Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo pongo la trama. ^.^

Entre la espada y la piedra

Engaño

Bella estaba desesperada cuando se paro en el marco de la puerta, unas cuantas y brillantes gotas de agua salada corrieron por su mejilla. Sólo quería correr junto a Edward y llorarle, suplicarle porque la perdonara de su comportamiento del día anterior. Decirle que no fue en lo más mínimo su culpa, que todo fue por Marie.

Pero no, no podía, tenía una pequeña razón con cara de ángel pero con temperamento del demonio. No conocía nada bien a Alice, pero le dejo muy claro que no quería que cayera rendida a los pies de su hermano. Ella dijo que debería hacer que él se diera cuenta de su error, obviamente Bella me volvería a hacer su amiga para que se diera cuenta, pero no lo forzaría –simplemente, ella no era de esa clase de chicas-.

-Ve, Bella –le animó Jasper, poniendo su mano en el hombro de la castaña y empujándola ligeramente para que entrara al salón de clase-. Cuando termine la clase Alice y yo te estaremos esperando.

Bella asintió, porque ¿qué otra cosa podría hacer? ¿Tirarse al suelo y patalear? ¿Un berrinche, quizá? No, eso no era maduro y ella quería intentar ser madura ante la situación, así que tomó un bocado de aire y entro –aunque con la cabeza gacha- al salón de clase, directamente a su silla junto a la del chico de los ojazos.

Se sentó junto a él, las manos le temblaban y sudaban igualmente. Sus ojos estaban clavados en la liza madera de la mesa. Y él… estaba ahí, como si nada estuviera pasando, mirando hacia el frente, con los ojos perdidos en el universo.

-E-Edward –le habló Bella, con la voz temblando y con la piel de sus brazos enchinada.

-Creí haberle dicho a Marie que te dijera que…

-Que era mejor que no me acercara a ti –susurró Bella, terminando la frase del muchacho-. Lo sé.

-Entonces –él estaba un poco desesperado, con ganas de nunca haber dicho eso-. ¿Por qué no lo cumples?

-No quiero –fue lo único que ella pudo decir.

-¿Qué? –preguntó Edward, pero justo cuando Bella iba a contestar el profesor entró en el aula, haciendo que todos callaran.

La clase paso normal. Normal para todos menos para la mesa de Edward y Bella la cual, obviamente, se mantenía en una constante tensión ejercida por ambas partes.

-¡Edward! –llamó Bella cuando Edward se estaba levantando para irse.

-¡Bella! ¡Ya, déjame en paz! –rugió él, mirando hacia atrás.

Pero se detuvo en seo al ver lo que había provocado con sus palabras: Bella estaba parada sollozando ligeramente, con sus cabellos castaños cayendo frente a su cara y sus manos entrelazadas en su vientre.

-Bella… eh… -Edward intentaba hablar, pero no podía. No encontraba las palabras para hablar con ella.

-¿Por qué no me escuchas? –preguntó Bella entre histéricos sollozos.

-Ya… Bella, pero no llores –susurró, con las manos extendidas hacia ella.

-Escúchame –susurró, peinándose el cabello con los dedos, nerviosamente.

-Salgamos y hablamos –susurró Edward, pasando su brazo por la espalda de Bella.

Ella caminó, con él acurrucándola contra su costado izquierdo. Caminaron por un rato, yendo lo más lejos que pudieran de la escuela, y en el caso de Bella: de Marie, no querían que nadie escuchara lo que iban a hablar.

-Entonces… ¿qué pasó? –Edward, aunque se sentía mal por haber hecho llorar a Bella y más aún, no quería volverlo hacer, mantenía una compostura fría.

-Marie… ella… mala –balbuceaba Bella. Decía mucho, pero sin decir nada realmente-. Ella no es lo que dice ser –dijo al fin, luego de una profunda respiración y miro a Edward con los ojos llenos de lágrimas.

-¿A qué te refieres?

Edward la miraba con los brazos cruzados sobre su pecho y con sus orbes esmeraldas fríos, como si fueran una paleta de hielo de limón: fría y verde.

-Ella me dijo que no me juntara más ni contigo ni con Alice –dijo, gimoteando ligeramente, aún-. Lo siento mucho, tú realmente eres especial para mí, eres mi amigo. Perdón.

-¡¿Y tú le creíste?! –gritó Marie, luego de que Edward le contó lo que Bella le había dicho sobre ella.

-Por eso quería hablar contigo. Mira, Bella se veía muy triste y, ¡Dios! ¡Estaba llorando! ¡¿Cómo no le voy a creer a esa criaturita?! –él dijo, con los ojos amargos y con la mirada totalmente seria.

-¡Tan fácil! ¡Ella es falsa! –dijo Marie, alzando las manos con desesperación.

A ella no le gustaba en lo más mínimo la competencia, y si la competencia no cedía voluntariamente, ella se desasía de ella. No importaba si era su hermana, siempre jugaba para ganas. Perder no era una opción para Marie Swan.

-¿Falsa? ¿No dirás mejor frágil?, eso si te creo que sea Bella. Pero ¿falsa?, no lo creo –susurró Edward con el ceño fruncido.

-No la conoces –argumento Marie-. Créeme, ella es mi hermana, la conozco mejor que nadie y sé que ella no es una niñita frágil, así como todos la ven. Ella es mala –hacia ademanes con sus manos para acompañar sus palabras-. Ella realmente no es una niña tierna ni nada de esas mierdas que la gente dice por ahí: es odiosa.

-¿No era una chica penosa? –pregunto Edward con una ceja alzada.

-No, no, no, no. Ella es insoportable.

-Claro –dijo Edward.

Ahora, él no tenía una fregada idea de a quién hacerle caso. Por un lado estaba la pequeña niña frágil que se presentaba a ti llorando y pidiéndote perdón. Y por otro lado, está la chica que sólo te dice que su hermana menor es una hipócrita que sólo te quiere engatusar. ¿A quién creerle? Muchos pensarían que a la niña, pero Edward no sabía muy bien si creerle a Bella ó no. Después de todo, el modo en el que se había comportado el otro día, no fue el mejor y contradecía todo lo que ella le dijo al principio, además, ella ya había venido a llorarle antes, y de igual modo, él no había sabido que hacer. ¿Entonces? ¿Qué hacer al final de cuentas?

-¿Entonces? –preguntó Marie, moviendo las pestañas de arriba hacia abajo.

-¿Qué? –preguntó Edward con algo de frialdad. Cosa que enfureció ligeramente a Marie.

-¿Me crees o no?

-Algo…

Marie estaba definitivamente cabreada. Odiaba que no le creyeran tanto sus verdades como sus mentiras. Y, podía ser que Edward no fuera el chico más popular de la escuela –como con los que ella siempre estaba acostumbrada a salir-, pero era definitivo que era el más guapo soltero –y no soltero- de la institución.

Edward se estaciono enfrente de la residencia Swan, sin saber muy bien qué hacer ni que decir. Tanto con el problema de Bella como con lo que le había dicho a Marie.

-Entonces, adiós –susurró Marie, intentando tener una salida dramática.

-Espera –dijo Edward, alzando una mano, en ademan de que se detuviera-. Tengo una idea. ¿Por qué no salgo con las dos y veo como son…? –él estaba algo dudoso con la idea pero era lo único que se le ocurría para conocer los caracteres de las chicas.

-Grandioso –Marie sonrió son fingido entusiasmo-. Yo le aviso a Bella.

Marie bajó sin una palabra más y cuando estuvo fuera del panorama visual de Edward Cullen, ella soltó una enloquecedora risa y su sonrisa maliciosa se extendió por sus labios.

-¿Por qué tan feliz, querida? –preguntó Charlie cuando vio a Marie entrar en la casa.

-Por nada, papá –dijo con una felicidad fingida.

Subió las escaleras sin esperar a que dijera otra cosa. Y entonces se encontró con una aburrida Bella que sacaba varias cosas de su habitación.

-¿Qué haces? –preguntó, temiendo que fueran sus cosas, pues estaban empacadas aún.

-Me voy a la habitación de arriba –contesto firmemente.

Iba y venía con y por sus cosas. Marie sabía que posiblemente debía decirle que se detuviera… pues la habitación de arriba era la más grande, y Marie creía que era más justo que ella la tuviera y no la pequeña gemela.

Durante todo el día no se volvieron a dirigir la palabra. Marie se resignó a no forcejar mucho para cambiar de habitaciones. En ningún momento la chica estuvo tentada a decirle a Bella la cita con Edward. ¿Para qué? ¿Para perder? ¡Ni de coña!

-¿Edward? –dijo Marie por el auricular cuando contesto el teléfono.

-¿Cuándo? –preguntó Edward de un modo divertido.

-¿Qué?

-¿Cuándo salimos? –preguntó-. ¿Y cuándo con Bella?

Al escuchar eso, Marie sonrió de un modo que a nadie le agrada en lo más mínimo ver. Tomo un suspiro largo y dijo con mucha seguridad:

-Si quieres, para que veas que no te mentí, hoy mismo sales con Bella.

-Bueno –dijo el chico con voz un tanto dudosa.

Todo estaba fríamente calculado.

-Bueno, yo le diré. Ven por ella a las 6:30, ella estaba lista, yo le avisare personalmente.

-Gracia, Marie –susurró.

Marie colgó el teléfono con un aspecto infernal, tal y como en las películas.

-Claro que le diré –se volteó hacía el espejo que tenía encima del lavabo-. Bella, querida, ¿quieres salir con Edward, hoy? –Preguntó a su reflejo-. Que grandioso. Lástima que no quieras, tendré que yo –puso una mano en su pecho- en tu lugar.

Hizo un falso puchero cuando termino de hablar con una voz estúpida y malditamente melosa.

Tomó una larga ducha. Uso el shampoo favorito de Bella para poder tener su aspecto lo mejor posible. Ella no era tonta como las gemelas de los programas de televisión. Ella, obviamente, no la iba a dejar mal… en el aspecto físico, ni tampoco iba a hablar maravillas de ella misma para que se viera como Santa y Bella como tonta. No, ella iba a hacer que Edward la odiara. ¿Cómo? Fácil, simple y sencillamente, siendo lo más melosa y adorablemente falsa que pudiera. ¿Estúpido? Quizá, pero no más tantito. Marie Swan sabía perfectamente cómo actuar. Conocía a Bella mejor que nadie en este mundo y sabía sus gustos y disgustos. Su carácter y sabía muy bien como imitarla.

Se vistió lo más sencillo y poco glamuroso que pudo: una camisa de manga larga color rosa, y unos jeans apretados. Si, puede que no suene muy estilo Bella, pero era lo más parecido que tenía en su armario.

No se maquillo. Bella nunca lo hacía y estaba intentando ser lo mejor Bella que pudiera. Se ató el cabello en una coleta sencilla. Toda esta actitud no le gustaba en lo más mínimo, pero todo por ganar. Ese era su objetivo, no lo iba a cambiar en lo más mínimo por nada del mundo. Simplemente era lo que quería y era lo que haría.

Escuchó unos golpeteos en la puerta principal y se apresuro para que ni su papá ni Bella la vieran así vestida. Charlie ya sabía que Marie iba a salir, pero si la veía de ese modo podía arruinar todo diciéndole Bella mientras Bella estaba en las escaleras ó algo parecido.

-¡Edward! –dijo Marie. Su voz y la de Bella no se diferenciaban en mucho y Marie podía forzar la suya para que el quedara casi idéntica a la de su hermana gemela. Casi.

-Hola, Bella –dijo de un modo tranquilo.

-Marie dijo que tú ideaste esto de las citas para que pudieras ver nuestros caracteres.

Marie había agachado la cabeza para dar la apariencia de inocencia y timidez. Como Bella siempre la daba.

-Sí, me alegro que te allá dicho –dijo él. La miro de arriba hacia abajo, pero había algo que no le terminaba de gustar-. ¿Vamos? –le hizo un ademán para señalar su flamante Volvo.

-Claro.

Su voz sonaba tan dulce e inocente, que hubiese podido engañar hasta a su mamá. Quizá, ella era una de las únicas personas que las sabía diferenciar y poner las manos en el fuego por cada una. Nadie como ella.

Se mantuvieron en silencio. Edward no quería hablar. Marie se esforzaba mucho por no gritar. El muchacho quería ver sus enormes orbes, era lo que más le gustaba de las gemelas Swan. Pero había una, una que tenía un brillo, algo especial en sus ojos. Era algo que no podía explicar, sólo estaba ahí.

-¿A dónde quieres ir a comer, Bella? –preguntó él, como todo un caballero. Justo del modo en el que su mamá lo había educado.

-Está bien donde quieras, Eddie.

Marie no lo contuvo y le tuvo que decir así.

Edward lo pasó por alto. No se le hizo algo muy raro

Condujo durante unos minutos hasta llegar a un restaurante de comida china. Marie hizo mala cara. Era a Bella a quien le gustaba este tipo de comidas. No a ella.

-¿No te gusta? –preguntó Edward-. Oh, lo siento, como el otro día dijiste algo de comida China, creí que te gustaría.

-No –alzo una mano, con su típico complejo de superioridad-. Está bien, es que no me siento muy bien.

-Si quieres te llevo a casa. Marie.

Marie se quedó en blanco al escuchar su nombre salir por los labios de Edward.

Estaba en problemas. Eso era evidente. Tenía que hacer algo rápido.

-Soy Bella –rechisto. Ahora con una pésima imitación de la voz de su hermana.

-¿Entonces qué hace Marie con mi hermana y Jasper? –Edward tenía una ceja alzada.

-No sé, no me ando entrometiendo en su vida –dijo, con desesperación.

Las mentiras se le estaban acabando. Igual que el tiempo.

-¿Por qué?

-¡¿Por qué, qué?! –pregunto, roñosa.

-¿Por qué me mientes…?

-Ella es Marie –susurró Marie, señalando a Bella.

-Aunque no lo creas, conozco mejor a tu hermana de lo te podrías llegar a imaginar. Me di cuentas de que eres Marie por tus ojos. Sus ojos son tan diferentes, ni porque sean gemelas son idénticas. Aunque mi amistad con Bella hubiese durado tan poco tiempo, me di cuenta de que ella no era así. Desde su forma de vestir, hasta su forma de caminar. Son diferentes. Tú no eres ella y ella no es tú. Admítelo, Marie.

-Sí, bueno, sí soy Marie. Pero no le dije a Bella para intentar protegerte. Te lo juro –ahora estaba actuando patética. Peor que nunca-. Ella no es un ángel y no quiero que te dañe.

-¿Por…?

-Porque es mala. De verdad Edward, ella sólo quiere engatusarte. Usarte, yo sólo te quiero proteger. –Sus malditas lágrimas de cocodrilo estaban cayendo por sus mejillas.

Edward miró a la hermosa chica y luego a su gemela que estaba cruzando la calle. Estaba riendo y abrazando a la pequeña Cullen. Estaba con otro chico: Jacob. Pero no lo tomó mucho en cuenta pues iba detrás de ellos, sólo riéndose de lo que hacían y de vez en cuando hablando. Nunca vio que abrazara a Bella ni que la trata diferente de lo que trataba a Alice.

Ahora sí, no sabía qué hacer. ¿Bella podía ser tan mala? Se veía tan linda e inocente. Y Marie ¿decía la verdad? Era igual linda, y nunca le había mostrado (no que él supiera) que le mentía…

-No dejare de hablar con ella… -susurró convencido.


Ehhh, siento que el capítulo me quedo mal:S ahh HOLAA !!! :D perdón si no pude actualizar en este tiempo:S pero he tenido muchas cosas que hacer, y no todo en este timepo ha sido de color rosa (Traumada por un sueño HORRIBLE !x3). . jeje Como sea, no he venido a aburrirls ^^ intentare actualizar pronto LO PROMETO ! O.

--- Espero que les haya gustado (= Adiós. Cuídense y mucho por favor n//n

₪ т.с.ωоιғ ✖