Apenas terminada la llamada mi mente se encontraba en blanco, en la mano el auricular siendo detalladamente observado, el color, la forma y el poco uso que había tenido. . . vaya teléfono más feo tenía y lo peor es que no recordaba cuando lo había comprado. Nuevamente mi mente divagaba en cosas triviales.

''Janine''

Dije casi como un susurro, algo que deseaba escuchar en alto, el nombre de una mujer con quién probablemente él estaba compartiendo su vida, seguramente cansado de mi incidente actitud por ignorar sus sentimientos. . . sí claro, Sherlock ''tiene sentimientos'' aunque la mayoría del tiempo pareciera un ser inmutable.

''John, él ya te olvidó, tú deberías seguir con tu vida también. Tú fuiste quién rechazó todo esto. ''

Aquella frase resonaba en mi cabeza.

Era hora de ir al trabajo. Ya iban a ser 7:30 am.

Sin pena ni gloria terminó el rutinario día.

Pero algo había de diferente en la atmosfera, algo había cambiado en el universo, ahora pareciese que yo era parte de ese cambio, fue como una avalancha de sentimientos golpeando todo el fondo de mi estómago, un torbellino de sensaciones y emociones, una aceleración intensa de pulsaciones en mi pecho, la sangre fluía rápidamente y ya sabía por qué, había antes imaginado como sería una situación así, pero nunca tan repentina. Había decidido caminar del trabajo hacia casa y a una cuadra de llegar a mi destino final lo vi. Sherlock esperando en la acera de enfrente.

La primera reacción que tuve fue continuar mi camino, detenerme en mi puerta para buscar las llaves, abrir la puerta, todo esto dándole la espalda, no quería que viera cuan nervioso me encontraba, mi mano izquierda comenzaba a temblar como un mero sufriente del síndrome de Parkinson, me sentía tan vulnerable solo con su presencia ¿Qué le podía decir? ¿Qué pretendía hacer? ¿Qué? ¡¿Qué?!

Estaba tan confundido.

Solo su presencia.

Los 5 segundos más largos de toda mi vida que también fueron los 5 segundos de mi debilidad humana. Afortunadamente, gracias al estrés del día a día pude mostrarme tranquilo y guardar compostura ante tal situación, luego que volví en mí, giré la cabeza en dirección a mi pálido visitante.

Ahí se encontraba, expectante.

Mirándome fieramente, como un cazador mira a su bestia. Sus rasgos y líneas de expresión se habían acentuado más en su rostro, los años a pesar que habían sido pocos, pareciese que no habían pasado inadvertidos en su vida. Hice un ademán, invitándolo a pasar y casi automáticamente esbocé una sonrisa. Él comenzó a caminar hacia mi puerta, sonriendo para sí, miró hacia abajo para evitar contacto visual en ese momento, yo entré y dejé medio abierta la puerta principal.

Cuando ingresé, situé mi maletín con documentos e instrumentos personales donde siempre, en la mesa del corredor y escuché como detrás de mí se cerraba la puerta.

-Siéntete como en casa, ahí está el control de la televisión, yo ya regreso.-

Entonces fui interrumpido

-John-

Otra vez, esa voz.

-John, no me puedo quedar mucho tiempo. Mi vuelo sale en 5 horas, me voy del país.-

Una apuñalada en el pecho, un nudo en la garganta, pero jamás demuestres aquello, sereno, sereno.

-¿A dónde vas?- Esta vez lo dije mirándolo directamente a los ojos, entre el lugar que separaba la sala del corredor.

-Me iré a vivir a la ciudad donde nacimos, me he cansado de este lugar y de todos los otros lugares que he vivido pero en sí es porque se me ha puesto a cargo de los negocios que tiene mi familia ahí, probablemente ya no vuelva jamás. Así que pueda que esta sea la última vez que nos veamos.-

Donde todo comenzó.

Hubo un silencio de 1 minuto, yo lo miraba directamente, observando con detalle cada nueva línea de expresión que se dibujaba en su terso rostro del ayer.

El tiempo jamás perdona, debe ser parte de la igualdad que todos merecemos: Al final todos moriremos.

Pero era hora.

Era ahora o nunca.