Hola! La verdad es que no creo tener moral para decirles otra cosa, dios, casi un año sin actualizar, prometo, prometido, bastante que ya no va a suceder... esto es casi una declaración, creo que incluso podría ser usado en mi contra .!!!
Espero que les guste, esta cortito, ya lo dije, no tengo m... moral... perdón!
Todos los personajes pertenecen a Masashi Kisimoto... de otro modo esto seguro sería yaoi, XD.
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El traslado consistiría en algo fácil, rápido y silencioso, apenas filtrada la información el tiempo para actuar sería mínimo. Akatuski estaba muy separada, no por eso, menos efectivo ni letal.
- Tener al hijo de Kyiubi, no debe ser tarea difícil.
La junta terminaba, cada uno a sus objetivos.
Cuando llegó a Konoha habían pasado un par de días, la ansiedad parecía llevarlo por las crestas de una cordillera interminable, a veces subía, otras menguaba con tanta paz y alivio, sentía tocar el cielo y el infierno, de un segundo a otro.
Apenas si cabía en su pecho la opresión de encontrarse tan cerca de Konoha y otro dolor diferente parecía querer desgarrarlo, punzante y constante, como la astilla calvada en la tierna yema de un dedo, pequeña, molesta y dolorosa. Pero el sentía miles.
Había comenzado horas antes, era diferente a todas las demás fases de angustia o dolor experimentadas, parecía querer separarle las entrañas en hebras finas, estirando y retorciendo a placer. Era inútil negárselo, la sensación de una sombra siniestra y fría tras su espalda lo llevaba a vigilar su alrededor. Uno, dos, tres pasos, rápido, lento, brinca, pero seguía ahí tras él sin importar a donde o cómo fuera.
Era tan confuso, él se sentía confuso, nada era real, nada tangible y la vez tan presente que las palabras no le alcanzaban para explicárselo ni a sí mismo, era algo tan diferente, como la necesidad de retirar la mano del fuego antes de pensar en que estas quemándote, instintivo.
Ni siquiera el pensamiento de plantarse ante la imponente puerta de Konoha, ni siquiera ante sus amigos o frente a la figura de Tsunade, de Sakura, Sai, ni siquiera al pensar en cruzar sus ojos con los abismales ojos negros de Sasuke, nunca desaparecía esa sensación.
El amanecer en Suna había sido frío, como de costumbre en el desierto, pero era tan solo en los primeros rayos de un alba inminente. El sol había azotado sin compasión la tierra, la gente despertaba de su letargo y el agua era a veces tan insuficiente para la sed de sus cuerpos.
Gaara había salido temprano, más de lo usual, caminó hasta su antiguo departamento sin permitir la menor interrupción en su apurado andar, de todos modos, él estaba enfocado en la realidad, era tarde, Naruto habría salido a las tres de la madrugada sí a esa hora amanecía. Y el amanecer estaba ya en su término.
Se paro frente a la puerta, recargo la palma abierta de su mano en la puerta, no estaba, era incomprensible el motivo de su caminata, él se había marchado hace ya mucho tiempo, si es, que en realidad alguna vez lo tuvo con él.
En el trayecto de regreso a la torre le nombro varias veces, "Naruto, Naruto", sólo por su nombre. Lo extrañaría tanto. Al llegar el encuentro con una pila enorme de papeles y su asistente le avisó que su completo empeño estaría puesto en ellos.
Sin quererlo giro su vista a la ventana. "Naruto"
En Konoha el fresco y refrescante aire, era ahora como el gas viciado de cuerpos en putrefacción, apilados unos contra otros. Sasuke había preferido volver a casa, tal vez descansar, tal vez dormir, tal ver morir.
Sakura y Sai durmieron en la torre, Shikamaru en secreto, recibió el mensaje enviado con Shifu, a primera hora de la mañana, se decidió a informar a Tsunade y a enfrentar la furia y reproches de la mujer.
Naruto no había tenido la oportuna idea de avisar sobre las restricciones con anticipación, a media tarde el mensajero llegó hasta los demás, todos se sorprendieron de ver a la pequeña rana entregar un mensaje a Shikamaru.
"P
A marchas forzadas, sin permiso de invadir, los dos amigos prefieren negociar con la marea alta.
Z"
Habían concertado una reunión según lo previsto. Tsunade no tuvo más remedio que ordenar mantenerse a raya sobre todas las condiciones que pudieran existir. Sakura, Sai y sobre todo Sasuke habían logrado mostrar su inconformidad de indefinidas formas, pero todo era en balde, Naruto no tenía permitida la entrada a la aldea.
Sakura había decido enviar una carta, amenaza-suplica de ignorar las ordenes, Sai un dibujo; que escondía un bunshin de tinta, pero Shikamaru decidió ignorar el asunto y fingir demencia. Sasuke había mandado tres raciones de ramen especial de Ichiraku, al hacer la orden se topó con Iruka y después de medio informarle de forma confidencial, había conseguido un recado firmado por el maestro para hacerlos pasar como su regalo, fingiendo enterarse por casualidad.
Shikamaru había tenido que escuchar con atención las preocupaciones de Naruto, tanto por la cercanía de Konoha como por la sensación extraña, sin saber mucho de jutsu médico, el ansia comenzaba en las entrañas, alarmado bastante por la posibilidad de algún problema con el sello, tomó la decisión de ignorar las ordenes de Gaara.
De esa forma Naruto cruzó como un rayo Konoha, esperando a Tsunade en una de las habitaciones del hospital, la brisa de media mañana aún mantenía el olor a tierra mojada de un día de lluvia y las plantas destellaban de colores. El examen se realizó en una habitación subterránea, hicieron pruebas y escaneos de chakra, pero todo estaba normal, incluso la comunicación con el demonio era completamente nula, casi como si ya no estuviera. Pero aquella sensación que lo aquejaba se negaba a desaparecer.
Fue pasadas las diez de la noche que el resto de la generación recibió la noticia, alegres y sorprendidos por la repentina aparición del que muchos consideraban un digno miembro de su grupo cercano de personas, habían enfilado hacia el restaurante de ramen, en el camino Naruto les dijo que prefería la carne, todos estaban más que sólo sorprendidos, pero Chouji estaba rebosante de felicidad, era su familia quien lo atendería. Claro, que la carne asada al estilo de Naruto no les había parecido del todo normal.
Entre rizas y gritos, terminaron apareciendo más personas, el grupo de algunos de sus compañeros, camaradas ANBU de Kakashi, Shizune, Konohamaru y compañía, al final parecía más un verbena popular que una simple cena.
A la una de la madrugada, todos comidos y algunos bebidos, fueron dispersándose por la aldea, Naruto se permitía disfrutar de una noche en su vieja y amada aldea, el clima está fresco, refrescante al contacto con la piel, tan diferente del clima en extremo frío al que había terminado de acostumbrase. No había arena sino barro, el aire no está seco si no húmedo, cómo lograba vivir en el desierto amando tanto ese clima, esa aldea
Con fingida sorpresa escuchó sobre los últimos acontecimientos de la aldea, los noviazgos, los ascensos, rupturas, peleas, amistades y sobre los comentarios a medias del lugar donde vivía Sasuke, era increíble incluso ver a Kiba pensado en la manera de decirlo mientras lo observaba de reojo. Y ahora le pedían que volviera como si fuera su casa, como si siempre hubiera estado en ellas y esos años fueran una ilusión, ¿Y para Sasuke?
- Naruto – Sakura le llamó con voz alta y firme, por la intención y los vasos de Sake, varios la mandaron callar, se suponía que su estancia era un secreto – es tú casa, puedes quedarte ahí – estaba molesta y el alcohol parecía encarecer un poco su genio. Aún no estaba seguro de que tan feliz se encontraba junto a ellos, su corazón estaba partido y tenía que repartirlo como un pastel de cumpleaños.
- Se supone que ya debería estar de camino a vuelta Sakura – él estaba deseando abrazar a Gaara, pedirle perdón por el altercado antes de despedirse – Kazekage-sama me ordenó regresar de inmediato- Sai caminaba con ellos, Tsunade fue llevaba a la torre por Shizune y un par de ANBU's, debido a su inconveniente estado, Sasuke y Shikamaru los seguían un par de pasos detrás.
Muchos estaban iguales, Neji un poco más sociable, Chouji e Ino parecían ir por buen camino, Lee, Hinata y Shino estaban de misión, pero aún así se encontraba bien, claro que a Shino lo veía de vez en cuando, esos insectos son eran imposibles de engañar.
Sasuke seguía observando en silencio y un poco receloso, la actitud que Tsunade tomó lo excluyó desde el comienzo, Naruto parecía ignorarle desde su llegada, sin saludo, ni sonrisas, insultos, gritos, su vida parecía continuar vacía. A media velada hizo aparición Konohamaru, se había mantenido a ralla de la situación, aunque no dejaba de hablar de la instrucción que le impartía, de las charlas que a veces tenían, para todo el mundo Naruto volvía a ser un miembro importante de Konoha y él era de nuevo un traidor domado. No sirvió de nada el par de veces que el chico llamara la atención de Naruto hacía él.
Su mente no dejaba de darle vuelta a las cosas, esperaba encontrarse con descerebrado niño gritón que él conocía, pero estaba tan irremediablemente guapo, ¿Desde cuándo tenía barba?, la suya no pasaba de hacer su piel áspera al contacto y la de Naruto parecía crecer uniforme, de un rubio más oscuro. Y el pelo, ahora que lo tenía más largo le recordó algunos de sus momentos cerca del agua, cuando llovía y en las aguas termales, entendía lo del gel, su cabello se pegaba a su cara y se movía con el viento y sus propios movimientos, era sensual. Seguía destellando luz con su sonrisa, pero eran menos, en cambio ahora tenía una nueva, suave y agradable, le daba la sensación de ser importante, claro que no le daba ninguna a él. Y hablaba serio, sin gritar o chillar, sin la muletilla, con respeto, estaba a punto de morir por él, pero no se le iba a notar.
Delante de él la perorata interminable de Sakura parecía marearlo y Sai asentía a cada cosa
- Sakura – de pronto Naruto había usad un tono serio y frío, uno que sólo le escuchaba en medio de las peleas – es mejor que regrese a Suna – adelanto un par de pasos a los otros dos y siguieron camino detrás de él, en total silencio.
-¿Están seguros de que los exámenes salieron bien? – Sasuke casi susurro la palabra, rogando que sus palabras no las llevara el viento hasta los oídos de él, Shikamaru entendía la situación, le mando una mirada bastante significativa, pero Sasuke continuo – ha estado, serio, frunce el ceño de vez en vez, él, cree que nadie lo nota, pero se frota el pecho, como si algo le doliera – él estaba preocupado, nunca había notado esas manías.
Sasuke se había pasado todo el tiempo observándolo con detenimiento, su cara, sus manos, sus brazos, su boca, su espalda, Shikamaru lo sabía, pasaba algo, lo sabía, él lo sabía, la forma en que se comportaban uno con otro, el cómo Naruto se las ingeniaba para observar a Sasuke y Sasuke a él, la opinión de Temari sobre Sasuke, que era extrañamente mala, sí ni siquiera lo conocía bien, la preocupación, algo ahí no encajaba. Eso y todos los rumores sobres entre ellos.
- Dijo que ha sentido algo raro – comenzó su respuesta un tanto lento, tanteando el terreno mientras se deleitaba con las nueves nocturnas, con ese clima, quizás convencería a Temari de vivir en Konoha, al menos un tiempo – por eso entramos en la aldea, para que hicieran un examen completo de Kyuubi, pero todo está normal – Sasuke hizo un ruido con la boca.
- Y lo que sea que lo molesta sigue ahí – Sasuke seguía perdido en Naruto, pero aunque todos creyeran lo que vieron y juraran que Naruto no tuvo el menor interés en Sasuke, él sabía que habían estado tan pendiente uno de otro que era evidente, al menos para él.
- Será mejor que descanse, no tiene mucho de haber terminado con una misión – seguía pensando en el clima – hacer tan poco tiempo en llegar le va a pasar factura – Naruto se detuvo un segundo, el pinchazo en el pecho le había recorrió hasta la medula y en cada nervio, se acercaron a zancadas grandes, Sai tenía la mano en la espalda de Naruto y Sasuke preparaba chakra, mal preparado, Sasuke frunció el ceño, Naruto habló justo antes de que alcanzaran su espalda.
- Creo – comenzó aún con la mano puesta sobre su corazón – que necesito correr – apenas terminó la frase salió disparado rumbo a la entrada, Sasuke fue el más rápido, iba un paso tras Naruto, Shikamaru comenzó con su carrera y al final Sai y Sakura.
- ¡Naruto! – Sasuke gritó, iban muy rápido, Sakura se quedo más atrás casi de inmediato, ella no está acostumbrada a tomar, el sake y los brincos pudieron más, el sonido de sus pasos en las azoteas parecía los relámpagos partiendo la tierra durante una tormenta. Aún así ninguno se detuvo, siguieron, Sai fue el siguiente en sentirse aturdido, los movimientos, al igual que con Sakura, lo hicieron perder el rito y menguar la velocidad.
Al final Sasuke por fin pudo alcanzarlo, se había detenido, plantó los pies junto a él un instante después, estaban a unos cien metros hacia la derecha de la puerta, estaban agitados, quiso tocarlo pero no se atrevió, Naruto no le miraba, al eco de sus llamados se unía de fondo los sonidos del bosque, pero igual que en la carrera, no le prestó atención.
-¡Hey Naruto! – Puso las manos en sus hombros, estaba desesperado, habían tomado igual que todos, pero pareciera que era agua, Naruto estaba tan acostumbrado como él, se planto completamente enfrente, Naruto volteo a todos lados esquivando el estorbo en que se había convertido - ¡Dobe! – entonces sus miradas se cruzaron, el tiempo se detuvo o comenzó su marcha, no estaba seguro, había tratado de desterrar esa forma de llamarle en cuanto lo tuvo cerca.
Naruto sólo se puso blanco pálido, cerró con fuerza las manos en los brazos que lo sujetaban, su cara reflejaba el haberse dado cuenta de que alguien estaba a su lado.
- ¿sientes algún chakra… - vaciló – peculiar? – Sasuke se lo pensó, abrió un poco la boca, sorprendido, entrecerró los ojos dándole a entender que lo hacía, no dejó de tocarlo ni un segundo, se concentro en mirarlo, en tratar de averiguar que se traía, en que chakra debería sentir. Y lo sintió.
- Sí, pero se de quien podría ser, me parece conocido, yo… - se detuvo cuando Naruto le soltó un brazo y le indicó en gestos que lo hiciera.
- No tendrías porque reconocerlo – Sasuke apretó sus manos, extrañaba tanto eso, estaban comunicándose, sin palabras, con gestos, reacciones, solo con movimientos sutiles – es… - dudo de nuevo un segundo, demasiadas cosas habían pasado, que tanto desconocía de Naruto ahora – es Kisame – volvió a sentir los dedos cerrarse en sus brazos, esta vez con más fuerza – quédate conmigo – no pudo evitarlo fue su instinto, era irreal sentir la piel de Naruto, sus frentes frías por el aire, juntos, era irreal - ¿listo? – sin abrir los ojos asintió y al segundo estaban de nuevo saltando, esta vez rumbo al bosque.
Habían bebido de manera torpe y el resultado era desastroso, tres shinobis casi vomitando las viseras a mitad de calle, cuando la carrera resulto caótica hasta Shikamaru había tenido que detenerse. Solo un alcohólico como Naruto lo soportaba… y Sasuke.
Shikamaru aún podía sentir los dos chakras reanudando el paso, Naruto un poco adelante, fuera cual fuera la razón, estaba seguro de que, de no recuperarse pronto, perdería por completo el hilo que le permitía saber dónde estaban.
- Invoca a algún bicho y mándalo con Naruto – Sai asintió, solo traía pergaminos pequeños, comenzó con una ala.
-¿Qué demonios pasa? – Sakura respiraba fuerte por la boca, el mareo había pasado un poco, pero la sensación de querer vomitar la rondaba, las piernas le flaqueaban y estaba segura de caer al primer paso.
- No lo sé – contestó, su cerebro parecía querer estallar, probando una y mil posibilidades diferentes; guerras, Akatsuki, un Gaara celoso y sediento de sangre en pose de "debo probar mi existencia", pasaban una por una desfilando y dándole dolor de cabeza – hoy no debí de haberme levantado.
Con esa última frase, la pequeña ave alzo el vuelo con rapidez. Perdiéndose en el bosque y de la mirada de los otros tres.
Tardaron unos minutos más en recuperarse, estaban cansados y casi ebrios aún, el aire, los brincos y el movimiento habían logrado aumentar el efecto del alcohol en su sangre. Sakura inhalaba y exhalaba con lentitud, tratando al menos de deshacerse del os molestos mareos. No tuvieron que esperar mucho antes de tener la señal de regreso. El ave se detuvo cerca de la muralla. Shikamaru ya no era capaz de sentirlos, algo andaba muy mal.
Habían avanzado apenas unos metros de la muralla cuando Naruto l e ordeno cortar todo rastro de chakra, el resquicio de chakra que lograron localizar parecía más lejano, Sasuke no estaba seguro de si era una señal o una trampa, pero el rastro parecía el destello de una estrella, ahora sí, ahora no.
Treinta minutos de caminata después un árbol daba paso a la incipiente luz plata de la luna, en fase ya menguante era poco menos que suficiente para el angosto claro frente a ellos. Casi al fondo del terreno despejado sobresalía una figura cristalina, era como una burbuja de agua, al acercarse con lentitud la nitidez aumentó, pero antes de llegar Naruto lo sobresalto al voltear con brusquedad hacia él.
- Sí prefieres, puedes quedarte al margen de todo – no encontró nerviosismo en su voz, sólo esa ansiedad palpable desde su llegada – hay algunas cosas que creo, no te gustarán – siguió en calma, lo entendía todo bien, seguirlo significaba estar con él, con Itachi.
-Dime, que no haces tratos con él por mí causa – Casi negó con la cabeza a sus propios pensamientos, en su lugar, entorno los ojos al piso, lo sabía, lo comprendía, Naruto era un imbecil, estaba a punto de dar media vuelta y salir de ahí cuando sintió la mano de Naruto cerrarse en su nuca, ejerciendo presión para llevarlo cerca de él.
- Sí, lo hago por ti – se revolvió del agarre, no quería escucharlo, no quería saber nada de ese odio, del dolor que ahora le azotaba, su palma derecha comenzaba a punzar, ¿hace cuanto que no sentía algo como eso? ¿Hace cuanto que el dolor no era tan grande que le recorriera los nervios? ¿Hace cuanto que no se filtraba hasta su mano, aguijoneándole la carne blanda entre su anular y meñique? Debería ser desde su padre o desde la última vez que tuvo enfrente a su hermano y ahora le pasaba con la única persona con la que siempre creyó imposible que sucediera. Naruto
La pista terminaba casi inmediata a la muralla, el ave que volaba en círculos sobre su cabeza surcaba los cielos en silencio, Naruto y Sasuke habían logrado escapar, ya no estaba seguro si era sólo la ebriedad momentánea o algo en su cerebro realmente estaba atrofiado.
--- confío en ellos, confía tú también ---
Las palabras que Naruto le dijera después de saber de sus recientes reuniones lo martirizaban, había asgo por lo que odiaba un poco a Namikaze Naruto, (alias Uzumaki) y era que tenía el poder de hacer te ver las cosas de un lado diferente del cristal.
- Tenemos que avisar – Sakura estaba impaciente, por no decir, al borde del desquicio – sí Naruto tiene algo mal o – su mirada se endureció, tenía aquella mirada que Shikamaru solía ver en Temari cuando avocaban algún tema relacionado con Sasuke, la idea de la repulsión mezclándose con la rabia dentro de sus cabecitas, eso no le gustaba para nada – o tal vez, Sasuke-kun tuvo algo que ver en esto.
- No lo creo – Sai había mantenido un mutismo extraño, concentrado en todo menos en la plática – creo que de haber sido eso, Naruto habría reaccionado mal desde el comienzo.
Shikamaru tuvo que estudiarlos a ambos, estaba seguro de que Sai conocía más sobre lo sucedido con Orochimaru, pero decírselo o no, dependía de Naruto. Y Sakura debía ir por el mismo hilo de pensamiento, sólo que ella no tenía datos concretos.
- No es eso – la maldita tranquilidad con la que era capaz de hablar, era más por medio saber, que por la gravedad que pudiera tener. Sus palabras se arrastraron con un viento frío, sin quererlo sitio su cuerpo temblar, no era buen momento para mal presagio.
- Hola, pequeño zorro – el sonido de una voz amortiguada le llamó la atención, Naruto no protesto por el apodo, avanzo firme atravesando la tenue luz del claro, veía muy poco de esa forma, pero poco a poco, el balanceo del agua que formaba un burbuja fue más evidente. Él caminaba pegado a la espalda de Naruto, prácticamente, se detuvieron a unos quince centímetros del borde de hierba - ¿Pequeño neko? ¿Contigo? – alzó una ceja por reflejo y frunció el ceño ¿Quién demonios se creía para decirle Neko?
Merece review????
