Siento haber tardado tanto. Exámenes, vacaciones, familia, etc. Como recompensa, subiré probablemente hoy varios caps.
A leer se ha dicho! #Control
by Isilindill
OoOoOoOoOoOoO
- ¿Alguien sabe dónde coño se ha metido Malfoy?
Las interrogantes miradas de Daphne, Millicent y Pansy se clavan en su expresión de desagrado absoluto y una se encoge de hombros, la otra le ignora - como siempre hace cuando no le interesa lo más mínimo el tema - y la última suelta un bufido molesto e informa
- Está con Nott haciendo no sé qué. Arriba - Pansy baja la vista de nuevo hacia Corazón de Bruja y añade - Dijeron algo de terminar no sé qué trabajo...
Blaise nunca oye las últimas palabras. Echa a andar, procurando no correr, entre estudiantes de primero y esquivando al tiempo el montón de sillones repartidos por la Sala Común que, acaba de decidir, son lo más innecesario y molesto del mundo para una persona con prisa. Alcanza las escaleras en menos de cuarenta segundos. Baja de dos en dos. La séptima puerta del pasillo de la derecha - chicos de sexto y séptimo curso - tiene un cartelito plateado a la altura de su mentón. Le dedica tal mirada a la chapita clavada en la puerta, que si fuera un objeto animado está seguro de que se habría echo pis encima. Mientras gira la manija - de plata, cómo no - lee por enésima vez las palabras grabadas Theodore Nott - Draco Malfoy - Blaise Zabbini y la sangre empieza a hervirle con solo fijarse en el primer nombre.
Entra. El quejumbroso chirrido de la puerta no hace efecto sobre los ocupantes que inmediatamente visualiza en el interior.
Ni siquiera levantan la mirada.
-¿Qué está pasando aquí, niños? - dice con un tono en apariencia aburrido.
Sabe que es una pregunta estúpida y la ceja alzada de Theodore no se hace esperar para confirmárselo. Hay libros desperdigados en la cama más cercana a la puerta y gran cantidad de pergaminos - usados, doblados en las esquinas, limpios, ajados por el tiempo, arrugados, llenos de chorretones de tinta - haciendo compañía a los dos chicos sentados en ella. Uno sobre la almohada - Malfoy - el otro a los pies, con una pluma balanceándose entre sus dedos y el tintero en precario equilibrio sobre su rodilla. Blaise le obsequia con una mirada de odio profundo aunque sabe que no podrá interpretar la razón. Es tan difícil interpretar sus razones, ya que normalmente no las necesita para hacer las cosas, que Theodore ha desistido en su obsesión por comprender los motivos ya. No importa. Draco sigue sin dirigirle siquiera un gesto indiferente.
Se acerca con pasos lentos a la segunda cama, vigilando por el rabillo del ojo la figura rubia en la cabecera de la otra. Una vez sentado, se inclina para atrás hacia la mesita de noche y coge un libro al azar de los seis amontonados junto a la fotografía en movimiento de una exuberante mujer negra de pelo hasta la cintura, que saluda con la mano y tiene una sonrisa maliciosa bailándole en los gruesos labios. Madre.
Y es que cree que lo ha heredado de ella, esa manía. Su madre, cuando lleva a alguno de sus amigos a casa, no deja de observarle. Hace esto y aquello y sonríe un rato y se insinúa otro pero no aparta la vista de su presa. Por si se le escapa, por si intenta huir. Casi ninguno quiere marcharse pero ella es precavida y acecha, entre sus largos mechones oscuros, cualquier movimiento en falso. La ropa en su sitio y sus maniobras de seducción preparadas.
Y a él le ocurre lo mismo. Esa extraña obsesión por asegurarse de todo lo que dice y hace Malfoy. Porque es que no puede evitarlo, necesita tenerle controlado.
Quién sabe, nunca lo ha intentado pero el rubio podría intentar escapar. O aún peor, escapar con Nott y sin avisarle. Y bueno, en fin, sobre su cadáver primero.
Ya han pasado veinte minutos de silencioso sesgueo de pluma cuando Draco levanta la vista de sus notas y se fija por primera vez en el mudo lector de la cama de la izquierda. Alza las cejas hacia Theo, que haciendo gala de sus modales ingleses realiza un gesto indefinible con la cabeza y permanece callado.
- No te había visto, Zabbini - con esa gélida e impenetrable forma de hablar. No dice más.
Blaise no le contesta. Detrás de su libro, colocado entre sus oscuras manos bocabajo, hace un mohín disgustado y se calla la respuesta.
Pues llevo aquí suficiente rato, estúpido teñido del demonio.
¿Bien¿Mal? En fin, este es el primero, que escribí hace tiempo y retoqué hace unas horas.
Blaise celosooooooo::da saltitos y aplaude¿es a mí a la única que le parece lo más adorable del mundo?
Reviewsss?
