INFIDELIDAD…la otra cara de Facebook

Algunas veces lo que tus amigas no te cuentan, Facebook te lo muestra.

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Edward POV

Victoria terminó su ensalada y se marchó con su rostro demacrado. Pagué mi almuerzo y esperé pacientemente a que termine mi horario laboral para preparar la cena para mi visita de esta noche.

Aún debía mandarle un texto con la dirección de nuestra primera cita, "obvio que nada que roce lo sexual", como me dejo bien claro, antes de irse.

Aunque como que me llamaba Edward Cullen, esta noche le robaría un casto beso.

CAPITULO V

¿CENA O BESO?

Por ser día de semana, por la mañana el Shopping se encontraba algo desierto. Gracias a todos los dioses del olimpo, mi nueva, única y mejor amiga, Alice, me ayudaría a decidir que ponerme para la cena de esta noche y no tendríamos que lidiar con miles de personas pululando a nuestro alrededor.

Café mediante le conté todo lo sucedido esta mañana, hasta se sorprendió por mi audaz aceptación para cenar en el apartamento de un desconocido.

Caminamos por los corredores, entramos a varios locales de ropa, me arrastró de las pestañas al local de "Caro Cuore", la lencería se veía hermosa, pero a decir verdad prefería mis colaless de dibujos animados a usar todo ese encaje o fingir que tenía ropa encima cuando en realidad solo me probaba un trapo que cubría mis partes especiales.

De ahí, con varios conjuntos de lencerías en las bolsas, ingresamos a todos los locales que me decía, compramos playeras, jeans y atuendos elegantes para la tarde y la noche. Obvio que no eran de mi preferencia ni estilo.

Algún que otro par de zapatitos y por suerte pude tomar diferente dirección, me dirigí a un local de cómics, mi favorito, mientras ella se encontraba distraída con la mercadería.

Por una extraña razón, los locales cerraban sus puertas al ingresar la pequeña salvaje, por andar suelta, como una compradora compulsivamente.

Alice amaba toda la adrenalina que le provocaba el pelear con los vendedores por una rebaja, correr a tomar una prenda de saldo y sentirse feliz por hacerla sentir única. Demás esta decir que en el Shopping la conocían muy bien y hasta una empleada deslizó el comentario que su comisión equivalía a una paga mensual.

En cambio a mi me aburría y me sentía hasta frívola, pero la ocasión ameritaba el sacrificio de esta tarde de chicas.

Hoy he decidido que este será el primer día de mi nueva vida.

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Hoy he decidido que este será el primer día de mi nueva vida.

Todo lo anterior a hoy, ha dejado de existir, demasiado atrás a quedado mi antigua vida, es mas, supongo que si tuviera que hablar sobre mi matrimonio, solo lo trasladaría a un simple relato en el cual, aun no decidía si seria una romántico o de terror. Y realmente no me importa mucho.

Desde que Bella entró a mi vida, o mejor dicho la primera vez que la he visto, en la casa de su amiga, acurrucada sobra la cama luego de haber llorado por un mal nacido que no vale la pena, mi corazón ha vuelto a latir, ha vuelto a nacer.

Ruego con todas mis fuerzas que esta nueva oportunidad que esta teniendo mi corazón, sepa aprovecharla, dudo que resista un nuevo golpe como el que le dio Tanya, al engañarme con mi mejor amigo.

Ese era un punto a tener en cuenta en este nuevo país, en Argentina nada de amigos. No soportaría volver a pasar lo mismo y mucho menos perder a Bella por una cosa así, aunque debo reconocer que ella es diferente y ojala compartamos los mismos gustos por los videos juegos, por la pizza y las cosas sencillas de la vida.

Junté todas mis pertenencias y me subí a mi coche rumbo al supermercado, compraría el vino que me dijo que le gustaría tomar esta noche como así también los ingredientes necesarios para preparar la cena.

Me siento eternamente agradecido a Esme por haberme obligado a tomar ese curso de cocina para olvidarme de todo en el momento en el que me divorcie.

Bendita seas Esme, hoy pondría en práctica cada cosa que aprendí en mis clases de gourmet.

Luego de pasar por las compras, manejé hacia mi departamento con una gran sonrisa en mi rostro a causa de la alegría que me provocaba sentirme nuevamente vivo y albergar en mi corazón la ilusión de ser correspondido en mi sentimiento.

Nada me haría más feliz en mi vida, saber que el corazón de Bella tiene un espacio para mí.

Mientras ingresaba a mi casa y dejaba las bolsas con todas las compras sobre la mesa, llamé a mi amigo para comentarle que esta noche me tomaría mi turno libre, que se quedará tranquilo que me encargaría de sus cámaras de seguridad al día siguiente. Por suerte no tuve inconveniente y el saber que se alegró porque se imaginó que el motivo de mi ausencia era por una mujer, me dejó mas tranquilo; era la primera vez que me ausentaba así, sin avisar y esperaba con todo mi ser que esta no fuera la primera y última vez.

Mas relajado, busqué en el bolsillo de mi pantalón el papel de servilleta en donde estaba su número para enviarle un texto con la dirección de mi apartamento y de paso confirmar su asistencia.

Los nervios me carcomían y la ansiedad me estaba matando.

Miraba el móvil cada cinco minutos, mientras tomaba una cerveza de la botella.

Luego de una hora recibí solo un "okey", mil pensamientos se apoderaron de mi mente en una fracción de segundo.

No me esperaba un mensaje tan escueto, quizás un "después te veo" o "estaré puntual" o "ansío que pase la hora", no se. Un "okey" solo un "okey", tiró todas mis ilusiones por el suelo, no debía y no quería desinflarme, pero ese "okey" solo lo traducía en un "no tengo ganas de verte".

Jodida imaginación, que me trastornaba a más no poder. Quizás me estaba apresurando a sacar conjeturas erradas, por que podía estar durmiendo, peleando con su esposo, miles de posibilidades o situaciones la podían haber forzado a responder solo un "okey".

Además no era necesario ponerle tanta atención a esa maldita palabra, solo significa un "esta bien".

Debía darle tiempo.

Todo esto era nuevo para los dos.

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Todo esto era nuevo para los dos.

Por la manera en que se comportó esta mañana conmigo y la manera en que me estrechó entre sus brazos, me daba la sensación que todo lo que íbamos a vivir juntos, era desconocido para ambos.

Nada mejor que dos mentes para pensar para esta noche y Alice era la indicada.

Mientras esperaba por Alice, me vibró el móvil, mi corazón se paralizó, era de él.

Su texto contenía la dirección de su apartamento. ¡Qué desilusión!, un par de palabras, sosas y sin emoción. Solo le respondí con un "Okey". Por un momento sentí la necesidad de leer un texto con amor por parte de mi atractivo amigo.

Mis pensamientos con respecto a la cena, me mantenían ocupada y mi amiga caminaba a mi lado con una enorme sonrisa.

Luego de llenar mi auto con varias bolsas, bolsitas y cajas. Pusimos en marcha mi segundo objetivo, buscar un departamento.

Visitamos varios locales de bienes raíces y acordamos para el día de mañana visitar algunas locaciones para cumplir mi objetivo. Para esta noche hice una reservación en un hotel de cinco estrellas, junto a Alice. Ella tenía una habitación en la que se quedaba por las noches, porque su hermano necesitaba estar solo. Y ella prefería el servicio al cuarto que vivir sola.

Aun me pregunto como Alice en menos de un día pasó a ser mi mejor e inseparable amiga.

Llegamos al hotel El Panamericano Buenos Aires, quedarme boquiabierta era poco.

Ofrecía un alojamiento de lujo y varias instalaciones de spa, como una piscina cubierta. Se encontraba a menos de trescientos metros del Obelisco y del teatro Colón. Cuenta con dos restaurantes y conexión Wi-Fi gratuita. Indiscutiblemente eso era lo mejor. Las habitaciones del Buenos Aires Panamericano estaban equipadas con TV de plasma, minibar y elegantes muebles de diseño italiano. Tienen el suelo de madera y ventanas grandes. Algunas ofrecen vistas espectaculares a la ciudad. El restaurante La Luciérnaga presenta una decoración muy elegante y sirve desayunos bufé.

El restaurante Tomoi, completamente reformado, elaboraba platos regionales, internacionales. Podría pedir una bebida en el Pub Celtic y tomármela en la terraza. El hotel albergaba sauna, un gimnasio y una piscina climatizada con tumbonas. Bajo petición, se realizaban masajes.

También hay una tienda de regalos. En la recepción, abierta las veinticuatro horas, podía reservar servicios de enlace con el aeropuerto de Ezeiza.

Más no podía pedir. Me enamoré del hotel ni bien pisé el lobby.

Una vez instalada, junto a la habitación de mi nueva mejor y única amiga, tomé un baño de espuma, mientras ella hablaba con su hermano por el móvil. En un par de horas, tenía una cena con él hombre al cual le daría la oportunidad de reemplazar a la porquería de mi marido.

Me atraía irremediablemente, física y emocionalmente.

Solo deseo que no me rompa el corazón.

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Solo deseo que no me rompa el corazón.

El preparar con tanto esmero la cena para Bella y depositar mi corazón en sus manos, era digno de un ser que anhelaba ser feliz.

Un poco mas relajado, comencé a preparar las Hush Puppies de pollo con guarnición, que consistiría en unas Papas Noisette con crema de leche y perejil. De postre helado de chocolate.

Mientras deshuesaba el pollo, sonó mi móvil.

– Hermano…

– Hola hermanita – sabia que era Alice, no podía dejar de tener todo bajo control. Sabia que esta noche tenía una cita, pero no podía imaginar quién era mi chica misteriosa.

–… ¿cómo te preparas para esta noche?

– Bien, aunque debo confesarte que un poco ansioso. Estoy cocinando. – no pude evitar sonreír, me imaginaba lo que pensaría en este momento.

– Vaya que es importante. ¿Cual será el menú?

– Una receta del curso que me mando a tomar mamá, básicamente con pollo y papas y de postre helado de chocolate. ¿Qué opinas? – le dí solo esos referencias, porque seguramente mañana Bella le daría un par de datos y sola descubriría quién era mi cita.

– ¡wow!... tu chica morirá de amor. No hay nada más sensual que un hombre que le cocine. ¿Y quién es la elegida? – sabia que la intriga la estaba carcomiendo. Y así la pensaba dejar, con la duda. Cambié radicalmente el tema.

– ¿Qué haces?

– Veo que me dejaras con la duda. De acuerdo, te la dejaré pasar. Estoy con Bella y para tu información, ella tiene una cita con un Dios griego, que la trae loca. – escuchar esas palabras salir de la boca de mi hermana, obligó a mi corazón saltar del pecho para ir a parar no se a que parte. Era todo un solo latir por todo mi cuerpo.

– ¿Así?... ¿tan pronto se olvido de su esposo?

– Ese bastardo no la merece y recién se están conociendo y le deseo toda la suerte, mi amiga merece ser feliz, lo único que lamento es que no la hallas conocido primero, me hubiese gustado que te haga feliz, pero el destino es así. – si mi hermana supiera quién es ese Dios griego con el que va a cenar Bella. – Edward, debo colgar, recién sale del baño y debo ayudarla a que luzca hermosa esta noche. Nos vemos. Un beso.

– Un beso. Mañana desayunamos juntos y te cuento como me fue.

– Bueno, pasaré bien temprano. Llevaré las masitas. – y corté la llamada, me sentía en las nubes, terminé de cocinar y me di una ducha reparadora y me afeité para estar mas prolijo.

Mi estómago era una maraña de nervios.

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Mi estómago era una maraña de nervios.

Ni bien se abrieron las puertas del ascensor, me pude observar en el espejo de su interior, todo el tiempo que tardó en llegar a destino.

Mi cabello, lo habíamos dejado suelto cayendo en cascada por sobre mis hombros, mi color caoba, brillaba feliz por debajo de la luz del ascensor.

Apenas maquillada con algunos toques de rubor y algo de máscara para pestañas.

Un par de aretes en forma de argolla. Mi atuendo se completaba con una remera asimétrica en color azul con un hombro al descubierto, completaba el conjunto con una mini de jeans con unos suecos de cuero en azul también, el reflejo que me devolvía el espejo era el de una mujer despreocupada y sensual, a pesar de estar muy lejos la manera en como me sentía.

No debía perder el objetivo de la cena, que consistía en una velada solamente de negocios, le ofrecería pagar sus servicios con un sustancioso cheque. Pero tenia pensado hacer que tanto arreglo por parte de Alice valiera la pena.

Muy a pesar mío, me encontraba nerviosa, hacia demasiado tiempo que no cenaba con otro hombre que no fuera mi esposo y no me salía muy bien el personaje de mujer fatal y seductora, mas bien me sentía una mojigata con ganas de romper el cascarón, anhelaba que este adonis, enviado seguramente por alguien que me amaba demasiado, llamado suerte, derribe mis barreras y descubra la mujer que se ocultaba detrás de un ordenador.

De ser solo suposiciones mías de que el se sentía atraído por mi, iba a sentir una gran decepción imposible de superar junto con la infidelidad de mi esposo.

El típico sonido de una campanilla me anunciaba que había arribado a su piso y fue confirmado al abrirse las puertas dobles del ascensor.

Caminé con paso tembloroso a la puerta principal, solo el taconear de mis suecos de madera hacían eco en aquel piso y en mi cuerpo.

Me paré frente a la puerta, acomodé unas arrugas inexistentes de mi falda, con ambas manos acaricié mi pelo y sujeté bien mi bolsito.

Toqué timbre y mi cuerpo comenzó a temblar.

Miles de preguntas asaltaron mi mente.

¿Hice bien en venir? ¿Me encontraba dispuesta a conocer a este hombre? me preguntaba en mi fuero interno, mientras los pasos del interior del piso se acercaban a la puerta y bajaban el volumen de la música.

La puerta de madera maciza se abrió lentamente y la imagen de este maravilloso y caliente hombre quedaba parada frente a mi retina.

Un tímido hola sonriente le regalé a mi anfitrión, quien me escaneo descaradamente, sonrojándome al instante por toda la atención con la que me observaba y me saludo con una sonrisa derrite bragas y un bienvenida que me invitaba a pasar la mejor noche de mi vida.

Tímidamente entré y cerró la puerta tras de mi.

Me sentí una pequeña ovejita que era invitada a la guarida del león.

Un depredador que me iba a comer entera y luego degustaría mis huesitos saboreándolo tal cual manjar.

Miré detenidamente el interior, demasiado encantador y pulcro para ser el departamento de un hombre solo.

Un olor delicioso ingresaba a mis fosas nasales, momento en el que me percaté que portaba un delantal de cocinero, de color negro con una inscripción que decía en letras naranjas…"the best", ese titulo indicaba que era el mejor. En que… no se, pero un pensamiento libidinoso asomó por mi mente y ojala sea en lo que me estaba imaginando.

Mi mirada lo escaneo detalladamente, desde el pantalón de jeans desgastado, la camisa blanca con sus botones desabrochados y su pelo húmedo, totalmente revuelto que gritaba "sexo duro y con amor", y esa mirada caliente que ocultaba el deseo de mi cuerpo, el cual me hacia sentir anhelada.

Por un momento, nuestras miradas se quedaron enganchadas, nuestros cuerpos se comunicaban en silencio y mis mejillas de solo pensar en su presencia comenzaron a tornarse bordo por la vergüenza.

Sin decir una palabra, me tomó de la mano y me llevó a la cocina, con un movimiento silencioso de su mirada me indicó que me sentara y como una niña dulce y educada le obedecí con una sonrisa en mi rostro.

– En unos minutos, cenamos. – el tono de su voz embriago mis tímpanos. – ¿Te gusta el pollo? – me traía tan embobada que si me preguntaba si comía tortitas de barro, le decía que sí.

– Es mi favorito. – tonta me reté mentalmente. mi respuesta me dejo en evidencia y aceleró mi corazón, debía comportarme como una mujer adulta. – Digo, me gusta mucho. – me reté internamente, si aclaraba mis respuestas mas al descubierto quedaba. me dí cuenta por la sonrisa seductora que me regalo.

Caminó con movimientos seductores hasta la nevera, sacó el vino azul, tomó dos copas, las sirvió y me ofreció una, con una clara invitación a realizar un brindis.

– Brindemos por nuestra amistad, por nada que roce lo sexual. – su sonrisa y su mirada a través de sus espesas pestañas, me indicaban que me estaba tomando el pelo. Maldito el momento en que hice mención a ese estúpido comentario. Si yo quería todo el roce sexual que el quisiera darme.

– Brindemos por el verdadero motivo de esta cena. – mi mirada se volvió seductora y observé como tragaba duro ante mis palabras.

Debe haber estado toda la tarde estudiando el Kamasutra.

– Mejor brindemos por lo que tenga que ser. – me dijo en un tono mas bajo, casi en un susurro.

Ambos chocamos nuestras copas y bebimos. Me tomé todo el contenido, en un solo trago y mis ojos se llenaron de lágrimas no derramadas por la ingesta de alcohol. El me miraba divertido.

– Si tomas así, a media noche no sabrás ni como te llamas. – mierda, le daría una mala imagen. Debía comportarme.

– No te preocupes, tengo cultura alcohólica. – pero que mierda, cada vez que realizaba un comentario, me sentía una tonta. Debía aclararle un par de cosas antes de que termine la noche. – Anthony…

– Dime…– cometería un sincericidio en este preciso momento, aprovecharía que el se encontraba ocupado con la fuente con el pollo y verificaba su cocción.

– Debo ser sincera. – me serví otra copa y me la bebí de un trago para tomar coraje. Y continué. – Te he mentido…– esperé a ver su reacción y nada.

– Yo también te he mentido. – su voz me taladro la cabeza, seguro que era casado, o tenia hijos, quizás era gay o tenía novia, miles de cosas se agolparon en mi mente. No podía articular una sola palabra.

– Dime tu primero.

– Tú debes hablar primero. – dejó lo que estaba haciendo y apoyó sus manos sobre la isla de la cocina, frente a mi rostro.

– Anthony, lo haremos los dos a la vez.

– Me parece justo. – cuando le dije mi nombre, su voz se superpuso con la mía diciendo "mi nombre es Edward". Los dos rompimos en carcajadas. Parecíamos dos niños, jugando.

– ¿Te llamas Edward? – pregunté sorprendida.

– Sip. – dio media vuelta y continuó con la cena y una sonrisa le adornaba el rostro.

– Necesito que me prometas que solo diremos la verdad, de ahora en adelante. ¿Lo prometes?

– Prometido. – con gesto tierno, levantó su dedo menique y lo entrecruzó con el de mi mano, sellando una promesa que ojala nunca la rompiera.

Había dado vuelta la isla, se encontraba frente a mi cuerpo y su toqué encendió todos mis sentidos.

No me salían las palabras.

– Isabella…

– Dime…– su aliento mentolado, golpeó con furia mis labios, involuntariamente mi boca se entreabrió para inhalar su sabor como queriendo robarle en un suspiro su aliento.

– ¿Cena o beso? – Dios, se me dispararon los latidos. Definitivamente beso. Mis labios, se secaron en un instante por la anticipación, con mi lengua los hidraté y me acerqué lentamente a su boca para saborear sus labios.

Un hilo invisible me atraía hacia este irresistible hombre.

Sus manos me tomaron de las mejillas, me devolvió el beso, suave, dulce y embriagador. Mi corazón latía desaforado, abrí apenas mis parpados para observar su rostro angelical disfrutando el sabor de mi boca.

Su beso fue mágico. Apoyó su frente sobre la mía y me susurro dulcemente.

– No más mentiras. – mantenía sus ojos cerrados y sus manos en mi rostro. – Aunque no me creas, te necesito a mi lado. – chan…morí de amor y por alguna extraña razón, mi corazón me decía que sentíamos lo mismo.

DISCLAIMER

Crepúsculo, Twilight, New Moon, Eclipse, Amanecer, Breaking Dawn así como el resto de títulos y personajes asociados a la serie escrita por Stephenie Meyer,

Son propiedad de Stephenie Meyer y asociados.

Este fanfic es un trabajo hecho por una fan (luz de luna), creada con el único propósito de entretener y de dar vida a estos geniales personajes en otro contexto que son de mi invención.

NO permito que se publiquen en ningún otro sitio.

La información o algunos nombres están tomados de los libros editados en español por Alfaguara (Santillana) y por las webs de Stephenie Meyer . Las imágenes e información de la película pertenecen a Summit .

By Luz De Luna

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