Hola! Lamento de nuevo la tardanza… Quiero aclarar algo, la historia en sí no es terror –ya he dicho que chafeo con el terror- solo quería dar a conocer algunas leyendas mexicanas y quise hacerlo con hetalia. No daré nombres, pero el autor que se quejó de que no era terror, bueno… ya sabe q no lo es.

Bueno hoy les presento a alguien que… sinceramente no puede haber día de muertos sin ella… siento que este capítulo pudo haber dado más pero aun así me gusto :3

Disclaimer: no soy dueña de Hetalia u.u

Alguien con quien gobernar…

–Estoy demasiado viejo para esto… ¡Francis, tienes 5 segundos para quitar tu mano de ahí!

Inglaterra llegó jadeando a una ciudad con edificios al por mayor. Una gran zona se extendía a todo lo que su vista alcanzaba. Era como un gran parque de cemento rodeado de murales y muchos edificios ostentosos, como palacios. Apenas se detuvo, se inclinó con las manos en las rodillas para recuperar su aliento cuando sintió una mano agarrarle firmemente uno de sus glúteos. Cuando no sintió que el mencionado quitara su mano se levantó para encararlo. Grande fue su sorpresa cuando al voltear, no miró a sus compañeros del G8, sino que se topó cara a cara con un esqueleto finamente vestido.

El cráneo usaba un gran sombrero de época e influencia francesa. Era morado con encaje en las orillas y numerosas flores frescas pegadas en él. Cuatro largas plumas, dos rosas y dos moradas resaltaban fuertemente, haciendo el adorno aún más ostentoso. En su cuello - mejor dicho, vértebras - había un collar corto de a 3 oros que resaltaba de sus blancos huesos.

Usaba un gran vestido, morado y ostentoso, con gran cantidad de holanes y se notaba que era extremadamente costoso allá por los años 1900´s. El cuello de éste, comenzaba tras la nuca y descendía hasta el pecho en un escote en U, adornado también como encaje. Inglaterra pensó que si aquella mujer tuviera carne, sería bastante revelador, pues el gran hueco mostraba 5 costillas. Las mangas abombachadas le llegaban hasta la mitad del brazo y el resto eran pegadas hasta las muñecas. La parte del torso era tapada por un tipo corsé y la falta era amplia pero igual de elegante. Los huesos de las manos estaban adornados con anillos con joyas y piedras preciosas. Los huesos de los pómulos, donde estarían las mejillas, estaban maquillados con rubor rosa pálido y sus pies usaban tacones altos.

–Adoro a los hombres con músculos pegados a los huesos. –Le susurró el esqueleto al oído con un toque seductor, sin soltar sus nalgas y ahora su hombro, con su otra mano.

Instantáneamente, el inglés se sonrojó. Habría tratado de zafarse, sin embargo estaba totalmente incrédulo. Recordaba haber visto a la mujer -¿esqueleto?- Como sea, recordaba haberla visto antes. Mientras se perdía en sus pensamientos, ella se acercó a él, con intención de besarlo. La gran sonrisa que mostraba todos sus dientes casi hacia contacto con sus labios cuando el inglés pudo reaccionar y puso sus manos sobre su torso para alejarla. Luego se dio cuenta de que la había tocado justo donde ella tendría sus pechos.

–I´m sorry, Miss… Hela*? –Comenzó Arthur a disculparse nervioso. –N-no quería, digo…

–Así que vas directo al grano, ¿eh? –Ella lo tomó de la cintura y ésta vez, el otro no pudo evitar cuando lo besó. Sentía que los huesudos dedos recorrían su espalda de arriba a abajo, de atrás hacia adelante, moviéndose lentamente hasta llegar lentamente hacia su…

El volvió a alejarse totalmente sorprendido. "¡Este esqueleto es como un Francia en femenino!" –Soy un caballero y no me sentiría a gusto aprovecharme de usted. –Trató de explicarse aunque ni el mismo se la creyó. –No sería propio de mí, Miss Hela.

–No te estarías aprovechando. –Dijo con el mismo tono seductor, aunque luego cambió a curiosidad. –Hela, ¿Hela? Solo Noruega me llama así. Pero tú puedes decirme Catrina, primor.

–Oh, es un gran honor estar en su presencia. Noruega me ha hablado de usted. –Inglaterra realmente estaba hablando en serio. ¿Tener una diosa en su presencia? No era cosa de todos los días.

–Y yo que tenía la idea de que ese chico no hablaba. –La Catrina se rio. –Así que tú eres el gran y poderoso Imperio Británico. Me han hablado de ti.

–¿Ah sí? –Contestó incrédulo.

–Oh si, – comenzó. – Britannia no deja de mencionarte. Y América Nativa* comenta que eres un adversario formidable.

Inglaterra la miró con ojos totalmente abiertos, completamente atónito. Aquellos eran países muertos. Además no creía que hablaran de él. Su madre, tal vez sí, pero ella tenía cuatro hijos más de los que podía presumir. ¿Pero un enemigo? –¿Usted los conocía?

–Corrección, los conozco. –Ella comentó. –Desde antes de que vinieran a mis dominios. Muchas civilizaciones antiguas eran más abiertas que ustedes conmigo.

–Aun así, se me hace extraño…

–¿Qué hablen de ti? ¿Por qué no habrían de hacerlo? Por cómo te describen, sé que eres noble y de buen corazón. Además de un enemigo justo. Admito que tienes épocas oscuras. –Se rio para sí misma. Él supuso que se refería a su adolescencia rebelde de pirata. –Pero así somos todos, ¿no? Fue un placer que me hayas llamado.

–¿La llamé?

–Cuando encendiste la vela… Pero basta de palabrerías sin sentido. Vamos a otro lugar donde podamos estar a gusto.

Sin darle tiempo de reaccionar, ella tomó su mano y lo encaminó directamente a un campo amurallado con una gran reja forjada como puerta, que estaba cerca del lugar donde se habían encontrado. Pese a que era muy noche, había una gran multitud que parecía esperándolos. Algunos de ellos estaban sentados en rocas con formas extrañas, otros estaban comiendo algunas ofrendas, otros estaban bailando y disfrutando de lo lindo…

En cuanto vieron a la Catrina, ellos la rodearon y la celebraron. Ella se colgó del brazo del hombre para mostrarlo a los demás. Mirando con atención, vio que aquellas rocas no eran amorfas, si no que tenían forma de cruz. También se dio cuenta de que muchos ocultaban su rostro… después se dio cuenta de que ellos no tenían rostro que ocultar. Calacas vestidas con las ropas con las que fueron enterradas se encontraban celebrando en el cementerio, comiendo de las ofrendas que sus familiares les habían dejado. Algunas de ellas compartían con las ánimas solitarias. Para estar todos muertos, era un ambiente feliz y agradable. Arthur sintió mucha aceptación entre ellos.

Poco a poco, comenzaron una marcha que se alejó del resto de la ciudad y en algún momento Inglaterra dejo de ver la luz de la luna. En algún punto de la noche, habían ido bajo tierra y el no veía que planearan regresar o detenerse.

–¿Sucede algo Inglaterra? – le preguntó La Catrina, al sentir que el mencionado se alejaba de ella.

–Es un honor, estar en su presencia,– comenzó a decir el –pero debo encontrar a mis compañeros. Además México debe estar preocupada…

–¿Así que ya deseas irte? ¿Por qué no te quedas? Solo hasta el amanecer… –Dijo ella suplicante.

Arthur empezó a temblar por dentro. La marcha se había detenido y muchos no-muertos lo rodeaban con aquellos ojos fríos y sin vida. ¿Porque sentía que estaba en peligro? –¿Qué-qué sucederá al amanecer?

Ella lo rodeó con sus largos y huesudos brazos, él no se pudo alejar, pues los sirvientes de ella lo aprisionaban. –Tú sabes que tan difícil es encontrar a alguien, –empezó a decir con todo seductor. –Más para personas como tú… como yo. Al amanecer, todo aquel que esté en este mundo se volverá parte de él, y yo al fin tendré a alguien con quien gobernar. –

Un gran golpe sordo hizo eco. Los muertos y Catrina dirigieron su mirada a otro lado y Arthur aprovechó para escabullirse hacía la chica que de pronto había aparecido.

México miró atónita la escena. ¿De qué rayos se había perdido? –Ey… Catrina… no pensé que estuvieras ocupada –se ríe nerviosa. –Pero hay espíritus rondando mis tierras y necesitaba tu ayuda para salvar a mis amigos… Aunque no creo que Inglaterra necesite ayude, ¿eh?

La Catrina miró molesta a México –Querida niña, es de muy mala educación interrumpir a la gente cuando se está condenando un alma. –Las cuencas de sus ojos comenzaron a volverse rojas y sus ropajes cambiaron a una simple túnica negra y roída. Una gran hoz se materializó en sus manos. –No dejaré que escapen.

De inmediato los muertos los comenzaron a rodear para detenerlos. Ambos se pusieron pálidos y como pudieron, se alejó de golpe tratando de defenderse. Desenterrando una de las espadas que atravesaban a algunos muertos, Inglaterra se abrió camino entre ellos. Las calacas se reían. – ¡Aléjense! ¡No pienso morir aquí ni ahora! – Arthur comenzó a alejarlos, pero eran demasiados. –¡México, me vendría bien algo de ayuda! – Ella tomó la mano del anglosajón y un gran torbellino los succionó, alejándolos del inframundo.

.-.

Inglaterra ya no se vio bajo tierra, si no en un edificio algo elegante. Estaba atónito, ¿fue real todo lo que ocurrió? Soltó de inmediato la espada que aún sostenía con algo de miedo.

–lo lamento, necesitaba toda mi concentración para sacarnos de ahí. –se excusó la chica. Ella notó la mirada de incredulidad que él le daba y se molestó. –¿Qué?

Inglaterra necesitó unos momentos para articular palabras. –¿Cómo que qué? ¡Sabes hacer magia y me salvaste de la muerte!

–Sí, ¿y sabes? Aún no he escuchado un gracias.

–Pe-pero ¿cómo? Y ¿Por qué?...

–Arthur, ¿podrías olvidar que pasó todo esto? No quiero que se haga público, ya sabes cómo son las demás naciones con este asunto. –Ella bajó la mirada apenada.

–Es que… ¡no puedo dejarte sola! – se sonrojó y luego trató de corregir su frase –m-me refiero a que, la catrina puede volver a vengarse o…

–Ella no es rencorosa, además, es mi amiga Arthur. Ya se le pasará. –México se mordió el labio inferior. –Espero me perdones, pero no tengo otra opción.

–¿Perdonar de…?

.-.

–¿Estas segura de esto México? – preguntó Tamaulipas mientras llevaba el cuerpo del inconsciente Inglaterra a la habitación donde descansaban los demás países.

–Sí, es mejor que no lo recuerde. –Dijo ella en voz baja –quién sabe cómo afectaría esto las relaciones con los países.

El muchacho solo asintió en respuesta, como diciendo "sabes lo que haces". Acto seguido se alejó.

–¿A dónde vas? – preguntó ella.

–A seguir buscando naciones– le respondió seco –no creo que La Catrina quiera ayudarte.

–¡Gracias! Falta localizar a Alemania, Italia y … estoy segura de que me falta alguien más…

Hela*: Es la diosa nórdica de la muerte. Decían que la mitad derecha era de una hermosa mujer, mientras que la izquierda era la de un cadáver putrefacto. Para fines del fanfic, Hela es el nombre con el que Noruega conoce a la que México llama La Catrina.

América Nativa: para propósitos del fanfic, es la representación de las numerosas tribus que habitaban antes de la colonización inglesa

Por cierto, la canción del capitulo pasado era la marcha nupcial XD. Dejenme aprovechar este espacio para hacer promoción de mi próxima historia llamada "El Viajero". Sería mi primera historia larga de hetalia y estoy emocionada con ella n.n

Nos veremos en el siguiente capitulo :D