—A ver si lo he entendido, vas a hacer una obra de teatro y quieres que sea tu interés romántico.

—Afirmativo, lo has pillado a la primera cari.

—Mmm no sé, tendría que dejar la tienda desatendida durante bastante tiempo, ¿y si pasa algún cliente?

—Si es por eso no te preocupes querida, te pagaré.

—Vale, ¿pero tendremos que ensayar mucho?

—No, no van a haber ensayos, va a ser una obra completamente improvisada, ya sabes para darle más naturalidad. Solo te ausentarías un par de horas este sábado y si sale bien el domingo. ¿Qué me dices?


¿Que qué le diría? En aquel momento Muffet aceptó porque el negocio no le iba bien últimamente y no podía rechazar la ingente cantidad de dinero que ganaría por hacer una actuación mediocre (y también porque tendría la oportunidad de pasar más tiempo con el robot) pero si ahora pudiera volver atrás en el tiempo se negaría tajantemente. No sabía que la obra transcurriría mayormente en Waterfall, la araña tenía una hidrofobia horrible y le bastaba con escuchar el sonido de las gotas golpeando cualquier superficie para entrar en pánico. Imaginaos como tendría que estar en una pequeña isla rodeada de agua detrás de la cual se encontraba una cascada enorme.

—O-oh amado mío, ¿d-dónde te encuentras? ¿P-por qué me has abandonado? ¿Acaso has encontrado a a-alguien mejor y ya me has olvidado? —Era una obra romántica y según le habían explicado minutos antes de empezar su personaje y el de Mettaton estaban comprometidos. Vivían felices esperando el día de su boda pero de la noche a la mañana y sin previo aviso él desapareció. La escena que ahora protagonizaba estaba destinada a mostrar la angustia que sentía al pensar que todo lo que habían pasado había sido un acto fingido por él y que nunca la quiso realmente— ¿M-me has utilizado como a una de tus marionetas? P-porque me siento como una. ¡Dichoso el día en el que te conocí! C-caí como una mosca inocente en tu red de amor y he-he vivido los últimos meses pensando felizmente que algún día crearíamos u-una familia, ahora que me acerco al centro de tu telaraña veo, con la impotencia de no poder hacer nada, q-que eres una araña desalmada que se ha nutrido de mí y de mis esperanzas, dejándome vacía al i-irte. Es esto lo que me está comiendo por dentro, es la desesperación de que pasan los días y no vuelves, ¡es el hecho de que sé que no volveré a verte! Oh amado, ¡¿por qué?!

Al final de su frase rompió a llorar y se echó al suelo, por una parte porque se había metido mucho en su papel y por otra porque no aguantaba ni un segundo más en aquel lugar horrible. Escuchó como el público empezó a aplaudir y a silvar, ya podían pagarle bien por hacerle sufrir tanto. Las cortinas improvisadas se cerraron y no tardó ni un segundo en volver a ponerse de pie y llamar al robot.

—¡Mettaton, sácame de aquí! —demandó mientras se abrazaba a sí misma, quería salir de ese lugar en cuanto antes. Por suerte en unos segundos el robot apareció

—Ya estoy aquí querida. ¿Ocurre algo? Parece que estás molesta.

—Oh nada, nada en particular —el robot la tomó por la cintura y despegó, poniendo rumbo a su siguiente destino— solo que en la última hora he sido presa de todo tipo de peligros, casi muero chamuscada y ah, sí, he estado rodeada de agua ¡durante trenta minutos! No sabía que iba a ser tan duro.

—Es para darle naturalidad cielo, qué mejor forma de expresar el miedo y la angustia que sentirlos en tus propias carnes.

—Pero si tú eres un robot, no tienes carne.

—Lo sé, por eso actúo tan bien. Mira ya nos estamos acercando—A los lejos se veía Snowdin, donde tendría lugar la escena final—. ¿Preparada? Lo has hecho de maravilla, tal vez deberías plantearte lo de ser actriz.

—Gracias y ya veremos después de lo que gane esta noche. Por cierto al final nos reconciliamos, discutimos o qué pasa.

—Recuerda, obra improvisada, ya se verá cuando lleguemos.


Un éxito es poco para describir la obra. El público se deshizo en halagos y aplausos cuando Mettaton besó el cadáver de su amada, después de esperar tanto tiempo su regreso en la gélida ciudad había muerto a causa de una hipotermia. Hacía tiempo que Mettaton no conseguía tal aprobación y eso le puso de muy buen humor.

—Creo que es la primera vez que recibo una ovación tan grande, les has enamorado cielo.

Y a mí también.

—Tampoco ha sido para tanto.

—Sí, sí que lo ha sido. Es más estoy tan contento que voy a darte todas las ganancias, y las de mañana si te apetece repetir.

—¿En serio? —El robot asintió y Muffet notó como su sonrisa se ensanchaba considerablemente— Muchas gracias Met, así sí que dan ganas de trabajar contigo.

—De nada pero no te acostumbres, después de todo yo también —Antes de que pudiera acabar la frase la araña le besó. Fue un beso corto y dulce de agradecimiento que a pesar de su poca duración fue suficiente para paralizar a Mettaton, sí se habían besado antes pero estaban actuando, este era real y completamente inesperado.

—Bueno tengo que irme, mis pequeñas se estarán muriendo de hambre y aún tengo que preparar la cena. ¿Quedamos mañana en el mismo lugar a la misma hora? —Siendo todavía incapaz de articular palabra el robot se limitó a asentir— Genial, que duermas bien querido.

—Lo mismo digo cari —Cuando se repuso del shock inicial Muffet se había ido y ya era tarde para preguntarle si le apetecía dar una vuelta el día siguiente antes de la obra. Se tumbó en la fría nieve y cerró los ojos mientras sonreía satisfactoriamente, su plan había salido mejor de lo que esperaba, no solo la había besado sino que al entregarle todas las ganacias había conseguido su corazón. Ahora solamente le faltaba reunir la valía suficiente para hacer la gran pregunta mañana.


(Siguiente: Salphys platónico).