Aqui esta el otro...disfrutennn
El rostro de Edward estaba desorientado con los ojos abiertos, iguales a los míos, miro mis ojos y ninguno podía moverse, no podía quitar mis manos de su pelo y el no movía las suyas de sus posiciones en mi cuerpo.
Casi saltamos de nuestras pieles para alejarnos uno del otro a cada extremo del sofá, estábamos agitados y los jadeos que salían eran prueba de eso, nos quedamos mirando con horror y vergüenza por un largo momento.
Una risita histérica salió de mis labios entrecortadamente.
-Bien-trague pesado pero la voz estaba baja y ronca sin nada que pudiera hacer- yo no sentí nada, nada de nada, y tu?- no espere su respuesta- Claro que no, así que nada paso, y como nada paso ya es hora de dormir- dije tan veloz como me lo permitió mi boca.
Edward limpio su garganta ruidosamente un par de beses antes de hablar.
-Claro, no sentí nada, nada de nada-negó frenético con su cabeza haciendo que algunos mechones se deslizaran en su frente y se levanto, lo imité sin pensarlo y camine a la salida hacia las habitaciones.
Caminamos tan rápido como nos fue posible, chocando con la mesa y Edward con el sofá, apagamos el televisor, las luces y en un par de segundos estaba cada uno frente a su puerta.
-Buenas noches- sonreí nerviosa y abrí mi puerta.
.Buenas noche- repitió Edward con voz gruesa y con una sonrisa forzada.
Trague ruidosamente cuando mire sus ojos como nunca en todos estos años había visto, esa tonalidad no la había visto jamás. Estaban oscuros con solo una aureola verde al rededor, se veían peligrosos y hambrientos, mi estomago se contrajo con un espasmo y mis manos picaron con deseo de lanzarme a su pecho y acariciarlo nuevamente, y sus ojos me lo están haciendo muy difícil de resistir.
Usualmente cuando nos despedíamos para dormir lo hacíamos con un beso y un pequeño abrazo, pero ahora nada me obligaría acercarme a él mas de lo que ya estaba… porque solo dios sabe de lo que seria capaz si lo hacia.
Mire sus ojos que viajaron hasta mi boca un segundo y los espasmos se reprodujeron haciendo cosquillas en toda la piel cuando yo mire los suyos, y mi cerebro se revelo mandando olas y olas de calor por mi piel hasta lo mas profundo de mi cuerpo.
Nos miramos de nuevo fijamente antes de, en sincronía, meternos de un salto en nuestras alcobas, el golpe de las puertas resonó en el departamento antes de quedar todo en un pasado silencio.
-Bella-escuche la voz ahogada de Edward por las paredes que unía nuestras habitaciones- ese beso no me produjo nada…
-A mi tampoco Edward, no pasa nada- casi grite para hacerme escuchar.
-No produjo nada pero…- siguió, se quedo callado unos segundo antes de gruñir lo siguiente- seria bueno que cerraras la puerta con seguro esta noche.
Me tape la boca con ambas manos para no dejar salir lo que de seguro seria un gemido en toda regla, corrí a la puerta de nuevo y alce la mano insegura a milímetros del cerrojo.
¿Quería cerrarlo en realidad?
¡Estúpida Bella es Edward por dios! Me reprendí, di media vuelta el cerrojo con fuerza y me acerque la pared nuevamente.
-Ya lo hice- golee la pared para llamar su atención.
-Bien, creo que es lo mejor por esta noche- dijo con voz afligida- No se muy bien porque pero algo me dice que es mejor así- tuve que poner atención para escuchar el final de lo que hablaba casi en un susurro.
Asentí sintiéndome estúpida al saber que no podía verme pero las palabras estaban atascadas en mi garganta, mi estomago estaba bailando y todo mi cuerpo vibraba con la adrenalina corriendo por mis venas, sentía mi sangre algunos grados mas elevada y un rápida mirada al espejo de mi pared revelo mis mejillas rojas, los ojos brillantes y mas oscuros, tenia las piernas débiles y mi piel se sentía terriblemente sensible.
¡Hay dios!
-Edward-golpee la pared una vez mas sintiendo mi rostro arder y la electricidad corriendo por toda mi piel.
-Dime- escuche del otro lado y me mordí el dedo pulgar, cerré mis ojos y me entregue a la que seria la declaración mas vergonzosa de mi vida.
-Cierra tu puerta también con seguro esta noche- dije con voz aguda, porque… ¡Maldición! Yo si sabia porque era mejor así.
De solo recordar sus labios recorriendo los míos me dejaba sin dudas del porqué.
El silencio fue mi respuesta, grite un buenas noches y corrí a mi cama tapándome hasta la cabeza.
-Que había dicho ese anciano? - me pregunte en voz alta- A, si- recordé- que un toque bastaba para liberar la hormona de felicidad y enamoramiento y que era lo misma al comerse una caja de chocolate…-me tape mas arriba gruñendo con angustia- bien, pues estaba equivocado, esto fue como comerse la fabrica completa de todo el maldito país- me dije con un gemido antes de enterrar mis cabeza en la almohada de un golpe.
Ese no había sido ni de cerca solo un beso.
