Capítulo 6.

Yakov Feltsman tenía la firme convicción de que cada mujer sobre la tierra estaba hecha de un raro y valioso metal, fuerte y resistente pero flexible y maleable según la personalidad de cada una de ellas. Y aunque a diario encontraba motivos para confirmar su teoría, en ese instante su corazón se mantenía oprimido ante la visión de Lilia tendida en aquella cama. Le parecía increíble verla en semejante estado, estaba rota, su brazo y pierna izquierdas vendados y sostenidos en posiciones de tracción que seguro eran extremadamente incomodos y dolorosos. La operación para extraerle balas y recomponer sus huesos había tomado horas, y el metal que aún quedaba por fuera para brindarles apoyo a sus miembros mientras su cuerpo se regeneraba de los daños le hacía lucir aún más quebrada. Aunque tal aseveración refiriéndose a su bailarina se le antojaba antinatural e imposible.

Aquello era un pecado terrible e incomprensible, atentar contra la belleza misma, ni siquiera el mismísimo Ares se atrevería a cometer tan vil acto, era uno de esos sin sentido que eran más comunes entre más viejo se volvía. Apenas había podido disfrutar del verde de sus ojos cuando el efecto de la anestesia había pasado, sin embargo el intenso dolor, les había obligado a hacerla dormir, necesitaba descanso después de semejante pesadilla. Reviso el móvil con el regusto amargo de la incertidumbre, ahora Yuri también estaba ahí, los mensajes de Leroy estaban escritos con rapidez e incoherencia, aquel chico se estaba desmoronando; bajaría a apoyarlo en cuanto Mila o Yuuri despertaran para vigilar a Lilia. Le resultaba imposible dejarla sin supervisión, y probablemente de no ser una situación tan delicada no accedería a alejarse de ella. Pero Yuri estaba solo en ese momento pues su abuelo estaba con paradero desconocido y él como su entrenador no podía abandonarlo a su suerte.

-Apresúrense Vitya.-Envió el escueto el mensaje de texto pues él y Georgi habían salido a comprar algo de comer. Mas unos segundos después, como si le hubiese escuchado Mila abrió los ojos y se desperezo en silencio, lo miró con intensidad y entonces ella supo que algo no estaba bien, el jamás había entendido esa habilidad suya para detectar las desgracias, pero seguramente era una de esas habilidades femeninas de esas que se rumoraba que tenían.- ¿Qué ocurrió?-pregunto quedamente-Es Yuri.-La muchacha palideció.-Perdió el sentido al llegar al hospital, está en urgencias.-La pelirroja se llevó la mano al puente de la nariz a todas luces con los nervio crispados. -Ve, vamos, Yuri te necesita, yo me encargare de acompañar a Lilia.- Asintió apesadumbrado, bien sabía que de nada le serviría discutir, por otro lado le constaba que la muchacha era de fiar, no en balde era su estudiante. Miró a Lilia una vez más antes de salir de la habitación 394. La opresión en su pecho era cada vez más intensa, y Yakov se preguntó cuánto tiempo podría resistir esos vuelcos. Había planeado una vejez tranquila y satisfactoria, pero tenía que reconocer que sus planes habían sido hechos hacía mucho tiempo, cuando Lilia aún estaba a su lado y Víctor era un adolescente que no tenía la menor intención de convertirse entrenador. Se detuvo un momento frente a una ventana, las tenues luces del alba se abrían paso trabajosa y lentamente iluminando la blanca nieve dando la impresión de que aquella noche no tenía intenciones de terminar.

-Buenos días.-escucho una voz grave junto a él seguida de un carraspeo nervioso, giro lo ojos para distinguir los oscuros orbes del Héroe Kazajo –Ah, Otabek, ya estás aquí, Bienvenido.-no pudo evitar esbozar una leve sonrisa de satisfacción, era bueno que Yuri contara con el apoyo de su mejor amigo, Lilia y él estaban de acuerdo en que aquel joven era una buena influencia para Yuri. De algún modo siempre lo tranquilizaba.

Notó inmediatamente la mirada inquieta del joven, buscaba algo, seguramente la presencia de Yuri.-Aun no lo sabes, ¿verdad?- El muchacho le miró fijamente.- ¿Qué sucede? ¿Dónde está Yuri?- Yakov suspiró apesadumbrado, era demasiado mayor para ese tipo de dramas -Acompáñame, vamos a averiguar qué le pasa.- avanzaron por los pasillos, uno junto al otro, en silencio, ambos angustiados sin saber la razón. Tomaron el ascensor y bajaron a la planta baja. Un mensaje llego al móvil del más joven y este abrió los ojos desmesuradamente. Yakov noto que el primer impulso del muchacho fue salir corriendo; pero lo ahogo cerrando los puños con fuerza y mirando su teléfono con rabia. -¿Leroy no es así?- Otabek asintió con el ceño fruncido. Avanzaron hasta dar con el canadiense que se mantenía muy quieto sentado fuera de la sala de urgencias, tenía los ojos enrojecidos e inflamados, seguramente debido a las lágrimas. Yakov sintió pena por el muchacho, pero a Otabek le vinieron deseos de romperle la cara ahí mismo por permitir que algo terrible le ocurriera a Yuri mientras estaban juntos.

JJ levanto la cabeza al notar la presencia de los otros y sintió de nuevo un horrible vacío en el estómago, no solo Yakov estaba ahí, también el perfecto Héroe de Kazajstán, vestido de blanco y con flores en las manos, ¿Podía ser más detestablemente correcto? -¿Dónde está Yuri?.-soltó Otabek con acritud-Está adentro.- le respondió nervioso ante la intensa mirada oscura del otro, la expresión del Kazajo le daba la impresión de que en cualquier momento se le quebrarían los nervios y le daría una tremenda paliza, no planeaba pelear, eso a Yuri no le serviría de nada, además tal vez se mereciera unos cuantos golpes en la cara, aunque siendo honesto consigo mismo el dolor de tener el macizo facial destruido no se compararía a lo mucho que le dolía haber visto al rubio en aquel predicamento.-Perdió el sentido mientras buscábamos la habitación de Lilia.- les conto todo lo ocurrido lo mejor que pudo mientras se sentaban a su lado, sin embargo los hechos se repetían inconexos y ominosos en su mente dejando a los otros dos con un mar de preguntas. -Creo que está muy mal, tenía mucha fiebre y estaba muy pálido.- termino por decir abrazándose a sí mismo en un ademan inconsciente con el que parecía querer reconfortarse, hacía mucho frio.

Un joven médico con traje quirúrgico color celeste se acercó a ellos distraídamente. -¿Puedo ayudarles?-

Otabek le miro con seria intensidad.-Solo si puede darnos información de Yuri Plisetsky.- el joven parecía sorprendido y con mirada seria.-No estoy muy familiarizado con su caso, pero los pondré en contacto con la médico responsable.-asintió antes de dar un par de pasos hacia atrás y abrir una puerta-Hola Irene.- Aunque se notaba que en la sala de urgencias trabajaban arduamente, las puertas de cristal polarizado mantenían perfecto aislamiento del ruido y el secretismo requerido de sus actividades.-Hola Nicolai.-Al escuchar el nombre de la mujer JJ salió de su aletargamiento.-Ella es quien está tratando a Yuri.-en automático los 3 hombres se pusieron en alerta.

Cuando los dos médicos salieron de la oficina intercambiaron un par de frases antes que el muchacho saliera trotando hasta perderse por un pasillo, Yakov se quedó gratamente sorprendido al ver a una mujer con la mirada tan determinada hacerse cargo de la salud de Yuri. -Soy la doctora Irene Asad, a su servicio.- les anunció tendiendo la mano a Yakov con expresión afable-Yakov Feltsman, doctora Asad, un placer conocerla, espero que usted pueda explicarme que le pasa a Yuratchaka.-el entrenador estrecho la mano de la mujer de pelo castaño y se sintió reconfortado por la firmeza de aquel apretón de manos-Sera un placer decirle lo que sé hasta ahora.- sonrió con amplitud. -Por lo que sabemos la condición de Yuri corresponde a un tipo de Neumonía que se denomina Enfermedad del Legionario o Legionelosis, clínicamente corresponde con lo que hemos detectado en Yuri, e incluso con los síntomas y signos que el señor Leroy nos ha comentado, aunque aún no podemos asegurar que ese sea el agente etiológico.-Otabek estaba frustrado y ver como aquella mujer les explicaba la gravedad del estado de Yuri con la sonrisa presente en el rostro se le antojaba una especie de burla,.-¿No sería mejor que alguien con más experiencia se hiciera cargo de Yuri?.- le interrumpió el Kazajo irritado. Los ojos de Irene se iluminaron como si los hubiese atravesado un relámpago y los 3 hombres se vieron invadidos por un extraño escalofrío, estaba consciente de que aparentaba ser mucho más joven de lo que en realidad era pero hacía muchos años que no la descalificaban por su juventud, mucho menos un muchacho que a todas luces era menor que ella.-Puedo asegurarle…- Hizo acopio de todo su autocontrol para no perder la calma, normalmente nunca lo hacía, pero había algo en la mirada de ese muchacho que le desagradaba. -…señor.- se esforzó en decirle aunque se le hubiera antojado abofetearle y llamarle mocoso irrespetuoso.- debe saber que no hay presente un solo médico con mayor rango o preparación que yo en la sala de urgencias, tengo 6 años de experiencia siendo médico, 3 como especialista en medicina familiar y estoy a escasos 3 días de terminar mi entrenamiento clínico en la especialidad de Urgencias medico quirúrgicas, así que puedo asegurarle que yo soy lo bastante mayor para tratar a Yuri- aunque lo dijo con seriedad, volvió a sonreír con amplitud mientras lo miraba directamente a los ojos, adivinando que le resultaría increíblemente incomodo al muchacho, en efecto el Kazajo bajo la mirada ruborizado.- Pues aún hace falta corroborar con algunos estudios que toman un poco más de tiempo, sin embargo ya he iniciado el tratamiento indicado y Yuri se encuentra conectado a un respirador mecánico, lo cual nos asegura que aun si sus pulmones colapsan su cerebro y el resto de sus órganos estarán protegidos de la hipoxia.-Los tres hombres parecían estar abrumados con su explicación.- Sin embargo, es poco común que una persona de la edad de Yuri se vea tan afectado por ese tipo de bacteria, aunque al pasar gran parte de tu tiempo en ambientes climatizados y ver la condición de su piel, seguramente por exceso de higiene, me hace considerar que mi apreciación diagnostica es correcta, pero como precaución ya he solicitado una interconsulta con el mejor Neumólogo del país, en cuanto el acepte tratar a Yuri, ya no tendrán que tratar conmigo.- Otabek desvió la vista sintiéndose tonto por su exabrupto anterior, para su suerte JJ intervino a fin de relajar la situación.-Me parece muy familiar doctora Asad, ¿ existe posibilidad de que nos conozcamos de antes?-Irene se encogió de hombros, había conocido muchas personas a lo largo de su vida y aquel chico no le sonaba.-No lo sé, pero es posible, he vivido en 4 países diferentes, Nací en Turquía, pero solo estuve ahí 3 años así que dudo que haya sido ahí, luego Canadá hasta los 25, 3 años en México, y otros 3 aquí en Rusia.-el muchacho sonrió.-¡Compatriota! Yo también soy canadiense.-la mujer rio brevemente.-Prefiero considerarme ciudadana del mundo, no puedo comprometer mi lealtad a ninguna nación, me encanta el mundo.-JJ bajo la cabeza apenado, sintiéndose como un niño inmaduro.-No me mal intérpretes, ¡Amo Canadá!, fui muy feliz ahí.-le dio una palmada amistosa en el hombro. –De tal manera, como ya he explicado, aunque la situación de Yuri es poco común y al momento se mantiene en estado Delicado, lo más importante es que ya se encuentra bajo tratamiento, de haber estado solo, o incluso si el señor Leroy no lo hubiese transportado con la suficiente rapidez, las consecuencias podrían haber sido catastróficas.- Irene pretendía despedirse con ese argumento final, pues veía como se acercaba Nicolai a trote, Mas antes que pudiese alejarse el canadiense suspiro haciendo la más temida de todas las preguntas.- ¿Se recuperara?- La mujer no dudo en responder.-Por supuesto, haremos todo lo que esté en nuestras manos para que sea así.-

Continuara..