Tercer movement:

SERVANT OF DEVIL

Transcurrieron unos días en los cuales ya iniciadas las vacaciones muchos salían y se divertían, Leila se divertía a su manera lo malo de esos días era ir a trabajar, llegaba agotada a su casa, jugaba videojuegos un par de horas, luego navegaba por internet, trataba de hacer jugar a su mascota pero esta no le hacía el menor caso – porque eres tan aburrido – comentó a su mascota mientras lo miraba – creo que desperdicie dinero en estos juguetes, auch, me duele el bolsillo – miró los juguetes comprados para perros – creo que te bañare este fin de semana – agarró a su perro pero este la mordió – auch, ya cuantas veces me vas mordiendo, mi mano parece un colador debido a tus dientes – se sobó – mañana es sábado e iré a la feria, ojalá que vaya todo bien – afirmó feliz mientras apagaba su lámpara y se introducía a su cama para dormir.

El esperado sábado por la tarde llegó, Leila se arregló rápidamente con su estilo 'a la mano', tomó cualquier cosa que estuviera a su alcance para llegar puntual, no le importaba mucho su forma de vestir en ese aspecto era demasiado descuidada, vistió con unos jeans de color negro, un polo de color blanco con estampado en blanco y negro, para cubrirse una casaca roja con capucha y unos tennis de color negro, una vez lista busco a su mascota para encerrarla en la habitación pero no lo encontró - ¿qué raro?, bueno no tan raro, ya aparecerá seguramente – pensó hasta chocarse con su hermano

– ¿a dónde vas? – preguntó

– que chismoso, voy a salir con mis amigas – contestó mientras bajaba las escaleras

– ahora él se llama "amigas" – afirmó incrédulo

– no molestes se me hace tarde, ya vengo mamá – abrió la puerta

– cuídate no vengas tarde

– ¿debería ir? – preguntó Alex

– no la molestes, está en edad de salir con algún chico – afirmó su madre sin despegar los ojos de su programa

– ¿era verdad?

– sólo es un decir, me distraes déjame ver tranquila

– pues no voy a estar tranquilo, si es ése tipo con quien está saliendo – volvió fastidiado a su habitación

Bajo del bus que la llevaba en dirección donde se encontraba la feria, esta era enorme había muchos juegos mecánicos, stands donde vendían dulces y pequeños juegos, habían varias carpas coloridas, estaba todo infestado de personas, el lugar se veía esplendido en la noche, se había quedado maravillada con la vista del lugar.

– ¿Leila? – preguntó un chico poco distinguible por la iluminación

– ¿ah? – articulo sin distinguir a quien la llamaba

– hola – la saludó con un beso en la mejilla, era una voz inconfundible

– ¿Rael? – preguntó desconcertada – ¿Por qué estás aquí?

– ¿no puedo estar aquí? – sonrió

– no, no es eso, disculpa – comenzó a buscar con la mirada a sus amigas –por si acaso ¿no has visto a Lena y a Nina por aquí?

– no aún no llegan también las estoy esperando – la miró fijamente

no me gusta que me mire así – trató de desviar la mirada – espera ¿dijo que también las esperaba? – Se sorprendió – algo no va bien, no puede ser lo que estoy pensando – estaba asustada – ¿también las esperas? – preguntó intranquila

– sí, Lena me dijo que iban a venir a la feria y me invito – respondió mientras contemplaba la feria desde la entrada – por lo que percibo, creo que no estabas enterada

– yo, yo no sabía – respondió nerviosa – ¿qué hago?, ¿qué hago? – trataba de pensar en algo – un momento voy a llamarlas – sacó su celular

– Está bien – respondió mientras ella se alejaba un poco de él

– contesta, contesta – decía desesperada mientras esperaba que entre la llamada

- ¿aló? – contesto Lena

– ¡¿donde están? – preguntó exaltada

– Lei, ehm como decirlo no voy a poder ir me surgió un imprevisto y Nina fue a casa de su abuela, ella no estaba muy segura de ir

– ¡¿qué? Pero me hubieran avisado – reprochó nerviosa - no me importa en cinco minutos estás aquí

– Disculpa Lei, seguro Rael debe estar por allí también

– ¡ustedes planearon esto!, no puedo creer que Nina se halla prestado para esto, ¡ni me hablen!

– espera Lei, ¿alo? ¿alo? – intentó hablar pero Leila había cortado la llamada

– ¿Qué paso? – preguntó Nina quien traía puesto unas gafas oscuras

– creo que se molesto – afirmó Lena con cara de culpable

– te lo advertí ahora ¿qué hacemos? Mejor vamos donde están – Nina salió del escondite donde se encontraban

– Espera, solo vamos a ver – se asomó de una distancia prudente a la entrada de la feria – hubiera sido más creíble si Derek también participaba

– Hubiera salido de igual manera – suspiró resignada Nina

– ese tarado no quiso participar y se molesto – reprochó amarga Lena – no lo entiendo

Flash back

- vas a ser, diré vas a venir con nosotras – sacó un folleto – esto quedará sólo entre nosotros

- ¿Qué cosa? – preguntó Derek observando el folleto

– iremos a una feria bueno es una manera de decir

-¿a qué te refieres? – arqueó la ceja, nunca le había gustado las ideas de Lena

– Pues vamos a darle un empujoncito a Leila – sonrió

- ¿empujoncito? – preguntó aún sin entender

– Escucha, mejor dicho escuchen – habló en referencia a Nina quien tenía una expresión de desacuerdo – planearemos ir a la feria pero a último momento diremos que no podremos ir y de esta manera dejaremos a leila y a Rael en una cita

– ¿estás pidiéndome que coopere con esta estúpida idea? ¿Qué hago? ¿Quieres que les toque el violín? – replicó molesto

– ¿violín? ¿También tocas violín? – Bromeó pero Derek no cambiaba su expresión molesta - si tu también participas sería mucho más creíble

– no digas tonterías, ¿crees que puedes hacerle esto a Leila sin pedir su opinión?

– a Leila le gusta Rael y como es demasiado tímida no podrá ella sola, a Rael también le gusta, de eso me di cuenta, estoy muy segura

– ¿a leila le gusta Rael? – preguntó desconcertado

– aún no es muy seguro eso – Nina trató de apaciguar las cosas

– claro que le gusta, es muy obvio, demasiado

–ya veo – Derek se retiró del lugar luego de tirar el folleto

- ¿Qué le pasa? – recogió molesta el folleto del suelo

Fin Flash Back

– ¿aun no te das cuenta de las cosas? – Nina miró incrédula a su amiga

– ¿qué cosas?

– nada

– Bueno, vamos a ver cómo van – la jaló para acercarse más

– y ¿qué dicen? – Pregunto Rael cuando Leila colgó – ¿sucede algo? – miró la expresión de la joven

– han cancelado dicen que no van a poder venir – respondió con tono un poco amargo

– ya veo

– mejor, deberíamos dejarlo para – no termino de hablar al ser interrumpida por él

– no importa, ya que estamos aquí ¿Por qué no entramos? – la tomó de la mano

– hey, espera, espera – trató de soltarse pero él la sostenía fuertemente sin hacerle caso

Entraron a uno de los juegos mecánicos que constaba en una especie de tren que recorría una rueda mediante vueltas, subía y se detenía en la parte de arriba haciendo que los pasajeros se queden suspendidos de cabeza, cuando se subieron a este juego Leila y Rael se colocaron los cinturones de seguridad al igual que los demás pasajeros, los asientos eran de parejas – mi cinturón está un poco flojo - afirmó temerosa mientras buscaba la manera de ajustarlo

– ¿esta flojo? – preguntó Rael tratando de ayudarla a ajustarlo

– me-mejor deberíamos ir a otro – sugirió un poco preocupada

– creo que sería lo mejor – reafirmó el joven pero cuando quiso quitarle el cinturón a Leila el juego comenzó a moverse

– Ra-Rael – articuló asustada

– pare, pare el juego, vamos a salir – comenzó a gritar pero el maquinista no escuchaba debido al bullicio de la gente y los demás juegos

El movimiento de los vagones eran lentos, suavemente se movían hacia delante y hacia atrás – creo que está bien – gritó Leila más tranquila pero su cara decía lo contrario

- ¿segura? – preguntó en voz alta Rael por la bulla, después de guardar sus lentes para evitar que cayesen

– si – sonrió forzadamente, era divertido hasta el momento en que empezó a tomar más altura en ambos extremos, Leila comenzó a asustarse, sentía que la gravedad la haría caer en cualquier momento, el vagón empezó a tomar más velocidad y se suspendía por segundos en cada extremo, el miedo comenzaba a invadirla – me voy a caer, me voy a caer – cerró sus ojos fuertemente mientras los demás pasajeros gritaban de emoción, trataba de aferrarse como sea de cualquier cosa para no caer, el cinturón estaba demasiado flojo como para sostenerla con seguridad

– ¡Leila! – gritó Rael quien no despego la mirada ni un solo segundo de ella – dame tu mano – gritó observando que aun mantenía los ojos cerrados y se sujetaba fuertemente de lo que tenía a la mano – dame tu mano Leila – la sujeto fuertemente – no te vas a caer, yo te voy a sostener – gritó por el fuerte sonido del juego

– tengo miedo, quiero bajarme – apretaba aun los ojos

– mira Leila, mírame, no te dejare caer – afirmaba mientras apretaba intensamente su mano, cuando abrió los ojos estos reflejaban miedo y los de él transmitían tranquilidad, no dijo nada solo correspondió al agarre, el vagón empezó a dar vueltas completas suspendiéndose arriba por segundos, segundos que parecían eternos, poco a poco iba descendiendo rápidamente hasta llegar a la parte baja donde ya se movía suavemente hasta lograr detenerse.

Las personas que estaban dentro salían riéndose del miedo que pasaron mientras que Leila salió asustada – ¿ya estás bien? – preguntó Rael quien aun sostenía su mano mientras la ayudaba a salir del vagón

– Si – respondió un poco temblorosa, se percató que Rael aun tomaba su mano – Disculpa – se soltó inmediatamente – que vergüenza, es solo que – trataba de explicarse

– no te preocupes, creo que yo debería disculparme por obligarte a subir – puso expresión de apenado

– no, no me obligaste a nada – respondió inmediatamente al ver la expresión del joven

– nunca había subido a un juego así, me dio curiosidad, ¿por qué no vamos a otro sitio? – comenzó a caminar

– Con tal que no sea peligroso, normal – trató de sonreír

– ¡¿viste eso? – exclamó Lena mientras observaba la situación con unos binoculares – ¿viste eso Nina?

– oye no grites así, se darán cuenta y ¿por que usamos esto? nos vemos muy sospechosas – afirmó mientras las personas que pasaban las miraban

– estaban tomados de las manos, ves, te lo dije – confesó segura - no te quites los lentes que nos van a reconocer ahora vamos hacia donde se dirigen – comenzó a caminar escondida entre las personas

– sí, sí, creo que no llamaríamos tanto la atención si nos quitáramos estos lentes que son de sol, ya que estamos de noche – comentó sarcásticamente con énfasis lo último

Leila y Rael caminaban por los puestos donde había juegos como tirar balines y otros puestos más que eran de comida – espera – leila se detuvo al sentir de pronto un enorme vacío en su pecho

– ¿sucede algo? – Preguntó Rael preocupado – Leila – sostenía a la muchacha quien se encogía, el dolor de su pecho la dejaba sin aire, no se explicaba lo que sucedía

Las personas comenzaron a mirar a un joven quien pasó por el lado de ellos, un joven bien atractivo de cabello negro, estatura alta, no pasaba desapercibido por nadie, se quedaban hipnotizados por su presencia, Rael solo atinó a verlo seriamente de reojo mientras que el otro sonreía – así que por aquí estas rondando – pensó seriamente Rael

– ¿Qué sucede? – preguntó Leila quien poco a poco se reponía del reciente malestar

– nada, ¿estás bien? – preguntó preocupado

– sí, es extraño nunca me había sucedido algo parecido, pero ya estoy bien, gracias – contestó reponiéndose

– ¡estaba muy bueno! – afirmó Lena quien aún seguía embobada mirando donde se había ido el joven de cabello negro

– ¡si, era demasiado guapo! – Aseguró Nina en el mismo estado que Lena – oye ¿donde están? Ya no los veo, Lena despierta – sacudió el hombro de su amiga quien aun suspiraba – ya no están

– ¡¿ah? ¡¿Qué? ¡¿Donde se habrán ido? – despertó de su trance

Mientras caminaban Leila ya no sentía el vacío en su pecho pero si en su estómago puestos de comida era lo que más divisaba, si tuviera que elegir entre mirar a un chico guapo o ver un puesto de comida, ella optaba por la segunda opción, era su debilidad aunque no lo pareciera – un momento, voy a comprar algo – avisó la joven mientras se dirigía al puesto donde vendían algodón – señor, deme uno

– Claro señorita – contestó amable el señor mientras le daba uno

- ¿cuánto es? – preguntó mientras sacaba su monedero

– es XX – contestó y Rael detuvo la mano de la joven

– Aquí tiene y deme uno más, quédese con el cambio – afirmó Rael pagando el algodón de Leila y el suyo

– Hacen bonita pareja – confesó el anciano en forma de agradecimiento a Rael

– No – no termino de hablar para reparar el malentendido

– gracias, tiene mucha razón – sonrió mirando a Leila

- no te hubieras molestado, mejor toma – trató de devolverle el dinero una vez alejados del puesto

– no hieras mi orgullo de hombre, déjame hacer esto– sonrió rehusándose a recibir su dinero

– Gracias – comenzó a comer – no tenías que decir eso, el señor se equivocó

– ¿te refieres a lo de ser pareja? Pero lo dije en serio, parece que estuviésemos en una cita – confesó provocando el sonrojo de ella

– ¿c-cita? Es una salida de grupo, s-solo que fueron fallas pero aun es una salida de grupo – trató de distraerse mirando las cosas de la feria para que él no se percatara del notorio sonrojo en su rostro – es cierto ahora que lo pienso parece una, nunca he salido con un chico esto es tan extraño, esto está mal ¿qué me pasa?, él no me cae, él no me cae – se convenció mientras se adelantaba, en ese momento sintió como si algo la atrajera hacia la carpa que tenía como nombre "la habitación de espejos" – hay que entrar a ese cuarto de espejos – se adelantó – parece divertido – trató de evitar la tensión entre ambos, aunque sabía muy bien que la tensión sentía ella

– Entremos – la siguió

El lugar estaba oscuro y nadie lo cuidaba - ¿Qué extraño? – preguntó introduciéndose al lugar

esto es – sintió extraño el ambiente - Espera, Leila – en el momento que dio un paso dentro del lugar no pudo ir más allá de allí – ¿qué sucede? – no podía moverse – ¡Leila! – trató de llamarla pero su voz no llegó a ella

Leila volteó al percibir la ausencia de Rael, intento regresar a la entrada – ¿Rael? – trató de buscarlo pero no pudo volver a la entrada, el lugar era muy confuso a pesar que había caminado solo un par de metros se sentía perdida, era inexplicable - ¿Qué extraño es este lugar era tan grande? – comparaba las dimensiones de la carpa – supongo la mejor opción sería buscar la salida - trató de buscarla pero habían demasiados espejos que hacían del lugar un laberinto, al pasar frente a los espejos, un sombra dentro de ellos lo hacía de igual manera – es parte de la atracción – se convencía en voz alta al percatarse de ello

– que ingenua – respondió una grave y masculina voz, que resonaba en todo el lugar, no sabía de dónde provenía

- ¿qui-quien eres? – Preguntó asustada – ¿Rael? ¿Es una broma?

– ya es hora, humana – afirmó con una risa, el horrible vacío en el pecho de la joven se hizo nuevamente presente, no le permitía casi respirar, la estaba sofocando, Leila intentó desesperada buscar la salida mientras escuchaba la risa de aquel hombre.

Cuando pudo por fin salir del laberintoso lugar se encontró con Rael – Leila – llamó inmediatamente Rael

- ¿por qué no entraste? – preguntó Leila aún nerviosa y recobrando el aliento

– es que tuve una llamada importante, lo siento – respondió Rael – ¿sucedió algo? – preguntó serio – dime ¿viste a alguien?

– no, nada solo te preguntaba por qué no habías entrado pensaba que no tenías celular – comentó un poco amarga

– veo que me atrapaste – confesó, se quitó los anteojos, cerró los ojos y suspiró – no entre a ese lugar porque tengo fobia a los lugares oscuros además soy claustrofóbico, disculpa por no contártelo antes pero eres la primera persona que lo sabe

– Disculpa por haber sido un poco grosera – se avergonzó – aún me tiembla la mano por los nervios, sólo fue un truco, si solo eso, no sé porque me afecta tanto ¿porque tengo esta horrible sensación?– se preguntó por el sentimiento extraño que la albergaba

Siguieron su trayecto, probaron esos juegos que habían en unos puestos donde si acertabas ganabas algún premio, Leila jugó pero no pudo ganar nada percibió que Rael estaba sumido en sus pensamientos – ¿sucede algo? – preguntó preocupada

– ¿eh? No, no es nada – contestó – esto es obra de él estoy seguro – meditaba – debo evitar que entren en contacto – miró a la joven -¿Por qué no vamos a ver la función de allá? – señaló una carpa grande

– ya pues – comenzaron a caminar

Al ingresar la función ya había comenzado, presentaron varios números los payasos, magos, domadores, perros amaestrados, acróbatas, contorsionistas, personas especiales las cuales eran hombres de muy corta estatura como también todo lo contrario, la mujer barbuda, etc. Ambos estaban muy cómodos, Leila no parecía estar tensa al lado de Rael – me gusto mucho cuando los perros saltaron los aros de fuego – comentó divertida

– a mi me sorprendió la mujer barbuda y los contorsionistas, nunca había visto algo así – respondió de la misma manera

– ¿nunca has ido a una feria? – preguntó extrañada

– nunca, no sabía que existían estas cosas

– ¿tampoco por internet o por imágenes?

– Créeme – sonrió

– qué extraño eres

– ¿debería tomarlo como algo ofensivo?

– No, me refiero a que es extraño que no supieras sobre las ferias – respondió y Rael solo sonreía

- ¿Dónde quieres ir? – miró alrededor

Leila comenzó a pensar en algún lugar que no hayan visitado – mira ¿por qué no vamos allá? – señaló una carpa

– ¿qué es? – pregunto al no saber de qué se trataba

– es un adivino, mejor dicho adivina, las chicas comentaron que era buena, ¿entramos? – se paró en la entrada de la pequeña carpa

– yo no creo en esas cosas, si quieres yo te espero – se quedó en la entrada

– ¿seguro? – indecisa de entrar

– sí, yo te espero aquí

– ok, ya vuelvo – se adentró

me habían dicho que eras bueno, odio admitir que eres más de lo que pensaba – meditó – de verdad sabes ocultarte muy bien, debo impedir que empieces a actuar por tu cuenta

El lugar estaba completamente oscuro, comenzó a caminar pero parecía que lo hacía a través de un pasadizo largo – porque siento que es tan largo, si el lugar era bien pequeño – pensó mientras seguía el camino