Hola!... no les hago esperar más, nos leemos más abajo :) y les tengo una microscópica sorpresa.
El Sexy Edward (Parte II)
EDWARD POV.
- Tú me haces poner fogoso condenada Isabella – fue lo último que le dije a Isabella antes de que desapareciera rumbo al baño luego de aquel excelente comienzo de día.
Pero ya era hora también de que Renesmee comenzara su día, por lo cual en menos de un minuto ya estaba en mi cuarto para vestirme y luego ir en busca de mi bebita. Me puse unos jeans de color azul oscuro, una polera lisa de color gris y algo delgada, y encima de esta una camisa con diseño escoses en tonos verde y azul. Por ultimo me calcé mis ya algo gastadas converse con caña de color negras.
Ya con un aspecto más presentable para estar frente a mi hija, emprendí rumbo al dormitorio de ella, al salir de mi dormitorio escuché que Bella cortaba el agua de la ducha.
Sin mucho cuidado abrí la puerta del cuarto de Renesmee, pues sabia que lo más seguro es que estuviera despierta, y así fue. Al parecer no estaba despierta hace mucho porque al entrar a su cuarto estaba acostada mirando hacia el techo con mirada un poco adormilada y soltó un bostezo.
- Hola – dije suavemente y ella sonrió - ¿Cómo dormiste hermosa?... Ya es un poco tarde para estar en la cama, y además que afuera hay un perfecto día para jugar. ¡Levántate! – le quité la manta que cubría su cuerpo y la tome de las manos para que se enderezara, y finalmente opte por cargarla y la dejé sentada sobre su cómoda, para yo poder abrir las cortinas.
-No te vallas a mover – le advertí.
Se quedó ahí tranquilamente sentada mientras yo abría las cortinas y luego abrí la ventana, posteriormente me fui al baño para llenar la tina con agua tibia para darle un baño a la pequeña. Volví a su lado me agaché para jalar el ultimo cajón de la cómoda, el cual tenia un osito pintado en tonos grises y que contenía la ropa interior de Renesmee y sus toallas. Saqué una toalla que tiene un diseño de una niña con aspecto oriental y que combina los tonos turquesa y naranjo. Miré a mi hija y estaba mirándome algo desorientada y toda despeinada.
- Aún estas algo dormida – me reí porque bostezó y luego su boquita quedo con el labio superior sobre puesto sobre el inferior de una manera tan adorable que parecía la boca de un patito. – Vamos por el baño para que despiertes. –
Le quité el pijama blanco con puntos azules que tenia puesto y luego el pañal la volví a tomar en brazos y di los poco pasos que nos separaban del baño.
- Me encanta tu olor a bebe – le dije a Ren cuando puse mi nariz sobre su hombro aspirando el olor que su cuello expelía tan característico y solo de ella.
Era un olor exquisito que pertenecía solo a mi hija.
Me incliné un poco para verificar que el agua no estuviera a una temperatura muy baja o muy alta, pero estaba perfecta.
Separé a Renesmee de mi cuerpo sosteniéndola frente a mí y bajándola poco a poco hasta que la punta de sus pies tocó el agua.
- no – dijo apenas sus deditos tocaron el agua, flexionó las rodillas y se puso tensa.
- Es solo agua, y está calentita hija – Reí y la volví a dejar sobre la tina, esta vez no se asustó y se quedó de pie tomada de mis manos – Siéntese – dije mientras yo me hincaba.
Le dio un escalofrío cuando sumergió la mitad de su cuerpo en el agua.
Me quité la camisa para que las mangas no se me mojaran y la dejé sobre la taza del baño, y manos a la obra con el baño de mi hija. Tome un poco de agua desde la tina para luego mojar los lugares del su pequeño cuerpo que estaba secos tales como los hombros. Después con la ayuda de un jarro moje su cabeza no sin antes advertirle que se tapara la nariz. Reí porque cuando sintió el agua empapando su cabeza agitó su brazo libre como si estuviera volando. El método de bañarla con la ayuda de un jarro lo adaptamos luego de ver a Adam Sandler en "Un papá genial".
- Papá – Renesmme había tomado la botella de jabón líquido
- Ya te pondré Jabón, pero primero - tome la botella de sus manos – debes ponerte shampoo mi vida.
- ¿gidsgchtilpim? –
- Si… shampoo – me pregunto que fue lo que dijo. –
Le entregué su juguete de argollas flotantes para que se entretuviera un poco y ella las tomó de forma gustosa montando y desmontando las argollas de colores diversos sobre la base.
Cogí la botella de shampoo para bebes y puse un poco de su contenido sobre la palma de mi mano y lo puse sobre su cabello mojado, comenzando a darle masajes en su delicado cuero cabelludo.
Si hace 2 años atrás me hubiesen pedido que lavara el cabello de alguien mi respuesta hubiera sido algo así como "Agradece que lavo mi cabello y voy a andar lavando la cabeza de los demás", pero hoy una de las cosas que más disfruto es lavar el cabello de mi hija o el de Bella cuando nos damos aquella duchas para "ahorrar" agua y terminamos gastando el triple de litros que hubiésemos gastado bañándonos por separados.
- La cabeza hacia atrás – automáticamente dejó caer la cabeza hacia atrás, pero se distrajo y volvió a jugar con las argollas.
- Renesmee deja que te enjuague el cabello antes de que el agua se enfríe – no lo hizo, así que finalmente opte por sumergir un poco mi brazo izquierdo recostando a Ren en él y con el brazo derecho sacarle la espuma con la ayuda del jarro. Y volví a dejarla sentada. Ella ni se inmutó con mis repentino movimientos y seguía concentra con solo una de las argolla. Cogi la esponja y le puse un poco del jabón que Renesmee tuvo hace poco en sus manos.
- Ponte de pie bebe – la ayudé a hacer lo que le pedí y luego de asegurarme de que sus pies estuvieran sobre los antideslizantes dejé sus manitas aferradas al borde de la tina mientras yo me dedicaba refregar sus rodillas, los codos, por debajo de los brazos en donde rió porque le hice cosquillas, pase la esponja por su espalda y su cuello. El agua ya estaba un poco fría y la niña tirito levemente.
- Ya estamos casi listos – enjuagué rápidamente su cuerpo y la tomé envolviéndola de pies a cabeza con la toalla no sin antes quitarle el exceso de agua a su cabello.
- Ya mi vida, a vestirnos - caminé cargándola hasta llegar al cambiador y recostarla en él.
- Mama –
- Mamá se está bañando, luego iremos donde ella – le informé mientras secaba su cuerpo. Tome un pañal de la cajonera para ponérselo. – Levanta las piernas – le pedí, pero ella no lo hizo. Por lo cual tomé con una mano sus tobillos mientras que con la otra ponía el pañal bajo sus caderas.
-Noo – dijo alargando la o. Renesmee hace poco tiempo comenzó a tenerle un cierto rechazo a los pañales, si fuera por ella andaría todo el día desnuda y libre por la vida.
- Tienes que ponerte esto hasta que aprendas a avisar. – siempre le daba esa respuesta con un tono un poco mandatario, y así se quedaba tranquila.
- ¡Arriba! – dije haciendo que envolviera mis dedos índice con sus puños y ayudándola a sentarse. Sequé su espalda y le puse una camiseta manga larga blanca con rayas horizontales de color gris. Puse la toalla sobre la cabeza de Ren y energéticamente sequé su cabello.
- Permiso – Bella entró a donde estábamos.
Ya estaba vestida, llevaba una polera blanca y un polerón negro con capucha y cierre, sus piernas estaban cubiertas por una pantys negras que estilizaban mucho más aquellas níveas y suaves piernas, encima de esta tenia un Short que ella misma había cortado y que le llega a mitad de muslo y por ultimo sus pies estaban cubiertos por una de sus Vans. Su cabello aun estaba envuelto en una toalla, y en su mano izquierda traía el canasto de ropa sucia
- ¡Mamá! – La sonrisa de Ren fue inmediata cuando vio a su mamá.
- Hola puntito – besó repetidas veces su cuello – Hueles rico – le dio una sonrisa y se fue al baño de Renesmee, pero al pasar dejó un beso en mi mejilla. Seguí vistiendo a mi bebe poniéndole unos jeans claros y sus zapatillas rojas.
- Edward – gritó Bella
- ¿Si? –
- ¿esta camisa está para lavar? – me preguntó
- No… la estoy usando, pero me la saqué para darle el baño a Renesmee, me la traes por favor – le pedí mientras buscaba el cepillo para peinar a la niña, lo encontré y peiné a mi pequeña. Bella volvió a nuestro lado y me paso la camisa.
- Gracias amor – me guiñó un ojo y tomó los calcetines que usó Ren la noche anterior y los echó al canasto.
- Bella quítate esa toalla húmeda y sécate un poco el cabello, o si no te enfermaras – le dije antes de que saliera por la puerta.
- Esta bien Doctor Cullen – dijo sin mirarme y ya a mitad de pasillo.
- Es hora de que desayunemos – bajé a Ren de la superficie en donde estaba y la dejé en el suelo tomando su mano para que caminara.
Llegamos a la cocina e inmediatamente dejé a mi hija en su silla. Bella ya tenia algo adelantado el desayuno y yo lo terminé y preparé en biberón de Ren entregándoselo. Al poco rato llegó Isabella con su cabello ya suelto y cepillado.
- ¿tienes hambre amor? – le pregunté cuando se detuvo a mi lado.
- Sip – apoyó por un momento su cabeza en mi hombro, pero se enderezó de inmediato.
- Solo hay que esperar que las tostadas estén listas – bese su sien – te vez adolescentemente hermosa. – me miró con ojos entrecerrados y con fingida cara de indignación
- Recuerda que soy una adolescente, y tu… - golpeó mi pecho con su dedo – tu eres un asalta cunas – reímos – un asalta cunas que se ve muy lindo hoy – me besó, y se fue donde Renesmee que la había llamado hace un rato.
Las rodajas de pan salieron del artefacto eléctrico y las puse sobre un plato, luego llené las tazas con café y nos sentamos a desayunar.
- Papa – Renesmee me estaba entregando su biberón.
- Te queda un poco, debes tomarla toda toda toda – solo había tomado la mitad de su contenido. Y me quedé mirándola por un rato mientras continuó bebiendo su leche.
- Su flequillo quedó levantado – me fijé y le dije a Bella y ella rió.
- No importa amor, después lo arreglo.- me dijo
- Es que nunca queda bien cuando yo la peino –
- a mi también me ha pasado. ¡Y ya!... que no es el fin del mundo – creo que en verdad estaba actuando muy atormentado.
-Está bien – le sonreí.
- ¿Qué turnos tienes esta semana? – Preguntó
- 24/24 – Los turnos 24/24 eran aquellos en que trabajo 24 horas y tengo 24 horas libre y así hasta completar siete días trabajando 24 horas, es el turno que más odio, porque estoy mucho tiempo sin mi mujeres. – Comienzo el lunes.
- Entonces no estarás el miércoles – negué – Llamaré a mi mamá para decirle que iremos Renesmee y yo solamente.
- prométeme que tratarás de arreglar las cosas con Renee –
- Lo prometo – dijo bajito.
- Te amo – le cerré un ojo y ella me envió un beso volador.
-¿Te contó Jasper que tienen planes de boda con Alice? – me preguntó
- Si, algo dijo, pero según el era una loca idea que pasaba por sus cabezas de vez en cuando – Bella le entregó una galleta a Renesmee y se rió – Y Diego me dijo que esta escribiendo un nuevo libro.
- Genial – Bella ha leído todos los libros de Diego. Nos quedamos un rato en un cómodo silencio, mientras yo terminaba mi café y Bella terminaba el suyo.
- ¿Y si comemos fuera de casa? – le propuse después de un rato.
- Podría ser ¿eh? – movió sus cejas.
- ¿italiana?– ahora fue mi turno de mover las cejas.
-Italiana – me apoyó.
- ¡Entonces los Cullen Irán a comer fuera! – exclamé. Y de inmediato Ren chocó sus palmas aplaudiendo por mi seudo grito de alegría.
- Ordenaré un poco la casa y nos vamos – dijo Bella
- Ok, emm yo ordeno aquí vida – le propuse.
- Está bien – dijo y se perdió por la escalera.
Le entregué un par de hojas en blanco y lápices de colores a Renesmee para que hiciera lo que quisiera con ellos sobre su mesita mientras yo me encargaba de lo otro. Fui al equipo de música y lo encendí, estaba sonando una canción de Madonna y la dejé ahí, total era para tener algún sonido de fondo mientras hacia las cosas.
Tomé la mermelada que estaba sobre la mesa y la dejé dentro del refrigerado, para después ir por las tasas y los servicios sucios para lavarlos. Finalmente saqué el mantel para sacudir el resto de migas que quedaron sobre él y ya estaba. No tenia nada más que hacer, pues la sala ya estaba en orden.
Le eché un vistazo a Renesmee y estaba tan concentrada como siempre en sus dibujos y con el seño un poco fruncido. Se veía tan adorable.
Como un flash subí las escaleras de dos en dos y entré a mi dormitorio, Bella estaba acomodando los cojines sobre la cama y al verme me dio una sonrisa. Y yo se la devolví.
- Ya está todo en orden abajo. Estaré leyendo mientras tú te preparas – dije mientras sacaba "Cometas en el cielo" desde el cajón.
- Yap, en poco tiempo estaré lista amor. – me dijo después de acomodar el tercer y ultimo cojín.
Bajé tan rápido como subí por la escalera, pidiéndole al cielo que a Renesmee no le haya pasado nada en este rato. Llegué a la sala y estaba en el mismo lugar en donde la deje y completamente integra, lo más seguro es que no se haya dado cuenta que estuvo sola por un corto rato.
La cargué para sacarla de su silla y dejarla sobre la alfombra para que estuviera más libre y pudiera moverse todo lo que quisiera o se quedará dibujando sobre el piso, en fin para que hiciera lo que se le diera la gana.
Yo me tendí sobre el sofá y me sumergí en mi lectura sobre la triste vida y experiencias que relata Amir, el protagonista. Y visualizando aquél respetuoso Afganistán en el que se situaba la obra. No mentiré, más de una vez este bendito libro me ha hecho soltar unas traicioneras lágrimas, así como también aflora el ser más enojado y con una infinita rabia, que nunca he demostrado. Sin duda se ha convertido en uno de mis libros favoritos.
A pesar de estar concentrado en la novela, estaba completamente atento de lo que hacia Ren, y ahí fue cuando vi como con la ayuda de uno de los sillones de un cuerpo se ponía de pie y caminaba ahora apoyándose de la mesa de centro. Le estiré mi mano para que la tomara y siguiera avanzando hacia mi que era donde venia.
- agsgaudnaacñ – me entregó la hoja que traía en su mano derecha.
- Gracias mi amor – se lo recibí y se dejó caer al suelo para gatear yéndose hacia la cocina.
- ¿Dónde vas? – Le advertí – Ven acá… mira.- le dije para llamar su atención, y ella volvió. – quédate cerca, donde yo pueda verte.
Ella solo me miró y volvió a gatear por el suelo, pero esta vez solo por el área de la sala. Sacó un libro de medicina desde un mueble que abrió y se dedico a pasar sus aburridas pagina, pues era solo letras, sin ningún tipo de representación. Mientras no tomara un lápiz, estaría todo bien. Y yo continué con mi libro de Hosseini. Terminé el capitulo y cerré el libro. Me quedé simplemente disfrutando de la música de fondo y de algo que nunca me cansaría de ver, a mi hija.
- Ya está todo en orden – Bella ahora estaba levente maquillada y con su cabello tomado en un alto tomate. – Mi vida, esos lápices no son para marcar la piel- Renesmee estaba haciendo "dibujos" sobre su manito, al igual como lo hacíamos bella o yo con unos lápices especiales para piel, pero ella lo estaba haciendo con un lápiz de palo color rojo. Lo único que hicimos fue reír mientras Bella le quitaba el lápiz y la alzaba sobre su cabeza y luego bajándola a la altura de su pecho. Ren rió y abrazó a su mamá.
- Hijita, el Miércoles iremos donde los abuelos, y estará tío Denis con Tía Michelle y todo eso – le explicaba los planes que tenían aunque lo más seguro es que Ren no tuviera idea de lo que hablaba Bella.
Denis, es el hermano mayor de Bella, tiene 27, y desde un tiempo vive fuera de la ciudad, pero sin duda alguna él ama a su hermana, así como Bella ama a Denis. Él nunca ha dejado de estar pendiente de "su enana", siempre la está llamando, se ven por video-conferencias, y ama a Renesmee. Y Michelle es su novia de hace unos pocos meses, una chica muy agradable, y que en este poco tiempo ha creado un interesante lazo con Isabella.
- Denis – le decía a Ren para que ella repitiera, sin resultado alguno.
Finalmente la dejó sobre la alfombra, y ella se sentó en el sillón de un cuerpo.
- Estás muy lejos – dije en tono meloso.
De inmediato se puso de pie, y se recostó sobre mí dejando su delgado cuerpo completamente apoyado sobre el mío. Dejó un beso en mis labios y me abrazó por los costados. Y yo con una mano acariciaba su hombro y con la otra su cabello color chocolate.
- Aun es muy temprano para salir. – le comenté
- si, esperemos unos minutos – yo continué con mis mimos a Bella mientras ella estaba con la mirada fija en Renesmee. – Me encanta estar así – me dijo de la nada.
- ¿Así como hermosa? – le pregunté
- Así… abrazadita a ti, en silencio y deleitándome con nuestra hija. – me respondió mirándome a los ojos y volvió a recostar su cabeza en mi pecho.
- Eres la mujer más tierna de la vida – la abracé fuerte dejándole un beso sobre sus cabellos – Y te amo.
- Gracias por el cumplido, pero yo te amo más – dijo para rebatirme juguetonamente, y me sacó la lengua.
- Dices eso porque no sabes cuanto te amo yo, y no le saque la lengua a sus mayores que eso es signo de mala educación señorita Isabella – no pude aguantar la risa y exploté en una carcajada que luego le contagié a Bella y Renesmee al ver a sus papás en semejante situación comenzó a reír. Gateó hasta llegar cerca de nosotros, pero cuando Bella le dijo que se acercara se dio media vuelta y volvió a sus hojas.
- ¿Qué le paso? – preguntó Bella y yo solo pude encogerme de hombros porque no sabia el porque de su acción.
- Ella es así, no le gusta tener mucha atención… algo raro en alguien de su corta edad, pero creo que lo lleva en los genes, yo era igual. – Le comenté – Y de cierta forma lo sigo siendo.
- Y tus genes combinados con los míos, "la autista Bella", obviamente crearían a una pequeña de bajo perfil - agregó
Isabella me contó a los pocos meses de nuestra relación que no le gustaba mucho su escuela, que solo tenia una amiga llamada Ángela, y que sus otros compañeros la llamaban "La autista Bella" por estar siempre sumergida en libros y sin gente a su alrededor. En fin, cosas de adolescentes con una leve falta de cultura. Es por eso que ahora se refirió de esa forma a su persona.
- Ahora que estamos así de abrazados, me acordé de algo – acomodé delicadamente la capucha de su polerón.
- ¿De qué te has acordado? – preguntó interesada.
- De cuando le decías a tus papás que te irías a dormir con Ángela y en verdad te ibas a mi departamento y estábamos toda la noche y hasta el medio día en la cama besándonos, abrazándonos, amándonos, riendo y hablando. Sin saber del reloj y mucho menos del mundo exterior… solo éramos tú y yo. – mi tono de nostalgia era completamente perceptible.
- Creo que aún piensan que yo en verdad me iba a casa de Ángela – rió - ¿Sabes qué amor?... algún día podríamos recordar tiempos como esos. No es tan complicado, solo necesitamos de alguien que nos cuide a Renesmee.
- Buena idea ¿eh?, lo pensaremos.
Después de unos pocos minutos escuché la pequeña introducción de una de las canciones de Bruno Mars, y sonreí por algo que se me vino a la mente.
Everyday I Wake Up Next To A Angel
More Beautiful Than Words Could Say
They Said It Wouldn't Work But What Did They Know?
Cause Years Passed And We're Still Here Today
Never In My Dreams Did I Think That This Would Happen To Me
Comencé a cantarle mirándola a aquellos hermosos ojos de color café, que son mi paraíso, y el lugar en donde me puedo perder por horas. Y ella solo me sonreía, y sus mejillas tomaron un leve rubor.
As I Stand Before My Woman
I Can't Fight Back The Tears In My Eyes
Oh How Could I Be So Lucky
I Mustve Done Something Right
And I Promise To Love Her For The Rest Of My Life
- No llores – me dijo abrazándose a mi y escondiendo su rostro porque sus ojos ya estaban aguados.
Seems Like Yesterday When She First Said Hello
Funny How Time Flys By When You're In Love
It Took Us A Lifetime To Find Each Other
It Was Worth The Wait Cause I Finally Found The One
Never In My Dreams Did I Think That This Would Happen To Me
As I Stand Here Before My Woman
I Can't Fight Back The Tears In My Eyes
Oh How Could I Be So Lucky
I Mustve Done Something Right
And I Promise To Love Her For The Rest Of My Life
Terminé de cantar y rápidamente sequé aquellas traicioneras lágrimas que siempre escapaban de mis ojos cuando le canto esta canción a Bella. Acaricié su cabello e hice que levantara la mirada para que nuevamente su rostro quedara frente al mío.
- Algo debo haber hecho bien – dije secando una gotita de lagrima que se estancó en su mejilla y dándole una sonrisa.
- Has hecho todo de manera perfecta Edward – dejó un corto, pero sincero beso en mis labios – Pero eres un malvado por cantarme esa canción, siempre terminamos llorando los dos como un par de debiluchos. – golpeó suavemente mi pecho.
- Hice que tu escaso maquillaje se arruinara, ve a repararlo que ya es hora de que nos vallamos, aunque no lo creas ya es hora de almuerzo. – Ya eran las 12:45, un poco temprano para almorzar siendo que recién nos habíamos levantado, pero si considerábamos cuanto tiempo llevábamos tendidos sobre el sofá, ya era más de una hora.
- Ya vengo – se levanto y corriendo se fue a retocar el maquillaje.
- Bebe mío, ya nos vamos… ven con papá – llamé a Renesmee.
Ella estiró sus brazos y yo la alcé. Le dejé una decena de besos sobre sus mejillas y la acomodé al lado derecho de mi cuerpo.
- ahsgailmnta – Renesmee apuntó a Sami, su muñequito de trapo con aspecto de adorable monstruo.
- ¿Quieres llevar a Sami? – Le pregunté entregándole el muñeco y ella lo acepto – Ok, entonces Sami irá a comer con nosotros.
Llegamos al auto y acomodé a Ren en su silla, la aseguré y recogí a Sami del suelo luego de que a Renesmee se le soltara. Yo me acomodé frente al volante y mientras esperaba a Bella puse un CD de música clásica en el reproductor.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
- ¿Ya decidieron que almorzar? - nos preguntó el mesero.
- Ajá… Spaghetti alla puttanesca para ella, y Fetuccine al ragù para mí. – le pedí
- Okay – dijo anotando en la libreta - ¿algo para beber?
- Jugo Natural de Chirimoya para mí, y otro de frutillas, pero con una bombilla por favor – solicitó Bella
- Emmm, yo igual quiero un jugo, pero de Melón para mi. –
- Tengo un poco de hambre – comentó mi Bella recogiendo por décima vez a Sami del suelo.
- hija, ya para de botarlo – dije a Ren – si, yo igual tengo un poco de hambre, pero tengo hambre de ti, de tus besos y de tus mimos. – acaricié su mejilla con mi nariz y besé su mandíbula.
- ¿estas falta de cariño? - asentí - ¿mucho mucho? – Volví a asentir - ¿y por qué? – Bella siempre seguía mis juegos.
- Porque tú no me amas – hice un puchero
- ¡Yo si te amo! –
- Si me amaras, me besarías. - Me dio un beso tipo topón – Otro – me volvió a besar de la misma forma – Otro – sonrió y volvió a besarme – Otro.
- Eres como un niño, Ed. – y esta vez me dio un beso un poco más largo y que implicó movimiento de labios, pero apto para el público del restaurante. – ¿Ahora si te amo?
- aun tengo mis dudas – me encogí de hombros.
- Me hiere tu desconfianza Cullen – dijo en un falso tono de indignación y pena mientras llevaba su mano derecha al centro de su pecho.
- No importa si no me amas, yo si te amo –
- Verdaderamente eres un niño – recostó su cabeza en mi hombro
- Tu me pegas tus infantilismos – dije riendo y besando su cabello.
No me dijo nada más porque en eso llegó el mesero con los 3 vasos de jugo y los 2 platos de comida, depositando cada plato y vaso frente a quien correspondía.
- Estos jugos son lo mejor – dijo Bella después de tomar un trago de su vaso.
- Mi amor no – le advertí a Ren cuando quiso tomar su vaso de jugo. – Para eso tienen una bombilla. Bebe, pero sin tomar el vaso o te mojarás.
Con Bella comenzamos a comer de nuestras pastas y compartíamos un poco con la hija a quien finalmente le quitamos el vaso con jugo.
- Para la próxima traeremos su botella – dijo Bella poniendo el vaso frente a Renesmee para que succionara un poco y luego lo volvió a dejar sobre la mesa.
- Definitivamente – apoyé su idea luego de comer lo último de mi plato. Y a Bella aun le quedaba más de la mitad. – Es injusto, tu plato traía más comida.
- Y eso que era yo la que tenía hambre de comida –
- Ya te dije, tu plato tenia más comida, y además que yo compartí con Renesmee – me encogí de hombros
Bella puso un poco de Spaghetti enrollado en el tenedor frente a mí, y yo gustosamente tomé su contenido.
- Y sabe más rico que el mío, en verdad que todo esto es una injusticia – traté de imitar el puchero de Renesmee, pero creo que no da resultado cuando yo lo hago.
Bella comió un poco más y compartió otro poco con Ren, pero igual quedó algo de Spaghetti en el plato.
- Estás comiendo muy poco ahora último tú ¿eh?... no creas que no me he dado cuenta –
- como lo justo y necesario Ed – dijo molesta.
- Te creeré, pero no pienses que me quedaré tranquilo. Y no te enojes – tomé su mano y bese su mejilla – es solo que no quiero que te enfermes por no consumir todos los nutrientes que necesitas.
- Me gustas más cuando no estas en tu perfil de Doctor – seguía molesta.
- Ya, olvida lo que dije, y olvida que soy doctor y dame un besito – negó – ¿uno así de pequeño? – Le murmuré – ya no aguanto la sonrisa y de forma rápida tocó mis labios con los suyos.
- ¿nos iremos a casa? - me preguntó
- no lo sé… ¿quieres irte ya? ¿O vamos por un helado? – moví mis cejas
- Helado – sé que nunca le dirá que no a un helado.
- ¿Y luego a casa? – pregunté sobre sus labios y le di un beso.
- ¿Al parque? – iríamos al parque
- ¿Y luego a casa? – insistí.
- Y luego a casa – asintió.
Pagué la cuenta y tomé a Renesmme de la sillita en donde estaba sentada, y la sujeté solo con mi brazo izquierdo mientras que con mi mano derecha tomé la mano de Bella y nos fuimos caminando a la heladería que estaba cerca del restaurante.
Bella pidió helado de menta y un vasito de helado de piña para Renesmme, y yo me incliné por mi sabor favorito… Chocolate.
Después de consumir nuestros cremosos postres volvimos al auto y nos fuimos rumbo a aquel parque que está cerca de nuestra casa, jugamos por un largo rato con Renesme, y luego nos tendimos sobre el césped en una épica guerra de cosquillas que terminó cuando Renesmee comenzó a ahogarse y toser producto de tanta risa.
Nos levantamos del suelo, para por fin irnos a casa, Renesmee tenía sueño, pues bostezaba mucho y se arrimo a mi pecho.
Llegamos al automóvil y cada uno se acomodó en su lugar, en cinco minutos ya estábamos en casa, Bella sacó a una dormida Renesmee de su silla, y entró con ella a casa llevándola directamente a su dormitorio. Yo tomé un vaso de agua y me fui al dormitorio a descansar un poco. Esta tarde en familia me dejó un poco agotado.
-Te busqué por toda la casa, nunca imaginé que te habías venido a acostar – literalmente se lanzó de panza al lado desocupado de la cama. A pesar de ser mamá, esposa y dueña de casa, ella seguía siendo una chica de 18 años.
- Me vine a descansar un momento – le dije acariciando su cabello que ahora está liberado de aquel enrollado tomate.
- Estás viejo –
- Me temo que sí – me encogí de hombros – pronto tendré mi pelo blanco y usaré pañales… ¡y será el fin! – teatralmente tiré de mi cabellos y Bella se dobló de la risa.
- no importa, yo igual te seguiré amando, aunque deba cambiarte de pañales – me dijo Bella después de calmar su risa, y yo la besé, la besé con todo el amor que mi alma profesaba hacia ella.
- Eres la mejor, pero lejos… la mejor mujer del mundo mi amor. Prométeme que pase lo que pase nunca dejarás de ser mi mejor amigas, que aunque lo nuestro deje de funcionar siempre estarás a mi lado – me abracé a ella – prométemelo.
- ¿por qué te pones así Ed? – me preguntó
- porque me da miedo, porque a lo único que temo en este momento es a no tenerte en mi vida –
- Edward mírame…- fije mi vista en los ojos de Bella – prometo que pase lo que pase entre nosotros, estemos juntos o no estemos juntos… siempre estaré a tu lado, porque contigo tengo la cosa más importante del mundo, porque contigo tengo a Renesmee y eso no lo supera nada, hermoso . – me dijo si despegar nuestras miradas y acariciando delicadamente mis mejillas con el dorso de su mano.
- Gracias – giré mi rostro para dejar un beso en su mano y luego me acerqué a sus labios
- Te amo – y besó cortamente mi mentón – y ya detente con esas tontas inseguridades, o si no me enojaré.
Se volteó para quedar recostada sobre su espalda y me dejó apoyarme sobre su pecho, y mientras ella jugaba con el lóbulo de mi oreja, yo poco a poco fui relajándome hasta caer en el mundo de los sueños.
BELLA POV
No es primera vez que Edward demuestra miedo de perderme, y eso por un lado me alegra, pues me da la seguridad de que el me ama tanto como lo amo yo, pero no me gusta que se atormente tanto por ello.
Ahora está dormido sobre mi pecho y aferrado a mi cuerpo como si el descanso no fuera grato si no me aprisiona así entre sus brazos. Cerré mis ojos y me puse a pensar en cosas superficiales como el lindo vestido que vi hoy para Renesmee y en la polera que vi para mí hasta que no supe más del mundo y caí rendida en los brazos de Morfeo.
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- Hermoso…- susurré para despertar a Ed – ya despierta – me abrazó más – amor ya despierta o al menos libérame que necesito hacer pis.
Levantó el brazo y yo más que rápido me levanté de la cama y me fui al baño, hice lo que tenía que hacer, me lavé las manos y finalmente salí de ahí de mi cuarto para ir a ver a mi hija. Edward seguía dormido.
- Hola chiquitita mía – tomé a Ren y llené su rostro de besos. – Vamos a despertar a papá que es un flojo y no quieres levantar sus parpados.
Renesmee no soportaba vernos con los ojos cerrados, por lo cual cada vez que nos veía así comenzaba a tocar nuestros rostros y a abrir y pinchar nuestros parpados con sus pequeños dedos. Llegamos al dormitorio y deje a Renesmee sobre la cama. Ella rápidamente fue donde su papá y se lanzó sobre él.
Edward despertó, pero no movió ni un pelo, Renesmee siguió con su labor y comenzó a acariciar su rostro, apretando las mejillas de Ed, dándole un beso y pinchando sus ojos, pero Edward no se movía para nada, sólo se percibía una leve sonrisa en sus labios. Ren me miró buscando una respuesta.
- dile… ¡despierta papá! – volvió a tocar los ojos de Ed.
- ¿papá? – yo solo reía de la insistencia de Renesmee y de la cara que tenía Edward. – No – continuaba tratando de abrir los parpados de Edward.
- Ed ya no seas pesado – le dije cuando noté que Ren se estaba alterando y pronto comenzó a hacer pucheros y fue donde mí para llorar. Él inmediatamente se levantó – la asustaste – le reprendí.
- Mi amor, mira papá ya está despierto – consolé a mi hija y sequé su carita. Ella miró a su papá, pero volvió a esconder su rostro en mi pecho.
- Discúlpame hijita – le pidió Ed acariciando circularmente la espalda de Renesmee.
- Ve con papá mi vida, mientras yo… - le entregué a Edward la niña - iré a preparar tu biberón – Edward tomo entre sus brazos a la pequeña y yo salí del cuarto.
Cuando volví, mis dos amores estaban en completa paz. Edward acariciaba el pelo, las mejillas y las orejas de Renesmee mientras le hablaba, y ella miraba a su papá de manera atenta y sonriente.
- Toma mi amor – Ed recibió el biberón y lo puse sobre los labios de Renesmee hasta que ella abrió su boca para comenzar a consumir su contenido.
- Quiero que se quede así para siempre, que nunca deje de depender de uno de nosotros – me dijo Edward con la mirada perdida en los ojos de Ren.
- Es imposible que eso pase, en algún momento va a salir de casa. Primero para ir a jugar a la casa de alguna amiguita, luego nos pedirá permiso para pijamadas y fiestas Después simplemente nos dirá "Me iré a casa de mi novio" y finalmente nos va a decir que se irá de casa para siempre. Los hijos son prestados amor –
- ¿Y si la encerramos en casa? , y le damos educación casera, y le ponemos un calzón de castidad para finalmente ponerla en un convento – pregunto con risa
- Eres un tonto Ed – me reí aun más – Tengo una mejor idea para no extrañar a Renesmee a medida que valla creciendo.
-¿Haber, y cual esa idea? – me miró atentamente.
- más hijos- me sonrojé un poco, lo sé
- ¿Cuántos más? –
- ¿dos? – Siempre dije que máximo tendría tres hijos
- Cuatro -
- Dos – Claro como Él no es quien debe tener contracciones y nauseas.
- Tres – puso esa cara que sabia terminaba por convencerme.
- Lo veremos con el tiempo ¿ok? De todas formas el próximo bebe será en unos años más.-
- Buena idea – estiró sus labios y yo acerqué mi cabeza para que él depositara un beso sobre mi frente.
-¡Ashis! – Estornudó Ren - ¡Ashis! – un segundo estornudo. Se repuso y volvió a tomar su biberón esta vez con sus propias manitos.
- Iré por sus zapatilla y polerón, esta muy desabrigada. – me levanté de la cama.
La tarde continuó de manera muy rápida y pacifica. Una vez que Ren terminó con su leche, nos quedamos unos minutos los tres regaloneando tendidos sobre la cama hasta que el estomago de Edward comenzó a manifestar por la falta de comida. Por lo cual voluntariamente Edward se ofreció a preparar la cena. Hizo una liviana ensalada cesar que luego de comerla entre los dos lavamos los platos y luego nos sentamos en familia a ver una película. Renesmee a ratos ponía atención en el televisor, pero en verdad andaba dando vueltas y tomando casa cosa que se cruzaba en su camino.
Fui al baño, y me dí cuenta que sobre el estanque había uno de los plumones pinta caritas de Renesmee, y se me ocurrió una divertida idea. Volví a la sala y Ren le estaba entregando un pesado libro a Edward, y luego tomó atención al televisor porque estaban cantando.
Como Edward estaba acostado sobre el sofá, yo me tendí sobre su cuerpo.
-¿Puedo rayarte de la cara? – le pregunté mostrándole el marcador.
- solo si tú me dejas rayar la tuya -
- Ok – me resigné
Destapé el marcador y procedí con mi obra de arte sobre su rostro, en verdad no sabía qué hacer, por lo cual opte por pintar un grueso bigote sobre su labio y ya.
Luego el me quitó el objeto de mis manos y me miró riéndose y comenzó con su obra de arte sobre mi rostro. También me pintó bigotes, pero los míos eran más al estilo chef, también me dibujó una barba, y una cicatriz en mi mejilla izquierda.
- ¡No se vale, yo sólo te hice unos bigotes Ed! – le reclamé
- Sólo falta un detalle – y rayó mi entrecejo, dejándome como una autentica Helga.
- Eres cruel – hice un puchero.
- Hasta con una ceja, una cicatriz, bigotes y barba te ves hermosa – nos besamos de forma pausa y con una sonrisa en nuestros labios – Tenemos que tener fotos así Bella, iré por la cámara. Estoy seguro de que yo me debo ver igual de sexy que tú.
- Ya estaba extrañando tu ego – le dije mientras me levantaba. Él solo se río y se fue a buscar la cámara. – hija, ven – llamé a Renesmee.
Mi pequeña me miró muy extrañamente, pero de inmediato sonrió al comprobar que era yo quien le hablaba. Llegó a mi lado y la tomé para sentarla sobre mis piernas frente a mí, con sus pequeñas manos toco mi rostro y frunció su seño.
- Mamá se ve horrible ¿verdad? – acomodé su ropa que estaba un poco torcida, y ella me abrazó. Dios! Como amo los abrazos de mi pequeña.
Cuando dio por finalizado su abrazo, yo tomé su carita y dibujé sobre su mejilla un deforme corazón para luego hacer lo mismo en si otra mejilla. Justo llegó Edward y tomó una foto de ese momento.
- Eres un paparazzi – Ed tomó me quitó el marcador y le dibujó unos bigotes al estilo Espórtacus a Renesmee.
- Que eres cruel amor – dije riendo, mi pequeña, se ve tan adorable.
- Es que tenemos que ser la familia bigotes – me dijo - mírenme – tenia la cámara en sus manos y comenzó a fotografiarnos. Yo ponía diversas caras, mientras Ren mostraba sus dientecitos, o ponía otros tipos de expresiones.
Edward tomó algunas fotos solo de Renesmee o otras solo mías y en otras posamos en familia, hasta que Ren se aburrió y pidió que la dejáramos libre. La dejé sobre el suelo y con Edward continuamos sacándonos fotos. Algunas besándonos, otras riendo, en otras teníamos caras raras, y así muchas fotos fueron tomadas hasta que ya ambos nos hartamos.
- Edward –
- ¿Qué? – me preguntó con la vista fija en Ren.
- Te contaré un secreto –
- ok, dime – ahora puso toda su atención en mi con sus ojos brillantes.
- Te amo – fruncí mi boca.
- no sabes lo feliz que me hace el que me digas tú secreto, pero en verdad ya lo sabía – me abrazó fuertemente – Y yo igual te amo pequeña mía.
No quedamos abrazados por largos minutos, haciéndonos cariños y compartiendo besos y algunos cometarios. Renesmee llegó a nuestro lado y Edward la recostó al lado de él, mientras yo me mantenía sobre su cuerpo. Amo que estemos los tres juntos recostados sobre un lugar tan reducido.
- mamá –
- ¿Qué mi amor? – no hizo nada y mucho menos dijo, y se distrajo tocando la orejas de Ed y tirando su pelo.
- No hagas eso bebe, que a papá le duele – le advirtió Edward alejando las manos de Ren de su cabeza.
-¿abahlleñleleba? – preguntó en su inentendible idioma de bebe.
- Sí mi amor duele. Así que no lo hagas – Ren recostó su cabecita en el hombro de Edward y soltó un bostezo.
- ya tiene sueño – le comenté a Ed –
- ¿Ya te quieres ir a la cama? – le preguntó Edward a Ren y ella se restregó los ojos en forma de respuesta. Miré el reloj y ya eran la nueve de la noche, justo la hora en que Ren se va a la cama normalmente.
- Vamos – me levanté y ella inmediatamente levantó sus brazos para que yo la alzara y apoyó su cabeza en mi hombro – no te vayas a dormir, porque debes lavarte la cara y los dientes.
Con agua tibia quité todos los dibujos de la cara de mí pequeña y pausadamente y con mucho cuidado lave sus escasas piezas dentales. Al rato llegó Edward para darle las buenas noches a Renesmee y se fue para que yo terminara de acostar a mi puntito.
- Buenas noches princesita de mamá – besé su mejilla, la recosté, con su tuto entre sus brazos y la tapé con las mantas. Encendí el espanta cuco y salí de su cuarto dejando la puerta a medio cerrar. Sabía que en pocos minutos se dormiría.
Me fui al baño para lavarme la cara, pero estaba Edward.
- ¿puedo entrar? –
- pasa – me dijo abriendo la puerta.
Edward estaba secándose la cara y yo me miré al espejo soltando una risotada, no me había visto con este aspecto tan atemorizante.
- Ves que te ves sexy, admite que quiere autobesarte – me giré y quedé frente a él.
- Preferiría que me beses tú - Se acercó a mí y yo envolví mis brazos en su cuello, juntando nuestros labios.
- Nunca pensé que besar a un hombre fuera algo tan exquisito. – me tomó por el trasero y me sentó en el lavamanos y profundizó el beso introduciendo su lengua en mi boca comenzando una danza con la mía, y tocando la piel de mi vientre y espalda por debajo de mi polera.
- me haces sentir fea diciéndome que parezco hombre – le dije cuando nos separamos anhelando un poco de aire.
-Si te encontrara taaaaan fea como dices, crees que querría hacer el amor contigo ahora mismo. – comenzó a atacar mi cuello, y yo a excitarme, hasta el punto de soltar un gemido.
-Espérame en la cama –
-Es muy temprano para ir a dormir – nuevamente atacó mis labios y yo ya estaba derritiéndome.
- Nadie dijo que dormiríamos – reí.
- Esta bien, pero no demores. – se resigno y salió del baño.
Yo ya estaba completamente prendida, por lo cual de forma veloz quité las rayas de mi cara y me lavé los dientes, porque aunque no fuéramos a dormir, de esa cama no me levantaría hasta mañana.
Salí del baño y Ed estaba sentado al bordé de la cama, pero al verme se levantó y nuevamente volvió a tomarme en brazos poniendo sus manos en mi trasero, y atacando ferozmente mis labios.
-Demoraste mucho- me dio el leve mordisco sobre mi mentón – mereces un castigo.
- No seas malo – ahora fue mi turno de dar un mordisco, pero esta vez los atacados fueron sus labios.
Estábamos tan ansiosos por el cuerpo del otro que en pocos segundos ya estábamos a torso desnudo y Edward desabrochaba mi brasier mientras yo quitaba ese estorbante cinturón que no me permitía sacar ese maldito pantalón para tener a mi hombre en mi interior.
Una vez que ya no había elemento alguno que entorpeciera el roce de nuestros pechos Ed me recostó sobre la cama apoyando levemente su peso sobre mi cuerpo. De inmediato sentí su bulto sobre mi vientre, y comencé a masajearlo lentamente. Edward tomó mis labios de manera fiera, dándole chupones a mi labio superior e inferior. Yo dejé de darle un masaje a su amiguito y me empeñé en quitar ese molesto pantalón, que lo único que hacia era hacer más difícil mis cariñitos al cada vez más erecto miembro de Edward.
- Eres peor que una droga - me dijo una vez que soltó mis labios y nos miramos a los ojos – una droga de la cual no quiero dejar de ser adicto.
Acaricié su cabello y volví a juntar nuestros labios, pero esta vez en un beso más pausado y romántico, uno que transmitía todo nuestro amor, pero que a los pocos segundos se convirtió en un beso apasionado.
Edward llevó su mano derecha a mi seno izquierdo y le dio suaves apretones, mandando un millón de descargas eléctricas al centro de mi intimidad, y haciéndome soltar un gemido que fue ahogado por el beso que compartíamos.
Por fin pude sacar aquél maldito pantalón, y luego bajé sus boxer, acariciando sus inexistentes glúteos de paso.
- Estás muy vestida, eso no se vale - Bajó por mi cuerpo dando pequeños besos, primero beso mis labios, después dejó un beso sobre mi mentón, para seguir por mi cuello, mi clavícula y entre mis senos. Besó mi abdomen y mi ombligo, para finalmente llevar sus manos a mis caderas y desabrochar el botón de mi short y quitarme la prenda de mi cuerpo. Después tomó el borde de mis pantys y bragas a la misma vez y juntas las sacó de mi cuerpo, haciendo más que evidente su ansiedad.
- Ahora si que estamos a mano – Edward llevó su boca a mis pechos y comenzó a jugar con ambos dándoles mordiscos, lamidas, besos y chupones. Y mis gemidos ya eran incontrolables, necesitaba tener a Ed en mi interior.
-Edward – dije en tono de ruego.
- ¿Qué quieres amor? – preguntó sin quitar la atención de mis senos.
- A ti… - gemido – Te quiero a ti dentro de mí.
No dijo nada y solo bajó su mano hacia mi centro y comenzó a acariciar mi intimidad, separó mis labios con sus dedos y jugó con mi clítoris y me penetró con sus dedos.
- Estas empapada. – bajó por mi cuerpo, y mi vagina ahora fue atendida por sus labios y lengua. – Y tu sabor… tú sabor solo puedo compararlo con la gloria de saberte mía.
Nuevamente estaba frente a mí y me besó haciéndome probar mi propio sabor. Y poniendo la punta de su pene en la entrada de mi vagina y tortuosamente se introdujo por mi cavidad.
Comenzamos un erótico baile cuerpo a cuerpo, de embestidas pausadas y sincronizadas, disfrutando del roce de nuestros sexos, de los gemidos y los apasionados besos, pero rápidamente las embestidas fueron aumentando de velocidad. Y con un pequeño empujón a los hombros de Ed hice que cambiáramos de posición en la cama, esta vez yo quedando sobre él y controlando los movimientos y embestidas. Me enderecé y sobre su pene comencé a mover las caderas haciendo círculos.
- Isabella, no hagas es…aah! – su petición y gemido mandó otra serie de descargas a mi centro.
- Shhh – Dije sobre sus labios, y él los tomó con desesperación y prácticamente succionando mis labios, dándome un placentero dolor.
Corté el contacto de nuestros labios apoyando mis manos sobre su pecho, haciendo movimientos de atrás hacia delante, rozando mi clítoris contra su pelvis.
- Bella… ya no aguanto – yo aumenté la velocidad del movimiento en mis caderas y Edward soltó un gemido de placer, liberando todas sus semillas en mi interior.
Y yo llegué a tocar el cielo con la punta de mis dedos a los pocos segundos, tumbándome sobre Edward, poniendo mi oído junto a su corazón, sintiendo sus frenéticos latidos.
- No usamos condón – dijo después de unos minutos y saliendo de mi cuerpo.
- Edward estábamos en un momento perfecto, y tú sales con un "no usamos condón". ¡No importa si fue con condón o sin condón! – estaba en los días con mas infertilidad, y el riesgo que se corría era mínimo, casi nulo.
- Ya sabes que soy especialista en arruinar momentos perfectos – dijo con una sonrisa y peinando un poco mi cabello por un largo rato – Bella…
- ¿Qué? – le pregunté con voz un poco cansada,
- Te amo – levanté la cabeza para mirarlo a los ojos y sonreírle.
- Yo también amor – dejé un beso sobre sus labios.
- ¿mucho? –
- Más que mucho – le respondí, y volví a recostarme sobre él, no sin antes darle un beso a su pecho. – Mi amor.
- Dime – me bajé de su cuerpo y me recosté sobre mi vientre para mirarlo.
- Me duelen los labios – en verdad los sentía arder.
- Sí… están hinchados – pasó la yema de su dedo pulgar por ellos – perdóname por haber sido tan brusco.
- Fuiste perfecto Ed. Además que tu labios igual están rojos y levemente hinchados. – Ahora fue mi turno de acariciar sus labios.
- Entonces sólo se me ocurre que cada uno cure los labios del otro –
- ¿a sí? ¿Y como querido señor Cullen? – Le pregunté.
- Pues con más besitos, y más carisias, y con más te amo – con cada cosa que agregaba su rostro se acercó más al mío hasta unir nuestras bocas. Comenzando así otra sesión de juegos previos, embestidas y gemidos.
Holaaaaaa sólo espero que aun me recuerden :S . Lamente mucho mucho mucho la tardanza, pero entre mis problemas personales y lo de Robsten yo fui un mar de lagrimas durante días. Y además que este capitulo me costo mucho sacarlo, escribía un párrafo no me gustaba y lo borraba, escribía otro párrafo y la inspiración se marchaba y así :C. Hasta que el Viernes por la noche estuvo listo, pero adivinen qué ... ya que yo soy pariente cercana de Yuyin, me contaron el Internet porque a mi madre se le olvidó pagarlo y no lo repusieron hasta ahora como una hora atrás.
Ahora dejando de lado la explicaciones ;)... se pasaron por mi cachondo OS? . Se llama Mi Dulce Bella me gustaría que se dieran una vuelta por él.
Ya solo me queda agradecer por los RW (si no he respondido tu RW me lo dices para auto golpearme) Las alertas y Favoritos. Y un beso para la niñas de Facebook con las que he tenido algunas conversaciones y son un amor. Y eso ya no les quito más tiempo. Ahora la microscópica sorpresa de la que hablé arriba. Es un pequeñísimo adelanto del próximo capitulo :) .
- Familia… sé que esto suena muy irresponsable, pero yo estoy feliz –
- Ya échalo fuera! – apuro Denis.
-Prometan que no se enojaran conmigo –
- Si no lo dices en los próximos treinta segundos me enojaré… Ya apura mujer!
-Estoyembarazadatengodosmeses degestacion – sentí que alguien se trapicó
- mas lento, no he entendido nada
- Que estoy esperando un bebe.
¿Quién será la que trae una nueva vida a este mundo? Michelle, Bella, Alice, Rene, Bree ¿Cual de todas será? . Nos leemos en los RW Adiós!
