Capítulo VI: TRAS EL RASTRO DE HOPE

Continuando con esta aventura. Dos días estuvieron en el mar, tenían el pelaje y las crines húmedas por las lloviznas, también se puede mencionar que estaban totalmente agotados, no solo por el viaje, ¿recuerdan los bastones? Los habían usado para evitar choques con las afiladas rocas que emergían del mar, eso los agotó bastante ya que estuvieron sosteniéndolos durante todo el viaje, hasta que por fin tocaron tierra firme, en un lugar totalmente diferente a Stableside que había dejado muy impresionados a Olive, Spike y las crusaders.

-bienvenidos a Seaddle- dijo por fin Rusted.

Habían llegado al reino de Cervidas, a diferencia de otros lugares, este no era nada rustico ni sucio, ¡al contrario!, las calles relucientes y casas hechas de madera blanca y mármol, por más que fuese un puerto, no olía a pescado o fruta pudriéndose, las flores que habían en los huertos de cada casa perfumaba con aromas agradables, además de dar un toque decorativo a la belleza de la ciudad, allí empezarían la búsqueda en "un lugar al otro lado del mar" según Olive Branch.

-princesa, ¿conoce el lugar?- preguntó el unicornio.

-por supuesto- afirmó Twilight.

-bien, empecemos- dijo Olive.

No todos acompañaron al unicornio a recorrer las calles del puerto, Las tres potrancas Cutie Mark Crusaders estaban muy cansadas, tanto así que el sueño estaba venciéndolas y decidieron tomar una siesta en casa del pony Rusted Anchor.

Podría contarles como fue toda la búsqueda, si no hubiese sido solo unas vistas de reojo a los callejones y preguntas a algunos ponis si habían visto a una pony pegaso blanca durante toda la mañana y parte de la tarde, Twilight, Spike y Olive estaban exhaustos, ya habían recorrido desde el puerto hasta la salida sur de la ciudad donde el panorama era algo solitario pero con una esplendida vista al desierto, ahora se dirigían a la casa del pony que los trajo, pero algo los detuvo, y ese algo era lo que hacia este día fuese diferente a los que tuvo el unicornio durante sus años de búsqueda. Fue una charla entre dos ponis, por el tono se podría decir que eran pequeños. -y tu amiga- -cual amiga- -la pegaso blanca- -hace dos semanas que se fue- esto despertó la curiosidad de Olive, ¿acaso la pony mencionada podría ser ella? Tan pronto como escucho, dio la media vuelta y trató de buscar a esos ponis que charlaban.

-¿escuchaste eso Twilight?- dijo Olive.

-si- respondió

-yo también- afirmó Spike.

Y así empezaron, el cansancio no le importaba al unicornio blanco, ahora su objetivo era encontrar a esos ponis que mencionaron a la pegaso blanca, pero habían desaparecido entre una muchedumbre de ponis en un mercado a la vuelta de la esquina, ahora encontrarlos sería mucho más tedioso si tenían que estar atentos a cada voz que escuchaban, sobre todo la de los pequeños que habían en el lugar. Todo el camino Olive se preguntaba asimismo ¿Dónde están? el rostro del unicornio parecía como de un pony que no hubiese dormido en días, las ojeras empezaban a aparecer y el sueño cada vez intentaba vencerlo, poco a poco empezaba a perder conocimiento y a caer dormido, pero algo lo despertó, otra charla pero que no tenía nada que ver con Hope –que harás mañana- -papá quiere que lo ayude con unas cosas-. Era la misma voz de los pequeños, solo eso bastó para que Olive Branch olvidara por un momento el sueño y el cansancio, las voces salían de dos pequeños potrillos, uno amarillo otro rojo, ambos tenían colas y melenas cafés y caminaban sin prisa por el mercado, el unicornio no dudó en ir hacia los pequeños.

-disculpa, disculpa- dijo Olive.

-eh… si ¿puedo ayudarte?- dijo el pony rojo.

-escuche que hablaban sobre una pony pegaso blanca- dijo. Olive

-si claro- dijeron ambos

-no te asustes solo quiero saber unas cosas- dijo el unicornio

-eh… ¿bien?- dijeron

-tranquilos niños solo serán unas preguntas- dijo Twilight

-bien, ¿hace cuánto que vieron a esa pony?- preguntó Olive

-fue hace dos semanas- dijo el pony amarillo

-dos semanas ¡toma nota Spike!- dijo Twilight a su amigo dragón entregándole una libreta

-¿podrías describir a la pony?- preguntó Olive.

-pues era… blanca, tenia…- dijo el pony rojo

-¡ojos azules!- añadió el pony amarillo.

-¡si ojos azules igual que en su melena!- dijo el pony rojo.

-¿y su cutie mark?- preguntó Olive

-pues era… una paloma- dijo el pony rojo

Cada palabra que escuchaba el unicornio lo emocionaba más, ahora solo bastaba hacer una pregunta como ¿te dijo su nombre?, pero no iba a ser necesario, Olive estaba a punto de hacer la pregunta cuándo.

-¡a si! su nombre era… ¡Hope! ¡Se llamaba Hope!- dijo el potrillo rojo.

Solo oír el nombre le hizo que la piel se erizara, en el sentido de emocionarse mucho, sobre todo si se trataba de su hermana que ¡al fin! Alguien sabía de ella, los ojos empezaban a lagrimear de la felicidad, pero todavía faltaba una última pregunta.

-pequeño ¿te dijo a dónde iba?- preguntó Olive

-pues, esa vez estaba por un momento, y luego dijo que se dirigía al éste- respondió el pony rojo

-¡gracias!, ¡gracias pequeños!- dijo Olive abrazando a los potrillos.

Una vez más, el concepto de cansancio desapareció del unicornio, ahora sabia a donde ir en lugar de vagar por todo un continente buscando, ¡pero no era todo lo que lograron recopilar!, los potrillos se alejaron entre la muchedumbre y en ese instante se aproximaban Scootaloo, Apple Bloom y Sweetie Belle acompañadas de Rusted Anchor y vestidas con tocados y ropas para viajar por él desierto.

-¡Twilight, Spike, Olive, tenemos buenas noticias!- dijo Apple Bloom.

-¿en serió?- dijo Spike.

-hay varios ponis en este mercado que han visto a Hope- dijo Sweetie.

-¡¿de veras?!- dijeron Olive y Twilight a la vez.

-si Olive. ¿Recuerdas tu fotografía con Hope? Aquí hay muchos ponis que ya la han visto pasar- dijo Scootaloo.

-y todo este tiempo, ¿Cómo llegó ella aquí?- dijo Olive.

-creo que lo mejor es descansar, vayamos a comer algo- agregó Twilight.

-tengo preparada la cena y las camas amigos- dijo el pony barquero.

Desde Twilight hasta las Crusaders y Spike agradecieron al pony que los trajo con un simple gracias o asintiendo con la cabeza, en cambio al uniconrio no tenia palabras, la felicidad era muy intensa, sus ojos aún seguían brillantes y sollozos, y la boca tratando de realizar alguna sonrisa y sus cascos temblaban sin control, pero Rusted Anchor le dio unas palmadas en su lomo.

-tranquilo viejo, tranquilo- le dijo al fin con una sonrisa apacible.

Continuará…