Todos los personajes pertenecen a Rick Riordan igual que el texto en negrita yo solo los usaré para este fic.

Todos comenzaron a entrar en la sala para leer un nuevo capítulo, los dioses en sus tronos, los reyes se sentaron con mucha diplomacia observando con superioridad a todos los demás, los demás dioses por otro lado tenían malas caras incluso Apolo y le enviaba miradas envenenadas a su madrastra sin ninguna contemplación, Hestia movió los sofás de los semidioses un poco más alejados de los tronos y de la hoguera, los campistas observaron muy extrañados esta acción pero se veía que ella lo hacía con mucho dolor, no le gustaba que ellos estén lejos de los dioses.

Afrodita estaba con el ceño fruncido poco natural en ella y al igual que Apolo le enviaba miradas furtivas a los reyes, Artemisa prefería solo mirar a su mellizo que ahora le estaba pasando el libro a Perseo que estaba sentado con Aquiles y Teseo a sus lados, Orion y Belerofonte estaban cerca de ellos, los héroes del pasado no se veían muy felices de estar lejos de Poseidón después de todo casi toda la lectura habían compartido con el Dios.

Tritón y Anfitrite solo pasaban vista por la sala cada uno estaba a lado de Poseidón quien estaba con el ceño fruncido viendo a sus otros hijos que ahora estaban con los campistas y las cazadoras bastante lejos y hasta su trono ahora era de color dorado, ninguno parecía feliz, hasta Perséfone parecia molesta con el alejamiento de los semidioses de ellos, esta veía a su señor esposo y a sus hijos.

Le importan demasiado pensaba la diosa de la primavera y se quedó observando a la hija de él que se suponía debía estar muerta, le gustaban sus ojos le recordaba a los de sus propias hijas, además su cabello le recordaba a sus árboles cuando estaban tupidos, tal vez solo tal vez... pero ahora no podía ni pensar en esa posibilidad y le envió una mirada de furia a los reyes.

Los semidioses por otro lado querían sentarse como habían venido haciéndolo hace algún tiempo pero se toparon con que los asientos estaban divididos, romanos por un lado cada uno por cohorte y los griegos según su padre divino, Reyna y Jason más allá en unos asientos que decían pretores los cuales también estaban separados y uno más que estaba vacío en medio de los dos campamentos, los mestizos vieron mal esta situación e intentaban ver a sus padres buscando una explicación pero estos se limitaban a ver mal a los reyes.

Nico se sentía mal, estaba solo, hace mucho tiempo que no se encontraba así, aunque el mismo dijera que no le importaba estar así, no podía evitar sentirse extraño, había compartido el sillón desde que llegó, Thalia por otro lado ahora estaba con las cazadoras y lo vigilaba sabia bien lo que era sentirse así, Hazel al menos estaba con Frank porque pertenecían a la misma cohorte pero desde ahí le enviaba miradas a su hermano.

Piper veía en cambio a Jason al cual le habían cambiado la ropa en cuanto se sentó en su asiento por la capa de pretorado y una toga romana, no parecía feliz con el cambio, ni siquiera Reyna, ella estaba incómoda, había estado todos estos días conviviendo con los demás siendo parte de ellos pero ahora la ponían ahí una vez más sobre ellos, era extraño.

Hylla vigilaba a su hermana ella estaba sentada junto a Thalia por ser la reina de las Amazonas pero tampoco se encontraba bien con aquel cambio tan repentino, Rachel por otra parte al ser oráculo de Delfos se encontraba con los hijos de Apolo, debido a que el la consideraba una hija más, así que estaba entre Will, que no dejaba de ver al hijo de Hades y Kayla que no dejaba de ver a cierto hijo de Atenea.

Malcom estaba sentado con Annabeth, Sophie y demás hermanos, Butch estaba con los de su cabaña, Polux se sentía mal estaba nuevamente solo, como cuando se sentaba en las horas de la comida en el campamento, aunque bueno al menos ahí los sátiros, su padre y el maestro Quirón se sentaban a sus lados ahora no había nadie ahí, su padre estaba preocupado pero no lo veía y Ariadna apretaba la mano de este también estaba preocupada.

Chris y Luke estaban sentados juntos y el primero trataba de no mirarlo, aunque sabía que en alguna parte pronto saldría lo de... bueno la traición de ambos y no sabia como iba a llevar eso si estaba a su lado esperaba que esta situación de los asientos no dure demasiado, Clarisse estaba bien con sus hermanos pero de vez en cuando le daba una mirada a Chris lo cual él agradecía, Travis y Connor por otra parte estaban literalmente usando a su hermano como escudo para no tener que ver a Luke porque aún no perdonaban su traición y tal vez nunca lo harían, Lou Ellen estaba con sus hermanos y hermanas hablando acerca de este cambio y lo poco productivo que sería, mientras vigilaba a cierto rubio.

Holly, Laurel y Victoria no estaban contentas con el cambio de asientos pues se estaban haciendo amigas de algunos romanos y habían decidido competir en algunas cosas, no podían ultimar detalles estando tan lejos, Clovis bueno a él no le importaba el cambio se encontraba dormido, Dakota veía de reojo a su hermano griego ahí solo, en su asiento, quería ir con él pero sabía que era imposible porque ahora que estaban sentados había como una barrera que les impedía levantarse o cambiarse de lugar, El único feliz de los semidioses parecía Octavian que le habían quitado las cadenas y estaba con los de la primera cohorte que bueno no lo veían bien.

- Comenzaré a Leer - dijo Perseo abriendo el libro he hizo una mueca viendo el título.

- ¿Que pasó Cabeza de aire? - susurro a su lado Teseo viendole la mueca que tenia, este sacudió la cabeza.

- Tomamos el taxi del eterno tormento - Leyo por fin Perseo - No me agrada el título- refunfuñó y miró mal a Apolo, cuanto apostaba que su medio hermano sabía lo que venía y por eso decidió que él lea, volteó a ver al Dios pero este evitaba verle como si le hubieran ordenado guardar la compostura.

- Los taxis si son un tormento en especial cuando no consigues uno - se cruzó de brazos Lacy y muchos apoyaron su idea.

- Como cuando la ciudad está de fiesta y todos quieren tomar el taxi que detuviste - sacudió la cabeza Michel.

- Y tienes que pelearte con alguna anciana para conseguirlo - dijo Drew y algunos asintieron aunque eso sonará mal a más de uno le había tocado hacer eso.

- Alguna vez me golpearon por robarse el taxi que había parado - se sobo la cabeza Butch y muchos hicieron una mueca en especial los griegos pues estos veían más el mundo mortal que los romanos, los dioses no los veían.

- Si pero no creo que se esté refiriendo a esos taxis por alguna razón - murmuro el antiguo rey de Micenas antes de empezar a leer de nuevo.

Annabeth nos esperaba en un callejón de la calle Church. Tiró de Tyson y de mí justo cuando pasaba aullando el camión de los bomberos en dirección a la Escuela Meriwether.

- Uhm ya sabia que eso me sonaba - murmuro Rachel recordando las noticias de esa época pues era lo único que podía escuchar con naturalidad en su casa sin que sus padres la vean raro o algo.

-¿Dónde lo encontraste? -preguntó, señalando a Tyson.

- Annabeth, Tyson no es un objeto - señaló Lou Ellen y la rubia la quedó mirando desde su asiento.

- Ya lo sé, solo quiero que recuerden la hoguera de hace unos días- respondió ella y los otros comenzaron a pensar en ello y algunos que las recordaban mejor que otros se la quedaron viendo, ahora entendían unas cuantas cosas.

En otras circunstancias me habría alegrado mucho de verla. El verano anterior habíamos acabado haciendo las paces, pese a que su madre fuese Atenea y no se llevara demasiado bien con mi padre.

Atenea solo miraba al frente, lo mismo hacía el Dios de los mares aunque su esposa que lo tenía de la mano sintió el pequeño apretón que hizo este al momento que menciono esa rivalidad, los semidioses solo los observaban pero ningún Dios les devolvía la mirada se preguntaban ¿por qué? y si en algún momento se volvieran a mostrar como hasta la mañana.

Y yo seguramente la había echado de menos bastante más de lo que estaba dispuesto a reconocer.

Todos esperaban el arrullar o el chillido de parte de la diosa del amor y las demás diosas pero ninguna hizo nada a parte de ver con furia a los reyes, las que si arrullaron pero como un murmullo fueron las semidiosas que por alguna razón no pudieron hacerlo más alto.

- Quisiera gritar y no puedo - murmuro Ana hija de Venus tocándose la garganta y sus demás hermanos hicieron lo mismo, no entendían nada.

Zeus y Hera por otra parte sonreían con superioridad viendo a los semidioses y dioses como si hubieran conseguido su objetivo, tal vez porque así era.

Pero en aquel momento acababa de atacarme un grupo de gigantes caníbales; Tyson me había salvado la vida tres o cuatro veces, y todo lo que se le ocurría a Annabeth era mirarlo con fiereza, como si él fuese el problema.

- No me comporte bien con él en ese entonces- susurro Annabeth y Malcom apretó a su mano igual que Sophie mientras ella colocaba la cabeza en el hombro de él.

- Todo esto es tan extraño - murmuraba Jason e intentaba moverse de su asiento pero algo se lo impedía, no quería estar ahí quería ir con su hermana o su novia o su mejor amigo o al menos poder quitarse esa ropa, se sentía tan incómodo.

-Es amigo mío -le dije.-¿Es un sin techo?

-¿Qué tiene eso que ver? Puede oírte, ¿sabes? ¿Por qué no se lo preguntas a él?Ella pareció sorprendida.-¿Sabe hablar?

- La mayoría de los cíclopes no sabe hacerlo a esa edad- dijo Malcom pero su voz casi no salía, no comprendía lo que sucedía parecía que solo los griegos le oían y Jason que estaba más cerca de ellos.

- Dice que la mayoría de cíclopes no sabe hablar a esa edad - informó a los romanos mientras fruncía el ceño con mucho esfuerzo había alcanzado a oír al hijo de Atenea.

- Yo recuerdo a unos cíclopes que si que hablaban - susurró Piper mientras se estremecía, igual que Leo y Jason ellos también parecieron recordar esa parte de su viaje.

-Hablo -reconoció Tyson-. Tú eres preciosa.

Las chicas arrullaron eso les parecía muy tierno incluso algunas cazadoras lo hicieron, Afrodita apretaba los labios y veía al frente igual que algunas diosas, todas ellas parecían querer unirse a las jóvenes pero no podían, incluso Anfitrite parecía decepcionada de no poder hacerlo.

-¡Puaj! ¡Asqueroso! -exclamó apartándose de él.

Algunas miradas fueron a posarse encima de la chica, todas de los semidioses, porque los dioses parecían fingir que ellos no existían, unas eran de comprensión otras eran de enojo pues no comprendían su acción del libro si cuando la vieron con el cíclope ella parecía quererlo mucho.

No podía creer que se comportara de un modo tan grosero. Le miré las manos a Tyson, esperando ver un montón de quemaduras a causa de aquellas bolas ardientes, pero no, las tenía en perfecto estado: mugrientas, eso sí, y con cicatrices y unas uñas sucias del tamaño de patatas fritas. Pero ése era su aspecto habitual.

Atenea iba a bufar y a soltar algún comentario sobre lo tonto que era el muchacho de su tío cerebro de pez pero se mantuvo con su semblante serio, también quería mirar a su hija porque aún quería hablar con ella y que le explicara varias cosas pero solo miro al frente con seriedad igual que hicieron los demás dioses.

Los semidioses estaban cada vez más confundidos porque sus padres ya no se estaban comportando como hace un rato, pero bueno eran dioses así solían portarse, los héroes antiguos estaban extrañados con este comportamiento, se habían estado portando tan bien, esperaban que esto solo fuera algo momentáneo.

-Tyson -dije con incredulidad-. No tienes las manos quemadas.-Claro que no -dijo Annabeth entre dientes-. Me sorprende que los lestrigones hayan tenido las agallas de atacarte estando con él.

- ¿No suelen atacar a los cíclopes? - pregunto Frank pero los demás parecían preguntarse lo mismo y los griegos parecía que no habían escuchado su pregunta.

- Probablemente no - respondió Reyna también incómoda con la situación, se habían estado llevando bien con los griegos y este cambio no le parecía correcto para el cometido de acabar con la pelea de ambos bandos.

- Los Cíclopes suelen tener cierto aroma sobre su territorio lo que hace que los demás monstruos se alejen de ahí además que tienen un mal carácter- respondió Annabeth hacia Jason que era el más cercano a los griegos y que parecía tener la misma pregunta que Frank pues recordaba que lo atacaron cíclopes pero no había otros monstruos cerca del lugar donde estos vivían, este asintió y transmitió el mensaje a los demás.

Los dioses enviaban miradas indescifrables a Zeus quien sonreía arrogante como diciendo que esto era lo normal, que así es como debían ser las cosas, los romanos separados y los dioses indiferentes.

Tyson parecía fascinado por el pelo rubio de Annabeth. Intentó tocarlo, pero ella le apartó la mano con brusquedad.

- Eso está muy mal - murmuró Lady Hestia atizando la hoguera que resplandecía menos que hace unos días- Ella no debió tratarlo así- se encontraba triste por toda la situación, apenas levantaba la vista de la hoguera para ver a sus pequeños hermanos - Ellos también están mal - suspiro con tristeza.

-Annabeth -dije-, ¿de qué estás hablando? ¿Lestri... qué?

Vamos si será idiota pensó con crueldad Atenea pero su rostro no demostró ningún sentimiento ¿Como no va a saber el nombre de los monstruos? deseaba rodar los ojos pero solo se limitó a entrelazar sus dedos y ponerlos debajo de su barbilla mientras miraba a un punto en la pared.

-Lestrigones. Esos monstruos del gimnasio. Son una raza de gigantes caníbales que vive en el extremo norte más remoto. Ulises se tropezó una vez con ellos, pero yo nunca los había visto bajar tan al sur como para llegar a Nueva York...

Frank y Hazel se removieron incómodos pues se acordaban de esa parte de su viaje, ahora veían que donde los encontraron era un territorio común de esos gigantes y vieron a Annabeth que estaba con los ojos cerrados recostada contra su hermano.

-Lestri... lo que sea, no consigo decirlo. ¿No tienen algún nombre más normal?

- Las palabras muy largas suelen complicarsele - susurro Annabeth, en su interior se repetía una y otra vez que sea donde sea que este su novio el estaba bien trataba de auto convencerse de aquello.

Atenea por otra parte solo respiró hondo, ganándose una breve mirada del Dios de los mares que apretó nuevamente la mano de su esposa esta acarició su mano tratando de calmarlo sabia que aunque la diosa no dijera nada él entendía muy bien sus acciones pues sus hijos nunca habían sido de su agrado.

Ella reflexionó un momento.-Canadienses -decidió por fin-. Y ahora, vamos. Hemos de salir de aquí.

- Con que de ahí aprendió el bendito nombre - refunfuñó Frank como le había molestado cuando el los llamó así y Hazel río por lo bajo debido a su rostro.

- Es que el otro nombre se le hacía complicado Frank - le susurró ella mientras besaba su mejilla y el se sonrojaba - Sabes que a veces nos cuesta decir algunas palabras más que otras - el asintió con una sonrisa.

Hades le dio una breve mirada a su hija y luego volvió a su estado neutral tras sentir la mirada de sus pequeños hermanos a quienes parecía querer lanzar al tártaro porque ahora no podía ni ver a sus hijos en paz.

-La policía debe de estar buscándome.

- Como siempre - dijeron con fastidio todos los semidioses que ya habían salido a alguna misión y es que los policías de una u otra forma los había terminado buscando además que conocían un poco la mala suerte del joven héroe.

Poseidón solo miró a su consorte y luego a la mano de ella que sostenía trataba de no demostrar ninguna emoción y parecer impasible ante la situación pero era a su hijo a quien esos mortales ahora acusaban de algo que no cometió y su esposa pareció comprender lo angustiado que se sentía por no poder decir nada o si quiera quejarse y le sonrió mientras besaba su mejilla.

Los hijos del Dios incluso el inmortal arrugaron la nariz ante esto, mientras los reyes fruncieron el ceño y Anfitrite se sentó bien mirando al frente dejando de apretar su mano, lo que no pareció hacer muy feliz a Poseidón.

-Ése es el menor de nuestros problemas -dijo-. ¿Has tenido sueños últimamente?

- ¿Habías tenido sueños sobre el campamento? - pregunto Malcom a su hermana esta asintió levemente, la verdad no quería recordar esos sueños donde el árbol de su amiga moría y el campamento se envolvía en llamas hasta ser consumido totalmente, simplemente no era un buen recuerdo.

-Sueños... ¿sobre Grover?Su cara palideció.-¿Grover? No. ¿Qué pasa con Grover?

Es que lo del sátiro con el muchacho seguro no era un simple sueño pensó el Dios del vino viendo de reojo al sátiro que estaba con el entrenador de héroes y luego vio al entrenador, él como entendiendo una petición silenciosa se movió y se colocó a lado de Polux que pareció un poco mejor con él cerca y Grover hizo lo mismo y movió su asiento cerca del chico, Dioniso volteó cuando sintió la mirada de Zeus sobre él y sacó una revista de vino tras la cual se ocultó.

Le conté mi pesadilla.-¿Por qué me lo preguntas? ¿Sobre qué has soñado tú?

- El siempre con interés por los demás- susurro Thalia viendo de reojo a su hermano que parecía cada vez más incómodo con el lugar que estaba ocupando su ceño fruncido mirando al frente, como quería poder sacarlo de ahí pero al igual que los demás ella sentía que no podía moverse de su lugar.

La expresión de sus ojos era sombría y turbulenta, como si tuviera la mente a cien mil kilómetros por hora.

Así estaba la mirada de muchos semidioses en la sala, no entendían el comportamiento de los dioses, no comprendían porque no podían sentarse con otros semidioses que no fueran de su cohorte o su padre divino, ni siquiera porque no podían hablar o gritar libremente como hasta hace unas horas, fruncieron el ceño estaban fastidiandose de esto.

A Luke por otro lado este comportamiento no le sorprendía pues para él los dioses siempre habían sido así y siempre lo serían, aunque eso no evitaba que debes en cuando le enviara miradas a su padre y viendo si el las notaba y muy a su pesar así era y en más de una ocasión sus miradas se cruzaron por milésimas de segundo.

-El campamento -dijo por fin-. Hay graves problemas en el campamento.

- Demasiado Grandes - dijo el centauro viendo a los dioses, a él no parecía afectarle lo de la voz que a los demás si, además que el tenía la mirada fija en los reyes, que se la devolvían de manera fría.

-¡Mi madre me ha dicho lo mismo! ¿Pero qué clase de problemas?

- ¿Por qué el no soño con lo del campamento? - comentó Lou Ellen sabia que para Percy el campamento era lo más importante y no entendía porque Annabeth si soño con aquello mientras Percy solo tuvo el sueño con Grover.

- Porque yo era la que mejor conoció a Thalia - dijo Annabeth- Y tal vez por eso soñé con lo del árbol en cambio Percy apenas conocía su historia, pero el sueño de él también era importante - la hija de Hecate la vio y asintió eso era lo más probable.

-No lo sé con exactitud, pero algo no va bien. Tenemos que llegar allí cuanto antes. Desde que salí de Virginia me han perseguido monstruos intentando detenerme. ¿Tú has sufrido muchos ataques?

Atenea estaba respirando con normalidad pero por dentro estaba queriendo ver a su hija y que aunque la odie hacerle saber que se preocupaba en este momento por ella pero no podía o más bien no la dejaban, pero bueno eso no importaba mucho ahora, ya lo haría después.

Meneé la cabeza.

-Ninguno en todo el año... hasta hoy.-¿Ninguno? ¿Pero cómo...? -Se volvió hacia Tyson-. Ah.-¿Qué significa «ah»?

- Que gracias a Tyson es que ningún monstruo lo había atacado - señalo Aquiles viendo a los semidioses parecía que solo los griegos podían oírle esto estaba cada vez más raro además que los chicos parecían estar cada vez más tristes o molestos por la situación esto no era bueno.

Tyson levantó la mano, como si aún estuviera en clase.-Los canadienses del gimnasio llamaban a Percy de un modo raro... ¿Hijo del dios del mar?

Poseidón quería sonreír después de todo era un pequeño cíclope; Su pequeño cíclope y veía que bastante listo para que pueda articular frases tan completas muchos solo decían una que otra palabra, pero no podía así que solo se limito a enviar una mirada furiosa a su pequeño hermano.

Annabeth y yo nos miramos.No sabía cómo explicárselo, pero sentí que Tyson se merecía la verdad después de haber arriesgado la vida.

Las semidiosas arrullaron pero este se escuchó incluso más bajo que el arrullo anterior, Apolo fruncía el ceño como si estuviera haciendo algo que odiaba y veía a su padre por momentos.

Hermes también le enviaba miradas a los reyes como si quisiera ponerles su bonito caduceo de corona o mandar a Martha y a George para que hagan un trabajito con ellos.

-Grandullón -dije-, ¿has oído hablar de esas viejas historias sobre los dioses griegos? Zeus, Poseidón, Atenea...

Los dos últimos dioses nombrados soltaron un pequeño quejido ¿Como podía decir sus nombres juntos? y los semidioses que lo notaron querían reír pero hasta eso se estaba volviendo imposible.

-Sí.

-Bueno, pues esos dioses siguen vivos. Es como si se desplazaran siguiendo el curso de la civilización occidental y vivieran en los países más poderosos, de modo que ahora se encuentran en Estados Unidos.

- Es un buen hermano mayor queriendo que su hermanito sepa todo - achucho Hestia en voz baja nadie la oyó y los semidioses que la vieron mover los labios solo suspiraron.

Y a veces tienen hijos con los mortales, hijos que nosotros llamamos «mestizos».

- Una palabra que sigue sin ser de mi agrado - farfulló Piper pero parecía que solo sus hermanos le oían esta vez, era como si cada vez les bajaran más el volumen a sus voces.

Will, Kayla y Austin comenzaron a notar esto y veían de soslayo a su padre que se veía cada vez más molesto por algo.

-Vale -dijo Tyson, como esperando que llegara a lo importante.

- Quería que ya le digan que eran hermanos seguramente - dijo Kayla pero al igual que a Piper solo sus hermanos parecieron oírle y Apolo solto un resoplido ganándose miradas furiosas de Zeus y Hera, pero Perseo siguió leyendo.

-Bueno, pues Annabeth y yo somos mestizos -dije-. Somos como... héroes en fase de entrenamiento.

- El ya era un héroe ahí- señaló Miranda mirando a todos los griegos pero los demás que no eran sus hermanos o la ignoraban o no la oían, vio hacia donde estaba Connor y este tenia el ceño fruncido en su dirección.

Y siempre que los monstruos encuentran nuestro rastro, nos atacan. Por eso aparecieron esos gigantes en el gimnasio. Monstruos.

Algunos semidioses se estremecieron esa era la parte de sus vidas que no les agradaba, los monstruos, tenían que vivir cada minuto de su vida viendo por encima de su hombro y desconfiando de cada persona que tuvieran al rededor, los dioses seguían mirando puntos distantes pero de vez en cuando les veían brevemente, algo pasaba y los jóvenes no entendían nada.

-Vale.Lo miré fijamente. No parecía sorprendido ni desconcertado, lo que me sorprendió y desconcertó a mí.

Algunos no pudieron evitar soltar unas cuantas risitas nerviosas pero veian a sus lados y no podían oír otras risas a parte de las de sus hermanos, los hijos de Apolo veían a su padre sin ningún disimulo y este dibujo una pequeña sonrisa en sus labios mientras sus hijos parecieron captar algún mensaje con esto y sonrieron, igual los demás solo estaban tan desconcertados como el Percy del libro.

-Entonces... ¿me crees?

Tyson asintió.-Pero ¿tú eres... el hijo del dios del mar?-Sí -reconocí-. Mi padre es Poseidón.

El Dios de los mares no pudo evitarlo y sonrio a más no poder sin importarle las miradas de sus pequeños hermanos y volvió a tomar la mano de su esposa, bajo la atenta mirada de sus hijos ahí presentes, los vio un instante y parecieron captar un mensaje tácito de parte de su padre con ese gesto y por alguna razón no les gusto el mensaje.

El frunció el ceño. Ahora sí parecía desconcertado.-Pero entonces...

- ¡Entonces son nuestros hermanos! - grito a viva voz Teseo, haciendo que el rey lo vea con furia.

- Y que no se les olvide que no pueden lastimar a nadie - comentó Quirón de los más despreocupado al ver que Zeus tomaba su perno.

- Código cinco - gritó Will y todos taparon sus oídos y ojos, algunos dioses que habían compartido miradas con sus hijos hicieron lo mismo que estos y entonces los hijos de Apolo y el Dios que poseían el poder de Audioquinesis, dieron un fuerte silbido, provocando que algo al parecer se rompa.

- Soy un Dios demasiado Genial para quedarme callado- se encogió de hombros Apolo.

- Atrévete a hacerle algo y se acaba el trato - gruño Poseidón aún de la mano de su consorte, al ver que Zeus quería atacar al Dios del sol, muchos se lo quedaron viendo no entendieron eso del trato, pero el rey y la reina parecieron entender y no hicieron o dijeron nada.

- Sigue Perseo - pidió Tritón con el ceño fruncido el sí parecía entender de lo que hablo su padre, el antiguo héroe asintió y siguió.

Se oyó el aullido de una sirena y un coche de policía pasó a toda velocidad por delante del callejón.

- Y ahí van esos inútiles- comentaron los Stoll y Leo que sonrieron ahora si podían escucharse hasta los romanos parecían felices de escuchar las tonterías de los hijos de Hermes y el hijo de Hefestos.

-No hay tiempo para esto ahora -dijo Annabeth-. Hablaremos en el taxi.-¿Un taxi hasta el campamento? -dije-. ¿Sabes lo que nos puede costar?

Todos estaban expectantes a ver de qué taxi hablaban, Perseo por otro lado tenia un mal presentimiento desde que inició el capítulo y no quería saber que taxi era, por otra parte Teseo, Orión y Belerofonte se pusieron de pie y caminaron hasta estar cerca del trono de su padre y se sentaron ahí, el antiguo rey de Micenas vio a su amigo alejarse y se sintió vacío pero siguió leyendo.

-Tú confía en mí.Titubeé.-¿Y Tyson?

- El seguía creyendo que era mortal y que no podía dejarlo solo ¿verdad? - aventuro Butch y Annabeth asintió débilmente mientras tenía la vista fija en la familia de del Dios del mar preguntándose qué trato pudieron haber hecho Zeus y Poseidón además que ahora que podía su madre sonreía mucho eso no era bueno.

Por un momento imaginé que llevaba a mi gigantesco amigo al Campamento Mestizo. Si ya se volvía loco en un territorio normal con los abusones de costumbre, ¿cómo iba a reaccionar en un campamento de semidioses?

- Pues su comportamiento fue muy errático- hizo una mueca Drew y los demás suspiraron, su comportamiento no fue errático pero si como el de un niño curioso aunque ellos lo juzgaron mal.

Por otro lado, la policía debía de estar buscándonos a los dos.-No podemos dejarlo aquí -decidí-. Se vería metido en un buen aprieto.

Ahora si la diosa del amor arrullo pero no fue tan fuerte y algunas diosas se permitieron hacer los mismo igual que las semidiosas, Anfitrite solo les dedico una sonrisa y luego miro a su esposo y su sonrisa se borró dejando ver solo un rostro neutral.

-Ya. -Annabeth adoptó una expresión sombría-. Tenemos que llevárnoslo, no hay duda. Venga, vamos.

Luke veía al libro y luego a la Annabeth de aquí, el comportamiento de la del libro le parecía lo normal pero la de aquí era otra cosa totalmente distinta no comprendía, lo mismo pasaba con Atenea.

No me gustó su manera de decirlo, como si Tyson fuera una enfermedad maligna que requiriera hospitalización urgente.

Más de uno se removió incómodo ahora recordaban lo de la fogata y después el comportamiento de ellos mismos cuando recien conocieron al pequeño cíclope así que no la podían juzgar.

Aun así, la seguí hasta el final del callejón. Los tres nos fuimos deslizando a hurtadillas por los callejones del centro, mientras una gran columna de humo se elevaba a nuestras espaldas desde el gimnasio de la escuela.

- Salió en las noticias pero luego determinaron que no había sido culpa del estudiante de ahí sino que habían entrado pandilleros y hecharon bombas molotov- dijo Rachel que agradecía que ahora si se pudieran comunicar al menos porque estaba visto que aún tenían que seguir sentados en esos lugares.

- La niebla es fantástica- susurro Hazel ese asunto de la niebla la fascinaba cada vez más.

Un momento. -Annabeth se detuvo en la esquina de las calles Thomas y Trimble, y rebuscó en su mochila-. Espero que aún me quede alguna.

- Alguna ¿qué? - farfullaron algunos viendo a la chica ella estaba con el ceño fruncido perdida en sus pensamientos al sentir las miradas solo señaló al libro como respuesta.

Su aspecto era incluso peor de lo que me había parecido al principio. Tenía un corte en la barbilla y un montón de ramitas y hierbas enredadas en su cola de caballo, como si llevara varias noches durmiendo a la intemperie.

- Porque así fue, llevaba días corriendo de aquí para allá- respondió ella como si él le hubiera preguntado en ese instante, aún tenia el ceño fruncido y parecía tratar de deducir algo veía a su madre sonreír y a toda la familia Marina sentada junta algo pasaba ahí.

Los desgarrones del dobladillo de sus vaqueros se parecían sospechosamente a las marcas de unas garras.

Atenea aún estaba sonriendo pero igual vio por un instante a su hija que además de una mirada fría que le había enviado desde que llegó tenía algo de inquisitiva la diosa esquivó la mirada y trató de dejar de sonreír pero era inevitable si lo que ahora sabía la hacía demasiado feliz.

-¿Qué estás buscando? -pregunté.

Lo mismo se preguntaban los de la sala y Perseo que sostenía el libro en sus manos, aunque debes en cuando miraba hacia donde estaba Teseo que no le devolvía la mirada, eso era extraño.

Sonaban sirenas por todas partes. Supuse que no tardarían en pasar más policías por allí delante, en busca de unos delincuentes juveniles especializados en bombardear gimnasios.

- ¿Existen de esos? - pregunto Julia la hija de Hermes como si los nombrados ahí fueran celebridades que necesitaba conocer si o si.

- Si no existen nosotros nos convertiremos en esos - chocaron los cinco los Stoll y Chris haciendo que sus amigas que estaban cerca les enviaran una manzana directa a la cabeza y la hija de Ares una piedra a su novio sacada de quien sabe donde que casi le da a Luke (N/A: que lástima que no le dio :c okya).

- No van a ir a incendiar escuelas - dijeron todas al unísono - al menos no sin mi - susurro por último Clarisse enviándole una mirada significativa a su novio y este sonrió como idiota entendió bien lo que quería decir con esa sonrisa.

Seguro que Matt Sloan ya había hecho una declaración completa, y probablemente había tergiversado tanto las cosas que ahora los caníbales sedientos de sangre éramos Tyson y yo.

- Es lo más seguro - susurraron la mayoría pues estaba visto que ese chico iba a hacer eso y además con la suerte de Percy no podían esperar algo mejor.

-He encontrado una, alabados sean los dioses.

- Gracias - dijeron sin poder evitarlo Apolo y Hermes mientras Zeus moría de la ira pero la mirada de Poseidón le decía que decía o hacía algo y todo lo que él había planeado con Atenea se irá al tártaro.

Annabeth sacó de la mochila una moneda de oro. Era un dracma, la moneda oficial del monte Olimpo,

- Ahhh - ahí cayeron en cuenta que era lo que la chica buscaba desesperadamente en la mochila aunque todavía no entendían para que exactamente pues los taxis no aceptaban ese dinero.

con un retrato de Zeus en una cara y el Empire State en la otra.

Algunos dioses pusieron los ojos en blanco como le encantaba ser la imagen de la moneda, se pasaba de egocéntrico y reina del drama a veces, el único que no hizo nada fue el Dios de los mares que solo veía a sus hijos y a su consorte.

-Annabeth -le dije-, ningún taxista de Nueva York va aceptar esa moneda.

Perseo leyó esta parte una idea que tenía hace rato pasó por su cabeza, tal vez un taxi normal no, pero una carroza antigua que hacía lo mismo que taxi y el conocía bien si.

- Stéthi -gritó ella en griego antiguo-. ¡Ó hárma diabolés!

- Demonios - se quejaron los héroes antiguos ellos por experiencia propia o por lo que se contaba en los Elíseos se conocían bien ese llamado los demás solo se los quedaron viendo, bueno más que nada los romanos pues no entendieron lo dicho por Perseo.

Como siempre, en cuanto se puso a hablar en la lengua del Olimpo, yo la entendí sin dificultades. Había dicho: «Detente, Carro de la Condenación.»

Ahora los romanos entendieron lo que habían querido decir aunque no comprendían la cara de desagrado hacia esto que tenían los griegos en especial los que viajaron en ese taxi.

Fuera cual fuese su plan, aquello no me inspiraba mucho entusiasmo precisamente.

- A ninguno le entusiasmaria- contuvo un escalofrío Katie siendo abrazada por Miranda y vigilada por Travis, los romanos seguían sin entender que pasaba.

Reyna trataba de pensar en si alguna vez entre las personas que visitaron la isla se dijo algo de ese taxi, luego vio a Perseo que leía con mala cara el libro y entonces lo relacionó y no ese viaje no sonaba a que fuera a ser agradable si no se equivocaba en ese pensamiento.

Annabeth arrojó la moneda a la calle. Pero en lugar de tintinear como es debido, el dracma se sumergió en el asfalto y desapareció.

Los romanos veían expectantes el libro esperando ver que sucedía, hasta el probatio lo hacía no lo iba a admitir pero ese tema del taxi le interesaba claro después se regañó mentalmente por andar prestando atención a las cosas griegas y vio con reprobación a los romanos.

Durante unos segundos no ocurrió nada. Luego, poco a poco, en el mismo punto donde había caído la moneda, el asfalto se oscureció y se fue derritiendo, hasta convertirse en un charco del tamaño de una plaza de parking... un charco lleno de un líquido burbujeante y rojo como la sangre.

Más de uno de los presentes compartieron una mueca de asco ante lo descrito en el libro, Perseo solo suspiro sabia bien lo que posiblemente saldría de ese charco y quienes le conducían y no eran agradables, vio hacia Teseo este estaba muy quieto ni molestaba a Tritón eso era raro al antiguo rey de Atenas le encantaba fastidiar a su hermano inmortal, algo pasaba, pero siguió con la lectura.

De allí fue emergiendo un coche. Era un taxi, de acuerdo, pero a diferencia de cualquier otro taxi de Nueva York no era amarillo, sino de un gris ahumado.

Los semidioses pusieron ceño la verdad que ese no era el color normal de un taxi, mientras los dioses compartieron una mirada y después vieron al padre del muchacho que no dijo nada solo se acariciaba el arco de la nariz con un dedo.

Justo ese taxi era su pensamiento, claro justo sus hijos tenían que tomar ese taxi, Atenea por su parte hace rato había descubierto lo que quería hacer su hija pero eso no borraba la sonrisa de su rostro, no importará lo que pasara en el libro porque si todo iba bien... sonreía a más no poder.

Quiero decir: parecía como si estuviese formado por humo, como si pudieras atravesarlo. Tenía unas palabras escritas en la puerta -algo como HREMNAS SIGRS-, pero mi dislexia me impedía descifrarlas.

Los disléxicos hicieron una mueca y Hefestos los vio y luego a Atenea pero no dijo nada el ya trabajaría solo en eso porque no se confiaba de la diosa y la sonrisa que tenía después del almuerzo y tampoco en esa extraña charla que tuvieron Poseidón y Zeus.

El cristal de la ventanilla del copiloto se bajó y una vieja sacó la cabeza. Unas greñas grisáceas le cubrían los ojos, hablaba raro, farfullando entre dientes, como si acabara de meterse un chute de novocaína.

- No pueden farfullar entre dientes porque no los tienen - murmuró Perseo interrumpiendose y viendo con asco el libro, cuanto no le había costado olvidarse un poco de esas ancianas y ahora justo le ponían a leer de ellas, le envió una mirada a Apolo quien sonreía travieso - Maldito hermano - dijo entre dientes para seguir leyendo.

-¿Cuántos pasajeros?-Tres al Campamento Mestizo -dijo Annabeth. Abrió la puerta trasera y me indicó que subiera, como si todo aquello fuese normalísimo.

- Es que es súper normal que aparezca un taxi desde el suelo - dijo con Sarcasmo Thalia viendo en dirección de su primo que no había dicho nada de nada desde que entraron, el sintió su mirada así que la observó y luego desvió la mirada y se sonrojó, ella sonrió con superioridad adivinando tal vez en que pensaba su primo.

Por otra parte quien no entendía esta conversación silenciosa era Will y los veía con el ceño fruncido ¿Qué había pasado entre esos dos?.

-¡Agg! -chilló la vieja-. No llevamos a esa clase de gente. -Señalaba a Tyson con un dedo huesudo.¿Qué demonios ocurría? ¿Sería el día del Acoso Nacional a los Chicos Feos y Grandullones?

Atenea soltó una carcajada ante según ella la estupidez del hijo de Poseidón, ganándose varias malas miradas de parte de los presentes en especial de la familia del chico ahí presente, porque a Anfitrite y a Tritón no le gustaran los semidioses no era de su agrado que ella se burlara de su familia.

- Un hijo feo y el otro tonto - dijo Hera mientras sonreía y Poseidón estaba haciendo todo lo posible por no clavarle su tridente - Vaya familia que tienes hermano - la tierra se empezó a mover y no por cortesía de Poseidón exactamente, una grieta se abrió a un lado del trono de la reina haciendo que caiga hacia un lado y Zeus salte.

- ¡Hades! - bramo el rey pero no hizo nada más, Poseidón tenia la mirada fija en él, mientras su hermano mayor solo sonreía inocente igual que su esposa.

- Ya levántate hermanita que no creo que al suelo le seas de agrado - se burló Demeter sonriendo la reina parecía querer matarla pero una mirada de Anfitrite la detuvo de hacer algo y simplemente se acomodó de nuevo en su trono pues Hades ya había desaparecido la grieta.

- Perseo sigue por favor- pidió amablemente Hestia suspirando con tristeza sabia que algo pasaba con Poseidón y sus otros dos pequeños hermanos, los veía. Ella sabia que el Dios de los mares estaba preocupado por ese asunto aunque no lo demostraba él sabia guardarse bien sus preocupaciones, eso era lo que más nerviosa ponía a la diosa.

-Ganará una buena propina -prometió Annabeth-. Tres dracmas más al llegar.-¡Hecho! -graznó la vieja.

- Solo les importaba el dinero - soltó una risa irónica Aquiles, ellas nunca cambiarían siempre serían así, solo movidas por quien mejor les pagara.

Subí al taxi a regañadientes. Tyson se embutió en medio y Annabeth subió la última.

Atenea hizo una mueca no le gustaba ese asunto que su hija este metida en ese taxi pero aún así no dejaba de sonreír y debes en cuando mirar a su tío que solo sostenía la mano de su consorte y veía a sus hijos ahí presentes.

El interior también era de un gris ahumado, pero parecía bastante sólido;

Annabeth solo suspiró solo su novio podía pensar que el taxi no era sólido después de estar subido en él, después vio nuevamente con los ojos entrecerrados a su madre y a la familia de su novio, después a los reyes que sonreían igual que ella ¿Que pasaba ahí?.

el asiento estaba rajado y lleno de bultos, o sea que no era muy diferente de la mayoría de los taxis. No había un panel de plexiglás que nos separase de la anciana dama que conducía... Un momento... No era una dama.

- ¿Como qué no era una dama? - pregunto un legado de Ceres - Dijo hace un rato que era una mujer- los demás romanos asintieron.

- Si dejan que sigan se despejaran sus dudas - dijo Reyna y ellos asintieron, ella ya había deducido quiénes eran después de todo había aprendido mucho en esa isla y Perseo siguió leyendo.

Eran tres las que se apretujaban en el asiento delantero, cada una con el pelo grasiento cubriéndole los ojos, con manos sarmentosas y vestidos de arpillera gris.

- Hermanas grises - repitió el nombre del taxi Jason, algo había aprendido de historia griega mientras estaba en el campamento mestizo - El modo más rápido de viajar si estas en Nueva York- hizo una mueca recordando lo que le habían contado sobre esos viajes y lo mismo hicieron el resto de griegos.

Reyna observaba con cautela a Jason de verdad que había cambiado antes apenas y se comunicaba con los demás o demostraba alguna emoción, por eso eran contados los amigos que tenia en el campamento, ahora parecía no importarle, estaba menos rígido menos romano más griego.

-¡Long Island! -dijo la que conducía-. ¡Bono por circular fuera del área metropolitana! ¡Ja!

- Ellas están felices por eso al parecer - murmuró Kayla ella había escuchado las historias de esos viajes y la verdad ninguna era agradable así que estaba segura que esta se iba a sumar a esa lista.

Pisó el acelerador y yo me golpeé la cabeza con el respaldo.

Poseidón solo suspiró imperceptiblemente, estaba seguro de como sería ese viaje, cerró los ojos un instante pensando en aquel trato, tal vez no era lo mejor del mundo pero al menos todo estaría bien, vio a sus hijos estos solo lo miraban a él como pidiendo una explicación y el les sonrió, se las daría después, esto no los tranquilizó.

Por los altavoces sonó una voz grabada: «Hola, soy Ganímedes, el copero de Zeus, y cuando salgo para comprarle vino al Señor de los Cielos, ¡siempre me abrocho el cinturón!»

Hera gruñó audiblemente a la mención de ese nombre dando a notar que aún sentía fastidio por aquel Dios, mientras Zeus tenía una sonrisa, muy a pesar de la mirada envenenada que su esposa ahora le estaba enviando.

Bajé la vista y encontré una larga cadena negra en lugar del cinturón de seguridad. Decidí que tampoco era tan imprescindible... al menos de momento.

- Yo creo que sí les va a hacer falta - murmuro Perseo recordando a aquellas mujeres y los que a ellas les hacía falta en el rostro, los que las conocían hicieron una mueca pensando que debió ponerse esa cadena desde allí.

El taxi aceleró mientras doblaba la esquina de West Broadway, y la dama gris que se sentaba en medio chilló:-¡Mira por dónde vas! ¡Dobla a la izquierda!-¡Si me dieras el ojo,

- ¿El ojo? - preguntaron algunos romanos viendo a los griegos y estos asintieron haciendo una mueca de asco suprema, Afrodita compartió la misma mueca que ellos, eso solo dejó con más dudas a los romanos.

Tempestad, yo también podría verlo! A ver, un momento. ¿Qué era aquello de darle el ojo?

Muchos romanos asintieron ellos también querían saber que era eso de darle el ojo, los que si sabían se estremecieron esas ancianas no eran agradables.

No tuve tiempo de preguntar porque la conductora viró bruscamente para esquivar un camión que se nos venía encima, se subió al bordillo con un traqueteo como para astillarse los dientes y voló hasta la siguiente manzana.

Poseidón solo intentaba actuar tranquilo y veía la mano de su consorte, la verdad no quería prestar atención a la lectura ni a las miradas inquisitivas que le enviaban sus hijos sabia que tenia muchas cosas por explicarles pero no era el momento.

-¡Avispa! -le dijo la tercera dama a la conductora-. ¡Dame la moneda de la chica! Quiero morderla.

- ¿Por qué quiere morderla? - pregunto un legado de Ceres viendo a los griegos total ellos eran los que más parecían saber acerca de estas "damas".

- Para comprobar que sea un dracma Real - respondió Perseo el chico asintió - Y tal vez porque les gusta su sabor - esto último lo susurró y se estremeció la verdad era que con esas señoras era imposible saberlo pues eran muy raras.

-¡Ya la mordiste la última vez, Ira! -contestó la conductora, que debía llamarse Avispa-. ¡Esta vez me toca a mí!

- Se pelean por quien la muerde - murmuró Octavian con una mueca de asco aquí quedaba comprobado una vez más que los griegos eran unos extraños totales a más de bárbaros por la forma en que estas conducían, el aún debía convencer de aquello a los romanos.

-¡De eso nada! -chilló la tal Ira. -¡Semáforo rojo! -gritó la que iba en medio, Tempestad. -¡Frena! -aulló Ira. En lugar de frenar, Avispa pisó a fondo, volvió a subirse al bordillo, dobló la esquina con los neumáticos chirriando y derribó un quiosco.

Más de uno puso cara de lastima para aquellos que habían viajado con esas "damas" porque estaba visto que esos viajes no eran para nada placenteros.

Por otra parte Hera aún observaba con ira a su esposo, que seguía sonriendo desde la mención de su amante, pero bueno no importaba ella era la esposa y luego vio a los hijos de la nueva infidelidad de su esposo y sonrió con ese trato también iba a encargarse de ellos y su madre eso era seguro y vio de soslayo a su hermano más le valía cumplir su palabra.

Mi estómago debía de haberse quedado tres calles atrás. -Perdone -dije-. Pero... ¿usted ve algo? -¡No! -gritó Avispa, aferrada al volante.

- ¿La conductora no ve nada? - tenia cara de horror la hija de Mercurio Julie mientras veía a sus hermanos de parte griega, estos se vieron entre sí y negaron lo más probable es que no cargara el ojo - ¿Como rayos conduce si no ve nada? -

- Bueno - comenzo a responder Travis - De ver... ven - no sonaba muy seguro de aquello lo que solo preocupo más a los romanos.

- Tienen un ojo así que... ven - termino por decir Connor se encogió de hombros enviándole una mirada de es todo lo que te puedo decir, si los romanos comenzaban a creer que de verdad los griegos estaban algo locos pero no eran malos, como pensaba cierto ex mata ositos.

-¡No! -gritó Tempestad, estrujada en medio. -¡Claro que no! -gritó Ira,

- Ninguna carga el ojo - murmuro Perseo preocupado por como iba a terminar este dichoso viaje en taxi y levantó la vista buscando a Teseo que era con quien mejor se llevaba y le había contado de esa pequeña aventura con esas ancianas para ver su expresión pero no la encontró ni siquiera su mirada eso lo empezaba a preocupar decidió seguir leyendo.

Apolo también estaba preocupado por aquello, pues su tío a pesar de estar preocupado por sus hijos de la lectura porque el sabia que era así no había emitido ningún comentario a parte de eso del trato y ahora el Dios del sol se comenzaba a preguntar que era eso y no era el único más de uno tenia eso en su mente.

junto a la ventanilla del copiloto (o del artillero, en las películas).

- ¿Por qué el artillero? - pregunto Ana hija de Marte con mucho interés en aquello, pues los romanos no solían estar mucho tiempo en el mundo mortal y a veces no sabían de estas cosas.

- Porque desde el asiento del copiloto es donde suelen hacer los disparos mientras el conductor maneja a toda velocidad- respondió Mark hijo de Ares y ella asintió emocionada igual que sus hermanos.

Miré a Annabeth. -¿Son ciegas?

- Exacto ¿son ciegas? - pregunto un legado de Aquilón a los griegos y estos negaron con la cabeza.

-No del todo -contestó ella-. Tienen un ojo.-¿Un ojo?-Sí.-¿Cada una?-No. Uno para las tres.

- ¿Como? - fue la pregunta general de los romanos incluidos Octavian y Reyna, aunque Hylla solo hizo una mueca ella conocía un poco más de aquellas "damas" después de todo ella vivía más en el mundo mortal que su hermana y también habían semidiosas griegas entre las Amazonas.

Tyson soltó un gruñido a mi lado y se aferró al asiento.-No me siento bien.-Ay, dioses -exclamé, recordando cómo se mareaba en las excursiones del colegio y, la verdad, no era algo que te apeteciera presenciar a menos de quince metros

Muchos hicieron una mueca de asco, eso no sonaba para nada bien, los hermanos del pequeño cíclope por otro lado tenían rostros de comprensión era normal que se mareara solo era un niño además que los de su espacio no acostumbraban viajar así.

-. Aguanta, grandullón. ¿Alguien tiene una bolsa o algo así? Las tres damas grises iban demasiado ocupadas riñendo entre ellas como para prestarme atención.

- Unas geniales conductoras- dijo Leo con sarcasmo esperando nunca tener que tomar ese taxi, bueno aunque para que lo quería si el podía construir algo mejor eso le dio una idea y comenzó a dibujar en una libreta que sacó de su cinturón.

Miré a Annabeth, que se agarraba como si en ello le fuera la vida, y le eché una mirada de cómo-me-has-hecho-esto-a-mí.

Annabeth sonrió suavemente recordando ese momento la verdad que no fue un viaje para nada agradable pero le había alegrado mucho encontrarlo y saber que él estaba bien.

-Bueno -me dijo-, el Taxi de las Hermanas Grises es la manera más rápida de llegar al campamento.-¿Entonces por qué no lo tomaste desde Virginia?

- Porque no pasa por Virginia - contestaron los griegos sin poder evitarlo y después se vieron entre ellos y rieron les agradaba poder escucharse y no solo a sus hermanos.

Zeus dejó de sonreír y le envió una mirada a su hermano, por ahora todo iba a bien, vio a los dioses que aún lo veían con enojo y les dio una mirada de advertencia con respecto a lo que había dictaminado en el almuerzo más les valía obedecer, algunos de ellos resoplaron.

-Eso no cae en su área de servicio -replicó, como si fuera la cosa más evidente del mundo-.

- A veces se me olvidaba que él no sabe ciertas cosas del mundo mitológico- susurro Annabeth solo Malcom la escuchó y asintió, a muchos de ellos se les solía olvidar que los nuevos no conocían todo sobre su mundo.

Sólo trabajan en la zona de Nueva York y alrededores.

- ¿Por qué solo trabajan en esa Zona? - pregunto Gyler hijo de Marte viendo a los griegos estos le enviaron una mirada a su entrenador y luego a sus padres todos estos se movieron incómodos en sus lugares.

- Porque son unas señoras muy raras - zanjó el tema Perseo para seguir leyendo, su padre le vio agradecido por esa respuesta pero el lo ignoró, solo lo había hecho esto para no tener que contar la extensa verdad tras eso y alterar más a los jóvenes.

-¡Hemos llevado a gente famosa en este taxi! -exclamó Ira-. ¡A Jasón, por ejemplo! ¿Os acordáis?

- ¿Yo? - salto Jason y lo demás se rieron.

- ¡Oh chispitas eres famoso! - grito Leo, haciendo reír más- Me tienes que dar tu autógrafo- Jason se echó a reír, Piper sonreía igual que Thalia al menos ahora parecía mejor que hace un rato.

- No tú, el otro Jason - río Perseo de su nuevo hermano y este asintió claro que sabia que era el otro Jasón pero de verdad necesitaba decir cualquier cosa para dejar de sentirse tan incómodo con toda esta situación.

-¡No me lo recuerdes! -gimió Avispa-. Y en esa época no teníamos taxi, vieja latosa. ¡Ya hace tres mil años de aquello!

- ¿Tanto tiempo han vivido? - hizo una mueca de asco y horror un hijo de Vulcano.

- Es que son deidades pre olímpicas, son hijas de la misma Gea - comentó Aquiles y los semidioses contuvieron el aliento, otros se removieron incómodos ante esta información y los dioses se los quedaron viendo con curiosidad ¿Por qué reaccionaban así ante ese nombre? luego compartieron una mirada entre ellos, eso no se veía bien, Perseo al sentir todo el ambiente tenso decidió seguir leyendo.

-¡Dame el diente! -Ira intentó agarrarle la boca a Avispa, pero ella le apartó la mano.

- Eso suena un total asco - se quejó Perséfone y Zeus se la quedó mirando pero ella lo ignoró por completo.

- Concuerdo contigo hija - asentía Demeter y ahora el rey la veía a ella - No me mires mucho que me vas a gastar hermano - espetó la diosa del cereal sonriendo inocente y le hizo un ademán a Perseo para que siga porque Zeus parecía querer decir algo.

-¡Sólo si Tempestad me da el ojo!-¡Ni hablar! -chilló Tempestad-. ¡Tú ya lo tuviste ayer!

-¡Pero ahora estoy conduciendo, vieja bruja!-¡Excusas! ¡Gira! ¡Tenías que girar ahí!

¿Justo tenían que pelearse en ese momento? eran lo pensamientos del portador de tormentas mientras apretaba un poco la mano de su consorte y trataba de actuar tranquilo pero la verdad por dentro estaba muriéndose de la preocupación, pero no iba a demostrar nada.

Avispa viró por la calle Delancey y me vi estrujado entre Tyson y la puerta.

- Auch - dijeron con simpatía los semidioses que querían a Percy imaginando como se debió sentir eso porque Tyson podría ser pequeño para los cíclopes pero bastante grande para ellos.

Ella siguió dando gas y sali propulsados por el puente de Williamsburg a ciento y pico por hora.

- ¡Eso es velocidad! - gritaron animados los hijos de Ares/ Marte, mientras el Dios solo veía con ira contenida a su padre, los semidioses por otra parte se ganaron una mala mirada de parte de Perseo y después este vio al Dios del sol que seguía sonriendo inocente y con la mano le indicaba que siga.

- Ya me las pagara - murmuro el antiguo rey de Micenas mientras volvía a la lectura.

Las tres hermanas se peleaban ahora de verdad, o sea, a bofetada limpia. Ira trataba de agarrar a Avispa por la cara y ésta intentabaagarrársela a Tempestad.

- Viaje con espectáculo de lo mejor - ironizó Chris y los demás rieron esas hermanas eran un caso.

- ¿cómo se ponen a pelearse ahí? - murmuró Teseo, solo sus hermanos le oyeron e hicieron una mueca ellos se preguntaban exactamente lo mismo.

- Nuestros hermanos pudieron salir mal por su estúpida pelea - murmuró Belerofonte y al igual que Teseo solo sus hermanos escucharon y muy arregañadientes Tritón tuvo que darles la razón a los dos, pero tenia el ceño fruncido mirando a su padre, se le notaba que algo no le agradaba de esto.

Mientras se gritaban unas a otras con los pelos alborotados y la boca abierta, me di cuenta de que ninguna de ellas tenía dientes, salvo Avispa, que lucía un incisivo entre amarillento y verdoso.

- Iugh - exclamaron la mayoría de las chicas en la sala y algunos chicos también a eso se le sumaron algunas diosas ganándose miradas de parte de los reyes del Olimpo pero ellas los ignoraron.

En lugar de ojos, tenían los párpados cerrados y hundidos, con excepción de Ira, que sí disponía de un ojo verde inyectado en sangre que lo escrutaba todo con avidez, como si no le pareciera suficiente nada de lo que veía.

Se escucharon más exclamaciones de asco entre los presentes y algunas arcadas, Perseo comenzó a temer que enserio fueran a devolver la comida, así que siguió leyendo.

Finalmente fue ella, Ira, que llevaba ventaja con su ojo, la que logró arrancarle el diente de un tirón a su hermana Avispa.

Más muecas de asco no se hicieron esperar a la mención de esto y Perseo decidió seguir leyendo y pensando que este libro debía ser menos descriptivo.

Esta se puso tan furiosa que rozó el borde del puente de Williamsburg, mientras chillaba:-¡Devuélvemelo! ¡Devuélvemelo!

- Parecen niñas de tres años cuando se ponen así- murmuró Miranda haciendo una mueca.

Tyson gimió y se agarró el estómago.-Por si alguien quiere saberlo -dije-, ¡vamos a morir!

Muchos negaron con la cabeza entre divertidos y preocupados por tal afirmación.

-No te preocupes -dijo Annabeth, aunque sonaba superpreocupada-.

- Intente no sonar así- hizo una mueca la rubia, de verdad que su novio se fijaba en todo hasta en el tono de su voz.

Las Hermanas Grises saben lo que hacen. Son muy sabias, en realidad.

- Sabias y Raras - comentó Rachel que era una de las más contrariadas con el dichoso viaje que estaban leyendo y muchos asintieron a sus palabras.

Aun viniendo de la hija de Atenea, aquel comentario no logró tranquilizarme.

- A nadie - dijeron todos los semidioses, más Aquiles y el mismo Perseo que estaba leyendo, este le envió una mirada a la familia de su Tío Poseidón, no se topó con la mirada de ninguno, los hijos de este solo miraban el piso y el Dios a su consorte esto era súper raro.

Algunos dioses empezaron a notar esto también, y le enviaban miradas al Dios sacudidor de tierras pero el no las devolvía, Artemisa en cambio miraba a Atenea que seguía sonriendo, algo ocultaba, luego vio a su hermano y le pareció que el tenía mismo presentimiento.

Corríamos a toda velocidad por el borde mismo del puente, a cuarenta metros del East River.

- ¡Si! - los hijos del Dios de la guerra estaban emocionados con las partes de la velocidad del taxi, el Dios los veía debes en cuando y luego a sus padres, no le agradaba esta situación.

-¡Sí, muy sabias!

- Se nota lo sabias que son - susurro Luke mirando el suelo decidido a que no quería toparse más con la mirada de su padre, él no lo quería en su tiempo, no debía hacerse ilusiones de que eso iba a cambiar.

-Ira nos lanzó una ancha sonrisa a través del retrovisor y aprovechó para lucir el diente que acababa de apropiarse-. ¡Sabemos cosas!

- yo también se cosas - dijo Leo con una sonrisa pícara meneando las cejas a las hijas de Demeter que eran las más cercanas y los demás rodaron los ojos.

- Leo siéntate y cállate- ordeno Piper con cansancio a veces su amigo se pasaba y luego vio a su madre sonreír, esto no era bueno.

- Todos sabemos cosas querido - le guiñó un ojo a Leo quien se sonrojó y comenzó a boquear.

- Mamá deja a mi amigo en paz - pidió Piper, definitivo su mamá no tenia componte.

- Yo solo quiero enseñarle cosas a tu amigo - sonría a más no poder la diosa, haciendo que Leo se sonroje hasta las orejas, Zeus hace rato estaba con los ojos entrecerrados viendo a la diosa.

- Deja a mi hijo en paz Afrodita- pidió Hefestos viendo a su esposa y está lo vio con una sonrisa a él también.

- Yo solo quería que aprenda unas cuantas cosas - hablo con un tinte seductor en su voz acariciando el brazo de su esposo - Pero si quieres te las enseño a ti amor - ronroneo y se pudo escuchar claramente un gruñido de parte de Ares, mientras los hijos de Afrodita y Hesfestos tanto romanos como griegos compartieron una mueca de asco, ver a tus padre en plan de enamorados no era agradable.

- Después de la lectura cariño - le sonrió él y a ella le brillaron los ojos, mientras Ares hervía de la ira, Perseo retomo la lectura antes que las cosas comiencen a salirse de control, aunque le pareció raro que Teseo no haya querido ayudar a la diosa del amor con esta linda charla sobre cosas.

-¡Todas las calles de Manhattan! -dijo Avispa fanfarroneando, sin dejar de abofetear a su hermana-. ¡La capital de Nepal!

- Es magnífico ver como es que pueden hacer dos cosas a la vez - comento con ironía Julia hija de Hermes - Medio matarse y conversar- algunos soltaron risitas ante este comentario.

- ¿Por qué uno querría saber la capital de Nepal? - murmuró Kayla siendo escuchada por Rachel.

- No se, si alguna vez te topas con una esfinge tal vez te sirva - le respondió la oráculo y ella se la quedó mirando con una ceja alzada, Rachel se encogió de hombros y vio de soslayo a Annabeth recordando cuanto se enojó por las preguntas de ese tipo.

-¡La posición que andas buscando! -añadió Tempestad.

Todos en la sala fruncieron el ceño ellos no andaban buscando ninguna posición de que hablaban estas señoras.

Sus hermanas se pusieron a aporrearla desde ambos lados, mientras le gritaban:

-¡Cierra el pico! ¡Ni siquiera lo ha preguntado!-¿Cómo? -dije-. ¿Qué posición? Yo no estoy buscando...-¡Nada! -dijo Tempestad-. Tienes razón, chico. ¡No es nada!

- Ahora le dará curiosidad por saberlo - murmuró Thalia viendo de soslayo a Luke, ya creía saber a qué posición se referían esas hermanas y si no hubiera sido por él, sus amigos no habrían tenido que ir allí, aunque bueno al menos eso la despertó, suspiró dejando de verlo y sacudió la cabeza.

-Dímelo.

-¡No! -chillaron las tres.-¡La última vez que lo dijimos fue terrible! -dijo Tempestad.-¡El ojo arrojado a un lago! -asintió Ira.

Perseo se interrumpió y se echó a reír a más no poder, era increíble como esas viejas aún se acordaban de eso, un ojiverde levantó la mirada y lo vio por un instante sonriendo, después volvió a su misma posición.

-¡Años para recuperarlo! -gimió Avispa-. Y hablando de eso, ¡devuélvemelo!

Perseo sonrió de medio lado, esa fue una de las partes más divertidas de su viaje ver como se habían peleado por algo que ninguna de las tres tenía y luego que lo buscaran a ciegas pero vamos que si no lo hacía ellas lo habrían entregado a Medusa y sus hermanas sin contemplaciones.

-¡No! -aulló Ira.-¡El ojo! -se desgañitó Avispa-. ¡Dámelo!Le dio un mamporro a Ira en la coronilla. Se oyó un ruido repulsivo -¡plop!- y algo le saltó de la cara.

- Iugh - se volvieron a escuchar exclamaciones de asco por parte de los presentes, eso no sonaba nada bonito, esta parte del capítulo estaba siendo un asco tras otro.

Ira lo buscó a tientas, intentó atraparlo, pero lo único que logró fue golpearlo con el dorso de la mano. El viscoso globo verde salió volando por encima de su hombro y fue a caer directamente en mi regazo.

Más de uno de los rostros de los presentes tomó un color verdoso con solo imaginar lo dicho en el libro, oh dioses eso no era agradable.

Yo di un salto tan brutal que me golpeé la cabeza con el techo y el globo ocular cayó rodando.

Ahora se ha golpeado la cabeza fantástico pensaba con sarcasmo Poseidón preguntándose si eso no lo haría más suicida de lo que ya era tal vez debía consultarlo con Apolo después.

-¡No veo nada! -berrearon las tres hermanas.

-¡Dame el ojo! -aulló Avispa.-¡Dale el ojo! -gritó Annabeth.-¡Yo no lo tengo! -dije.

Los presentes no pudieron evitar reír por la pequeña discusión que habían tenido, Annabeth solo nego recordando aquello, Perseo vio a Teseo que también había reído ligeramente igual que sus hermanos pero por alguna razón ahora Zeus los estaba viendo, eso no le gustó ¿Por qué los veía cada que hacían algo?.

Poseidón vio a sus hijos y ellos se detuvieron al instante suspirando, Zeus dejó de mirarlos, ahora los dioses estaban más confundidos que antes no sabían que pasaba, bueno había una que tal vez si sabia.

-Ahí, lo tienes al lado del pie -dijo Annabeth-. ¡No lo pises! ¡Recógelo!-¡No pienso recogerlo!

Muchos negaron con la cabeza ellos tampoco lo habrían hecho eso era un asco y peor revolcado en el piso del taxi más asco todavía.

El taxi golpeó la barandilla y continuó derrapando, pegado a aquella barra de metal, con un espantoso chirrido de afilar cuchillos. El coche temblaba y soltaba una columna de humo gris, como a punto de disolverse por pura fricción.

- Va a tener que recogerlo - dijo Reyna no muy atraída a esa idea de recoger el ojo pero sabiendo que si querían que ese viaje acabara bien tenían que hacerlo, vio de reojo a Jason ya parecía más cómodo desde que pudo hablar con él lado griego, eso le alegraba después de todo eran amigos, ella sabia más que nadie que el nunca se sintió muy cómodo con eso de ser el hijo de Júpiter y que todos pensaran que debía liderar solo por esto, le alegraba verlo más relajado, aunque si en su momento le dolió verlo llegar con la hija de Afrodita, no lo podía negar.

-¡Me voy a marear! -avisó Tyson.-Annabeth -grité-, ¡déjale tu mochila a Tyson!-¿Estás loco? ¡Recoge el ojo!

- Recojan el estupido ojo de una vez - grito Clarisse ya cansada de las tontas discusiones que tenían los del libro, Chris solo se la quedó mirando y luego a los demás pues al parecer tenían intenciones de decirle que le estaba hablando a un libro y eso no lo iba a permitir, con la mirada que les lanzó basto para callarlos.

Luke en cambio lo miraba a él, ¿De verdad tenia algo con la hija de Ares? ¿Por ella habría dejado a Cronos? le parecía un poco absurdo que ese fuera el motivo para que deje a su señor, frunció el ceño no entendía nada, aunque después vio de reojo a Thalia y sacudió la cabeza.

Avispa dio un golpe brusco al volante y el taxi se separó de la barandilla. Nos lanzamos hacia Brooklyn a una velocidad muy superior a la de cualquier taxi humano. Las Hermanas Grises chillaban, se daban mamporros unas a otras y reclamaban a gritos el ojo.

- Un viaje genial - dijeron con emoción los hijos de Ares/ Marte, los demás rodaron los ojos solo ellos que amaban el dolor y la velocidad podían pensar en que eso había sido genial.

Al final, me armé de valor. Rasgué un trozo de mi camiseta de colores, que ya estaba hecha jirones de tan chamuscada, y recogí el globo ocular.

Afrodita mordió su labio para reprimir un chillido de frustración ante la mención de esa vestimenta y resoplaba pensando ¿Como es posible que haya inventado algo así? ¿Como era posible que eso no haya quemado la retina de alguien?.

Los demás solo hicieron una mueca de asco ante la mención del ojo, eso no debió ser grato.

-¡Buen chico! -gritó Ira, como si supiera de algún modo que su preciado ojo se hallaba en mi poder-. ¡Devuélvemelo!

- Ellas pueden sentir esas cosas - dijo Perseo viendo el libro.

- ¿Como pueden verlas o sentirlas? - después de todo era mitología.

- Porque es parte del cuerpo de ellas supongo - se encogió de hombros el antiguo héroe antes de seguir leyendo.

-No lo haré hasta que me digas a qué te referías. ¿Qué era eso de la posición que estoy buscando?-¡No hay tiempo! -chilló Tempestad-. ¡Acelerando!

Miré por la ventanilla. No había duda: árboles, coches y barrios enteros pasaban zumbando por nuestro lado, convertidos en un borrón gris. Ya habíamos salido de Brooklyn y estábamos atravesando Long Island.

Muchos de los hijos de Ares/Marte estaban lo más adelante que podían en el asiento metiéndose más en la historia queriendo sentir la velocidad descrita, los demás solo suspiraon con cansancio, ellos no iban a cambiar nunca y luego miraron a su progenitor divino el en cambio parecía desinteresado de la lectura eso era extraño.

-Percy -me advirtió Annabeth-, sin el ojo no podrán encontrar nuestro destino. Seguiremos acelerando hasta estallar en mil pedazos.

- Que buena motivadora eres hermanita - susurró Malcom a la rubia y ella río ligeramente.

-Primero han de decírmelo -contesté-. O abriré la ventanilla y tiraré el ojo entre las ruedas de los coches.

Hermes quiso halagar la forma de manipulación que estaba usando su primo en el libro pero una mirada de Zeus sobre él lo hizo detenerse y resoplar.

-¡No! -berrearon las Hermanas Grises-. ¡Demasiado peligroso!-Estoy bajando la ventanilla.-¡Espera! -gritaron las hermanas-. ¡Treinta, treinta y uno, setenta y cinco, doce!

- Y han soltado la información- sonreía divertido Perseo.

Toda la familia del Dios de los mares prestó atención a esa información, sabían muy bien que eran esos números y la idea que cruzó por sus mentes más el título del libro terminó por hacer conexión, el Dios de los mares suspiró Con que así es como llego ahí ya tenia una dirección ahora solo faltaba ver a lo que se enfrentó para llegar a esta.

-¿Y eso qué es? ¡No tiene ningún sentido!

-¡Treinta, treinta y uno, setenta y cinco, doce! -aulló Ira-. No podemos decirte más. ¡Y ahora devuélvenos el ojo! ¡Ya casi llegamos al campamento!

Atenea sonrió ladina, ella había llegado a la misma conclusión que la familia Marina pero se estaba jactándo de ver lo tonto que podía ser el engendro del mar, le mandó una mirada a su tío y sonrió más, este no le prestó atención, su hijo aún no se terminaba de familiarizar con sus poderes era normal que aún no supiera de qué eran esos números pero no se iba a rebajar a explicárselo a ella.

Habíamos salido de la autopista y cruzábamos zumbando los campos del norte de Long Island. Ya veía al fondo la colina Mestiza, con su pino gigantesco en la cima: el árbol de Thalia, que contenía la energía vital de una semidiosa heroica.

Thalia sin quererlo se ruborizó un poco, esta bien que ella creyera que ese acto fue valiente pero no para ser heróico y que su primo lo piense le hacía sentirse rara y especial, Nico le envió una mirada con una sonrisa burlona y ella le envió otra a él y a Will y viceversa, haciendo que el vea al hijo de Apolo y luego aparte la mirada pero ella sonrió con satisfacción pues notó las mejillas de Nico tomar color.

Mientras estas miradas iban y venían, Thalia no notó las dos que iban dirigidas hacia ella, dos rubios de ojos azules, ambos sintieron una ligera incomodidad al ver que tan importante había sido ese pensamiento para ella, uno de ellos no sabía el porqué de esta, en cambio el otro si era consciente de aquello y solo sacudió su cabeza.

-¡Percy! -dijo Annabeth con tono apremiante-. ¡Dales el ojo ahora mismo!Decidí no discutir. Solté el ojo en el regazo de Avispa.

La mayoría de los presentes soltó risitas nerviosas por la actitud de Percy aunque casi nunca discutía lo que decía Annabeth, él la mayor parte del tiempo se confiaba de su criterio.

La vieja dama lo agarró rápidamente, se lo colocó en la órbita como quien se pone una lentilla y parpadeó.-¡Uau!

Frenó a fondo. El taxi derrapó cuatro o cinco veces entre una nube de polvo y se detuvo chirriando en mitad del camino de tierra que había al pie de la colina Mestiza.

Poseidón por fin soltó un poco el agarre que le tenía a la mano de Anfitrite, ella lo veía con preocupación este libro recién empezaba y ya podía ver cuán alterado estaba su esposo se preguntó si así se había puesto con todo lo del otro libro.

Tyson soltó un eructo monumental.-Ahora mucho mejor.

- Al menos no vomito - hizo una mueca Will y sus hermanos asintieron, pero el rubio tenía su mirada clavada desde hace un rato en el azabache el vio las miradas de él y Thalia y no le gustaron.

-Está bien -les dije a las Hermanas Grises-. Decidme qué significan esos números.

- No creo que le vayan a decir - murmuro Poluc viendo a su padre, sabia que el lo había estado mirando de vez en cuando pero no había hablado en todo el capítulo esto resultaba atípico del comportamiento que había estado mostrando hasta ahora.

-¡No hay tiempo! -Annabeth abrió la puerta-. Tenemos que bajar ahora mismo.

Los romanos prestaron atención en especial Jason, Reyna, Hazel y Frank que no entendían el comportamiento apremiante de la chica, los que si sabían que había pasado en esa parte de la historia simplemente suspiraron, esos no habían sido días buenos para nadie.

Iba a preguntar por qué, cuando levanté la vista hacia la colina Mestiza y lo comprendí.En la cima había un grupo de campistas. Y los estaban atacando.

- ¿cómo? - pregunto la mayoría, ellos habían escuchado que había una defensa en el campamento les resultaba irrisorio que los estén atacando ¿Qué sucedía? ¿de verdad estaban tan mal las cosas?

- Aquí termino el capítulo- dijo Perseo poniendo un marcador en el libro - Por fin - murmuró y dejó el libro en el sillón, este luego desapareció y tomó lugar encima de los demás libros.

- Bien ahora vamos todos a comer - dijo Hestia pero todos notaron que lo dijo con cierta tristeza, comenzaron a salir hacia el comedor, por fin pudiendo levantarse de sus asientos.

Cuando salieron fue su sorpresa que las mesas estaban divididas igual que los sillones de la sala de los tronos, dividiendolos nuevamente, esto no les estaba agradando para nada, se sentaron a regañadientes a comer, Will vio con tristeza a Nico sentado solo en su mesa, al menos Thalia tenía a las cazadoras, Reyna y Jason estaban solos en una mesa y no parecían cómodos, Hylla vigilaba a su hermana.

Los dioses por otra parte estaban sentados en una sola mesa con excepción de Poseidón el y toda su parentela habían desaparecido, Perseo buscó con la mirada a sus amigos pero no los encontró, estaba compartiendo mesa con Aquiles.

- ¿Por qué no están aquí? - preguntaba el antiguo rey de Micenas a Aquiles, este frunció el ceño.

- No lo sé- veía a todas partes buscándolos pero simplemente todos habían desaparecido, todos se dedicaron a comer en un silencio sepulcral, una vez que terminaron vieron a Hestia ponerse de pie con el ceño ligeramente fruncido dirigiéndose a la mesa donde estaban Perseo y Aquiles.

- Quería informarles que ya no se podrán quedar en el templo de Poseidón- esa idea no parecía complacerle para nada pero siguió - Deberían ir con su padre piadoso - le envió una breve mirada a Zeus que la vigilaba - Y en el caso de Aquiles se puede quedar conmigo- los dos héroes abrieron mucho los ojos igual que los que oyeron a la diosa.

- pero ¿Por qué? - fruncio severamente el ceño Perseo, no estaba comprendiendo nada de esto.

- Así lo ha decidido el rey - contestó la diosa del hogar y los murmullos no se hicieron esperar.

- ¡Silencio! - bramo el rey y todos los demás callaron, pues hasta los dioses habían empezado a murmurar.

- Solo no lo hagas más difícil por favor sobrino - murmuro la diosa viendo a Perseo, a ella de verdad le estaba costando decir esa noticia y más le costaba presenciar toda esta situación.

- Puedes quedarte conmigo también- se levantó de su asiento el Dios mensajero ganándose una mala mirada del rey pero la ignoro - Soy el Dios de los viajeros y creo que entras en esa categoría después de todo - Perseo asintió, la verdad no quería estar cerca de su padre en este momento.

- Bien, si no le molesta a Lady Hestia también me quisiera quedar con mi amigo - la diosa le sonrió a Aquiles y asintió claro que no le molestaba que estén juntos de hecho le alegraba que esta parte del plan de Zeus no le haya salido como quería.

- Decidido entonces - sonrió Hermes, esquivando las miradas de Zeus y Hera por la actitud que estaba tomando aunque los demás lo veían con una sonrisa - Hoy duermen en mi templo -

- Los campistas por favor vayan a sus cabaña- Lady Hestia sonrió y los chicos hicieron lo mismo al menos en su mayoría lo hicieron porque eso aún no había cambiado y esperaban que no lo hicieran pues se estaban acostumbrando a compartir espacio con los demás.

- Sombritas espera - el hijo de Apolo le dio alcance al hijo de Hades, este se volteo a mirarlo.

- ¿Que deseas Solace? - le dedicó su mejor mirada de molestia.

- Quiero saber que pasó en esa pelea con Thalia - solto sin más el rubio y en las mejillas del otro se podía apreciar un ligero sonrojo.

- No pasó nada- fue lo único que respondió antes de dar media vuelta y salir de ahí, el rubio no se quedó conforme con esta respuesta y lo siguió

- Oh vamos Nico dime - trato de que el azabache le dijera más la verdad es que ese asunto de la pelea y las miradas lo estaba incomodando bastante, el quería respuestas aunque no sabia porque exactamente, después de todo Nico solo era su amigo, solo eso.

- No tengo porque decirte nada Solace - el rubio suspiro, el tono que usó le hizo comprender que en verdad no le diría nada, pero bueno el era el hijo del Dios de la verdad y como buen hijo el iba a encontrar la forma de enterarse de lo que pasó ahí si o si.

Todos fueron a sus cabañas respectivas, Annabeth estaba con las chicas del Argo II, pues ya no era necesario que este con Apolo, Luke se fue con los chicos aunque seguía sin hablar con nadie y los dioses se dirigieron a sus respectivos templos.

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