Disclaimer: Desde las profundidades siniestras de nuestra mente, hemos vuelto con esta pasión prohibida, rompiendo con las parejas establecidas y desafiando los estándares de la sociedad mágica. Claro, los personajes le pertenecen a JK Rowling. A Millionaire's First Love, no nos pertenece en ningún sentido. Es de sus respectivos creadores. Esta historia es parte del Reto «Verano de películas» del Drinny fest, del grupo Drinny/Dranny: ¡El mejor amor prohibido!

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A MILLIONAIRE'S FIRST LOVE

By

The Darkness Princess & Lady Muerte


Para ustedes que nos miran desde el cielo.

Siempre estarán en nuestros corazones.

D.B.M.F.

*º*º*º

La vida contigo.

Los días pasaron y la vida para Ginny, era alucinantemente grandiosa.

Era la hora de educación física, ella estaba sentada en una banca con Neville a su lado, él se había salvado de seguir la tortuosa rutina de ejercicios que la profesora Hooch planeaba para ellos, debido a una torcedura en su pie derecho, causada por un pequeño accidente en casa.

—¿Cómo te va con él? —preguntó curioso. Draco procuraba pasar la mayor parte del día con ella, causando que su tiempo juntos se viera reducido a platicas cortas y breves, a veces solos y otras con el resto de sus amigos.

—Sé que te tengo abandonado —comentó apenada.

Neville chasqueó su lengua y sonrió amable. —Esta bien.

—No, no lo ésta… quiero a mi amigo de vuelta. Te extraño, ¿sabes?

—Yo también.

—Le pondré remedió, este fin de semana hagamos algo, lo que quieras.

—¿No se enojara…?

—No y si lo hace, que se aguante —dijo, mostrando su lengua.

—Eres feliz.

—Vivir con él no es cómo pensé… ¡es mejor! Tenemos diferencias y resolverlas es toda una aventura, nos peleamos, nos reconciliamos, nos divertimos, es…

Él la estudió con detenimiento, se veía mejor que nunca, casi podía decir que no estaba enferma. Sus ojos brillaban como dos estrellas y su sonrisa transmitía tanta alegría, cuando hablaba había tanta pasión y vida, que era envidiable, muchos que estaban completamente sanos, ya quisieran poder hablar de esa forma sobre sus días.

—Te dije que el amor llegaría a ti.

—Sí, tenías razón —murmuró y su sonrisa se fue apagando—, pero no sé cuánto tiempo podré disfrutarlo, ¿viviré hasta el invierno?, ¿podré pasar una navidad con él?

Neville se vio inundado por la tristeza, normalmente se mantenía entero para ella, pero después de haberla escuchado hablar así, lo destrozaba pensar que el tiempo se le estaba acabando.

—Estoy seguro que sí —respondió buscando sonar firme, pero ella lo conocía bien y había notado la duda en su voz.

Recargó la cabeza en su hombro y cerró los ojos, no lloraría… aún estaba ahí y eso era lo importante.

«Tengo el presente, aún estoy aquí.»

Su amigo tomó su mano, apretándola como muestra de apoyo. Ella le correspondió, devolviéndole el gesto.

—¿Crees qué puedas jugar el siguiente partido?

Él como ella se sintieron mejor cuando la conversación se dirigió a otro rumbo.

Habían ganado el anterior partido contra el grupo B con su equipo "Ravenclaw", ahora les tocaba jugar contra el grupo C, su equipo se llamaba "Hufflepuff", no iba a ser un juego fácil, pero ahora que Draco había decidido participar, podría ser que su equipo tuviera oportunidad.

—Espero que sí.

*º*º*º

Ron había estado comportándose realmente extraño, Harry y Hermione, de inmediato lo habían notado. Incluso había estado menos malhumorado al ver a su hermana con Malfoy y eso no era buena señal. Habían acordado hablar con él por la tarde, para ver qué podían sonsacarle, aunque Harry ya sospechaba que se trataba de la chica de la ciudad.

Ronald no lograba concentrarse, le estaba costando sacar adelante su trabajo en el taller, tenía la mente echa bolas y todo por culpa de esa riquilla. La noche anterior le había llegado un mensaje de ella, al principio creyó que cancelaría su salida y hasta sintió alivio por eso, pero no había sido así, le avisaba de su llegada al pueblo a las 4.

—Joder —murmuró por quinta vez, salió de debajo del coche, estaba manchado de aceite.

Quizás era él quién debería cancelar esa cita.

Demonios, no tenía ni la menor idea de qué hacer con ella. ¿A dónde la llevaría? Tenía el pago de la semana y un poco más ahorrado, pero ¿sería suficiente?, ¿qué podía hacer para una chica rica que podía ir a cualquier lugar?, ¿cómo la impresionaría?

—¿Por qué de tan mal humor Won-Won? —preguntó Seamus con tono burlón.

—No es tu asuntó —dijo levantándose y aventando la llave que traía sobre el mueble de herramientas. Se dirigió a la zona de lockers, dispuesto a escribirle a Pansy para decirle que ya no quería salir con ella, era lo mejor.

—¿Ron, quieres ir por una cerveza? —cuestionó Harry, recargándose en el marco de la habitación.

Asintió de forma distraída.—Te veo afuera.

Ronald se apresuró a sacar su teléfono de su mochila, pero al intentar prenderlo éste no funcionó. Se le había acabado la batería.

Hasta eso le salía mal.

Se recargó contra los lockers y golpeó su cabeza contra uno.

*º*º*º

Ginny se sacudió las manos, había estado ayudando a Hagrid con el jardín. La tarde los había alcanzado, así que habían dado por terminada su jornada.

—Espero que florezcan pronto.

—Lo harán.

—Quiero que el jardín luzca hermoso —mencionó, quería llegar a verlo con todas las flores crecidas, con los aromas llenando el lugar.

—Con todo el empeño que le estás poniendo, seguro que lo lograrás.

—Gracias por tu ayuda, Hagrid.

—No es nada, pequeña —habló jocoso—. Es tarde y debo ir a alimentar a mis mascotas.

—Un día deberías quedarte a cenar.

—Lo haré con gusto, gracias.

Se despidió momentos después y Ginevra admiró su obra con las manos en la cintura. Exhaló cansada, había sido un día largo y aún debía ir a preparar la cena.

Se quitó su mandil de jardinería y guardó todo en su lugar, antes de entrar a la casa, la cual estaba muy silenciosa, le hacía pensar que estaba sola, pero ella sabía que no era así. Se lavó las manos y fue en busca de Draco.

Caminó por el lugar hasta llegar a la parte de atrás dónde se encontraba una piscina —la cual habían terminado de arreglar—, sabía que él había estado invirtiendo en el arreglo del lugar, aún no entendía de dónde sacaba todo el dinero y él no hablaba mucho al respecto. Después de su visita a Londres, todo había cambiado, ella pensaba que había llegado a un tipo de acuerdo con el señor Snape, a cambio de buenas calificaciones y asistencia.

Sus ojos no tardaron en encontrarlo en la piscina, se quedó quieta recargada en uno de los arcos que rodeaban la habitación. En el centró había un enorme domo, que alimentaba de luz el lugar y de noche se podían contemplar los luceros desde ahí.

Él era tan guapo y parecía que cada día se volvía más atractivo, pues estaba embarneciendo. Iba a convertirse en un hombre arrebatador, era una pena que ella no estuviera para verlo realizado, exitoso… y feliz.

No ella no podía soñar con envejecer a su lado, eso estaba más allá de su alcance. Sólo esperaba que cuando ella ya no estuviera él pudiera rehacer su vida y encontrar una buena mujer con quién compartirla, alguien que lo entendiera, que pudiera ver debajo de su fría personalidad y sobre todo que le diera el amor que tanto él necesitaba.

Se limpió las lagrimas, si él las notaba se preocuparía.

Pasaron unos minutos más, en los que se dedicó a admirarlo. Si parecía una boba ahí, comiéndoselo con los ojos, nunca se acostumbraría a verlo así, aún no lo veía completamente desnudo y no es porque ella no hubiese deseado hacerlo, pero él y su afán de seguir las reglas, los contactos físicos tenían un límite, algo que ella detestaba.

No podía creer su fuerza de voluntad, ella era realmente débil, quería una relación normal de novios, dónde pudiesen tener momentos apasionados, incluso… hacer el amor, pero él no quería ponerla en riesgo.

Vaya dilema.

Al diablo los doctores con sus tontas recomendaciones y su enfermedad. No iba a permitir que eso le impidiera vivir su amor con libertad, pero convencer a Draco de eso, ese si que era un problema.

—¿Terminaste de verme?

Ella enrojeció al ser descubierta, deshizo su postura y dio los pasos que le faltaban hacia él. —Necesito otro par de manos para hacer la cena.

Draco se arrimó a la orilla y arrugó su gesto. —Salgamos a cenar.

Se puso de cuclillas, una pequeña sonrisa adornó sus labios. —No quiero —respondió infantil.

—¿Por qué?

—Primero, no necesitamos salir siempre, segundo, es bueno ahorrar dinero y tercero, quiero que cocines conmigo.

Él enarcó su ceja y soltó una risa perfecta. —Sé que no te cansas de mi, pero no soy tu siamés y definitivamente no cocino. Tú tampoco tienes que hacerlo, de saber que querías mudarte aquí para eso… te hubiera dicho "sí" desde antes.

Ella bufó divertida, rodando sus ojos. —Serás tonto… ¿en verdad sabes cuán molesto eres?

En respuesta a su provocación la salpicó de agua y ella se alejó riendo.

—Sal de ahí, ¡ya!… ayúdame con la cena.

—Aún es temprano —comentó nadando placidamente—, ven un rato conmigo.

Lo miró con los brazos cruzados. —La cena no se hará sola.

—Te ayudaré, en serio —agregó para convencerla.

—No se si confiar en ti, "don no muevo ni un dedo, más que para encender el microondas".

Draco hizo una mueca. —Confía, ¿acaso te he defraudado?

Ginny se llevó un dedo a su barbilla, meditando. —No lo sé.

—Trae tu trasero de bebé aquí o iré por ti.

Una sonrisa creció en la boca de ella. —No necesito de tu ayuda. —Se sentó en la silla reclinable de playa, se sacó los zapatos y se desabrochó el suéter, botón a botón, consciente de que Draco la estaba mirando atentamente.

—¿Qué es lo que haces?

—Quitarme la ropa, no me meteré ahí con ella.

—Ve al cuarto a cambiarte, ¿no tienes un traje de baño?, ¿un bikini?

—Los deje en el orfanato —contestó traviesa. Se levantó y se quitó el vestido que llevaba, mostrando su figura apenas cubierta por su ropa interior de corte juvenil con estampado de pequeñas flores. Se soltó el cabello y así estuvo lista, sin duda una imagen sugerente que alteró a Draco.

—¡Demonios, Ginny!

Sonrió picara, claramente gozando de la situación. —¡Allá voy! —Se encarriló un poco y saltó al agua causando un salpicadero a su alrededor.

Draco se quejó y soltó un improperio, se pasó la mano por la cara limpiándose un poco.

Ginevra salió con una exclamación. —¡Esta tibia!

—¿Tenías que hacer todo ese espectáculo? Eres muy ruidosa.

—Y tú un gruñón, ¿querías que me metiera, no? Ahora déjame disfrutar —profirió sacándole la lengua, apenas estaba estirando un poco cuando sintió a Draco a su alrededor, se detuvo y él la rodeó con sus brazos sorprendiéndola con un beso que les supo a gloria.

En algún punto Ginny había decidido abrazarlo por el cuello, sus frentes aún se unían, mientras sus miradas se fundían, ambos tenían una sonrisa de tontos enamorados plasmada en la cara, aunque él nunca lo admitiera.

—Nademos un poco —sugirió empezando a separarse.

—No quiero —musitó, enrollando sus piernas a la cadera de él.

—Ginevra —pidió entrecerrando sus ojos, pasó saliva al sentir como ella se apretaba más a su cuerpo.

—¿Qué? —preguntó con tono inocente, su aliento calido acarició el oído de Draco, logrando que él sintiera un escalofrío.

—No seas una niña, suéltate.

—No quiero. —Su boca recorrió la línea de la barba de Draco, consiguiendo que él cerrara los ojos y respirara con fuerza.

Ella sintió como él aumentaba la presión de su agarre, sentía su resistencia tambalear. Atrapó su labio inferior, mordiéndolo suavemente, para después besarlo con toda la calma del mundo, alargando cada roce. Sus dedos se perdieron en su nuca, bajando hacia sus omoplatos, amaba sentir su cuerpo tensarse con sus caricias.

Él se dejó llevar por el momento, sólo eran un par de besos, no creía que aquello se le fuera a salir de la manos, después de todo tenía muy en cuenta lo que podía perder si eso pasaba.

Rompió el beso y con la voz enronquecida le dijo: —Respira.

Parpadeó confundida y apenas alcanzó a tomar un bocado de aire, cuando él ya la besaba sumergiéndolos. Ella no tuvo tiempo para sorprenderse, cuando ya se encontraba respondiendo con gusto, regocijándose en su interior por conseguir que él se dejara llevar. No tenía miedo de ahogarse, confiaba en él, podía sentir ese jalón en la panza de emoción.

Malfoy la acarició con suavidad, mientras daban vueltas bajo el agua, saliendo a tomar aire apenas unos segundos antes de encadenar sus bocas con la ambición de explorar más y más de esas sensaciones que solo experimentaban al estar juntos y que crecían volviéndose algo nuevo a lo cual podían convertirse en adictos.

El agua dejó de ser eso y ahora parecían estar nadando en un mar de lava, todo se volvió más intenso, un cosquilleo de fuego los arrasó y Draco se encontró acorralando a Ginny contra la pared de la piscina, mientras succionaba la curva de cuello y sus caderas se rozaban, arrancando un par de jadeos de ambos.

Se sentía mareada por lo que estaba sintiendo y no quería que aquello se detuviera, su pulso estaba un poco fuera de control, pero no se sentía enferma o adolorida. Era todo lo contrario, se sentía muy viva, calida, amada y deseada… justo en ese instante cuando él la estaba tratando no con la delicadeza de alguien que se esta muriendo sino con la pasión de un hombre que esta con la mujer que quiere y que lo enciende. Si eso era lo que había estado deseando, ¿podía incluso estar más feliz en ese momento? No lo sabía, pero estar así con él, era correcto y no quería que nada lo empañara.

Él estaba hechizado por cada una de las reacciones que ella tenía a sus besos, sus caricias. Era su novia y no había tenido la oportunidad de cruzar la primera base, no era un monje tailandés, sabía la razón, era esa que seguía ahí detrás de su mente nublada, gritando, pero por todos los dioses, era sólo un chico que nunca había tenido que refrenarse para no llevarse a la cama a la chica que quería. Todo esto era nuevo para él y manejarlo no era tan sencillo como pensarlo, no tenía la suficiente fuerza o madurez y mucho menos cuando podía sentir cuánto ella estaba disfrutando de esto.

—Draco… —musitó en un corto sonido sofocado.

Él volvió sobre su camino de besos, yendo por ese par de pétalos rosados, los tomó de forma pausada, embriagándose con su sabor, con cada rincón y con su pequeña lengua juguetona.

El deleite que la embargó la hizo ondularse contra él, Draco deslizó en respuesta sus dedos por una de sus piernas enrollada alrededor de él, mientras su mano libre rodaba suavemente por su costado hasta posarse firmemente sobre uno de sus pechos.

Ginny se derritió contra él, emitiendo un pequeño ronroneo, haciendo su cabeza hacía atrás.

La observó con los ojos grises oscurecidos, se veía hermosa, con sus mejillas arreboladas y sus labios entreabiertos invitándolo a devorarlos, a seguir. Se quedó quieto, calmándose un poco, podía sentir una incipiente erección bajo su traje de baño. Estaba tentado entre seguir o dejar que el fuego se extinguiera, aquello aunque se sentía bien, era muy peligroso.

Entre el deber y el deseo.

Al final sabía lo que ganaría.

*º*º*º

En el bar, Ron estaba sentado en la mesa con los hombros caídos y hacia enfrente. Era una imagen algo lastimosa de ver para sus dos amigos, que frente a él, no sabían muy bien por dónde empezar a atacar el problema.

Hermione carraspeó e intento poner una sonrisa. —Eh… queríamos hablar contigo.

—¿Es una de esas salidas? —inquirió, alzando sus ojos azules, para acusarlos con ellos.

—¿Cómo?

—Sí, ustedes dos contra mi, porque no lo necesito —respondió irritado.

—No seas imbécil, esto no es así —interpeló Harry, crispando sus cejas.

—Desde que comenzaron a salir…

—No te atrevas a decir que te hemos hecho a un lado, porque eso es una gran mentira —aclaró Hermione, mirándolo con el filo de unas dagas listas para lanzarse—. Somos amigos y eso es lo que buscamos que recuerdes esta noche, si es que tu necedad y orgullo te permiten ver.

Ronald resopló audiblemente, se reclinó en su asiento torciendo su cara.

—Escúpelo ya — mencionó con ligera exasperación.

—Voy a necesitar más de estás antes de comenzar a hablar.

Hermione puso sus ojos en blanco. —No queremos hablar contigo borracho.

—No lo entiendes.

—Tal vez sea chica, pero eso no me hace tonta —replicó, torciendo su boca.

—Lo sé, eres una sabelotodo, pero tal vez Hermione, haya cosas que no conozcas…

Harry no quería que sus dos amigos comenzaran una de sus muchas peleas. Ese no era el objetivo de la salida y la verdad es que no quería tomar partido por ninguno. Quería a su novia, pero no iba a pasar otra temporada sin hablar con Ron, como en cuarto año o en séptimo cuando se habían enojado.

—Tomaremos otra ronda y luego comenzarás a hablar —comunicó interrumpiendo las miradas de riña que se lanzaban esos dos.

El momento tenso no se disipó tan fácil, duró por lo menos hasta que Ron sintió su lengua floja y el nudo que tenía en su garganta desde el día en que se había metido en ese lío parecía menos denso. De hecho comenzaba a sentirse más ligero, probablemente se debía al alcohol.

—Ella aceptó salir conmigo y no tengo la reverenda idea de qué hacer con eso.

Las cejas de Hermione se alzaron hasta su máximo punto y no pudo contener un jadeo de sorpresa. Harry aunque no esperaba aquello, se recompuso más rápido.

—Espera, ¿no es eso lo qué querías?

—Sí… no, demonios… claro, ¡joder!… es ardiente, pero es una molestia y luego esta lo que dijeron los idiotas de Seamus y Dean —comentó con resentimiento, apretando su mandíbula, más por impotencia que por enojo, incluso sus manos se había vuelto puños.

—¿Qué dijeron? —cuestionó Hermione con interés, ya quería saber que burrada habían dicho ese par.

—Que ella está fuera de mis posibilidades y… es cierto.

Harry volteó a ver a su amiga, los dos intercambiaron una mirada.

—También lo creen —espetó disgustado, chasqueando su lengua. Justo lo que necesitaba otra carga de mierda para sentirse más perdedor.

—Ron… no es eso.

—Claro que lo es, me están mirando con pena…

—No digas idioteces, Sirius dice que no hay nada imposible y menos cuando involucra a chicas. Ve a mi padre y mi madre, no se llevaban bien, muchos apostaron a que ella no saldría con él y terminaron juntos.

—Harry tiene razón, si te gusta y… ella aceptó salir contigo tal vez signifique algo —apoyó Hermione, aunque no estaba muy convencida del asunto, pero tampoco quería hablar de más, ella no conocía a la chica y tampoco adivinaba el futuro. En eso si le daba la razón a Ron, no conocía todo.

—Creo que me gusta.

—¿Algo pasajero? ¿Sólo para un polvo?

—Dios, Harry… —reprendió su novia— que horrible palabra.

El rostro de Ron se tornó tan rojo como su melena, apartó la mirada observando su tarro. —No lo sé.

Hermione soltó un ruido de desaprobación. —Las mujeres tenemos corazón, sé que algunas pareciera que no y que les gusta las relaciones por una noche, pero si es eso no deberías estar…

Harry le pasó el brazo por sus hombros atrayéndola hacía él, depositó un beso en su sien: —Te quiero y mucho, pero creo que no lo ves desde nuestra perspectiva.

Se alejó de él con la frente fruncida. —¿A qué te refieres?

—No esperes que él se haya enamorado de ella ya.

—No dije eso, pero él debe tener claro lo que busca, así no se meterá en tantos problemas.

Ronald se llevó las manos a la cabeza, sus codos permanecieron conectados a la mesa, sosteniéndolo en esa posición. —No voy a salir con ella.

—¿Qué? Pero, ¿por qué? —preguntó incrédula, dejando de lado su pequeña disputa con Harry.

—Fui un idiota, ni siquiera pensé lo que decía cuando la invite…

—Pero aceptó.

—Y no se qué hacer con eso, ¿a dónde la llevaría? Sólo soy un pobretón de pueblo.

—Eres más que eso, Ron —mencionó con cariño—. No creo que ella sea tan tonta como para no verlo y además aceptó sabiendo que esto no es la ciudad. Y por lo que más quieras deja de decir que eres un pobretón, tienes que trabajar en tu autoestima.

—Todos saben que lo soy y ella también —soltó desanimado, alzando su cara larga para ver a sus amigos.

—Entonces sabe a que atenerse, no podrás darle lujos en su salida, pero puedes enseñarle los lugares de aquí, mostrarle quién eres y porqué amamos este pueblo —aconsejó optimista, Hermione.

—Tiene razón, si te gusta, ve por ella.

—¿Y si sale mal todo?

—Nos tienes a nosotros —comentó ella. Ron no pareció convencerse con eso, no lo consolaba.

—Invitaremos las rondas de cerveza y comida, no habrá límite.

Ronald casi logró sonreír después de eso, la promesa de alcoholizarse y tener la panza llena, no le parecía tan mala.

—¿Cuándo la verás?

—Mañana a las 4.

—Tenemos una cita por planear y tengo unas ideas — comentó Hermione con una gran sonrisa.

—Espero no sean aburridas — se apuró a decir Ron.

—¡Oye!

Harry sólo se rió, su novia podía ser una ratoncita de biblioteca, pero era brillante. — ¿Por qué no le preguntamos a Sirius? Seguro él también tiene buenas ideas.

—Eso es genial, ¿crees qué quiera ayudarme? —Porque era mejor preguntarle al mujeriego padrino de su amigo que a sus hermanos, que de seguro se burlarían de él y mucho más los gemelos, que aunque tenían ideas fantásticas y les iba bien con las chicas, aprovechaban cada oportunidad que tenían para reírse a sus costillas.

—Con suerte sigue en la casa.

—Apurémonos entonces —comentó resentida.

—Yo si quiero escuchar tus ideas —susurró Harry, tomando su mano bajo la mesa —. Tal vez podamos hacer alguna.

Hermione se ruborizó, sintiendo un cosquilleó.

—¿No van a comenzar a besuquearse frente a mi, verdad?

—No, Ron.

*º*º*º

Draco se acercó a la cocina con pasos pesarosos, había tenido una pelea con Ginny en la piscina, la cual no terminó bien para ninguno de los dos. Se recargó en el marco de la puerta y respiró largamente, no quería irse a la cama sin resolverlo. Fue hasta ella y la abrazó por detrás, Ginny se puso rígida como una tabla pero poco a poco se fue recargando contra él, dejó de cortar el tomate y cerró sus ojos llorosos.

—No quiero estar así contigo.

—¿Crees qué yo si?

—No lo sé, Draco.

Él sintió una horrible sensación de desazón posarse en su pecho. —No es porque no quiera estar contigo.

—Es por mi enfermedad, lo sé.

Se quedó callado, sin encontrar las palabras correctas para remediar el rechazo que le había hecho. Ginevra se deslizó lejos, a pesar de la reticencia de él para dejarla ir.

—Ginny...

—No lo digas. Sé que es lógico, que te preocupes por mi, pero tengo derecho a estar molesta, permíteme estarlo —pronunció con su barbilla temblando, le lanzó una última mirada antes de salir de ahí.

Deseó poder ir tras ella, pero no era buen momento, él también estaba echo un pequeño desastre. Soltó una exclamación de impotencia, mientras miraba el techo con suplica.

*º*º*º

Después de casi dos horas y de tener una conversación vía Skype con sus dos amigos —los cuales aunque no lo habían ayudado mucho, al menos habían mejorado su humor—, estuvo listo para ir a su cuarto, esperaba que Ginny estuviese más calmada. Había terminado los emparedados, no habían resultado tan difícil de hacer después de todo. Subió una bandeja con la cena y cuando entró a la habitación, notó que estaba vacía. Dejó la bandeja en la cama y se dispuso a buscarla, fue al cuarto de baño, pero no estaba ahí.

«Joder, que no se haya ido.»

No estaba en la planta baja, había estado ahí y no podría haber pasado sin que él se diera cuenta. Se pasó la mano por los cabellos rubios, jalándose un poco. Se movió por los cuartos, pero no la encontró. Preocupado y desesperado, fue por su celular y mientras salía del cuarto tecleaba apresurado, notó que la puerta del ático estaba abierta.

Él ni siquiera había querido entrar ahí, pero podía ser que ella estuviera dentro. Subió los escalones de dos en dos que soltaron sonidos rechinido. Se asomó con cautela y a primera vista no vio nada. Así que entró por completo y apenas avanzó observó de inmediato a Ginny sentada en el alfeizar de la gran ventana que cubría el frente de la habitación. Había muchas cajas ahí y varios muebles viejos, entre otras cosas, con telarañas y capas de polvo. No era un lugar para que ella estuviese.

—Ginevra.

Ella ladeó su rostro hacia él. —Deberíamos cambiar el cuarto a esta habitación, me gusta esta ventana, podríamos ver el cielo antes de dormir y al levantarnos.

—Ven aquí —pidió estirando su mano hacia ella. Hacia frío ahí arriba y ella sólo traía puesto un pijama ligero, lo último que quería era que pescará un resfriado.

—¿Lo pensarás?

—Ya veremos.

Se bajó del lugar y fue hasta él, tomando su mano. Draco la estrechó con fuerza y ella escondió su rostro en su torso, respirando el aroma impregnado de su colonia.

—Lo siento.

—Yo también.

Llegaron a su cuarto y ella vio la bandeja de comida. —Los terminaste —mencionó asombrada, giró su cuerpo hacia él con la diversión brillando en sus ojos—, ¿no fue difícil?

Él rodó sus ojos y siguió caminando, haciéndose el desentendido. Ella sonrió orgullosa y lo siguió, después de todo no moriría de hambre, estaba aprendiendo que podía cocinarse.

*º*º*º

Ginny despertó de buen ánimo justo el que necesitaba para disfrutar del fin de semana. Lo que había pasado con Draco aún la entristecía, pero no iba a dejar que eso la dominara, volvería a tocar el tema con él, pero ahora sin caer en enojos.

—¿Estás segura de esto? —inquirió, su ceja se disparó hacia arriba al ver la vieja bicicleta. ¿Cómo había terminado accediendo a esto?

—Sí —respondió entusiasmada.

—Tengo una moto, Ginevra.

—¿La tienes? ¿Dónde? ¿La trajiste en ese viaje que hiciste a Londres?

—Sí, esta guardada.

—¡Genial! Daremos un paseo en ella... otro día.

—¿Qué tal hoy?

—Iremos en bici —recalcó.

Un gesto de desacuerdo trazó el rostro de él.

—Oh vamos, será divertido. —Tiró de su brazo, acercándolo al vehículo.

Draco negó con su cabeza, dejó escapar el aire de sus pulmones y contrario a lo que todos creerían de él, se dispuso a subir a la bicicleta con su pantalones de marca y sus zapatos a juego.

Ginny se sentó de lado en el porta equipaje, puso sus manos a cada lado de Draco, para sujetarse.

—¡Andando! —gritó con euforia.

—Esto saldrá mal —rumió para si.

Y ahí estaba él, haciendo nuevamente lo impensable. El viento acarició su rostro, mientras avanzaban por el sendero, los rayos del sol no eran tan intensos, era un día agradable para andar fuera, pero esa no era su idea de aprovecharlo.

—No te acerques tanto a mi o te pegarás cuando pasemos algún bache, el camino no es uniforme —aconsejó al sentirla recargarse en él y mirar sobre su hombro.

Ella refunfuñó, le gustaba sentirlo cerca y él le había quitado ya un poco lo romántico al asunto del paseo en bici, pero aún así seguía siendo agradable ir con él.

Convencerlo no había sido sencillo, pero don "soy un cubo de hielo" finalmente había aceptado, en el fondo sabía que le gustaría hacerlo, era sacarlo un poco más de su zona de confort y no iba a morir por eso, quería que aprendiera a disfrutar de las pequeñas cosas que la vida ofrecía, tan simples y al alcance de todos, pero sobre todo que eran gratis, aquí no importaba si tenía dinero o no.

—Sujétate más fuerte —mandó y ella rodeó su cintura riendo.

—¿Es un pretexto para tenerme más cerca? Te recuerdo que fuiste tu el que me dijiste que me alejara.

—Eres tú la que quiere estar pegada a mi —respondió creído.

—Oh vamos, acabas de decir "sujétate más fuerte", eso quiere decir que tu me quieres sentir más.

—Claro de ser así no inventaría este ridículo recorrido —soltó con sarcasmo.

—Di lo que quieres, pero se que lo estás disfrutando. —Coronó su afirmación, besando la zona detrás de su oreja. Draco sintió un hormigueó recorrerle el cuerpo, su pedaleo se vio afectado al igual que su dirección.

—No me distraigas o nos caeremos.

Ginny dejó pasar por sus labios un resoplido de risa que fue como música para él. Adoraba escucharla y verla feliz, era por eso que estaba haciendo todo eso.

*º*º*º

Después de unos tropezones llegaron a un campo de hierba amarilla que a la luz del sol era dorada, buscaron un lugar bajo la sombra de un árbol.

Ella giró sobre su eje abriendo sus brazos, llenando sus pulmones del aroma de la naturaleza. Draco recargado en el tronco del árbol, supo que había valido la pena su esfuerzo al verla sonreír así, estaba llena de vida en ese momento, nada parecía perturbarla…

Era hermosa, la cascada roja de su cabello brilla con tono exótico y su piel brillaba bajo la calidez del sol. El vestido fresco que había escogido se alzaba con el viento mostrando sus largas y delgadas piernas, estaba dando todo un espectáculo y él por supuesto que estaba gozándolo.

Era afortunado y más porque ella lo quería a él, sobre cualquier otro. No eran una pareja lamentable con una fecha de caducidad, como solían decir en el pueblo, eran más que eso, mucho más.

Ginny detuvo su baile y fue hasta él tomándolo de las manos. —No seas huraño, venimos a disfrutar esto.

—Estoy bien aquí, necesito descansar del recorrido… te recuerdo que era yo el que pedaleaba.

—Eres un amargado —regañó con su cara fruncida. Dio unos pasos y se recostó sobre el pasto, observando las nubes pasar a través de las ramas del árbol.

Él la miró con reprobación, acabaría con la ropa sucia.

—Ven conmigo —pidió Ginny poniendo esos ojos de borrego y haciendo ese puchero adorable con su boca.

Puso sus ojos en blanco, pero se vio a sí mismo yendo hacia ella como si hubiese sido una orden y no pudiera resistirse a cumplir. Se acostó a su lado y Ginny rápidamente se hizo un hueco entre su brazo y su costado.

—Esto arruinará mi ropa.

—No le pasará nada, sólo la meteremos a lavar y listo.

Él resopló horrorizado, pero al sentir los labios de Ginny cepillando su mejilla se olvido de aquello. Incluso encontró que no era tan incomodo como pensaba, era agradable.

—¿Trajiste la cámara?

—Sí. —La sacó del bolsillo de su pantalón.

—Quiero unas fotos de este momento, deberíamos hacernos muchas, quiero llenar un álbum.

—¿Eso para qué?

—Para que me recuerdes, tontito —respondió como si fuera lo más natural.

Él se tensó y ella lo percibió de inmediato, sintiendo tristeza, pero no iba a dejar que eso arruinara su salida. Ambos sabían cuál sería el final, pero no podían sumergirse en eso, hasta el último momento quería sonreír, pasarla bien con él, ser feliz. —No pongas esa cara de pato —Se incorporó ligeramente, tomándole una foto—. Sonríe, di yolo o cheese, whiskey, 33, *ouistiti.

Arrugó su ceño antes de echarse a reír de sus ocurrencias y las caras que hacía para sacarle una sonrisa. Momento que ella aprovechó para tomarle fotos.

—¿De dónde has sacado eso?

—Seguro tú también las has escuchado, mucha gente las dice para que sonreír, incluso los fotógrafos —explicó y se volvió a enfocarlo con la cámara—. 1, 2, 3…. ¡sonríe!

Él la complació y ella se quedó hipnotizada observando la pantalla y la imagen que le ofrecía. La panza se le llenó de mariposas. No podía creer que él estuviera con ella, era un sueño, como el príncipe de los cuentos sólo que él a veces no era tan "encantador", bueno… lo era a su manera de villano.

—Sé que soy perfecto, pero espabílate ya.

Ella sintió su cara enrojecer. —Ashhh. —Lo pellizco en el brazo y él se quejó jalándola para que volviera a su lado.

—Déjame a mi tomar una —Tomó la cámara y la alzó hasta donde su brazo alcanzó. Ginny puso su cabeza en el hombro de él, rodeando con su brazo sus torso—. ¿Lista?

—Sí —repuso para después pronunciar "cheese" justo cuando el flash los deslumbraba.

—¿Tenías que decir eso?

—Sí, deberías intentarlo —Se levantó ligeramente, para poder robarle un pequeño beso—. Déjame ver como quedo.

Él le dejó la cámara y ella sonrió al ver la foto. —La enmarcaremos para ponerla en la sala.

Ginevra tomó otro par de fotos, parloteando sobre dónde las colocaría.

—¿Quieres dejar de moverte como una larva?

—Oye, no lo hacía —señalo con indignación, él se movió para atraerla por la nuca y posar los labios en los suyos. Ella se quedó quieta disfrutando del beso perezoso que él le estaba dando, incluso dejó escapar un par de suspiros.

—Mucho mejor.

Ella lo miró con sus ojos entrecerrados. —Eres malo.

—Sí, lo sé y te encanta.

—Serás engreído —murmuró con los labios torcidos.

Draco puso esa sonrisa sexy que tanto a ella le encantaba, lo miró con odio fingido y volteó la vista al cielo.

—Esa nube parece un panque, ¿no crees?

—Estás loca, no veo nada.

—Es esa.

—Para mi es más una masa de vapor de agua suspendida en la atmósfera, que no tiene forma especifica.

—Eres horriblemente odioso —refunfuñó, dándole un pequeño golpe en su abdomen—. Ten imaginación.

—¡Eso dolió! Tienes que parar de maltratarme…

Lo ignoró deliberadamente y siguió viendo el cielo. —Para mi es un panque, esa de allá parece una cabeza y…

Draco sólo hizo su cabeza hacía atrás y comenzó a reír con desenvoltura.

—¿Con qué tienes ganas de reír? — inquirió con tono malicioso.

—No, pero tú dices cada cosa y tienes la imaginación de una niña de 5 años.

—¿Te estás burlando de mi, Malfoy?

—Tal vez…

—Infantil ¿eh? —espetó y en un santiamén ya se encontraba a horcajadas sobre él, haciéndole cosquillas, había descubierto hacia unas noches las zonas que se las provocaban.

—¡Detente, Ginevra!

—No quiero —denegó, mientras él trataba de alejar sus manos de su cuerpo.

—Eres una salvaje.

—Y tú un viejo-joven siempre de agrio.

—Retráctate —mandó y antes de que Ginny se diera cuenta se encontraba debajo de él, sintiendo la larga figura de Draco.

Se quedó con el aliento congelado en la garganta, observándolo con sus ojos azules llenos de asombro.

—Y tú una bebé.

Ella rió desenvuelta. —Afortunadamente para los dos nos vemos de otra edad, porque si representáramos nuestro interior no podríamos estar en una relación, sería raro y enfermo.

Negó con su cabeza. —Deja de decir tonterías.

—¿Decir que te quiero es una tontería?

Malfoy experimentó una dicha que lo sacudió y volvió a besarla con una sonrisa tenía escrita su satisfacción. Él se sentía de la misma forma por ella, aunque no se lo dijera la mayor parte del tiempo. No estaba acostumbrado a ello después de todo, además nunca antes había estado enamorado y en una relación tan seria, esto era terreno desconocido para él.

Ginny puso las palmas de sus manos en su rostro y lo atrajo hacia ella, enganchando sus bocas con pequeños roces. Él la ayudó a levantarse poco después cuando ya habían recuperado el aliento, ambos se sacudieron la ropa y estiraron su piernas, andando alrededor del lugar.

—Olvide que había traído esto —anunció Ginny, sacando de su bolsa un par de manzanas—. ¿Quieres una?

—Estoy bien.

Ella alzó sus hombros y conservó una manzana dándole una buena mordida.

—Recuerda que te toca tomar tu dosis de pastillas.

—Sí, aquí las traigo en el pastillero —contestó señalando su bolso. Anduvieron un poco más en silencio.

Draco la siguió con la mirada, actuaba como una niña curiosa que paseaba por primera vez por aquel sitio.

—¿Por qué no me dijiste que eras tú cuando nos vimos en el hotel?

Ella giró su rostro para mirarlo con las cejas enarcadas. Sabía que él tocaría el tema en algún momento, aún había tanto que no había hablado. Sonrió débilmente.

—¿Cómo lo hacia? Tú no me reconociste, yo no te olvide… crecí, pero siempre recordé a ese niño que había conocido en el hospital, creía que un día nos reencontraríamos cuando fuese a estudiar a la ciudad, pero no contaba con todo lo que pasó.

—Debiste decírmelo —mencionó con dureza.

—Hola, soy Ginny Weasley. ¿Cómo has estado? Soy la niña que conociste un día en un hospital y vengo a despedirme. ¿Así?

Una "v" se formó entre las cejas de él. No le había gustado nada la forma en que había dicho aquello. —No.

—Me hubieses tomado de loca.

No podía negarlo, porque lo más seguro es que hubiese sido así.

—Vi tu fotografía en un periódico por eso supe a dónde ir, fue un impulso tonto… quería verte una vez más —explicó, la sonrisa en sus labios aumentó—. Solía imaginar historias acerca de ti, tal vez tuve un enamoramiento infantil contigo.

Draco no se sintió mejor al escuchar eso, había marcado su vida y él había borrado rastro de ese recuerdo y además la había tratado como una escoria cuando se habían reencontrado.

—No pongas esa cara, lo supere al crecer —dijo con mofa, queriendo romper el ambiente que se estaba creando.

—No hagas eso.

—¿Qué? —preguntó con desconcierto.

—Bromear con esto.

Ella le sostuvo la mirada, notando como emanaba aflicción. Se giró y entonces los vio ahí frente a ella en el campo. —¡Oh mira esto! —Se inclinó, sosteniendo un diente de león.

Draco se acercó a ella, tomándola del codo, para levantarla. Cuando no volteó a mirarlo, tomó su mentón entre su pulgar e índice, girando su rostro hacia él.

—Fui un idiota en el hotel y…

Se puso de puntillas, silenciándolo al acariciar sus labios con cariño. —Pude haberte dado una lección, pero es pasado ya — repuso, guiñándole un ojo.

—Ginevra, es más que eso.

Ella lo ignoró deliberadamente. —Dicen que si lo soplas, tú deseo se vuelve realidad. ¿Lo hacemos juntos?

Draco la miró largamente, no quería dejar aquel tema así, pero ella no le estaba dando opción. Si los papeles hubiesen sido al revés él no la hubiese disculpado tan fácil por olvidarlo.

—¿Qué vas a desear? —cuestionó, colocando sus manos en el talle de ella, acercándola a él.

—No es qué, es por quién.

Él sintió una punzada de celos, sus ojos se volvieron dos rendijas. —¿Por quién?

—Por ti —susurró con risa—, para que crezcas.

La riñó, dándole una pequeña nalgada, ante la exclamación de estupefacción.

—Serás un bruto, eres un pervertido —musitó resentida, sobando con su mano libre la zona adolorida.

—Estoy lo suficientemente crecido.

—Claro que no, eres un inmaduro —indicó sacándole la lengua.

Él entornó sus ojos. — ¿Y lo dices tú? —replicó, una sonrisa atrayente se colocó en las esquinas en sus labios al ver el mohín que ella estaba haciendo.

—Eres un feo —concluyó.

De la garganta de el salió una risa que la aturdía y la desarmaba. Era tan injusto que él hiciera eso en medio de su pequeña disputa, la distraía.

—¿Y tú por quién pedirás?

Él hizo un gesto de concentración, ella lo esperó con la boca apretada.

—No te hagas el interesante.

—Yo soy interesante, sexy... —contestó socarrón.

—Ashhh —siseó, giró su cabeza, pero lo siguió mirando de hiato—. ¿Por quién pedirás?

—Por ti, pecosa.

—¿Ah sí? ¿Y qué pedirás?

—No te lo diré, quiero que se cumpla.

Ella no insistió en saber, aunque en el fondo conocía de sobra la respuesta. El corazón se le fue hasta los pies y ella quiso meterse bajo un caparazón.

—¿Soplaremos o no?

—Sí —afirmó afectada, acomodó el diente de león para que las partículas no se les fueran a la cara—. ¿Listo? 1, 2, 3.

«Dame el tiempo suficiente para hacerla feliz y despedirme.»

*º*º*º

Pansy arribaba a Ottery St. Catchpole, el nerviosismo que sintió desde que se despertó ese día creció conforme se acercaba al lugar dónde habían quedado. No podía creer que estaba haciendo eso, era una locura, se lo había dicho toda la semana, pero ahí estaba a punto de volver a ver a Ron Weasley. Ni siquiera se había atrevido a contárselo a sus amigas o alguien más, aunque los chicos, Theodore y Blaise habían notado su comportamiento fuera de lo normal, pero se lo habían adjudicado a la situación con Draco. Sólo esperaba no tener que topárselo, no quería verlo con ella y definitivamente no quería dar explicaciones sobre lo que hacía ahí.

Detuvo su coche en el lugar que él le había dicho, se quedó un momento quieta y en silencio. Buscando calmarse un poco, no necesitaba que él la viera así. Finalmente después de unos minutos, tomó su bolso, sacó su labial y se retocó sus labios con rojo carmesí frente al retrovisor, estaba haciendo eso cuando observó como la misma camioneta vieja de la otra ocasión estacionarse detrás de su coche.

Ni siquiera tuvo tiempo para poner una cara de horror, cuando vio descender de ésta a Ronald Weasley, vestido con unos vaqueros desgastados y una camisa abierta en cuadros azules, debajo llevaba solamente una camiseta negra que se pegaba por momentos a su cuerpo al caminar. Su cabello rojo estaba revuelto y algunos mechones caían sobre sus ojos, de un azul que ella no había podido olvidar.

Debería estar reprobando su aspecto y sin embargo de alguna forma lo encontraba atrayente. Estaba rompiendo otra más de sus reglas sobre no salir con hombres que no cubran un estilo de ropa, pero eso no era una novedad, desde que había dicho sí, lo había sabido.

Lo observó limpiarse las manos sobre el pantalón, al parecer no era la única nerviosa, ella no tenía por qué estarlo, pero él sí, después de todo le estaba cumpliendo su sueño dorado de salir una chica de ciudad, rica… que esta lejos de su alcance.

«Esto es una tontería, sólo es chico más… no hay nada especial en él, únicamente es un juego para distraerme.»

Se repitió, pero ya no estaba segura de lo que estaba pensando.

Observó su reflejo, más que satisfecha con su aspecto. Guardó sus cosas en su bolso, lo tomó junto con su suéter. Había elegido llevar un conjunto sencillo, un blusa delgada con una falta color verde turquesa y un calzado cómodo para andar en aquel pueblo, no quería que sus pies volvieran a sufrir.

Ron tocó su vidrió con sus nudillos, ella ceñuda le indicó que se alejará un poco. Abrió la puerta y salió del auto. Él aprovechó el momento para comérsela con la mirada, se veía increíblemente atractiva y a su lado sabía que era una imagen discordante, pero Sirius le había aconsejado actuar normal y no vestir con sus mejores galas pues no estaría cómodo y de cualquier forma, él no tenía ropa cara, que hiciera juego con ella.

«¿Por qué no dice nada?».

Estaba acostumbrada al escrutinio de los hombres, pero él en serio estaba comenzando a cruzar esa línea y la estaba haciendo sentir incómoda ¿o era excitación lo que sentía?

—Te… te ves bien. —Logró decir girando su rostro hacia la izquierda.

Curvó su ceja, insatisfecha por el halago. —Pensé que era lo contrario por como me mirabas.

Él no entendió muy bien aquello.

«¡Que rayos! ¿Hasta mi mirada esta mal?».

Ahora comenzaba a recordar que ella podía ser bastante odiosa, pero él se había querido meter en ese lío solo.

—Vamos.

—¿Iremos en esa camioneta?

Él se detuvo y la miró por arriba de su hombro. —Sí, ¿tienes algún problema con eso?

Las cejas de Pansy se alzaron. ¿Qué si tenía un problema? ¡Claro que lo tenía! Ella no quería subirse a ese cacharro.

—Podemos llevar mi coche.

—No.

—¿Por qué? Sé que te gusta mi auto y te dejaré manejarlo.

—¿Te avergüenza subirte a la camioneta?

—Pues… ahora que lo mencionas yo desentono con ella.

Ron soltó una risa desganada. —¿Desentonas?

—Sí, además no se si sea confiable, puede quedarse en el camino…

—Es más probable que se quede tu coche, como ya recordarás, a que esta hermosura lo haga —comentó perdiendo un poco los estribos—. ¿Ahora vendrás o te regresarás a casa con tus amigos los riquillos?

Ella volvió a sentir esa rabia que la invadía cuando él la trataba esa forma. —¡Eso es fácil, me voy!

Regresó sobre sus pasos, apresurándose a abrir su coche. Ron se jaló el cabello con exasperación, fue hasta ella y le impidió abrir la puerta recargando su mano.

—No te vayas.

—No tengo nada a que quedarme.

—¿Por qué eres tan complicada? —Ella resopló aún más disgustada— Sólo sube a la camioneta, confía en mi…

—¿Por qué debería?

—Por lo mismo que aceptaste venir aquí.

Los ojos de él apresaron los suyos y de una forma en la que no entendió la hizo asentir y pronto estuvo sentada en la camioneta, yendo quién sabe a dónde.

—Si quieres puedes cambiar la música.

Ella reaccionó, sus ojos se deslizaron hacia él, estaba manejando de forma relajada, parecía que nada lo perturbaba, pero pronto notó que los dedos con los que sostenían el volante, tamborileaban por momentos.

—¿Qué es lo que haremos?

—Aquí no tenemos restaurantes caros, ni antros de lujo, así que te mostraré lo que hacemos por aquí si queremos salir con nuestras chicas.

Su respuesta logró intrigarla. Ya había visto la mayoría de ese lugar y no lo encontraba excepcional ni fantástico, más bien monótono y aburrido.

—Muéstrame —contestó y Ron encontró aquel tono tremendamente seductor, por un momentos se distrajo observando aquella boca de tentación.

Le esperaban unas largas horas por delante.

*º*º*º

Draco había llevado a comer a Ginny fuera y finalmente después de un buen rato, habían vuelto a casa. Ahora ella se encontraba dormida, se había cansado bastante. Él acostado a su lado leía un libro para la clase de Literatura, pero no lograba concentrarse.

Un fuerte sonido lo sacó de sus pensamientos, le lanzó una mirada a Ginny, revisando que siguiera dormida y era así. Era como una piedra, a veces. Le acomodó un mechón de cabello detrás de su oreja, antes de salir del cuarto. Bajó la escalera rápidamente, dirigiéndose a la puerta y al abrirla se encontró con Bomboton, parado como idiota en su entrada y no necesitaba sumar dos mas dos para saber qué hacia ahí.

Hizo su boca de lado y lo invitó a pasar con un gesto.

—¿Y Ginny?

—Arriba dormida —respondió seco.

—Quedamos de hacer algo hoy —explicó con apenas un ligero tartamudeo, ya sabía lo celoso y busca pleitos que podía ser Malfoy, aunque desde su pelea ya habían recorrido un largo camino y limado asperezas, no estaba de más tener cuidado de no despertar al dragón.

Draco lo taladró con su mirada, antes de asentir y caminar al sillón próximo. —Mencionó algo, pero no me dijo cuáles eran sus planes… pero no creo que sea hoy, esta dormida.

Neville lo siguió y se sentó en el sofá de una plaza. —¿Se ha sentido mal?

—No mucho.

—¿Cuándo es su próxima revisión?

—En la semana.

—Ya veo —murmuró, observando a Draco con cierto análisis—. Ella se ve bien desde que esta contigo, pero tú… ¿cómo estás?

—Lo llevó bien —repuso hermético, aunque su lenguaje corporal denotaba otra cosa.

— No tienes que fingir, sé cuán difícil es.

—Bomboton, no pongas a prueba tu suerte.

Neville soltó una risa burbujeante. —No lo hago.

Malfoy se permitió deslizar la comisura de su labio hacia arriba.

—¿Me lo contarás?

—¿Te han dicho que eres como una vieja chismosa, queriendo meter sus narices en asuntos que no le incumben?

Neville soltó una risa. —Es mi amiga.

Elevó su ceja con sarcasmo, dándole a entender que eso no le significaba nada.

—¿Quieres que se lo pregunte a ella?

—Maldito entrometido.

—Soy su mejor amigo.

—Dilo una vez más y no vivirás para repetirlo —amenazó con sus ojos en forma de rendija.

Bien, Bomboton seguía sorprendiéndolo, sabía mover sus cartas. ¡Yuju!

Respiró y se hundió en el sillón, este tema no era algo que quisiera tocar con él y con nadie en general, era privado, pero hasta el momento él sólo no lo había podido resolver, por eso había recurrido a sus amigos, pero ellos tampoco habían sido de ayuda y tenía que reconocer que Bomboton sabía dar consejos, además conocía bien a su novia y su historial medico, aunque él envidiase secretamente eso a veces.

Así que sin darle muchas vueltas le soltó lo que pasaba. Neville no se lo tomó a juego, aunque tampoco es que hubiese querido enterarse de esa intimidad.

Se tomó un profundo respiro y miró a Malfoy, él cual no se encontraba muy cómodo con su silencio.

—¿Sabes qué Ginny no quitara el dedo del renglón?

—Eso ya lo sé —refunfuñó—. Es una terca.

—Los médicos han dicho que amar la mataría, pero no pienso que sea así y ella definitivamente no lo cree y hasta ahora no lo ha hecho —Unió sus manos, apoyando sus brazos en sus rodillas al inclinarse hacia delante y de repente Draco volvió a ver al tipo inteligente y capaz que se escondía en ese cuerpo desgarbado—. Escucha, conoces las advertencias, pero nadie sabe realmente como va a reaccionar Ginny… lo que trato de decir, no es que no sigan las indicaciones, pero ella detesta sentirse prisionera de su enfermedad, no quiere que tú principalmente la veas así… y aunque no queramos hablarlo, ella no estará por siempre aquí, ¿no es justo que cumpla sus deseos?

—No es tan sencillo, alguien debe ser prudente aquí…

—No habrá segundas oportunidades, ella un día no estará. Sé que la quieres, así que no me digas que no deseas tener eso con ella y recordarlo.

Malfoy se quedó en silencio, sopesando su discurso.

—Y si… van a ir al hospital, podrías aprovechar para comentar esto con Cedric, no te aconsejo que sea con su padre porque sabemos lo que dirá.

No era mala idea, aunque podía llevarlo a ningún lugar y no quería darle falsas esperanzas a Ginny, ni él tampoco hacérselas.

*º*º*º

Ron había llevado a Pansy a recorrer los rincones del pueblo, le había comprado un helado de los únicos y riquísimos de Florean Fortescue, ella se había negado a comerlo, por las calorías que podía tener, pero finalmente después de una pelea y con el calor de la caminata había accedido y la verdad es que lo hubiese devorado, pero sólo para no dejarlo ganar había comido con reticencia.

Después de eso la había llevado a un pub a jugar billar, ella miró el lugar como si pudiera contagiarse de algo, pero él la tomó de la mano con fuerza y la jaló hasta una mesa, algo retirada de la multitud, sin duda alguien como Pansy no pasó desapercibida, pero él mantuvo alejado a cualquier hombre que deseara acercarse lanzando una mirada peligrosa de advertencia. Y se sorprendido al notar que ella sabía jugar, no lo había esperado, pero al juntarse con Malfoy y sus amigos, no le parecía tan descabellado aunque si le provocaba un retortijón en la panza y cuánto estaba a punto de interrogarla sobre su relación con esos estirados, ella se excuso yendo al baño, del cual salió casi ordenándole que la sacara de ahí, gritoneandole lo horrible y antihigiénico que era aquel lugar y él la había mirado como si le hubiesen salido tres cabezas, lo cual sin duda había terminado en una pequeña discusión.

Y después de eso, contrario a lo que se pensaría, ahora estaban en paz nuevamente. Sentados en una manta de retazos de colores que Ron había tomado prestado del closet de Ginny, ahora que estaba con Malfoy ya no iba a necesitarla. Frente a ellos estaba un lago, el cielo se había ido oscureciendo lentamente y ahora eran iluminados por las luces opacas de la camioneta, la música que salía del estereo amenizaba el ambiente.

—Sabía que debía haber traído repelente, siento que me están picando toda clase de bichos… deberíamos irnos.

—Sobrevivirás — murmuró, tomando un sorbo de su lata.

—Insensible.

Ron ignoró su chillón comentario y se levantó, tomó un par de piedras, aventándolas al lago haciendo que saltaran un par de metros antes de sumirse.

—Deberías comer al menos una rebanada de la pizza. No comer bien te puede traer muchos problemas…

—He escuchado mucho eso.

—Te aseguro que no tanto como yo, con la enfermedad de mi hermana siempre había un medico que lo decía.

Pansy subió su ceja interesada. —¿De qué esta enferma?

—Algo complicado… cardiomiopatía hipertrófica.

—¿Es malo?

—Va a morir si es lo que quieres saber —dijo de forma tensa, tenía los puños cerrados cayendo a cada lado de su cuerpo.

Bien, eso había sido terrible. No debería haberle preguntado.

Se levantó con cuidado, se puso detrás de él, sin saber si tocarlo era buena idea. Sabía lo que Draco le había dicho que no era mucho, sólo estaba queriendo comprobar que era verdad y al parecer sólo le había puesto la cereza al pastel de esa cita. No era buena manejando ese tipo de asuntos, no era sensible, ni emotiva… rayos.

—Weasley.

—Te llevaré a tu coche.

—Si, bueno… eso estaría bien —contestó al no saber que más decir, fue un momento incomodo hasta que una canción que le gustaba comenzó y eso hizo que se le ocurriera algo después de su desliz—, espera Weasley, sólo bailemos un poco.

—No bailo —respondió horrorizado.

—Dijiste que me mostrarías lo que hacían por aquí si querían salir con sus chicas y hasta ahora no me has sorprendido, pero puedo apostar que si vienen a este lugarsucho es a algo más que comer y no hablo de sexo —señaló acortando la distancia entre sus cuerpos, tomó su brazo, haciendo que rodeara su cintura, mientras ella posaba su mano libre detrás de su nuca, cepillando sus dedos en su piel.

Se quedó como una estatua, sintiendo como su corazón se aceleraba como loco ante la cercanía de Pansy, respirando aquella fragancia cara que atontaba sus sentidos.

—Sólo necesito que te muevas un poco o al menos sabes balancearte, ¿no?

El aliento calido de Pansy sobre su cuello, lo hizo sufrir en verdad. Tragó en seco, cerrando los ojos con fuerza, debía aprovechar esto y no meter la pata, pero no era lo suyo. Además aún recordaba lo traumantizante que había sido ser elegido por McGonagall, para mostrarles a los demás como debían bailar en cuarto año. Las burlas de sus compañeros y sus hermanos se habían extendido por semanas.

—Vamos Weasley, has que valga la pena que yo este aquí.

Sus palabras golpearon en lo profundo a Ron, hiriendo su ego. —Eres…

Ella se adelantó a su insultó, colocando su dedo con perfecta manicura en la boca torcida de Ron.

—No lo arruines —advirtió alejando su dedo. Su cuerpo se unió nuevamente al de él, bajó su cabeza y la recargó en el hombro de él, aspirando su aroma almizclado.

Él soltó pequeño bufido, tragándose su descontento que no le duró más que unos segundos, cuando ella se acercó más y se recargó en él, olvidó todo.

Pansy se sintió cálida y protegida entre esos brazos, él era tan tonto, salvaje y… mojigato, ni siquiera había movido ni un centímetro su mano de su espalda, parecía un robot sujetándola y encontraba eso tierno. Ella terminó de rodear su cuello, su frente terminó el torso de él y pudo darse cuenta de lo alterado que estaba, eso la hizo sonreír con suficiencia.

«¿Cuál será su frecuencia cardiaca en este momento?».

Ronald de los nervios y todo lo demás, se fue soltando. Su agarre sin embargó se volvió más firme, ella soltó un pequeño jadeo que lo hizo cobrar confianza. Ella tembló ligeramente, el calor de sus manos traspaso su ropa con rapidez. Todo él parecía estar hecho de fuego o tal vez era ella la que había cogido algún bicho y ahora se encontraba afiebrada.

Elevó su barbilla, buscando su mirada y no tardó nada en encontrarla, hundiéndose en ese mar azul. Las ganas de besarlo se presentaron de un instante a otro, tomándola por sorpresa, haciendo que un hueco se forma en su panza.

Ron la devoró con su mirada, era hermosa… y gracias a la luz del coche podía ver sus facciones delicadas con claridad. Era mimada y molesta como una mosca, pero cuando estaba callada y serena, le quitaba el aliento. Tenerla cerca lo alteraba, hacia que su sangre se calentara y que su cuerpo no deseara más que estar unido al de ella. Sí, lo excitaba y mucho, miró sus labios carnosos pintados cuidadosamente de rojo.

¿Cuántas eran las probabilidades de besarla y salir ileso?

Ella era una salvaje y sabía sacar las uñas, pero ya lo había dejado acercarse y tocarla, aún cuando jamás pensó que fuera posible.

Pansy captó de inmediato aquella mirada hambrienta que despertó aún más el deseo de probar su boca en ella, estaba teniendo una batalla campal en su mente, no lo soportaba la mayoría del tiempo y estaba por debajo de lo aceptable, pero tenía algo… algo que la atraía como un imán.

Jamás había sido de las que se contenían, si le gustaba algo lo obtenía, aunque no siempre eso saliera bien, ahí estaba Draco de ejemplo, pero… ya había llegado muy lejos y en toda la noche apenas había pensado en él. Weasley le alejaba de eso, era como un escape… un vacío mental, así que si lo besaba, tal vez fuese asqueroso y todo aquello que estaba sintiendo terminaría, volviéndose sólo un recuerdo que ella se encargaría de borrar, porque si no lo pensaba, no existía, pero si por el contrario resultaba ser un buen besador, podría tal vez extender un poco más la suerte de ese pueblerino.

—Eres tarado…

—¿Por qué?

—Demasiado lento —rumió y antes de que Ron saliera del estupor, ella ya se encontraba presionando su boca contra la de él.

Estuvo como idiota sin hacer nada unos segundos, pero aquello no duró. Soltó un sonido bajo y respondió al impulso de Pansy con ferocidad. No fue el beso dulce que algunas querían y anhelaban para su primera cita, ni tampoco fue recatado, era más bien una batalla entre los dos por dominar. Ella enredó sus manos en el cabello rojo, tirando de él, mientras Ron trazaba su espalda con sus manos.

Esa noche Pansy descubrió que no necesitaba estar en la ciudad para pasarla bien, que podía comer más de una rebanada de pizza y que los besos con Ron Weasley eran adictivos, como una droga.

*º*º*º

El domingo por la tarde, Ginny había arrastrado a Draco al orfanato para una comida familiar, algo con lo que él no estaba acostumbrado a lidiar y de no ser por ella, no lo haría.

Incomodó con toda la gente que había, se quedó en la mullida sala. Estaba por sacar su celular de la bolsa de su pantalón cuando apareció su tía.

—Deberías ir con los demás.

Malfoy arqueó una ceja y le lanzó una mirada de ¿habla en serio?

—No te morderán.

Él soltó un bufido de incredulidad.

—No harán nada para molestar a Ginny.

—A menos de que ella este de acuerdo. —Ya había tenido la oportunidad de conocer el lado bromista de su novia y no quería ser chivo expiatorio de esos locos gemelos.

El timbre de la risa de Andrómeda, captó toda su atención. El recuerdo de su madre se removió en su interior, su risa hizo eco en su mente. Parpadeó tratando de ocultar el golpe de emociones, no iba a perder el control.

—¿Ha estado con ella?

—Sí —respondió en un murmullo, tocando el antebrazo de Draco—, me gustaría que fuéramos juntos la próxima vez.

El aire escapó de los pulmones de él, una presión dolorosa lo llenó por completo, haciéndolo temblar.

—Sólo piénsalo.

Dromeda esperó un poco antes de volver a hablar. —Has cuidado bien de Ginny, ella se ve feliz.

—Es una terca —repuso poco después, aún no estaba recompuesto y la imagen de su madre seguía fresca en su mente.

—Sé cuánto puede serlo —reconoció con una media sonrisa— y también sé todo lo que has hecho por ella.

Draco le lanzó una mirada esquinada, su cuerpo se enderezó ligeramente como si ya previera lo que venía.

—Hablé con tu padrino.

Él se levantó como impulsado por un resorte. —¡No tenía derecho a hacerlo!

—Bueno lo hice, ahora sé que renunciaste a tu herencia, que compraste el orfanato con el dinero que se te otorgó por el 1% del total. Si hubiera conocido tus planes, jamás hubiese permitido que lo hicieras…

—¿Permitido? Hasta hace poco ni siquiera sabía que existía, así que usted no tiene porque venirme a decir nada acerca de mis decisiones.

—Esto no es un ataque, no quiero que lo veas así, pero me preocupa tu futuro.

—Puedo hacerme cargo de Ginny y mi futuro es algo que yo resolveré —profirió con rabia helada.

Ginevra había ido en busca de Draco temiendo que alguno de sus hermanos lo tuviera secuestrado y amarrado como un cerdo en algún lugar o peor aún jugándole una de sus bromas famosas, pero lo que nunca pasó por su mente fue que estaría con su madre sosteniendo esa conversación que la había dejado patidifusa parada al lado de la sala.

«Hizo eso por mi.»

Se alejó con pasos titubeantes con dirección a su antiguo cuarto.

*º*º*º

Draco había salido a fumar un poco para relajarse, no quería que Ginny lo viera exaltado, pero cuando ya lo había conseguido apareció Charlie Weasley.

Estupendo, esto sería la cereza del pastel.

Ni siquiera intento alejarse, era claro que iba por él. Se mantuvo quieto con una pose relajada, aunque el gesto de su cara habla de otra historia.

—Pensé que mi hermana estaría contigo.

—La deje con ustedes —dijo frunciendo el ceño. No quería alarmarse pero ya sabía lo escurridiza que podía ser cuando se le metía algo en la cabeza.

Charlie alzó su mano. —Debe estar con los pequeños.

Malfoy asintió poco convencido, apretando sus labios. Si fuera por él, ya estaría varios metros lejos del pelirrojo, pero tampoco le iba a dar el gusto de verlo correr.

—Relájate, niño —mencionó arrastrando las palabras, la curva de su labio se alzó ligeramente como si se estuviese burlando de él y Draco detestaba eso, su nivel de irritación creció—. Supe lo que hiciste por mi hermana.

—¿Acaso se lo contó a todos?

—No somos todos, esto es una familia… y no, no se lo contó a todos.

—Da igual, no quiero que ella lo sepa, ¿esta claro? —advirtió con un brillo helado en sus ojos plateados.

Charlie soltó una carcajada breve. —¿Y entonces esperas que ella se muera sin saberlo?

Draco sintió que su cuerpo se volvía rígido, una dura mirada atravesó al pelirrojo. —No es tú asunto.

—Díselo.

—No estoy pidiendo consejos, así que métetelos por…

Su comentario se ganó otra risa de Charlie. —Chaval relájate, el sólo verte me causa una aneurisma —bromeó, observando como las orejas de su cuñadito se volvían rojas—. Si ella lo averigua por otro lado…

—No tiene cómo saberlo si no se lo dicen ustedes.

—Si ella lo sabe, va a querer repararlo de algún modo… y apenas la pierdas de vista se ira a la ciudad, pero si se lo explicas tal vez no haga locuras.

¡Mierda! No había contado con eso.

—Sé que piensas que te detestamos y estás en lo cierto, pero valoramos lo que haces por nuestra hermana y como ella te escogió, debes saber que puedes contar con nosotros… después de todo ahora eres parte de nuestra familia —habló torciendo un poco su boca, notando como sus palabras habían descolocado al chico, lo cual era lógico, su madre adoptiva ya lo había puesto al tanto de cómo había sido su vida antes de llegar al pueblo. No sabía cuánto recordaba de lo que era tener una familia, pero ahora estaba dentro de una.

Draco se sintió golpeado por un denso nudo que apretó su estómago, pero su orgullo lo hizo mantenerse con un temple de hierro.

—Vamos, si quieres comer algo es mejor que te apresures…

*º*º*º

Ginny estaba conmocionada, sentada en el borde de la cama, echa una especie de caos viviente.

Cuando había vuelto a ver a Draco, él sólo hablaba de cuán rico era y de lo que iba a heredar, pero eso había cambiado, ¿cómo se había dejado engatusar?

Cuando él había hecho ese viaje a Londres y vuelto con todas esas cosas, junto con los papeles del orfanato, una alarma se había activado en ella, pero él había sabido apagarla, debía haber seguido insistiendo en los detalles, pero se había perdido en la felicidad que había sido tenerlo de regreso, el regalo y luego el vivir juntos.

—¿Y ahora? ¿Por qué no me lo dijo? ¿Qué hago? Tal vez ya es demasiado tarde para hacer algo… pero no puedo dejar que él se quede sin su herencia. —Dios, parecía una histérica o peor una drogadicta.

En un acto de nerviosismo se llevó la mano a la boca, mordisqueando sus uñas, pero nada más al sentir el sabor amargo del jugo de flores en su boca, escupió.

«Su vida esta llena de perdidas y no es justo.»

Ella sabía que no era un santo, era un buscapleitos, arrogante y un hdp cuando quería, que probablemente no se merecía la herencia de su abuelo, porque no se había esforzado en nada para merecerla, pero las circunstancias habían cambiado y él había aprendido ya que el dinero no lo era todo, también sufría y ella al parecer sólo le estaba causando más problemas.

Él lo había hecho por ella.

La quería y ahora era cuando realmente se daba cuenta de cuán grande era lo que sentía por ella, tanto como para hacerlo renunciar a su herencia que había sido lo más importante para él.

Sabía que llorar no solucionaría nada, pero los ojos le quemaban. Se echó en la cama abrazando a Arnold, su peluche.

¿Por qué la vida se empeñaba en arruinarle su felicidad?

—¿Qué haces aquí? —La voz profunda de Draco se escuchó por toda la habitación. Ginny abrió los ojos con rapidez, su corazón se perdió unos latidos.

—Sólo vine a descansar un poco —mintió, escondiendo su cara entre el colchón y el peluche.

—Debiste avisarme, ¿quieres irte ya?

—Solo ven conmigo.

Sus palabras no eran una orden contenían más bien una suplica silenciosa, que él no pensaba pasar por alto. Cerró la puerta y se acostó junto a ella, Ginny abrió únicamente un ojo, estudiándolo con él. No sabía ni que decirle y él estaba ahí expectante, lanzándole preguntas mudas.

—¿Qué te preocupa? —inquirió después de un rato, pasando el pulgar por su mejilla.

Ella suspiró suavemente, aquel dialogo que había escuchado volvió a su cabeza como una pegajosa canción que no dejabas de tararear.

—No… no es nada.

—Para no ser nada, te tiene afectada.

Ella lo buscó con sus brazos, aferrándose a su chamarra, recargando su rostro en la clavícula de él. Draco superó su impresión inicial, aquello debía ser grueso para que ella actuara así de esquiva. Sus manos acariciaron su espalda, en trazos suaves, tranquilizadores.

—¿Tuviste una pelea con tus hermanos?

—No, ¿tú?

—Quieren deshacerse de mi.

Ella sonrió de forma tenue, su cabeza se movió negando. Y mientras Draco respiraba, sentía su pulso, se concentró en ese sonido, deseando apartar sus preocupaciones.

—¿Me has hecho entrar aquí, por qué quieres seducirme?

Ginny no pudo evitar soltar una risa tintineante, hizo su cabeza hacia atrás para mirarlo con las cejas curvadas. Sabía porque había dicho semejante tontería, quería animarla aún sin saber que le pasaba.

—Eres un bobo pervertido.

Él sonrió de forma sexy nada afectado por sus calificativos, haciendo que el mundo de ella se agitara.

—Vamos a casa.

Ella encontró aquello correcto, quería ir a su hogar con él.

Sabía que eso no cambiaría lo que había escuchado, pero era un buen comienzo, esto era algo que ellos debían resolver a solas.

*º*º*º

Ginny no quería que el camino fuese silencioso, en su casa habían estado molestando a Ron, porque tenía esa cara de bobo enamorado que lo delataba. Ella aún no sabía con quién había salido el día anterior, pero tenía sus sospechas.

—Hace tiempo le hacia burla con que el mejor beso que había recibido en su vida era el que le había dado… la tía Muriel —comentó, aún el sinsabor de su último encuentro con ella seguía instalado en lo profundo de su ser, pero no había vuelta atrás.

Draco no hubiese escogido hablar de la Comadreja de haber podido, pero ahí estaba escuchando a su novia con los labios crispados. Ni siquiera creía posible que alguien en sus cinco sentidos pudiese fijarse en ese pelirrojo sin chiste. Al notar el cambió en el registro de voz de su novia, apartó la vista del camino unos segundos para mirarla, su expresión se había apagado.

—¿No has vuelto ha hablar con ella?

—¿Cómo podría? Tendría que ir a la ciudad… y no creo que necesite otra de esas charlas exquisitas.

La mano de Draco cayó sobre su rodilla, ella sonrió entendiendo el mensaje, posó la suya sobre la de él, dejando que su calor calentara su piel.

—Ella creía que iba a verla porque estaba embarazada.

Él giró el rostro de forma brusca, tenía escrito el desconcierto en ella. —¿Por qué? —inquirió y su tonó no fue amable.

Ella soltó una risita desganada. —Tú también lo creías.

—Fue una estupidez, habías dicho eso en el hotel y….

Se divirtió al verlo conflictuado, secretamente amaba verlo perder el papel de señor helado, pero finalmente decidió apiadarse de él. —Ella pensaba que iba ahí a pedirle dinero y lo primero que pensó es que era por eso, para ella era sólo una pobretona con moral distraída.

Draco soltó un improperio y no se disculpó por hacerlo.

—Creo que ahora que sepa que vivo contigo, su idea cobrará más fuerza.

—No pienses en eso.

Llegar a la vieja casa, dio por terminada su charla.

*º*º*º

Continuará…

¡Gracias por leer!

La historia es una adaptación de la película "A Millionaire's First Love". Título original Baekmanjangja-ui cheot-sarang. Dirigida por Kim Tae Gyung. No será una copia fiel, pondremos muchas escenas y otros detalles que no estarán en la trama original. Es realizada para el Reto «Verano de películas» del Drinny fest, del grupo Drinny/Dranny: ¡El mejor amor prohibido! En Facebook.

En un inicio iban a ser 5 capítulos, pero al estar escribiendo la historia creció y vamos a abandonar el reto que ya lleva bastante, así que nos permitimos alargarnos un poco más. Sentimos las molestias que esto cause.

Sobre el capítulo, vemos como va avanzando la vida de Draco y Ginny, realmente tal vez parece que no avanzamos, pero lo hicimos. Originalmente la historia no aborda el punto de lo sexual, pero lo quisimos colocar ya que es algo a lo que se enfrentarían al vivir juntos y porque es una adaptación xD. Todo tiene su razón de ser.

El Ronsy… hemos dicho que nos gusta y hemos colocado algo más de ellos.

Esperamos contar con su apoyo y sus comentarios.

Ahora el momento de los agradecimientos:

Kemmy-Lovegood, Darynka Malfoy, mirnalcc.

Frances malfoy: Hola, muchas gracias por leer y esperar la actualización. Tienes razón el molestarte por nuestras demoras. Este capítulo ya lo teníamos pero no habíamos podido publicarlo en meses y meses, porque teníamos otras cosas en mente. Nos agrada que digas que manejamos bien a Draco, a veces no sabemos si es verdad xD, pero nos esforzamos en que así sea. La amistad de Theodore, Blaise y Draco nos mata… nos encanta en todas las historias, tal vez deberíamos agregar más seguido a Crabbe y Goyle pero eso es otro cuento. Vamos sobre Desleal, tenlo por seguro. Esperamos que te guste. Saludos, no dejes de escribirnos.

*º*º*º

Ojala puedan leer nuestras otras historias de esta pareja.

* Pétalos negros (shortfic)

* Amándote en silencio (one-shot)

* Inesperado (one-shot)

* Desleal tentación (longfic)

* ¨ )¸.·´¸.·´¨)

(´¸.·*´¯`*»— — The darkness princess & Lady Muerte.