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Lore-chan
Chapter 6
Yamato cerró la persiana de su habitación para que no entrada ni un haz de luz y se dejó caer sobre su cama sin ganas de saber del mundo. Le dolía el estómago y la cara, los años de amistad con el moreno le habían permitido aprender en qué lugar preciso golpearle para provocar más dolor. Era normal que se agarraran a golpes de vez en cuando, era su forma de decirse "me preocupo por ti" "te quiero", pero en esta ocasión la pelea distaba mucho de aquello. Su amistad se había quebrado y todo por culpa de una mujer.
Y el rubio era el culpable.
Debió haber dejado las cosas como estaban, un polvo y listo. Tal cual prometió la Tachikawa, pero él no quiso… el rechazo de Sora más una inexplicable ansiedad de estar nuevamente entre sus piernas lo llevó a tomar la peor decisión. Y como cual novato, fue sorprendido a la primera.
¿Qué estaba haciendo Taichi de todas formas allí a las 5 de la mañana? Acaso ¿Mimi tenía algún de acuerdo con el moreno del tipo carnal? ¿Un día él y otro el Yagami?... ¿tenía más…? ¿Había sido tan insatisfactoria su performance que tuvo que llamar a su amigo para que quedara satisfecha?
No, no podía ser eso… Taichi no habría reaccionado de aquella forma si estuviera en eso. Menos le habría echado en cara que él sí era leal, que él sí valoraba su amistad.
Jamás por su mente se le cruzó que el moreno hubiese sentido algo más por Sora. Yamato le había contado todo, con detalles cada uno de sus encuentros y nunca vio, nunca notó nada que lo hiciese sospechar.
"Soy la peor persona que pisa la faz de la tierra" se dijo a si mismo antes de ponerse el almohadón en la cara para sacárselo de inmediato al sentir que el contacto con la tela le provocaba ardor en los puntos que tenía en la frente. De la rabia arrojó la almohada con todas sus fuerzas contra su escritorio botando la carpeta que contenía los documentos del conservatorio de música.
Con todo lo que había sucedido, ¡olvidó que mañana lunes tenía su entrevista!, ¡Su rostro! ¿Qué iba a decirles a sus entrevistadores?, ¿qué se había acostado con la chica que le gustaba a su mejor amigo y que éste al enterarse le había hecho mierda la cara?... creo que lo mejor era decir que lo asaltaron, si eso mucho mejor…
Cerró los ojos apretándolos con fuerza, no quería más problemas. Menos con Taichi, se iba a alejar de Mimi. Iba a dar lo mejor de sí mañana en la entrevista y se iría a Tokio. Arrendaría un pequeño departamento y vendría a Odaiba de vez en cuando, con el tiempo todo pasaría.
Era lo más sensato.
-¿Hermano…? - Takeru golpeó la puerta de su dormitorio y recién allí recordó que el menor estaba en su departamento.
Lo había ignorado tras salir del hospital, haciendo caso omiso a todas sus preguntas. Llegaron a su departamento y él fue directo a comer. Más tarde tomó una larga ducha para después quedarse viendo televisión sin verla realmente. Takeru estuvo ahí, a su lado, todo el tiempo pero no lo volvió a interrumpir, ni tampoco le volvió hablar…parecía tener una lucha interna con sus propios pensamientos al igual que él. Así que, finalmente, cuando ya se hartó de pensar y pensar, se fue a su dormitorio dejando atrás a Takeru que había viajado desde Kioto a estar con él.
Mal amigo y más encima hermano desconsiderado.
-Takeru… - respondió sentándose en la cama. Se tomó la cabeza entre las manos – demonios, lamento que…
-No, no te preocupes – interrumpió levantando su mano y llevándola a su nuca para rascarla. Estaba incómodo.
-¿Pasa algo?
-¿No deberías haberme respondido tú eso hace varias horas atrás? – contraatacó. Tenía que contarle a su hermano, pero no sabía cómo empezar. Prefirió desviar la conversación por unos minutos más.
-Peleé con Taichi – contestó alzando los hombros para restarle importancia. De todos modos eso era común.
-Sí, eso pude notarlo. Pero nunca había escuchado a Tai hablar de esa forma y prohibirnos acercarnos a Hikari.
-Estábamos ebrios, no lo tomes en cuenta.
-Tú estabas ebrio… no él – recalcó su hermano - ¿Seguirás sin querer contarme qué pasó?
Yamato guardó silencio dudando si seguir. Su problema radicaba en que estaba incluida una chica de su grupo de amigos, amigos de años.
-Cuéntame tú primero que pasa – el rubio mayor, se levantó hacia su escritorio donde reposaba el almohadón que había lanzado minutos atrás. Abrió el primer cajón y sacó una cajetilla de cigarros. Fumando iba a aplacar los nervios. Escucharía a su hermano y después soltaría su situación.
-Está bien… pero voy a necesitar uno de esos – le dijo Takeru acercándose para quitarle el cigarro que tenía en las manos. Se metió la mano al pantalón y sacó un encendedor.
-¿Desde cuándo… - Yamato abrió sus ojos de par en par al ver a su pequeño hermano dar la primera calada - …tú fumas?
Takeru siempre le recriminó su adicción. Era absurdo verlo con el cigarro entre los dedos fumando como un profesional, como si llevase años… (o llevase muchos cigarros a cuestas).
Yamato hizo un ademán con su mirada, instándolo a hablar. El Takaishi tomó aire y se dijo a si mismo que debía decirlo de una sola vez. Como quien dispara un arma. Seguro y sin titubear.
-Voy a ver papá.
El Ishida que había recién calado su dosis de nicotina se atoró comenzando a toser y a ahogarse. ¿En verdad escucho qué… su hermano de 18 años…?
-No… estoy… para bromas – dijo con voz carraspeada. Miró al menor que se llevaba el cigarro otra vez a la boca, inhalando profundamente. – porque es una broma… ¿Cierto?
Takeru permanecía frente a Yamato serio, pero por dentro temblaba.
-..Takeru… es una broma, ¿CIERTO?
-Hikari tiene 4 meses…
El rubio mayor al escuchar ese nombre se llevó las manos al cabello para agarrárselo con fuerza.
Hikari igual Yagami… Yagami igual Taichi… igual caos, igual apocalipsis, igual su pequeño hermano enterrado bajo millones y millones de kilos de tierra en un sitio baldío, igual él amigo traicionero del hermano que se metió (con todas sus palabras) con su pequeña e "inocente" hermanita Hikari.
Él se mete con Mimi y su hermano con Hikari… esto pintaba del terror.
-¡Taichi va a matarte! – Gritó al fin - ¡Mira como me dejó a mí por meterme con Mimi!, ¡No quiero ni imaginar lo que te hará por embarazar a su hermana! ¡¿Desde cuándo estas con ella?!
-¿Te metiste con Mimi?–preguntó sin entender.
-No vengas a desviar la conversación Takeru – balbuceó al notar su desatino - ¿Cómo demonios no te cuidaste?... ¿Cuántas veces tuvimos esa conversación?
-Sólo paso… yo…
-¿Sólo paso?... ¿Acaso iba caminando libre por la calle y cayó entre las piernas de Hikari?
En cualquier otra situación, Yamato podría haber abogado por su hermano. Haber hablado con Taichi hasta hacerle entrar en razón. Pero en sus actuales circunstancias eso era imposible, sería echarle más bencina al incendio que se aproximaba.
-Le vamos a contar hoy a Taichi. Necesito de tu ayuda, tú eres su mejor amigo… - dijo el menor no tomando en cuenta lo que acaba de decir su hermano con sarcasmo.
-ERA su mejor amigo, Tai no quiere saber nada de mí.
Se produjo un silencio de funeral. Ambos hermanos unos frente al otro fumaban incesantemente con los nervios crispados.
Takeru sabía que iba a ser difícil, pero luego de la afirmación de su hermano con que ya no era "mejor amigo" de su cuñado todo se iba al tacho de la basura. Nada lo salvaría de su inminente muerte.
El sonido del timbre los hizo saltar a cada uno en su posición. Se miraron esperando que alguno dijese que esperaba a alguien, pero continuaron en silencio cada uno con el cigarro ya casi extinto en la mano. Al segundo sonido, Yamato reaccionó, apagó su colilla y comenzó a caminar hacia la puerta. Takeru lo siguió de cerca.
Tuvo que parpadear varias veces antes de reconocer a la chica que tenía enfrente luego de abrir la puerta. Mimi había cambiado su color de cabello y ahora lo llevaba tan negro y tan liso que le recordaba las cuerdas de su guitarra, se veía hermosa. "No", se dijo a sí mismo, no se veía "hermosa" se veía "bien", así como cualquier chica que pasa por su lado y él la ve de reojo porque se ve "bien". Porque si ve veía "hermosa" el debería estar con cara de estúpido recorriéndola de pies a cabeza… como lo estaba haciendo en ese preciso maldito momento. Demonios, se veía hermosa.
-Hikari… - escuchó susurrar a su hermano que se acercaba por su espalda y recién divisó a la menuda castaña que se escondía tras la Tachikawa.
-Hola Yamato… - Mimi no se veía muy a gusto. Hace tan solo horas atrás ambos habían protagonizado una escena bastante incómoda – estábamos en mi departamento y Hikari comenzó a sentirse mal, así que decidí traerla acá porque acá está Takeru y bueno ellos… son… amigos… y…
Estaban los cuatro alrededor del umbral de la entrada. Los hombres no atinaban a hacerlas pasar y ellas no pedían ser invitadas.
-Mimi sabe… - soltó la castaña mirando a su novio.
-Mi hermano también… - dijo el rubio menor regalándole una nerviosa sonrisa.
Y con ello el ambiente bajó su tensión. La pelinegra suspiró, menos mal que todos allí sabían, le había costado un mundo encontrar las palabras para explicar por qué llevaba a Hikari al departamento del Ishida en vez de donde Taichi si ella se sentía mal.
Al fin Yamato las invitó a pasar, no sin antes quedarse fijamente observando el estómago de su nueva cuñada, no se le notaba ninguna protuberancia extraña con la blusa que llevaba en esos momentos. ¿En verdad tenía 4 meses?
-¿Es olor a tabaco? – preguntó la Yagami arrugando la nariz y llevándose la mano a la boca.
Takeru la miró con preocupación, conocía era reacción en su novia. Fue hasta la ventana del salón y la abrió de par en par para que comenzara a circular el aire y se fuera el aroma del mal que podría provocar en cualquier momento nauseas en ella.
-¿No te has sentido bien hoy?
Hikari negó tomándose la barriga con las dos manos y al fin Yamato pudo notar a su próximo sobrino asomándose en un delicado y redondo bulto. El Takaishi la tomó del brazo y la llevó hasta el sofá para que descansara. Se notaba preocupado, pero no dejaba de enviarle pequeñas sonrisas de vez en vez para tranquilizarla. Hablaban calmadamente, en voz baja y con un destello en los ojos que causaba envidia.
Mimi, que aún estaba cerca de la puerta miró la escena con ternura. Extrañaba sentir un amor como el que ambos chicos expelían hasta por los poros.
-Gracias por traer a Hikari… - agradeció Yamato apoyándose en la muralla cerca de ella.
-No hay problema. No podía dejar que se devolviera sola en su… estado – Mimi torció una sonrisa mirando a su amigo y fue recién allí cuando notó que tenía puestos unos puntos en la frente y que tenía magulladuras por el rostro - ¡¿Qué ocurrió contigo?! – inquirió preocupada.
Se acercó al rubio y tocó su mejilla recorriendo cada moretón que tenía en su cara. El roce de la piel de Mimi contra la suya le produjo una corriente eléctrica que por más que trató de ocultarla, saltó a la vista cuando se sacudió en un escalofrío.
-Estoy bien… me asaltaron hoy en la mañana – mintió tomando la mano de la Tachikawa y alejándola de él. No podía aguantar más su contacto.
Mimi, si bien sabía que no era verdad lo del asalto, no quiso seguir ahondando más en el tema. Algo le decía que Taichi tenía que ver en aquello… después de todos ambos chicos pasaban peleando. No era ni la primera… y, estaba segura que no sería la última vez, que se fueran a las manos.
-Mimi… - murmuró Yamato con la intención que solo ella escuchase – quiero pedirte disculpas por lo que sucedió hoy en la madrugada. Fue inaceptable de mi parte ir a tu departamento a montar tal escena – la chica se sonrojó y debido a su nuevo color de cabello la rojez resaltaba aún más – no va a volver a ocurrir.
-Habías estado bebiendo – eso fue una afirmación.
-Sí… es que… - la ojimiel se llevó el cabello tras la oreja para oírlo mejor. Estaban hablando inconscientemente muy bajo. En cuanto hizo ese movimiento, el rubio notó un golpe en la mejilla de ella y fue su turno para tocarla suavemente. Mimi dio un brinco. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? - ¿Qué te ocurrió?.
-Me asaltaron ayer en la noche… – ironizó. Él la reprendió con la mirada indicándole que no le pareció graciosa su broma – Es una larga historia… – suspiró cansada.
Sora iba camino al departamento de Taichi. Se había separado de de Mimi y de Hikari hace ya veinte minutos, no tenía intención de ver a Yamato después de su "conversación" del día de ayer. Así que en cuanto la pequeña castaña pidió que la llevaran con Takeru, que estaba en el departamento del Ishida, porque se sentía muy mal, ella aprovechó de decirles que iría a donde su mejor amigo a tantear terreno. O más bien a ablandar terreno como fuere ya que Hikari insistió en que no se iría de Odaiba sin decirle a su hermano.
Le había mentido por demasiado tiempo.
Atravesaba el parque y fue inevitable recordar los años cuando todos eran tan unidos. No existían otros problemas que no fueran quien llevaba un balón para jugar un improvisado partido de football. Ella y Yamato en un equipo junto con Koushirou y Hikari y en el otro Taichi, Mimi, Joe y Takeru. Sora y Yamato no hacían buen equipo pero había que equiparar fuerzas y Taichi jugaba por él y por Mimi que siempre terminaba reclamando que le lanzaban el balón con demasiada fuerza.
El equipo del moreno casi siempre terminaba ganando y como recompensa Yamato y los demás debían comprar refrescos para todos.
Sólo tenían 12 años.
La adolescencia solo les trajo problemas. Sora comenzó a sentir algo más que amistad por Yamato mantuvieron algo que podría llamarse relación, pero más fue "amigos con ciertos derechos". Mimi se fue a los Estados Unidos, Joe se concentraba en sus estudios, Koushirou también… Taichi se había alejado de la pelirroja y Hikari y Takeru, al ser los menores, estaban en sus propios mundos.
Todos por separado.
Terminó la etapa de la preparatoria. Sora y Yamato ya no se hablaban como antes y fuera lo que habían tenido se había acabado. La pelirroja esperó demasiados años a que el rubio se le declarara formalmente y le dijera qué quería ser con ella. Taichi volvió y su amistad se hizo más fuerte que antes. Joe había cambiado tanto que ella no reconocía a ese hombre tan seguro de si mismo, estaba muy apuesto, tan preocupado de ella… que enamorarse le fue inevitable. Koushirou ni siquiera entraba a la universidad y ya era dueño de una empresa luego de aliarse con un socio norteamericano. Trabajaba en exceso. Hikari y Takeru habían sido aceptados en la Universidad de Kioto y a pesar de la reticencia de Taichi, ambos se marcharon. Semanas después y a pocos días de comenzar las clases en la universidad, Mimi volvió.
Al fin tenía a su amiga de vuelta, pero la pelirosa que llegaba no era la de antes. Llegaba con el corazón roto y con la convicción de que no volvería a dejar que ningún otro hombre la pisoteara.
Si alguien le hubiera advertido que aquellos niños que jugaban football para entretenerse durante las tardes estarían en la situación actual, a Sora le hubiera costado creérselo.
Su mente divagaba cuando una mano se dejó caer en su hombro izquierdo provocándole un salto. Giró de inmediato y tuvo que alzar la vista para ver a la persona que estaba allí.
Su corazón fue más rápido que sus palabras, no pudo siquiera pronunciar un "hola" los violentos latidos dentro de su pecho le provocaron una incapacidad para hablar.
Era Joe.
-Te he perseguido por todo el parque llamándote – rió – estas en las nubes.
Más silencio. El Kido había cambiado tanto, no se cansaba de repetírselo.
-No te escuché – logró articular entregándole una sonrisa nerviosa.
-Pude darme cuenta – sonrió también - Acabo de salir de mi turno e iba a casa a descansar cuando te vi.
-Yo iba camino donde Taichi…
-Ah…
¿Era su idea o ese "ah" tenía dejos de molestia?
-¿Puedo acompañarte?... digo si no te molesta. El departamento de Taichi queda varias cuadras antes que el mío.
¿En verdad le preguntaba eso?, obvio que quería que la acompañara… que la llevara donde quisiera. Que le robara un beso…que… se había sonrojado al pensar en lo último.
Ella asintió y comenzaron a caminar.
Joe notó como los colores surcaban sus mejillas y sonrió para sus adentros. Ambos sentían lo mismo. Siempre había notado lo atractiva que era la pelirroja, le encantaba que fuera tan madura y preocupada por el resto. Pero había un solo problema… durante la secundaria y preparatoria ella solo tenía ojos para Yamato. Joe podría ser tímido, introvertido, de pocas palabras… pero tonto no era.
Fue muy notorio, además, que en cuanto Yamato y Sora pasaban más tiempo juntos, Taichi se alejaba, el moreno también había caído, pero se había hecho a un lado. En varias ocasiones vio a Sora y a Yamato besándose cerca del departamento del rubio. Alejados del resto para que nadie se enterara.
El chico de lentes no iba a echarse a morir, y entre el poco tiempo de estudiar (como si el mundo fuese a acabarse) el también comenzó una relación. Era una compañera con la cual compartía clases extraordinarias después de la preparatoria. Una chica muy inteligente y guapa, divertida. Estudiaban juntos hasta avanzadas horas de la noche en su casa y después de largas jornadas estudiando, un pequeño relajo nunca era malo.
Terminaban en su cama besándose por largos minutos y, como ella vivía con sus abuelos (dos ancianos que ni un terremoto grado 10 los despertaría) también comenzaron a explorarse de otra forma. Ella fue su primera mujer.
Porque no solo de estudio vive el hombre.
Se olvidó de Sora y comenzó la universidad. Megumi lo llevaba de compras y le ayudaba a elegir la ropa, le hizo un cambio total de look explicándole que debía decirle adiós a la preparatoria y ser un nuevo hombre ahora que estudiaba medicina. Quería tener un sexy doctor de novio. Ella le había entregado confianza y las herramientas físicas para lograrlo.
Y se dio cuenta de su nueva condición cuando en las fiestas universitarias las chicas se le acercaban demasiado. Muchas veces terminó arrinconado contra alguna pared con una muchacha encima pidiéndole un beso. Pero él siempre fue fiel a Megumi.
También notó que su nuevo aspecto y personalidad llamó la atención de Sora. Luego de que todos salieron de la preparatoria, acordaron reunirse una vez al mes en un Bar Karaoke que quedaba casi a la misma distancia de todos. Y fue en la primera reunión que cuando las chicas, Mimi y Sora, lo vieron llegar que sus mandíbulas se cayeron.
¿En verdad ese atractivo hombre era Joe? Si quería le podía hacer sombra a Yamato y eso era decir bastante.
Su relación con Megumi terminó al mismo tiempo que él comenzaba su internado en el Hospital y todo lo que no pudo hacer mientras estuvo fielmente pegado a ella, lo comenzó a hacer ahora. Ahora era él quien acorralaba a las chicas contra la pared, era él quien coqueteaba descaradamente con las enfermeras que caían unas tras otras. Y, si bien, todo aquello era muy placentero y divertido… él quería a cierta pelirroja escurridiza desde los 16. Y sabía que ella también lo quería a él.
Había dejado pasar muchos años, no iba a perder más tiempo.
-Te debo un regalo – dijo Joe recordando las palabras que le dijo en su cumpleaños el día viernes.
A Sora le recorrió un escalofrío por la espalda. Joe Kido había dicho que el regalo era "uno que no puedo darte enfrente de Kou'"
-Y… ¿cuál es? – se atrevió a preguntar desviando la mirada a una pileta en donde unos niños se lanzaban agua. Eso necesitaba ella, que le lanzaran agua para que se enfriara.
-Es una invitación a cenar.
Sora paró de golpe y miró a Joe. Éste tenía sus ojos clavados en ella. La pelirroja no podía negarlo más… él también sentía algo por ella. La observaba de la misma forma en que Sora lo hacía.
Ambos eran correspondidos.
-¿A cenar? – y después qué… ¿me llevas a tu departamento y…?
-A cenar… - confirmó sonriendo y remató con la verdad – Me gustas Sora. Me gustas demasiado.
¿Qué hacían ellos tres ahí en su departamento?
Les había dicho a esos rubios en la madrugada que no los quería cerca de su hermana y estaban allí, uno a cada lado de su Hikari. Que lucía nerviosa.
Takeru la afirmaba del brazo como si ella no pudiese mantenerse en pie. Levantó una ceja al notar que su hermana se tocaba el estómago. Estaba pálida.
-¿Es eso olor a vainilla? – preguntó finalmente la menor Yagami a su hermano.
-sí… es un aromatizador que me regaló Mimi hace un tiempo – respondió Taichi sin despegar sus ojos de Yamato.
-¿Podrías apagarlo, por favor? – pidió ahora Takeru.
-¿Por qué?
-Porque a Hikari le produce náuseas – explicó Yamato fríamente.
El mayor Yagami levantó nuevamente su ceja. ¿Nauseas?
No había visto a su hermana enferma, bueno sería muy mentiroso si dijese que la había visto en algo ese fin de semana. Se había dedicado a resolver su vida y no había prestado atención a su pequeña hermana que desde Kioto viajó a verlo.
Recorrió a los tres frente a sí. ¿por qué estaban allí? Se volvió a preguntar. Hikari podía perfectamente llegar a su departamento sola. No necesitaba escolta.
No fue nada agradable tener que abrir la puerta y encontrarse con Yamato. Si no fuera porque estaba el hermano de éste (que si bien no tenía la culpa, era su hermano al fin y al cabo) y Hikari ya le habría mandado a volar varios golpes más. No entendía como después de lo que le confesó en la mañana tenia cara para ir a su casa.
-¿Estás enferma? – preguntó. Ella negó con la cabeza. – ¿entonces?
-Es mejor que nos sentemos, Taichi
-Es mi casa, tú aquí no me vienes a dar órdenes – exclamó el moreno molesto.
-Taichi, en verdad necesitamos estar sentados y explicarte…
-¿Explicarme qué? – Interrumpió a Takeru - ¿Qué mierda pasa? Por qué Hikari está así… esta mañana estaba bien… ¡¿Qué le hicieron?! – se dirigió al Takaishi ahora - ¿Qué le hiciste a mi hermana?
-Por favor hermano, ¡puedes apagar el aromatizador! – el rostro de Hikari se tornaba blanco como el papel.
-¿Qué culpa tiene el bendito aromatizador?
-¡Le produce náuseas, imbécil! – Yamato no pudo contenerse.
-¡¿Por qué demonios le produce náuseas?!
-Sentémonos, por favor – insistió el rubio menor.
-Me siento mal… - susurró Hikari.
Yamato no aguantó más y enojado caminó hasta el aromatizador que descansaba sobre un mueble cercano al comedor. Lo apagó y abrió todas las ventanas.
-¿Tanto te costaba hacer eso? – el Ishida se devolvió a su anterior posición a un lado de su hermano ahora. Sabía que tenía que estar cerca, Taichi iba a reaccionar mal, muy mal en cuanto supiese y debía proteger al Takaishi.
Una vena se asomó por el cuello del Yagami. Iba a explotar en cualquier momento, no quería ver más a ninguno de esos rubios, menos a la mierda de mejor amigo que era el mayor.
-Váyanse ahora mismo de mi casa. Yo me encargo de cuidar a mi hermana – dijo apretando los dientes a modo de advertencia.
Se hizo un silencio en el cual ninguno habló. Sólo se escuchaba la respiración agitada de Hikari. Los nervios le estaban pasando la cuenta y tenía el vientre endurecido. Sabía que no iba a ser fácil, pero Taichi lo estaba complicando en demasía.
-¡Váyanse ahora!... en especial tu – apuntó a Yamato.
-¡No! – exclamó Hikari ya cansada. Era ahora – no se van a ir y comienza a acostumbrarte a verlos, bien seguido.
-¿Qué estás diciendo? – Taichi se veía incrédulo.
-Hikari, yo se lo digo – pidió Takeru.
En cualquier momento la bestia era liberada. Yamato se puso en posición, conocía a su amigo… iba a terminar de escuchar y se iba a abalanzar de inmediato.
-Hikari está embarazada – Takeru trató de sonar lo más seguro de sí mismo posible aunque las piernas le flaquearan. Ahí estaba, ya lo había dicho.
El moreno lanzó un bufido divertido. Eso no era verdad, su hermana ni siquiera tenía novio… ¿Cómo iba a estar embaraza…?
Y la sonrisa aprensiva que se le había dibujado hace tan solo segundos comenzaba a desaparecer al unir las piezas… nauseas, su hermana se tocaba el vientre, andaba con ropa demasiado ancha cosa que ella no usaba, Takeru había ido acompañado… porque necesitaba una guardaespaldas para… para su ira… estaba furioso. Por eso estaba Yamato.
¡Ese pendejo de mierda había embarazado a su hermana!
CHAN!
Hace un calor horrible en Santiago (Chile) manden ventiladores porfaaaaa! Que aparte tenemos incendios forestales :(
Ahora a la historia. Avanzamos más, del próximo hay aparece más Mimi… porque la pobre necesita trabajo. Huuuu Sora no llegó donde Taichi después del encuentro con Joe… ¿Qué habrá pasado ahí?
Takeru y Hikari lanzaron la bomba, luego veremos mejor la reacción de Tai… le pegará a Tk estando Yamato ahí para defenser a su pobre hermano? maigaad
Nos leemos, os quiero os adoro!
Manden lluvia que nos asamos!
