6
La sangre le corría por el pecho. Las marcas del látigo le cubrían la espalda, y la gruesa cuerda que le ataba las muñecas había abierto un profundo surco a través de la piel y el músculo. Ibiki Morino, el interrogador imperial, le tocó suavemente la cara con las puntas de los dedos y evitó que un hilillo de sudor salado le entrara en los ojos. Aunque era diabólicamente eficiente en el arte de la tortura, Morino no parecía hallar ningún placer en practicarlo.
--- ¿No le parece que ya ha habido suficiente? --- preguntó en voz baja ---. ¿Quiere confesar, alteza?
--- No he hecho nada --- graznó Sasuke.
Era una mentira, y todos lo sabían. Sasuke era un asesino. Había matado a Kisame Hoshigaki, el consejero favorito del zar, pero como no había manera de probarlo, se conformaron con acusarlo de traición. En aquellos días turbulentos de reaccionarios y reformistas, el peligro acechaba al zar por todas partes. No hacían falta pruebas para mantener preso a un hombre indefinidamente, ya que bastaba con la sospecha.
Durante una semana Sasuke fue sometido a sesiones diarias con Morino y otros funcionarios del gobierno, en el curso de las cuales se le infringía un dolor cuidadosamente calculado para no matarlo. Sasuke ya no era humano. Sólo era una bestia que sufría, a la espera del momento en que su miseria terminaría por fin y podría llevarse sus secretos a la tumba.
Morino suspiró y se volvió hacia los otros funcionarios.
--- Vuelvan a traer el knut.
--- No --- dijo Sasuke, mientras un estremecimiento recorría su cuerpo desnudo. Sabía que no podría volver a soportar el látigo de nudos, aquel chasquido desgarrador que le atravesaba la carne hasta llegar al hueso…, y las continuas preguntas que zumbaban en sus oídos. "¿Siente alguna clase de simpatía por los nihilistas?" "¿Aprueba la política del zar?" Lo irónico era que Sasuke nunca había prestado atención a la política. Lo único que le importaba era su tierra y su familia.
Morino sacó un atizador del brasero lleno de ascuas y lo sostuvo ante el rostro de Sasuke.
--- ¿Preferiría esto al knut, alteza?
El fogonazo de calor hizo que Sasuke se estremeciera violentamente. Asintió, bajó la cabeza y el sudor y las lágrimas gotearon de su mandíbula…
--- ¿Qué pasa? --- preguntó Sakura. Le miró los brazos desnudos, y por un instante fue como si no supiese qué cara poner. Luego volvió a mirarlo a los ojos ---. Oh --- murmuró.
Sasuke se envaró. Siempre llevaba las mangas abrochadas hasta la muñeca, y le extrañó haber olvidado esconder los brazos delante de Sakura. Pero éstos no suponían ninguna sorpresa para ella. Ya se los había visto antes, cuando era pequeña.
Sasuke exhaló muy lentamente y se obligó a aflojar los músculos.
--- Me parece que hoy estás un poquito irritable --- dijo con deliberada despreocupación ---. ¿Te he ofendido en algo, prima?
Sakura comprendió que él prefería no hablar del tema, y se dispuso a salir del edificio. Para alivio de Sasuke, no mencionó sus cicatrices.
--- No sé a qué será debido, pero últimamente la mera presencia de un hombre me resulta molesta --- replicó en un tono muy seco.
--- ¿Porque el señor Uzumaki te abandonó?
--- No me abandonó, lo obligaron a alejarse de mí y… --- Sakura se volvió tan abruptamente que un poco de agua se derramó por el borde del cubo ---. ¿Cómo lo has sabido? Oh, Dios, ¿es que se habla de eso en Londres? ¿Ha llegado a oídos de las comadres?
--- Corren ciertos rumores.
--- ¡Maldita sea! --- Sakura estaba ruborizada ---. Me da igual lo que pueda decir nadie. Que murmuren todo lo que quieran. --- Encorvó los hombros, a la defensiva ---. Naruto no tuvo la culpa, ¿sabes? Mi padre se comportó como un Gengis Khan de los tiempos modernos. Naruto no tuvo más alternativa que dejarme y seguir con su vida.
--- Uzumaki era demasiado débil para ti.
--- No hables de lo que no sabes.
--- Si te quería, hubiese debido luchar por ti.
--- Naruto es demasiado civilizado para hacer según qué cosas --- respondió ella.
--- ¿Civilizado? --- repitió Sasuke mientras le sostenía la mirada ---. ¿Ésa es la clase de hombre que quieres?
Una chispa de diversión involuntaria brilló súbitamente en los ojos de Sakura. Bajó la cabeza y se miró la camisa y los pantalones manchados de tierra.
--- Bueno, sí. Yo soy tan terriblemente incivilizada que necesito tener a alguien que me sirva de contrapeso. ¿No estás de acuerdo?
--- No --- dijo él suavemente ---. Tú necesitas a alguien que te permita ser todo lo incivilizada que quieras.
Sakura negó con la cabeza sin dejar de sonreír.
--- Eso sí que es digno de verse. --- Llevó a Sasuke al edificio de al lado, donde un zorro de color rojizo correteaba de un lado a otro dentro del corral. El animal era esbelto y estaba lleno de salud, pero se desplazaba a saltos. Sasuke enarcó las cejas en cuanto vio que le faltaba una de las patas delanteras.
--- Le puse de nombre Listo --- dijo Sakura ---, por lo rápido y ágil que es.
--- No lo bastante para conservar todas sus patas, evidentemente.
Unos cuantos saltitos llevaron al zorro al plato del agua que Sakura había llenado hasta el borde. Tras unos lametones, volvió toda su atención hacia Sakura, para observarla con sus oscuros ojos mientras ella se sacaba un huevo de las profundidades del bolsillo.
--- Tengo un regalo para ti, Listo --- dijo Sakura con voz seductora. Peló el huevo duro y lo sostuvo entre los barrotes del corral. El zorro, que ya se había puesto a temblar de impaciencia, enseguida fue hacia él ---. Quedó atrapado en una trampa. --- Con la habilidad fruto de una larga práctica, Sakura soltó el huevo en el preciso instante en que el zorro se hacía con él. Listo liquidó la exquisitez en un par de mordiscos empapados de saliva ---. Estaba medio muerto por la pérdida de sangre y la exposición a la intemperie. Había empezado a roerse la pata para escapar. Si yo no hubiera encontrado a Listo cuando lo hice, probablemente ahora adornaría el manguito o la capa de alguna gran dama…
--- Por favor --- dijo Sasuke educadamente ---, guárdate tus discursos para ese club al que perteneces: "amigos de los animales", o como quiera que se llame.
--- La Real Sociedad para el Trato Humanitario a los Animales.
--- Sí, a eso me refiero.
Sakura lo sorprendió mirándolo por encima del hombro con una sonrisa en los labios. Ninguna otra mujer en la tierra tenía una sonrisa semejante, tan delicada e irresistible como un rayo de sol.
--- Si quiere visitar mi colección de animales, Sasuke-kun, tendrás que escuchar mis discursos.
Sasuke no pudo evitar sentir un escalofrío al oírse llamar de esa forma. Sólo unos cuantos amigos de su infancia habían llegado a llamarlo así. Sonaba un poco raro en labios de Sakura. Sasuke sintió una súbita necesidad de escapar de su sonrisa carente de toda malicia, de la claridad infantil de sus ojos. Pero no se movió del sitio, resuelto a terminar lo que había empezado y a atraerla pacientemente hacia la trampa que tenía preparada.
--- No veo para qué te tomas la molestia de soltar discursos --- se oyó decir a sí mismo ---, si luego no encuentras sustitutos para los productos que los animales suministran, como la carne para tu mesa, por ejemplo.
--- Soy vegetariana. --- Enseguida vio que su primo no estaba familiarizado con esa palabra, y procedió a explicarse ---. Eso quiere decir que no como carne. --- Rió al ver la cara que puso él ---. Pareces sorprendido. ¿Es que en Rusia no hay vegetarianos?
--- Los rusos tienen tres requisitos para su dieta: carne para que los huesos se hagan fuertes y la sangre roja, pan oscuro para llenar el estómago y vodka para impartir alegría a la vida. Dale a un ruso un plato lleno de hierbajos verdes, y se los dará de comer a la vaca.
Sakura no pareció muy impresionada.
--- Pues lo que es a mí dame hierbajos verdes.
--- Me parece que llevas un poco demasiado lejos tus opiniones, dushenka. --- Sasuke la miró con creciente diversión ---. ¿Cuándo decidiste dejar de comer carne?
--- Creo que tenía trece años, o quizá ya fuese un poquito mayor. Una noche estaba cenando y escuchaba mientras todo el mundo hablaba a mi alrededor. Cuando bajé los ojos hacia el faisán asado que tenía delante, sentí como si estuviera cortando pedacitos de un pequeño cadáver… Vi todas esas costillitas, el músculo, la grasa y la piel… --- Torció el gesto al recordarlo ---. Pedí que me excusaran, subí a mi cuarto y me pasé horas vomitando.
Sasuke sonrió.
--- Eras una niña bastante rara.
--- Eso decía la gente. --- Sakura hizo un gesto para indicarle que la acompañara, y avanzaron hasta una pequeña puerta que conducía a un edificio anexo. Mientras andaban, Sakura lo miró de soslayo ---. ¿Cuál era esa palabra rusa con la que me has llamado?
--- Dushenka.
--- ¿Qué significa?
--- Puede que algún día te lo cuente.
Su respuesta hizo que las cejas de Sakura volvieran a unirse.
--- Se lo preguntaré a mi madrastra esta noche.
--- No te lo aconsejo.
--- ¿Por qué? ¿Esa alguna palabra fea? ¿Un insulto?
Antes de que él pudiera replicar, ya estaban dentro del otro edificio. Un intenso olor a felino se infiltró en las fosas nasales de Sasuke, pese a todo el aire fresco y la luz que circulaba a través de las rejas y las ventanas provistas de barrotes. El olor quedó olvidado en cuanto vio al enorme animal que iba lentamente hacia Sakura hasta que una hilera de barrotes de hierro le cortó el paso. El magnífico ejemplar de tigre tenía el pelaje de un naranja rojizo surcado por finas franjas negras. Sasuke nunca había visto un ejemplar tan grande, y ciertamente nunca había tenido uno tan cerca.
--- Me lo trajiste cuando era un gatito, ¿recuerdas?
--- Por supuesto --- dijo Sasuke en voz baja. Era el único regalo que le había hecho nunca a Sakura, cuando ella tenía doce años. Encontró al cachorro de tigre enfermo en una tienducha llena de animales exóticos, y lo había comprado para ella. No había vuelto a ver al animal desde entonces.
Sakura se puso en cuclillas cerca de los barrotes, y empezó a hacer ruiditos cariñosos, como si le hablara a un bebé.
--- Manchú, éste es el príncipe Sasuke. --- El gran felino se sentó en el suelo cerca de ella, con los ojos medio entornados en una somnolienta expresión de placer. Una abertura en la pared permitía que Manchú pudiera acceder a un recinto exterior donde podía tomar el sol. Ahora tenía las patas y el vientre mojados porque había pasado un rato metido en el tanque de agua ---. ¿Verdad que es hermoso? --- preguntó Sakura con orgullo maternal ---. Fíjate en el tamaño de esas patas. ¿Sabías que los tigres han matado más seres humanos que ningún otro felino? Son maravillosamente impredecibles.
--- Maravilloso --- asintió Sasuke secamente. Luego contuvo la respiración cuando vio que Sakura metía la mano entre los barrotes de la jaula y le rascaba el cuello al tigre.
--- En Asia, y Manchú viene de ahí, el tigre es un símbolo de la reencarnación. --- La mirada de Sakura fue de Manchú a Sasuke ---. Se parecen, de hecho. Quizá fue un tigre en otra vida, alteza.
--- No metas la mano ahí dentro. --- Sasuke no había levantado la voz, pero ahora contenía una nota de advertencia que hizo que tanto Sakura como el tigre lo miraran interrogativamente.
Sakura metió el brazo un poco más adentro y acarició el cuello del tigre con renovado vigor.
--- Recuerda que no tiene garras --- dijo ---. Se las sacó su primer propietario, de modo que Manchú nunca podrá subsistir por sí solo. Nunca conocerá la libertad. ¡Pobre gatito! --- Miró a Manchú con cariñosa compasión. Un ronroneo lleno de afecto empezó a resonar desde el pecho del tigre, que la miraba con el amor de un cachorro hacia su madre. Sasuke se mantuvo en una tensión visible hasta que Sakura sacó el brazo de la jaula.
--- No hay por qué preocuparse --- le dijo ella ---. Manchú me considera una amiga.
--- O una merienda. --- Sasuke alzo el cubo lleno de trozos de carne ---. Supongo que esto es para él.
El tigre alzó la cabeza y contempló el cubo con un súbito interés. Sakura se levantó del suelo, tomó el cubo de manos de Sasuke y lo sacudió con habilidad para esparcir la carne ensangrentada dentro de la jaula.
--- Que aproveche, Manchú. --- El tigre respondió con un gruñido de satisfacción y se puso a engullir la comida ---. Qué horror. --- Sakura hizo una mueca y se echó a reír ---. Estoy rodeada de carnívoros. --- Se limpió las palmas en los pantalones y sonrió a Sasuke ---. ¿Qué se siente tener las manos sucias, alteza? Una experiencia completamente nueva para usted, imagino.
Sasuke fue hacia ella lentamente.
--- Me parece que estás echándome el anzuelo, Sakura.
Extendió el brazo para tomar su esbelta muñeca, e hizo que girara la mano para observarla desde todos los ángulos, lentamente.
La sonrisa de los labios de Sakura se transformó en una mueca de vergüenza. Sabía que tenía las manos enrojecidas y llenas de callosidades. Sus dedos eran largos y gráciles, pero se había limitado las uñas a conciencia, hasta dejarlas reducidas a pequeñas medias lunas. Pequeñas cicatrices blancas, de arañazos o de mordiscos, le cubrían la piel desde las puntas de los dedos hasta la muñeca. Después de las mujeres impecablemente arregladas a las que estaba acostumbrado Sasuke, tenía que parecerle un auténtico horror.
--- No es la clase de mano que uno espera encontrar en una dama, ¿verdad? --- preguntó Sakura.
Él repasó con el pulgar el fino trazado de venas azules.
--- Es la mano de una mujer.
Sakura, nerviosa, intentó apartarla.
--- ¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Por qué estás aquí?
Él le sujetó la mano con más fuerza.
--- Me encanta estar contigo.
--- Eso es imposible.
--- ¿Por qué? Eres inteligente, entretenida… y muy hermosa.
--- ¡Bastardo arrogante! --- exclamó ella, furiosa de pronto ---. ¡No te burles de mí!
--- ¿Realmente te tienes en tan mal concepto? No me estoy burlando. --- Le tomó la otra muñeca, sin hacer caso de sus muecas de indignación ---. Mi pelirrosa --- murmuró ---. En ruso antiguo, usábamos la misma palabra para "rosa" que para "hermoso".
Sakura intentó liberar sus manos aprisionadas.
--- ¿Qué haces? --- preguntó.
--- Dije que algún día te besaría. Yo siempre cumplo mis promesas.
