Disclaimer: Nada de esto me pertenece, sino que pertenece a la gran J.K Rowling.

Una Semana Junto a Ti

Capítulo 6: Soñar es gratis.

La intensidad del beso fue aumentando a cada segundo gracias a Cedric, quien no perdía tiempo en conocer cada milímetro de los labios de la Ravenclaw.

Las manos de Noah se encontraban recorriendo la espalda de Cedric por debajo de la camisa. El joven Hufflepuff lentamente la fue haciendo retroceder hasta que sintió que la espalda de la joven chocaba contra el vidrio del invernadero.

Cedric rompió aquel beso para comenzar a degustar el cuello de Noah, quien se mordía el labio inferior y mantenía los ojos cerrados. Llegó un tiempo en el que Cedric dejó de tan solo besar el cuello de Noah y comenzó a darle pequeños mordiscos que comenzaron a arrancarle…

Un molestoso ruido comenzó a sonar en la habitación de Cedric, quien se incorporó sobresaltado y con la respiración agitada. Miró hacia un lado y apagó el despertador, el causante de que se despertara y lo alejara de aquel placentero sueño.

¿Placentero sueño? Que locura, pero tenía que admitirlo, lo fue. Hasta hace unas horas, nunca se hubiese imaginado tener esa clase de sueños con Thompson de protagonista, pero después de lo que había visto en la mazmorra, no le había sido tan fácil borrar esa imagen de su mente… y es que, Cedric Diggory, después de todo, era un hombre y como tal, había ciertas cosas que no podía controlar facilmente.

Con la idea de que había roto con Cho rondando en su mente y que por lo menos tendría que fingir estar un poco dolido al respecto y no estar pensando tan pronto en otra mujer, decidió darse una ducha, a ver si por lo menos la calentura que sentía y las imágenes que veía abandonaban su cabeza.

Tan absorto estaba en sus pensamientos que no notó que la puerta del baño estaba cerrada, ni que el dulce aroma lo embargó ni bien abrió unos centímetros la puerta. Tampoco fue consciente de que la castaña estaba sumergida en la bañera llena de burbujas mirándolo con cara homicida. Fue unos segundos más tarde, que de repente, la habitación se volvió totalmente oscura y sintió un dolor punzante en su cabeza…

OoOoOoOoOoO

Noah Thompson se removió incomoda en su asiento al sentir la penetrante mirada de Cedric Diggory clavada en su espalda por milésima vez esa mañana e inmediatamente, un leve sonrojo tiñó sus mejillas. Todavía tenía muy presente lo que había sucedido tan sólo unas pocas horas atrás: su compañero de castigo la habría visto totalmente desnuda si no hubiese sido por las burbujas que cubrían su cuerpo. De tan sólo pensarlo, su sonrojo se intensificó y bajo la atónita mirada de Megan y Ann, la joven Ravenclaw ocultó su rostro entre sus manos, deseando que las clases finalizaran de una buena vez. Sólo quería llegar a su Sala Común y esconderse bajo sus sábanas. Lo que menos quería era encontrarse con el joven Diggory.

-¿Sucede algo Noah?- cuestionó Megan. La susodicha dio un respingo al oir la voz de su amiga, le sonrió levemente para luego negar con la cabeza y dirigir sus ojos miel a Snape. La pelirroja bufó por lo bajo, estaba cansada del extraño comportamiento de su amiga y más aún con el hecho de que Noah no le contara nada.

Unas mesas más atrás, Cedric Diggory se masajeaba suavemente el lado izquierdo de su cabeza, lugar donde la botella de shampoo había impactado. Si unos días atrás, alguien le hubiese dicho a Cedric que iba a tener fantasías con Noah y que iba a verla casi completamente desnuda, lo más probable, es que el joven Prefecto se retorciera a carcajadas y dijera que eso, no pasaría ni en un millon de años. Sin embargo, con lo de esta mañana, Cedric comprobó dolorosamente, cúanto podía llegar a equivcarse. Desvió la mirada del pizarrón, donde el profesor Snape hacía aparecer con un movimiento de varita las instrucciones de la poción que tenían que fabricar y entragar a final de la clase ese día y recorrió toda la mazmorra.

Negó con la cabeza alejando todo pensamiento que tuviera que ver con Noah. Debía concentrarse en hacer lo mejor posible la poción encogedora, después de todo, Snape siempre aprovechaba a quitarle puntos a su casa cuando alguién cometía algún error. Luke a su lado, le dio un leve golpe en las costillas, indicándole de que ya era hora de ponerse a trabajar. Con un bufido, el joven Diggory se levantó de su mesa y fue en busca de los ingredientes que le faltaban.

-Estás raro- le dijo Luke ni bien el moreno regresó y se sentó en la mesa-. ¿Qué fue exactamente lo que le hiciste a Noah esta mañana?- Cedric no dijo nada, sólo se limitó a revolver cautelosamente la poción.- Salió muy alterada... y muy sonrojada- prosiguió el castaño haciendo caso omiso a la indirecta de su amigo de no querer hablar al respecto-. Pienso invitarla a salir.

-¡Que tu ¿qué?- explotó Cedric arrojando sin ningún cuidado los ingredientes dentro del caldero-. ¿Desde cuándo te gusta Thompson?

-Desde que era tu amiga Cedric- dijo el joven de ojos verdes con obviedad. Leyó las instruccions en Pociones Avanzadas y comenzó a cortar tranquilamente en pequeños trozos - , como si su pequeña confesión no lo inmutara en lo más mínimo-. Sino te dije nada en su momento, fue porque creí que entre ustedes había algo... Pero luego, inexplicablemente, empezaste a verte con Cho y a llevarte como perro y gato con Thompson- al finalizar se revolvió el cabello castaño echándole una fugaz mirada a la joven Thompson.

-No puedo creerlo, Luke- algo dentro del joven Prefecto explotó y un sentimiento para nada grato comenzó a espandirse por todo su cuerpo. ¿Celos, quizá? No estaba seguro, pero lo que sí tenía claro era que no permitiría que Luke saliera con Noah-. Me parece que haces todo esto para molestarme- sentenció levantando un poco su tono de voz.

-Cálmate amigo. No estoy jugando, en verdad me gusta Noah-. El joven Diggory fulminó a Luke con la mirada. Inspeccionó minusiosamente los ojos verdes de su amigo, encontrando sinceridad.

-Olvida lo que dije- dijo en un murmulló. Se sintió mal por dudar de su amigo. El profesor Snape, al igual que varios compañeros que ocupaban mesas cercanas a la de ellos, los miraban curiosamente deseando poder escuchar la conversación de los dos Hufflepuff. Aún con el enojo creciendo en su interior, volvió a su antigua tarea de revolver lentamente la poción-. Tienes todo el derecho de salir con Thompson- y ese fue el fin de la charla. Ninguno de los dos volvió a hablar, por lo que un incómodo silencio se hizo presente entre ellos. El joven Luke prosiguió con su antigua tarea y de prontó, como si una Bludger lo hubiese golpeado provocando que saliera de su ensoñación, entendió todo.

-¡A vos también te gusta Thompson!- resolvió con júbilo. Profirió un sonoro silbido que, además de provocar que descontaran cinco puntos a Hufflepuff, también logró que las mejillas del joven Diggory adquirieran un leve tono rojizo-. Cedric pirarón te lo tenías bien guardado, eh- le guiño un ojo divertido-. Cuéntame, ¿ya le dieron buen uso a su Sala Común?- le preguntó sonriendo de lado.

Cedric lo fulminó con la mirada. Luke estaba cada vez más cerca de ganarse una larga estadía en la enfermería, con la única compañía de Madam Pomfrey.

–¿No me digas que hoy por mi culpa no tuvieron su fogoso encuentro en el baño?- preguntó escandalizado. Cedric no entendió por qué Luke no se enojaba, golpeaba o insultaba, después de todo, él no había ni confirmado ni desmentido aquella acusación. Pero es que, ni él mismo sabía lo que sentía por la castaña.

-¿Fogoso encuentro? Estás enfermo- le recriminó. El joven Ventury sólo sonrió divertido-. No te voy a mentir que despues de ese pequeño destape de Thompson, no he tenido ciertas fantasias con ella, pero eso no significa que haya llegado tan lejos.

-Asique a nuestro Prefecto se le da con fantasear con su compañera de castigo... Que ejemplo-. Dijo con un fingido y exagerado tono de reproche. Para estas alturas, la poción había sido olvidada.

-Puedes bajar la voz, no tengo interés de que todos se enteren-. Cedric bufó exasperado. Varias alumnas habían volteado a verlos y le sonreían sugerentes. En ese momento, su enojo se había transformado en malhumor.

-Yo se que es difícil borrar esas imágenes Cedric, y más con todo el sector masculino de Ravenclaw y Hufflepuff comentado una y otra y otra vez la escena, pero...

El joven Prefecto desvió la mirada. No tenía ganas de escuchar a su amigo hablar sobre la situación que él, justamente, trataba de olvidar. Sin poder evitarlo, su mente volvió a esa misma mañana, al momento en que él entró distraidamente al baño, queriendo olvidarse de aquel sueño por unos instantes, y como si el destino se riera de él, ella esta ahí, la dueña de sus problemas se encontraba en la bañera, con su nuca apoyada contra los azulejos y los ojos cerrados disfrutando de su relajante momento. Miles de búrbujas cubrían su suave y nívea piel. El cabello castaño caía gracilmente formando leves ondulaciones enmarcando su rostro. Claro que esa visión duró milésimas de segundos, ya que, la castaña se dio cuenta de su intromisión y no dudo ni dos segundos en lanzarle con lo primero que tuvo a mano.

-¡No, no, no! ¡Cedric no lo mezcles ahora o provocaras que...- un estridente ruido quebró el silencio que envolivía la mazmorra- explote-. Una densa nube de humo negro se hizo presente alrededor de la mesa de los dos Hufflepuff, varios gritos inundaron el lugar, pero el profesor Snape los hizo callar rápidamente. El humo negro lentamente se fue dispersando, dejando ver a ambos jóvenes con los cabellos más revueltos de lo normal.

-Diez punto menos para Hufflepuuf- siseó Snape desde su escritorio. Sin embargo, la mirada de todos los estudiantes persistió en ambos Hufflepuff que se dirigían divertidas miradas y contenían las risas. El joven Diggory recorrió con sus ojos grises la mazmorra y la vio. Noah Thomoson a pesar de haberlo evitado durante todo el día, había volteado a verlo y una leve sornrisa adornadaba sus labios, la cual enseguida borró cuando sus ojos miel se encontraron con los de él. Rápidamente, un violento sonrojo cubrió sus mejillas y rompió el contacto visual, volviéndo la vista al frente.

Cedric se revolvió el pelo frustrado. Sabía que no era bueno quedarse soñando en clase de Pociones, despues de todo, los resultados no eran muy buenos que digamos. También sabia que debia arreglar las cosas con su compañera de castigo, pedirle perdon, pero no podia pensar si quiera en acercarse a ella siendo que su mente pervertida comenzaba a trabajar a una velocidad tan rapida que Cedric nunca creyó posible.

La hora de Pociones finalizó y como era de esperarse, ellos no lograron terminar la tarea, por lo que diez puntos menos fueron restados a Hufflepuff. Sin hacerse mucho problema, Luke se limitó a encogerse de hombros y con un movimiento de cabeza le indicó a Cedric que era hora del almuerzo. Al llegar se sentaron junto a su amigo Jack y mientras sus amigos hablaban de alguna fiesta cercana, Cedric se mantuvo callado.

¿Es que acaso se estaba conviertiendo en un maldito pervertido? Se comportaba como un chico cuyas hormonas acababan de despertar y eso, no le gustaba. Debía pensar en algo para volver a la normalidad. Él no era de esa clase de chicos... Porque ser codiciado por la mayoría de las chicas y recibir todo tipo de propuestas por parte de ellas, y que él accediera a cumplirselas, debido a su gran alma caricativa, era una cosa, pero tener esos pensamientos era otra cosa muy diferente. ¿No? Sus ojos volvieron a la mesa de Ravenclaw, dónde cierta castaña se mordía el labio inferior, intentando inútilmente no reirse ante algún comentario que Cedric supuso, habría hecho alguna de sus amigas. En ese momento, Cedric se preguntó qué se sentiría al besarlos y si serían tan suaves como en su sueño. ¿Que gusto tendrían?

-Malditas hormonas-pensó.

Se incorporó de mala gana y abandonó el Gran Salón. Tenía que poner fin a sus problemas de concentración... Y rápido.

OoOoOoOoOoO

Una vez que Noah terminó de almorzar se despidió de sus amigas y con la excusa de que quería tomar un poco de aire fresco antes de la proxima clase salió hacía los terrenos de Hogwarts. Pensándolo con detenimiento, no era una total mentira, después de todo, ella necesitaba aclarar su mente y pensar qué hacer con Cedric. Era un hecho que no podía seguir huyéndo de él para siempre y menos cuando compartían Sala Común y un castigo. Ese día no compartía ninguna clase más con Hufflepuff, cosa que Noah realmente agradeció, porque eso significaba que recién lo vería después de cenar en el castigo de Snape. Tenía mucho tiempo para pensar en una solución. Se estremeció al sentir la brisa fría golpear contra su cuerpo ni bien abandonó el cálido castillo. El clima estaba cambiando lentamente para darle la bienvenida al invierno más adelante. Sin importarle el hecho de que no estaba muy abrigada, se dirigió al lago y una sonrisa se formó en sus labios al ver a un joven de cabellos color chocolate y ojos de igual color sentado contra el gran tronco del haya con un montón de pergaminos con diagramas de lo que parecían ser jugadas de Quiddicth rodeándolo.

-Oliver Wood, justo el chico que estaba buscando- canturreó sonriente la castaña. El susodicho le devolvió la sonrisa e inmediatamente corrió todos los pergaminos para que la joven Ravenclaw pudiera sentarse.

-Hace mucho que no te veía. ¿Acaso te habías olvidado de mi?-. Preguntó con un divertido puchero en sus labios.

-¡Claro que no!- exclamó indignada la castaña cruzándose de brazos.-. He estado ocupada estos días... ¿No te enteraste de mi castigo?-. Cuestionó extañada levantando una ceja.

-Si, tu castigo con... Diggory

Noah reprimió una carcadaja ante el tono receloso que había utilizado su amigo para referirise a su compañero de castigo. No era ningún secreto el hecho de que tanto Cedric como Oliver no se llevaran bien. Todos en Hogwarts sabían de su eterna rivalidad en el Quidditch, hecho que se reafirmaba cada vez que Gryffindor se enfrentaba contra Hufflepuff.

-También me enteré de tu pequeño encuentro con Chang-. Comentó divertido-. Si que has dado de qué hablar, Noah.

-Podemos no hablar de eso ahora-. Exclamó y por segunda vez en el día ocultó su rostro entre sus manos, avergonzada. Oliver la miró incrédulo por unos segundos, ese comportamiento no era normal en su amiga. En un intento de hacerla sentir mejor, pasó uno de sus brazos por los hombros de la castaña, quien dio un respingo ante el contacto, y la atrajo hacia él. La joven Thompson depositó su cabeza en el hombro del joven Guaridián de Gryffindor. Oliver había sido su amigo desde la infancia y ella estaba segura de que él entendía por lo que estaba pasando.

-¿Desde cúando Noah Thompson se deja intimidar por los demás? ¿Dónde quedó la Noah que yo conocía, aquella que no le importaba lo que decían de ella?

-Desapareció el día que Cho Chang casi la dejó en ropa interior enfrente de todo Ravenclaw y Hufflepuff-en ese momento, Noah ocultó su rostro en el pecho de su amigo.

-Te soy sincero, Noah. No es la primera vez que los chicos hablan de vos de esa forma. Siempre lo han hecho, pero ahora que confirmaron sus especulaciones es más notorio. Anteriormente, más de uno se ha dado vuelta cuando pasas caminando, que vos no te dieras cuenta hasta ahora, es otra cosa

Ella lo miró como si de un loco se tratase. Ella nunca se había considerado una chica linda, se sentía como una más del montón. De buena estatura, esbelta, cabello castaño claro y ojos color miel, igual que cientos de chicas más. Por lo que no entendía todo lo que le estaba revelando su amigo. ¿Acaso querría hacerla sentir mejor? No, Oliver no era de esos chicos. Él, a diferencia de muchos, era siempre sincero.

-Tienes un cuerpo brutal, que todo hombre desearía tocar... Sexy movimiento...

La castaña rompió en carcajadas. Conocía la canción. Una de las tantas veces que habían salido a un boliche muggle, ambos habían bailado esa canción. Y desde ese entonces, cada vez que encontraba oportunidad, el joven Wood se la cantaba porque sabía que ella siempre se sonrojaba.

Ella se levantó de un salto y sonriéndole le extendio su mano a Oliver, quien la aceptó y también se levantó. Ni bien quedó incorporado Noah le hecho los brazos alrededor del cuello y lo abrazo fuertemente.

-Muchas gracias, Oliver- susurró, al tiempo que recargaba su menton en el hombro de él.

-De nada- le devolvió el abrazo-. Vaya, es verdad. Algunas cosas si han crecido desde la ultima vez que me abrazaste. Creí que solo eran rumores pero...

-¡Oliver!- chilló entre avergonzada y divertida. Él, sólo le guiñó un ojo.

-¡Thompson!-. Nuevamente el malhumor que acompañaba a Cedric ese día, se había dejado notar en su voz. El joven de Hufflepuff había visto toda la escena con el entrecejo fruncido. Noah, al igual que Oliver al reconocer aquella voz borraron todo rastro de sonrisa. El joven Prefecto avanzó hasta Noah y se detuvo enfrente de ella, sin nisiquiera detenerse a saludar al joven de Gryffindor que lo miró con mala cara.

-¿Qué quieres, Diggory?- siseó escupiéndo cada palabra el joven de Gryffindor. Cedric nunca le había agradado y mucho menos con lo que le hizo a su amiga en tercer año.

-No te importa, Wood. Es cosa mia y de Thompson- su voz fue fría y tenía sus ojos clavados en su interlocutor.

-Me importa porque ella es mi amiga- dijo y le hizo frente al joven Buscador.

-Y mi compañera de castigo. Y justo lo que debo hablar con ella es sobre ese asunto.

-Puedes hacerlo tranquilamente...

-¡Ya!- exclamó exasperada la castaña cruzándose de brazos-. Parecen dos niños de cinco años. Habla Cedric- le ordenó aún así, evitó mirar directamente los ojos grises del muchacho.

-Snape quiere vernos ahora. Cambio el horario de nuestro castigo- informó a regañadientes y sin esperar respuesta comenzó a caminar de regreso al castillo. Tras despedirse del joven Wood con un beso en la mejilla, Noah hizo lo mismo.

OoOoOoOoOoO

Al llegar a la mazmorra, el profesor Snape los estaba esperando. Tras indicarles sus tareas abandonó la habitación a grandes zancadas, con la negra túnica ondeando por detrás.

-Sobre lo que pasó esta mañana...- comenzó Cedric no muy convencido.

-No hay nada de qué hablar- lo interrumpió ella mientras sacaba de la repisa inferior un montón de botellitas vacias.

-Sólo quería disculparme- agregó rápidamente-. No quiero que pienses que soy un pervertido o algo así. La verdad no me di cuenta de que estabas en el baño... Bueno, hasta que fue demasiado tarde-. Espero a que su compañera asintiera con la cabeza, hablara o hiciera algún gesto en señal de que podía continuar. Pero no hizo nada, sino que lo ignoró totalmente. Aún así, el joven se aclaró la garganta y prosiguió.- La verdad no vi nada de lo que no haya visto antes... Es decir en otras chicas. No. Me refiero a que... Quiero decir... había mucho vapor y... y... solo te vi la cara... No es que antes haya visto otra cosa... No te espio si estas pensando en eso... Yo...- se revolvió el pelo frustrado-. ¿Puedo empezar de nuevo?

-Sí. M-Mejor- tartamuedeó la joven algo ruborizada.

-Perdón por lo de hoy. No fue mi intención- soltó de una. Prefirió ser claro y no enredarse con tantas innecesarias explicaciones.

-Esta bien. Acepto tus disculpas. Pero eso no quita lo que hiciste. Casi me viste... Bueno, tu sabes lo que hiciste- le espectó mirándolo por primera vez en el día a los ojos-. Te voy a estar vigilando.

-Vigila toodo lo que quieras, nena- le susurró con una seductora sonrisa. Ella rodó los ojos y giró sobre sus talones para quedar de espaldas a él. Del escritorio de Snape agarró las nuevas botellitas y las colocó en el lugar de las antetiores. Bufó molesta cuando Cedric se puso a hacer lo mismo, sólo que con las estanterías de arriba que ella no alcanzaba. Al cabo de unos minutos, la joven Thompson comprobó que Cedric volvía a ser el mismo pesado de siempre, ya que se dedicaba a molestarla con algún comentario fuera de lugar cada vez que podía. Lo bueno, pensó la castaña aliviada, es que ella había logrado ser inmune a su mirada de nuevo.

Giró nuevamente para ir en busca de más botellitas y se encontró con el joven de Hufflepuff, justo enfrente de ella, a unos pocos centímetros de distancia y con esos enigmáticos ojos grises mirándola intensamente. La castaña dio un paso atrás y su espalda golpeó la estantería. Se encontraba acorrlada entre el mueble y el joven Prefecto, quien lentamente alargó un abrazo, Noah no respiró y giró la cabeza hacia la izquierda. El brazo de Cedric se hizo paso entre el espacio que dejaba el brazo izquierdo de la joven y su cintura, apenas rozándola. Acercó un poco más su cuerpo y rápidamente se alejó. Noah lo miró interrogante y con las mejillas coloradas.

-Se te había olvidado reponer esta- dijo encogiéndose de hombros Cedric. Se dio media vuelta para dirigirse al escritorio y no pudo aguantar más y una notoria sonrisa se formó en sus labios.

La castaña respiró aliviada cuando Cedric se alejó de ella. Tal vez había podido controlar medianamente lo que ocasionaba en ella la mirada gris y pícara del joven Hufflepuff, pero definitivamente, le faltaba mucho para llegar a controlar otras cosas... pensó nerviosa.

OoOoOoOoOoO

Pasado el mediodía, varios nubarrones habían comenzado a cubrir lentamente el cielo hasta otorgarle un oscuro tono grisáceo. Unas horas más tarde una leve pero constante llovizna comenzó a caer sobre los terrenos de Hogwarts. Pero a pesar del tiempo, Cedric Diggory decidió entrenar para su próximo partido de Quidditch, en el cual tendrían que enfrentar a Gryffindor. Y si había algo que el joven de Hufflepuuf deseara con todo su corazón era ganarle a Oliver Wood y demostrarle que él también era un excelente capitán.

Después de haber estado dos horas montado en su escoba bajo la llovizna y a baja temperatura sentía cada uno de sus músculos entumecidos y un leve pinchazo en su sien derecha amenazaba con desatar un fuerte dolor de cabeza más tarde. Una vez que ingresó por el retrato de Rosenbush, el tibio calor de su Sala Común lo embargó y a medida que caminaba hasta llegar a la sala, ese cálido calor fue penetrando en su cuerpo provocándole leves escalofrios. Una vez allí, comprobó que, para suerte suya, la chimenea estaba encendida, siendo ésta la única responsable de iluminar y calentar la habitación. Dejó contra una pared su escoba junto con la embarrada y mojada capa de su uniforme de Quidditch. Continúo con la tarea de deshacerse de toda su ropa mojada y los guantes fueron los siguientes en abandonar su cuerpo y ser aventados contra el sofá. A los pocos segundos, el sweater le hizo compañía juntos con sus zapatos y medias. Se revolvió el pelo oscuro provocando que varias gotas trazaran un recorrido a lo largo de su cuello. Por último, se deshizo de su remera negra, dejando al descubierto su perfecto torso. Con la Sala Común casi totalmente en penumbras y deshabitada comenzó a desabrocharse el cinturón e iba a empezar a desprender los botones del pantalón cuando se sintió observado por unos grandes y curiosos ojos color miel. Levantó la vista cautelosamente y se sobresaltó al ver a Noah Thompson sentada detrás del escritorio mirándolo entre divertida y avergonzada, como si fuera una niña pequeña.

-Vaya que eres malo. Me estaba divirtiendo- se burló la castaña con un gran puchero en sus labios. Cedric se sonrojó violentamente. Aquella pequeña e inocente niña que había visto por unos instantes había desaparecido y ni rastros de ella quedaban.

-¿Te gusta lo que ves?- la retó el joven Diggory caminando lentamente hacia ella, Trató de disimular la incomodidad que le provocaba la mirada escrudiñante de su compañera de castigo. De repente, ya no sentía más frío.

-He visto mejores- replicó ella rápida y escuetamente-. Pero no está nada mal... Nada mal-. agregó y se mordió el labio inferior nerviosa. El moreno había reducido considerablemente la distancia que los separaba y ahora estaba a tan sólo unos pasos de ella... La joven castaña frunció el entrecejo, se suponía que era ella la que tenía que incomodarlo a él, no al revéz.

-Tan mal no debo estar... No te vi con intenciones de determe- le susurró en el oido. Para esto, Cedric había apoyado las manos en los apoyabrazos del sillón y se habia inclinado ligeramente hacia delante, acorralándo a la joven Thompson entre su cuerpo y el respaldar del mueble. Un leve escalofrío recorrió la espalda de la joven Ravenclaw y la idea de que su pequeño juego se estaba volviéndo en su contra la asustó. Meneó la cabeza y entonces pensó muy segura de sí, que no perdería en su propio juego.

-Estaba apunto de hacerlo- replicó indignada y sonrojada hasta la raiz del cabello. Una vez que salió de su momentaneo duelo interior intentó incorporarse pero Cedric no se movió de su posición. Se aclaró la garganta y continuó, ignorándo por completo la actitud seductora de su compañero de castigo-. Además, me lo debes por lo de esta mañana... Ahora, estamos a mano- dijo con rotundidad. Le hubiese gustado que su voz no temblara al principio y sonar un poco más convincente pero es que la cercania del joven Diggory la ponía nerviosa y más, en la posicióm en la que estaban: con sus rostros a pocos centímetros de distancia.

-No del todo- repuso él. Noah lo interrogó con la mirada. El susodicho sonrió para sus adentros, le encantaba poner nerviosa a su compañera: ver como sus mejillas se teñian de un leve tono rosado y comenzaba a morderse el labio inferior-. Vos estabas completamente desnuda... Pero si quieres eso se puede arreglar en un minuto- le susurró descaradamente.

De repente, comenzaba a hacer calor... Mucho calor, pensaron ambos jóvenes mientras se sostenían la mirada. Y fue en ese momento, cuando Cedric se olvidó de Cho, de Luke e incluso de Oliver y el Quidditch, y unió desesperadamente sus labios con los de la castaña., quien sin pensarlo dos veces, llevó sus manos hacia el cuello del joven Prefecto y lo atrajo más hacia ella. Cedric mordió ligeramente el labio inferior de la castaña pidiendole permiso para entrar en su boca y cuando ella accedió sin ningún reproche, él llevo su mano izquierda a la nuca de ella para profundizar aún más el beso. La joven Thompson, olvidándose de su última pizca de autocontrol, se levantó lentamente procurando no romper el beso. El joven de ojos grises giró sobre sus talones para luego ir retrocediendo lentamente hasta llegar al sillón más grande recostar a la castaña en el y él encima de ella. Las hábiles manos del joven Diggory que hasta ese entonces descansaba en la cintura de la castaña, se movieron ágiles por debajo de la camisa de ella y comenzó a acariciarle la suave piel de su cintura. Noah se estremeció ante el contacto, las manos de Cedric estaban frías y hacían que constantes escalofríos la recorrieran.

Pero, tan rápido como había empezado el beso, ella se separó. Sentía mucho calor en las mejillas y los labios hinchados. Su respiración era irregular y tenia ambas manos inmóbiles en el pecho de Cedric. Lo observó y comprobó divertida que él no estaba en mejores condiciones que ella. Una de sus manos abandonó la estrecha cintura de Noah y delineó el contorno del rostro de la joven Ravenclaw, para luego jugar con un mechón de cabello castaño que caia gracílmente sobre su rostro.

-Sabes que esto esta mal...- susurro ella. Aún así no tuvo intenciones de separarse. Cedric asintió silenciosamente. Y en el momento en que la castaña volvió a abrir la boca para seguir hablando, sus labios volvieron a encontrarse. El joven sabía que si Noah continuaba hablando, él tarde o temprano entraría en razón. Y de ninguna manera quería eso. Cuando sintió que la joven volvía a relajarse, comenzó a bajar sus labios dejándo todo un recorrido de húmedos besos hasta llegar al cuello de la joven Thompson, la cual se estremecía ante cada caricia y beso.

-Acabas de terminar con Cho...- volvió a intentar.

-Nadie tiene que enterarse... No por el momento- respondió tras proferir un leve gruñido al tener que interrumpir su trabajo.

-Pero... pero...

-Shh. Te quedaste sin argumentos, Noah- un susurró ronco salió de su garganta. La castaña se mordió el labio inferior al experimentar la extraña sensación que provocó el cálido aliento del Hufflepuff chocar contra su oído. Y esa, fue su perdición. Deseosa de recobrar el tiempo perdido buscó con desesperación los labios de Cedric y sus traviesas manos viajaron a la tan deseada espalda del chico.

-¡Cedric! ¡Cedric! ¿Qué no hay nadie aquí?

Ambos jóvenes se separaran de un salto. ¿Cómo es que Luke había conseguido entrar a su Sala Común? Se preguntó Noah mientras hacía un inútil intento de acomodarse la camisa del uniforme y un poco el cabello. Miró a Cedric y descubrió que él no se había movido de su lugar, ni se había colocado la remera... Estaba inmóvil enfrente del pasillo, por el cual a los pocos segundos apareció el joven de ojos verdes portando una gran sonrisa en el rostro. En ese momento, Cedric pensó que Luke no podía ser más oportuno, pero en lugar de relajar sus facciones ante la llegada de su amigo, su rostro continuó serio... Acababa de recordar la conversación que había tenido con su amigo durante la clase de Pociones.

-¡Bombón! Ya te extrañaba- saludo con una encantadora sonrisa a la cual, Noah respondió torpemente. El joven se acercó hasta ella hasta que le dio un suave beso cerca de la comisura de sus labios.

Noah pestañó confundida varias veces. No podía creer que Luke continuara con las insinuaciones y refiriéndose a ella por medio de apodos. La joven Ravenclaw esta cien por ciento segura de que el comportamiento de Luke era por los varios litros de alcohol que había bebido, previo a que ella lo encontrara. Pero al parecer, no era así.

La Sala Común quedó inmersa en silencio. Cedric no había dicho ni una palabra desde la inesperada llegada de su amigo y Noah miraba a Luke y luego a Cedric repetitivas veces esperando que alguno de los dos dijera algo. Por su parte, Luke observó que el joven Diggory no llevaba puesta su camisa y ante eso, su ceño se frunció.

-¿Interrumpí algo? Siento ser tan corta mambo- dijo. Su sonrisa podía darle un aspecto divertido, pero sus ojos verdes decían todo lo contrario. Había cierto recelo en ellos.

-Absolutamente nada- replicó Cedric sonriéndo de lado.

-¿Cómo supiste la contraseña?- preguntó la castaña cambiándo el tema de conversación.

-Anoche escuché cuando se la dijiste al viejo del retrato, bombón. Pensé que podría serme útil en el futuro.

-¿Cuántas más reglas piensas seguir rompiendo, Ventury?- le recriminó poniendo sus brazos en jarra.

-¿Podrías dejarnos solos, Thompson?- preguntó Cedric, hablando por primera vez desde que el joven Ventury había llegado. La susodicha lo miró durante unos segundos pero terminó accediéndo un poco contrariada. Se despidió de ambos y salió rumbo al Gran Salón.

Luke siguió cuidadosamente cada movimiento de la castaña hasta que ésta desapareció por el retrato. Se desordenó el cabello castaño y se dejó caer en el sillón.

-Tienes suerte Cedric- dijo con cierto tono amargo en la voz-. Siempre supe que ella tarde o temprano caería a tus pies-. El susodicho no dijo nada, agarró su remera tras ponérsela, sólo se sentó al lado de su amigo.

-Entre ella y yo... no pasó nada- afirmó el joven de ojos grises mirando cómo el fuego encantado consumía lentamente la madera.

-Un beso ya es algo- susurró tan bajo que Cedric dudó si de verdad había hablado o había sido producto de su imaginación-. Por eso, te dejo el camino libre- dijo y enseguida se levantó de un salto- ¡Vamos a cenar!- agregó.

-Buen chiste Luke, tu nunca renuncias a una chica- repuso Cedric frunciéndo el entrecejo-. Me porté como un estúpido con Noah hace dos años, es tu turno ahora.

-Sí, pero a ella le gustas... desde siempre. Yo no tengo oportunidad...- terminó la frase en un susurró, como si las últimas palabras se las hubiese dicho a él mismo.

-Luke...

-Si, ya sé. Soy lo mejor, no sabes que harías sin mi bla bla bla... No te pongas cariñoso Cedric. Esto me lo voy a cobrar...- bromeó. Una autentica sonrisa apareció en los labios de ambos chicos. Se miraron con complicidad y soltaron una sonora carcajada.

-Gracias.

-No hay problema, amigo. Vamos por algo de comida- dijo. Ambos jóvenes comenzaron a caminar rumbo al Gran Salón entre risas y charla. Cuando llegaron frente a la gran puerta doble ésta se abrió por sí sola y por ella apareció Noah, quien le sonrió a ambos y comenzó a caminar por el mismo pasillo por el cual segundos antes habían llegado los chicos-. Eso si, no esperes que deje de llamarla bombón o tener sueños con ella-. Río divetido y antes de que Cedric pudiese reaccionar ingresó al Gran Salón y se dirigió rápidamente a la mesa de Hufflepuff.

El joven Prefecto negó con la cabeza. Luke Ventury nunca cambiaría: siempre sería el mujeriego de siempre, pero un gran amigo, quien sabía que la amistad que mantenía con Cedric desde que eran pequeños era demasiado valiosa como para perderla por un problema de faldas. Y eso, era algo que Cedric Diggory valoraba y mucho.

Un leve pinchazo en la sien y un repentino cansancio lo invadió ni bien atrevezó la puerta y se abrió paso hasta la mesa de Hufflepuff donde Luke lo esperaba. Sin entender muy bien la razón, un extraño deseo de estar en su cama tapado hasta la cabeza lo embargó.

-Ya tenemos todo organizado para tu cumpleaños, Cedric- le dijo Jack ni bien el moreno se dejó caer con pesades entre él y Luke.

-¡Arriba ese ánimo! No se cumplen diesiciete años todos los días- fue el turno de Luke de hablar esa vez. Y enviándole una sugerente mirada a Jack y luego a Cedric agregó con voz misteriosa-. Y eso hay que celebrarlo a lo grande.

Cedric no dijo nada. El dolor de cabeza que tenía no lo dejaba pensar con claridad. De lo que si estaba muy seguro, es que Luke era un experto en organizar fiestas... las cuales, dejaban mucho de que hablar.

Continuará...

Hola a Todos! Si es que después de tantos años sigue habiendo gente leyendo esto :( Se que no puedo ni intentar disculparme por haberme tardado años en actualizar pero atravecé una epata en la que estaba totalmente trabada y nada de lo que escribia me gustaba. Y hace unos dias, entre de nuevo a mi cuenta y leí aquellos maravillosos reviews que me dejaron y sentí que debía intentar seguir con esta historia. Se que no hay excusa que valga la pena, pero bueno como mínimo les debía una explicación. Lamento muchisimo haberlos dejado esperando pero bueno, si es que alguno continua visitando este capítulo se los dedico a todos aquellos que leyeron y siguieron mi fic!

Bueno, hablemos del capítulo... ¿Qué les ha parecido? Espero les haya gustado, me divertí escribiendo ciertas partes jaja. Lo mejor de todo, está por venir. ¿Que pasará con Cedric y Noah ahora? ¿Y la fiesta de Cedric? ¿Y el partido contra Gryffindor? Vieron, apareció Oliver Wood! Y para fastidiar a nuestro Hufflepuff favorito, me encanta! jajaja...

Bueno, espero no tardar tanto en actualizar, y si lo hago, les doy permiso de que me peguen jajaja!
Nos estamos leyendo pronto!
Besos!
Rakuu..