¡Hola! ¿Cómo están? Espero que super porque yo estoy muy feliz. Sólo quería agradecer a todos los que han dejado sus comentarios porque me motivan y me suben el ánimo n.n. Me gustaría agradecer en especial a todos los que han recomendado esta historia a sus amigos (F.Y.K. Gracias y esperaré tu comentario). Por último, debo decir que de verdad espero que les gusten los próximos capítulos. Saludos y disfruten este capítulo.
PD: Dejen sus comentarios buenos y/o malos (sé que lo repito, pero es importante para mí).
...
Dos semanas pasaron volando. Las mismas miradas en el liceo, las mismas llamadas por parte de Hiashi, sin embargo las tres amigas compartían una sensación que lograba borrar todos los problemas y que sus novios, aunque estuvieran siempre con ellas, no podían experimentar. Ser madres era la sensación más linda que jamás hubieran experimentado. Sakura e Ino podían sentir cómo sus bebés se movían en su vientre, entretanto Hinata con ya casi cuatro meses sentía pequeñas cosquillas que la dejaban inmóvil por unos segundos. Nunca imaginó que lo que le contaban la peli rosa y la rubia acerca de sus embarazos, le sucederían a ella y le emocionarían tanto.
Hinata, ¿te sucede algo? – Preguntó la peli rosa, ya que las tres chicas estaban en la casa de la morena.
Creo que se movió… - Susurró Hinata.
Jajaja – Rió la rubia.
Ino, no te rías. Hinata es nueva en esto. Nosotras le llevamos ventaja por más de cuatro meses – Dijo la peli rosa.
Lo siento, Hina. Es que eres tan inocente que no puedo evitarlo. Pareciera que con cada día que pasa, te sorprendes aún más de tu embarazo – Sonrió Ino.
Es que nunca imaginé que este bebé me alegraría tanto… - Susurró la morena, colocando su mano sobre su pequeño y un poco abultado vientre.
Sabes, yo también siento lo mismo… - Sonrió la peli rosa. Gracias al pequeño Sousuke, los lazos que tenía con Sasuke se fortalecieron aún más.
¿De verdad? – Preguntó la morena.
Sí… aunque este último tiempo me ha causado muchos problemas – Dijo Sakura con una sonrisa.
Parece que pensamos igual, jajaja. ¿Aún sigues con ese cansancio? – Pregunto la rubia a su amiga.
Más o menos… -
Sakura, ¿por qué no llamas o vas a ver a tu doctor? Tal vez te pueda ayudar con eso – Dijo la rubia. No quiero que al amigo de mi hijo le pase algo malo –
Ya lo hice… -
¿Y qué te dijo? – Preguntó Ino, acercándose a la peli rosa.
Reposo absoluto hasta el día del final del embarazo – Suspiró Sakura. No le agradaba la idea de tener que quedarse en casa sin hacer nada.
¿Ya no irás al liceo? – Preguntó la morena, aun conociendo la respuesta.
No, pero tendrán que visitarme, ¿Sí? –
Claro que sí, tonta. Crees que te dejaría sola, jajaja – Respondió Ino.
¿Eso quiere decir que tendré que soportarte a ti y tus antojos? Jajaja – Rió la peli rosa.
Sí, es un precio que tendrás que pagar por ser tan suertuda. Yo tengo que esperar al menos unas tres semanas más para que me den el prenatal y no tener que soportar a ese profesor – Comentó Ino.
Por lo menos pasarás más tiempo con Sai y los chicos, en cambio yo estaré casi todo el día sola, porque mis padres trabajan todo el día – Dijo Sakura.
Entonces… cuando yo… - Hinata se puso muy nerviosa. No se había percatado que cuando su embarazo fuera más notorio y todos los del liceo supieran que ella sería mamá, sus amigas no estarían ahí con ella.
¿Qué sucede? – Preguntó Ino, levantando una ceja.
No estarán conmigo cuando… - Hinata miró hacia el piso.
Siempre estaremos contigo, Hina – Le abrazó la peli rosa.
Sí, y tampoco te olvides de los chicos. Naruto no te dejará sola ni a sol ni a sombra, jajaja – Rió Ino, uniéndose al abrazo.
"Gracias chicas" – Pensó Hinata. Desde que se hizo amiga de la rubia y la peli rosa, agradecía el poder contar con ellas.
….
Naruto se encontraba en su departamento con Hinata. Que ella estuviera ahí el viernes por la noche era extraño, sin embargo Neji tuvo que viajar con su equipo de karate a un campeonato en una ciudad a unas horas de Santa Bárbara, por lo que le "regaló" ese fin de semana a la pareja. Claro que le dijo a su tío que llevaría a Hinata con él y que no podría llamarlo debido a que donde se dirigía no había una buena señal para teléfonos móviles y no dispondría de mucho tiempo para llamarlo debido al ajetreo, además de que Hinata no portaba con su celular, ya que su padre se lo quitó el día de su viaje. Hiashi pensaba que así haría que la morena se quedara en casa y no tuviera demasiada comunicación con sus "amiguitas". Hinata estaba sumamente agradecida con Neji, y Naruto también estaba agradecido, pero sabía que el real motivo de ese favor se llamaba Tenten, la novia de Neji e integrante del equipo de karate.
Me alegra estar aquí contigo – Sonrió Hinata, mientras se sentaba en el sofá para ver la película que estaba a punto de comenzar.
Yo también estoy muy feliz que estés conmigo. Ya no lograba aguantar otro fin de semana sin verte por las tardes – Le decía Naruto a la vez que le abrazaba y apegaba más a su cuerpo.
Naruto, ¿la película no es de terror, cierto? –
No, es de acción –
Menos mal… - Susurró la morena.
En ese instante tocaron la puerta. Naruto se estaba levantando cuando Hinata le agarró el brazo.
No te preocupes, yo iré a abrir. Tal vez es Ino, le dije que estaría aquí –
Está bien – Naruto aprovechó para darle un tierno beso a su novia. No tardes –
Hinata se levantó con ayuda del rubio y caminó hacia la puerta. Desde afuera se escuchaba reclamar a un hombre. Tomó la perilla y abrió la puerta.
¡Sabía que no me esperarías! ¡Eres un ingrato…! – Un viejo peli blanco reclamaba mientras hurgaba en sus bolsillos buscando la llave extra que tenía del departamento del rubio. La portaba por si acaso, ya que desde que Minato y Kushina murieron, él se hizo cargo del chico y a veces lo visitaba para cerciorarse de que estuviera bien, claro que cuando Naruto era un chiquillo.
¿Sr. Jiraya? – Dijo sorprendida.
¿Srta. Hyuga? – Decía sorprendido, mirando a la chica de pies a cabeza. Típico de un hombre sin escrúpulos, ya que casi se "devoraba" a la chica con la mirada.
H-hola, ¿cómo ha estado? Es decir por favor pase, no sabía que iba a venir hoy – Le decía la morena con nerviosismo. Sakura le comentó sobre los libros que escribía Jiraya y eso la intimidaba, sin embargo su novio siempre le enseñó a no juzgar a las personas hasta conocerlas.
Hinata, ¿quién golpeaba la puerta? – Se acercaba el rubio a la puerta.
¡Vaya así que no pierdes el tiempo! ¡Yo preocupándome por ti y tú ni siquiera me esperas ni le comentas a tu novia que llegaba hoy! – Reclamaba el padrino.
¡Ni siquiera me habías dicho que llegabas hoy! – Se excusaba el rubio.
¿Ves cómo me trata tu novio, linda? – Se acercaba más y más a Hinata
Jajaja – Reía nerviosamente Hinata.
Deja de intimidarla, padrino, mejor pasa –
¿Llevas mis maletas? Es que yo soy un hombre mayor y… -
¡Qué! ¡Yo no soy tu empleado! – Reclamaba el chico.
Naruto, ¿por qué no le ayudas? Él es tu padrino y recién viene llegando – Le decía mientras se alejaba del viejo y se acercaba disimuladamente a Naruto.
Está bien, conste que sólo lo hago porque tú me lo pides… pero esperaré mi pago – Susurró esto último en la oreja de Hinata, haciendo que la chica se sonrojara.
El viejo entró en el departamento y se sentó en el sofá.
Parece que te hizo bien tener novia. Todo está reluciente – Comentaba Jiraya.
Es que mi princesa me ayuda mucho cuando me visita – Mencionaba, mientras hacía que Hinata se sentara al lado del padrino. (Claro que a una distancia prudente).
Me alegro que hayas encontrado a una chica tan linda, amable y que te soporte, jajaja –
Sí, lo sé. Me saqué la lotería con Hinata – Decía mientras acariciaba la mejilla de la morena.
Bien, creo que como Hinata ya es de la familia, no hay inconveniente de que escuche nuestra conversación pendiente – El viejo habló con seriedad.
Es mejor que me retire para que hablen a solas. No quiero ser una entrometida – Hinata comenzaba a levantarse cuando Naruto se lo impidió.
No. ¿Te acuerdas cuando te dije que lo eras todo para mí? Con eso también quise decir que no habrá nada que tú no sepas de mí – Afirmaba Naruto con una ternura que hizo que Hinata se sonrojara hasta el punto de tomar el color rojo.
Está bien… - Aceptó la chica.
Bien. Hace poco Naruto me dijo que estabas embarazada – Le dijo a Hinata. Ese es un motivo más que suficiente para entregarte esto, Naruto – De su bolsillo sacaba una libreta un poco gastada.
¿Y esto? – Naruto preguntaba confundido. Recibió la libreta y leyó su nombre. En esa libreta había una gran cantidad de dinero guardado en el banco.
Tus padres dejaron esto para ti. Se suponía que debía de entregártelo el día de tu cumpleaños número dieciocho, no obstante creo que te servirá mucho más ahora –
Mis padres pensaron en todo, ¿no? – Naruto sonreía con una notoria tristeza. A veces olvidaba que no volvería a ver a sus padres.
Desde el momento en que supieron que tendrían un hijo, se encargaron de hacer lo mejor para ti. Creo que te pareces mucho a ellos… - Dijo el viejo con melancolía.
Naruto…- Susurró Hinata al ver a su novio derramar unas lágrimas.
Espero que seas un padre maravilloso y ahora tomes mi consejo: Sigue los pasos de tus padres. Aunque creo que vas por buen camino – Sonrió Jiraya, cambiando su expresión.
Muchas gracias, padrino – Naruto se acercó al viejo y le dio un gran abrazo.
De nada… -
No sabía que tenías sentimientos, jajaja – Reía Naruto, secando sus lágrimas.
Muy gracioso, mocoso. Ahora creo que tu novia debe unirse al abrazo, ¿no crees? – Comentaba a la vez que le lanzaba una mirada seductora a Hinata.
Y-yo… - Hinata estaba muy nerviosa. No debía juzgar al señor que tenía enfrente, pero ese señor de verdad era un pervertido. Ahora entendía el enojo del rubio.
No cambias… ¡te dije que no dejaría que te acerques a mi novia! – Naruto ya estaba preparado para darle una "paliza" a su padrino.
Oye tranquilo, no es para alterarse –
Lo dejaré pasar esta vez. Bien, supongo que te quedarás un buen tiempo, ¿no? –
Más o menos. Dependerá de lo que pase en adelante –
Ufff… veamos… te quedarás en la habitación de mis padres y yo con Hinata dormiremos en mi habitación –
Linda, ¿ya vives aquí? – Preguntó sorprendido. No esperaba que su ahijado fuera tan rápido.
No, no. Es que este fin de semana me quedé sola en casa y Naruto me invitó a quedarme con él – Respondía Hinata inocentemente, pues el viejo ya se había imaginado otra cosa.
Sí, claro. Tú no pierdes el tiempo, ahijado – Miraba a Naruto con una mirada cómplice.
¿A qué te refieres? – Preguntó intrigado el rubio.
A nada, nada –
Debe de estar hambriento, Sr. Jiraya. Prepararé la cena – Decía Hinata mientras se paraba con ayuda de Naruto y se dirigía a la cocina.
Me encantaría probar sus "dotes" culinarios – Dijo el viejo.
La primera la dejé pasar, pero esta no - Decía Naruto muy molesto de que su padrino no dejaba las indirectas de doble sentido.
Yo no hice nada, además no podría hacerle nada ya que ahora es mi ahijada – Trataba de enmendar lo que había dicho o capaz de que su ahijado lo golpeara ahí mismo.
Los tres se sentaron a cenar y se pusieron al corriente de todo lo que había pasado durante el tiempo que no se habían visto. Terminada la cena, Naruto y Hinata se encargaron de lavar los platos para que Jiraya se bañara y se instalara en el departamento, ya que se les había pasado la hora conversando y se había hecho muy tarde.
Listo, terminamos – Suspiró Naruto.
Creo que debemos ir a dormir… estoy un poco cansada –
Vamos, mi princesa – Naruto cogió a Hinata en sus brazos y la llevó a la habitación. Hinata reía dulcemente.
Gracias, amor – Le dijo al rubio cuando llegaron a la habitación. Hinata se sonrojó con sus propias palabras. Nunca le llamaba así, bueno sólo en sus pensamientos, por lo que la sorprendió.
De nada, mi princesa. Me colocaré el pijama – Naruto notó el sonrojo y se alegró de que su chica perdiera su timidez (al menos un poco) con él. Sin pensar, se desvistió y cambio su ropa enfrente de la chica que quedó estática.
N-naruto… - Si bien, ella ya lo conocía como Dios lo trajo a este mundo, no podía evitar sentir pudor.
¿Qué sucede…? UPS, lo siento me olvidé que estabas aquí – Decía con una mano en la cabeza.
N-no hay p-problema, Naruto – Trataba de desviar su mirada hacia la ventana.
Además, creo que debes acostumbrarte, ya que más adelante nos casaremos, ¿o no? – Le decía el rubio con una gran sonrisa.
"Me está diciendo que se casará conmigo… no puedo creerlo… creo que necesito sentarme". Yo… - Hinata cayó de bruces al piso, por suerte Naruto estaba lo suficientemente cerca para evitar que se golpeara demasiado.
¡Hinata! ¿Qué te sucede, princesa? – Trataba de despertarla con suaves golpecitos en sus mejillas. Despierta, princesa, no me asustes – Le rogaba. Hinata lentamente abrió sus ojos.
Naruto… ¿qué sucedió? – Preguntó un poco confundida.
Creo que te sorprendieron mis palabras, jajaja –
Tus palabras… - Recordó lo dicho por su novio.
Sí, mis palabras. Creo que debo retractarme de ellas… -
"Entonces sólo fue una broma…" – Pensó desilusionada la morena.
… para poder comenzar de nuevo – Naruto alzó a Hinata hasta dejarla a su altura y le tomó sus manos. Hinata, después que nazca nuestro bebé y crezca un poco, ¿te casarías conmigo? –
La morena pensaba que estaba en un sueño. Su único y verdadero amor le estaba proponiendo matrimonio.
Yo… acepto – Hinata disminuyó la distancia entre ellos y le dio un beso como sólo ella regalaba a su novio. Un beso que volvía loco al rubio, quien no se quedaba atrás y la cubría con sus brazos, disfrutando cada caricia, cada movimiento, cada instante, todo.
¡Te amo, Hina! – Gritó tan emocionado, que hizo que su padrino lo escuchara en la otra habitación.
Este chiquillo sí que es rápido, jajaja – Dijo para sí el viejo.
…..
¡Buenos días! – Saludó Jiraya, mientras entraba a la cocina.
Buenos días, Sr. Jiraya… - Respondió Hinata, quien preparaba el desayuno. "¿Por qué Naruto no despierta aún? – Se preguntaba mentalmente.
¿Naruto sigue durmiendo, cierto? –
Sí, es que tuvo una semana muy pesada… - Reía nerviosamente la morena. No le daba confianza estar a solas con el padrino de su novio.
Desde que lo conozco, siempre tiene semanas pesadas, jajaja – Comentó el peli blanco.
Sí, jajaja – Hinata rió tímidamente y se dio vuelta para seguir cocinando.
Estuvieron un rato en silencio. Jiraya miraba a Hinata atentamente, logrando que Hinata se sintiera más que nerviosa.
Sr. Jiraya, ¿le gustan los huevos revueltos? – Abrió su boca para que el hombre dejara de mirarla de esa manera.
La verdad es que no, pero me gustaría probar los que tú cocinas… - Respondió Jiraya, poniendo en práctica todas sus tácticas de conquista.
… - Hinata se arrepintió de su pregunta. Ahora se sentía peor porque el peli blanco la estaba "acosando".
¿Te sucede algo, linda? – El peli blanco comenzó a cortar la distancia entre ellos.
Y-yo… - La morena sólo quería salir corriendo. Justo en ese momento, apareció una figura muy conocida para ambos.
Buenos días… te dije que no te acercaras a mi novia – Regañó el rubio a su padrino, entretanto se paraba entre la chica y el viejo.
Naruto, pero qué dices, si yo solamente estaba conversando con mi nueva ahijada – Dijo el viejo, cerrando un ojo a Hinata.
Sí claro… Hinata no dejes que te intimide, tienes mi permiso para golpearle, si es que yo no lo hago primero – Dijo el rubio, besando a la morena.
Cada vez que regreso a esta ciudad, todos quieren golpearme – Suspiró el viejo.
Si no fueras un pervertido de primera, no tendrías problemas – Comentó el rubio.
Bueno, bueno. Hoy no te molestaré. Quedé en juntarme con Tsunade, ¿ella sabe qué serás un futuro padre? – Preguntó, mientras se sentaba en la mesa de la cocina.
No – Respondió el rubio, imitando la acción de su padrino. Hinata sirvió el desayuno y se sentó junto a Naruto.
Todos se quedaron un rato en silencio, hasta que Jiraya quebró ese momento.
¿Quieres que la prepare para que no se sorprenda tanto? – Dijo mientras tomaba un sorbo de su té.
Es una de las mejores ideas que se te han ocurrido, pero me gustaría que ella supiera por mis propias palabras – Suspiró el rubio. Sabía que Tsunade le quería demasiado, sin embargo cuando supiera que tendría un hijo, se volvería una furia.
Entonces, reafirmo mis palabras: serás un estupendo padre y esposo – Jiraya le dijo al rubio con una gran sonrisa.
A veces no te entiendo, padrino – Mencionó el rubio. En ese momento, Hinata, quien se mantuvo en completo silencio, derramó unas pequeñas lágrimas. Hina, ¿te sientes mal? – Preguntó alarmado el rubio.
No, estoy muy feliz – Hinata no lograba evitar sentirse la mujer más feliz de todo el mundo. Su novio la apoyaba, la protegía y la amaba, además de que afrontaba todos los problemas que venían, sin dudar ni retractarse de sus palabras.
"Serás un buen padre Naruto…" – Pensó el viejo, mientras miraba la escena donde Naruto abrazaba a Hinata.
