Nuevo día, nuevo capítulo, disfruten!
-¿Pe... Pe, pero que haces?- estupefacta Serena se llevo una mano a la cabeza.
Ahí estaba él en toda su gloria! cómodamente recostado y roncando suavemente, Serena no sabia si reír o molestarse.
'vaya creo que me tomó demasiado tiempo tener valor y se ha quedado dormido'- por una parte se sentía grandemente aliviada de librarse por lo menos por esa noche de sus deberes maritales, aunque por otro lado, ofendía un poco su vanidad el hecho de que se quedará dormido tan tranquilo después del momento de intimidad. 'Eso fue no? Algo intimo, cierto?'
Serena se despojó de su vestido y zapatos, retiro los adornos de su cabello y los puso todos juntos en una mesilla de noche, vestida en su camisón únicamente se introdujo en la cama lo mas alejada posible, si se movía un poco más lejos terminaría en el suelo, pero eso poco le preocupaba, en cambio el hombre con el que compartía su lecho era una historia totalmente diferente.
Al día siguiente después de un simple desayuno de avena y leche Zafiro salió de la cabaña para volver momentos después cargado de varios artilugios, los acomodó en el patio cerca de la ventana y llamó a Serena quien miró todo aquello con duda.
"Para que es todo esto?"
"Te voy a enseñar a tejer canastos, en el mercado los venderemos junto a la alfarería que yo hago"
Serena estaba predispuesta a fallar en esa tarea, pues jamás había hecho labores manuales, si bien sabia como lucían los canastos, no sabia como podría ella hacer uno, resignada a su nueva vida de labores manuales, se sentó en silencio y miró expectante a su esposo para que empezara a enseñarla.
Zafiro con calma y paciencia, mostró lentamente como entretejer y girar las tiras para ir formando los canastos, Serena lo miraba fascinada y con mucha atención los movimientos de sus adiestradas manos, la forma precisa en que los dedos largos y fuertes sujetaban el material, él pudo notar con satisfacción como ella distraídamente comenzó a mover sus dedos en mímica, escondiendo de la una sonrisa de orgullo, sin mirarla directamente le pasó las tiras para que comenzará, Serena se dio cuenta que aquella tarea era mucho más difícil y lenta en sus manos que lo que lo hacia parecer Zafiro, él por su parte sin dejar de tejer corregía los errores de ella, animándola a continuar.
Al cabo de dos horas Zafiro había terminado 5 canastos y Serena ni uno siquiera, su canasto se miraba bastante desfigurado y parecía que en cualquier momento se iba a deshacer, lagrimas corrían por sus mejillas, sus dedos encallados y ensangrados donde las tiras de fiambre habían cortado la piel, sintiendo frustración por el resultado final, pues todo su esfuerzo, concentración y empeño no se reflejaban en aquel canasto chueco, que cruel era la vida, apenas ayer pertenecía a la vida del palacio, la realeza, mimos y los finos placeres que recibían los de "sangre azúl" y ahora todo estaba de cabeza, si su mente aún no aceptaba aquella realidad, sus manos sangrientas le gritaban que aquella vida de princesa se había acabado.
"Es cuestión de práctica, de nada sirve llorar, fue tu primer intento, iras mejorando ya lo veras" -aquellas palabras lejos de consolarla, la desesperaron más, el dolor y cansancio físico que sentía, no eran nada en comparación a la angustia que sentía de solo pensar que aquello ya seria una rutina en su día a día de ahora en adelante.
"Por favor esposo, te suplico, mis dedos no pueden mas, haré otra cosa, lo que sea"
Zafiro la miró sin expresión alguna por unos momentos -"Bien, yo los terminaré, pero eso me tomará más tiempo, por lo tanto mañana te llevaré al mercado para que tú vendas la cerámica y los cestos mientras yo termino los que faltan"-
Serena exclamo con alivio un suspiro y sin pensarlo se arrojó hacia él, sus brazos rodeándole el cuello "gracias, gracias gracias, te prometo que haré lo mejor de mi para vender todo" le dijo a Zafiro mirándolo a los ojos, con expresión determinada y agradecida.
Él no esperaba aquella reacción y por inercia llevo su brazos al rededor de la cintura de ella, cuando Serena fue consciente de su posición se sonrojó y bajo lentamente la mirada a sus pies, unos dedos en el mentón levataron su rostro, cuando sus ojos miraron los de él, su sonrojo bajó hasta su cuello, enganchados en el momento, ninguno notó que sus rostros se acercaron más, Serena pudo sentir el aliento de él en sus labios y en automático su lengua repaso su labio inferior, esto atrajo la mirada de Zafiro, sus pupilas estaban dilatadas y sus ojos parecían más oscuros de alguna manera, Serena sentía como un magneto la jalara hacia él y cerró los ojos cuando vio que Zafiro se acerco mas, estaba segura que la besaría, pero eso no pasó.
Los brazos que que antes sujetaban un varonil cuello, ahora solo sujetaba el aire...
-"ven ayúdame a cargar todo y te llevaré al mercado, ahí te explicaré lo que necesites para la venta"- dijó él alejándose de ella con los canastos en ambas manos.
Serena mortificada y apenada, lo siguió en silencio, su cabeza era un caos, conscientemente ella le temía, pero su cuerpo la traicionaba, y porque sentía decepción cada vez que él pareciera que iba a iniciar algo intimo y luego la dejaba agitada, marchándose como si nada, debería sentirse aliviada no es cierto? Entonces porque sentía que su interior se comprimía?
Una vez en el mercado del pueblo, Serena siguió las simples instrucciones para acomodar y vender su mercancía de Zafiro, éste le dio un morralito con algo monedas para dar cambio y guardar la ganancias, se despidió de ella una vez montado en su caballo y se regresó a casa a preparar más productos para vender.
Serena no había notado la cantidad de personas que los habían mirado detenidamente desde que llegaron, preocupada en poner atención en lo que era su nueva tarea de vendedora, sin saber que la gente del pueblo había descubierto quien era ella a pesar de la humilde ropa cortesía de su esposo que ahora vestía, en cuanto Zafiro se fue, la gente rodeó el puesto de Serena, todos interesados en estar cerca de la princesa que ahora vivía tan común como ellos mismos, las ventas ese día, no pudieron ir mejor, todos querían tener algo que la mismísima princesa vendía, así pues son las novedades en un pueblo donde nunca pasa nada fuera e lo común, Serena se quedó pronto sin mercancía, pero prometiendo que al día siguiente volvería con más a la gente que aún agrupaba a su al rededor.
A pesar de que no cabía de felicidad por haber tenido tan buenas ventas, pronto se dio cuenta que tenía un dilema, Zafiro le dijo que volvería por ella después del atardecer y no eran ni medio día, Serena no sabia volver a casa por si misma, así que decidió explorar el pueblo.
A decir verdad, el pueblo que en su llegada ni siquiera prestó atención, resultó tan lleno de vida, pintoresco, con muchas cosas diferentes por conocer, y la gente era toda sonrisas y amabilidad por donde quiera que miraba, sin saber que su pequeña exploración cambiaría su actitud para siempre.
Eran pasadas las tres cuando Serena exhausta de su exploración se recostó bajo la sombra de un árbol, saco sus viandas que había empacado en casa y se dispuso a comer, era algo tan sencillo un trozo de pan con tomate y queso, pero como le dijo Zafiro con hambre hasta las piedras tienen buen sabor, y vaya que tenía razón, empezó literalmente a devorar los alimentos cuando en su periferia detectó un movimiento, bajando lentamente los alimentos se giró para descubrir a un pequeño niño que miraba atentamente su comida -"hola, cómo te llamas?"-
El niño sorprendido, dió un salto hacia atrás
-"¿que sucede, te doy miedo? El niño agitó su cabeza en negativa
Ambos se miraron sin hacer ningún movimiento ni decir palabra, luego la mirada del niño volvió a su emparedado, Serena se percató de esto, pero como nunca en su vida había tenido que compartir nada, ni siquiera le cruzó por la mente ofrecerle al pequeño, no porque fuera grosera a propósito, simplemente nunca se había visto en esa situación.
-"para ser una princesa te faltan modales sabes?" La voz pertenecía a un joven de cabello color arena, era alto y muy atractivo, en una andrógina forma -"he visto como has vendido todo rápidamente por ser quien eres, pero de que sirve todo ese oro que has ganado si cuando vez a alguien hambriento no le ofreces un bocado siquiera? Apuesto que si él tuviera por lo menos media manzana te la ofrecería sin pensarlo"-
Serena estaba estupefacta sin idea de como contestar, el misterioso personaje saco de un bolso que cargaba atravesado en su pecho, unas fresas, una loncha de jamón ahumado y un trozo de pan ofreciéndolo al chico, cuando el pequeño lo tomó el joven sacudió su cabello dedicándole una sonrisa, se dió la vuelta y se marchó tan silenciosamente como había llegado.
El niño se sentó en una raíz protuberante del árbol y se dispuso a comer, Serena seguía sin comprender que acababa de pasar y se le quedó mirando, el pequeño pensó que tal vez ella quisiera de su comida y a pesar de estar hambriento le ofreció a ella los alimentos sin probar nada él, ante esto Serena se sintió abrumada, sentía culpa y humillación, se dió cuenta que el extraño tenía razón, como podía ser tan desconsiderada, el ver por el bien del pueblo era algo que desde siempre se le había inculcado, pero nunca había comprendido el verdadero significado, nunca se había involucrado en ver como vivía la gente a su al rededor, ahora podía ver de primera mano lo difícil que era tener algo de comer para muchos.
Ella se limpió la lagrima que se le había escapado, le dedico una pequeña sonrisa y por primera vez en su vida, compartió sus alimentos con alguien más, por su parte el pequeño le respondió con una gigantesca sonrisa.
-"me vas a decir tu nombre?"-
-"helios"-
-"yo soy Serena"-
-"lo se, todos lo saben, eres la princesa"
-"si, bueno lo era, ya no más"
-"¿cómo puedes serlo y ya no, es por nacimiento no?
-"bueno perdí esos privilegios por mi comportamiento"
-"ahhh! se de lo que hablas, me sucede lo mismo, si me comporto mal madre me quita el privilegio de cenar"
Serena río, aquella situación era tan igual y diferente a la vez, que era irónicamente gracioso.
Helios se retiró mas tarde cuando unos niños del pueblo lo invitaron a jugar pelota, Serena los miró con una sensación extraña, un tipo de satisfacción que en vida en palacio nunca le proporcionó.
Tan a gusto como estaba, se estaba aburriendo después de un rato y no parecía que la hora en que Zafiro la recogiera se acercara, así que decidió irse a casa ella misma, siguió el camino que recorrieron en la mañana pero entre más se adentraba al bosque y las casas era mas escasas, se dio cuenta que ya no reconocía hacia donde debía ir, pensó que tal vez Zafiro la encontraría a medio camino, pero entre mas se ocultaba el sol, una sensación inquietante la embargó, finalmente encontró una pequeña choza en un claro, vio a una mujer encerrando animales en un corral y se dirigió a ella para pedir ayuda.
-"señora" la mujer pareció no escucharla -"BUENAS TARDES"- aún nada 'hum! Tal vez es sorda' Serena decidió abrir la pequeña puerta y tocar el hombro de la mujer para llamar su atención, pero la mujer siguió en sus labores como si la joven no estuviera ahí, Serena hizo lo más inteligente que se podría hacer en una situación como esa, así que solo se quedó ahí parada convirtiendo oxigeno en monóxido de carbono.
Cuando la mujer terminó de encerrar los animales se giró, miró brevemente a Serena y continuo como si nada con sus tareas.
La joven carraspeo para llamar su atención -"señora ayúdeme, me encuentro perdida"- dicha mujer miró de reojo y frunció el ceño, pero continuo alimentando a los cerdos, Serena repitió su solicitud, pero la mujer seguía ignorándola, Serena comenzó a desesperarse 'cual es su problema, porque me ignora, tal vez no me entienda' pensó.
Serena se puso frente a la mujer y comenzó a hacer señas y gestos, además de hablar realmente fuerte para ver si así lograba alguna respuesta de la mujer, pero lo único que obtuvo fue un gesto de desdén y que la mujer rodará sus ojos al cielo fastidiada
"¿Bueno tu quién te crees para meterte a mi casa, e interrumpirme con tus boberías? Pareces un mono haciendo todas esas manotadas"
"¿Quién soy yo? yo soy la princ... Es decir ya no lo soy pero eso no importa solo quiero que me de indicaciones"
"Se quien eras, -dijo abruptamente- porque te atreves a exigir cosas de mi, no ves que estoy ocupada? Como puedes ver, aquí no hay mozos que hagan las labores por mi, no todos estamos a su disposición"
"Discúlpeme, yo sólo quería pedir su ayuda"
"Pedir? A mi me sonó a una orden y tengo miles de cosas más importantes que hacer, que mimar a una princesa en desgracia"
Serena no podía creer lo grosera que esa mujer era con ella "yo... No entiendo porque me trata así, no hay necesidad de ser tan ruda"
"HA! Pero de que se admira, no es a lo que está acostumbrada, no es así como trata a todo mundo?"
Serena estaba impactada, era de esa forma como le hablaba a todos? Ahora que era la receptora de ese trato, no podía creer que ella siempre se había comportado así, tan.. Tan horrible.
"Es verdad, así traté a todos, no sabia lo mal que los hacia sentir, estoy tan avergonzada, cómo pude causar tanto daño sin inmutarme por tanto tiempo"
"Pues ahora ya lo sabes y lo reconoces, a ver que haces con eso" y entró a su casa dando un portazo dejando efectivamente a Serena fuera, sin más remedio, la joven regresó por donde había venido, con los ánimos por los suelos.
Se sentó en una piedra junto al camino y pensó largamente sobre todo lo que había acontecido en su nueva vida, de lo que ahora era consiente sobre misma, fue así que la encontró Zafiro.
-"ahí estás! Te he buscado por todos lados, que haces hasta acá, que no te dije que me esperaras en el mercado?" Dijo alarmado y algo molesto, pero para su sorpresa Serena no parecía haberlo notado, estaba con la mirada fija en un punto lejano sin parpadear.
Zafiro desmontó el caballo y se hincó frente a ella.
"Serena... Serena, que te sucede, estás herida, que pasa, contéstame" la sacudió por los hombros hasta que ella reaccionó.
"Soy una persona horrible" Serena pusó su frente en el hombro de él y sollozó -"como pude serlo por tanto tiempo, merezco las medidas que tomó mi padre" Zafiro posó su mano sobre su cabello, y entrelazo sus dedos en los rubios bucles en un intento de confort
"Serena, es verdad que tratabas mal a las personas, y esa impresión tuya se quedara tal vez siempre para ellos, pero lo importante es que puedes hacer algo al respecto, puedes ser amable con quienes ahora están en tu vida y todas las nuevas personas que vas a conocer"
"Pero no se como"
"La vida te esta enseñando Serena, yo puedo ayudarte pero debes poner de tu parte, piensa siempre antes de hablar como tus palabras puedes afectar a la otra persona"
Serena se seco las lagrimas y miró a Zafiro "te lo agradezco, se que no es fácil para ti tampoco, solo te pido paciencia, y yo haré mi mejor esfuerzo"
"Ven vamos a casa"
'Casa! Apenas he pasado dos noches ahí, pero con tantos cambios radicales y emotivos se sienten como meses'
"Si vamos, esposo" le dedicó una sonrisa mientras la ayudaba a montar el caballo, ya más animada comenzó a contarle su buena suerte con las ventas, su exploración del pueblo y las personas que había conocido ese día.
"Siempre se conocen personas con caracteres muy distintos, pero todo lo que vives son experiencias para mejorarte a ti misma, por cierto te felicito por tu buena fortuna en las ventas, espero que mañana sea igual o mejor"
De esta forma continuaron su camino a casa, y esta vez Serena ya no sintió temor, era extraño que en tan poco tiempo se sintiera tan cómoda con Zafiro, aunque su estómago dio un revoloteo al pensar en como pasarían la noche, la incógnita de no saber que esperar de Zafiro no le sentaba bien a sus nervios. Tan distraída iba que no se dio cuenta que ya habían llegado a su destino y que su cuerpo estaba totalmente pegado al de él.
Zafiro aclaro su garganta "bueno porque no entras e inicias el fuego para la cena mientras yo llevo el caballo atrás"
Serena se sonrojo y se separó de su cuerpo sin verlo a los ojos, en silencio él la bajo del caballo lentamente por la cintura mientras ella se sujetaba de sus hombros, cuando sus rostros estuvieron a la misma altura, algo entre sus miradas se cruzo, ese magnetismo surgió nuevamente, esta vez Zafiro no pudo resistir y acercó sus labios a los de ella, pero justo antes de besarla, el la miró a los ojos y lo que vio en ellos le dio el empujón que necesitaba.
Cuando sus labios se encontraron un escalofrío recorrió a ambos; labios tiernos y virginales temblaron brevemente, eran increíblemente suaves, tibios y carnosos, era la primera vez que Serena era besada, no sabia que hacer así que se dejo guiar por él repitiendo sus movimientos, Zafiro la apretó a su cuerpo firmemente y un pequeño gemido salió de la boca de Serena, pero abruptamente se separó de ella dejándola sin aliento y mareada, él la sujeto por un momento para estabilizarla, le dió una sonrisa de medio lado, tomó las riendas del caballo y se fue atrás de la casa.
Aún en un estupor Serena se llevó los dedos a los labios que parecían hormiguearle, soltó una risilla tonta y se abrazó a si misma girando de emoción- 'wow mi primer beso, y esa sonrisa al final... ESPERA!'
"Esa sonrisa, me recuerda a..."
Bueno chicos aquí esta un nuevo capítulo, un review comentó que los capítulos son cortos, sobre todo porque tenía mucho sin publicar, no voy a exponerles toda mi vida, pero he estado lidiando con asuntos legales de un divorcio, mi hija, la escuela, trabajo, hacer ejercicio y comer bien, y tratar de no volverme más loca en el proceso, la vida ha estado algo ruda conmigo por algunos meses, pero he vuelto y eso es lo que cuenta, y para aclarar un poco más, aún sin todo ese drama, escribir es mucho más difícil de lo que parece y tomando en cuenta que el cuento infantil del que tomé la idea es de menos de dos páginas, estoy inventando sobre la marcha pero tratando de apegarme a lo del cuento lo mas que pueda, por favor dejen su review no saben lo importante y motivante que son para continuar escribiendo, besos!
