Erwer: Bueno... Lamento en si la demora y ya se que no estamos a 14, pero por una situación X tuve que para unas horas. Aun así, como dije en los anteriores One Shots es el turno de los hace poco llegados a Elsword Lu y Ciel. Encuentro en si necesario que deba existir una historia para ellos porque desde que fueron lanzados en el servidos KR fueron tomados como una pareja, ya que ambos son la mitad del otro. Bueno... Sin hacer esperar mas, corre video...

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Sinopsis:

"Lu es la típica niña hija de padres millonarios, los cuales no se preocupan de su hija y prefieren mas el trabajo que estar con ella. Ese tipo de vida siempre molesto a la pequeña, nunca le gusto recibir todo lo que quiso sin esfuerzo alguno y nunca le gusto vivir en una enorme casa la cual la aisló de todos los demás. Pero una de las cosas que siempre disfrutó, fue de la compañía de su fiel mayordomo y ex tutor: Ciel. Tras una noticia que cambiara el sentido de la vida del mayordomo, Lu deja de lado su orgullo para relucir sus verdaderos sentimientos hacia él, los cuales no son de un cariño entre amigos."

Lu: Noblesse

Ciel: Royal Guard

"Ciel... ¿Es realmente necesario que haga esto?" Pregunta una pequeña muchacha de largo cabello platinado sujetado en dos largas colas de caballo la cual se encuentra frente a un gran edificio de carácter educacional.

"No creo que preguntándome a mi logre sacar algo, señorita Luciela. Todo lo que yo recibo son ordenes de su padre." Responde un alto muchacho de cabello azul, vestido con ropa de mayordomo la cual resulta ser un tanto peculiar. Consta de un pantalón negro acompañado de una camisa blanca, chaleco de terno azul brillante y una larga chaqueta azul marino.

"Tantas veces trate de hablar con mi padre para que no me inscribiera aquí y todas esas veces en vano. Voy a extra ar nuestras sesiones de estudio, Ciel." Dice mirando al muchacho.

"No hay nada que se le pueda hacer, señorita Luciela." Dice el muchacho intentando sonreír.

"Te he dicho que me llames Lu cuando no estemos junto a mis padres. ¿Cuantas veces tengo que decírtelo?" Pregunta molesta.

"Supongo que si la tercera es la vencida tendrás que hacerlo una vez mas, Lu." El mayordomo le da una cálida sonrisa a la pequeña chica la cual esconde un sonrojo evitando el contacto visual directo. "Que tenga mucha suerte en su primer día de escuela."

Luciela R. Sourcream, o como sus cercanos la tratan: Lu, vive todos los días a todos lujo. Una enorme casa, un mayordomo, un enorme terreno que puede disfrutar ya sea montando a caballo, utilizando la piscina o simplemente tomando el te al aire libre. Entre otras cosas que son obvias de la gente que deja de lado todo para dedicarse al trabajo, cosa que también detestaba Lu. Paso toda su infancia sin pasar mas días con sus padres que solo Navidad y Año Nuevo. No tomaban ningún día de descanso, ni siquiera feriados, y las decisiones eran hechas sin pensar en lo que realmente quería su propia hija. Nunca tuvo un solo amigo, y tampoco tuvo la oportunidad de tener un tipo de enseñanza normal ya que su padre contrataba tutores los cuales eran desechados a los pocos días. Pero tras la llegada de Ciel a su vida, por fin tuvo la sensación de contar con un amigo y ademas de un tutor que no se dedicara a sacarle en cara todo lo que ella no sabia sino que verdaderamente le guiara y ayudara. Pero esto tampoco se mantuvo para siempre, ya que el padre de Lu, influenciado por su madre, la inscribió en una de las mejores y mas caras escuelas de todo el continente.

Frente al establecimiento educacional, la pequeña muchacha estaba muy emocionada ya que por fin tendría la oportunidad de tener amigos como ella, pero al mismo tiempo sentía muchos nervios y un poco de tristeza mientras veía que se alejaba de su fiel mayordomo. Su mano agitándose y su sonrisa solo hacían que pequeños lagos se formaran en sus ojos celestes, ya que siempre contó con la ayuda de Ciel y es muy difícil para ella dejar de ver a alguien realmente importante en su vida, ya sea o no esto por unas cuantas horas.

Cuando la hora de volver a casa llegó, todos se sorprendieron al ver que había comenzado a llover, pero aun así Ciel estaba afuera del establecimiento esperando a Lu con un paraguas en la mano. La chica se junta con su mayordomo y tomando su brazo para no mojarse emprenden camino de vuelta al hogar.

"¿Y como estuvo su día, señorita Lu?" Pregunta el muchacho.

"Estuvo bien. Muchos chicos se acercaron a hablarme, pero..." Ciel detuvo su marcha junto con la de Lu mientras esperaba la reacción de la chica. "Casi todos los chicos fueron unos completos CERDOS. Solo uno de los chicos que conocí no lo fue, su nombre era Elsword, y también me hice amiga de su novia, una linda muchacha llamaba Aisha."

"¿Acaso vi una mueca de tristeza cuando dijiste que el chico ya tenia novia?" Dice el mayordomo para molestar a Lu. La chica se molesta un poco, pero tras ver la sonrisa de su compañero ella también sonríe. "Aun hay un largo camino hasta su casa, Lu. ¿Te parece si mientras caminamos me sigues contando tu estupendo día?" La chica asiente y comienzan a caminar una vez mas. Para ella misma, la chica se sintió bastante feliz después que Ciel la haya llamado por su nombre sin tener que darle la orden de hacerlo.

Unas cuantas semanas pasaron desde que Lu entro a la escuela. Ya tenia un pequeño grupo de amigos que incluso la han visitado unas cuantas ocasiones y han salido de paseo a otros lugares. En ciertos momentos, Ciel se sentía un tanto abandonado ya que el solía ser todo para la pequeña chica. Pero Lu era de la idea de que las personas no son algo desechable, por lo que siempre que tenia la oportunidad de pasar un rato con Ciel lo aprovechaba al máximo. Una noche en la que Lu no podía recobrar el sueño debido a una enorme helada que dejaron las intensas lluvias de la misma semana, y siendo altas horas de la madrugada, la muchacha salen en busca de mas abrigos. Ciel había dejado unas cuantas mantas de mas, pero al parecer no fueron suficientes. En el camino, Lu se percata de una puerta que no esta completamente cerrada y que deja escapar un leve haz de luz.

'¿Quien podrá estar despierto a estas horas?' Se pregunta, y acercándose lentamente para dar una curiosa mirada puede ver la figura de su padre sentada en un sillón con la típica copa de vino, y a Ciel frente suyo. '¿Padre? ¿Ciel?'

"Ciel." Comienza a hablar el padre de Lu. "Hace muchos años que llegaste a esta casa como nuestro mayordomo el cual se había ofrecido voluntariamente debido a un aviso de falta de servidumbre. Has ayudado a Lu a cuesta de tus propios limites, has sido de ayuda en nuestro hogar y fuiste un excelente tutor. Pero temo decir que tus servicios ya no son necesarios aquí, no mas." Lo que escuchaba la pequeña muchacha no era para nada de su agrado. "Lu ahora ya no necesita tu ayuda como tutor debido a que entro en esa escuela que propuso mi esposa, y ahora tiene nuevos amigos los cuales vienen aquí de ves en cuando para pasar un buen rato con ella. Por lo que lamento decirte que... Estas despedido." El pecho de Lu comenzó a arder, tenia una mezcla de ira y tristeza que no podía esconder. Salvajes lagrimas comenzaron a salir de sus ojos al mismo tiempo que su cuerpo poco a poco cayo al suelo de rodillas.

"Comprendo lo que usted me quiere decir, señor Sourcream." Dijo Ciel. "¿Pero puedo saber la razón de que usted me este dando esta noticia a altas horas de la noche?"

"Lo hago porque no quiero ningún tipo de despedida emotiva. Se lo especial que eres para Lu, pero también se que todo ser especial puede olvidarse con el paso del tiempo. Y si Lu se despierta y se da cuenta que ya no estas, es obvio que sufrirá. Pero no lo hará para siempre."

'¿Que clase de persona sin corazón tiene ese tipo de pensamiento?' Piensan tanto Lu como Ciel.

"Entiendo muy bien sus intensiones, señor Sourcream." Dice Ciel dando una reverencia. "Como usted lo dice, empacare mis cosas y me iré de-"

"¡NO!" Ambos hombres posicionan sus miradas en la puerta para ver la temblorosa figura de Lu soltando lagrimas de sus ojos. "No puedes despedir a Ciel, padre. Si tu te atreves a hacerlo entonces no quiero ser considerada mas tu hija."

"Lamento decir que la decisión ya esta tomada, Lu." Dice el padre acercándose a su hija. "Pero tienes que estar tranquila. Tus nuevos amigos te ayudaran en esa perdida y así-"

"¡NO!" Grita una vez mas la muchacha esta vez corriendo lejos de su padre. Ambos hombres quedan paralizados ante la acción y sin saber que hacer se miran sorprendidos. Ciel es el primero en moverse, pero cuando llega a la entrada esta esta totalmente abierta haciendo que entre un helado y huracanado viento.

"Lu..." Susurra el muchacho antes de emprender la búsqueda. En cuanto a Lu, ya había corrido muchos metros lejos del terreno de su familia, todo con su pijama y unos llorosos ojos que dificultaban su visión. Cuando ya no pudo mas, se detuvo en una oscura esquina para descansar, y tras por fin recobrar un poco el sentido de sus acciones comenzó a sentir el helado ambiente al cual había salido. No estaba vestida especialmente para soportar el frió, ni mucho menos sobrevivir sin algún tipo de compañía. Aun era una niña si se trataba de eso, siempre dependió de Ciel para ayudarla, y por muy caprichoso que sea el pensamiento... Quiere seguir dependiendo de Ciel toda la vida.

"Ciel..." Susurra la muchacha antes de volver a soltar lagrimas de sus ojos. El silencio es incomodo, el viento helado, y su pecho es lo único que siente caliente debido al grave dolor que habían dejado las palabras de su padre en ella. Al mismo tiempo siente una enorme furia contra él por querer despedir a Ciel de forma tan poco humana, pensando en su propia visión en vez de la de su hija. Se supone que un padre debe velar por la protección de sus hijos, debe preocuparse por ellos, debe estar con ellos... Pero Lu tuvo la mala suerte de nacer en una familia en la que puede tener todo lo que quiere con solo pedirlo una vez.

"¿Que hace una chica tan linda en este lugar tan helado?" Una tosca voz se escucha y al levantar Lu la vista puede ver a pocos pasos de ella a un asqueroso hombre con una botella en la mano. "¿No quieres venir conmigo?" Pregunta a Lu mientras ella se pone de pie.

"N-No. Tengo que volver a casa." Responde asustada. '¿En que me he metido? No debi haber escapado de esa forma... Ciel...' Piensa en medio de la situación.

"Pero mi casa no esta muy lejos de aquí y hace mucho menos frió que si te queras afuera. Ven, acompáñame." Lu da la espalda pero el hombre toma su mano y la empuja hacia su cuerpo. Soltando la botella el hombre tapa la boca de Lu para que no pueda pedir ayuda. Lu sin poder decir palabra alguna es obligada a sentir el hedor de la vestimenta del hombre, haciendo que mentalmente llame una y otra vez mas la ayuda de Ciel. "Es de muy mala educación dejar a una persona hablando sola. Créeme, lo pasaremos muy bien juntos." Dice con una risa malvada. La chica suelta una vez más un par de lagrimas, y dejando botado todo rastro de esperanza se entrega a su cruel destino.

"MARBAS." Una nueva voz se escucha en el callejón seguido de una serie de disparos. Lu puede ver como la mano del hombre suelta su boca pudiendo respirar normalmente una vez mas, seguido de su cuerpo sin vida que cae al suelo mientras que lo observa con rostro demacrado. Se pregunta: ¿Quien seria capaz de hacer esto? Levantando una vez mas la vista puede ver una figura masculina bastante familiar sosteniendo una enorme y extraña arma con una cadena amarrada a su alrededor. "¿Estas bien, Lu?"

"Ciel... ¿Como es que-?"

"No fue fácil encontrarte, y lamento haber llegado tarde. No quiero imaginarme lo que hubiera pasado si mi retraso hubiera sido de unos cuantos minutos mas." Interrumpe el muchacho muy avergonzado de lo que había hecho.

"Tu... Mataste a ese hombre..." Dice la chica aun mas asustada de lo que ya estaba. Ciel asiente sin mirar a Lu, pero para su sorpresa no recibió ninguna respuesta negativa de ella, sino que un fuerte abrazo mientras sentía como las lagrimas de la chica mojaban su atuendo. "No vuelvas a dejarme sola, tonto. No me importa si lo mataste, solo quiero escuchar que todo ya paso y que te quedaras conmigo." El muchacho ríe levemente y Lu levanta la mirada. Ciel se separa unos pasos de Lu y frente a ella se arrodilla.

"Prometo que jamas me separare de tu lado y que siempre podrás contar con mi ayuda. Seré tu fiel guardián, tu protector... Tu otra mitad. Toda la vida... Lu." Una vez mas esa sensación de felicidad al ser llamada por su nombre de la persona mas especial de su vida es sentida en su interior. Una suave e infantil sonrisa se hace presente en su rostro al mismo tiempo que da la orden de levantarse. "Lu... Pasando a otro tema... ¿No crees que seria mejor volver a casa? Hace un poco de frió y te puedes resfriar."

"Soy casi una adulta, tengo que aprender a soportar estas-" Un tierno estornudo interrumpe el discurso de la pequeña muchacha. Ciel ríe debido a la ternura y le coloca su larga chaqueta alrededor para abrigarla, la cual debido al tamao de la menor esta se arrastra por el suelo. "Supongo que no queda de otra..." Dice el muchacho antes de tomar en sus brazos a Lu con el fin de envolverla bien en su abrigo, no le gusta ensuciar su chaqueta la cual fue un regalo de navidad hecho por la misma Lu. La pequeña muchacha se sonroja mientras no puede evitar ver el rostro de su mayordomo mientras el camina con ella en brazos. Lo curioso es que no es nada que no le moleste, le gusta ser cargada de esa manera, por lo que después de tener un pensamiento se queda profundamente dormida.

'Supongo que podre acostumbrarme a esto...' Es lo que piensa Lu.

Después de unos cuantos días, Lu ya había perdido el interés en hablar con su padre justo cuando este comenzó a empeñarse en buscarla para tener alguna charla. El viejo estaba muy agradecido de Ciel, pero ya era demasiado tarde. Había atentado con la persona mas especial para ella, y no era algo que iba a dejar pasar así como así. El respeto hacia su padre disminuyó de tal manera que Lu impuso unas cuantas reglas entre ella y Ciel: En primera instancia, el chico debía llamar a Lu por su nombre aun estando dentro de la casa. Como segundo punto, la unica persona capaz de darle permiso a Lu es ella misma, y si hay algún momento que tenga que ver con diversión, el muchacho debe estar presente para divertirse junto a ella. Y como ultimo punto, Ciel siempre tenia que estar a su lado, incluso su cuarto debía estar junto al de ella. Todo esto era ley, y si alguien estaba en contra de ellos una sola orden de la pequeña bastaba para que Ciel 'convenciera pacíficamente' a la persona.

Lu a su vez se entero de todo el pasado de Ciel, el cual era necesario ser explicado tras la escena del vagabundo en el callejón. Ciel anteriormente era un asesino que prestaba servicios en la parte baja de la ciudad de Velder y había sido contratado para asesinar al señor Sourcream por asuntos de dinero. Cuando estaba ya en el interior del domicilio, pudo escuchar una conversación de los padres de Lu.

'Querido. No es posible que pases mas tiempo con tu hija? Esta aun en su fase de crecimiento y tiene que tener atencion de su padre.' Dice la madre.

'Lo tengo claro, pero estos trabajos deben ser realizados por alguien. O no?' Responde tosco el padre. En esos momentos pasa por la mente del muchacho el hecho de que va a quitarle la vida a alguien que como persona no vale nada, pero eso no quita el hecho de que sea padre de familia. Escabulléndose por las murallas encuentra el cuarto de la menor, la cual esta durmiendo plácidamente en su cama. El inocente rostro de Lu provocaron una fuerte presión en el pecho de Ciel. No quería quitarle algo preciado a una niña pequeña, no tenia el derecho a que pasara por lo mismo que tuvo que pasar el cuando aun era un menor de edad.

Tras deshacerse de la orden que se le encomendó, y eliminar a los respectivos para no tener mas problemas, se ofreció voluntariamente como mayordomo en la casa de Lu y con una nueva actitud. La pequeña en el poco tiempo comenzó a sentir afecto hacia la nueva figura que llegaba a su hogar, y sin que ambos lo supieran: Comenzaron a enamorarse del otro.

Un día que Ciel fue a buscar a Lu de la escuela, la vio salir muy feliz y con un extraño paquete en su mano.

"¿Que es eso, Lu?" Pregunta el curioso chico.

"Hicimos estas galletas en la clase de cocina de hoy. ¿Quieres probarlas?" Dice la muchacha ofreciendo las galletas a su mayordomo.

"No me las perdería por nada." Dice sacando una de las galletas. Supuestamente tenían forma de animales pero Ciel solo podía ver masas extrañas, aun asi, sin decir nada sobre Lu acerca de la forma puso la galleta dentro de su boca... Y para su mala suerte, Lu no había nacido con facultades para la cocina. La chica sonreía esperando escuchar una respuesta positiva de su mayordomo, y Ciel lo sabia por lo que no podía defraudarla. "Están muy buenas, Lu. De verdad eres buena en esto." Lu dio una sonrisa aun mas amplia mientras se auto felicitaba por su labor. "Las guardare para comerlas mas adelante. Ahora es momento de irnos a casa." Dicho esto, ambos emprenden rumbo al hogar.

"Ciel..." Comienza a hablar Lu. "Tengo algo importante que decirte, pero es una idea algo loca..."

"¿Idea loca? Lamento decirte que si se trata de una locura no te voy a dejar hacerlo." Responde Ciel un poco enojado, pero tras la expresión de decepción de Lu el muchacho agrega: "No sin mi obviamente." Lu vuelve a sonreír, y aprovecha el camino para explicarle lo que quiere hacer.

De vuelta en su hogar, Lu aprovechó la ocasión en la que su padre pidió hablar con ella para poner en marcha su plan. En medio de la charla, Lu se comportó bastante inusual a como lo solía hacer cada vez que su padre quería hablarle. El viejo por fin pensó que tras insistir una gran cantidad de veces su hija volvería a ser como él quiere, pero sus deseos están mucho mas lejos de lo que puede imaginar. Minutos después, Ciel aparece para avisar que un criado esta teniendo comportamientos indebidos en el salón, lo que obligo al padre de Lu a abandonar la habitación.

"Ciel... ¿Te he dicho que te adoro?" Dice la muchacha. Obviamente, ella sabia que todo era una mentira para robar algo de dinero del padre de Lu y así... Escapar juntos del lugar.

"No directamente para ser sinceros." Ciel aprovecha para ultrajar el escritorio del viejo encontrando en el una cantidad muy razonable de ED, y tras tomarla ambos deciden salir de ahí. Efectivamente se trataba de una locura, y las locuras no pueden realizarse sin un poco de dinero. Ambos estaban felices, ya que podrían iniciar una nueva vida lejos de ese asqueroso lugar que Lu conocía como 'hogar'. Solo los dos, sin la intromisiones.

"¡CIEEEEEEEEL!" El padre de Lu había aparecido en la habitación una vez mas para encontrarlos a ambos con las manos en el cuerpo del delito. Lu aprovecha la confusión para darle un regalo a su padre que sabia que no le gustaría. Se trataba de una imagen de ambos ladrones besándose antes de escapar con el dinero. El padre de Lu saca un arma de su bolsillo y procede a disparar en contra de ambos, pero no contaba que las facultades de asesino de Ciel no estuvieran oxidadas, y lo único que hizo fue atinar sus disparos en una ventana rompiéndola en mil pedazos y asi facilitar el escape de ambos amantes.

Muchos kilómetros ya los separaban de la vivienda, y tras asegurarse de que nadie los estaba siguiendo decidieron descansar en el parque de la ciudad. Aprovecharon el lugar para pasar un tiempo a solas y aprovechar el tiempo perdido como pareja, cosa que hace mucho tiempo estaban esperando. Pasando unas cuantas horas, decidieron utilizar el dinero para conseguir algunos bienes y ambos se instalaron en una pequeña casa a las afueras de la ciudad.

"Nunca pensé que se te ocurrirían ese tipo de cosas, Lu." Dice Ciel.

"Hay muchas cosas aun que no sabes sobre mi. Pero eso no importa ya." Dice Lu empujando a Ciel a la cama y posteriormente abrazarlo encima de ella. "El punto es que podremos iniciar una nueva vida, juntos, sin preocuparnos por mas limitaciones ni despidos. Tu seras siempre mi fiel guardián, y yo seré tu eterna princesa." Dice la muchacha soltando unas cuantas lagrimas de alegría.

"Debo decir... Que me gusta la idea." Ambos se besan una vez mas por un largo tiempo, aprovechando que están completamente a solas en un hogar que ambos formaran con su propio esfuerzo. Las miradas de ambos se cruzan, pero de pronto Ciel cambia su feliz expresión por otra con una especie de miedo, lo cual asusta un poco a Lu.

"¿Ocurrió algo Ciel?" Pregunta la muchacha preocupada. El chico mira fijamente a los ojos de su amada, para decir finalmente:

"Olvide las galletas en mi escritorio..."

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Erwer: Fin de este One Shot LuCiel. Espero les haya gustado a quienes lo hayan leído. Lamento si me atrase con las historias, de hecho aun quedan algunas por publicar, pero para ser sinceros el tema era por el día por lo que lo haré pero estaré algo desactualizado :/ Quedan aun 4 historias las cuales daré las parejas en su momento, espero no sea una molestia y que independiente sea o no por celebrar el dia de los enamorados les guste lo que escribo :) También me pondré al día con El Orfanato del Zorro Blanco, así que si están esperándolo, no tendrán que hacerlo mas.

Elsword: El romance esta en el aire, amor hay en todo momento, es estúpido poner temas románticos solo por celebrar un día que poco a poco se hace mas comercial de lo que ya es. Por lo que no te hagas mayores problemas, Erwer.

Erwer: Es primera vez que dices algo con sentido y que verdaderamente tienes razón...

Elsword: ¡Hey! Que mi papel principal en la mayoría de las historias de la gente sea el imbécil que solo sabe usar su espada y pelear verbalmente con Aisha no significa que sea alguien sin corazón.

Todos excepto Add: Awwwwwww...

Add: ¡GAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAY!

Erwer: ¡BUENO...!

R&R si les gusto y nos vemos en el siguiente One Shot.