¡Aqui traigo actualizacion recien salida de Word! En un ataque de inspiración lo acabe. Estuve tentada a empezar otro fic que se me ocurrió en estos dias pero me dije ¡No! ¡Se fuerte, estupida, se fuerte! TTnTT lol primero acabo este capitulo y luego empiezo otro fic :v ojala lo disfruten ^w^ y me disculpo si ven algun error.
Stan y Wendy continuaron otro buen rato acostados sobre la cama, compartiendo calor corporal. Ella no podía conciliar el sueño. Su propio ser experimentaba tantas emociones en ese momento que era difícil acallarlas. Se mantenía boca arriba mirando hacia el techo. Stan por su parte no dejaba de admirarle el rostro. La miró pensativa.- ¿Qué sucede Wendy? Estas muy callada.- Comentó.
Ella le devolvió la mirada.- Perdón, no es nada. Es que todavía no digiero esto, eso es todo.
Stan soltó un respingo.- Descuida, la verdad yo tampoco.
-¿Crees que exageramos?- Preguntó ella, temiendo por la respuesta.
-…No, no lo creo. Esto es algo que ya veníamos sintiendo. No creo que haya estado mal.- Wendy guardo silencio. De pronto su celular comenzó a sonar. Se levantó rápido de su lugar al pensar que su padre la llamaba pero se calmó un poco al ver que solo se trataba de un mensaje de uno de sus amigos. Wendy volvió a la cama con el celular en manos y respondía el mensaje. Stan no pudo evitar acercarse a chismear un poco.- ¿Quién es, princesa?
Las mejillas de Wendy se coloraron al escuchar su halago.- Es Lee. Me pregunta cómo voy con mi esfuerzo por ver a Varias vecez. Que molesto.
-Eh…no entiendo de qué hablas.
-Oh, Varias vecez es un grupo musical, una banda que me gusta. Van a venir pronto a dar conciertos y me asusta no poder ir a verlos.
-Ya veo.-Stan se rascó la barbilla.- ¿Cuándo vendrán?
-A finales del verano.
-¿Y tienes una foto de ellos?
-No.- Wendy miró hacia el suelo con pena.- Este es un celular antiguo. No puedo guardar ni tomar fotos con él.
-Vaya, creo que sería el indicado para mi.- Bromeó Stan.
-Te lo regalo si quieres.- Contestó la pelirroja siguiéndole el juego. El pequeño teléfono volvió a sonar en manos de Wendy y ella contestó.- ¿Hola? ¡Robbie! ¿Qué tal?... ¿Justo ahora?...Eh no, está bien, no estoy haciendo nada. Estaré lista en media hora.-Colgó.
-Tienes que irte.- Confirmó Stan.
-Sí. Créeme que no quisiera pero Robbie quiere que salgamos en un rato.
-Y justo ahora se le ocurre. Que chico tan impertinente.- Frunció el ceño.
-Así somos nosotros los jóvenes.- Dijo ella antes de darla un beso.
-¿Te veo mañana?- Preguntó él tomándole de las manos.
-Sí, por supuesto.- Esta vez le besó los labios. Se levantó de la cama y comenzó a vestirse. Stan continuó en su posición y la observaba ponerse la ropa sin perder detalle. La chica tuvo problemas volviendo a acomodar su sostén.- Esto es imposible, lo odio.- Murmuraba mientras trataba de asegurarlo en su sitio.
-Ven, te ayudo.- Se ofreció Stan. Wendy fue con él y se dejó ayudar.- Ya está.
-Gracias Stan.
-No hay de qué. Sabes que puedes pedir mmi ayuda cuando quieras.
-Sí.- Sonrió. Terminó de alistarse y se retiró. El resto del día lo pasó con su novio.
Llegó el domingo y como lo prometió, Wendy volvió a presentarse temprano en la cabaña. Era un buen día para estar en casa y no hacer nada, solo ver televisión, pero la pelirroja es más hiperactiva y prefiere mantenerse haciendo cosas.-Ayer fui con Robbie y entramos a un lugar donde venden comida mexicana.- Comentó la joven.- ¿Te gustaría que fuéramos? La verdad la comida es muy buena.
El mayor se desperezó aun estando sentado en su sillón.-Si, bueno vamos, no tengo nada mejor que hacer hoy.-Stan se vistió de manera casual para salir con ella y se dirigieron al centro comercial, el cual estaba lleno de turistas. No se toparon con nadie que los conociera para sospechar algo.
Mientras se encontraban comiendo Wendy vio como en una tienda departamental pusieron el aviso de rebajas en ropa.
-¿Podemos entrar? Por favor.- Le lanzó una mirada a la cual Stan no pudo decir que no. Estuvieron entrando a varias tiendas a ver ropa. Wendy era todo un lio para elegir que pendas llevarse.- ¿Cuál te gusta más? ¿Blanco o morado?- Preguntó mientras le mostraba dos abrigos del mismo modelo pero diferente color.
-¿En serio piensas comprar ropa de invierno en pleno verano?
-Es lo que pusieron en oferta, así que conviene aprovecharlo.
Stan suspiró.- No me malentiendas Wendy pero esto de pasarme horas decidiéndome por la ropa fuera de temporada no es lo mío.
-Oh…está bien.- Wendy colgó los abrigos en su lugar. Lucía un poco desanimada.- Podemos volver después, o quizás yo pueda venir con Tambry.
-No, no. No te pongas triste niña. Yo puedo esperar por ti sentado allá afuera.
-¿De verdad?
-Sí. Tú tarda lo que quieras. Son tus atuendos después de todo.
-¡Gracias! Prometo no tardar.
-De acuerdo.-Stan salió y se sentó a esperar a Wendy en las bancas de afuera de la tienda. Estuvo ahí una media hora. Se cansó y decidió entrar a una tienda de electrodomésticos solo para que el tiempo pasara más rápido. Ahí vio un estante donde vendían los últimos modelos de teléfonos celulares. Uno muy llamativo le interesó y preguntó por el precio.
Cuando Stan volvió a su lugar en la banca vio salir a Wendy. "Bueno, ya podemos irnos" pensó. Pero ella solo pasó frente a él casi corriendo y pasando directamente hacia la tienda de enfrente.
- ¡Solo iré a revisar los precios de allá! ¡Ya vuelvo!- Avisó de la nada.-Wendy salió de esa tienda y entro a una tercera. Salía de ahí y se metía la siguiente, y a la que estaba al lado. De todas salió cargando muchas bolsas con atuendos nuevos. Al final compraron helado y se sentaron en una banca a comerlo.
-Ya llevamos metidos en esta plaza cuatro horas.-Dijo Stan.
-Lo sé, lo siento. Pero yo también ya estoy cansada. Prometo que terminamos nuestro helado y nos vamos. Frente a ellos había un gran poster anunciando el concierto de Varias vecez.- ¡Mira, son ellos!- Agitó de los hombros a Stan levemente. Se le salió la emoción en su voz al hablar.- ¿Dime si no son guapos?
-No lucen tan masculinos como yo esperaba.
-¡Oh vamos! Lo dices porque te dan celos.
-¿Celosos yo? ¿De ellos? Pfff hasta crees niña. No tengo nada que envidiarles. Además todos ellos lucen iguales ¿Cómo puedes diferenciarlos? Parecen clones de otra persona.
-Deja de burlarte. No hablaba en serio. Claro que no creo que sean mejores que tú.
Stan decidió suavizar sus reproches. Creía que se pasó un poco por su comentario y realmente Wendy no se lo merecía.- Lo siento, deben ser cosas de la edad.
-Está bien, lo entiendo.- Dijo ella.
-Esto me recuerda, Wendy.- Stan le entregó una bolsa plástica.- Mira lo que hay adentro.- Ella se asomó y al ver el paquete dentro de la bolsa soltó un suspiro lleno de sorpresa.
-No, no lo hiciste.- Respondió sin creérselo aun. Sacó el paquete dela bolsa y exclamo.- ¡Me compraste un celular!
-Así es.- Presumió.- ¿Tú de verdad querías uno, no?
-S-sí, pero…no debiste hacerlo. No me lo merezco.- Miraba la caja como si adentro de la hubiera un tesoro.
-Claro que sí. Vamos, ábrelo. El real es mejor que el de la imagen.
Mientras ella lo abrió seguía preguntándole más cosas.- ¿Pero cuánto te costó?
-Eso no importa niña.
Dime cuanto te costó.
-Wendy, escucha. No importa. No te diré cuánto costó. Es un obsequio para ti. Disfrútalo.
-Te amo.- Cuando se topó con su nuevo aparato, abrazó a Stan y le dedico esas palabras al oído. Él por su parte sintió una gran y cómoda sensación de calor en su pecho y sonrió en respuesta. Terminaron su helado y volvieron a pasar tiempo en la Cabaña.-Oye Stan ¿Te gustaría ver todo lo que me compré?
-Seguro.-Dijo él, recostándose una vez más sobre su sofá como en la mañana.
Wendy se fue al baño. Se probó algunos jeans y los abrigos y salía para mostrarlos. Aunque apenas era verano, en otoño los vientos se vuelven fríos y ella quería estar preparada desde ya. Se vio feliz al haber acertado en las tallas correctas.- ¿Qué opinas? Como me veo.
-Ni deberías preguntármelo. Todo te queda muy bien.- Le dirigió una sonrisa la cual Wendy imitó.
-Espera. Y eso que aún no has visto el resto.- Tomó más bolsas con ropa.- Ahora vuelvo. Estas sí, prometo no tardar.- Explicó con un tono sugerente. Y de nuevo entró al baño. Al salir y verla. Stan se quedó en blanco. Wendy vestida en lencería de encaje blanco, con medias a juego que eran demasiado delgadas y transparentes lo cual beneficiaba a moldearle las piernas.
Ella fue acercándose hacia él y se sentó sobre su regazo de manera provocativa.- ¿Y qué opinas de esto? ¿Se me bien?-Sonrió de medio lado.
Stan había olvidado como hablar.- Wendy… ¿Por qué me provocas de esta manera?-Trató de concentrarse en verla sólo a los ojos.
-Es un obsequió por lo que hiciste por mi hoy y es sólo para ti. No lo cuestiones.- Colocó su dedo índice sobre sus labios para evitar que hiciera más preguntas. Depositó un beso en ellos que se extendió por varios segundos.
Stan se dio el lujo de recorrer a Wendy con las manos, el largo de la espalda, caderas y piernas. Ahora ella se encontraba hincada sobre él. La joven empezó a quitarle el cinturón y a remover lentamente los pantalones de Stan. Se veía ansiosa por llegar más lejos.- Espera, espera.- Dijo Stan.-Antes necesito los…-Rebuscó en sus bolsillos para encontrar su cartera y de ella sacó un condón.
Wendy soltó una risilla picara.- ¿Siempre traes condones ahí por si acaso?
-Eh…no, no.- Stan se enrojeció de las mejillas.- Este…yo…
-¿Sabes? Todas las chicas pensábamos que eso de que los hombres guardan codones en sus carteras era falso. No creímos que realmente los cargaran a todos lados. Digo, no todos pueden tener suerte a diario. ¿Si me entiendes?-Stan bajó la mirada sintiéndose avergonzado.- Pero tú conmigo si la tienes.- Terminó diciendo. Wendy lo animó a explórala por debajo de la lencería y pronto se sintió extasiada.- Hazlo ya. Te quiero Stan, quiero sentirte.- Articuló con voz entrecortada.
-S-sí…- Él obedeció. Se colocó el condón tan rápido como pudo para no perder tiempo y cuando se dio cuenta Wendy ya estaba encima de él moviéndose frenéticamente y gimiendo altamente de placer. Stan también puso de su parte y la embestía siguiendo el ritmo que ella impuso. También gimió sonoramente aunque con sonidos más roncos y profundos, mientras tanto no dejó de repetir el nombre de su amada en todo ese rato.
Terminaron cansados. Stan apenas volvía a recuperar el aliento y escuchó el teléfono en la cocina sonar. Parecía que siempre que terminaban alguien tenía que interrumpirlos llamando por teléfono.
-No contestes.- Dijo ella sin querer separase de él.
-Wendy, puede ser algo urgente o importante. Podrían ser clientes.
-…Esta bien.- Wendy accedió a darle espacio.
Stan se deshizo del condón, se apresuró a ponerse la ropa interior y se dirigió a contestar aunque tenía pereza de moverse hasta la cocina pero tuvo que hacerlo.
-¿Hola?...
Atendió la llamada que duró unos diez minutos y cuando hubo colgado volvió con Wendy quien ya se estaba vistiendo sobre el sillón.
-¿Quién era?
-…Familiares míos. Hace mucho que no me llamaban y me sorprendió que lo hicieran hoy.
-¿Familiares tuyos?- Wendy lo miró igual de sorprendía.- Vaya Stan ¡Eso es bueno! ¿Por qué nunca nos platicas de tu familia a Soos y a mí? No lo tomes a mal pero por eso yo creí que…estabas solo.
-Niña, no me gusta mezclar la vida profesional con la personal. Y además yo también creí que mi sobrino y su esposa ya se habían olvidado de mi.- Mientras hablaba imitó a Wendy al empezarse a poner pantalones.
-Oh, tu sobrino. Entonces…sí tienes hermanos.
-Eh…sí. Sherman.- Respondió.- Aunque antes era el pequeño Shermy.- Ahora iba con la camisa.- Tuvo una buena familia. Me dio un buen sobrino pero, desde que mi hermano murió, este sobrino mío no me ha llamado desde entonces.
-¿Hace cuánto?
-Casi diez años.
-¡Que descaro!- Dijo con coraje.- ¿Por qué de pronto lo hace, después de tanto?
-Obviamente porque me pidió un favor.
-Y no me digas que aceptaste…- Se cruzó de brazos con una ceja alzada.
-Wendy, por mucho que hubiera querido ignorarlo, seguimos siendo parientes. Además, admito que lo que me comentó me puso algo feliz.- Ahora terminaba de amarrase los zapatos
-¿Qué cosa?
Terminó con ambas agujetas.-Quiere mandar a sus hijos conmigo a pasar el verano.
-¿Pero…por qué? ¿No pudo haberlos dejado en algún curso de verano?
-Me imagino que ya lo ha hecho antes. Me dijo que lo que los niños necesitan es pasar un buen tiempo lejos de la civilización y de la tecnología que tienen en California.
-California. Está algo lejos. ¿Qué edad tienen ellos?
-Creo que ahora tienen…doce años.
-Stan, no te ofendas, pero esos niños a esa edad te van a odiar si ven que no tienes servicio de internet en este lugar.
-Olvídalo. No pensaré en contratarles ese servicio solo para darles gusto. El internet te cuesta un ojo de la cara.
Wendy solo negó con expresión divertida.- Pues Gravity Falls no es un lugar tan atractivo para unos preadolescentes. ¿Qué piensas hacer con ellos? ¿Siquiera sabes cómo tratar con niños?
-No. Pero por eso ahí es donde entras tú.
-¿Yo?- Se sorprendió.
-Sí querida. Y Soos también. Los dos son jóvenes y sabrán cómo tratar con ellos.-Ella lo mira, escéptica.- Vamos, lo que pido no es tan difícil. Solo háganse amigos de mis sobrinos. Con tantas amistades tuyas por ahí, sé que no te es difícil conocer gente nueva.
-Bien…-Dijo no muy convencida.- Supongo que puedo intentarlo.
-Hazlo Wendy. Esos niños te van a adorar. Digo ¿Quién no? Eres encantadora.- Colocó una mano sobre su mejilla y la acarició gentilmente. Ella sonrió.
-Lo hare por ti Stan. Supongo que tus sobrinos me podrían agradar.
-¡Perfecto! Gracias, preciosa. Sabía que podía convencerte.- Besa su mano.
-Es difícil no dejarse convencer por ti. En eso eres experto.- Dice ella.- Y por cierto ¿Cómo se llaman mis nuevos amigos?
-Dipper y Mabel.
-Que lindo. Pero… ¿Dipper no es un nombre o sí?
-Eh, no. Pero el chico siempre ha preferido que lo llamen así.- Sonríe.
