Disclaimer: Frozen es propiedad de Disney, sólo me divierto con sus personajes :3
Un té con dos cucharadas de azúcar
Capítulo 6: Día de campo
No fue hasta dos semanas más tarde que se presentó la oportunidad de ir hasta el embarcadero. La mañana amaneció fresca pero soleada y el príncipe Niklas sugirió entonces hacer un día de campo en la ladera de una de las montañas cercanas. Nuevamente Elsa le ofreció participar de tal actividad y se negó amablemente. No toleraría ver a Niklas y a la reina intercambiar aquellos gestos tan de enamorados. Desde que su tío, el vizconde de Landskrona, se había marchado, con autorización de la reina, a recorrer el reino de Arendelle, el príncipe había sacado a relucir su visible interés por Elsa. Simplemente le revolvía el estómago. Últimamente, el príncipe no la dejaba sola ni a sol ni a sombra, siempre dispuesto con algún halago u obsequio para mimarla.
Ante la negativa pidió permiso para ir a los muelles. La reina al principio titubeó pero finalmente terminó aceptando.
"Prometo que volveré antes de la hora del té" Dijo Hans con su expresión de niño bueno, como si estuviera pidiéndole permiso a su madre.
"Simplemente no te metas en problemas, Hans" Pidió la reina, mientras ajustaba su capa.
"Te prometo que no lo haré, Elsa" Respondió, tomándose el atrevimiento de tomar su mano y depositar un beso en ella. Al levantar la mirada, ella lo observaba sonrojada y con una sonrisa nerviosa. Las dos expresiones que más adoraba de ella.
¡Al muelle! ¡Ahora!, se reprendió mentalmente. Desde que había razonado que Elsa no le era indiferente buscaba la forma de sacarla de su mente a como diera lugar. No podía permitirse aquello. Había venido a Arendelle a cumplir un cometido y pensaba cumplirlo a como diera lugar.
Soltando con suavidad la pequeña mano de Elsa, se alejó de ella con paso decidido.
El sol de la mañana le acarició el rostro y liberó un suspiró reconfortante. Hacía tanto que no experimentaba esa sensación de libertad. Avanzó hasta los grandes portones del castillo, por donde los guardias le permitieron el paso.
Lo observó avanzar por la explanada del castillo, el sol le arrancaba destello de fuego de su cabellera y Elsa no podía evitar observar su mano, allí donde la había besado. Sentía aquel tacto quemando la piel y una parte de ella, una de la que no estaba muy orgullosa, pedía a gritos sentir más. Casi no pudo ocultar su desilusión cuando se negó a ir al día de campo, pero si tanto deseaba ir al muelle, ella le daría ese gusto.
Había hecho lo imposible por enamorarse de Niklas y, a pesar de que era el indicado, algo dentro suyo traía siempre algún recuerdo del malvado pelirrojo. ¿Era malvado realmente?, pensó Elsa, O simplemente muy ambicioso…
"¿Elsa, estás lista?" Preguntó Anna, entrando a la habitación.
"Si, lo estoy" Respondió Elsa, volteando para ver a su hermana.
"Pareces preocupada, ¿te encuentras bien?" Inquirió la más pequeña, acunando el fino rostro de Elsa con su mano.
"Estoy bien, Anna, vamos a divertirnos" Respondió la reina con una sonrisa.
Enlazadas por el brazo, juntas arremetieron hacia las caballerizas. Achuz, Igor (el caballo de Anna) y Stear (el caballo de Niklas) aguardaban en descanso ya con sus monturas puestas. Al pasar por el box de Sitron, Elsa se detuvo. El animal pareció reconocerla y sin ningún rastro de temor acercó el hocico hasta la cara de la reina.
"Tú también eres muy bello" Susurró Elsa, acariciando el tope de la crin blanco y negra de Sitron.
"Elsa, cariño. Vamos" Indicó Niklas, acercándose.
Cuando la mano fuerte del príncipe de Helsingborg se apoyó en su cintura para atraerla, Sitron liberó un fuerte relinchido, sobresaltándolos a ambos.
"Mejor vamos" Sugirió Elsa, con un jadeo producto del susto.
"Si" Asintió Niklas. A sus espaldas, lo escuchó mascullar "Estúpido animal".
En los últimos tiempos, el joven príncipe se había tomado ciertos atrevimientos, como tocarle las manos, la cintura o hablarle demasiado cerca, pero hasta aquel momento jamás había tomado la iniciativa de querer besarla. Muy en fondo, la chiquilla que aún habitaba en ella, deseaba ser besada al fin. Quería sentir la magia del primer beso.
Avanzaron por el camino que conducía a las montañas, buscando una linda ladera para pasar el día. Desde el punto elegido se veía el mar y parte del muelle. Anna y Kristoff acomodaron una amplia manta a cuadros rojos donde luego dispusieron todo lo necesario para darse un gran banquete al aire libre. Olaf estaba realmente contento de poder estar al aire libre y disfrutando una tarde de verano como siempre había fantaseado. Niklas, por su parte, no tardó en comenzar a mordisquear las galletas de limón que habían traído. Elsa tomó una también, antes que el rubio acabara con toda la provisión. Para estar tan en forma, era bastante glotón tenía que reconocer la reina.
Mientras contemplaba el mar y la gran embarcación que se encontraba en el muelle aparcada, descargando mercadería, sus pensamientos nuevamente la llevaron a su pelirrojo mayordomo. Volvió la vista a su hermana, quien reía por lo bajo por algo que le decía Kristoff al oído. Buscando darles más privacidad, decidió avocar toda su atención en Niklas, quien parecía realmente encantado de recibirla.
"Cuéntame cómo es tu reino, Niklas" Pidió amablemente Elsa, acercándose más al joven.
"Encantado. Helsingborg es increíble. Bosques verdes y húmedos, rebosantes de vida. Grandes ríos que dan origen a maravillosas cataratas. También tenemos playas, como aquí" Relató Niklas.
Sin previo aviso, su pequeña mano se vio envuelta por la amplia mano del joven. Su pulgar acariciaba el dorso terso de la pálida mano de Elsa.
"Realmente me encantaría que algún día lo visitaras, Elsa. No estoy mintiendo cuando digo que tengo muchos deseos de mostrarte Helsingborg" Confesó, llevándose la pequeña mano a la cara, besándola, justo donde Hans lo había hecho antes. Muy a su pesar tenía que reconocer que no sentía el mismo cosquilleo que había experimentado con el joven de las Islas del Sur.
"Me gustaría visitarlo" Aceptó Elsa con una sonrisa.
Aún que no sintiera esos cosquilleos, Niklas era el correcto para ella.
La brisa marina golpeó sus fosas nasales de una manera tan reconfortante que le robó un suspiro. No se había sentido así de libre en meses.
Caminó por el muelle en busca de los marinos sobrevivientes, alguien que pudiera brindarle información sobre aquel naufragio. Observó el barco que estaba siendo descargado, proveniente de China. No pudo evitar recordar la conversación que había tenido una semana atrás con la reina, donde manifestaba la aburrida que estaba del té Darjeeling. Quizás en el cargamento del barco hubiera un poco de Chang Moon Flower, eso seguro sorprendería a Elsa. ¡Momento! No me interesa sorprender a Elsa. Niklas debe ocuparse de esas cosas, pensó Hans, enojado consigo mismo.
Apresuró el paso, alejándose del barco, en dirección a la vieja cantina de marineros. El rechinido de la puerta, la marabunta de humo y ruido de conversaciones le dio la bienvenida. Se acercó a la barra donde el cantinero lo miro con curiosidad.
"¿Qué buscas aquí, jovencito?" Preguntó el hombre, mientras secaba una jarra con un trapo de dudosa limpieza.
"Algún marinero sobreviviente del naufragio del galeón Rey Alberick" Respondió Hans, frunciendo la nariz por los olores que allí sentía.
"Para eso tendrás que hablar con Daven… ¡DAVEN! ¡Ven aquí, bolsa de huesos!" Gritó el cantinero.
Daven emergió entre los hombres que estaban apostados en la barra bebiendo vino y cerveza. Se trataba de un hombre de mediana edad, robusto, con la piel de la cara curtida por el sol.
"¿Me buscas a mí, muchacho?" Preguntó el hombre, tendiéndole la mano "Daven Byrghir, para servirle"
"Hans Westerguard" Respondió Hans, estrechando su mano. "Necesito hablarle sobre el naufragio, ¿recuerda algo?"
"Los muy cobardes atacaron en la noche. Piratas. Un barco grande, con velas negras, sin distintivo alguno. Se llevaron toda la mercancía y por último hicieron naufragar el galeón" Respondió Daven, con una chispa de ira. "Luchamos, muchacho. Luchamos"
"No me queda duda. ¿El barco no tenía ningún distintivo?" Insistió Hans.
"Tenía una cosa extraña en el mascarón, una mujer con cabeza de pájaro. Un águila quizás" Respondió Daven. "Malditos. Mi hermano pequeño murió en el maldito naufragio" Gruñó el hombre e hizo señas al cantinero para que le sirviera una cerveza.
"Lamento su pérdida, señor Byrghir. ¿Por qué nadie habló con la reina?" Inquirió Hans.
"Nadie quiere alterar a la chiquilla. Si sabe que hay piratas en el Mar del Norte, se alterará demasiado y quizás anule la comercialización por mar. Muchos perderíamos nuestros trabajos" Respondió con expresión preocupada Daven.
"Lo comprendo. Eso es todo, señor Byrghir. Su información me es de gran utilidad y se lo agradezco" Dijo el pelirrojo, estrechando nuevamente la mano con aquel hombre.
Una mujer con cabeza de pájaro… ¿dónde rayos vi eso antes?, meditó Hans frunciendo el ceño.
Cuando salió de aquel tugurio el sol lo encegueció por un momento. Por la altura del mismo supo que aún tenía tiempo para curiosear por el pueblo antes de regresar al castillo. A pasar nuevamente por la embarcación china pudo ver que había montado un pequeño puesto de venta. A pesar de su genio, compró algunas piezas de Chang Moon Flower, aquel té que habían traído sus padres cuando marcharon a Asia durante dos años. Se repitió una vez más a si mismo que no deseaba complacer a Elsa ni mucho menos, antes de proseguir con su camino.
Arendelle no había cambiado mucho desde la última vez que había sido libre de pasar por allí, quizás ahora no tuviera una capa gruesa de hielo encima. Una vitrina con un gran bigote pintado llamó su atención. Una peluquería. Se llevo la mano a la coleta que llevaba y supo que era un buen momento de deshacer de ella.
Anna, Kristoff, Olaf y Sven dormían plácidamente juntos, arrebujados todos contra el tórax del gran animal. Elsa los tapó, en un gesto casi maternal, con la manta que habían usado. Después de tantos años de soledad y encierro, adoraba estampas con esa. Sin duda ese cuarteto era su familia ahora y los adoraba como tal. Niklas estaba parado sobre una gran roca, en un posición digna de un rey que acaba de vencer a sus enemigos.
"Elsa, querida. Ven" Dijo Niklas, invitándola a subir a la roca.
Cuando subió, no le quedo más opción que apretarse contra él para no caer, oportunidad que el joven no desaprovechó para pasar el brazo por sus hombros y estrecharla contra sí.
"Contempla nuestro reino" Pidió con voz fanfarrona.
"¿Nuestro reino?" Preguntó Elsa, alzando una ceja con desaprobación.
"Si, Elsa… yo… yo quiero pedirte que me permitas cortejarte." Dijo Niklas, con una timidez inusual en él.
Jamás había recibido una proposición como tal en su vida y no estaba muy segura de cómo actuar. Niklas es gentil, caballero e inteligente… debería aceptar su proposición… ¿Qué importa si no hay esa chispa mágica?... Eso sólo ocurre en los cuentos… Las reinas no tienen tantas opciones, meditó Elsa, bajo la mirada gris y atenta de Niklas.
"De acuerdo" Aceptó, al fin, la reina.
"Te aseguro que no te arrepentirás" Dijo Niklas, antes de depositar un casto beso… en su frente.
Elsa trató de no plasmar demasiado su desilusión en el rostro al ver que no la besaría de la manera que ella anhelaba. Al parecer, la magia del primer beso se haría esperar. Los sonidos de pereza provenientes de su cuarteto durmiente, le indicó que estaban despertando y que pronto deberían regresar al castillo. Niklas abandono su puesto a su lado para ayudarlos a juntar las cosas, mientras ella siguió contemplando el paisaje. Este es mi reino, pensó tajante. Observó el muelle, lo diminuto que parecía, y nuevamente evocó a Hans. ¿Qué estará haciendo?, se preguntó, Creo que hay algo en la biblioteca que podrá animarlo. Se lo daré al regresar. Sonrió. Le prestaría el libro favorito de su padre, "Flotas reales del Mar del Norte", quizás hubiera un pedacito de su hogar allí.
Ni bien pusieron un pie en el palacio, marchó escaleras arriba a la biblioteca, con el claro deseo de hacer su buena obra del día. El resto de la comitiva decidió retornar a sus aposentos para asearse para la cena.
Las estanterías de su padre rebosaban de libros sobre ciencias naturales, historia, navegación y astronomía. Entre tantos ejemplares halló el que estaba buscando. Un pesado tomo color verde esmeralda con letras plateadas y brillantes. Algunas hojas estaban marcadas, seguramente su padre habría seleccionado sus barcos favoritos. La simple memoria le trajo un sentimiento nostálgico, que decidió combatir meneando la cabeza. En eso, la cinta que amarraba su característica trenza se rompió, liberando su vasta melena rubia. Sin darle demasiada importancia a tal aspecto, se encaminó de nuevo a la planta baja, específicamente a las cocinas.
"Está excelente, Marie" Soltó Hans, entre mordisco y mordisco, al gran sándwich de pavo, queso y lechuga que estaba comiendo.
La muchacha soltó una risita coqueta mientras contemplaba al joven devorar la comida. Sentado holgazanamente sobre la silla, con las piernas apoyadas en un taburete, aquello le recordaba al principio de su juventud cuando notaba el efecto que tenía en las doncellas. Marie no era lo que él consideraría sutil a la hora de demostrar su interés, pero no por ello se aprovecharía de la inocencia de la joven.
"¿Hans?" Oyó decir a una voz, sabiendo perfectamente a quien pertenecía.
"¡El-uhm-sa!" Exclamó medio atragantado por la comida.
Si en su aspecto común era extremadamente bella, así lo era muchísimo más. Nunca la había visto tan hermosa como con su melena suelta. Sin duda debía tener una expresión bastante estúpida en el rostro porque la reina liberó una risita.
"Buenas tarde, Alteza" Saludó Marie, haciendo una reverencia educada.
Hans abandonó su alimento para ponerse de pie, maravillado aún con el aspecto de la joven soberana.
"Buenas tardes, Marie." Respondió Elsa con una sonrisa cálida "No es necesario que te molestes, Hans. Sólo he venido a traerte esto" Explicó la rubia, enseñándole el libro.
El mayordomo la miró con extrañeza, tomando con sus manos el pesado libro. Una chispa de alegría cruzó su rostro al ver el título.
"Sé que no es lo mismo que estar arriba de una embarcación… pero esperaba que esto te anime un poco. Era de mi padre" Dijo Elsa, con cierta timidez.
"Es maravilloso, Elsa. Te lo agradezco" Respondió Hans, sonriendo.
"Marie, ¿puedes dejarnos a solas?" Pido la reina, posando su mirada azul en la joven doncella.
"Por supuesto, Majestad" Respondió reverenciosa Marie, apresurándose a salir por la puerta que daba a las habitaciones de la maestranza.
"Hans, extrañas mucho tu hogar, ¿no es así?" Preguntó Elsa, mirándose lo pies.
El pelirrojo puso una expresión perpleja ante tal pregunta, completamente sorprendido por el súbito interés de la reina por sus asuntos personales. ¿Extrañar mi hogar? Ni hablar. Allí sólo me ignoran, pensó Hans, con dolor. Ser el decimo tercer hijo no era lo que algunos llamarían ventajoso. Era el último eslabón de una larga cadena, el final, el olvidado. Había logrado su carrera naval por mucho insistirle a su padre que lo dejara hacer algo importante. Cuando logró ser almirante y capitán se regocijo, tener una gran tripulación a cargo era todo un honor, pero en el fondo seguía anhelando su lugar en el mundo. En el tiempo que llevaba en Arendelle, debía admitir que algo de eso había encontrado, de pronto tenía un rol, un lugar, personas con quien hablar.
"No. No extraño las Islas del Sur" Respondió, finalmente, al ver que había prolongado demasiado su silencio. "Estoy a gusto aquí. Todos me tratan muy bien, a pesar de… uhmm… mi situación" Explicó, recorriendo con la yema de sus pulgares la superficie del libro que tenía entre sus manos.
"¿Seguro?" Inquirió Elsa, clavando su mirada en la verde de Hans.
"Seguro." Asintió el pelirrojo.
Ante sus ojos Elsa parecía está elucubrando algo más, la observó juntar sus cejas, poniendo esta expresión preocupada tan propia de ella. Mordió su labio inferior antes de volver a preguntar.
"¿Por qué no quieres salir con nosotros?" Dijo al fin.
Hans parpadeó un par de veces, perplejo ante tal pregunto. ¿Acaso le fastidiaba que rechazara sus invitaciones? Simplemente quería librarla de su presencia un rato, pensó sorprendido.
"Porque no me parece oportuno. No estoy en Arendelle en calidad de invitado honorifico" Respondió Hans con voz seca.
"Eso puede arreglarse" Dijo Elsa con simpleza, encogiéndose de hombros.
Depositó el libro con cuidado, sobre la gran mesa de trabajo. Con pasos firmes acortó la distancia entre ambos.
"¿Por qué quieres que salga de paseo contigo y tu familia?" Preguntó el joven, bajando la mirada hasta chocar con los luceros azules de la reina. "Elsa… no tenemos nada, estoy en Arendelle cumpliendo con un castigo que seguramente me merezco… no somos amigos" Explicó Hans y una sensación de desagrado cruzó su pecho al ver el dolor plasmado en los ojos de Elsa. "Lo siento, yo…"
"Tienes razón, Hans. No somos amigos" Susurró la joven, dando un paso hacia atrás. "Espero que disfrutes el libro"
Antes de que pudiera reaccionar, Elsa abandonó la cocina, dejándolo sólo, inmerso en un mar de dudas. Jamás entenderé a las mujeres. JAMÁS, reconoció para sí.
¡Hola! ¿Qué les pareció? El drama se acrecienta entre Elsa y Hans! :O
Honestamente, no hay mejor manera de hacer el camino al trabajo que leyendo sus reviews, son geniales todos y cada uno de ellos. ¡Gracias! :3
Belindana2: Ojala que animes un día y podamos leer un fic tuyo. Muchas gracias por el review :)
Miche Chekealo: Celos, celos everywhere para estos dos. Muchas gracias por el review! :)
Tokeijikakeno orenji: Te soy honesta, no sé qué tal quedaría la cruza de un Fjord y un Hannoveriano, supongo que un equino medio raro, así que no sé si habrá reproducción entre ellos, pero quizás una historia de amor equina, entre fardos de alfalfa y bebederos. Bueno, me fui de tema. Vuelvo. Prometeo que habrá celos por parte de Elsa en breve. :)
Edymar Guillen: Me alegro que te guste tanto la historia, muchas gracias por el review! :)
Denisa Miller: Me dejaste con la intriga, ¿qué esperas que suceda con Niklas?
Lalocanaye: Me estoy reservando ese momento entre ellos para más adelante, quizás dentro de dos o tres capítulos relate ese momento tan ansiado. Me alegro que te haya gustado tanto el capítulo y muchas gracias por el review! :)
Kiks Cullen: Estoy contenta de haber logrado ese efecto "sorpresa" con el tío y Niklas, era básicamente la idea. Muchas gracias por continuar leyendo y por el review! :)
Chibimariana: Ay, sí. A mí me gusta actualizar rápido porque temo perder la inspiración (Horror). Muchas gracias por el review! :)
Haru-vale chan: Bueno, un honor haber colaborado a mejorar tu día a través de la actualización del fic, espero que ahora las cosas hayan mejorado un poco, si no siempre está en Helsa para distraerse un rato. Elsa celosa en breve, lo prometo. Muchas gracias por el review! :)
Patzylin-Donno: Me alegro que te guste tanto mi historia, siempre es una alegría cuando los lectores muestran tanto entusiasmo como es tu caso. Elsa está muy confundida, necesita que la ayuden o algo, me parece. Muchas gracias por el review! :)
Chiara Polairix Edelstein: Me temo que no conozco a esos personajes, pero todas formas muchas gracias por el review! :)
SkyBlue05: La verdad es que Achuz no significa nada en particular que yo sepa, simplemente ese el sonido que hace mi perrita cuando estornuda (^_^). Misterio, si, celos también. Más adelante sabremos quién está detrás de todo esto (muajajajjaja). Muchas gracias por el review! :)
ShirayukiiHanna: Me alegro que te guste y muchas gracias por el review! :)
Un respetuoso saludo de Pascuas para tod s!
Saludos,
Ekishka
