Hola gente! Recibi rrs, y aca esta la recompensa. Mucho mas largo que el anterior y con la vuelta de un viejo amigo, jaj. A leer...


Enfrentando tus miedos

Caminaban rápidamente hacia el campamento. Ninguno de los dos decía nada. Las emociones vividas momentos antes eran demasiado fuertes como para poder describirlas o expresarlas con palabras. Ese encuentro había dejado su huella en el interior de cada uno, sus pensamientos se arremolinaban alrededor de ello.

Las pisadas retumbaban sordamente en el aire. Algunas ramitas crujían al sentir el contacto de las suelas de los zapatos sobre ellas. Cada paso que daban era firme y dejaba sus huellas marcadas en la nieve acumulada en el suelo. Sus respiraciones agitadas y a la vez profundas. Un abismo entero pesaba sobre sus hombros. Demasiadas certezas salieron a la luz aquella noche.

Hallaron la carpa con bastante dificultad, y Harry se apresuró a entrar en ella. El calor que se sentía allí dentro, por primera vez no lo reconforto. Sintió un gran malestar instalándose en su pecho. El momento que tanto había temido en el último tiempo, al fin había llegado, y todas las certezas que lo acompañaban hasta ese momento, se esfumaron en un abrir y cerrar de ojos.

- ¿Hermione? – Dijo en voz alta desde el lugar en el que se encontraba. Ella debía estar durmiendo, tal y como la había dejado. – Herm, despierta por favor. – Hablaba desde la puerta porque se sentía incapaz de enfrentarla cara a cara.

- ¿Qué pasa, Harry? ¿Estás bien? – Su voz se notaba mas clara a medida que se acercaba.

- Tranquila, no ocurre nada. Ven un momento por favor.

La voz de Harry denotaba preocupación. Era palpable que el ambiente era tenso. La chica apareció restregándose los ojos y con el pelo revuelto. Bostezaba.

- ¿Pasó algo, Ha…?

Sus palabras quedaron congeladas en el aire. Sus ojos conectados con la imagen que tenía en frente. Su cuerpo inmovilizado. Realmente nunca se hubiera imaginado encontrarse con aquello que vio.

- Hola Herm… - Dijo Ron, esbozando una tímida sonrisa y levantando un poco los brazos, sin tener nada más inteligente que decir.

En una de sus manos empuñaba la espada de Griffindor, y en la otra colgaba la cadena que contenía el horrocrux, ahora destruido. Si ella hubiera estado verdaderamente pendiente de la escena delante de sus ojos, podría haberse percatado de que ahora tenían un problema menos, una parte del alma de Voldemort que ya no existía. Pero no. Hermione permaneció en silencio, completamente absorta en sus pensamientos.

No podía entenderlo. Lo tenía delante suyo y aún así no lo creía. ¿Cómo creerlo si todavía no asimilaba la idea de que los hubiera abandonado en primer lugar? Ron estaba de vuelta. No era capaz de reaccionar ni decir nada. No lograba pensar. Sabía que toda la situación era demasiado tensa y confusa, pero ella no lograba articular ni una simple idea. Sentía que el aire escapaba de sus pulmones de manera vertiginosa y a la vez, todo parecía transcurrir de manera muy lenta.

"¿Qué está pasando? No logró entender nada."

Harry se concentró en ella. Quería entender lo que pensaba. Deseó saber cual era el interruptor que les permitía conocer los pensamientos del otro a cada momento. Necesitaba saber lo que sentía.

No perdía ni uno solo de sus movimientos porque estaba inseguro. No del amor de Hermione por él. Sino del amor de Hermione hacía Ron. Si, porque pese a todo lo sucedido entre ellos, pese al gran amor que los unía, Hermione lo había escogido, lo vio, solo cuando Ron se alejó, cuando no tuvo que escoger, sino que tenía una única elección posible a su disposición. Pero ahora que los dos estaban ahí, Harry no se sentía tan seguro. Hermione se podría llegar a la conclusión de que no lo amaba más que a su amigo. De que pese a todo, su amor por Ron resistía más. Y esa duda era demasiado insoportable. Y si la duda se convertía en certeza, terminaría por matarlo.

Los miraba a ambos, pero por sobretodo la miraba a ella. Por ella había vuelto. Por ella era que había recapacitado. Por ella quería redimirse y era a ella a quien quería recuperar a cualquier precio. Necesitaba saber que aún tenía una oportunidad, una esperanza, por más mínima que fuera. La misma esperanza que sintió en el momento en el que su voz, la de la mujer que ama, susurrando su nombre, salió del desiluminador y lo guió de vuelta a su lado. Había cometido el error más grande de su vida al dejarla, pero haría lo que fuera por recuperarla.

Pasaron los minutos y ambos seguían esperando que ella dijera algo. Fue Harry quien comprendió que no lo haría.

- Ron… él me ha salvado… Ha recuperado la espada y destruyó el horrocrux. – Explicó, tratando de hacer que ella reaccionase. Tenía la voz quebrada a causa de la angustia.

Ron por su parte, le sonrió tratando de suavizarla. Sabía que ella sería la que mas tardaría en perdonarlo. La que mas dolida estaría y con suficientes razones para serlo y estarlo. Pero al ver que seguía inmutable, decidió hablar.

- ¿No dirás nada? ¿Ni siquiera dirás que me odias? – Su voz sonaba profundamente apenada. Sus ojos no despedían el mismo brillo de siempre – Dime algo Herm, grítame, pégame, haz algo, lo que sea. – Le pidió abatido, sin obtener respuesta de su parte.

- ¿Herm? – La voz de Harry estaba quebrada, algo dentro suyo se había roto. Verla así le permitió comprender – No tengas miedo de lo que sientes.

A Harry no le importaba ya su propio corazón, porque este estaba definitivamente roto. Solo quería que Hermione no sufriera mas por lo que sentía. Al fin de cuentas, toda esta situación era su culpa. Para él resultaba obvio, que Hermione, seguía eligiendo a Ron… como siempre.

Ron escuchó esas palabras y algo en su cabeza hizo "clic". Una idea terminó de tomar forma en su mente y todas las piezas encajaron en su lugar. Se supo perdedor. Perdedor de un juego del que no se sabía jugador, pero que quería ganar mas que nada en el mundo. Y había perdido de la peor manera: dando un paso al costado después de bajar los brazos.

Despejó cualquier idea tonta de su mente, ya habría tiempo para especulaciones después, y trató de avanzar hacía su amiga.

Hermione dio un paso atrás, reaccionando y saliendo del sopor en el que se había metido.

Abrió la boca para decir algo pero se arrepintió en el acto. ¿Qué podría decir? ¿Qué podría explicar sin lastimar a ninguno. Los quería demasiado como para enfrentar una situación así.

Desde el momento en el que Harry la besó por primera vez, supo que algún día pasaría por lo que ahora le tocaba vivir y quizás, fuera esa la razón por la que sugirió la idea de quedarse en ese bosque para siempre. No quería enfrentar la realidad. No quería tenerlos a los dos enfrente con la certeza, de que solo en ese momento, su corazón le diría la verdad. Odiaba saber que sería la causante del rompimiento de su amistad.

Lo único de lo que se sintió capaz fue de dar dos pasos atrás y volver a su cama, dejando a sus dos mejores amigos, completamente dolidos y perdidos.

Durante unos segundos no dijeron nada, hasta que comprendieron que quedarse parados ahí no serviría de nada. Ron rompió el silencio nuevamente.

- Había imaginado que me gritaría, que me golpearía también, lo hubiese preferido mil veces, incluso si me hubiese pedido que me fuera… pero esto, - Lo miró con furia recalcando la última palabra – esto, es muchísimo peor.

Harry lo miró, aun sumido en sus propias conclusiones, mas, no hizo oídos sordos a lo dicho por su amigo y al énfasis que puso en su entonación.

"Esto. ¿Qué significado tendrá para él esa palabra? ¿A qué se refiere exactamente?"

No lo sabía y ahora no tenía ganas de averiguarlo tampoco. Pero si sabía que significaba para él y coincidía con Ron.

Si, esto era muchísimo peor, porque el silencio, no les decía nada.

Esa noche ellos hicieron la guardia por turnos, y cuando se suponía debían dormir, solo se quedaban contemplando a Hermione descansar. Era un plan mucho mejor que dormir, ya que las pesadillas eran demasiado reales como para olvidarlas tan fácil.

Cada uno tenía sus miedos, pero peor aún, tenían un miedo mayor a enfrentarlos. Decirlos en voz alta podría convertirlos en realidad.

Harry salió de la carpa a reemplazar a Ron, ya casi amanecía y de cualquier modo, no conseguía dormirse bajo ninguna circunstancia.

En las últimas horas Ron le había dado mil vueltas al asunto. Trató de encontrarle la falla al rompecabezas que había armado, pero las piezas encajaban de forma perfecta y le sonreían con burla al verlo derrotado. Tenía todas las cartas sobre la mesa, y no dejaban lugar a dudas.

El final del juego estaba cerca, a solo una decisión. Una decisión demasiado cruel. O mejor dicho, un resultado demasiado cruel, por lo menos, para alguno de ellos dos.

- Ve adentro. Hace demasiado frío. Yo tomaré la guardia. – Harry habló sin mirarlo, sentándose en el extremo contrario del tronco en el que estaba su amigo.

- Estoy bien. El frío me evita pensar. – Mentira. Precisamente eso era lo único que le había salido a la perfección esa noche: pensar.

Harry no rebatió. No servía de nada, ya que de cualquier manera él sabía que no era cierto y Ron también era consciente de ello. Además, era mejor dejarlo así. No quería saber las conclusiones a las que Ron había llegado, sobretodo si eran las mismas que las suyas.

Permanecieron en sus lugares, inmóviles, mientras una fina nevisca caía sobre ellos.

- ¿No dices nada? – Preguntó Ron de pronto, tomando a Harry por sorpresa. No había elevado la voz, ni tampoco sonaba enojado ni mucho menos brusco. Pero eso no bastó para que Harry no creyera que el momento de enfrentarlo había llegado.

- ¿Sobre que? – Aunque tampoco se lo haría fácil. Que tuviera que enfrentarlo no significaba que quisiera hacerlo.

- Sobre lo que pasó aquí mientras yo no estuve. – Contestó aun sereno. La calma antes de la tempestad.

- Ya sabes como es la vida en este campamento. No hay nada nuevo que pueda contarte. – Sabía que no llegaría a nada actuando de esa manera, pero por extraño que suene, quería que Ron se enojara y gritase, pera no sentirse tan culpable a la hora de decirle lo que tenía que decir. Le resultaba más fácil de esa manera.

Pero los mejores amigos se conocen a fondo, y Ron y Harry se conocían demasiado bien, y el pelirrojo no caería tan fácil. Había cambiado, el último año, los últimos meses sobretodo, lo habían hecho madurar, y si, quería gritar, pero esta vez no serviría de nada. Prolongó su silencio hasta que supo lo que decir.

- ¿Sabes? Eres mi mejor amigo, te conozco, demasiado bien diría yo. Me he equivocado a veces, pero he aprendido. No soy la misma persona que los abandonó aunque te cueste creerlo.

- Eso espero. No soportaríamos que te fueras nuevamente.

- Lo dudo. – Replicó - Hasta creo que quizás eso es lo que quieran. Que me vaya. – Conectaron sus ojos desafiándose mutuamente. Harry se paró de golpe. La pasividad de Ron lo estaba exasperando.

- Mira Ron, no sé que es lo que estás pensado o lo que imaginas, pero tampoco voy a tratar de averiguarlo. Ya me cansé de eso. Si quieres decir algo, solo dilo.

Harry estaba harto de todo, como para tener que soportar los caprichos de Ron. Es su mejor amigo, si, pero ya no tenía tiempo de jugar esos juegos. Estaban en tiempos muy distintos a sus épocas en Hogwarts.

Ron desvió su vista al horizonte y no dijo nada. Harry se sentó ofuscado.

- Te escuché… o en realidad no lo hice. – Explicó Ron después de un rato en el que solo se escuchó el viento. Harry lo miró intrigado - Es solo que no lo dijiste.

Ron tomó una ramita y luego de partirla en varios pedazos, lanzó uno de ellos lejos. Necesitaba descargar un poco la tensión que tenía en su cuerpo aunque fuera con ese mínimo gesto. Luego se paró y se alejó unos pasos dándole la espalda a Harry.

- Cuando el horrocrux dijo eso sobre ti y Hermione, jamás lo negaste Harry. Jamás negaste que sintieras algo por ella. Que ambos sintieran algo uno por el otro. - Decir aquella última frase fue desgarrador. Contemplar la idea de que Harry sintiera algo por Hermione le dolía, pero podía soportarlo. Pero pensar en Hermione sintiendo algo por alguien que no fuera él mismo… no podía resistirlo.

Harry no pudo evitar sorprenderse al oír aquello. Ni él mismo se había dado cuenta de lo que Ron, recién ahora, le hacía comprender.

Había convencido a Ron de que él mismo debía destruir el horrocrux. Que era su destino hacerlo porque todo lo indicaba. Y Ron le creyó y así lo hizo. Pero antes de lograrlo, fue torturado por el pedazo del alma de Voldemort contenida en su interior.

Recordó cada una de las palabras con las que fue atacado su mejor amigo.

"He visto tu corazón y me pertenece.

He visto tus sueños y tus miedos, Ronald Weasley. Todo cuanto deseas es posible, pero también todo lo que temes es posible…"

En ese instante no comprendió el significado profundo de aquellas frases. Lo que le significaban a Ron. Y en realidad, tampoco se detuvo a pensarlo, a pensar en lo que a su amigo le podrían producir. Solo lo incitó a que destruyera el relicario de una vez por todas.

"Siempre has sido el menos querido por una madre que ansiaba una hija…"

Su mente empezó a asimilar de a poco el mal que despedía aquel pedazo de metal. Cada palabra era de crueldad pura. Había leído la mente de Ron con claridad y a la perfección: él siempre se había sentido desplazado por todos y cada uno de sus hermanos a los ojos de su madre.

"Y ahora el menos querido por la chica que prefiere a tu amigo…"

Fueron aquellas palabras las que lo atravesaron de lleno. Quiso desaparecer de ese lugar en ese instante, porque no sabía de lo que Ron seria capaz de hacerle. Pero… Ron no estaba concentrado en él precisamente, sino en su misión: destruir el horrocrux. Claro que luego descubriría que no era así.

Por un instante varias sensaciones se entremezclaron en su cuerpo y las certezas comenzaron a hacer mella en su interior:

Ron si amaba a Hermione. Si, él nunca lo había dicho con palabras pero desde el momento en el que lo asumió y dejó de negarlo, lo demostraba a su manera todo el tiempo. Pero ahora al tener la certeza de ello, le resultaba difícil de encajar.

Y el comprenderlo lo convertía a él en un traidor. Había traicionado a su mejor amigo de la peor forma, pero inexplicablemente, no se sentía mal por ello. Dolido si, pero no se arrepentía de sus sentimientos. Él también la amaba y no se culpaba por hacerlo.

Todo eso lo pensó en una fracción de segundo. El mismo tiempo que Ron se tomó para, finalmente, dejar caer la espada sobre el relicario y destruir el horrocrux.

Volvió a mirar al frente y sintió que sus recuerdos dejaban paso a la situación presente. Esta vez, Ron sí lo miraba a él.

- Y sigues sin hacerlo Harry. Creí que después de tantos años de amistad, podías sincerarte conmigo. – Era un claro reproche hacía su amigo.

- Y yo creí que a raíz de todo lo que pasamos juntos en esos años, tú nunca, jamás serías capaz de abandonarnos. – Le reprochó y se sintió mal por hacerlo pese a que lo pensaba. Juzgar a tu mejor amigo nunca es fácil.

- No quise hacerlo, de verdad… Es difícil de explicar lo que sentí Harry, no quiero justificarme pero es la verdad. Los horrocruxes tienen vida propia, y la esencia de este – Levantó el ahora destrozado relicario que había mantenido en su bolsillo desde la noche anterior. Ahora era una parte importante de su vida – era el mal. Me hizo un ser vulnerable… o quizás se aprovecho de mi vulnerabilidad. – Dibujo una sonrisa torcida en su rostro demostrando la obviedad de sus palabras – Fue superior a mis fuerzas, me hacía ver las cosas mucho peor de lo que ya eran, me hizo desconfiar de ustedes, plantó en mi una duda - Se detuvo de golpe analizando lo que en el impulso, estaba por decir – que no existía.

Miró a Harry de manera profunda y conteniendo la respiración. Luego se rió de la situación.

- Ahora creo que el horrocrux vio las cosas con demasiada claridad. – Continuó - Puso en palabras lo que estaba ahí y nadie quería decir o aceptar.

- Las cosas no son como las estas imaginando. – Quiso justificarse inútilmente. Tarde o temprano terminaría aceptando todo.

- No importa como haya sucedido, el hecho es que sucedió.

- Si que importa. Importa si te sientes traicionado, porque no fue así.

- Entonces lo reconoces. – Harry cayó en la trampa.

Se mantuvo en silencio. ¿Qué podía decir? ¿Qué debía decir? Él era consciente de sus sentimientos pero, desde el momento en el que Hermione volvió a ver a Ron, ya no tenía en claro los de ella. ¿Tenía el derecho de decirle a Ron que ellos estaban juntos cuando sabía que no era así? ¿Que ella había optado por posponer cualquier relación hasta que cumplan con su deber?

No, no lo tenía. Porque por más que quisiera tener a Hermione solo para él, sabía que ella aun dudaba de sus sentimientos hacía él mismo, y hacía Ron. No porque no los tuviera en claro, sino porque la sabia incapaz de lastimarlos a ninguno de los dos.

Debía hablar. Tenía que responderle a Ron, pero hablaría solo por él. Los sentimientos de Hermione solo los aclararía ella, cuando así lo quisiera.

- Amo a Hermione, si. – Sintió el nudo de su garganta desaparecer en el acto - Pero debes saber que no fue una traición hacía ti.

- ¿Y hacía Ginny? Ella está esperándote, no creo que lo hayas olvidado. – Solo en ese momento el Ron temperamental estuvo a punto de salir.

- No, no lo olvide. Pero también recuerdo haber terminado con ella y haberle pedido que siga adelante. No la he engañado bajo ningún punto. – Se detuvo para tranquilizarse, no quería ponerse a los gritos. Suspiró - Mira Ron, las posibilidades de que salga vivo de todo esto son muy pocas, y ella siempre lo supo. Pero esto no es sobre Ginny, es sobre mí. Créeme si te digo que fue algo que hasta a mi me tomó por sorpresa, aunque sé muy bien que siempre estuvo ahí, solo que hasta ahora me di cuenta. La amo, Ron.

- ¿Y ella? ¿Siente lo mismo por ti? – Debía aprovechar este momento para sacarle todo lo que quería saber.

- Eso debe decirlo ella. En este momento no se lo que siente, tu la has visto. – Se permitió bajar la guardia. Acordarse de Hermione le produjo dolor por lo que ella pudiera llegar a decidir.

- Si, la vi. – Suspiró. Estaba conteniendo sus enormes ganas de derribar un árbol con sus propias manos, aunque reemplazar el árbol por Harry era una idea demasiado tentadora

– Creo que hubieras preferido que no regresará.

- Eso no es así. – No podía mentirle al respecto.

- Si, claro. En cualquier caso, esta es tu misión, dime ¿Aún quieres que te ayude? ¿O quieres que me vaya en este instante? – Era lo justo, él había perdido su lugar al irse.

- No Ron, necesito que estés a mi lado hasta el final, aunque ahora me odies.

- Aun no decido si te odio o solo quiero matarte. - Pese a que Harry lo esperó, Ron no sonrió como en las bromas de antaño - Sea lo que sea, no voy a irme. Irme fue el peor error que cometí en mi vida y al regresar lo compruebo. – Miró hacía la carpa queriendo traspasar la tela con su mirada - No voy a cometer el mismo error porque sé que el castigo sería doblemente peor. Me quedaré con ustedes y lucharé a tu lado hasta el final… después, creo que ya no importará demasiado.

- A mí si me importará. Eres mi mejor amigo. – Harry sonó desesperado. Estaba convencido de que perdería a Hermione, no quería perder la amistad de él también. Ron rió de manera irónica. No necesitaba eso en aquel momento.

– Iré a dormir, es la mejor opción para mí. – Fue su respuesta.

Dio dos pasos hacía el interior de la carpa pero Harry lo detuvo.

-¿Cómo hiciste para encontrarnos Ron? – No pensó en lo que dijo, fue más bien su inconsciente que lo traicionó. Rápidamente se dio cuenta de que la pregunta había sido malinterpretada ya que Ron no dijo nada – Solo quiero saber si los hechizos funcionan. – Trató de justificarse.

- Descuida, no debes preocuparte. Fue Hermione la que me llamó. – Al ver la cara de incredulidad de Harry, agregó - Su voz fue la que me condujo hasta aquí. El desiluminador funcionó como transmisor. Pude, sentir, el anhelo en su voz. – Ese fue un golpe bajo. Se giró y volvió sobre sus pasos – Los hechizos funcionan correctamente, mantienen a los enemigos afuera. No hubiera podido dar con ustedes si ella no me indicaba el camino, si ella no me llamaba. No temas… Creo que ya se arrepintió.

Con un movimiento rápido desapareció tras la puerta.

Sus últimas palabras tenían doble sentido, Ron no hablaba ni de los carroñeros, ni de los mortifagos, ni del mismísimo Lord Voldemort. Hablaba de él mismo.

"No debes preocuparte… Mantienen a los enemigos afuera… Creo que ya se arrepintió"

Sintió su mundo desplomándose. Ron se había autoproclamado su enemigo.

En ese momento se pudo dar cuenta de que, la felicidad que sentía hasta hacía unas horas atrás, parecía algo mágico e irreal. Un simple sueño. Tenía la certeza de haber perdido la amistad de Ron. Pero lo que era peor, dudaba del amor de Hermione. Ahora que ella los tenía a los dos al frente suyo, tendría que decidir: él o Ron. Y dada la reacción de ella al verlo llegar, dudaba que a raíz de su elección lograra sentirse feliz nuevamente.


Intenso? Sorprendente? Fuerte? Un asco? jajaj, espero q no.

Volvió Ron! Ninguno lo esperaba, pero pasó. Q creen q pasará ahora? Q decidirá Hermione? Teorías, please!

HalliwellMB: Gracias loca! Crees q esto saldría sin vos? Imposible!

Primrose Darcy: Arriba el animo mujer! Y kiero esa remera ya! jajaj

Koori Hana: Genia! Claro q entendi todo. M encantaron tus teorias, espero haberte dejado un poco contenta con el cap. Gracias, nos leemos!

Sol Meyer: Q decirte? YA sabes que sos una genia! Gracias x estar siempre, besossss

LUMAMI: Mas largo solo xq vos lo pedis! jajaj, espero q t baste, (al menos hasta el prox cap) Besos.

anita675: Las reacciones tal y como pedias, solo espero q t gusten, besos y gracias x estar siempre.

Espero sus rrs, ya saben rrs a cambio de cap. Extorsiva yo? Por favor!

Besos!