Buenos días, Rachel Barbra! – Q
Buenos días – R
¿Te desperté? :( – Q
No - R
Parece que si... – Q
No :) Sigo dando vueltas en la cama… Mañana regreso a la realidad, quiero aprovechar el tiempo – R
Entonces mi plan ya no es buen plan – Q
¿Cuál plan? – R
Estaba pensando que Charlie ya ha disfrutado dos estupendas noches Californianas y tu solo sigues disfrutando del estupendo servicio de un hotel californiano. No es justo :( ...pero si quieres seguir pegada a las sábanas entonces… - Q
No he leído ningún plan en ese testamento, rubia- R
Beth y yo vamos a salir… Plan de niñas ;) ¿Te unes? –Q
Mmmm… Creo que no quiero invadir el momento madre e hija –R
Beth quiere que vayas, ella fue la de la idea - Q
¿Te creo? – R
Acepta – Q
Quinn inició una llamada por Facetime que Rachel tardó en responder mientras arreglaba su cabello de manera casi desesperada y veía su rostro en el espejo. Quinn y Beth estaban un poco más relajadas, acostadas en la cama intentando salir ambas en pantalla. La rubia optó por tomar a su hija y subirla sobre su regazo uniendo sus rostros. El corazón de Rachel latía exageradamente ante la adorable imagen
- Q: ¿Nos ves?
- R: Las veo
- Q: Buenos días bella dama
- R: Buenos días bellas damas
- B: ¿Vienes con nosotras Rach? ¿Quieres ser nuestro Valentín?
- Q: ¡Beth! – reprochó susurrando en el oído de la niña
- B: ¿Qué?
Rachel desvió su vista a un costado de su móvil.
14 de febrero ¿Cómo había podido olvidarlo? Claro, no valía la pena recordar aquello si la persona con la que se supone debería festejar aquel día se encontraba a varios kilómetros de distancia.
De repente una sensación de angustia y remordimiento invadió su ser… Arthur tal vez estaba pensando en ella o tal vez solo estaba concentrado atendiendo alguna emergencia, en ambos casos su novio era totalmente ajeno a lo que estaba sucediendo.
No podía seguir con aquel conato de cita… Porque con Beth o sin Beth salir un 14 de febrero con Quinn era una indiscutible cita.
- R: No creo que pueda
- B: ¿Por qué? – preguntó desilusionada
- R: Tengo… Tengo que hacer un par de cosas
- B: ¿Qué cosas?
- Q: Ya Beth, si Rach dice que no puede es porque no puede – Explicó a la niña sin perder su sonrisa de resignación que no pasó desapercibida para Rachel.
- B: ¡Ni siquiera has intentado! – Protestó enojada al ver que se levantaba de la cama y salía del cuarto - ¿Otro día Rach?
Si había algo que Rachel no soportaba era ver a alguien triste, mucho más si la tristeza la había causado ella, muchísimo más si era alguien a quien ella amaba... Indudablemente ella amaba a esa niña y, a decir verdad, amab… quería a su mamá.
No tenía por qué verse como una cita, solo sería una salida con una vieja amiga y su adorable hija 'Nada más' se convencía.
- R: ¿Qué me ofreces para hoy?
Una inmensa sonrisa se formó en el rostro de Beth
- B: ¡De todo! – Gritó emocionada – ¡Levántate! Levántate que vamos a desayunar juntas…
- R: ¿Qué?
- B: Sí, desayuno, almuerzo, cena…
- R: Espera, espera enana, tú no me puedes organizar la agenda así. Desayuno y almuerzo, ¿Si?
- B: ¿Tienes algo mejor que hacer que pasar tu día con nosotras? – indagó frunciendo su ceño y cruzando el brazo que no ocupaba el teléfono
- R: No, pero…
- B: No
- R: ¿Quinn no tiene un plan para hoy?
- B: Su Valentín siempre he sido yo y eso es algo que sus novias saben
- R: ¿Sus novias?
- B: Sí, sus novias… Mami tiene muchas… Izzie es la única que tú conoces, pero yo conozco como... ¡Siete más!
Rachel no podía creerlo, tenía que hablar con Quinn seriamente, la niña no tenía porqué enterarse de sus sórdidas andanzas, era increíble, ¡Demasiado irresponsable!
Beth se asustó al escuchar los pasos de la rubia y cambió de tema rápidamente
- B: ¿Aceptas?
- R: Está bien, pero no te prometo llegar hasta la cena
Quinn se acercó a Beth para decirle algo al oído
- B: No te puedes negar a una tarde-noche de galletas, leche y La Sirenita
Cuando terminó la oración Quinn apartó su vista de la niña y la dirigió a la pantalla con una encantadora sonrisa. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Rachel al recordar las tardes que solían pasar de aquella manera
- R: No, no puedo negarme… - susurró
- Q: Pasamos por ti en 30 minutos – indicó finalizando la llamada.
- Q: Señorita Beth Corcoran, explícame cuales son las muchas novias que me conoces…
Beth bajó su cabeza avergonzada
- Q: ¿Qué te he dicho acerca de las mentiras?
- B: Pero es por un bien mayor mami
- Q: ¿Un bien mayor?
- B: Carlitos me dijo que así le daría celos a Rachel – sonrió orgullosa de su hazaña
- Q: Pues dile a Carlitos que las mentiras nunca hacen bien… Esta vez lo dejaré pasar 'Porque me conviene, porque tienes razón y porque en esto la mentirosa soy yo' pero que no se repita Beth Corcoran… Fabray Puckerman Berry
- B: López Pierce
- Q: Hablo en serio Beth… Que no se repita – expresó señalándola con su dedo índice – Ahora a bañarse, vamos…
- C: ¿A donde vas tan guapa, Rach?
- R: Voy a salir con… mi mamá y mi hermanita - mintió
- C: ¿No me invitas?
- R: ¿Tienes ganas de salir? – preguntó tratando de ocultar su incomodidad
- C: No, solo molestaba un poco… Me está matando el dolor de cabeza
- R: No es para menos – comentó aliviada – Desde el viernes no paras…
- C: Hoy pienso vegetar todo el día
- R: ¿Y qué haces despierto tan temprano?
- C: Tu novio… Me despertó solo para que recibiera un regalo que no has notado – señaló con su dedo un inmenso ramo de rosas rojas
- R: ¡No puede ser! Tu hermano es demasiado lindo ¡Y romántico! – Tomó la nota que adornaba el ramo y leyó
Lo sé, lo sé, es típico, es cursi, nada original.
¿Un 'Te amo' es original? Creo que no, pero siempre es bien recibido con un ramo de rosas rojas.
Te amo y te extraño cada segundo un poco más.
Arthur Thompson
PD.- Si buscas bien encontrarás otro regalo poco original.
Rachel comenzó a tantear por la cesta hasta llegar a una caja rectangular, sonrió al descubrir dentro de la misma un brazalete de oro blanco con varias estrellas grabadas en él.
- R: Soy la peor novia del mundo, ¡No lo he llamado! ¡No preparé nada! – hizo pucheros
- C: No importa, sabes que lo hace sin esperar nada a cambio, solo porque te ama...
- R: ¡Lo sé! Espera… ¿Si yo no preparé nada es porque no lo amo?
- C: No, yo no he dicho eso
- R: Dijiste "Lo hace porque te ama" si yo no lo hago, ¿No lo amo?
- C: Deja el drama Barbra desmejorada… - se levantó de su asiento – Eso solo lo sabes tú… Un par de regalos no determinan nada, me voy a dormir.
Beth había subido por ella en un acto muy inteligente de Quinn previendo que Charlie no pudiese verla.
Al divisar el auto, la niña corrió al asiento trasero obligando a la morena a ocupar el de copiloto. Rachel comenzaba a comprender lo que Beth buscaba y no quería permitirlo... pero se sentía realmente imposibilitada para frenarlo
- Q: ¿Qué quieres comer?
- R: No sé, tu sorprendeme – '¿En serio Rachel? ¿Crees que así vas a detener esto?'
- Q: Que conste que tú lo has pedido...
El desayuno transcurrió con más penas que glorias para Quinn. Rachel, luego de su desliz en el auto, puso todo su esfuerzo en no dar pie a las famosas sorpresas de la rubia. 50% de su atención estaba con Beth y 50% con Arthur a través del móvil… Mostraba una sonrisa que, lejos de contagiar a la rubia, incrementaba su mal humor.
- R: Déjame pagar la mitad – declaró mirando por primera vez los ojos verdes que la acompañaban
- Q: No, yo invité, yo pago
- R: Pero yo quiero ayudar
- Q: Y yo ya dije que no Rachel
- R: Pero…
- Q: Perfecto, haz lo que quieras
- R: Quinn, solo quiero dividir los gastos, no tienes razones para enojarte
Beth miraba de un lado a otro obligándose con su mano a no soltar una carcajada, Rachel notó la acción y no pudo evitar sonreír
- R: ¿De qué te ríes enana?
- B: Actúan igual que los papás de Carlitos… Eso me gusta
Rachel y Quinn se miraron y, por primera vez en la mañana, la mini diva se olvidó de lo que debía ser… Comenzó a reír despreocupada, contagiando a Quinn
- Q: Entonces te divierte vernos discutir
- B: Si es así de gracioso, sí
- R: ¿Quién es Carlitos? Carlitos esto, Carlitos lo otro, estás nombrándolo más de la cuenta, eh? - bromeó
Beth inclinó su cabeza buscando refugio en el sorbete de su bebida
- R: Ahhhhh, ¡Te atrapé! Nuestra pequeña está enamorada, Quinn!
La rubia admiró la frase 'Nuestra pequeña ¡Qué bien se escucha!' El resto no le agradó para nada
- Q: Es una niña Rachel, ni siquiera sabe lo que es eso
- B: Si sé
- R: Ajá, toma tu respuesta – siguió adelante con la broma
Quinn se levantó de la mesa con un gesto serio y dejó sobre la misma el dinero de la cuenta
- Q: Si quieres pagas la próxima, es hora de seguir nuestro camino – Caminó hacia la salida sin esperar a las dos chicas
- B: ¿Se enojó?
- R: Ya se le pasará, enana… ¿Enamorada?
- B: ¡No Rach!
- R: Mmmm, ¿Qué dirá Carlitos de eso?
- R: Quinn Fabray, imaginaba cualquier cosa de ti menos que eres una madre celosa
La rubia sonrió
- Q: No vas a cambiar de tema, ¿Verdad?
Rachel negó con su cabeza y frunció sus labios impidiendo volver a reír a carcajadas
- R: Es demasiado tierno, demasiado gracioso
- Q: Yo no le veo nada de gracioso a eso, ¡Apenas va a cumplir 8! Muñecas, habitación rosadita, complicadas clases de sumas y restas…
- R: ¿Y? ¡El amor no tiene edad! - Exclamó soltando una sonora carcajada.
La segunda parada fue Santa Mónica. Las dos rubias estaban completamente equipadas para un día en patines y luego de un par de ruegos lograron convencer a la morena para que se les uniese.
- R: ¡Quinn yo no puedo correr sin protectores! ¡Espérame!
- Q: ¡No te lo mereces enana! - expresó acelerando su recorrido
- R: ¡Beeeth! Beth cariño, rescátame
La pequeña corrió a su encuentro
- B: ¿Y Quinn?
- R: Ouuuu… ¿Y desde cuando es Quinn y no mami?
- B: Tú no le dices mami a mamá
- R: Buen punto
- Q: ¿Se divierten?
Beth encogió sus hombros y se alejó de nuevo
- Q: ¿Y ahora qué hice?
- R: Meterte con Carlitos
Quinn rodó los ojos
- Q: ¡Beth! Beth ten cuidado, no te alejes demasiado
Rachel la miraba fijamente sin perder la sonrisa
- Q: ¿Qué?
- R: Nada… Creo que… Es suficiente ejercicio por hoy… Po… ¿Podemos hablar?
- Q: Ven – tomó las manos de la morena y lentamente la llevó a la banca más cercana, siempre sin perder de vista a Beth
- R: Eres algo sobreprotectora
- Q: ¿Te parece?
- R: Un poco, pero est… ¿Qué haces?
- Q: Te quito los patines
- R: Lo sé Quinn, es evidente... Pero deja, yo puedo sola
- Q: ¡Pero yo lo quiero hacer!
Rachel prefirió no gastar su tiempo en aquella discusión que la rubia ganaría con ventaja
- R: Quinn, yo sé que no has sido un angelito en estos cinco años, pero…
- Q: Por eso no te preocupes, yo las espanto a todas en cuanto me des la orden – afirmó con una guiñada de ojo
- R: ¡Quinn!
- Q: ¡Rach!
- R: Intento mantener una conversación seria contigo…
- Q: Yo estoy hablando muy en serio… Una palabra tuya bastará para alejarlas
- R: Muy cerca Quinn – reprochó con inseguridad el acto de la rubia. Una vez que terminó su labor de quitarle los patines a la morena, decidió sentarse a su lado. Muy a su lado.
- Q: ¿Muy cerca?
- R: ¡SI!
- Q: A mi me parece demasiada distancia… Y estoy deseando acortarla
- R: Quinn, por favor, no
- Q: ¿Así te parece bien? – Preguntó sin ocultar su molestia desde la esquina contraria de aquella banca
- R: No seas idiota – expresó obligándola a acercarse un poco más… Mucho más de lo que Quinn esperaba
Quinn respiró profundo y volvió su vista al frente
- Q: ¿Por cuanto tiempo más esto va a ser así? Todo bien entre nosotras, luego digo o hago algo y te molestas, discutimos… Quieres que me aleje de ti pero si lo hago te encargas de demostrarme que quieres lo contrario… Me vas a volver loca Rachel
- R: Lo siento, no… no es mi intención Quinn
- Q: ¿Y cual es tu intención Rachel? Necesito entender… Necesito entenderte… ¡Se me hace tan difícil seguirte!
- R: No hay mucho que entender Quinn, yo te quiero… te quiero muchísimo y disfruto cada minuto que paso contigo, pero yo estoy con Arthur, el es mi novio, es la persona con la que quiero estar, no hay más
Quinn asintió con su cabeza
- Q: Bien… ¿Te puedo decir algo?
- R: Claro
- Q: Tienes una pésima manera de demostrar que es con él con quien quieres estar… Te puedes cansar de repetirlo, pero mientras sigas aceptando mis atenciones me demuestras lo contrario
- R: Tú ves lo que quieres ver… Yo… Yo no te quiero hacer daño Quinn, pero no me haré cargo de las historias que crees, yo solo intento que seamos amigas y nada más
- Q: Yo no estoy preparada para eso
- R: Entonces lo mejor será que…
- Q: Podemos empezar desde ya. Seré un taxista que te deja en tu hotel… - comentó levantándose del asiento - Y sería estupendo si vuelves a fingir que yo no soy nada para ti
- R: Perfecto… Una vez más tu mejor solución es alejarte, me encanta la forma que tienes de manejar las cosas
- Q: Pues yo soy así… O blanco o negro Rachel, no quiero grises y menos contigo… Voy por Beth, nos vamos
Rachel necesitó varios segundos para procesar lo que estaba pasando '¿De verdad me va a dejar otra vez?'
- R: ¡Quinn! – Exclamó alcanzándola y tomando una de sus manos haciendo que girase
- Q: ¿Qué? – Preguntó con una molestia que se esfumó al notar la proximidad de la morena
- R: Yo… Yo… yo quería hablarte de Beth
- Q: ¿De Beth?
- R: Si – La voz de Rachel era calmada pero su interior era un completo lío… Sentía que cada palabra arrojada era un centímetro menos entre ellas. Un centímetro que ella misma se encargaba de desaparecer
- Q: Si vienes otra vez con el asunto de Carlitos…
- R: No, no, yo…
- Q: ¿Qué?
Rachel se separó bruscamente de la rubia y frunció su ceño
- R: Yo sé que tu tienes derecho a hacer con tu vida lo que te de la gana y si te ha parecido perfecto tener miles de novias, acostarte con miles de mujeres, tener una para cada día de la semana… Es tu asunto… Pero no me parece correcto que la niña se dé cuenta de todas las mujeres con las que te lías
- Q: Eso…
- R: ¿No te vas a justificar? ¡Es increíble! Además de haberte convertido en una loca que se acuesta con cualquiera tienes el descaro de tomar a la ligera que tu hija se entere, ¡Es increíble!
- Q: Es interesante saber el concepto que tienes de mi… No me interesa justificarme porque me tiene sin cuidado lo que pienses, pero no puedo permitir que nadie crea que soy una madre irresponsable. Y NO, Beth no sabe que soy una loca que se acuesta con cualquiera, porque eso si lo soy
Rachel temió haber ido demasiado lejos con sus palabras y comenzó a flaquear en su actitud
- R: Pero… Beth… Ella, ella me dijo…
- Q: Lo hizo porque Carl… Le dijeron que así te daría celos.
- R: Quinn lo siento, yo…
- Q: Olvídalo... No te va a costar, eres excelente en ese oficio… ¡Beth! ¡Nos vamos!
- B: Rach, quiero un hermanito
- R: ¿Ah?
- B: Me aburre jugar sola pero me aburre más jugar con niños que no conozco. Quiero un hermanito
- R: Eso háblalo con tu mamá, no conmigo
- B: Mami no me dará un hermanito si no es contigo… Por eso lo hablo contigo
Rachel se sonrojó y empeoró al ver a la rubia rodeando con sus brazos a Beth y explicándole una situación que en ese momento le sonó bizarra, surrealista...
- Q: Ya cállate enana… Te tocará conformarte con el sobrinito que te darán Arthur y Rach… Y quien sabe, a lo mejor me animo con Izzie… Hazte la idea pequeña, Rach y yo no somos ni seremos nada, esa es la realidad.
