Capítulo 6
El helicóptero
Jack estaba serio desencajado. Albert llegó
-Jack, Charles trae consigo la justificación de hoy, no tienes que suspenderlo,
-Me equivoque, no queda suspendido.
-Gracias Jack, dijo Albert, este le dijo
-No queda suspendido porque usted lo cubrió señor. Lo dijo en un tono altanero y burlón.
- ¿Cuál es tu problema Jack?
- Que venga un nuevo y se crea el dueño de todo.
-Sabes bien que eso no es así, aquí te valoran por tu trabajo, se salvó la operación, y mira indicando a un letrero en la pared decía cero fallas, gracias a que hubo ayuda sigue ese letrero en cero.
-Mira, no te necesitamos aquí, ella lo iba a manejar.
-Ella es mi prometida, cuando estoy con ella, yo manejo, ese no es asunto tuyo, el que si va a serlo es tu actitud y si estas molesto por ella, habla claro.
Con cara de tristeza, se dio por vencido, pidió disculpas, Alister llegó junto con Candy.
-Albert, que manejaste un tráiler me dice Candy.
-Si Alister y si vas a querer manejar uno, mejor repórtate con Jack, porque no quiero saber si eres un buen chofer. Jack sonrió, dijo
-Le podemos hacer las pruebas en este momento Jefe, dirigiéndose a Albert, ambos sonrieron. Alister dijo
- ¿Candy manejas tráiler aquí?
- En ocasiones Alister.
- No lo creo, no he manejado un tráiler.
-Entonces no puedes estar aquí, dijo Jack sonriendo. Alister le dijo
-Bueno si manejas mi vehículo, manejo un tráiler. Dijo en tono retórico.
-No hay transporte que no maneje bien y sea dominado por mí, se jactó Jack. Candy vio a Albert ambos sonrieron, Alister marcó un número, dijo
-En un rato llega mi vehículo, si lo manejas, manejo el tráiler que desees.
Jack sonrió, llamó por radio avisando que llego un segundo trajeado al que retó a manejar un tráiler, este va a traer su vehículo, para retarlo, todos se apuraba a terminar para llegar a ver el reto de Jack.
Albert ahora comprendía porque Candy se vestía como joven, eran muchos hombres, pasaban las secretarias, muy arregladas, todos bromeaban y jugaban con ellas, haciendo del ambiente algo de juego. Candy para no entrar en su juego siempre se separaba y se daba su lugar, el valoraba eso, Alister fue con ambos a sus oficinas, ahora le explicaban que Candy era la dueña de todo ahí, este sonreía.
-Albert tramposo, desde hace cuanto que ustedes se conocen, que unirán sus empresas ahora, Archie y yo no sabíamos nada, nos hiciste creer que estabas interesado en Kim, para que no te ganáramos a Candy, ¿no es así? Candy se apeno por completo, Albert con tal de que no hablaran del supuesto embarazo, acepto
-Si Alister, tú y Archie son capaces de ganarme el amor de mi Candy. Ella bajo la cabeza toda ruborizada y apenada. En ese momento le hablan a Alister, este dijo
-Candy vamos afuera al reto de tu jefe de operación, a ver si puede manejar mi vehículo, que acaba de llegar. Sonrió maliciosamente.
Bajaba un helicóptero rojo precioso avanzado, con tecnología moderna, en el centro de las empresas White, Alister dijo
-Ven Jack, este es uno de mis vehículos preferidos, Jack viendo el helicóptero se asustó, Alister subió, bajo un motor cuadrado, colocándolo en la espalda, dijo
-Es mi helicóptero, pero este es mejor, usando sus brazos bajo un par de palancas del motor en la espalda y encendió, subiendo a toda velocidad, paseando por toda la empresa desde arriba, donde todos lo observaban. Bajo, dijo
-Listo Jack, o prefieres mi helicóptero, porque mi tío me enseñó hace años a manejar un tráiler, pero es muy aburrido. Jack estaba con la boca abierta, todos se reían, estaban más de treinta choferes, riéndose de Jack, estaban seguros que no manejaría un helicóptero. Albert agregó
-Jack, Alister te capacitará para que uses el propulsor, para que revises todas las funciones, ahora que el viene a trabajar aquí. Jack sorprendido dijo
- ¿A trabajar aquí?
- Lo que sucede es que quiere ayudar en el lugar de Candy en esta empresa, ahora que ella estará conmigo en New York, todos se quedaron viendo a Candy, sonrió sutilmente.
Alister dijo
-Bueno, con tal de que estés descansando, no necesitas trabajar, para eso cuentas con los Andrew. Candy sonrió, caminaron a su oficina, Albert sonreía, Candy dijo
-Ahora es el tres por uno, Albert.
-Como que tres por uno Candy
-Si estoy contigo y me ayudan también tus sobrinos, esto es una ganga. Ambos sonrieron, en eso Rita le llamó,
-Señorita White, tiene una llamada del señor Terrance Grandchester. Albert se quedo serio, ella dijo
-Dígale que si gusta puede hablar con el señor Andrew, mi prometido. Rita se quedo asombrada, se fue a contestar la llamada, ambos entraron a la oficina de Albert, donde Candy estaba seria
- ¿Qué querrá ahora?
-Tal vez vio los periódicos
-En Inglaterra, son de ayer Albert, estos todavía no son noticia allá
Sonó el teléfono, Albert levantó con el parlante para que Candy escuchara, habló Rita dijo
-Sr. Andrew, el Sr. Grandchester en la línea uno
-Gracias Rita.
-Buenas tardes,
-Que tal Andrew, como es eso que estas comprometido con mi princesa
- ¿Tu princesa? De que hablas
-Me acabo de enterar que estas presentándote en su empresa como su prometido, cuando ella es mía desde hace mucho tiempo. Candy guardaba silencio dejaba que Albert contestará como quisiera, ella ni se inmutaba en lo que escuchaba.
-Bueno Terrance, a veces hay que saber perder, si ella me ha elegido como el hombre de su vida, no es tu problema, ella me prefiere, en ese momento Albert veía a Candy a sus ojos y ella lo miraba, sosteniendo su mirada con tranquilidad en silencio.
-Ella al igual que su Padre a veces no saben lo que quieren, pero al final siempre saben dónde deben estar, desde hace mucho tiempo hay un gran amor entre nosotros, no es justo que ahora te entrometas donde no te llaman.
-No sé desde hace cuanto tiempo, pero hace mucho que ella es mi novia, y si no lo hacíamos público era porque su amor vale mucho más que la publicidad.
-Ella jamás ha estado con nadie Andrew, ella ha sido mía todo este tiempo, no salgas con estupideces, es mi mujer, es mi futura esposa, y no voy a permitir que te entrometas donde no te llaman, aléjate de ella.
-También te harás cargo de mi hijo, mintió Albert al recordar a Alister y la confusión haciendo que Candy se aguantará la risa cubriéndose la boca.
- ¿Tu hijo? ¿De qué hablas?
-Candy y yo nos casamos por la vía legal, no voy a permitir que mi hijo nazca fuera del matrimonio, en ese momento Alister llegaba con Rita y escuchó que no iba a permitir que su hijo naciera fuera del matrimonio, viendo a Rita con los ojos abiertos ambos sorprendidos, se acercó a la puerta de Albert y la cerró bien para que Rita no estuviera escuchando a su Tío.
-Quiero hablar con Candy
-Pues si tienes algo que ver con ella todo este tiempo, también debes tener su número telefónico, sus datos, porque mientes Terrance, a mi mujer no la va a difamar nadie.
En ese momento Albert colgó el teléfono y Candy dijo
-Albert no he visto a nadie de Inglaterra estos años, solo los trabajadores que despidió y viven aquí, nunca tuve nada que ver con él, lo juro.
-No te asustes Candy, es una técnica de orgullo entre varones, al decir que eres de él, la mayoría de los hombres se aleja sin averiguar nada, pero lo dijiste, no hay marcha atrás, y estoy muy feliz de que lo hayas dicho, en ese momento la tomo por su cintura, la ajustó con él, tomando sus labios suavemente, Candy dijo
-Los ventanales Albert, todavía nos ven de afuera.
-Que bueno, así sabrán cuanto te amo.
- ¡Albert! ¿Me Amas?
- Desde el primero de nuestros besos Candy. Ella lo vio a los ojos, se abrazó a él, y dijo
-Tenía tantos deseos de que alguien me aceptara como soy sin avergonzarse de mí, aun vestida de muchacho, me elegiste, sin saber mi apellido, me propusiste que fuera tu pareja, Albert eres muy importante para mí, y créeme, te entregare todos mis sentimientos, solo no permitas que mi sueño se vaya a la basura, únelo si lo deseas a ti, pero no permitas que se deshaga.
-Candy, no te importa que no sea White.
-No Albert, me importa lo que está dentro del sueño, no su nombre, sino lo que significa para mí.
-Y para mí también Candy.
Albert tomo sus labios con mayor anhelo, ella se entrego con cariño y aceptación, no le creyó a ese hombre nada, no le importaba lo que dijeran de ella, le importaba que ella tenía palabra para sostener el trato que ambos habían hecho.
Albert elevo a Candy a su escritorio, este la acariciaba cuidadosamente, en esos besos de Candy se sentía que no existía nada, se perdía la noción del tiempo y el espacio, eso era nuevo para él, siempre podía fijar su mente en lo que deseaba hacer, en los labios de Candy, no podía pensar, solo sentir, y eso se estaba tornando diferente para él, sobre todo, porque sentía la entrega desinteresada de Candy, en cada beso que él le daba.
Separándose lentamente, ella sonrió dijo
-Albert, ¿quieres ir a comer? Ambos se reían, antes era él quien decía eso de salir de ahí, ahora era ella, la que quería sacarlo de ahí, ambos se reían,
-Y si me sigo tardando, también me comerás Candy, ella se ruborizó por completo y él lo disfrutaba.
-Albert hoy hemos avanzado mucho y a pasos agigantados con las personas que trajiste esta tarde, se nos olvido comer…
-Mira como me tienes Candy, que ahora se nos ha pasado comer, eso no es bueno, ya estamos perdiendo la noción del tiempo.
-Albert en otro momento, no me importaría no comer, pero contigo aquí, es una buena escusa para salir. El sonrió la elevo en sus brazos, y giro con ella en su oficina, abrió la puerta y la bajaba Alister los vio dijo
-No hagas eso Albert, ella se puede marear, angustiado por Candy y Rita dijo
-No ha comido hoy, muy preocupada. Candy y Albert se vieron a la cara y sonrieron. Albert dijo
-Rita me llevo a comer a mi prometida
-Su esposa señor. Confirmó Rita, delatándose que había escuchado y Alister dijo
-Yo no sé nada. Albert dijo
-Te gustaría manejar la camioneta de Candy, Alister este sonrió dijo
-Si desde que ha estado en la casa la he querido manejar.
-Bueno dame las llaves de tu auto, llevaré a Candy a comer a la ciudad, y te veo en la casa, para cambiar de vehículo, Alister sonrió
- Todavía está el helicóptero aquí. Candy dijo
-Debo cambiarme Albert. Este sonrió y dijo
-Nos vamos en tu helicóptero Alister.
Salieron llegaban a la mansión White, se cambiaba y el piloto los llevaba a la ciudad, ellos llegaban a un edificio con helipuerto, bajaban y se iban a un restaurant.
-Te gusta la comida japonesa
-Tengo tiempo de no comer sushi Albert
-Conozco un lugar delicioso, vamos, un chofer los llevaba a comer y ambos disfrutaban de lo lindo, conversaban, reían, Albert disfrutaba de ella, no se hicieron ninguna aclaración más de los Grandchester. Candy solo gozaba de él, de sus atenciones y ella trataba de ser la mejor para él, pues el excedía en todo las aspiraciones de un amor para ella.
- Albert, me gustas mucho, gracias por ser mi pareja.
- Candy, si fuiste quien acepto serlo, darme la oportunidad de que ambos cumpliéramos nuestros sueños, ahora quisiera que ya pasará el tiempo y que ese sueño maravilloso llegará ya.
-También yo Albert, ojala y nunca te decepciones de mi.
-Ni tú de mi Candy.
Ambos salieron muy contentos, las siguientes semanas trabajaron con mayor ahincó, ambos se llamaban, se buscaban, las cosas avanzaban muy rápido, Albert tenía que salir fuera de la cuidad, pero no quería dejar a Candy y buscaba la forma para invitarla a ir con él.
-Candy, tengo que salir a Toronto, no sé si te gustaría acompañarme
- La verdad me encantaría, pero necesito que alguien se quede aquí.
-Te parece si convenzo a Alister.
-Pues está bien. Por cuánto tiempo sería mi ausencia.
-Bueno, te parece bien irnos el viernes y regresar el martes.
- Está bien, el sábado y el domingo están casi cubiertos.
Llegaba a la mansión y se encontraba que la abuela Ros y la tía Elroy estaban ahí, La abuela dijo
-Hijo que bien que llegas, ya nos dijeron que te casaste por la forma legal y ahora vinimos a que no nos excluyas de la boda religiosa. Albert se quedo mudo, George estaba serio, Alister sonriendo, Archie iba llegando. Albert trato de pensar de dónde sacaron eso, pensaba para tratar de recordar y al único que le dijo eso fue a Grandchester, como es que ellas lo sabían.
-Me alegra que estén aquí, quede de ir por mi prometida, las llaves de la camioneta George,
-Están en la camioneta señor, y no tiene ningún raspón, la revise minuciosamente.
-Están en su casa, después les presento a Candy, con permiso. Elroy lo vio, dijo
-Albert, un Andrew no nace fuera del matrimonio hijo. Albert estaba de espaldas, ahora hasta el hijo sabían, que estaba sucediendo ahí, se quedo estático, dijo
-Jamás Tía Elroy. Subió se cambio y preparo de una vez, la maleta para el viaje a Toronto. Tenía que irse con Candy de inmediato, y hablar con ella para saber que estaba ocurriendo ahí.
Bajo, vio a Alister y Archie, dijo
-Ster te harás cargo de que no haya problemas en White Corp. Archie, puedo encargarte que apoyes a George en Andrew Corp.
-Por supuesto Albert.
Subió a la camioneta de Candy y se fue de inmediato, sin que vieran que subía sus cosas. Todo el camino estaba pensando cómo es que ellas sabían de las su pociones, sus sobrinos solo habían conjeturado un posible embarazo, pero en la llamada Rita dejo claro que escuchó la llamada de Grandchester, Alister estaba ahí. Ahora se le habían complicado las cosas.
-Hola Nana, ya llegó Candy
-Si hijo, parece que necesita salir fuera mañana.
-No al parecer será desde hoy. Puedo hablar con ella
-Pasa hijo está en su habitación es la del fondo del pasillo principal
- Gracias Nana.
Toco la puerta ella abrió y se sorprendió
- ¡Albert! Que sorpresa, estaba preparando ropa de frío para el viaje de mañana.
-Se complicaron algunas cosas y quise venir a verte, para adelantar el viaje.
-Sucede algo malo
- Mi abuela y mi tía están en casa, llegaron hoy, mi abuela me felicitó por nuestro matrimonio legal y mi tía dijo que un Andrew no puede nacer fuera del matrimonio, que están aquí para no ser excluidas de la boda religiosa, estoy sorprendido y la verdad hace semanas que solo mentí con Grandchester, Rita escuchó y Alister, no sé si tomaron eso como verdad, pero al parecer ya lo dan por hecho.
Mientras que en la mansión Andrew Alister hablaba con la bisabuela
-Eso fue muy impresionante, bisabuela, con el susto crees que Albert traiga a vivir a Candy aquí con nosotros y podemos cuidar del bebe de Albert.
-Alister hijo, voy a tener otro bisnieto, si para eso tengo que obligar a William a sentar cabeza y que esa nalgona de "Kim quien sabe que" salga de su vida de forma definitiva y no le quite tiempo a mi nieto para estar con su esposa. Hasta presionare a Elroy para que no deje que ninguna mujerzuela "monta burros" este distrayendo de sus obligaciones a mi nieto.
- Así se habla bisabuela, esa es una verdadera Andrew. Alister pensaba "nalgona monta burros" de dónde sacó esas palabras la bisabuela.
