CASO 1/7

UN SIMPLE PASEO

NOTA: Los personajes de league of legends no son míos, pertenecen a una empresa llamada riot games que tiene su propio universo con estos personajes. Esto tan solo es un fanfiction creado por un usuario adorador de las obras de riot games pero con una opinión muy diferente a lo que se respecta presentado por la empresa creadora del juego.

IMPORTANTE: a partir de ahora, los pensamientos los haré con los signos de () por qué cada vez que pongo ''''' hay una comilla que me sale mal y no se arreglarlo y paso de buscar como hacerlo, solo eso.

IDEA PARA TODOS Y DETALLE IMPORTANTE SOBRE LA PAREJA PRINCIPAL: ¿Qué os parece crear vosotros una situación? como mucho o casi ninguno se podra haber dado cuenta, este fic no esta del todo organizado y mucho contenido surge de la nada. Por eso y por que pienso que sería emocionante ver vuestras ideas, quería proponeros participar en el fic, añadiendo cierta situación con algunos de los personajes ya presentados, aparte de que podéis presentar vosotros mismos algún personaje si surge una buena idea.

Por ejemplo; tengo planeado añadir a jayce y ese sería un buen momento para una de vuestras ideas creativas (si es buena, claro)

En fin, si os apetece participar en ello y tenéis una muy buena situación que incluir a la historia, enviarmela por mensaje privado y añadiré tanto vuestra participación como vuestro nick en mención de honor y si no tenéis nick, diré que a sido de la persona que me la a enviado pero anonima.

REVELACIONES 1/2 | UN SIMPLE PASEO

— Desembucha — replica Katarina con enfado.

Lux niega con la cabeza mientras mantiene sus manos pegadas a su boca como si fuera parte de ellas.

— Oye ricitos de oro, tenemos mucho trabajo que hacer y tú más que yo, hay que arreglar la casa, el gimnasio y… El sofá, pero no lo haremos hasta que no me digas lo que quiero oir — Exigió Katarina.

La mujer de bellos rojos hablaba desde uno de los sofás en el salón de la casa, con los brazos y piernas cruzadas y mirada decidida hacia su pareja que la observaba en el otro asustada, de cuclillas y con las manos pegadas a sus labios.

— ¡E dicho que hables! — gritó La pelirroja con rabia.

Sin embargo La rubia no hablaba y eso hacía que los nervios de la mujer de ojos esmeraldas se incrementarán cada vez más.

— De acuerdo, si quieres por las malas, por las malas serán — Amenazó La noxiana retirándose.

Katarina se fue al cuarto de ambas y al pasar unos minutos volvió, cuando lo hizo, fue junto a varios libros, 4 para ser correctos.

— Espera… Kat ¿no serán lo que creo que es? — hablo por fin Luxanna.

Katarina sonrió por el comentario de la rubia, si algo sabía hacer bastante bien aparte de descuartizar a cualquier ser vivo, era irritar a su novia.

Katarina se sienta de nuevo en el sofá y deja los libros a su lado, introdujo la mano dentro de sus pantaloncillos mañaneros y sacó un mechero, el cual coloca sobre la mesilla de cristal entre los dos sofás.

La pelirroja recoge el primer libro de color azul y lo abre.

— Owww, mira que monada, tu cuando eras pequeña, todo un angelito… ¡Oh! ¡esta es genial! tu de niña jugando con tus poderes para flotar — Katarina se ríe un poco de la imagen — Que feliz te ves — La de ojos esmeraldas siguió observando las fotos mientras Lux la miraba con nervios e inseguridad.

— WoW, tu primera vez… Siendo coronada oficialmente princesa, que impresionante… ¡HA! ¡esta me encanta! — Katarina da media vuelta al libro el cual era claramente un álbum de fotos sobre el pasado de Lux — Tu abrazada a tu hermanito y a tu amiga amante de los pájaros, me pregunto cómo tomaste estas fotos ¿fue a través de magia verdad? Como no — supuso La pelirroja.

Katarina cerro el libro de golpe y cogio el mechero sobre la mesa, lo encendió y lo aproximó al libro.

— ¡Dilo! — Exigió Katarina.

Lux quiso hablar, lanzarse al álbum y detener la locura de la pelirroja pero se tragó sus palabras.

— Como quieras — Katarina rodeo el álbum con el mechero, dejándolo sobre la mesilla de cristal para evitar un accidente y este en apenas unos segundos ya ardía por completo.

Katarina recoge otro álbum, esta vez marrón y coloca el mechero sobre la mesa, abre el álbum y muestra una mueca de sorpresa que no se esperaba.

— WoW ¿un álbum de fotos como profesora? increíble, cariño — Katarina paso las páginas, fijándose en cada foto que pasaba.

— Hmm, tus alumnos parecen quererte mucho, diría que hasta demasiado, tienes hasta una foto con varias y varios alumnos llenandote de besos en los nudillos, debería pasarme por tu colegio alguna vez para aclarar… Digo, aclararme algunas cosas — Ideo Katarina con desconfianza.

Katarina cerró el libro de golpe y volvió a recoger el mechero sobre la mesilla, encendiendolo en el paso.

— ¿Te suena? Deja Vu querida, ya sabes que tienes que hacer para impedirlo — Explico la pelirroja guiñandole un ojo a la rubia que ahora la miraba con enfado y tristeza al mismo tiempo.

Katarina al ver que Lux no hablaba, decidió repetir el proceso del anterior libro y dejarlo ardiendo en la mesilla de cristal.

Katarina recogió otro álbum, esta vez amarillo y abrió este.

— Interesante, hay muchas cosas en este de las cuales me gustaría discutir contigo — Katarina enseña el interior del álbum, dejando ver varias fotos de Sivir y Lux juntas jugando a varios juegos o haciendo alguna actividad en bastante cercanía.

— se os ve muy juntas a las dos, bastante felices para tener un solo año de relación en amistad — Katarina se mordía la lengua por dentro mientras enseñaba las fotos en la cara de la rubia que miraba entre lágrimas las fotos con su mejor amiga.

— Tal vez este no creo que surja efecto, o tal vez si, pero ahora mismo quiero comprobar si aún soy yo lo que más te importa — Dijo Katarina tirando el libro al suelo.

La pelirroja cogio el ultimo libro que era de color negro, adornado con pequeñas siluetas rojas y botones dorados.

— Nuestro querido álbum de recuerdos… — Los ojos de Luxanna se abrieron como platos al escuchar las palabras de Katarina.

— Kat, te estás pasando — Lux e ignorada.

Katarina abrió el libro y observó con ojos nostálgicos a este.

— Mira — Da media vuelta al libro para que Lux lo vea — Esta eres tu invocando la cámara de luz que nos sacó la foto, una foto de una cámara mágica que fotografía otra cámara mágica, que irónico —

Katarina pasa página.

— ¿Y esta? no recuerdo haberme tomado esta — Enseña una foto de ella dormida en ropa interior de lenceria negra — Lux, ¿de donde salio esta foto? — Lux apartó la mirada.

Katarina volvió a mirar el libro, pasando algunas cuantas páginas mientras sonrisas venían y salían de su rostro a medida que avanzaba

— Me acuerdo de esta, fue increíble, tu luchando contra mi para que me fuera de noxus, no me puedo creer que estuvieras batallando y tomando una foto a la vez de esa situación... ¿Por acaso no habrás hecho una foto de la última parte de esta lucha, verdad? — Katarina pasa una pagina mas — Genial, la hay, me la quedo… — Katarina saca la foto del álbum y se la guarda en el escote — Como recuerdo de algo hermoso después de vencerte y destrozar tu ropa — Katarina le guiña un ojo.

La pelirroja cierra el libro y acerca el mechero a este encendido, listo para hacerlo arder como a los otros.

Pero para su sorpresa, Lux salto sobre el libro agarrándose a él como si su vida no fuera más que un simple escudo para ese libro.

— ¡No! ¡son los recuerdos más valiosos que tengo, no quiero perder nada! — Grito Lux llorando, aferrada como hierro fundido al libro.

Katarina no pudo ocultar un sonrojo que se plantó en su rostro al oír a la rubia, no esperaba una reacción tan espontánea de su novia.

— ¡Te lo diré! ¡te lo diré! ¡pero por favor, no quemes lo que es más apreciado para mi! — Suplicaba la rubia con lágrimas y tonos rotos.

Katarina no quería acabar con ese resultado que parecía lastimar más que intimar a su novia, pero era su oportunidad y no la dejaría escapar.

La pelirroja se levanta y marcha a la cocina de la casa. Un minuto después aparece de nuevo con una jarra llena de agua y la tira por encima de los libros quemados, también tira un poco encima de Lux, que parecía estar dormida con el libro entre las manos echada en el sofa.

— Vamos, habla — Katarina se sentó en el otro sofá.

Lux dejó de lloriquear, limpiándose las lágrimas como podía con sus brazos sin soltar el libro de sus manos con miedo a que Katarina se lo quitara.

— ¿Qué es lo que quieres? ¿Es solo por ella? ¿ibas a quemar algo tan maravilloso y valioso para mi por ella? — Pregunto Lux con temor.

— Sabes perfectamente lo que quiero pero si esto te pone más tranquila, ya mire esos albumes hace mucho tiempo atrás, tengo varias copias de cada uno ya que se que eres de las que pierden sus cosas a la mínima — Respondió aburrida La ojos verdes.

Lux cambio su expresión de tristeza a sorpresa en un santiamén y de sorpresa a enfado.

— Eres cruel… Muy cruel… ¿Pues sabes que? no te dire nada — Reclamó la rubia en defensa.

— Pero siempre puedo cambiar de opinión y librarme de esas copias, tu decides — Contesto Katarina sonriendo victoriosa de su debate contra la Demaciana.

Lux bufo del fastidio y soltó el libro negro sobre el sofá.

— Ahora lo que quiero ¿Quién es aquella persona? — Pregunto Katarina aun cabreada.

— Sighn… Esa persona que viste… Era Sivir — Respondió Luxanna con desgana.

Katarina la miró extrañada, no creyendo en la respuesta tan obvia de Lux.

— Sabes muy bien a lo que me refiero, así que te lo preguntare otra vez ¿Quién es o era aquella persona? — Volvió a preguntar Katarina con más énfasis.

— Te lo acabo de decir, es Sivir, pero no es la Sivir que conoces, esa es la auténtica Sivir — Respondió Lux dejando aún más extrañada a La pelirroja.

— ¿Como? ¿La auténtica Sivir? ¿acaso me estás tomando el pelo? ¿cómo va a ser Sivir esa mujer? digo mujer y no chica por obvias diferencias — Preguntó Katarina sin creer a Lux.

— Y estas en todo lo cierto, ella es toda una mujer, pero no lo es siempre… Es un asunto algo largo — Contestó la de ojos azules claros

— Tengo todo el tiempo del mundo, hay cerveza de sobra en la nevera y tengo unos bonitos ojos azules delante de mí, los cuales me podía pasar vidas enteras mirándolos, así que adelante, cuenta sin miedo — Comentó Katarina en tono sarcástico.

Lux cierra los ojos durante varios segundos y hecha un largo suspiro, abre los ojos de nuevo y respira profundo.

— Sivir es la mujer que viste en aquel momento, solo que… ¡Es muy complicado de explicar! — Lux se detiene a coger aire — Ella es así, y podría ser así todo el rato si no fuera por mi, es juguetona, confiada, temeraria, cruel… Incluso más que tu — Katarina arquea una ceja al escuchar esto — Básicamente es la famosa mercenaria temida y admirada de la que tanto se habla en Shurima, es la persona que pensamos que es cuando escuchamos de ella por primera vez, todo lo que tu crees que ella era como mercenaria, aún lo es — Explicó Lux con algo de dificultad.

— En resumidas cuentas, es como yo, pero segun tu, mucho mejor — Resumió Katarina a Lux que la miro con fastidio.

— ¡No! nunca dije eso, solo que es más… Cruel, no lo malinterpretes, para mi solo existe alguien genial y perfecta en este mundo — Se defendió Lux.

— Me pregunto quien sera — Dudo Katarina.

— Cállate… — Respondió Lux apartando la mirada a las ventanas.

Katarina suspiro y se movió de donde estaba al otro sofá en que se sentaba Lux, se posiciono a su lado y la acorralo entre sus brazos.

— Si esa mujer que vi ayer por la noche era Sivir ¿Quien es esta chica que tenemos viviendo en nuestra casa? — Preguntó La oji verde curiosa.

Lux se acomodo entre los brazos de Katarina, acariciando el pelo rojizo de esta que caía sobre su rostro.

— Cuando la conocí, no te dije nada, pensaba que iba a ser una conocida más interesante que entregaba las pizzas, pero tras relacionarme un poco con la auténtica Sivir, note que esta necesitaba ayuda — Lux medita sobre ello un segundo — Bueno, en realidad no lo note, me lo pregunto de forma discreta — Explicó Lux con cuidado.

Katarina golpeó con el índice la frente de Lux, quien puso una mueca de molestia.

— Me dijiste que os conocéis desde hace mucho cuando hiciste una expedición a Shurima, temo que deberé comprar una fusta para regañarte este año — Bromeo Katarina.

— ¿Ibas a dejar que una desconocida que conocí unos cuantos pares de veces, viviese junto a nosotras sin haberla visto antes en ningún momento de mi vida? — Pregunto Lux.

— Buen punto, continúa — Le pidió La pelirroja.

— El caso es que Sivir una vez me pregunto cómo conseguía ser aceptada de forma tan fácil entre los demás, sin apartarse de mí sabiendo de mi capacidad mágica o de mi relación con mi reino; le dije que simplemente me olvidaba de quién era antes de ser una soldado y de mis malos ratos participando en lo que realmente no deseaba del todo, que tan solo recordaba momentos felices y divertidos de mi vida y eso ayudaba a tener una constante sonrisa que era aceptada por los demás — Explicó Lux en un largo argumento.

— ¿Entonces la persona que tenemos viviendo con nosotros, es la chica que hubiera sido Sivir si nunca hubiera hecho cosas malas en su vida? — Pregunto Katarina desconfiada sobre la teoría de la rubia.

— Posiblemente, nunca llegue a preguntarle de su pasado, me parecía algo que ella no quería recordar, ahora mismo cree muchas cosas de su pasado que en realidad son mentiras, cree que su madre es una mujer llamada Setaka que fue una emperadora que murió hace no se cuantos siglos atrás y que el actual emperador de Shurima es su tío, que le quiere ofrecer dinero y una vida de gloria cuando en realidad ese solo la quiere usar para revivir su nación, parte de eso es culpa mía, siempre le decía que fuese a Shurima con su único familiar para vivir una vida más plena, pero siempre se negaba, tal vez sea buena idea pero quiero que vaya porque así se sentirá menos… Pérdida — Respondió Lux.

Katarina soltó un breve suspiro, beso la frente de Lux y estiró sus brazos hacia atrás.

— Ya veo, es algo extraño y difícil de digerir, aunque colando cosas con otras, tiene mucho sentido, pero sigo sin entender por que su yo verdadero surgió ayer — Aportó Katarina recordando los hechos del día anterior.

— Esa no es la primera vez que a pasado, cuando come fresas o está expuesta mucho rato a un olor similar, vuelve en sí, cuando la conocí, me dijo que las fresas eran su comida favorita y que podría estar encarcelada toda la vida que mientras le dieran fresas, poco le iba a importar — Volvió a explicar Lux.

— Parecen ser su única forma de volver ¿Y después de comerlas, se queda así para siempre hasta que vuelve a olvidar? — Pregunto Katarina.

— No, cuando a pasado, muchas veces he visto cosas que no podrías creer de las que es capaz, tengo más de veinte números desconocidos en mi Reloj que me preguntan por ella, pero todo se acaba pasado un día o tan solo unas cuantas horas, eso ocurre con una sola fresa, imaginate un paquete entero — Respondió Lux con tranquilidad.

— ¿Y la falsa Sivir no es consciente de lo que está haciendo o lo que ha hecho? — Pregunto Katarina con cada vez más curiosidad.

— No, siempre le pregunto si se acuerda de lo que hizo al comer una fresa, pero siempre obtengo la misma respuesta; No tengo ni idea — Contestó Lux recordando los momentos extraños con su amiga.

Lux suspiro cansada pero aliviada, soportaba la carga de ser la única en saber de Sivir pero ahora que se lo dijo a Katarina, se siente un poco más ligera.

— Ahora vamos, tenemos que limpiar todo este desastre, y no trates de ponerle la culpa a Sivir, sabes que hemos sido nosotras — Comentó Lux levantandose del sofa.

— Si, si, lo que tu digas señora Crownguard… Por cierto, dijiste que ella volvía a ser la misma cuando comía fresas, ayer se comió un paquete entero de la nevera ¿estará bien? — Pregunto Katarina.

Lux, que estaba recogiendo la basura por el suelo, cuando Katarina comentó sobre el paquete de fresas, dejó caer todo lo recogido y abrió los ojos como platos.

— Por favor… Que tenga efecto Pausa — Suplico Lux al cielo.

— ¿Efecto pausa? ¿qué diantres es eso? — Pregunto Katarina acercándose a Lux.

— A veces cuando come una fresa, el efecto de traer de vuelta a la auténtica Sivir, tarda en surgir — Explicó Lux preocupada.

Katarina sonrió ante la respuesta de Lux. Llevaba pidiendo algo interesante desde que pillaron su ring público y al parecer, sus súplicas se habían escuchado.

— ¿Y donde se supone que está ahora esa… Niña o mujer? — Pregunto Katarina.

Mientras Katarina bebía algo por el balcón de su casa en cuanto Lux limpiaba más rápida que los robots modernos caseros, Sivir se hallaba circulando a varios kilómetros lejos de ellas, junto a su compañera superior.

Sivir andaba junto a su superior por unas calles públicas de la ciudad bastante cuidadas y aparentemente inofensivas como protegidas, aunque la presencia de la superior del traje futurista parecía asustar a los circundantes.

La zona era moderna como casi toda la ciudad pero se alejaba de la moda Cyberpunk de los barrios bajos, algo que Sivir agradece ya que odiaba pasarlo mal en lugares peligrosos, aún más ahora que hace patrulla como becaria policía.

La morena de pelos celestes toca el hombro de la superior pero esta no detiene su marcha pero si se gira un poco la cabeza a verla.

— Oye ¿no te molesta que te miren de esa forma? — Pregunto Sivir con clara preocupación en su rostro por su superior.

— ¿A qué te refieres? — Respondió la superior con otra pregunta.

La mujer del traje de carbono volvió su mirada hacia al frente, ignorando el hecho de que Sivir estuviera detrás. La celestina se sorprendía de la atención que ponía su compañera superior en un simple paseo tranquilo sin ajetreo, era algo de admirar.

— Pues… A las personas, te miran con miedo y temor, como si les fueras a hacer algo… Oye qué es esto que tienes en tu espalda, son como dos bultitos pequeños muy curiosos — Sivir estaba por tocar dos bultos que tenía su compañera en la parte dorsal de su traje.

— ¡Espera, no toques ahí! — Advirtió la superior algo tarde.

Sivir tocó la espalda de su compañera y de ella salieron dos enormes cápsulas blancas con destellos de energía azul que echaron a Sivir al suelo.

— ¡Joder! ¿tenias eso metido dentro todo este rato? — Preguntaba Sivir impresionada desde el suelo.

La superior se dio la vuelta y miró a Sivir, no se podían ver los ojos de quien fuera que estuviera adentro pero Sivir sintió una clavada punzante en sus globos oculares, deduciendo que miraba a sus ojos con no mucha felicidad.

La superior hizo un gesto extraño con los hombros y las enormes dos cápsulas que antes estaban, ahora se habían esfumado otra vez hacia dentro del traje de carbono. La mujer del traje miro a sivir y le cedió la mano, La morena tardo un poco en agarrarla de la mano ante la duda del momento, pero lo hizo y su compañera la subió de un tirón casi haciéndola caer de frente.

— ¡eh! Cuidado — Se quejó Sivir.

— Yo no tengo problemas con que me miren así, estoy acostumbrada, y la próxima vez que me vayas a tocar, avisame — Comentó La superior volviendo a la marcha sobre la patrulla.

Sivir Dejó pasar la oportunidad de hablar más con su compañera, pues le acababa de hacer quedar en vergüenza llamando la atención de todos al tocar su espalda ¿pero cómo iba ella a saberlo? Solo dejo que todo continuara en silencio.

— (Que calor… ¿Por que hace tanto calor en pleno otoño? encima voy con mi uniforme de repartidora) Se preguntaba Sivir.

Entonces Sivir se fijó por donde estaba patrullando ahora mismo, era una zona industrial, un lugar donde el calor era constante y el trabajo perdurabá sin descanso tanto por humanos como por máquinas y otros seres.

— ¿Por que estamos pasando por la- Sivir se detiene en pausa atrás de su compañera que no la miro en ningún momento.

Pero los oídos cibernéticos de la superior parecían que captaron la falta de pisadas de Sivir, entonces la mujer del traje se dio la vuelta y tras ella ya no estaba Sivir.

— ¿Becaria? Becaria, no puedes haberse esfumado tan rápido en tan poco tiempo, se que estas escondida — Decía la del traje en alto buscando algún rastro de Sivir.

La mujer del traje se puso a rastrear la zona con su escáner de seres vivos implementado en su casco pero no encontró rastro de Sivir, miro a todas direcciones pero ni mísera pista de ella había quedado.

El largo silencio que solo era interrumpido por el sonido maquinario de las industrias, indicaba a la agente que Sivir había cometido la mayor estupidez cerca de un policía. Se había escapado.

— Solo empeoraras esto, tu condena se alargará y tu servicio al cuerpo ya no será necesario con esta infracción, sal si no quieres que eso suceda — Amenazó la superior sin ningún efecto siguiente.

La amenaza no había funcionado y la molestia de tener a una compañera perdida en su tiempo de trabajo, estaba enfureciendo a la mujer del traje de carbono.

— Como quieras, acabaré la patrulla e informaré acerca de esto, las consecuencias que sufras no seran mi preocupación — Informó la novata antes de continuar su marcha a la patrulla.

Pero sin darse cuenta, la novata fue agarrada por las espalda con una mano en su abdomen y otro en sus glúteo.

— (Violadores… Ahora entiendo los accidentes por esta zona, es perfecta para hacer semejante cosa, oscura y con mentes ocupadas en lo suyo) — Pensó la agente con rapidez.

La agente de carbono se movió fugaz como una bala y se posiciono tras el acosador para apresarle las manos pero se detuvo al ver la cara de su… Acosadora.

— Hola encanto, perdon por el pequeño susto que te di — Saludo Sivir con picardía en su voz.

La agente, no se enfadó o se molesto con Sivir, que se aproximaba a ella con lentitud y sonrisa de picardía, estaba sorprendida, bastante sorprendida.

— Oh, que ganas de librarme de este puto calor ¿tu no sufres ahí dentro? — Sivir golpea el casco de la agente tres veces.

Sivir no obtuvo respuesta, tan solo un silencio profundo por parte de su compañera que se veía sorprendida.

— Aunque no me sorprendería que tuvieses un sistema de aire acondicionado por dentro, a saber, no conozco tu vida y ni me interesa pero admito que ese traje me da curiosidad — Comento Sivir dejando un beso sobre el casco de su superior.

La agente del traje sujeto el hombro de Sivir, llevando esta cerca de sí.

— Te ves diferente, más alta, tu voz es más ronca, tu cuerpo más notable, te ves más… — La agente analizaba con intensidad a la mujer que ahora veía frente a ella.

— Más sexy, más atractiva, más llamativa, más bombom, más genial, más todo, lo sé, me lo suelen decir mucho cuando no soy esa mocosa — Completo Sivir.

— Te ves igual que… Dejalo ¿Por que te acercaste de esa manera a mi? podría haberte herido si no fueras mi acompañante — Preguntó la agente.

Sivir se apoyó con los brazos rodeando el cuello de la agente.

— Te vi muy fría y quise contagiarme un poco de ese frescor, toque tu cuerpo sin ''pensarlo demasiado'' — Respondió Sivir en un tono suave mientras soltaba a la agente.

La agente se liberó del agarre de Sivir, pasando su cabeza por debajo de sus brazos y se paró frente a esta con la mirada del casco fijo a los ojos de Sivir.

— ¿Que? ¿Soy demasiado para ti? — Pregunto Siviri sarcástica.

La agente alzó su mano hasta tocar la mejilla de Sivir, que al ver la mano de su compañera acercarse a ella, inclinó su cabeza a su palma.

— ¿Uhum? — decía Sivir sonriente.

— Eres tal como ella… — Comentó la agente a Sivir que giró un poco su cabeza y puso una mueca de duda ante el comentario de su superior.

— Aham, escucha, no es por nada pero poco me interesan tus recuerdos maternos o ex-novias, tengo una condena como becaria de policía que cumplir ¿te importa si continuamos para que me pueda ir lejos de la ley lo más rápido que pueda? — Pregunto Sivir en un tono borde.

— Hasta tienes su mismo tono y manera de hablar… — Siguió comentando la agente haciendo caso omiso a las palabras de Sivir.

Sivir hecho un leve suspiro de fastidio, no comprendía la situación y poco le importaba el comprenderla, solo quería seguir haciendo su trabajo obligatorio.

No muy lejos de donde se encontraban la agente y la becaria, Sivir pudo apreciar a una persona que parecía estar en problemas.

— Aquel sujeto de allí no tiene aspecto de tener un buen día — Comentó Sivir.

— Tus ojos ahora son más claros, tal como… — Pero la agente seguía hablando a solas.

— Estas peor que yo cuando no soy yo — Sivir se retiró de la palma de la agente donde tenía la cabeza apoyada y corrió hacia el lugar donde avistó la persona en problemas, cuando más se acercaba más podía apreciar que era una mujer de edad adulta joven siendo atacada por un hombre que le intentaba quitar el bolso.

Entonces Sivir aceleró al máximo para llegar hasta donde la mujer.

— ¡Oye tu! ¡desgraciado hijo de perra! ¡suelta ese bolso ahora! — Le exigió Sivir alzando la voz cuanto más se acercaba al ladrón.

El hombre al escuchar a Sivir y ver que se acercaba, cogió el bolso de la mujer, dándole una patada en el estómago a esta y saliendo corriendo como un cobarde por un callejón hasta desaparecer de la vista de la Shurimana.

La celestina se acercó lo más rápido que pudo a la mujer y recogió esta del suelo entre brazos.

— Ese fue un golpe sucio… Asquerosa rata — Comentó Sivir mirando a la mujer que le costaba coger aire.

Sivir no pudo apreciar el rostro o cuerpo de la mujer al estar vestida con un largo vestido blanco y lo que parecía ser un visor del mismo color extraño que solo mostraba la boca.

— ¿Es que ahora está de moda eso de ocultar la cara? — Preguntó con sarcasmo.

Sivir presiono un poco el pecho de la mujer, haciendo más fácil que ésta recuperara el aire perdido de la patada recibida.

— ¿Eh? ¿Yo? Mi estómago… — Decía la mujer desorientada.

— Respira con tranquilidad, no trates de forzarte, solo te dolera mas — Le apoyaba Sivir.

La mujer tardó unos segundos en recuperarse pero pudo coger todo el aire perdido por el golpe pasadas unas cuantas respiraciones.

— ¿Mejor? — Pregunto Sivir dejando que a la mujer sobre el asfalto.

— Si… Creo que si… Y… ¿Y mi bolso? — La mujer se levantó asustada y en pánico, buscaba su bolso por el suelo sin éxito y Sivir veía divertida a esta.

— ¿Donde? ¿dónde está mi bolso? — Preguntó la mujer con nervios.

Sivir se puso de pie y salió corriendo por el mismo sitio que en el ladrón había huido.

— ¡Dame cinco minutos y te lo traigo intacto! — Le Gritaba ya corriendo lejos.

La celestina siguió corriendo hasta que perdió de vista a la mujer que había tras ella al mirar atrás, tal vez no fuera buena idea buscar al ladrón sin saber exactamente dónde fue pero la mujer se veía desesperada y como becaria de policía, era su oportunidad.

— ¡Maldición! ¿a dónde fue ese malnacido? ¿No podía simplemente haberse peleado conmigo? no quiero perder el tiempo buscando algo que me da igual — Se quejó La celestina.

Sivir al no ver más al ladrón, dedujo que este se había escapado. Estaba por dar media vuelta y darle la mala noticia a la mujer pero entonces escuchó el sonido de un impacto agudo a su cercanía, miro de donde provenía el ruido y era de un callejón sin salida, con muchas puertas de almacenes y contenedores de basura.

— (Ya veo, veo veo, ratita ratita, sal de donde estes y enseña tu colita) — Sivir avanzó por el callejón sin salida.

— (Que peste… ¿No podía haberse escondido en una perfumería?) — Bromeo pensativa.

Sivir se aproximaba más al final del callejón y no daba con el rastro del ladrón. Escucho un ruido tras ella y se giró de inmediato a verlo pero solo eran unas simples ratas y ratones. Solo le quedaba un sitio por mirar, los contenedores.

— Muy bien, pedazo de estiercol, me alegra saber que encontraste el origen de tu vida pero ese bolso no pertenece a tu generación de contenedores, sal de de donde estes y dámelo…. O tendrás que darmelo por las malas y digo que me lo darás por que sera así, me lo darás e incluso suplicaras para que lo coja — Sivir se aproximo al primer contenedor de basura, el cual era el que más peste impulsaba.

Con rapidez, abrió el contenedor y miró adentro para sorprender al ladrón, pero dentro no había nada más que puras bolsas malolientes y desgastadas que parecían haber estado allí semanas.

— Asqueroso… — Dijo Sivir cerrando el primer contendor.

La celestina se aproximó al segundo y repite el mismo proceso que con el otro, con rapidez y sorpresa miro dentro pero el resultado fue igual que el otro, solo que esta vez estaba más vacío.

— Al menos este no hace que me entren ganas de vomitar — Comentó Sivir cerrando el segundo contenedor.

La shurimana se aproximó al tercero y último de todos e iba a repetir el mismo movimiento con este. Lo abrió pero no le dio tiempo a mirar pues recibió un golpe directo en la cara que la empujó pasos atrás.

Sivir se frotó los ojos y miró al frente, viendo como el ladrón salía de su escondite.

— ¡Al fin! Por fin te decidiste salir de tu hábitat natural, ahora vamos, sé un buen perro vagabundo y pídemelo — Le pidió Sivir de buenas maneras al ladrón que la ignoro totalmente saliendo por patas.

— ¿¡Que!? ¿te vas a echar a correr? no pensé que fueras tan cobarde e inútil como para robarle un bolso a una dama y encima echar a correr como una niñita ¿te haces llamar hombre? ¡eres un simple chiste! — Le gritaba Sivir riéndose de la cara del ladrón.

El ladrón se detuvo, se dio media vuelta y se acercó a Sivir, manteniendo una distancia notable contra ella.

— ¿Que me as dicho perra? ¿acaso sabes con quien estas hablando? Retira esas palabras antes de que te arrepientas — Le amenazó el ladrón.

— ¿Arrepentirme? de los veinte y nueve años que tengo con vida, solo me e arrepentido de dos cosas; de dejar todo mi dinero atrás y dejar que una niña me controle, si crees que voy a añadir que te haya dicho la verdad a la cara en mi lista, lo llevas claro, ahora quítate esa bonita lana negra de tu cabeza y déjame ver a quien le voy a partir la cara — Le contestó Sivir con sarcasmo.

Sivir se puso en una posición con las piernas flexionadas y brazos al frente superior como defensa, esperando cualquier movimiento del ladrón.

— Como quieras señorita, me parece una pena tener que hacerle esto pero en fin, creo que te has pasado y debo ponerme a la altura así que te dire lo que haremos, tú vas a ser destrozada aquí mismo, y luego yo y mis compañeros disfrutaremos de todo lo que nos puedas ofrecer — amenazó el hombre.

El ladrón sacó de un bolsillo, una mariposa afilada y apuntó con esta a Sivir.

— ¿Compañeros? — Dudo Sivir sospechando de que no se encontraba solo contra el.

El ladrón dió dos golpes en el contenedor y del primero contenedor salen dos sujetos con un horrible aspecto y un olor aún peor. No era todo pues detrás de Sivir se abrió la puerta del almacén cerrado y salieron cuatros tipos más con instrumentos contundentes, si no fuera poco, otra puerta más se abrió y salieron tres sujetos más con armas de filo, todas apuntando a la Shurimana.

— Si preciosa… Mis compañeros y no son los únicos que tengo, lo cual es una lastima por que no podrán disfrutar de ti antes de que te deje llena de agujeros y rellene otros — El ladrón guiña un ojo a Sivir.

Sivir sintió un escalofrío y una sensación enorme de asqueo contra el hombre y su grupo de ladrones, tanto que no puedo evitar poner una cara de desagrado contra estos.

— Menos mal que sois una simple panda de ladrones, si me hubiera tocado contra saqueadores me hubiera puesto elegante ¿pero contra vosotros? Creo que solo necesitare un escupitajo — Respondió Sivir sarcástica y confiada.

El hombre la miró furioso y con los ojos llenos de furia, las palabras de Sivir le llegaron golpeando en el fondo, haciendo que la ira del ladrón aumentase.

— ¡A por ella! — Ordenó el ladrón y todos se abalanzaron sobre La celestina que presentaba calma ante la situación.

— (Esto será divertido…) — Pensó Sivir, dando una sonrisa a los que se aproximaban con velocidad a ella.

— Y tus labios, son igualitos a los que siempre… ¿Eh? ¿Sivir? ¿Donde estas? — Preguntó la agente del traje viendo la falta de Sivir frente a ella.

— Biotraje, busca huellas terminas recientes — Ordenó la agente a su traje que cambió el color de su visor de azul a un rojizo oscuro.

La agente vio recientes pisadas térmicas por el suelo que llevaban hasta la otra punta de la carretera que divide el barrio industrial

Siguió las huellas y con ello llegó hasta una mujer que se movía de un lado a otro nerviosa mientras se mordía las uñas.

La agente se acercó a la mujer de largo vestido y visor blanco y tocó el hombro de ésta haciendo que diera un brinco saliendo muchos pasos hacia atrás.

— Tranquila señorita, soy policía — Informó la agente sacando una placa dorada de un bolsillo artificial.

— ¡Gracias a dios! empezaba a perder la esperanza de que aquella Shurimana regresara — Le dijo la mujer asustada.

La piel de la agente empezó a erizarse y su traje también sintió una corriente extraña al escuchar a la señorita del visor.

La agente agarró los hombros de la mujer con firmeza y la miro a los ojos.

— ¿Shurimana? ¿Una persona con un atuendo de repartidora con gorra roja y ojos celeste? — Preguntó la agente nerviosa.

— Eh? S-si… Esa misma, me ayudó a recuperarme de un golpe que me dió una sucia Rata que me robó el bolso y salió por ese callejón tras el, hace rato que marchó, estoy muy preocupada por mi bolso… — Informó la víctima.

— ¿El bolso? — Preguntó La agente confusa.

— Ah y la repartidora también — Se rectificó esta.

— ¿Puede darme algún detalle más? Toda información sobre el robo puede ser útil y usada contra el acusado —

Algo extraño sonó dentro del traje de la agente, muchos hologramas empezaron a aparecer frente a ella y entre ellos uno con pinta de lista.

— Víctima de un golpe bajo, robo y escape ¿algo más? — Preguntó La agente mientras apuntaba todo en la lista holográfica.

La mujer quedó algo estupefacta ante los hologramas de La agente, cierto que se podían ver continuamente en la ciudad pero extraerlos y proyectarlos sin un equipo, era algo asombroso de ver.

— ¿Eh? eh… no, nada más, solo eso, oh bueno, aquella amable mujer me dijo que tardaría cinco minutos en volver — Aportó La dama del visor blanco.

— ¿Hace cuanto ya de ese comentario por mi compañera? — Preguntó La agente sospechando de que algo malo pudiera haber ocurrido.

La mujer se llevó su mano derecha a la mejilla mientras se apoyaba con la izquierda en el codo derecho, tardó unos segundos pero salió de su trance.

— Creo que ya pasaron siete o seis minutos — Le respondió La mujer indiferente.

— De acuerdo, gracias por su cooperación señorita, en un momento volveré con la repartidora — Le dijo La agente con confianza pero la dama de blanco seguía inquieta — Y también su bolso… — Ahora parecía más calmada.

La agente miró al callejon por el cual habían dos huellas térmicas recientes y dedujo que ahí fue por donde huyó el ladrón y por donde fue su compañera a perseguirlo.

Estiró ambas piernas, brazos y dio saltos de calentamientos.

— Biotraje, necesito potencia en los propulsore y energía extra en los NaNobots de los pies.

La agente sintió un punzada en su espalda que se extendió por todo el cuerpo, parecía dolerle pero tampoco le dio mucha importancia, se veía acostumbrada.

— Inicia cápsulas de velocidad en… 3… 2… 1… — La agente estiro las piernas y flexionó el cuerpo hacia delante en dirección al callejón.

— ¡Hey! Perdonar… el retraso, ufff estos mierdecillas me an puesto como cerda — Decía Sivir en cuanto se aproximaba por el callejón arrastrando algo con dificultad.

La shurimana de ojos celestes vino sonriendo de lado y divertida, al llegar Sivir al frente de la dama del visor blanco, lo hizo con alguien más, dejó el que vendría siendo el culpable de robo frente a los pies de la mujer y puso un pie sobre la cabeza de este.

— Aquí tienes a tu miserable rata, comiendo polvo del suelo y mis pies como se merece — Dijo Sivir riendo del patético hombre.

Tanto la mujer como La agente que detuvo su proceso de velocidad, miraron sorprendidas a Sivir quien se divertía viendo el sufrimiento de aquel desagradable sujeto.

— ¿Y el bolso? ¿Lo has encontrado? — Preguntó la mujer en desespero.

La celestina se descolgó el bolso que sujetaba con la correa por los hombros y dejo este caer al lado de la cara del ladrón.

— Ya sabes lo que tienes que hacer — Le dijo Sivir al ladrón presionando más su pie contra la cara de este.

La Ex-repartidora quitó su pie de la cara del sujeto y miro a este desafiante.

El hombre no tardó ni un segundo en coger el bolso y mirar con suplica a Sivir.

— ¡Cógelo! ¡Toma este maldito bolso pero déjame en paz! —

Sivir sonrio malevolamente con aires de grandeza al su alrededor.

— Buen perro apestoso — decía con Desprecio en cuanto cogía el bolso.

La de ojos celestes se acercó a la mujer del visor blanco y le tendió el visor con un acto de caballerosidad.

La mujer cogió el Bolso de vuelta y lo abrazó con fuerza, acto seguido Sivir se dio la vuelta para meter un golpe certero en el brazo izquierdo del hombre con el pie.

— Vuelve a las cloacas y piensa en lo que has hecho hoy, como un buen perro — Le dijo La shurimana con un tono suave y amenazante.

El hombre se retiraba, cojeando y con sangre en toda la cara mientras que Sivir lo miraba con gusto desde atrás.

Pero el paso de huida del ladrón es detenido por La agente del traje cibernético, quien atrae a este con los brazos hacia atrás y lo esposa sujetándolo por la espalda.

— Quedas detenido por agresión física e intento de robo, todo lo que digas puede ser usado en tu contra así que te recomiendo estar callado hasta que lleguemos a la comisaría — Le dijo La agente al ladrón quien no se molesto a hablar de tanto dolor que sentía en el cuerpo.

— ¿Enserio? ¿te llevarás a esa escoria a la comisaría? tu misma pero yo no pienso tocar eso, suficiente suciedad e tocado al romperle los huesos a él y a sus amigos — Comentó Sivir volviendo su marcha hacia la comisaría.

La agente se percató de la palabra ``amigos`` y agarró a Sivir del hombro llamando su atención.

— ¿Has dicho amigos? — Preguntó La agente sospechosa de algún acto incorrecto de Sivir.

— Si si… Pero no te preocupes, les di una valiosa lección sobre lo que es capaz de hacer una mujer en condiciones, deberías haberlos vistos, huyeron como solpollos — Comentó La Shurimana echándose a reír.

— Eso no es correcto, deberías haberlos capturado — Se quejo La agente.

Sivir detuvo su risa y bufo fastidiada.

— Solo tengo dos brazos y no podía coger a diez idiotas con estas manos tan delicada que la mocosa me hace… — Sivir alza ambas manos mirándose las uñas — En Serio, qué demonios piensa la otra al hacerse la manicura — Comentó La celestina bajando las manos.

— Si ese es el caso, debemos volver y reportar esto cuanto antes a la Sheriff… — La agente vuelve a quedar en trance, observando a Sivir al completo.

Sivir se da cuenta de esto y se acerca a La agente, acerca su rostro al visor de esta y le da un beso corto a su pantalla.

— Despierta, tenemos que irnos ¿recuerdas? — Le recordó Sivir.

La agente retomo el camino de vuelta a la comisaría mientras Sivir la seguía por detrás pero esta es detenida por la mujer del visor blanco que le agarra la muñeca antes de que se alejara con su compañera.

— Creo que no te di las gracias, toma — La mujer del bolso robado le dio una pequeña tarjeta en blanco a Sivir quien miro esta confusa durante unos segundos buscando algún tipo de truco pero solo era una tarjeta de cartón corriente y normal.

Volvió su mirada a la mujer de blanco pero esta ya no estaba.

— ¿Pero que…? — Sivir confusa, mete la tarjeta en un bolsillo trasero de su short y vuelve a seguir a su compañera.

Ya en la comisaría, La agente y Sivir encierran al criminal en una celda y se van las dos juntas a las oficinas, donde buscan a la Sheriff sin éxito alguno.

— ¿Dónde está tu jefa? — Pregunto Sivir a La agente mientras se sentaba en el banco de acusados junto a otras personas que no conocía de nada.

La agente la miro y negó con la cabeza a esta.

— No lo se, no e sido informada si tiene alguna tarea pendiente para hoy o tal vez le a surgido un caso imprevisto — Respondio la Agente buscando de vuelta en las oficinas.

Sivir suspiró y estiró los brazos en la banca, rodeando a los demás que sentaban con ella, no parecía importarles mucho que lo hiciera. Al hacer esto, La agente se da media vuelta y coge a Sivir de la mano para retirarla de la banca de acusados, llevándola ahora a su oficina donde Sivir se quedó algo sorprendida a la vez cuando la vio.

— WoW, tu lugar de trabajo es tan… Tú, todo tan avanzado, destacas mucho entre los demás oficiales ¿de verdad eres novata? — Pregunto Sivir curiosa pero sin recibir respuesta alguna de La agente.

Sivir mira todos los detalles y adornos de la oficina y algo le atrae nada más verlo de reojo.

— Oye ¿esa belleza en la foto no se parece un poco a mi? — Sivir se acercó al marco de la foto pero antes de tocarla, La agente quito el cuadro de su vista en un abrir y cerrar de ojos.

— Siéntate aquí y no te muevas — Le ordenó La agente.

— De acuerdo cariño, si te apetece ser la de arriba hoy — Bromeo Sivir mientras se sentaba en el asiento de la oficina con su sonrisa confiada.

La agente se acercó a la celestina y le miró visor a ojos.

— ¿No me reconoces verdad? — Le pregunta La agente a La shurimana quien solo se confundió con la pregunta.

— Jamás en mi vida te e visto, ni siquiera se tu nombre aun y tampoco es que me importe much-

— ¿Estás bien? — Preguntó La agente al ver el parón que dio Sivir en su habla.

Sivir cayo cual pluma rendida al suelo, el strombor que sonó al golpearse fue tan grande que medio departamento de la comisaría se giró en rumbo a la oficina de la Agente cibernética.

La agente se agacho a recoger a La shurimana que yacía inconsciente en el suelo.

— ¡Becaria! ¡Despierta! — Exige esta sin ningún efecto en La celestina.

La oficial se decidió en darle algunas bofetadas a Sivir para que despertara, lo cual extrañamente funciono.

La shurimana de ojos celestes ahora abría los parpados lentamente con unas orejas que han aparecido de la nada.

La agente se extraño al Mirar al rostro de La becaria que ahora ya no se mostraba como antes.

— ¿Agente? ¿Ocurre algo? — Pregunto Sivir en un tono más dulce y cansado.

La oficial no daba crédito a lo que veía, una nueva chica se hallaba entre sus brazos.

— Oficial, me esta asustando ¿Por que estoy en el suelo? — Sivir se levantó de cintura para arriba aun sentada en el suelo — ¿Y por qué estoy tan manchada? — Preguntaba Sivir confusa.

La agente suspiro por dentro de su casco y miró a la chica de enfrente que estaba igual o más confusa que ella.

— Acabas de completar tu primer caso y ni te acuerdas… Tengo mucho que hacer… — Comentó la agente en susurros.

Sivir se dio la vuelta mirando a esta.

— ¿Que? — Pregunto.

— Nada, levántate — La agente miró al Reloj no táctico de la comisaría que ya apuntaba la tarde, una hora de descanso común entre los empleados, hasta los que están por obligación — Puedes irte a casa a descansar pero tienes que volver dentro de cuatro horas para acompañarme al turno nocturno — Comentó la Agente mientras se retiraba de la oficina y marchaba entre la multitud de personas en el departamento.

— (Eso… Fue raro) — Pensó Sivir al recordar la escena tan fuera de contexto que acababa de tener.

Pero no le dio muchas vueltas por que ahora su superior le di permiso para marcharse aunque luego tuviera que volver. El descanso es algo que agradece ya que se sentía mareada y agotada físicamente pero era raro ya que no recordaba que hubiese hecho algo de mucho esfuerzo.

Sivir se levantó y caminó sobándose la cabeza hacia la salida, allí sintió el aire golpear su cara lo cual alivió un poco el peso del dolor de su cabeza.

Una vez más relajada, decidió ir hacia su casa que aun estando lejos, llegaría en nada.

O eso creía ella pues cuando empezó a correr hacia su casa, el dolor de cabeza solo se agrandó más y le hizo estrujar sus manos contra ella inconscientemente.

— (Mierda… son 2 horas de ida y vuelta a casa y no tengo mi moto…) —

Sivir no sabía qué hacer así que se movió un poco de la acera y se sentó en una pequeña banca pública que había cerca de la comisaría.

— Mierda… ¿Y ahora qué hago? — Sivir bufo de fastidio.

La celestina miro al parking frente a un lado de la comisaría.

— (Tal vez ella pueda llevarme aunque dudo que lo haga) — Ideo Sivir.

La shurimana no solo estaba fastidiada por no tener medio de movimiento más rápido que sus piernas ahora mismo, si no que también pensaba en las más aun preguntas de La rubia y las Burlas de La pelirroja.

— Venga ya… — Se lamentó la pobre quedando cabizbaja.

— ¡Hey! ¡Ya te dije que me gusta verte sonreír! ¡Sube y borra esa cara!— Le pidió una voz conocida a Sivir.

Sivir alzó su cabeza y pudo ver a la chica que empezó todo, la misma que hizo el pedido de las tres pizzas en una noche anterior de su unofficial despido, esta andaba con una moto y y un traje de motorista bastante apretado que marcaba su figura.

— (¿Donde miras Sivir?) — La shurimana se levantó y se aproximo a la Chica de pelos largos con tonos violetas y puso su mirada en los ojos del mismo color.

— Hola ah… esto… — Intentaba acordarse de su nombre el cual nunca entendió bien.

— Kaisa, Kai'sa para los cobardes — Respondió esta con una sonrisa.

— ah cierto, nunca comprendi tu nombre bien aquel día, por cierto ¿Qué haces por aquí? — Pregunto Sivir extrañada.

La chica violeta la miró extrañada, pensó que ya estaba más que claro el por que estaba aquí pero al parecer no lo estaba para Sivir.

— Bueno, trabajo aquí, solo vine a mirar unas cosas, de paso cambié de moto a una más manual — Respondió Kaisa indiferente.

— Oh, bien supongo, esta parece ser más manejable y práctica, además el modelo es chulo — Comentó Sivir mirando todos los detalles de la moto.

Kaisa cogio un casco extra que tenía en un espejo retrovisor y se lo acercó a Sivir para que lo siguiera. Sivir dudo un poco al no estar segura si su cabeza estaba bien para un viaje en moto pero sus tripas le rugían y tenía mucha sed, solo quería ir a casa a comer y beber y descansar.

— La oferta sigue disponible ¿Subes? y no te preocupes, estoy al tanto de tu situación aquí, se que acabas de salir de tu turno obligatorio. — Le dijo Kaisa mientras cerraba el visor del casco negro que llevaba.

Sivir no dudo mucho, solo quería estar en su casa para descansar.

— (Ya lo tengo todo planeado, llegar, correr a la nevera, coger tres sandwiches y agua y encerrarme en mi cuarto para que esas dos no me molesten ¡genial!) — Ideo Sivir pensativa.

— Si puedes ir un poco más ligera, me duele la cabeza — Pidió está ya sentada en la moto.

Kaisa miro hacia Sivir quien la miró también curiosa. Kaisa agarró las manos de Sivir que se sujetaban a unas barandillas pequeñas en la parte trasera de la moto y las movió hacia su cintura, atrayéndola más cerca a su espalda.

Kaisa al notar los pechos de Sivir en su espalda, dio un pequeño brinco que asustó a Sivir.

— Oye… ¿Por acaso estás llevando sostén ahora mismo? — Pregunto Kaisa a Sivir volviendo su mirada a la carretera poblada de vehículos.

Sivir torció un poco la cabeza en gesto de duda.

— Eh… Una especie de sostén deportivo ¿Por que la pregunta? — Contestó La shurimana sobre la pregunta.

— Vale… Solo soy yo que tal vez estoy cachonda… O no se, da igual ¡Agarrate! — Respondió Kaisa Que acelero a fondo la moto.

— ¡Espera, te dije que más lige…! —

.

¡SI! ¡por fin un nuevo capítulo! Perdonar muchisisisisimo la demora, me he distraído tanto con algunas cosas que no e tenido en cuenta que tenía algo tan emocionante que acabar y seguir, qué mala pata la mía.

Lo siento mucho de veras, no volveré a tardar semejante tiempo en Subir nuevos capítulos.

Pero dejando de lado el perdón ¿Que tal este capítulo? ¿fue de tu agrado? ¡para mi si! aunque admito que este se resume bastante fácil y se queda si ganas al final pero tengo una razón del por que, vereis, llevo roleando un tiempo largo en AMINO, una app aleatoria y de tanto rolear allí, he medio que olvidado cómo escribir aquí y lo estoy mezclando todo ¡Mal!

Bueno, tengo que darle las gracias a cierta usuaria de AMINO APP que me ayuda a seguir dándome un apoyo indirecto, grax encanto, te debo una. En fin chavules, me voy a ver el siguiente capítulo.

(El capitulo está sin corregir del todo así que seguramente haya alguna falla muy grave)

DETALLE: Veréis, algunos estáis confusos con este shipp, es decir, ¿unir a Kaisa y Sivir? no combinan para nada ¿verdad? Pues muy mal, si lo pensais bien, son casi idénticas, tienen una historia similar pero con diferentes lugares donde ocurre, tienen la misma patria, el mismo modelo de ser, el mismo color de piel, aunque Kaisa es algo más blancucha, pero aparte, para darle el toque extra, se sitúan en el mismo país, en Shurima y es muy pero muy probable que se conozcan tarde o temprano para bien o para mal. Y ahora preguntaros ¿hacen mala pareja teniendo tanto en común? Bueno, por eso y por que aparte la artista: Ichiro-artosaki a visto lo mismo que yo, escribo este fic y deseo que ambas estén juntas para siempre.

¡Recordar dejar vuestra opinión para una mejora! ¡Tanto buena como mala!