Ahí estaba sentado el peligrosa, sobre uno de los vagones, con los ojos cerrados y los brazos cruzados. Todo el viento que generaba la velocidad que llevaba aquel transporte la daba de pleno en la cara y en cierto modo aquello aliviaba su ahora atolondrada y mareada cabeza de dragón slayer... Había que decir que no se había tomado bien la "sorpresa" que su antigua compañera les había preparado. Le había costado tanto aceptar que no se podría volver a ver a sus compañeros hasta haberle quitado la vida al mago que le arrebató todo, que ahora, el simple hecho de verlos de nuevo, era más doloroso de lo que creía. Esa era la idea que forjó su actual ser, pues la frialdad que había desarrollado en aquellos diez años, no era más que una faceta, una máscara para evitar volver a sentir aquello, la desesperación a causa de la perdida de su propia familia. Familia que ahora comenzaba a reaparecer después de los años, en aquel vagón en el que había sido obligado a subir.


Aún cuando tenía los ojos cerrados, y la cabeza en cualquier lugar menos aquel vagón, notó como alguien se le aproximaba. Abrió un ojo, sin alterar el serio rostro que era tan habitual en él y allí la vio. La única persona a la que le había mostrado durante tantos años, lo que a todos los demás les ocultaba. La rubia, esbozó una suave sonrisa, al ver cómo aquellos ojos jade que siempre adoró la observaban. Se apartó el alterado pelo de la cara tratando de dejarlo tras sus orejas, cosa que a causa del viento llegó a ser imposible, y se acercó al contrario. El Dragneel le devolvió el saludo con un suave y apenas notorio movimiento de cabeza.


— Vamos abajo, Natsu... - Murmuró lo suficientemente alto como para que el mago pudiese escucharla -Hay algo que tienes que ver


— No quiero hablar con ellos, Luce, ya lo sabes...


— Esto merece la pena... - La maga celestial le tendió la mano para que pudiese levantarse con más facilidad - Vamos, ¿Cuando te he mentido yo?


— Ayer a la noche - Sentenció al mismo tiempo que en su rostro, asomaba una pequeña sonrisa que solo mostraba a ella, al mismo tiempo que copia aquella suave mano. La acarició por unos segundos, y con su ayuda, se puso en pie.


Fue entonces cuando de debajo de sus pies, dentro del vagón, una fina voz, perfectamente reconocible para ambos, se escuchó. La cara del mago de fuego se iluminó como hacía años que no lo hacía, fue entonces cuando la caricia de Lucy sobre su mejilla, hizo que saliese de aquel pequeño shock que le provocó aquella distintiva voz. Natsu cogió la mano de la contraria con tremenda delicadeza. Se le veía emocionado, por mucho que lo tratase de ocultarlo era evidente que aquel simple "Aye"le había alegrado un día que iba en camino de ser un auténtico desastre.


— Ya lo has visto, Erza, no quieren hablar con nosotros, no ha sido buena idea.


— Callate, Gray - Bufó la pelirroja cruzándose de brazos y bajando la mirada, en una posición algo pensativa - Pensé que les alegraría algo así.


— Ya, ya, bueno... - Una voz de mujer fue la que alteró aquella tensión tan palpable del interior del vagón. La rubia volvía a entrar en el lugar, quitándose la capa que hasta ahora había llevado puesta y dejándola en uno de los asientos. - Es algo precipitado lo que habéis hecho, sin duda... - El tono firme y el serio rostro que la Heartfilia mostraba, era algo que hizo que todos los presentes callasen, todos menos un pequeño gatito alado, que no había más que llorar en brazos de Gray. Aquello, fue lo que hizo que el hijo de Igneel, asomase un poco la cabeza, había que decir, que no le hacía mucha gracia entrar con todos aquellos viejos conocidos, pero no tenía otra, no si quería ver al que tanto había echado de menos.


— Heartfilia - La potente voz del mago, resonó en todo el vagón, llamando la atención de todos. Pero de golpe, el silencio se apoderó del joven. Se había quedado en blanco. No sabia ni que es lo que iba a decir. Sus ojos se pararon en aquel pequeño en brazos del mago de hielo.


— Dim-... - Algo interrumpió a la rubia. Algo, o mas bien, alguien, había chocado contra su pecho, haciendo que la rubia hiciese un pequeño gesto de dolor, al que no le dio mucha importancia, pues ahí estaba el. El pequeño gato azulado que en tantas aventuras les había acompañado.


— RUUUUSHYYYYY - Happy, tan exagerado como siempre, abrazaba a la maga, llorando de una forma tan dramática que parecía cómica. Y cuando esta, lo abrazó mas, el azulado gato lloró aún más, haciendo que los demás, exceptuando a Natsu, por supuesto, rieran-


— Vaya... - Bufó Natsu algo molesto ante aquella situación. - ¿Echas más de menos a la rubia que a mi...? Tsk... Que molesto - Y tras aquello, se sentó de nuevo en el mismo lugar que antes.


— ¿N-Natsu...? -Happy miró de golpe al pelirrosa, a su compañero. Había pasado tanto tiempo que ni lo había reconocido. Y soltando a Lucy, saltó sobre él, abrazándolo de golpe.

Y fue entonces cuando surgió. Algo que nadie se esperaba. Algo que no había ocurrido años atrás. Natsu Dragneel había sonreído en público.


— ¡Lo ha hecho! ¡Te lo dije! ¡Sabe hacerlo! - Unas voces salieron de las maletas colocadas en la parte superior del vagón, encima de los asientos.


— ¡Calla! ¡Estate quieta! Van a escucharnos.


— Kaoru... Si hablas tan alto, van a escucharnos...


— Midori-chii tiene razón, hmmmmm


Todo el vagón se quedó observando las maletas que hablaban y se movían, estaba claro que no eran muy discretos esos que trataban de espiar. Y para colmo, lo inevitable ocurrió, las tres personas que hasta ahora estaban ocultas, cayeron. Midori, Kaoru y Nanami. Los tres magos, miraron sonriendo a los demás, hubo un silencio realmente tenso por unos segundos, hasta que Nanami se levantó de golpe, y corrió hacia su maestro.


—PAPIIIIIII~


Y aquello, fue lo que hizo que todos y cada uno de los rostros presentes, palidecieron.