo la cosa sigue más o menos igual, así que a esta altura no sé que tanto sentido tenga ir tirando de lo mismo. Aprecio tu gusto por el fic, uno trata de ponerle todo el esfuerzo a este pequeño hobby a pesar del poco tiempo que a veces se tiene para poder hacerlo, así que ver que a pesar de todo la gente lo sigue disfrutando lo hace sentir a uno que esto vale la pena el trabajo que lleva, gracias a vos por el comentario y felices fiestas tambien cofcofcontresmesesderetrasocofcof.

Guest Nº2: ¡Exacto! Eso es lo que yo llamo avivarse el asunto de punta a punta, hasta ahora nadie le había dado tanto en el clavo, mis aplausos para el desconocido, pero en serio ya fuera de chiste, cuando llegan esta clase de comentarios que analizan de forma tan profunda y acertada cualquiera de mis historias no puedo evitar sentirme contento por un buen rato, muchas gracias por el review y ojala el capitulo te haya gustado.

miguelzero24: No sé si malvado, pero carajo, que es hijo de puta eso no lo puede negar nadie.

lux-kun: Tan vivo como puede llegar a estar alguien que se cuelga todos los días de los postes de luz y teléfono para poner cables de fibra óptica, es bueno ver que es normal que te guste, al menos en algo puedo decir que soy constante, lo de los diálogos, se le da tanta profundidad y sentido como el cannon me lo permite, carajo que tengo que trabajar con un tipo que gana poderes tocando tetas hago lo que puedo, pero nah tranquilo que sé que es un cumplido, en fin, gracias por el apoyo y ahí está la nueva publicación, espero la hayas disfrutado.

WarRedMachine20: Gracias, el realismo es básicamente a lo que trato de llegar cada vez que escribo sobre DxD, así que aprecio el detalle de mencionarlo, espero hayas disfrutado el nuevo capítulo.

The-Code-Zero: Bueno, gracias, yo le sigo nomás.

dani66670: Pero si el que seguía al anterior es el capitulo 5 ( :v )

dark thundercat: Curioso como tú comentario termino por llevar este y el próximo capítulo en esa dirección, aunque no lo especifique en un primer momento por miedo a remarcar lo obvio todo el cap transcurre antes del inicio del fic durante el viaje a Kyoto antes de que Issei e Irina fuesen pareja y antes de que Issei se volviese ángel, muchas gracias por el comentario y sobre todo por la idea.

Guest Nº3: Yo echo de menos escribir y poder estar más en el suelo que colgado de los postes, lamentablemente así es la vida, considérate afortunado, al menos vos si conseguiste lo que querías.

Nota Final

En fin, me disculpo por la tardanza, como ya sabrán la mayoría al haber venido desde ahí estas respuestas a los comentarios se suben conjunto con el nuevo cap de Dishonored (Sí, esa que llevaba como medio año abandonada y que algunos tanto pedían) así que espero que puedan disfrutar de ambos capítulos y sirvan como garantía de que sin importar lo que pase en mi vida personal y laboral este hobby y las historias que conlleva van a seguir estando.

Como siempre y sin más que decir…

Saludos, Suerte y Nos Leemos.