DISCLAIMER: Los personajes de la caricatura, no me pertenecen. La trama si, y eso ya es un consuelo...

*Nos leemos al final.


.

.-La Miseria di un Arlecchino-.

.-Capítulo V-.

.- Lettere e orecchini dimenticati-.

(Cartas y pendientes olvidados)

.

"Mis planes hasta ahora marchaban a la perfección. Mis cartas eran enviadas, y para mi felicidad y deleite éstas obtenían respuesta. Todo era maravilloso para mí, pero admito que eso me inquietaba. ¿Acaso era el miedo al nuevo goce que sentía por haber logrado cautivar a esa bellísima doncella? , ¿Miedo a ver que la vida comenzaba a sonreírme y a extenderme los brazos muy abiertos para brindarme una comodidad envidiable? O… Miedo a empezar a sospechar que mi momento de gloria y mi anhelado final feliz, era tan solo una fantasía más. Porque las cosas cuando mejor están yendo y te encuentres en el punto máximo de tus logros, mayor será la caída… Simplemente porque a la vida le gusta empujarte y verte sufrir. Porque le encanta ver de lo que eres capaz de hacer."

.


¿Es qué aún seguía soñando, o en realidad mi suerte empezaba a cambiar? Seguramente las cosas realmente que me sucedían se trataban de viles trucos para hacerme quedar como un completo miserable. Como un idiota que por ilusionarse demasiado acabaría siendo violado brutalmente por las lecciones que me ofrecerá la vida si sigo de impertinente y terco por querer seguir con mi capricho de hombre enamorado. Estaba más que seguro que se trataba de una simple estafa o una broma del chico que aún seguía en frente de mí sin la menor muestra de emoción en el rostro. Ya que me ignoraba por completo, como si no estuviera en la habitación.

"Retratándola de nuevo…" Pensé mientras que veía como Boomer, estaba concentrado en su pintura. Su vista estaba situada en el lienzo y detallaba muy bien lo que sea que estuviese pintando.

—Creo que te he perdido. —Le dije mientras veía como me ignoraba y seguía en su cuadro. No pude evitar sonreír de lado y girarme para dejarlo solo. ¿Ese era el tercer cuadro que hacía de esa chica rubia en la semana? Estaba maravillado con ella, y a decir verdad, realmente pintaba de maravilla. —Quizá, algún día puedas ser igual de bueno, o mejor que tus ídolos.

Pasaron unos segundos y Boomer me miró de reojo, solo sonrió con gentileza.

—Da Vinci era un genio, y Botticelli y Miguel Ángel estaban igualmente a la altura… Me falta mucho para poder ser un verdadero artista como ellos.

—No, solo te falta ser un poco más pedante, ¿no lo crees? Anda, deja de ser modesto que bien sabemos que podrías dejar en ridículo sus obras, incluso humillarías sus trabajos más famosos. —Boomer rio por lo bajo y se limitó a negar con la cabeza. —Además, por lo que veo, esa chica, que tan "amiga" es tuya, puede superar a la misma Mona Lisa pues veo que no dejas de pintarla.

Él, solo se sonrojó por la manera en que había utilizado el sarcasmo en la palabra en que tanto hice énfasis.

—Es la Gioconda, es una obra maestra, y Burbuja no es mi novia. —Se excusó rápidamente a lo que sonreí ladinamente.

—Oh, pero si yo en ningún momento dije que ella lo era…—Entonces solo se limitó a fulminarme con la mirada mientras trataba de ocultar sus sonrojo. Me crucé de brazos orgulloso de mi victoria, y sonreí burlonamente. —En fin, solo espero que en unos años más pueda ver esos cuadros tuyos en un museo. Sería un desperdicio que otra gente no los admirase. Porque créeme cuando yo te digo que hasta podrías hacer algo más asombroso que el arte de Miguel Ángel en la capilla Sixtina.

—… Tal vez. —Dijo para darme por mi lado. —Todo puede pasar… Después de todo, uno de mis mayores sueños es ser tan grande como ellos. Y mi meta más cercana es ir a Florencia.

—Ah, la ciudad del arte mi buen amigo. Ya verás que dentro de unos años…—Negué con la cabeza sonriendo con sinceridad. —No… años no. Dentro de al menos unos cuantos meses expondrás tus pinturas en uno de los museos más famosos de Italia.

Y así, sin siquiera esperar a que me contestara algo, decidí dejarle en paz. Yo sabía que había reído con mis intentos de animarle. Ya que el oji-azul me decía que yo solía fantasear con ver que tuviera éxito que él mismo quien era el artista.

"Te pareces a mi madre." Me decía cada vez que le insinuaba esa clase de cosas. Su mirada de tristeza al recordar a aquella mujer que alguna vez me brindó el cariño de una madre, me hacía pensar que Boomer no dejaba de ser aquel niño indefenso que se ocultaba tras las faldas de la cariñosa señora.

Y es que, no hacía mucho que había fallecido. Y comprendía la melancolía que podía sentir al no tener alguien a quien amaste mucho.

Aunque yo nunca haya conocido a mis padres, sentí lo mismo cuando veía a niños de mi edad ir en los hombros de su padre mientras paseaban por la plaza, o siendo consentidos por sus madres cuando estos lloraban por una minoría.

Tal vez, por dentro si estuve celoso de esos niños y solo quise hacerme el fuerte para que la depresión no me alcanzara y me matara lentamente. Aun así, dado el caso de que toda mi niñez desee cariño de alguien, como había dicho, fui feliz. Tuve una infancia feliz. Teniendo a Butch y a Boomer como si se trataran de mis hermanos, y hasta Him, a quien lo vi como el padre que nunca tuve.

Había dejado la estancia de Boomer, no quería distraerle más. A pesar de que aún estaba en mí la duda sobre la carta que tenía en mis manos, no me atreví a preguntarle más, puesto que yo respetaba de su espacio cuando se encontraba ocupado en su pasatiempo.

Yo más que nada sabía que era una falta de educación distraer a las personas cuando se encontraban ausentes por estar en sus cosas. Pero nunca me importó molestar un poco a mi amigo rubio, o incluso al belicoso de Butch. Joderles era mi pasatiempo, y compartía el mismo punto de vista que el segundo susodicho. Ya que mi amigo de ojos verdes le gustaba sacar de sus casillas a Boomer, y también a mí.

Sin embargo, pude haber estado en estos precisos momentos mandando al diablo las ocupaciones del oji-azul y salir de mis dudas sobre o que respecta a la carta que no la soltaba por nada. Pero, a decir verdad, comprendía a mi amigo ya que, era de las pocas veces cuando podía pintar algo, cuando él podía dedicarle de su tiempo al arte del cual estaba muy entregado.

Era como si a mí me evitaran hacer mi trabajo. Era como si me prohibieran el lujo de presentarme en la plaza de San Marcos y lucir mi querido personaje de arlequín.

Así que, por esa simple razón, no estaba de insistente enseguida de él para que me explicara si lo que me había dicho momentos atrás era verdad…

Resulta que, Boomer había ido a hablar con su noviecilla, con Burbuja, según sé que se llama. Y regresando, me entrega un sobre y sin explicarme nada, se pone a pintar.

Sin embargo, no esperé a que el acabara para que yo pudiera abrir la carta. Lo ignoré por unos momentos en lo que me ponía a ver el contenido de la carta. Y entonces, mi expresión de sorpresa pudo haber sido la más intensa que he mostrado en toda mi vida, aun cuando de arlequín mis expresiones faciales eran muy marcadas y exageradas.

Pero, ¿cómo no impresionarse con lo que acababa de leer? Sinceramente, nunca me imaginé llegar a recibir una carta. Y mucho menos de… ella.

Sé, que cuando escribí aquella carta había dejado en claro que nada me haría más feliz que recibir una respuesta. Pero la verdad es que nunca creí que realmente lo fuera a hacer. Entonces, fue tanta mi emoción que dudé que realmente fuera esa linda chica. Tanto que dudé de la caligrafía puesto que llegaba a mis conclusiones de que Boomer la había escrito.

Pero al mismo tiempo como sospechaba del rubio, también descartaba esa posibilidad. Puesto que conocía a Boomer desde hace mucho tiempo y sabía que él no hacía esa clase de cosas. Lo creería de Butch, pero era aún más imposible que se tratara del moreno. Pues su caligrafía no era… Muy entendible.

Pero vamos, de Butch sabía muy bien que lo suyo era las batallas por las que luchaba y le pagaban. Amaba tanto estar cubierto de sangre de enemigos. Era un sádico, pero, eso no lo alejaba de ser un simple hombre que vivía ilusionado por una mujer. Si el sujeto más peligroso tenía corazón, ¿Por qué yo no lo tendría? Es por eso que había decidido que Bombón, sería mi primer y único amor.

Basta de ser un libertino. Sin duda, estaba diciéndole adiós a mis antiguas costumbres, a mis viejos modos.

Mi mentor Him me había enseñado tantas cosas pero era tiempo de que empezara a valerme por mi propia actitud. No ganaría el corazón de una dama tan refinada como lo era ella si no sacaba mis propios trucos para hacerlo.

Era increíble tanto para mí como para quienes me conocían que yo estuviera dispuesto a ese cambio, porque nunca creí llegar a pensar esta clase de cosas. Me estaba volviendo un cursi de primera, pero no repudiaba el estar siéndolo. Otra señal más de que lo que sentía por la doncella de orbes rosados, era completamente sincero.

Por eso me invadía el temor de descubrir que la carta que acababa de leer fuera falsa. Pero dejé de desconfiar, y me permití soñar un poco más. A mi querida Bombón le había gustado lo que había escrito. La había conmovido, pues se notaba en sus letras, en lo que me contestó. Llamé su atención, y el primer paso a mi plan se había cumplido. Después de todo, si tenía un don para las palabras…

Entonces, con la motivación que me había dado las palabras que leí y el creer que lo que decía era verdad, fue lo suficiente para ponerme a escribir la siguiente carta, y todas las que fueran necesarias para irla enamorando…

.

.

— ¿No es muy pronto para que te emociones por alguien que no conoces?

—Eso es lo mismo que me vengo recriminando. Pero, es decir, ¿Cuántos pretendientes me han hablado de esa manera?

—Como quince. Al menos los que recuerdo y supe. —Le dijo a la pelirroja quien frunció el ceño y se le quedó observando fijamente.

—Hablo en serio, Bellota. —Siguió contando Bombón. —Es como… como…

— ¡Una historia de amor prohibida! —Interrumpió Burbuja con emoción mientras juntaba sus manos y ponía una mirada soñadora. Tanto la morena como la pelirroja la miraron sin inmutarse.

—…Esta bien, solo estás ilusionada, Bombón. ¿Un hombre te dice esas cosas y ya caes? No es típico de ti, digo, debe ser solo simple admiración porque sabe escribir y decir palabras bonitas.

Se encontraban de paso en el mercado de la ciudad, y esa vez la chica de ojos rosas había vuelto a salir sin permiso acompañada como siempre de su mucama, y por casualidad, se había encontrado con la morena quien también había llevado una amistad de años con ella.

—Pues, quizá solo me haya emocionado con la simple idea de haber recibido una carta anónima. No suelo recibir cartas y me pareció un detalle interesante el que tuviera un admirador.

—Entonces solo te sientes halagada. —Finalizó la oji-verde mirando a Bombón. — ¿Has estado recibiendo más de sus cartas?

—Sí, y la verdad, es que comienzo a dudar si nada más es halago el que me provoca.

—Te estas enamorando. —Sonrió la chica de mirada azul complacida y no quitando de su rostro ese gesto cómplice. —Sus letras han logrado captar tu atención.

—Sí, Burbuja, pero eso no dice mucho.

— ¿Ah no? Y entonces, ¿por qué razón le sigue respondiendo? Siempre cuando el joven Boomer le entrega la carta corre directamente a su alcoba para leerla y responderle. A mí no me engaña señorita. —Dijo alegremente la rubia.

— ¡Vaya! Pues que escondido te lo tenías Bombón, con lo que dice Burbuja no más que una clara muestra que te comportas como cualquier niña enamorada. Y aun así, es muy raro de ti, insisto. —Dijo Bellota. —Y sabes, hasta me ha entrado una curiosidad de leer esas cartas.

— ¡Ah, es un poeta!…—Chilló emocionada la rubia. —Siempre le provoca a la Sta. Bombón un sonrojo en las mejillas, no, más que eso… ¡su cara se torna por completo de un rojo tomate!

— ¿Así que te conviertes en tomate al leer a ese sujeto, ah? —Preguntó burlonamente la morena a lo que la chica de orbes rosados no dijo nada y desvió su cara tratando de disimular su sonrojo. —Bien, tanto tu silencio como tus reacciones me lo afirman.

Ellas ahora caminaban por la plaza de San Marcos y apenas llegaron notaron como un grupo de gente está alrededor de una fuente que se encontraba ahí.

—Cuanta gente, ¿qué estarán mirando? —Preguntó algo desinteresada la chica de ojos verdes mientras se acercaba hacía la multitud seguida de la rubia. Pero la chica de cabello naranja, se había quedado en su lugar sin siquiera mirar a la dirección del montón. — ¿Bombón, qué sucede?

—Bellota, ¿no tienes trabajo en el bar, todavía? —Preguntó con la obvia intención de desviar la pregunta de ella.

—Aún es demasiado temprano como para que una bola de hombres vayan a embriagarse. —Contestó algo intrigada por el comportamiento distante de su amiga. Sin embargo, antes de que volviera a preguntarle lo que le pasaba, Burbuja intervino susurrándole al oído de la morena.

—Esa multitud es por el arlequín del pueblo. —Bellota la miró por reojo y luego giró un poco su cabeza para observar a la gente. —Y a la Sta. Bombón… Bueno, ya sabes.

Entonces, enseguida comprendió de qué iba todo ese asunto. También, al mismo tiempo supo que se trataba de Brick.

—Pero, es muy extremista que trate a todos como si fueran iguales, ¿no? —Susurró de vuelta hacía Burbuja y esta solo se encogió de hombros. —Y además, conozco a quien está detrás de esa mascara de rombos.

—Bueno, de alguna manera yo también, yo he ayudado en hacerle su traje puesto que es amigo de Boomer. Pero, digamos que no es buen momento para que la señorita vea a ese arlequín. Tuvo una mala experiencia la otra vez con…

— ¿¡Hablas de la harina?! —Y Burbuja asintió un poco incomoda por el tono de voz alto de la morena. Afortunadamente, Bombón se encontraba algo alejada de ellas viendo las tiendas de baratijas de ahí. — ¡Demonios! Lo que me contó aquel tipejo era verdad…

— ¿De quién hablas? —Preguntó Burbuja extrañada. — ¿Quién te contó?

—Ah, otro amigo de Boomer. Butch. —Dijo con simpleza.

—Espero que muy pocos lo sepan, o que al menos lo hayan olvidado. —Se le notaba la preocupación a la chica de ojos azules. No era para nada bueno que los rumores de ese acontecimiento llegaran oídos al padre de Bombón, pues, era mucha la imagen que tenían que mantener.

Era difícil para ella ser la hija de una persona importante pues él no hacía nada más que regir la ciudad de los canales y ocuparse de los asuntos políticos, era un hombre demasiado ocupado y ella como única descendencia, ha desempeñado una actitud correcta y madura.

El señor Utonio, su padre, a pesar de no tener el suficiente tiempo para estar con su hija, este la quería tanto como ella lo quería a él.

Nunca le fallaría al hombre que la sacó adelante y que le dedicó un tiempo favorable en su niñez.

Para Bombón, era él, su padre, el hombre más justo que pudo haber conocido por no decir que era bastante inteligente. Ella estaba muy orgullosa de él y ahora, que aunque solo contara con 18 años, estaba pagándole con respeto y dedicación en lo que concernía su obligación como hija.

Pero, a pesar de que solía obedecer a su padre en todo lo que este le pidiera. Ella solía desobedecerlo en una sola cosa la cual era; Fugarse.

No podía estar tanto tiempo encerrada y eso la frustraba. Por eso prefería salir cuando los guardias se distraían, claro, estando siempre acompañada de una de sus mejores amigas; Burbuja.

Que a pesar de tan solo unos 6 años de amistad, sentía que era de las personas más confiables.

También se encontraba Bellota, que la conoció tres años después de Burbuja por una casualidad. Bellota es nieta del dueño de la cantina que ella ayudaba en mantener en pie con dedicación. Muchas veces era juzgada por tener el trabajo de cantinera y a veces, se confundía vil mente con el oficio de prostituta.

Pero la morena era fuerte, de carácter. Nunca dejó que unos simples comentarios la afectaran. Después de todo, la muchacha seguía siendo pura y no se le conocía ningún novio, más sin embargo, contaba con pretendientes, a los cuales siempre terminaba bateando…

A pesar de las distintas clases en las que pertenecían, las tres habían logrado entablar una conversación y con el tiempo se fue llevando la amistad.

—Bombón, no te alejes demasiado, sabes que no debes andar sola, hay bandidos que querrán pasarse de listos. —Regañó la oji-verde mientras que con Burbuja, dejaban atrás a la multitud.

—Bellota tiene razón, Sta. Bombón. Y no creo que solo deba cuidarse de los bandidos si no de los guardias que se encuentran merodeando por las calles. —Completó Burbuja.

—Creo que es hora de regresar. —Fue lo único que había dicho la pelirroja a lo que ambas chicas solo se limitaron a verse entre sí. —Ya di mi paseo mañanero y no quiero retrasarte Burbuja. Sé que tienes mucho trabajo y, Bellota, tu abuelo debe estarte buscando, recuerda que nos dijiste que te pidió que regresaras después del mediodía.

—Bueno, es cierto y si es ese el caso, que se le va a hacer…—Dijo Bellota no muy convencida. Conocía a Bombón y sabía que el tema de ese arlequín la ponía de mal humor, sin embargo, se desconocía el porqué. —Bien, las veo después.

Y así cuando acabó de despedirse de sus amigas, se dispuso a regresar a su casa.

Durante el camino se detenía a pensar por su mente porque cada vez que hablaban de ellos, su amiga se ponía de mal humor, o distante. Nunca en lo que llevaban de tiempo de conocerse les había contado y en sí, no la presionaría para que lo hiciera.

No era la primera vez que notaba eso de Bombón pero nunca le dio importancia. Después de todo, razones tendría para despreciar a esos carismáticos y burlones personajes, como también tendría razones para no hablar absolutamente nada de… su propia madre.

Decidió pues, dejar de pensar tanto. La pelirroja escondía tantos secretos que solo ella sería capaz de decidir si lo contaría algún día.

.

.


Era entrada la tarde y ella estaba encerrada en su habitación. Sosteniendo entre sus manos la carta que había recibido.

"Hoy te he visto mi dulce angiolleto*… Caminabas por la plaza acompañada de dos muchachas, ¿verdad? No me he atrevido a saludarte, pues no me era posible. Asuntos que tenía que cumplir…

Sin embargo, en ningún momento aparté la vista de ti. La nieve que ya está comenzando a caer y te hace resaltar, pues aun con tu blanca piel, te haces notar demasiado.

Cada día me pareces más hermosa…"

Aferró la carta a su pecho y un sonrojo se asomó de su rostro. El mismo que se asomaba cada vez que leía las cartas de aquel hombre.

"… Tu sonrisa es hermosa, ya te lo he dicho. ¿Por qué no sonreías hoy?"

Al seguir leyendo su corazón se aceleraba. Pero eso no significaba que le daba temor el saber que si salía, aquel hombre en alguna parte que estuviese, la contemplaba.

"Cada vez que salgas al mercado, no dudes en sonreír, no se sabe cuándo podré verte desde mi lugar. Y cuando llegue mi tiempo de hacerlo, por favor, sonríe. Sonríe para mí."

Acabo de leer la carta. Y sonrió delicadamente. Aquel hombre sabía usar las palabras, Bellota lo había dicho. Guardó la carta con las demás, y sacó la hoja de papel que tenía apartada para su respuesta.

.

.


Me encontraba de un buen humor. Y en esos precisos momentos me encontraba en la taberna bebiendo un poco. Había ganado bien, la gente había sido muy caritativa y me había lanzado muchas monedas a mi caja.

—Tú me pagarás mi trago. —Oí como Butch sonreía socarronamente y me dirigía una mirada de superioridad. —He ganado. ¿Otra partida?

Lo fulminé con la mirada, pero era verdad, Butch era un bastardo. Había ganado en esta partida de naipes, pero seguramente había sido por trampa.

—No habrá otra, no juegas limpio.

— ¿Qué, eres un mal perdedor acaso? —Y se reía con burla restregándome a la cara su victoria y pedía otra cerveza.

—Menos mal que tengo con que pagar. —Me limité a decir mientras veía como el moreno barajeaba ágilmente esas cartas. — ¿Dices que son traídas de oriente?

—Así es, después de todo Ace no es un inútil. Consigue esto y otras clases de baratijas que vende muy bien en los mercados de las ciudades por las que pasamos.

—Deberías de conseguirle algo a Bellota. Sé más detallista que tal vez eso la conquiste. —Él solo rio con descaro.

—Y… ¿Desde cuándo has decidido aconsejarme para ese tipo de cosas, eh?

—Desde que comprobé que tengo éxito en ello. —Butch tardó en comprender lo que le decía, pero una vez que captó no pudo no evitar sorprenderse.

—Eres un burdo payaso con suerte. La hija del Dogo no sabe en lo que se mete… —Fue lo único que se limitó a decirme. Solo reí con superioridad, y mi risa hubiera durado más, si no hubiese sido por la abrupta intromisión de unos sujetos al bar.

— ¡¿Dónde está!? —Se escuchó el grito de un hombre. — ¿¡Dónde están esos cabrones grandísimos hijos de puta?!

—Carajo…—Escuché como susurraba Butch pero no dejaba de beber con tranquilidad de su tarro de cerveza.

La voz del hombre resonaba en mis oídos hasta que entendí de quien se trataba.

—No puede ser…—Había dicho por lo bajo suspirando. Estábamos en problemas, serios problemas. Aquel sujeto que había entrado hecho una furia se acercaba hacía nuestras mesa. Pero Butch no se inmutó, y yo, solo suspiré frustrado.

— ¡Hasta que les veo la cara par de bastardos cobardes! —Gritó y nos miró desafiante aquel hombre de complexión robusta.

—Cuanto tiempo… Asquerosa bola de grasa. —Saludó con ironía mi amigo el moreno. — ¿Sigues enojado por lo de la otra vez?

El sujeto había sacado su arma de fuego apuntando a Butch y en un abrir y cerrar de ojos había disparado. Butch se había quedado sin su tarro. Pero este siguió sin inmutarse.

—He venido para que salden sus cuentas. —Me miró a mí, de una manera desafiante y odiosa. Yo estaba igual que Butch, pero sabía que si no burlábamos a este tipo, no nos salvaríamos de esta. Todos quienes se encontraban en aquel bar, miraban con atención la escena, y yo miré de reojo a Bellota, que estaba tranquilamente limpiando unos vasos sin despegar su vista del sujeto.

—Eres un terco. —Le dije fríamente. —Cuantas veces te hemos dicho que…

— ¡Calla tu jodida boca! —Me interrumpió mientras me apuntaba con su arcabuz. — ¡No saben el daño que han causado!

Butch y yo le miramos sin importancia. Después de todo, se trataba de un hombre común, un simple panadero; Fuzzy Lumpkins.

Te resultara gracioso… ¿Recuerdas que había salido con una tal Mariel?... Am, que diga, Isabel… Bueno, pues ella es su hija…

¿Sospechas a dónde va esto, no?

Pues, estaba más que acostumbrado a romper corazones de jovencitas. De chicas con las que salía y con las que, me llegué a aburrir. Y estaba más que acostumbrado a soportar a padres coléricos que reclamaban la integridad destrozada de sus hijas, pues, yo era el causante de que eso pasara, o eso era lo que ellos decían…

Fuzzy Lumpkins es un hombre terco. Y me odia.

Pero te estarás preguntando, ¿qué tiene que ver Butch en esto? Bueno pues…

Él también salió con ella…

Su hija después de todo no había sufrido tanto con el rechazo mío. Butch se encargó de consolarla una noche… Y a la mañana siguiente él también la rechazó.

¿Acaso piensas que somos unos bastardos por ello?

Quizá si lo seamos. O éramos. Porque eso había sido hace unos meses atrás y el padre estaba todavía queriéndonos matar. Esa tal Isabel, después de todo era una simple caprichuda. Y como no fue tomada en serio, nos acusó con su horrendo padre.

—Esta vez me encargaré de matarlos aquí mismo. —Amenazó mientras tiraba la mesa en dirección al oji-verde. — ¡Y empezaré contigo!

Él se dirigía hacia mi lugar y no vi el primer golpe que iba a mi cara, pero afortunadamente, Butch lo había bloqueado golpeando al tipo quien no se movió un poco. Fuzzy era conocido como una persona, bastante temible, por su tamaño y humor.

La pelea entonces se había tomado enserio, en tan solo unos segundos el bar era un campo de lucha, mientras que yo golpeaba a ese enorme sujeto con una silla, y Butch cargaba su arma. Quien a veces golpeaba a hombres ebrios que se metían solo porque sí.

Era un caos.

Y yo ya presentía que eso pasaría con ese tipo. Pero en realidad, no era Fuzzy por quien nos preocupábamos desde el principio…

Un disparo fue el que silenció el lugar y todos dirigimos nuestras miradas a la chica que cargaba con seguridad el rifle y volvía a apuntar.

—Te atravesaré el culo si te atreves a causar más alboroto, panadero. —La voz de Bellota resonaba por el lugar. Tenía un tono de voz demasiado firme y apuntaba sin titubear a Lumpkins. —Largo de aquí, y dile a la puta de tu hija que si tiene que quejarse por andar de revolcada con cuanto hombre se le venga en gana, entonces tendré que poner en su lugar al padre quien le cumple su capricho insignificante de venganza.

El hombre miró con un odio profundo a la chica de cabello negro. Pero decidió irse con semblante tosco dejando el lugar. Todos parecían seguir con lo que hacían antes de que Fuzzy interrumpiera y buscara pleito.

Bellota había logrado silenciar al más temible y eso era de admirarse. Ahora, comprendía un poco más a Butch del porque le gustaba esa chica. Los dos eran unas completas bestias.

Salí del lugar para tomar aire fresco, para mi suerte, no me había golpeado fuerte. También había dejado a Butch ileso y eso era bueno, ya que el moreno tenía cosas más importantes que hacer como disculparse con la chica que nos había salvado el trasero.

Inhalé y exhalé mientras caminaba por las calles oscuras de Venecia. Iba cerca de los canales y fue en mi tiempo estando a solas que recordé que faltaban dos semanas para el carnaval. Todos llevarían máscaras y los niños corretearían por las calles mientras que sus padres disfrutaban de la celebración viendo los fuegos artificiales.

Recordé entonces a Bombón. Era seguro que ella asistiría, porque con lo poco que he sabido por sus cartas, le encantaba salir al pueblo pues al parecer solía escaparse a menudo.

Entonces, la vería el día del carnaval, mi identidad aún estaría a salvo por la máscara. Y no habría problema realmente. No había nada mejor que esa oportunidad que se me sería dada, claro, si ella aceptaba verme y si aún lo deseaba.

Mi forma de pensar ha cambiado, y todo se lo debo a esa chica que no he conocido bien aún.

Soy un demente. Me lo han dicho todos. Pero supongo, que así era esto de estar enamorado. Así funcionaba y así sería por siempre. Y la verdad, es que no estaba tan mal como creí que hubiera podido ser…

Hasta el momento, todo era maravilloso…

.

.


Próxima actualización: 10 de Junio.

NOTAS:

*Tanto Miguel Angel, Leonardo Da Vinci y Botticelli, fueron artistas que dieron pie a muchas obras maestras y que hoy conocemos y categorizamos en la época del renacimiento. Puse que Boomer era un admirador de ellos, (que para esta fecha del fic, 1582) ellos ya estaban muertos. También puse que quiere ir a la república de Florencia. Lo cual es lógico pues era esa la ciudad dónde había mucho avance cultural (además que de ahí eran los tres artistas de los que hice mención).

*Gioconda=Mona Lisa.

*Angiolleto= Angelito.

*La capilla Sixtina es la capilla más famosa del vaticano. Dónde ahí Boticelli como también Miguel Angel pintaron muchas de sus obras más reconocidas.

*Puse a Fuzzy (peludito para mí :P) Porque lo usaré en un futuro, no crean que el final fe una parte de relleno xD.

Y bien, yo me hago más vieja y les dejo el capítulo jeje.

Un agradecimiento especial y con cariño a:

Azur Hartzler

Lia-sennenko

CallMeEverdeen

DobexiisDobs

kaoru ayuzawa

BrickxBloss-Reds

sliper-moon

Beam

Jolus

asdesirad

AkumuHoshi

darkprincessakane

Muchas gracias a quienes me felicitaron por mi cumpleaños desde antes, :3 se les quiere. Y bueno, nos leemos.

~Lady.