En una cama un pequeño dormía y en la misma, una joven mujer se encontraba sentada acomodada en la pared y así ella quedó toda la noche. El pequeño aun no despertaba y Ángela decidió prepararle algo, aún era muy temprano para despertarlo así que decidió ir a un pequeño huerto que se encontraba alejado de ahí y recolectar algo para desayunar.
-Eres un testarudo.
Las voces fuertes de unas personas discutiendo la hicieron detenerse y acercarse a donde provenían. En ese lugar apartado una explanada grande se encontraba, al parecer en ese lugar acostumbraban a entrenar los caballeros de oro, allí se encontraba Milo, Aioria, y sorpresivamente también Mu.
-No, los únicos testarudos son ustedes, no entienden que a mi no me pasa nada.
Mu exclamaba con molestia y sus puños eran apretados fuertemente, mientras Ángela veía perfectamente la escena escondida tras el muro de piedra que rodeaba la explanada.
-No entiendes, nosotros no queremos molestarte, tu actitud a cambiado, desde la guerra contra Hades, no eres el mismo.
-Y como quisieras que fuera Aioria.
La voz fría de Mu congeló al guerrero del león, al igual que su mirada.
-No lo vez, si se presenta una guerra en estos momentos, tu no darías el 100 en la batalla, tu mente esta en otro lado, a decir verdad ese brillo como caballero dorado ya no existe, puesto que tus prioridades han desaparecido, mas bien tu mismo los has enterrado, nada te importa ya.
Milo empezaba a subir su tono de voz, Mu sintió esas palabras como si fueran un golpe.
-No digas tonterías, mi prioridad, el defender mi casa y a Atenea no han cambiado. Si se presentara una nueva guerra santa daría todo.
-No digas mentiras Mu. El brillo que mostraba el carnero se ha perdido. Tu mismo lo has notado, ni si quiera has podido reparar tu armadura.
Un golpe mas para el Lemuriano por las palabras del escorpión, este solo baja la cabeza y levemente dejaba de apretar sus manos. Ángela a pesar de que no sabía perfectamente a que se referían, sabía que algo había hecho que Mu dejara sus trabajos y estos no fueran como antes y fallara.
-Ya escuché suficiente, no necesito nada, no me pasa nada, no se a que viene tanta preocupación.
-Solo nos preocupamos por ti Mu, acaso no somos camaradas?.
Mu mira nuevamente a Aioria.
-Parece que fuese un niño, no me pasa nada y si necesitara de algún consejo ya hubiese ido donde Atenea o con Shaka. Ahora si me disculpan me iré a otro lado a entrenar.
Milo y Aioria vieron con desilusión a Mu alejarse, Ángela se retira de allí, ya había escuchado suficiente.
Kiki despertó por el aroma que llegaba a embriagar el lugar.
-Huele bien.
-Buenos días Kiki, gustas desayunar.
-Claro!
Kiki se levanta de la cama rápidamente y se acerca a la mesa, comenzando a comer a una velocidad sorprendente el desayuno, mientras Ángela se sentaba al frente y bebía un poco de jugo.
-Oye, yo debería haberte preparado de desayunar, aun no estas bien.
Kiki hablaba con la boca llena, Ángela solo sonreía.
-Me siento mucho mejor, ya casi no hay dolor.
-Eso es gracias al señor Mu, es bueno para curar.
Nuevamente ese nombre, ella solo baja la mirada, recordando lo sucedido esta mañana.
-Iré a buscar al señor Mu después de entrenar.
-Entrenaras solo!.
-Si, Mu me enseñó que no debo depender mucho de él para seguir entrenando.
Ángela le miró sorprendida.
-Gracias Ángela estuvo delicioso. Nos veremos en la tarde.
-Cuídate Kiki.
Kiki salía rápidamente de la casa y este agitaba su mano, Ángela quedó nuevamente sola, pero eso no era lo que verdaderamente le entristecía. Ese día le pareció eterno, no había mucho que hacer y decidió acomodar la casa y preparar la comida para cuando llegara Kiki de entrenar, esta se encontraba secando un plato cuando siente la presencia de alguien detrás de ella, asustada voltea rápido y se sorprende tanto al ver a Mu que deja caer el plato, el cual se estrelló en el piso.
-Santo cielo, así entran!.
-Ya te estas acostumbrando.
-Como!
-No te desmayaste.
Ángela sintió ruborizarse así que desvía la mirada, aun que Mu lo nota.
-Toma.
Mu le extiende una máscara completamente plateada a la joven quien la toma.
-Y esto.
-Eres una mujer, en el santuario no puede haber mujeres salvo las amazonas, así que tendrás que usarla mientras estés aquí.
Ángela muestra un semblante triste y comienza a colocársela, Mu no dijo mas y salió de allí, después de que saliera se inclinó a recoger los platos rotos.
Al llegar la tarde tal y como Kiki lo había dicho, después de entrenar se fue en busca de su maestro, Ángela por mientras sacaba al caballo de los establos, así esta lo guió a unas ruinas alejadas del santuario y las doce casas, las ruinas de un templo casi destruido y vacío daban vista a el extenso mar de Grecia, la chica decidió cepillar al caballoallí.
-Que haces aquí.
-Mu!. Yo. Kiki te esta buscando.
-Eso no responde lo que te pregunte.
Nuevamente serio Mu se dirigía a Ángela, quien a pesar de tener la máscara puesta podía vérsele un rostro preocupado.
-Veo que me hiciste caso.
La chica asiente tocándose la máscara.
-Desde tiempos de la mitología, Athena no aprobaba que las mujeres estuvieran en un lugar donde solo los guerreros predominaban, de hecho no le gustó que ellas la defendieran, pero les dio una oportunidad, usando esa máscara olvidarían su feminidad, y los guerreros las verían como otros camaradas. Tú no eres una guerrera, pero si una mujer, la única quien puede pasar por aquella ley es la misma Athena.
El silencio reinó por unos minutos, las manos de Ángela comenzaban a dejar de cepillar al caballo y lentamente dejaba el cepillo a un lado.
-Me alegro de verlo.
-A mí!
-Si, sabe, quisiera pedirle una disculpa, por mi culpa el otro día fue reprendido.
-Escuchaste?.
Mu le da la espalda, dando unos cuantos pasos al interior del templo.
-No fue mi intención, solo que Milo habló muy fuerte y resaltó la parte que no podía pasearme libremente por el santuario. Solo eso escuche.
Mu le mira por entre su hombro.
-No debes pedir disculpas por cosas tan insignificantes, a este paso pedirás perdón por todo.
Sus ojos celestes se desviaron un poco y sosteniendo el cepillo cerca de su pecho. Mu solo se sentó en la escalinata y frotó sus ojos con la yema de sus dedos.
-Se encuentra cansado. Por que no regresa a casa?
Mu solo dejó salir una ligera risa.
-Usted también me sermoneará?.
Ángela frunció levemente el seño y tomó las riendas de su caballo, dando media vuelta comenzó a avanzar.
-Solo le hice una sugerencia.
Lentamente esta comenzaba a avanzar, mientras Mu la veía alejarse.
-Ángela.
Esta se detiene y mira por entre su hombro.
-¿Cómo esta Kiki?.
Poniéndose de frente mira a Mu.
-Preocupado. Como le dije, fue a buscarlo. Seguramente aún lo hace.
Mu solo baja la cabeza, la chica solo suspira y deja al caballo comenzando a adentrarse al templo, Mu se extrañó que esta le siguiera de largo.
-No es maravillosa esta vista.
-He.
-No muchas veces puedo ver el sol ponerse desde aquí.
Mu quedó en silencio, en cierta forma le pareció una forma ridícula para desviar el tema.
-Ángela, a que ha venido.
-Yo?. Pues solo asear a mi caballo.
Una ligera sonrisa salió de él.
-Por un momento pensé que me sermonearía, es la única que falta por hacerlo.
-Para que?. Además soy mala dando sermones o consejos, creo que las personas mas capacitadas aquí son Atena y Shaka.
Mu asintió.
-Pero se hacer algo mejor que eso.
-Algo mejor?.
Ella asiente con la cabeza.
-Y que es eso que sabe hacer mejor.
-Escuchar.
Ambos quedan en silencio por unos segundos, Ángela después se pone enfrente de el y le estira su mano. Mu la miró fijamente.
-Vamos es noche y usted necesita una buena cena y descansar.
Los ojos aceitunados del lemuriano miraron a aquella mujer que gentilmente le daba la mano, este la toma incorporándose, Ángela tomaba las riendas de su caballo jalándolo, pero esta jamás suelta la mano del ariano, quien solo veía al frente. Los dedos de Mu se encontraban estiradas, rehusándose a aprisionar aquella mano que suavemente le sostenía, pero poco a poco la fue tomando.
Al llegar a la casa Mu tomó asiento y Ángela se encargó de servirle de cenar, Mu de tan agotado que se encontraba, después de comer solo se dejó caer a la cama, quedando profundamente dormido, solo notó como Ángela le tapaba con una frazada. Kiki llegaba al poco rato con un gesto decaído.
-No tuve suerte.
-Kiki!.
Ángela le sonríe y le guiaba con su dedo hacia la cama de su maestro.
-Maestro!.
Kiki sonreía al igual que su amiga.
-Pero donde.
-Por que no mejor cenas y te vas a dormir temprano, seguramente ambos entrenaran mañana.
-Cierto.
Kiki por fin se sentía aliviado y Ángela por fin vio ese rostro alegre en el infante. Al día siguiente Mu se levanta de la cama, sus energías habían regresado después de esas noches en la que sus pensamientos y recuerdos le evitaron descansar.
Ángela se encontraba dormida sentada en una de las sillas de la mesa y parte de su cuerpo descansando sobre esta. Este se levanta y rosa su mano sobre el hombro de la chica. Ángela lentamente abría sus ojos.
-Kiki!
-No.
-Señor Mu, que tal descansó.
Ángela miraba sonriente a Mu, este solo le asentía con la cabeza dibujando una ligera sonrisa.
-Kiki. Arriba, es hora de entrenar.
Kiki quien se encontraba completamente extendido con la boca abierta, abrió los ojos rápidamente y se incorporo de la cama.
-Señor Mu!. Si en seguida estoy listo.
Ángela y Mu sonrieron. Al ya estar listos, Kiki fue el primero en salir y adelantarse, Ángela observó desde la puerta, Mu pasaba de largo acomodándose una especie de toga color vino que rodeaba sus hombros. Este estaba ya por irse cuando mira de reojo a la chica.
-Ángela. Quisiera que fueras al templo de ayer, al ponerse el sol.
Esta muestra sorpresa y solo asiente, Mu sin decir mas se aleja.
-Estas loco Milo.
-Que.
-Como se te ocurre que yo haría eso con Marín.
-Ya dilo gato santurrón, si le has quitado la máscara.
-Bueno, quitado, quitado, no. Mira ese no es Mu?.
Ambos miran al frente y ven a Mu entrenando con Kiki.
-Ese enano se nota feliz.
-Crees que ya reaccionó.
-Tal vez. Pero quien lo convenció?
-El cosmo de Mu aun se encuentra agitado, se ha tranquilizado solo un poco.
-Shaka! Que rayos haces aquí!.
Milo preguntaba sorprendido, Shaka solo mostró una leve sonrisa.
-Solo vine a comprobar algo.
-Comprobar?
Aioria preguntaba dudoso.
-Algo sabes Shaka, por que no nos lo dices.
-Que impaciente eres Milo.
-Shaka, sabes que siempre soy así.
Mientras en la casa de Mu Ángela se encontraba lavando los platos cuando se queda quieta mirando fijamente el reflejo de este.
-Hoy en el templo, que querrá, acaso es que me regresará a casa, si es así, por que me siento triste?.
Esta deja el plato sobre la mesa y se dirige a la ventana. El recuerdo de aquella visita a la diosa Athena le vino a la mente.
-Acaso?. Mu es el caballero que se refería Athena? De no ser así, por que siempre lo llevo en mi mente?.
Sus ojos no evitaron abrirse de par en par dentro de esa máscara, el parecía un hombre bastante centrado, pero en aquella discusión entre hombres el día anterior le hizo pensar.
-Que, estas diciendo que Atenea le encomendó a Ángela a Mu!.
Aioria sonaba exaltado y muy sorprendido, Milo solo escuchaba de pie cruzado de brazos y con la vista serrada, no parecía en absoluto impresionado.
-Me extraña que reacciones así Aioria, después de lo que te conté el otro día.
-Pues la verdad si lo han hecho, mas por la visita que Ángela le hizo a Atena.
-Shaka, ya vasta de silencio, aquí hay algo raro.
El rostro de el ser mas cercano a un dios se posó frente a Milo.
-Una nueva guerra se aproxima.
Ambos caballeros quedaron paralizados. Shaka solo desvía la mirada dirigiéndola hacia donde Mu y Kiki entrenaban.
-Solo cuatro de nosotros podremos combatir en esa batalla y Mu es uno de los nuestros, si el va a esta batalla, solo regresaríamos con una armadura que es portada por un cadáver. Por eso es importante que Mu salga de esa depresión y su cosmos luminoso vuelva a brillar como antes y así repare las sagradas armaduras.
Aioria sin decir nada comienza a caminar.
-A donde vas.
-Iré a donde Ángela. Le ayudaré.
-No seas tonto.
-¿Qué dices?.
Aioria veía molesto a Shaka.
-Tu mismo velo. La chica hizo algo insignificante y su ira desapareció. Mu ahora esta en manos de aquella mensajera.
Milo mostraba una mirada seria a Mu y al infante luchando, su semblante era muy serio y este seguía con ambos brazos cruzados, para después dar media vuelta y dirigirse a su templo.
-A donde vas Milo.
-Ya lo escuchaste Aioria. Ahora esta en manos de esa chiquilla el que Mu recapacite y te soy sincero, lo esta haciendo bastante bien.
Aioria se rasca la cabeza y sonríe, Shaka solo esboza una sonrisa y se aleja, Aioria hace lo mismo, allí ya no había nada que hacer, solo prepararse.
La hora llegó, Ángela se encontraba en aquel recinto y ya el sol se había ocultado, recargada en un pilar esta escuchó los pasos de alguien acercarse, Mu llegaba y este mostraba su rostro al frente e igual de serio. Ángela se separó del pilar y comenzó a caminar hacia él y ambos quedan en medio del templo.
-Disculpa la demora.
-Descuida no fue mucho lo que espere.
Mu observa a la chica detenidamente, Ángela no evita sentirse algo apenada y desvía la mirada.
-Y bien, para que me querías.
Mu entrecierra sus ojos y queda callado por algunos segundos.
-Ni si quiera me e tomado la molestia en decirte como te has sentido, después de todo, el culpable de que tuvieras ese accidente fui yo.
-He!. No te preocupes, estoy bien, gracias a ti.
Ángela se sentía muy incomoda y apretaba sus dedos nerviosamente.
-Además, alejemos eso de los culpables, que nunca terminaríamos, ya pasó.
Esta se aleja y abraza su cuerpo con sus manos, Mu solo la sigue.
-Este templo pertenecía a mi maestro. Aquí el me enseñó varias cosas.
La voz seria desapareció, Ángela lo nota y mira con atención a Mu, quien tomaba asiento en la orilla del templo y esta hace lo mismo.
-Ángela, tu eres huérfana no es así.
-Si.
La voz de ella se notaba algo triste en esta sola palabra. Mu muestra una sonrisa y se acerca a ella, su mano tomaba el mentón de la chica y le quitaba la máscara con cuidado.
-Así esta mejor verdad?
Ella sonríe.
-Se muy poco de ti, a pesar de que ya hemos estado juntos por estos días. -Bueno, no se que decir de mi, es poco.
-Quien te enseñó a cocinar?.
Ángela mira Mu.
-Mi madre, ella tenía un restaurante justamente en donde esta mi escuela.
-Y por que no seguiste en ello, eres buena.
-No quise por que eso me traería recuerdos de ella, la comida se agria con recuerdos así. La vida también.
Mu parecía entender en cierta forma lo que ella decía.
-Pero decidí superarlo, aun que vivía solo con mi madre ella nunca quiso que me deprimiera y siguiera mi sueño, enseñar. El restaurante era sueño de ella, no el mío, su conocimiento me lo dejó y aun lo hago.
Ambos quedaron callados, Mirando el extenso mar.
-Tu…. Cosmos. Es igual de luminoso que el de Shaka?
Mu mira sorprendido a Ángela, y este dando ligeros movimientos a su cabeza asentía. Pero no, le apenaba admitirlo, mentía, su brillo desapareció, en ese momento le avergonzaría hacerlo encender.
-Las guerras hacen que el brillo se pierda.
-Las guerras.
-Si quieres comprender lo que digo debes de tener tu mente abierta, y creer en mí.
Ángela asiente.
-No hace mucho en una noche así varias estrellas fugaces surcaron los cielos. Hermoso fenómeno pero era augurio de muerte.
Este hace una pausa.
-Espectros llegaron a este santuario atacándolo, aquel que antes fue mi maestro, fiel a Athena y me enseñara lo que se, ahora era mi enemigo.
Los ojos de Ángela mostraron sorpresa, pero no dijo nada.
-Yo fui el primero en combatir y por primera vez en varios años no obedecí las órdenes de mi maestro. La guerra que se desató trajo varias muertes y en ocasiones sentía que entre caballeros nos amotinábamos. Tarde me di cuenta que mi maestro había vendido su alma a un dios perverso, pero seguía siéndole fiel a su diosa, pese a que repetidas veces la palabra traidor resonaba en sus oídos. No hubo tiempo para decir la última palabra de maestro a pupilo. Había muerto desde hacía ya varios años y él se levantaba nuevamente con armaduras dadas por otro dios.
Ángela seguía con ese semblante de asombro, pero vio que el rostro de Mu lucía decaído, sufría.
-Debió ser doloroso, más porque tú viviste la primera batalla.
Mu pone atención en lo que decía mirándola.
-Te sientes mal por que no hubo la última palabra, por que juraste que era traidor.
El rostro del ariano se desvió de la vista de ella y apretó con fuerzas sus manos.
-Te has puesto a pensar que es lo que el sintió, crees que el no quería darte la última enseñanza.
-No, no, me había puesto a pensar en eso.
Mu guardó silencio, Ángela mira al cielo y se acomoda en las escalinatas para estar levemente recostada en ellas.
-Dirás que estoy loca, pero siento que tu maestro también se alegró en verte, seguramente el a de estar orgulloso de ti, por lo valiente que combatiste a pesar de tenerlo de rival.
-Tu crees?.
Ángela asiente con la cabeza. Mu miró nuevamente al cielo quedando callado por largo rato.
-Cada ves que miras al cielo, te acuerdas de él.
-Si. La estrella de Aries se acomoda perfectamente en esta dirección y en la primera casa.
-Su constelación?.
Ángela levanta su dedo índice al cielo tratando de formar el dibujo de la estrella con la punta de su dedo. Mu sonríe levemente y se recuesta a su lado y sostiene su mano.
-Su estrella comienza aquí.
Mu guiaba la mano de la chica como si dibujaran juntos la constelación de Aries, Ángela por primera vez notó la diferencia que había en la formación de las estrellas, notando perfectamente la figura del carnero. Los dedos de mu resbalaron por el brazo extendido de la joven quien bajó su brazo lentamente para incorporarse. Mu hace lo mismo y mira hacia otro lado, no se supo como, pero ambos ya se encontraban mas juntos de lo normal, el rostro de Mu bajó levemente queriendo ocultar su tristeza tras esos flequillos violáceos, lentamente recargó su barbilla en ella, Ángela se sorprende, pero después muestra una mirada diferente, sus brazos lentamente rodearon el cuerpo de Mu quien tenía la mirada al frente, al sentir aquel calor que ella producía cerró sus ojos, no evitando dejar salir una pequeña lágrima que no fue percibida por la chica. Mu ya no detuvo su desahogo y abrazó a la chica sosteniéndola con fuerzas de su espalda, aferrándola hacia el. Sin darse cuenta una cosmo energía entraba en aquel recinto en forma de múltiples estelas luminosas, las cuales rodearon todo el templo.
-Mu, tengo, tengo mucho sueño.
-Ángela!.
El cuerpo de ella se mostró ligero, al igual que el sonido de su voz y sus manos soltaron la espalda de Mu.
-Solo esta dormida, no te preocupes.
-He! Quien es?.
Mu se escuchó molesto mirando en el interior, sosteniendo a la joven.
-Ya no me recuerdas Mu?.
La imagen transparente de un hombre de verdes cabellos y un largo manto parecido al de un patriarca comenzaba a tomar forma frente a Mu.
-Maestro Shión!
La figura asiente tomando forma, Mu recuesta a la joven en el piso con cuidado, Shión se arrodilla y toca la frente de esta.
-Veo que te agradó la mensajera que envié.
-Usted la envió!
Este se incorpora y camina al interior del templo.
-Si, he intentado contactarme contigo, pero jamás hubo resultado, tu mente, tu alma, todo en ti se encontraba cerrado.
Mu camina hacia el, Shión miraba a la chica que yacía en el piso.
-Vi en ella el poder de convencerte, de abrirte, incluso su mente sin querer siempre estaba preocupada por ti.
Shión mira a los ojos a su pupilo.
-Mu, el mensaje es sobre tu última enseñanza.
-Mi última enseñanza. .
-Mu, ya no hay mas que enseñarte, lo has aprendido todo y en tantos años ni en la guerra santa te lo pude decir, cuando te pusiste en frente de mi, el como evitaste a cualquier costo el paso por tu templo me sentí orgulloso de ti, de mi pupilo.
-Maestro.
Mu cae arrodillado frente a el y sus ojos comenzaron a humedecerse nuevamente.
-Toma tus herramientas Mu, vuelve a darles vida a las armaduras, ella ya lo hizo, muéstrale el verdadero brillo del guardián de Aries.
-Maestro!.
Una luz blanca y segadora inundó el lugar, Shión había desaparecido, dejando nuevamente el oscurecer de la noche.
-Maestro, esta en definitiva es la última despedida, el mensaje que ella traía era sobre mi última enseñanza, el de reunirnos. Sobre todo el de recordarme que siendo caballeros, las camaradas no siempre estarán con nosotros después de una batalla.
Mu voltea hacia Ángela, para después ir con ella, este la toma suavemente entre sus brazos y la acomoda en una repisa de mármol que se encontraba en una de las esquinas del templo.
-Gracias Ángela. Por un momento te pierdo, perdóname, por ser tan tonto.
El sonido de su corazón al palpitar podía escucharse fuertemente y sentía que el eco lo amplificaba, su rostro bajó lentamente al de ella hasta sentir su aliento y casi rozar sus labios.
-Mu!.
Mu se incorpora rápidamente viendo que alguien se encontraba fuera del templo.
-Milo.
-Sentí un cosmos poderoso y provenía de aquí.
Milo jira a su lado y ve a la chica inconsciente.
-¿Pero que pasó.
-Nada. Shión estuvo aquí.
-Shión!
Mu asiente.
-Ahora entiendo por que el cosmos me pareció familiar.
-¿Dónde estoy?.
La voz de Ángela fue escuchada por Mu y este se dirige con ella al igual que Milo.
-Tranquila, te quedaste dormida.
-Milo!.
Este ve a Mu y nota la máscara tirada al final del templo.
-Mu que hiciste?.
Ambos miraron a Milo dudosos.
-Le explicaste a ella lo que pasa cuando un hombre ve su rostro?
Ángela miró a Mu, quien lucía serio.
-Que pasa? Es una falta?
-Si.
-Grandioso y ahora que hago?
Milo sonrió burlón.
-Casarte con el.
Los ojos de Ángela se abrieron de par en par.
-O matarlo, tú elijes.
Milo comenzó a reírse a carcajadas, Ángela ya no lo tomó muy enserio.
-Vasta Milo.
Mu le dio un golpe en el brazo.
-Valla eso si es golpe. Menos mal, ha regresado el Mu que conozco.
Milo sonríe al igual que Mu.
-Les debo una disculpa a ti y a Aioria.
-No nos debes nada, nos damos por saldados con que tú ya estés como siempre.
Ambos se estrechan las manos, Ángela veía por primera vez a Mu sonreír.
-Sintió eso?.
Dentro del templo de Shaka Atena llegaba y este se ponía a un lado de la figura que se encontraba orando.
-Si.
Esta sonríe viendo a la salida.
-De nuevo hay un cosmos brillando en Aries.
El rostro de la diosa se mostraba radiante y alegre, viendo la entrada, en aquella noche una estrella fugaz atravesaba la constelación de Aries.
Continuara….
Saludos….
Elena: Pues si ambos si se pican al rato amanecen hinchados. Gracias por el dato lo estoy tomando en cuenta :p.
Xanxel: jeje pues perdona la demora pero ahora se me juntaron varias cosas pero ya estoy comenzando el otro Cáp. para ahora si ponerlo rápido. Y de que habrá beso y apapachos pues si habrá jejjee así que solo ten a tu espíritu chocarrero quieto por algunos capitulillos mas, y te prometo que habrá bessshhhoootttteeee.
Mirna: Bienvenida a este loco fic de esta servidora y me alegro un chorro y dos montones al saber que este les esta gustando.
Como lo he dicho anteriormente este fic vive de sus comentarios, por eso sigue adelante ya que impulsan a esta servidora.
Saludos a la banda lectora.
