Capitulo 6.
El lunes por la mañana había sido bastante provechosa, resolví algunos asuntos internos, ahora comprendía lo que mi hermano me quiso decir; aunque ambos fuéramos calculadores él tenía un corazón más blando, y yo, en la oficina había escuchado un rumos, más bien un apodo "El temprano", a diferencia de mi hermano yo si los hacia trabajar.
Me encantaba la puntualidad, el orden y era un controlador por eso los empleados desde que llegue no han estado conformes, observaba todo inclusive el tiempo que se tardaban los empleados en ir al baño, checaba sus entradas y sus salidas, sus tiempos de almuerzo, todo, estaba exigiendo excelencia y en poco tiempo lo lograré.
Mi asistente entro con un café en la mano y unos papeles en la otra, era joven y siempre que me veía se sonrojaba, sin embargo era suficiente y no me iba a acostar con ella, me informo que el director de la bolsa había solicitado verme, sin más salí de mi oficina para dirigirme al edificio, pero antes le di trabajo.
Al llegar Jiraiya me abrazo, lo cual me descoloco un poco pero me recupere rápidamente, procedimos a sentarnos.
- Muchacho. Realmente estoy apenado, realmente creí que no podías manejar compromisos grandes – sonrió – sabes tienes cualidades y por eso he decidido aceptar lo que me propusiste.
- Le juro que ha tomado la decisión correcto – sonreí arrogante – sin embargo ¿Usted no….. – Jiraiya me interrumpió.
- Muchacho ya casi somos familia háblame de tu – se paró y nos sirvió 2 whisky's – Sasuke tengo algo que tal vez te gustará.
- Soy todo oídos – me acomode mejor en mi asiento.
- Mi ahijado – Naruto tiene un proyecto para diseñar un centro deportivo, sin embargo, él es un poco mmm especial – sonreí de medio lado – así que me gustaría que fueras tú el que fuera e hiciera los tratos con los proveedores y cotizara precios.
- No veo como pueda beneficiarme eso – puse una postura más tensa.
- La constructora que va a hacer esto es nada menos que Konoha puedo asegurarte que buscaran un contrato con ustedes y también el centro deportivo que resulta ser de la cadena Akatsuki – Eso cambia las cosas.
- eso entra en el área de mi hermano – Jiraiya palmeo mi espalda.
- Muchacho tu puedes hacer lo de tu hermano y más – Esas palabras hicieron que mi ego se elevara más aún.
- Muy bien. De por hecho que lo are – el hombre sonrió y yo también, al parecer ser novio de Sakura ara que Jiraiya me facilite negocios.
Mire mi reloj 2:30 p.m. vaya era tarde, iría al hospital era probable que hoy dieran de alta a Sakura, todavía no sé por qué me preocupo tanto, ¿preocupación? No, solo me interesa un poco.
Llegue al hospital y mi madre estaba en la habitación de Sakura platicando alegremente al notar mi presencia, me sonríen, entro y le doy un beso en la mejilla a mi madre después de un periodo de mira para que haga lo mismo con mi prometida, a la cual le doy un casto beso en la frente.
- Cariño por dios eso no es el beso que le das a tu futura esposa – me tense un poco y pensé en una excusa rápida.
- Madre – reproche – no voy a presionar a Sakura algo que no quiera - mi madre miro enternecida a los dos.
- Yo, bueno no me molestaría – mire a Sakura con una ceja en alto – pero no ahora – se corrigió velozmente y sus mejillas adquirieron un rojo intenso, sonreí altaneramente, eso iba a ser interesante.
Me senté al lado de la camilla así quedando Sakura en medio de mi madre y yo. Retomaron su conversación y yo de vez en cuando participaba, estaba relajado y raramente a gusto, después de un corto tiempo llegaron mis hermanos con sus respectivas parejas.
Saludaron cordialmente a Sakura, aunque todos parecían ser cautelosos conmigo. Mire a Hinata intensamente todavía no me recuperaba de la cachetada que me dio, inmediatamente bajo la mirada avergonzada, sentí como Sakura entrelazaba nuestras manos, iba a retirar hasta que vi la mirada de mi madre y la deje.
- Sigo insistiendo de que hay demasiada gente en la habitación – la ruda voz de Tzunade nos sacó del trance – Sakura tengo lista tu alta ahora solo necesitas descansar.
- Eso es excelente, Jiraiya estará emocionado – Sakura hablaba emocionada.
- Lo siento Saku pero no te puedes quedar con Jiraiya ni conmigo – Tzunade la corto – Necesitas cuidados y sabes que trabajamos todo el día.
-Oh entonces quédate conmigo Sakura-chan – Naruto se habrá mantenido a raya todo este tiempo.
- Tú tampoco eres una opción, también trabajas mucho y apenas puedes cuidarte a ti mismo – Mi madre sonrió de forma sospechosa.
- Se quedara conmigo – ordenó mi madre – la casa es grande y te sentirás muy cómoda en ella, yo cuidare de ti.
- Ni hablar – Sakura y yo hablamos al mismo tiempo.
- Vamos Sasuke no seas egoísta, aparte tú también trabajas todo el día – eso no era a lo que yo me refería – además yo no hago nada, la podría consentir y cuidar hasta que se recupere.
- Señora Uchiha – mi madre entrecerró los ojos – perdone…. Mikoto no creo que sea una muy buena idea – sonreí, esa mujer me agradaba.
- En realidad Sakura a mí me parece excelente idea – Tzunade nos interrumpió – no discutas mas además solo serán por mucho un par de meses – Mi madre sonrió complacida.
- Tzunade yo no creo que sea lo mejor – Naruto interrumpió y me fulminaba con la mirada, sonreí arrogante sabía lo que estaba pasando por su cabeza.
- Oh vamos Naruto-chan hazlo por mí – mi madre estaba haciendo su jugada, ese aire de inocencia pero era maldad pura, - talvez puedas pasar más tiempo en casa visitando a mi hija y a tu hermana.
No tenía idea de cómo habíamos llegado a la entrada de la casa de mis padres, yo conducía mi automóvil y Sakura estaba a mi lado, me fije por el espejo y mi madre tenía una sonrisa enorme.
Después de que hubieran dado a Sakura de alta Naruto había dado un enorme argumento del porque mi madre no podía cuidar a Sakura, y por supuesto que Mikoto Uchiha no se iba a dar por vencida y justo a su lado se encontraba Temari, trabajaba en el hospital mi madre le pagaría las semanas que se quedara cuidando a Sakura, así que Naruto no le dio más remedio que aceptar.
- Nee Temari-chan tenemos que cuidar bien a Saku-chan – La estrategia de mi madre es ser dulce y amable, así te mostraras menos a la defensiva y lo aterrador de esto es que podría descubrir toda tu alama y no te enterarías – O si no mi pequeño se enojara y se lo llevara de aquí – le sonreí atravez del espejo, me encantaba cuando me hacía ver como un villano.
La residencia Uchiha era grande, una mansión, grandes jardines un pequeño huerto, invernadero, una gran fuente enfrente del portón y un camino grande para llegar de la entrada a la casa, por supuesto no faltaba nuestra alberca techada.
Mi madre y la enfermera se bajaron primero y al tratar de imitarlas sentí un fuerte jalón a mi saco, voltee y vi a Sakura hacer un gesto de dolor.
- Sasuke – dijo mi nombre en apenas un susurro, me acerque para escucharla un poco mejor – No me lo tomes am al pero no quiero estar aquí – Mire sus ojos, eran increíbles – no creo necesario que tu mama cuide de mí, lo puedo hacer sola ¿no lo crees? – sonreí a la terquedad de esa mujer, apenas podía caminar sin hacer muecas de dolor.
- Tranquila, solo serán un par de semanas o hasta que puedas moverte mejor – tome su mano, era agradable de sentir su calor, además ¿No recomiendas reposo absoluto? – Asintió no muy convencida de hacerlo - ¿Cómo pretendes tener reposo absoluto tu sola? – hizo una mueca bastante infantil.
- Solo hasta que me pueda mover lo suficiente – yo asentí y solté su mano – Sasuke ¿Cómo actúo? – la mire confundido, ella suspiro – hace mucho tiempo que mi familia murió y la realidad es que me ha olvidado como es tener una – algo dentro de mi sintió un poco de pena y se fue rápido como vino.
- No actúes, se tu misma – ella asintió y miro por la ventana, hice lo mismo y vi a mi madre sonriendo de oreja a oreja mientras nos miraba – Sakura, mi madre es la mejor mujer que conozco sin embargo no dejes que te manipule con su dulzura ¿Vale? – ella rio un poco.
- No lo are – su voz sonaba tan segura que le creí al instante – sin embargo espero llegar a quererla – sonreí un poco u baje del auto.
Una de las mucamas ayudo a Sakura mientras yo sacaba las maletas de la cajuela; mis hermanos y sus parejas estaban llegando en ese momento para hacer más amena la escena.
- Sasuke, recuerda cuando Sakura se recupere le dirás la verdad – la voz de Naruto sonaba dura, había notado que cuando se trataba de su hermana se tomaba las cosas más en serio.
De repente todo el mundo se quedó sin habla, como si algo les hubiese comido la lengua. Mire a Naruto y el veía a la puerta, termine de sacar las cosas y cerré la cajuela, entonces lo vi, parado junto a la fuente.
Mi padre acababa de salir del automóvil y se dirigió a mi madre para darle un casto beso, consecuentemente todos lo saludaron, excepto Sakura y yo.
Me acerque a Sakura, lo cual ella aprovecho para sostenerse en mi brazo, sospechaba que casi era hora de sus medicamentos para el dolor ya que sus pequeñas manos estaban apretando mi brazo demasiado fuerte, duro unos minutos así y después se relajó.
- Mikoto ¿Quién es ella? – Mi padre estudiaba a Sakura, buscando cualquier información.
- Querido, ella es Sakura Haruno, la prometida de Sasuke – explico mi madre, sin embargo mi padre frunció el ceño – Se va a quedar con nosotros una temporada.
- De ninguna manera – mi madre contuvo el aliento durante un momento – Así que ¿Cuánto te ofreció? – Mi hermana soltó un pequeño grito – conozco a mi hijo, te puedo garantizar que no obtendrás nada de nosotros.
- ¡Fugaku! Por favor – mi madre parecía angustiada, ella sabía que si mi padre lo ordenaba Sakura no pondría un pie en la casa.
- Puede que sea otra cosa – me miro directamente a mí - ¿Fuiste tan estúpido para embarazarla?, porque si es así jovencita no voy a permitir que manipules a mi hijo – en ese momento todo pareció detenerse, mi madre parecía angustiada, mi hermano y Naruto tenían los puños apretados, Ino tenía una mano a la altura de su boca y mi hermana sostenía del brazo de Naruto para que no golpease a mi padre, en toda esa situación dramática Sakura rio, sorprendiendo a todos.
- Vaya Sasuke, tu padre es un encanto – toda la oración sonaba tan sarcástica – nunca creí llegar a conocer a un hombre que insinuara que estoy embarazada teniendo en cuenta unas costillas rotas, además estoy segura que me llamo mujerzuela antes de eso. Al menos sé que la diabetes no es genética.
- ¿Cómo dice? – mi padre parecía enojado y a la vez confundido.
- Digo que usted ha tenido diabetes desde ¿los que? 20 años de edad, talvez se deba a su pésimo control de estrés, aparte de que las ulceras que tiene en el estómago no lo favorecen en nada – Mi padre parecía descolocado, al igual que yo - ¿Hace cuánto que dejo de fumar? ¿5 años? ¿Tal vez menos?
- ¿A qué crees que estás jugando? – mi padre estaba furioso.
- No estoy jugando, solo le estoy haciendo un diagnóstico, por cierto debería comer algo y tomar más agua – en ese momento Sakura lo medito mejor – No sabe. Debería tomar mucha agua y comprarse un tanque de oxígeno.
En ese momento Naruto rio un poco y después volvió a su postura de siempre, y todos esperábamos la explicación.
- Usted sabe, parece que su cerebro lo necesita – dicho eso la expresión de mi padre lo dijo todo, después cobro la expresión de indiferencia que poseíamos.
- Querido – la voz de mi madre nos sacó del pequeño trance que teníamos – Solo será una temporada, hasta que se recupere – su voz se oyó como una súplica.
- No – la voz de mi padre era dura y ese "no" era una orden directa, sin más se volteó y entro a la casa.
Cuando se cerró la puerta principal se rompió el silencio brutal que se formó pareció romperse, ahora solo se escuchaban murmullos y la voz de Sakura preguntándome la hora.
Mi madre tomo un largo suspiro y nos dijo que pasáramos a la casa, incluyendo a Sakura, a la cual ayude a subir las escaleras, Temari la cual parecía que había visto un fantasma, nos informó que era hora de tomarse las medicinas; nos dirigimos a la cocina y senté a Sakura en uno de los bancos que teníamos en la barra.
- Sasuke, cuando me hablaste de tu padre te quedaste corto – Me reí un poco, por lo menos compartía la misma opinión que yo.
- Por lo menos sabe que no estas embarazada o en busca de mi dinero – Ella rio, en ese momento recordé su pequeña riña con mi padre y sonreí orgulloso – sabes muy pocas personas le han hablado así a mi padre.
- Me he dado cuenta, al parecer tú y tu madre son los únicos que no le tienen miedo – vaya esa chica se fija en todo – Sasuke ¿Le dirías a Temari que me traiga mis medicinas?
- No hace falta señor, aquí están – Le entrego a Sakura varias pastillas y un gran vaso de agua, la cual se tomó sin rechistar agradeciendo al final, Temari se dirigió a la salida de la cocina – Si me necesita señorita, solo llámeme – Ella asintió y así estuvimos solos nuevamente.
Durante un momento estuvimos en silencio, me senté a su lado y sentí como su olor me embriagaba, olía tan bien, de un momento a otro mis ojos empezaron a escanearla: Tenia el cabello rosa y lo tenía largo, le llegaba a su cintura, su rostro era perfecto, su cuello largo, su pecho no lo podía apreciar con plenitud, sus caderas y su estupendo trasero, sus piernas largas, mil pensamientos pasaron por mi mente, me podía imaginar, tener sexo salvaje con ella en todos lados, ella gimiendo mi nombre pidiendo más y yo dándole lo que me pidiera.
Una parte de mi estaba despertando así que me concentre en alejar los pensamientos de mi cabeza, mis ojos volvieron a subir para encontrarse con los suyos, al parecer ella también estaba perdida en sus pensamientos, la energía entre nosotros era palpable, me acerque un poco más a ella y nuestros ojos se encontraron por un instante y después los baje para ver sus labios, parecían tan suaves, carnosos justos para besarlos, no me di cuenta de que tanto me había acercado hasta que compartimos el mismo aire, mis labios rozaron los suyos. Emitiendo así una corriente eléctrica que cruzo todo mi cuerpo, en ese momento cuando iba a juntar completamente nuestros labios oí el cascareo de alguien, Sakura se alejó un poco de mi sonrojada.
- Lamento interrumpirlos, pero mama está peleando con papa – Mi hermano tenía una sonrisa de satisfacción que estuve a punto de golpearlo contra la pared. – Sasuke vamos – Fruncí mi ceño, Itachi salió de la cocina y me dispuse a continuar lo que había dejado inconcluso, sin embargo, Sakura puso sus dedos en mis labios.
- Ve con Mikoto, anda – su voz sonaba paciente, solté un suspiro: le bese la mano y salí de la cocina.
Mis hermanos estaban afuera del estudio, me acerque a ellos e Itachi me lanzo una mirada picara a la que yo le respondí con un dedo de mi mano, todo volvió cuando escuchamos los gritos de mi madre y los gruñidos de mi padre, no lograba escuchar con claridad solo cuando mi madre llamaba a mi padre "Fugaku Uchiha" y a mi padre con su "De ninguna manera" "No", pasaron los minutos volando hasta llegar a la hora hasta que escuchamos la derrota de mi padre diciendo "Haz lo que quieras"
