¡HOLA!

DESPUES DE TRES MESES HE VUELTO CON UN NUEVO CAPITULO Y AGRADEZCO A LAS CUATRO PERSONAS QUE DEJARON SUS COMENTARIOS YA QUE ME ANIMARON A ESCRIBIR EL SIGUIENTE CAPITULO.

ESPERO QUE LES GUSTE Y ESPERO PODER ACTUALIZAR PRONTO.

¡SALUDOS!

-Últimas palabras Harry Potter, chica Weasley –susurro Voldemort en tono mortal y sonriendo maliciosamente.

Harry y Ginny habían peleado bastante bien y la pelirroja logro herir de gravedad a Rabastán Lestrange con una maldición punzante, pero eran demasiados enemigos y no pudieron contra tantos y al final habían acabado muy agotados y con varias heridas en distintas partes de su cuerpo además de que a Ginny le habían roto el brazo con una maldición de Bellatrix.

-Vete a la mierda –siseo Ginny apretando con fuerza su brazo roto tratando de aguantar las lágrimas.

-De hecho, si –contesto Harry jadeando y de rodillas al igual que su acompañante -¿Qué tan bien arden los mortífagos? –pregunto sonriente tratando de aguantar el dolor.

-¿Esas son tus últimas palabras? –se burló Voldemort –después de todo, eras más tonto de lo que esperaba –dijo y después apunto con su varita a los dos jóvenes –hasta nunca, y sigo diciendo que es un total desperdicio –añadió con fingido tono triste -¡Avada Kedavra! –grito y un rayo verde salió de la punta de su varita.

Fiendfyre! –contraataco Harry sujetando con fuerza la varita.

Un rugido espantoso se escuchó cuando el fuego demoniaco salió de la varita de Harry y entro en contacto con la maldición asesina de Voldemort, la cual se evaporo cuando la gran llamarada de fuego se convirtió en un gran león y un desafortunado mortífago fue la victima de la bestia de fuego.

Harry sujetaba con fuerza su varita mientras el fuego maldito seguía emanado de ella y no pudo evitar sonreír cuando un águila de fuego rozo la cabeza de Bellatrix y le prendió fuego a su cabello haciéndola soltar un chillido.

-¡CORRE! –grito Harry a Ginny en cuanto el fuego dejo de salir de su varita.

La tomo por el brazo bueno y la obligo a levantarse y escaparon del claro del bosque en donde se podían escuchar los alaridos de los mortífagos al que el fuego había alcanzado así como los hechizos defensivos que Voldemort gritaba a todo pulmón tratando de contener el fuego.

-¡FIENDLOCKED! –Gritaba Voldemort pero cuando una criatura de fuego desaparecía otra ocupaba su lugar aún más poderosa que la anterior -¡FIENDLOCKED! –volvió a gritar y la serpiente que había consumido a Goyle hasta los huesos y que ahora se aproximaba a él desapareció en una voluta de humo pero las demás bestias de fuego seguían cazando a sus mortífagos.

"Mil veces maldito seas Potter" pensó el Señor Oscuro.

-¡Mi señor! –Grito la voz histérica de Bellatrix que había conseguido apagar el fuego -¡Tenemos que irnos! –suplico desesperada de huir se ese infierno.

Voldemort grito de rabia al ver como sus mortífagos caían como moscas ante las bestias de fuego y, con un revuelo de capa, se inició la retirada de la batalla perdida más vergonzosa que jamás había sufrido.

Harry y Ginny corrían entre el bosque iluminando el camino con sus varitas y solo cuando se sintieron a salvo pararon un poco para tomar un descanso.

-¿Estas bien? –pregunto Harry tratando de recuperar el aliento.

-No –contesto Ginny ahogando un sollozo –mi brazo me está matando.

-Déjame ver eso –pidió Harry y Ginny a duras penas quito su brazo bueno del roto -¡Férula! –una luz blanquecina ilumino el brazo de Ginny y una tablilla inmovilizo el brazo de la pelirroja que suspiro de alivio –eso servirá por el momento.

-Gracias –dijo Ginny sonriendo ligeramente pero su sonrisa murió cuando las llamas comenzaron a dejarse ver cada vez más cerca.

-Vamos, tenemos que largarnos o correremos el mismo destino que los mortífagos –dijo Harry y acto seguido tomo la mano de Ginny y la ayudo a levantarse.

-HxG-HxG-HxG-

-¡Desmaius! –la maldición dio en su objetivo y el enmascarado cayó al suelo inconsciente.

James observo el panorama y suspiro de alivio al ver que no había ningún solo herido y que todos los magos de otros países habían conseguido salir ilesos del ataque.

-¡James! –Grito Lily a su espalda y este volteo -¿Te encuentras bien? –pregunto preocupada al ver la herida en su mejilla derecha.

-No es nada, Lily –le aseguro a su esposa pero aun así ella comenzó a curarlo -¿Alguno de nuestros compañeros cayo en batalla? –pregunto con aprensión.

-Ninguno –afirmo Lily y James suspiro aliviado y solo entonces se permitió observar el panorama con más detenimiento.

Había muchas tiendas destrozadas y unas cuentas en llamas, varios Aurores estaban tratándose sus heridas que habían recibido y su amigo Sirus junto con Remus apresaban a los mortífagos inconscientes y observo también como Williamson y Dawlish colocaban en bolsas negras algunos cadáveres de los caídos del bando contrario.

-¿Cuántos de ellos? –pregunto James.

-7 muertos –respondió Lily sin emoción en la voz -3 heridos y 9 capturados.

-¿Viste a Voldemort, Bellatrix o alguno de los principales mortífagos? –pregunto James mientras su herida en la mejilla se cerraba.

-Si hubiese visto a Bellatrix habrían sido 8 muertos –se limitó a responder Lily.

Poco más tarde (cuando los mortífagos heridos, muertos y capturados habían sido enviados al Ministerio de Magia y cuando Lily, Sirius y Remus habían ido a informar a Dumbledore a Hogwarts y a otros miembros de la Orden) James se reunió con los 10 Aurores que había traido consigo para la protección de los magos en caso de algún ataque para pedir sus informes.

-Todas las personas fueron llevadas al punto de seguridad establecido y en este momento están regresando a sus países natales con los trasladores disponibles y los que no alcancen alguno el Ministerio ha informado que mañana a primera hora enviaran los restantes –informe un Auror llamado Preston.

-Ya se han hecho los recuentos de las tiendas destrozadas durante el ataque y en este momento el banco de Gringotts ya está realizando las indemnizaciones correspondientes a cada afectado –informo Londri.

-La familia de muggles ya ha sido desmemorizada, otra vez, y ya se encuentran a salvo en su hogar y he dejado a miembros del Escuadrón de la Aplicación de la Ley Mágica, en la que sigo insistiendo que necesita un nombre más corto –hubo algunas risas –para garantizar su protección –termino Williamson.

-Hubo 8 magos y 5 brujas heridos por los Mortífagos y que ya han sido trasladados a San Mungo junto con 3 miembros del Escuadrón de la Aplica…bueno, ya me entendiste –termino la Auror Tonks.

James sonrió.

-Los Ministros de Magia de Irlanda y Bulgaria fueron enviados por medio de traslador al Ministerio desde que comenzó el ataque y Kingsley me ha enviado un Patronus diciéndome que ya están asegurados en el Cuartel –informo Dawlish.

-Proudfoot, Savage, Morrison y Murray han ido a San Mungo nada mas haber entregado los cuerpos de los mortífagos muertos en la morgue del Ministerio y dicen que tendrá su reporte mañana por la mañana –informo la Auror Webster cuyo parche en el ojo la hacía tener un contraste algo siniestro con las llamas de fondo.

-Si eso es todo, creo que por el momento debemos retirarnos y dejemos el desastre al Departamento de Accidentes y Catástrofes Mágicas –dijo James para alivio de los presentes –quiero para mañana un informe bien detallado de los sucedi… -se interrumpió por un grito.

-¡Papa! –grito la pequeña pelirroja que traía consigo tres cuerpos flotantes tras de ella.

-¿Anne? –Dijo confundido -¿Qué demonios haces aquí? –cuestiono algo enfadado pues había ordenado a su hija que se fuera al Cuartel de la Orden con su hermano apenas inicio la batalla.

-Te juro que si me iba a ir casa –se apresuró a responder –pero no encontré a Harry por ningún lado y estuve buscándole entre los magos en la zona segura pero tampoco estaba ahí –tomo un respiro y continuo –después me encontré con las hermanas Greengrass al linde del bosque pero en eso tres mortífagos nos atacaron y las aturdieron a ellas dos y al final tuve que pelear contra estos tres idiotas –cancelo el hechizo de levitación y los tres cuerpos de los mortífagos cayeron al suelo y solo entonces se dieron cuenta que estaban encadenados –no eran muy hábiles, personalmente pienso que están bajo la Imperius –agrego bajo la mirada incrédula de los Aurores y la orgullosa de su padre –los encadene y los traje conmigo y a las Greengrass las deje con Arthur Weasley –finalizo.

-¿Y Harry? –pregunto James preocupado.

-No lo encontré por ningún lado –respondió Anne con un nudo en la garganta –tal vez él se fue en los primeros trasladores –trato de tranquilizar a su padre y a ella misma.

Tonks estaba a punto de anunciar que irían a buscar al Joven Potter cuando dos rubias llegaron corriendo junto a un pálido Arthur Weasley.

-¡Señor Potter! –gritaron las dos rubias nada más llegar a donde estaban.

-¿Qué pasa? –pregunto James con un terrible presentimiento.

-¡Harry y Ginny se quedaron a pelear con Quien-usted-sabe en el bosque! –volvieron a gritar al unísono.

-No –susurro James más pálido que un muerto y por un momento se quedó en shock hasta que Tonks le dio un golpe.

-¡De prisa, vamos a buscarlos! –sin esperar otro grito de Tonks los Aurores salieron corriendo a tropel hacia el bosque.

Corrieron más de 100 metros sin detenerse siquiera a descansar y solo cuando llegaron al linde pudieron ver un resplandor naranja que provenía del bosque.

"Por favor, que no esté muerto, que no esté muerto" rogaba James en silencio mientras corría por el bosque en penumbras seguido de cerca por sus compañeros Aurores que se esperaban una escena horrible. Después de todo, nadie había sobrevivido a un enfrentamiento con el Señor Oscuro.

Cuál fue su sorpresa cuando un Harry Potter muy herido salió de entre los arboles cargando a una casi inconsciente Ginny que al ver a su padre se desmayó y si no es por Harry quien la sujetaba se habría golpeado en el suelo.

-¡Harry! –grito Anne y corrió a ayudar a su hermano.

-¡Ginny! –grito Arthur Weasley entre aliviado y preocupado al ver a su hija en tan malas condiciones y hasta que no la tuvo en sus brazos respiro algo más tranquilo.

-¿Qué fue lo que paso? –pregunto Anne bastante preocupada al ver las heridas de su hermano.

-Antes que nada, ¿Alguno de ustedes sabe controlar fuego maldito? –pregunto Harry luchando por no perder la conciencia.

Solo Tonks y Dawlish negaron con la cabeza.

-Si no es mucho pedir, quisiera que vayan a controlar a las bestias de fuego antes de que el incendio se haga más fuerte –continuó Harry a punto de caer desmayado –luego daré explicaciones –susurro débilmente antes de caer inconsciente alcanzando a escuchar a su padre gritar su nombre.

-JxL-JxL-JxL-

Eran las seis de la mañana en el Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas y Lily Potter se negaba a irse hasta no tener noticias de su hijo.

-Debe descansar, señora Potter –le insistía el medimago –cuando su hijo despierte le enviaremos una lechuza, además, el señor Black se quedara con él y estoy seguro que le avisara en cuanto suceda algo importante –Sirius asintió enérgicamente tratando de convencerla.

Lily solo los miro de forma fría y ambos apartaron la mirada.

En cuanto se enteró de lo sucedido con su hijo, dejo de lado la tarea de avisarles a los demás miembros de la Orden y se apareció directo en el hospital en donde su marido, que se había ido por asuntos del Ministerio, ya la estaba esperando para contarle lo sucedido.

-Donde hayas dañado a mi hijo para siempre, ni Merlín te salvara de la muerte Voldemort –mascullo la pelirroja cuando James termino de contarle la historia.

Ya habían pasado tres horas desde que habían ingresado a su hijo al quirófano mágico por una maldición oscura que estaba empezando a surtir efecto y aun no le daban noticias de su estado.

-Voy a matarlo, juro que voy a matarlo –susurro la pelirroja caminando de un lado a otro de la habitación hasta que un grito la distrajo.

-¡Si no se apartan de mi camino los voy a maldecir tanto que los vana a internar aquí! -grito Anne Potter que era retenida por dos Aurores que estaban custodiando la puerta a la sala de operaciones.

-Entienda señorita Potter –trataba de tranquilizarla uno de los Aurores –su padre dijo expresamente que nadie podía entrar a la sala si no era con un… -ya no termino la frase pues Lily lo interrumpió.

-Dejen pasar a mi hija –ordeno sin dejar espacio a replicas.

Los Aurores se apartaron de inmediato no queriendo hacerla enojar más.

-¿Cómo está? –pregunto la pequeña en cuanto estuvo a varios metros de los Aurores.

-No lo sé –respondió Lily con angustia.

-¿Aún no ha salido de la operación? –pregunto con sorpresa y miedo.

-No –se limitó a responder Lily.

Ambas se quedaron en silencio y después de un rato Sirius se acercó, algo reticente ante posibles ataques, con un par de cafés muy cargados y por si acaso tenía su varita en la mano lista para usarla si era necesario.

-Guarda la varita, no seas idiota –dijo Lily aceptando el café y rodando los ojos.

Sirius respiro aliviado.

-Harry saldrá de esta –dijo Sirus confiado –ni siquiera ese cara de serpiente podrá con él.

-Tienes razón –apoyo Anne aunque trataba más de convencerse a sí misma –cuando menos lo esperemos lo tendremos aburriéndonos con sus discursos sobre DCLAO y pociones –dijo casi con cariño y algo de exasperación.

Lily no dijo nada pero aprecio sus palabras.

Una hora más tarde el sanador salió por fin de la sala de operaciones y fue hasta donde estaban las dos Potter y Sirius bastante ansiosos por noticias.

-La operación fue un éxito –declaro el sanador –hemos logrado con mucho esfuerzo parar la maldición que le fue lanzada y evitar que alcanzara órganos internos importantes o que se esparciera por el torrente sanguíneo…-el sanador siguió describiendo los detalles de la operación aunque los tres ya no lo escuchaban pues estaban contentos de saber que Harry estaba bien, claro, hasta que Lily escucho algo que le llamo la atención.

-Disculpe, ¿Puede repetir el hechizo? –pidió Lily intentando controlar la ira que pedía salir.

-Lacerationem Organorumrepitió el sanador –eso fue lo que descubrimos en el estudio de la sangre pero no conocemos su procedencia ni sus efectos –concluyo el sanador.

Pero Lily y Sirius si conocían la maldición pues habían visto a varios de sus compañeros Aurores caer muertos victimas de esa maléfica maldición y solo había una única persona capaz de realizarla.

-Maldita Bellatrix –mascullo la pelirroja con furia.

-¿Que ha dicho? –pregunto el sanador perplejo.

-La que lanzo esa maldición fue la perra de mi querida prima –respondió Sirius con furia –apostaría lo que sea que fue ella.

-Y si no fue ella tal vez haya sido Voldemort –el sanador se echó hacia atrás espantado de oír aquel nombre de los labios de una niña –aunque no creo que siquiera se haya dignado a luchar el muy maldito.

-No debes hablar así de él –dijo el sanador de repente muy nervioso –no se le debe insultar –volteo hacia todos lados de la habitación tratando de buscar entre las sombras a Voldemort.

-Voldemort es un gran hijo de… -Anne no termino pues el sanador salio apresuradamente de la habitación bastante espantado.

Sirius sonto una gran carcajada e incluso Lily se permitió una ligera sonrisa.

-Cobarde –se burló la pequeña.

-Si hubieses ido a Hogwarts habrías quedado sin duda en Slytherin –comento Lily a la ligera y Sirius abrió los ojos incrédulo.

-¡De ninguna manera ninguna sobrina mía quedara en la casa de las serpientes! –grito Sirius dramáticamente.

-¿Y qué pasaría si hubiese quedado en Slytherin, eh? –pregunto Anne sonriendo de forma peligrosa.

Sirius la miro asustado.

-Vamos, Canuto. Di lo que pasaría –lo reto Lily sonriendo de la misma manera que su hija.

-Na-nada –tartamudeo –lo habríamos celebrado a lo grande con James –agrego con fingido entusiasmo.

Lily y Anne se burlaron de él bastante tiempo.

-HxG-HxG-HxG-

Sentía como si todo su cuerpo hubiese sufrido una caída de la escoba a cincuenta metros, no podía abrir ni siquiera los ojos y el más leve intento de mover un brazo o un dedo le dolía tanto que dejo de intentarlo, la oscuridad ya lo estaba asfixiando y cuando creyó que se quedaría así para siempre pudo abrir los ojos cerrándolos casi de inmediato pues una luz blanca intensa lo cegó.

-Con un demonio, apaguen esa maldita luz –gruño Harry Potter con voz pastosa.

Un intenso color rojo fue lo único que vio cuando volvió a abrir los ojos y al sentir el cuerpo de su madre envolviéndolo en un gran abrazo y no pudo evitar sonreír.

-Hola mama –dijo Harry apenas en un murmullo pero su madre lo abrazo aún más fuerte –te agradecería que me dejaras respirar –su madre lo soltó.

-¿Estas bien? –pregunto Lily mirando a su hijo con preocupación.

-Podría estar peor –contesto Harry sincero.

-¿Qué fue lo que paso en ese bosque Harry? –pregunto Lily aunque en su fuero interno no quería saber nada de eso.

Al mencionar el bosque a la memoria de Harry vino una chica de hermoso cabello rojo que la última vez que la había visto estaba muy herida.

-¡GINNY! –Grito asustando a su madre y trato de levantarse -¿Dónde está?, ¿Cómo está?, ¿Está bien?, ¿Ya la atendieron? –lanzo las preguntas tan rápido que su madre apenas le entendió.

-Cálmate y quédate donde estas –ordeno su madre de forma severa –aún no hemos sabido nada de ella pero tu hermana ya hace una hora que fue a ver el estado de la niña Weasley.

Harry suspiro tranquilo. Si su hermana estaba ahí no habría problema.

¡Que equivocado estaba!

-G—G—G—G-

-¡Pero no pueden dejarla así! –chillo Molly Weasley totalmente enfurecida.

-No podemos hacer nada hasta que no paguen los 10 mil galeones de la operación, señora Weasley –se disculpó el sanador aunque no parecía apenado –son las normas del hospital y lamentablemente no podemos ignorarlas –el Sandor sonreía con amabilidad aunque sus ojos mostraban fastidio.

-No tenemos esa cantidad –contesto Arthur Weasley con un nudo en la garganta –pero si me da tiempo… -el sanador lo interrumpió.

-Me temo que no podemos esperar más tiempo, señor Weasley –lo corto el sanador claramente irritado –si no tiene el oro suficiente para pagar la operación no es mi problema ni del hospital, así que si me disculpa tengo que atender a más pacientes –y se fue del corredor en donde estaba con paso apresurado.

La señora Weasley se echó a llorar de forma desconsolada y su esposo le abrazo.

Poco tiempo después llegaron sus hijos gemelos junto con su hijo mayor, Bill, que al igual que sus hermanos estaba pálido y muy asustado.

-¿Cómo está? –pregunto el mayor preocupado al ver a su madre llorando.

-Los sanadores no intervendrán si no pagamos el costo de la operación –contesto Arthur con tono sombrío.

-¿Cuánto es eso? –pregunto Bill dispuesto a dar todo lo que tenía.

-10 mil galeones –respondió Molly sollozando.

-¿Tanto? –murmuraron los gemelos con asombro.

-Serán malditos… -murmuro Bill con furia y golpeo la pared con frustración -¿De dónde vamos a conseguir tanto dinero?

Los Weasley no llegaron a responder ya que la voz de una niña los interrumpió.

-¿Cómo está su hija, señores Weasley? –pregunto Anne con amabilidad sin percatarse de que Molly estaba llorando lo cual la alarmo -¿Qué pasa?, ¿Acaso esta…? –no quería terminar la pregunta.

-No, por Merlín no –contesto el señor Weasley apresurado –pero no ha presentado mejora.

Entonces Arthur le conto todas las trabas que los sanadores de San Mungo les habían puesto desde que ingresaron a Ginny al hospital en la madrugada y que solo la habían mantenido estable a base de pociones para reponer la sangre y revitalizantes pero que se habían negado a tratarla como correspondía ni a intervenirla para evitar que las maldiciones oscuras que había recibido su cuerpo siguieran avanzando.

Anne permaneció con una expresión neutra durante todo el relato maldiciéndose internamente por no haber venido antes.

-¿Cómo me dijo que se llama el sanador? –pregunto con voz tranquila una vez que Arthur termino.

-Mark Bennett –contesto el señor Weasley apretando los dientes –que por cierto, ahí viene –señalo a un joven sanador de cabello rubio que se acercaba a ellos con una sonrisa de suficiencia.

-Me temo que tengo malas noticias –dijo el sanador con fingida pena en cuanto llego a la familia –la señorita Weasley no puede seguir ingresada en este hospital debido a los altos medicamentos que se requieren y que claramente no pueden conseguir –dirigió una mirada de desdén a la ropa desgastada de los señores Weasley y de los gemelos sin reparar en Anne o Bill.

Molly ahogo un grito de angustia y los varones Weasley casi saltan sobre el sanador si no es porque Anne lo ataco primero.

Los Weasley quedaron boquiabiertos al ver como la niña movía su mano derecha y el sanador salió volando hacia atrás chocando fuertemente contra la blanca pared quedando momentáneamente aturdido.

-¿Qué…? –Dijo confundido y por fin vio a la niña Potter – ¡señorita Potter! –Exclamo levantándose del suelo bastante sorprendido de ver a un miembro de los Potter en el hospital olvidando por completo el ataque -¿Qué puedo hacer por ustedes? –pregunto en un tono muy diferente al que había dirigido a los Weasley.

Anne lo miro con el ceño fruncido y la boca torcida en una extraña mueca y sin avisar lo volvió a mandar al suelo, solo que esta vez dos metros antes de caer al suelo.

Anne se acercó al sanador de forma muy peligrosa para una niña de apenas trece años, lo tomo fuertemente de la túnica azul y lo miro directo a los ojos, algo que le dio miedo al sanador pues nunca había visto una expresión tan fría.

-¿Por qué razón no han atendido a Ginevra Weasley? –pregunto en tono helado.

-Po…po…porque su…sus padres no…no han pagado la…la…cuota del Hos…hospital –tartamudeo el sanador con miedo.

-¿Y cuánto es eso? –pregunto esta vez de verdad enfurecida pues su cabello rojo era agitado por magia pura.

-10 mil galeones –contesto apenas en un murmullo debido al miedo.

-Te diré una cosa –Anne le soltó de la túnica y lo miro con superioridad –atenderás a Ginevra Weasley y curaras todas sus heridas y si alguna de ellas le afecta de por vida por no ser atendidas adecuadamente con solo tronar los dedos tu quedaras fuera del hospital y me encargare en persona que nadie te de algún trabajo, ni siquiera el más miserable –el sanador se levantó apresurado y dispuesto a ir a atender a Ginny pero Anne lo detuvo –y si ella muere te daré de comer a los Dementores que custodian mi casa –le advirtió sonriendo con malicia y el sanador casi salió corriendo del pasillo –maldito cobarde –mascullo por lo bajo en cuanto el sanador de perdió de vista.

Los Weasley la miraban entre asombrados y agradecidos.

-No se preocupen por los gastos –dijo a los Weasley sonriendo amable –mis padres lo pagaran todo.

-No podemos aceptar eso –dijo Arthur rápidamente -te lo agradezco mucho pero ya has hecho lo suficiente y… -Anne lo interrumpió.

-Nada de eso –dijo Anne restándole importancia –cualquier persona capaz de enfrentarse a Voldemort –los Weasley se estremecieron - y sobrevivir para contarlo merece el respeto de la familia Potter y de la Orden del Fénix –termino ignorando la reacción de la familia.

-Pero… -trato de objetar el señor Weasley pero Anne no se lo permitió.

-Nada de peros –dijo bastante firme y testaruda como su madre.

-Gracias –dijo Molly muy agradecida.

-Lo que sea por la familia –dijo Anne para confusión de todos y se negó a responder a sus preguntas.

HE PENSADO EN VARIOS PERSONAJES QUE PUEDAN SER EL ESPIA Y NO ENCUENTRO A NADIE MEJOR QUE REGULUS BLACK PERO DADO QUE ESTA MUERTO QUIERO PEDIR SU OPINION AL RESPECTO PARA SABER SI TRAERLO A LA VIDA O BUSCAR A OTRO QUE PUEDA SUSTITUIRLO.
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