Un nuevo Amanecer
Harry Potter y sus personajes pertenecen a J.K. Rowling, yo simplemente intento escribir con ellos.
Capítulo 6: Comenzando rutinas
Melania estaba muy contenta, pensando en cómo en pocos días las cosas habían cambiado tanto en la Mansión Black, el pequeño Harry la tenía dando vueltas en su pequeña manita, pues hacía tanto tiempo que un niño no vivía en la mansión que esta nueva rutina tenía encantada a la matriarca de la familia Black. Ella acostumbraba a madrugar y comenzar su día desde muy temprano, ahora con su nueva rutina, lo primero que hacía era revisar que Harry se encontrará aún dormido, y bajar al desayunador y esperar a su marido, para desayunar juntos, pocos minutos después de ella Arcturus la saludaba.
-Buenas días querida.-
-Buenas días cariño, ¿como dormiste?.- respondió Melania
-Bien, he pensado que ya llegó el momento de hablar con Sirius, no lo he hecho porque quería darle tiempo para acostumbrarse a su nueva rutina.- le comentó Arcturus
-Habla con él más tarde, y trata de convencerlo, no creo que se niegue, pero le será difícil tomar otras obligaciones ahora que Harry no quiere separarse de él, le ha afectado mucho, sus días con esos horribles muggles.- dijo Melania
-Yo también lo creo, pero no le voy a pedir que tome funciones inmediatamente, solo quiero que esté preparado, para que dentro de un tiempo lo pueda hacer.- dijo Arcturus, comenzando a comer y dando por finalizada la conversación.
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Mientras tanto en otro lugar de la mansión, Sirius Black, despertaba aturdido pues acababa de tener una pesadilla de su estadia en Azkaban, el medimago le dijo que era normal que tenga esos sueños, y que podía tomar una poción sin sueños de vez en cuando, pues era muy peligroso y se podría volver adicto a ella, él realmente no quería arriesgarse, por eso no había tomado ninguna, y llevaba días durmiendo mal, dejo de divagar y se dirigió al baño a cambiarse, pues tenía que pasar por la habitación de su ahijado, el pobrecito desde que lo habían recuperado de casa de los Dursley no se quería separar de él, y pasaban la mayor parte del tiempo juntos, Sirius no tenía idea como harían cuando él volviera a su trabajo de auror que lo mantenía ocupado la mayor parte del tiempo, incluso podría irse días por alguna misión, al menos tenía a su abuela y a Silly, que lo habían ayudado desde que trajo a Harry, Remus aparecía por el día para jugar con su cachorro, pero seguía en su búsqueda de trabajo y no podía quedarse todo el día. Una vez listo se dirigió al cuarto de Harry y al entrar lo encontró, parado sosteniéndose de las barras de la cuna, al verlo se soltó pues quería que Sirius lo cargara y calló sentado en su cuna, comenzando a llorar, Sirius se apresuró a tomarlo en brazos y consolarlo, y poco a poco fue tranquilizándose, la verdad es que Harry ya caminaba un poco antes de toda la tragedia sucedida, pero ahora tenía miedo de intentarlo, Sirius suponía que se debía a la experiencia traumática que vivió, lo que causó este temor.
-Tranquiló pequeño yo no te dejaré.- dijo Sirius a Harry, quien le sonrió a su padrino, mientras este lo lanzaba por los aires, haciendo reír al menor.
-Bien Harry, vamos a cambiarte.- le dijo a Sirius mientras escuchaba balbucear a Harry sentado en su cuna, mientras él buscaba su ropa. Al final escogió una camiseta azul con un estampado de una snitch en el pecho y un par de pantalones blancos, junto a unos mocasines del color de la camisa, debía dar gracias a su abuela quien se había encargado de comprarle de todo a Harry, y parecía que el bebé tenía más ropa que el mismo.
-Nutoo... nutooo.- llamaba Harry a su padrino desde su cuna. Sirius sonrió, como cada vez que escuchaba a su ahijado llamarlo, con su vocecita.
-Bien pequeño Prongs, vamos a cambiarte, y después iremos con la abuela, que te parece.- hablaba Sirius con Harry mientras lo cambiaba y este jugaba con sus piecitos impidendole dicha tarea.
Después de pasar varios minutos intentando cambiar a Harry consiguiéndolo mucho después, lo levanto en brazos y se dirigieron al desayunador. Ahí se encontraban sus abuelos quienes ya estaban por terminar de desayunar.
-Buenos días abuelo.. abuela.- saludó Sirius mientras se sentaba y transformaba la silla a su lado en una sillita alta para darle de comer al pequeño Harry.
-Buenos días querido, veo que ustedes dos han amanecido muy contentos el día de hoy.- saludó Melania
-Buen día hijo, estaba por retirarme pero quiero hablar más tarde contigo.- saludó Arcturus, antes de levantarse
-Por supuesto abuelo, más tarde te busco en tu despacho.- dijo Sirius, viendo cómo su abuelo asentía y se retiraba.
-Dame acá a este guapo bebé, yo le doy de comer mientras tú desayunas.- dijo Melania a Sirius, quien aceptó de inmediato
-¿Sabes de que quiere hablar el abuelo conmigo, abuela?.- preguntó Sirius
-La verdad si, pero tendrás que esperar a que tu abuelo te lo comente, no es nada malo así que despreocúpate.- aclaró Melania
-Bueno al menos eso me tranquiliza.- expresó Sirius, y comenzó a comer.
Al terminar de desayunar su abuela, se llevó a Harry al cuarto de juegos y él se dirigió al despacho para hablar con su abuelo de una vez por todas. Al llegar tocó la puerta y después de recibir el permiso de su abuelo, entró en la habitación, encontrando a Arcturus revisando una documentación.
-Bien abuelo, aquí me tienes, de que deseabas hablar conmigo.- preguntó Sirius, yendo directo al grano, Arcturus suspiró, y procedió a contestarle a su nieto.
-Como bien sabrás Sirius, desde antes de que salieras de Azkaban, mi objetivo fue darte el mando de la familia, tú sabes que ya estoy viejo, y creo que ha llegado el momento de que tú dirijas nuestra familia, sé que tu intención es volver a tu trabajo como auror, pero me gustaría que lo pensaras un poco más, pues tú sabes lo peligroso que es ese trabajo y ahora tienes a Harry y debes preocuparte por su bienestar y con ese trabajo, casi no lo verás.- declaró Arcturus, mirando a su nieto, quien lo observaba en silencio
-No se que decirte abuelo, se que tienes en razón en lo de mi trabajo, yo mismo lo he estado pensando y la idea no me entusiasma mucho, pero no creo estar preparado para asumir esa responsabilidad, hasta hace muy poco yo estaba repudiado en esta familia y aunque sé que las cosas son diferentes ahora, no creo que sea lo correcto.- expresó Sirius a su abuelo, mirándole seriamente
-Lo se Sirius, y no te pido que lo hagas ahora, tal vez en unos meses más que tengas un rutina con la que estés a gusto y ya Harry, no sea tan dependiente de ti, puedas asumir el rol que te corresponde, yo tengo plena confianza en tí, eres un Black después de todo y naciste para esto, por mas que lo quieras negar.
-Está bien abuelo, te daré el gusto, pero dentro de unos meses hasta ese entonces puedes irme indicando los asuntos familiares e iré poniéndome al corriente de todo.- respondió Sirius, pues no tenía otra alternativa, sabía que su abuelo le insistiría siempre si es que se opusiera.
-Eso era la respuesta que quería escuchar hijo, no te preocupes lo harás bien, y llevarás la gloria a nuestro apellido nuevamente.- dijo Arcturus con un brillo en sus ojos
-Eso esperó abuelo, eso espero yo también.- le dijo Sirius, y sin más se despidió de su abuelo, tenía mucho en lo que pensar y es que su vida en unos días había dado un vuelco completamente arrebatador. Se dirigió al salón de juegos para ver al pequeño Prongs, cuando llegó ahí, se dio cuenta que sus primas Narcissa y Andrómeda habían venido de visita con sus respectivos hijos, la verdad aún le guardaba un poco de rencor a Narcissa pues su marido es un Mortífago, pero tendiendo en cuenta que ahora vive en la casa de su familia y que ellos apoyaban abiertamente al innombrable, era mejor dejarlo pasar. Dejo de pensar y se acercó a saludar a sus primas.
-Hola Cissy...Dromeda.- les dio un beso a cada una y observó como la pequeña Dora jugaba con sus primos manteniéndolos entretenidos.
-¿Como haz estado, Sirius?.- preguntó Andrómeda, mientras tomaba su té
-Cada día mejor Dromeda, Harry me mantiene entretenido, y se me hace más fácil olvidar, Remus suele venir a diario también.- comentó Sirius
-¿Te quedarás viviendo aquí en la mansión?.- preguntó Narcissa
-Los abuelos me lo pidieron y acepté, así que por el momento sí, es más conveniente por la ayuda que me brindan con Harry.- dijo Sirius observando a los niños jugar, realmente se llevaban bien, incluso Harry y el pequeño Malfoy se llevaban bien, era una ternura ver como tenían una conversación en su pequeño lenguaje.
-Me alegro que te quedes, le hará bien a los niños crecer acompañados, así como una vez nosotros crecimos juntos.- dijo Andrómeda, contenta por su primo
-Yo también lo creo Sirius, solo basta mirarlos jugar, Merlin quiera y siempre se lleven igual.- mencionó Narcissa, mientras Sirius asentía a lo dicho, mirando a los niños y pensando en qué tal y como dijeron sus primas hasta ellos no lleguen, toda la maldad que a ellos les tocó vivir, y entonces se dijo a sí mismo que por ello se convertiría en Lord Black, para que sus sobrinos y su ahijado no tengan que sufrir nunca, él se encargaría de ello.
Disculpen la tardanza, pero ya está aquí el nuevo capítulo, uno muy tranquilo, pero esto dará pie a muchas cosas, nos vemos en el siguiente capítulo.
Besos
