Y nuevo capitulo, dios creo que soy muy desesperada a la hora de escribir y subir, pero bueno, quiero agradecer a los comentarios y doy el Aviso de que a partir de ahora contestare sus review. Lo acostumbro, pero no lo hice antes ya que tenia un poco de lío inspiracional (?) [Palabras inventadas everywhere] Así que la zona de respuesta al lector la encontraran al pie de pagina. Para los usser con cuenta, respondere a sus review via MP, así que revisen su bandeja de entrada, anden, anden.
Disclaimer: Los personajes de SNK no me pertenecen
Siempre eres bienvenido a dejar tu opinión, me ayudas mucho como escritora.
Abaddon Dewitt
Dormía y soñaba que la vida era bella; desperté y advertí que la vida era deber.
Inmmanuel Kant
Un medio para alcanzar un fin, si se lo había dicho una vez entrado en cólera y en su deseo de hacerla ver que a veces ese carácter podía llevarla a morir de forma patética, era duro con sus palabras y no se arrepentía, pero la manera soez en la que llegaba a comportarse para con ella, lo frustraba. Recordó la noche con Mikasa, que se desencadeno en el más exquisito de sus pasajes vividos, sintiéndose en Empíreo, ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Uno, dos, tres meses? La cuenta no importaba cuando estaba arriesgando la vida, el filo de la guadaña del jinete pálido le pisaba los talones, miraba la caída de sus compañeros, la desesperación y angustia, pero el no se podía permitir esos sentimientos, no mientras la guerra se liberaba cruenta y salvaje, como la antitesis del Apocalipsis, con cuatro jinetes montando sobre sus cabezas, el modo visceral en que los titanes excéntricos degustaban de ver a sus victimas morir entre los gruesos dedos y las afiladas fauces, el rencor generado hacia esa monstruosa especie que no era más que un derivado de ellos mismos, quizá la verdadera naturaleza humana, déspota y egoísta.
—¡Sargento sus ordenes! —las voces eran como meros ecos distantes en su cabeza mientras sus ojos buscaban la menuda figura adornada por un trozo de tela roja que se enredaba en su cuello —¡Sargento!
Vociferaban desde su nuca, el ardor de su costado derecho lo regreso a una realidad atroz, las vísceras de los titanes que había asesinado, deshaciéndose en el suelo dejando la horrorosa y repulsiva marca con los restos de los cadáveres de hombres y mujeres que habían ido a morir esa mañana bajo su mandato, la humareda y polvo de las casas que se desmoronaban a su alrededor mientras miraba la muralla Maria tan cerca y tan lejos a la vez. Entonces el alarido de barbarie de Jaeger cual personificación de Fobos, observo a la bestia arrasar con todo lo que se cruzara en su camino, y al fin diviso lo que tanto anhelaba, la miro seguirle sin reproche, le cuidaba las espaldas, aun que claramente él no lo necesitara, pero ahí estaba, danzando como Enio en el medio del campo de guerra, bañándose en sangre de titán y humano, las cuchillas con ese sonido particular de metal impactando de forma inmisericorde contra la carne al abrirse.
—Cuando Jaeger llegue al muro y lo cubra como lo hizo en Trost, lanza la bengala —demando con firmeza siempre imponente
—¡Señor, la comandante Hanji espera a sus ordenes! —interrumpió un nuevo soldado
—A mi señal detonen todo —índico mientras salía disparado gracias a su equipo de maniobras
La danza había comenzado, y como Aquiles proclamando Troya, Rivaille comenzó a limpiar sus terrenos de los intrusos, cerceno brazos, cabezas, piernas, todo lo que se cruzara en su camino, sus músculos eran contaminados por la adrenalina que corría por su torrente sanguíneo, y como todo héroe que se vuelve mártir, miro su objetivo, esa tarde iba a morir, lo supo en cuanto miro al Titan Simio, aquel que le arrebatara a Mike, aquel que orquestara el circulo de los violentos en la tierra. Diviso su gas, el suficiente para entablar cuentas, ya había aclarado estas con Kayne, ahora quedaba ese cerdo por el que tantas vidas fueran perdidas, porque tal vez aun le guardaba rencor a la titan hembra, y repudiara al colosal y acorazado, pero no había peor escoria merecedora del cocytos, que esa bestia peluda con sus aires de egocentrismo que irradiaba de sus desquiciados ojos.
La batalla fue abierta como la caja de Pandora, desatando los males en la tierra, el febril campo verde se pudría, la tierra comenzaba a morir y Rivaille solo pensaba en dos cosas, la primera no haber podido darle a Mikasa lo que merecía de verdad, y la segunda, él jamás podía haberle dado estabilidad, admitió en sus adentros que disfrutaba de sentirla suya, pero nada más allá de esa burbuja que se creaba cuando sus cuerpos desnudos se enredaban en las sabanas a oscuras, como el más celoso de sus secretos.
Se había mantenido cerca de Eren todo el tiempo que fuera necesario, estaba dispuesta a morir si él se lo pedía, y sin embargo la pena que se albergaba en su pecho se acrecentaba al no mirar rastro alguno de su sargento, la angustia en su garganta era ahogada con el aroma de la bufanda roja que colgaba como un símbolo de un celibato auto impuesto, porque su cuerpo era profanado por Rivaille, pero su alma seguía siendo de Eren, o al menos eso pensó. Cada cabalgar del caballo era una cuenta regresiva a su vida, las posibilidades de volver eran prácticamente nulas, la victoria o la extinción, Eren elegía lo primero y ella le seguiría con fe ciega. Cuando la masacre se desato, ya no se distinguía entre amigo o enemigo, ahora su deber era llevar a Eren hasta ese punto en el que todos debían quedar acorralados dentro de las murallas para cambiar el caprichoso pensar de las tres parcas, la balanza había sido equilibrada hasta ese extremo, la idea descabellada de Hanji y Pixis, luego de las intrigas políticas de las que tan poco comprendía, era un suicidio, pero uno en pos de la humanidad… por primera vez pensaba en la humanidad.
—Mikasa, te necesito a mi costado —le indico Hanji mientras avanzaban por el terreno
Sus ojos casi se desencajaron cuando luego de tantos años observo a la decadente Maria, el nudo en su estomago la quiso hacer vomitar, pero se mantuvo estoica, la debilidad no era un lujo que pudiera darse en ese momento. Giro su cabeza para sentirse segura al mirar a Eren, y se sorprendió al notar que más que calma, le causaba angustia, no por perderlo, no por verse en medio de un asolado campo de putrefacción y muerte, más bien porque era la primera vez que Rivaille no estaba con él. La determinación en los ojos de Jaeger lo decía todo, no la necesitaba, nunca la necesito, y ella solo se aferraba a esa idea por su temor a la soledad, confundiendo una necesidad como esa con un cariño fraterno.
Eren mordía su pulgar a la par que Mikasa organizaba los edificios en su cabeza para salir disparada con su equipo de maniobras y comenzar el verdadero espectáculo, dio una ultima mirada al cielo, las nubes grises y los alaridos que amenazaban con desatar su furia sobre la sedienta Gea, miro también la tierra, que era como observar de cerca el flegetonte donde los violentos eran consumidos por sangre hirviente, el contraste de ambos era el detonante de su deber como soldado. Cuando los primeros titanes y humanos cayeron a sus pies, se percato de la bestia de intensos ojos negros que avanzaba parsimoniosa, con una arrogancia que le gritaba que no era más que un simple mortal dispuesto a los designios divinos, porque ese titan tan peculiar, se creía un dios caminando entre los mortales, tan inalcanzable y tan magnánimo.
Frunció el entrecejo con rabia, y lo siguiente en su panorama, era la capa verde con las alas de la libertad revoloteando como un águila rapaz en busca de cazar una serpiente, su corazón se detuvo por milésimas de segundo al percatarse de quien se trataba, ¿cómo no reconocerlo? Sus pulmones se constriñeron y la espalda le ardió, juro sentir el pinchazo de cada estrella tatuada al verlo tan lleno de rabia para acabar con la bizarra criatura que en cada corte se enfurecía.
—Ve con él —una voz interna sonó suplicante dentro de su cabeza que era una sopa de incertidumbre —Ve con él —insistió
Busco los ojos verdes de Eren en ese enorme titán que lo resguardaba, el destello de sus ojos tan sinceros fueron el epíteto de su destino, mientras Jean la relevaba, y Sasha le animaba con una sonrisa, el pasado tormentoso no importaba cuando la vida de Rivaille estaba en juego, y entonces Braus había comprendido que nunca hubo batalla alguna que librar con Mikasa por el afecto de Rivaille, cuando él ya había tomado la decisión.
Avanzo con la rapidez a la que sus posibilidades le permitían llegar, aun batallando contra las bestias para alcanzar su apología de dejar a Eren en manos de otros que no fueran ellas, pero si Rivaille había podido deslindarse de Eren, entonces ella también conseguiría esa proeza, sintiéndose capaz de tomar decisiones bajo su juicio.
—Le dije a Hanji que no te dejara venir aquí, mierda ¿por qué eres tan necia mujer?
La irreverente bienvenida casi la hace sonreír de no ser porque el enemigo los estaba subyugando a una pelea en la que un mal calculo les costaría la vida, porque Mikasa no se iría de ese lugar sin él. Vamos a morir tan hermoso como trágico, porque toda su vida había sido una comedia trágica en la que la protagonista era ese personaje que por fuera sacaba el cobre pero por dentro suplicaba misericordia a un dios que nunca la escucharía. Y no había nada más hermoso que morir entre los brazos del único ser que le enseño que el paraíso no se encontraba entre las extensas nubes de un cielo celeste, si no en los bajos placeres considerados una condena dentro de un huracán de un viento que los despedazaría por la eternidad. Porque su paraíso se encontraba con Rivaille.
Exhausto se mantuvo en pie de guerra, aferrando las cuchillas entre sus manos que comenzaban a tener ampollas, la sangre escurría en finos hilos calidos que luego se secaban, y en ese instante no importo la suciedad, porque era un circo romano entre él y el titan simio, la sátira de los ojos negros, la gruesa y desagradable carcajada lo enfurecían, alimentando más su sed de hacerlo pedazos hasta no dejar nada. Las enormes manos que trataban de tomarlo como un insecto para estrujarlo y así deleitarse con el sonido de los huesos quebrándose, era inconcebible para Rivaille, por primera vez en su vida, quiso aferrarse a la idea de que él era el soldado más fuerte de la humanidad, por más que repudiara el titulo forjado en hipocresía y templado en sangre.
—¡Ya muérete hijo de puta!
Fue un clamor lleno de impotencia y rabia. Se percato de un atisbo de sorpresa e ira en la cruda mirada del titan, pero no se amedrento, se irguió como solo él sabía hacerlo, mostrando a la humanidad, que no caería ante la escoria, mientras en sus sentidos todo era como una cámara lenta, todo estaba pasando demasiado lento para él, sus movimientos, los movimientos del titan, el sonido de las explosiones y los equipos, las cuchillas, los alaridos de Jaeger en la lejanía, todo era lento y tortuoso, castigo divino quizás.
Esquivo casi de manera milagrosa el severo impacto que lo habría matado, un lapso más de vida, una carga más en sus hombros al mirar los cadáveres sobre las ensangrentadas calles, se percato de que los titanes pasaban de largo comenzando a ir con Eren, como una estampida de animales salvajes que eran perseguidos por la muerte ante una manada de cazadores, fijo sus orbes en su rival, lo miro perturbado, fuera de si como si quisiera ir con sus iguales, al final de cuentas, tampoco era tan inteligente, aun guardaba un ápice de reflejo cavernario.
—¡Rivaille sal de ahí!
Esa voz, esa bendita voz, la busco con desespero, encontrando entonces los irises plateados, parada sobre un techo con la ropa sucia, el cabello desaliñado, sangre en su camisa blanca, y se abstuvo de pensar lo peor. Antes de avanzar a ella el escozor de la herida lo detuvo, al final de cuentas el titan simio si había provocado más daño en la ya doliente excoriación, contuvo una bocanada de aire, apenas se mantuvo en pie cuando la sombra de una gigantesca mano acaparo toda su vista. Era el final, la obra estaba por cerrar el telón con el protagonista cayendo en desgracia, era extraño, pues no recordó nada de su vida como se rumoraba pasaba con los agónicos, salvo la mirada de horror de Mikasa a la que vio moverse, mientras trastabillaba con los escombros, el inconfundible sonido del gas saliendo disparado, y una bengala amarilla que desprendía su humo al cielo como una plegaría.
«Por mi se va a la ciudad doliente, por mi se va al eterno dolor, por mí se va con la perdida gente. La justicia movió a mi alto hacedor, hízome la divina potestad, la suma sabiduría y el primer amor. Antes de mi ninguna cosa fue creada, sólo las eternas, y eternamente yo duro: ¡Abandonad toda esperanza aquellos que entréis aquí!»
La oscuridad impero antes que nada, mientras se sentía abrazado con recelo por un liquido, estaba desnudo mientras el eco de las gotas cayendo era lo único que lograba escuchar, frío, demasiado frío, el agudo dolor en su pecho apareció como un recordatorio de su deuda no saldada, quiso llorar pero no pudo, voces en su cabeza comenzaron a sonar, distantes, muy distantes, lo llamaban, aclamaban su nombre con vehemencia, haciéndose más cercanas, más dolorosas. Observo una cegadora luz que lo abrazo con trémulo calor, mientras sentía las gotas del cielo caer en su rostro… no eran gotas de lluvia, eran lagrimas, que delineaban sus mejillas hasta los labios, el salado se mezclaba con el ferroso de la sangre que había brotado de un labio roto.
—¡Esta vivo! —gritó —¡Comandante Hanji esta vivo!
Sus ojos olivo chocaron con los grises de Mikasa, se observaron conmocionados, la mezcla de emociones les impidió hablar, aun que no lo necesitaban, la mirada piadosa de Ackerman lo conmovió, estiro su brazo para acariciarla con el dorso de su mano, se observo manchada con sangre pero no importo, el tacto fue tibio, reconfortante, el dolor emocional desaparecía cuando ella correspondió sosteniéndola y depositando un beso en ella, únicamente para sentirlo real.
—Me duele todo el jodido cuerpo —un comentario suelto
—Lo sé —una respuesta calida —Eres un idiota —y las palabras fueron más que dolorosas verdades, una revelación que él esperaba de sus labios
—¿Perdimos? —interrogo cambiando el tema por temor, nuevamente…
—Solo duerme
Mikasa acaricio el cabello de Rivaille como una madre a su pequeño luego de una pesadilla, y él se entrego al mundo de Morfeo, llevándose en la memoria ese rostro acongojado ante el terror de perderlo. Cuido de su sueño, de su respiración entre tremolantes besos que depositaba en todo el varonil rostro, quería saberlo tan suyo como los árboles enraizados a la tierra, por primera vez dejo que su impasible rostro se llenara de una expresión de jubilo al verlo respirar, como una chiquilla sonreía cuando sus parpados se removían en el esfuerzo de aferrarse a la vida, y lo volvio a besar, arrebataba silenciosos toques de sus labios con la calida piel de Rivaille.
Sasha miro todo desde su caballo, la melancolía de sus facciones lo decía todo, porque ella también podía morir en pos de un amor tan intenso como el que el sargento le ofrecía a Ackerman, y entonces su único ojo sano buscaba a Kirschtein que cabalgaba frente a ella. La resolución de sus vidas llegaba a ese punto en que los tres tomaban caminos diferentes, Braus entendía que era admiración, fe, confianza y cariño fraterno, mezclados con la emoción del momento, porque alguien como ella no podría soportar la tempestad que emanaba por los poros del sargento, era demasiado frágil, demasiado humana para un ente como él.
Cuando las murallas se vistieron de gala ante la victoria de la humanidad, también se vistieron de luto, las perdidas habían sido incalculables, habían estado al borde de la extinción, y sin embargo, en la recóndita soledad de un cuarto de hospital, Mikasa cantaba una canción de cuna, mientras envolvía a Rivaille en su regazo, el sol se filtraba por las ventanas de vaporosas cortinas que danzaban al ritmo de la tranquilidad al fin alcanzada. La bufanda roja que adornaba su cuello yacía a un costado depositada en una silla, se sintió expuesta, pero los protectores brazos de Rivaille le regresaron la seguridad perdida. Buscaron sus miradas para decirlo todo.
Errores, todos cometemos errores, y la pareja no estaba absorta de ellos, entrelazaron sus dedos en un símbolo de unión, acercaron sus labios mientras las palabras susurradas eran arrastradas por el viento que soplaba con suavidad meciendo el cabello de Mikasa.
—Tu libro esta escrito con el mío, en el sangriento libro del destino
Susurro parsimonioso. Evoco con ímpetu su nombre, beso sus labios como si bebiera de ellos el elixir de la vida, escribió sobre su piel invisibles poesías que la veneraban como su único dios, un dios que no era arrogante, caprichoso ni vanagloriado, un dios que lo desarmaba con una sola de esas serenas miradas enigmáticas del color de la luna, adentrándose en ese místico abismo que lo fascinaba, llenándolo de vida.
—Rivaille —dijo contra los labios de una manera que lo hizo estremecer —Te amo
Las palabras eran como las llaves que abrían el secreto del universo, sintió alas en su espalda capaces de desplegarse para emprender un vuelo a las lejanas tierras desconocidas, porque solo con ella le bastaba, porque necesitaba de ella el amor, como beber del agua. No importo la herida bajo los vendajes, ni el dolor de los músculos, la recostó a su lado acariciándola, llenándose de su presencia, su devoción estaba en su auge.
—Te amo Ackerman
Mikasa se estremeció temerosa de que las palabras fueran fantasmas en su cabeza, perdida en el disturbio de sus emociones acaparo la mirada olivo, estoica, serena, tan verosímil como solo él podía ofrecerlo, evoco su voz una y otra vez hasta creer que ese hombre era su todo, hasta encontrarse con ese hilo rojo del destino que la unía a su ser. Se pertenecían y así sería hasta que la guadaña de la muerte reclamara a uno de los dos. Pero tendría que esperar, porque ambos eran unos guerreros capaces de desafiar al hades por un respiro más de vida, porque aun había que cumplir un deber con la humanidad.
«Este será mi eterno reposo. Aquí descansara mi cuerpo, libre de la fatídica ley de los astros. Recibe tú la última mirada de mis ojos, el último abrazo de mis brazos, el último beso de mis labios»
Respuestas al lector:
Sara Redfield: Me gusta el drama, que te puedo decir, la verdad es que soy de esas personas que le gusta expandirse más allá de un bucle entre los personajes, no sé si sea por mi fascinación por las relaciones humanas, o porque me agrada darle a mis lectores diferentes sentimientos, desde frustración, tristeza, alegría e incluso odio a "x" o "y" personaje, porque de eso se trata el arte de la escritura, evocar emociones sean cuales sean en el lector, Sasha no será personaje recurrente, aquí es donde confieso el secreto. Braus es el personaje que hace que el par protagónico, experimente y se de cuenta de lo que realmente quieren, Rivaille es un personaje con matices grises, aparentemente es complicado, pero la realidad es que como él, mucho usamos esas mascaras, que caen con facilidad ante personajes como Sasha, reitero, las relaciones humanas se experimentan, en mi gusto personal como "escritora" quiero que los personajes interactúen con otros, que experimenten para que verdaderamente sepan lo que realmente desean de sus vidas. En este caso que Rivaille sepa diferenciar el amar del gustar. La vida es como un ensayo y error, así de simple, aun que a veces estos errores nos traigan consecuencias catastróficas (como el capitulo 5) para que luego nos den la lección del día. Muchísimas gracias por tu review cariño, te envío un abrazo enorme.
Chunchun: Como le dije a Sara, me gusta experimentar con las relaciones entre otros personajes fuera del circulo principal, explorar la razón por la que estos se mezclan, creo que en toda relación personal debe haber experimentación, en este caso asegurar lo que Rivaille siente respecto a Mikasa, la incursión de Sasha como la discordia es lo que hará ver a los personajes si vale realmente la pena estar juntos, o en definitiva solo funcionan no más que como entes de naturaleza sexual. Si, a mi también me dolió escribirlo, pero es parte de escribir y leer, no cegarnos a que todo es color rosa y que siempre habrá inconvenientes. Espero seguir contando con tu apoyo en esta aventura que es escribir, te envío un abrazo.
KumiIchi-San: Cuando expongo que se de una opinión estoy abierta a las criticas, pero ojo cariño, siempre que estas sean de manera constructiva y respecto a mi modo de narrar historias, me gusta cuando alguien corrige mi gramática y narrativa, incluso cuando alguien me dice que "x" personaje no es de su agrado y me expone sus razones, es muy nutritivo para mi leer esos comentarios porque me incentiva a hacer que se odie más al personaje o que se le quiera. Sin embargo lamento discrepar en tu opinión, el modo irreverente en el que me expones que no te gusto simple y llanamente porque no, no me parece algo muy verosímil, cuando el público expone sus ideas de manera bien estructurada es algo en lo que guardo silencio y respeto, como dije escribo para entretener, pero una cosa es entretener y otra muy distante es amarrarme estrictamente a los gustos del Fandom. Como dije más arriba, el experimentar desagrado, alegría, frustración, cuando se lee y se escribe, es una sensación única, te puedo contar que en mi experiencia personal ha habido libros en los que he odiado personajes, cito a Cercei Lannister, me es un personaje muy cruento y vil, de una moral que va por los suelos, pero a su vez es un personaje increíble, he pasado tragos muy amargos pero que guardo muy cariñosamente en mi, porque R. R Martin me causo eso con un personaje, como ves, ya he expuesto de manera coherente mis razones del por qué. Eres libre de decir que es algo vomitivo, o incluso que es una mierda, nunca me tomo las ofensas de Internet como algo personal, cuando estas no nutren. Gracias por tu Review.
