Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Capítulo 6

Al igual que en el planeta Leire, la noche había caído el nuevo planeta Vegeta. La luna que prosigue en su órbita alrededor del planeta, ilumina en la oscuridad. Tal como Gohan se lo había permitido, Videl se acostó a dormir en la cama de él. Las gruesas sábanas le daban un agradable confort, en la fría habitación.

Paulatinamente la respiración de la humana fue en aumento, debajo de sus párpados sus ojos se mueven violentamente. Era claramente visible, que ella estaba soñando. Su mente la llevó lejos de la casa en la que se encuentra cautiva, para regresarla a la selva tropical que le vio crecer. Su memoria era tan buena, que recordaba con exactitud el sonido producido por los animales salvajes.

La tribu de Videl, era descendiente de los pocos sobrevivientes de la invasión saiyajin. En el momento de la invasión, en el planeta azul existían pocos guerreros con la capacidad de utilizar una extraña fuerza llamada ki. Pero lamentablemente, su nivel de pelea era demasiado bajo para poder derrotar a los saiyajin.

Sólo uno de los pocos humanos con la capacidad de controlar el ki, sobrevivió a la conquista del tercer planeta. Su nombre era Ten Shin Han, el cual permaneció escondido en lo profundo de las montañas junto con otros sobrevivientes. En un par de años, Ten Shin Han fue capaz de enseñarle a algunos humanos el como se usa el ki.

Lamentablemente, un día los saiyajin encontraron el refugio donde él se escondía. Y a pesar de enfrentarlos, Ten Shin Han fue asesinado antes de enseñarles más técnicas a sus alumnos. Aún así, algunos de sus estudiantes lograron huir antes de ser exterminados. Esos mismos sobrevivientes, al llegar a una densa jungla se establecieron en ella.

Con el paso de los años, los estudiantes originales de Ten Shin Han les enseñaron a otros. Y así generación tras generación, el conocimiento sobre el ki fue transmitido a unos pocos. Videl es miembro de esa tribu, cuando ella era una niña pequeña. Sus padres fueron cazados por algunos saiyajin, como manera de diversión.

Para tristeza de la chica de ojos azules, nunca volvió a saber nada de sus padres. Al quedar huérfana, fue acogida por los demás integrantes de su tribu. A medida que fue creciendo, se le instruyó sobre como luchar cuerpo a cuerpo, entre otras técnicas de ki. También aprendió el como sobrevivir sola, en la intemperie.

Cuando te encuentres en problemas–recuerda dentro de sus sueños–recuerda disminuir tu ki, hasta que lo desaparezcas por completo.

Sí, entiendo–dijo la joven Videl.

Por más fuerte que seas, nunca entables combate con un saiyajin–le advierte su maestro que apenas es un par años mayor que ella, y que también es descendiente de los alumnos originales de Ten Shin Han–ellos son demasiado poderosos para nosotros.

Dígame una cosa… ¿cómo fue que llegaron los saiyajin a nuestro planeta? –le preguntó la niña de cabello negro.

Hace muchos años, antes de que tú y yo naciéramos–le explica–esos monos cayeron del cielo, en unas esferas blancas…cuando llegaron, nuestros antepasados pelearon contra ellos pero no lograron ganar–ella asiente–y desde entonces, los pocos que quedamos hemos estado escondidos de ellos.

¿Y por qué no luchamos contra ellos?... ¡estoy cansada de esconderme de ellos!

¿Acaso te volviste loca? –Le dice–ya te lo dije, son mucho más fuertes que nosotros…pelear contra ellos sería un suicidio.

Pero, pero–balbucea–debe haber algo que podamos hacer, debe existir una forma de acabar con ellos.

Videl–el chico frente a ella le dice–si hubiera una forma de matarlos, ya alguien los hubiera derrotado…pero no ha sido así.

Entonces… ¿qué debemos hacer?

Sobrevivir…sólo podemos sobrevivir.

Cada día, Videl junto con otros que aprendían a luchar. Entrenaban hasta el punto de lograr, elevar su fuerza a niveles sumamente superiores a los de un humano normal. Sin embargo, en repetidas ocasiones por elevar su poder. Los rastreadores de los saiyajin, los detectaban. Los hombres con cola de mono, al detectar dicha energía de inmediato registraban la selva en busca de lo que sea que la ocasione.

No obstante, nunca lograron encontrarlos. Lo que sucedía era que los humanos, cuando percibían el ki maligno de los saiyajin. Desaparecían su presencia, y así los invasores los perdían de las pantallas de sus rastreadores. Pero a diferencia de la tribu de Videl, otros clanes de humanos que no sabían nada sobre el ki.

Eran cazados como deporte y para ser usados como esclavos. Y cada vez más, la raza humana era disminuida en número. Por algún tiempo, el clan al que pertenece Videl vivió en paz sin ser descubierto. Hasta un lamentable día.

Vamos, se hace tarde–dice un hombre adulto–regresemos a casa.

Cada cierto tiempo, los miembros más hábiles de la comunidad salían de cacería para llevar sustento a los demás, los hombres se enfrentaban a las bestias salvajes…mientras las mujeres recolectaban agua, frutos y demás hierbas medicinales. Pero Videl, quien no se consideraba una mujer débil, siempre acompañaba a los hombres durante la cacería.

Al tener la selva una temperatura muy elevada, los humanos que la habitaban usaban ropa hecha de piel de animal. La cual sólo ocultaba las partes de sus cuerpos, que los diferenciaban entre hombres y mujeres. También sus pies no llevaban alzado, así su poca vestimenta los camuflaba perfectamente para la hora de cazar.

El día de hoy, hemos tenido buena suerte–dice Videl–hace mucho que conseguíamos tanta comida.

Los humanos habían logrado atrapar, a un trío de jabalíes que se encontraban ocultos entre la maleza. También de un río cercano, pescaron un gran número de peces. Y las mujeres, recolectaron algunos frutos y bastante agua fresca. Cuando continuaban con su camino, sintieron de repente un par de presencias de energía.

Las cuales volaban a una velocidad tremenda, eso sólo lo podían hacer los saiyajin. Sin perder tiempo, corrieron lo más rápido posible hacia su pequeña aldea. Pero de improviso comenzaron a caer desde el cielo, muchas esferas de energía que destruían todo al contacto. Usando su velocidad, los saiyajin los habían logrado rodear.

Aquí hay muchos humanos–dice un saiyajin–y se nota que están muy saludables y fuertes, podemos venderlos a un buen precio.

Sí, vamos a capturarlos–pronunció palabra otro saiyajin.

De inmediato, los humanos a pesar de saber que no podían ganarles. Decidieron hacerles frente, lo primero que hicieron fue dejar caer sus lanzas y hachas. Esas herramientas no serían útiles, contra los guerreros con cola. Los saiyajin se sorprendieron, no era usual ver a humanos luchando por sus vidas.

Sin embargo, eso les importó poco. Ya que sabían perfectamente, que el poder de pelea de un terrícola es muy bajo. Los dos soldados saiyajin, extienden sus manos hacia adelante. Y en las palmas de sus manos, y en cada una de ellas se comienza a formar una esfera de energía. A pocos segundos de completadas, las disparan contra los humanos.

Un par de rayos energéticos, impactan contra el suelo. Provocando que una gran parte del piso, saliera volando en varias direcciones. Además que la tierra del piso, les cayó en los ojos a algunos humanos. Cosa que les dificultó la visión, por su parte los soldados pertenecientes al imperio de Vegeta. Sólo se reían al ver a los terrestres, frotarse con desesperación sus ojos llenos de tierra.

Pero por no prestar atención, uno de los saiyajin no notó. Que Videl no se encontraba afectada de la visión, y esta corrió hacia él para luego propinarle una patada directa en la cara. Lamentablemente para la valiente jovencita, la fuerza de su golpe no era nada para el agresivo hombre vestido con una armadura.

Humana asquerosa–dice rabioso– ¿creíste que con ese golpe me matarías?... ¡no seas estúpida!

En ese momento, los rastreadores de los saiyajin se activaron. Los cuales detectaron niveles de poder, que eran demasiado altos para terrícolas normales. Dichas energías, pertenecían a los demás miembros de la tribu de Videl. Que ya han podido, mejorar su visión.

Uno de los humanos, colocó sus manos en forma de triángulo. Y lentamente concentró su poder entre sus palmas. Ese hombre estaba realizando, una de las técnicas inventadas por Ten Shin Han años atrás. Llamada Kikouhou, al mismo tiempo. Videl, que apenas tenía catorce años cuando eso pasó.

Quedó asombrada al ver ese ataque. Ya que ella, sólo conocía la manera de utilizar el ki para poder incrementar el poder de los golpes, como los puñetazos y patadas. Además de sentir presencias y disminuir la propia. Pero no sabía cómo hacer ataques de energía, como el que acaba de presenciar.

Pese a esa técnica, el saiyajin el cual era el objetivo de la misma. No recibió daño alguno, y por lo contrario utilizando su gran velocidad. Acabó fácilmente con los humanos que oponían resistencia. El grupo de terrícolas que al principio, consistía en ocho hombres y cuatro mujeres. Quedó reducido a una sola sobreviviente, ya que los hombres murieron batallando. Y las mujeres fueron capturadas, para ser vendidas como esclavas domésticas.

Los saiyajin, a pesar de haber ganado con facilidad. No podían creer que encontraron, a un grupo de humanos con conocimiento del como pelear. Ya que se creía que los terrestres, desconocían por completo el arte de la lucha. Fue por eso, que el par de cazadores temiendo ser el centro de burlas al relatar que lucharon contra humanos.

Decidieron no contar nunca, que habían encontrado a terrícolas con capacidad de lucha. Cosa que salvó a los restantes integrantes de la tribu de Videl, y así se aseguraron de que no serían buscados por los saiyajin con intenciones de esclavizarlos. Mientras tanto, la chica de ojos azules regresó a su comunidad.

La cual determinó que para su seguridad, debían trasladarse a otro lugar para evitar ser hallados de nuevo. Con lo cual comenzaron un éxodo, para adentrarse más profundo en la jungla que los rodeaba. Al encontrar un nuevo sitio para asentarse, Videl pidió que se le enseñara técnicas de ataque de energía. No pasó mucho tiempo, para que la joven mujer lograra dominar unas cuantas técnicas. Las cuales podía utilizar sin problemas.

Muy bien Videl–le dice el mismo chico que le ha enseñado todo lo que sabe–quiero que me demuestres si ya eres capaz, de realizar la última técnica que te enseñé.

Claro, mira–la chica camina varios pasos hacia atrás, y lentamente lleva sus manos frente a su rostro al mismo tiempo que extiende sus dedos– ¡Taiyoken! –gritó a todo pulmón, dicha técnica creaba una luz tan intensa que lograba cegar por algunos minutos, a cualquier oponente.

Después de unos instantes, la luz desapareció y todo volvió a la normalidad.

¡Buen trabajo Videl! –Le dice su instructor–recuerda usar esa técnica cuando quieras escapar de alguien.

Sí.

De repente un fuero golpe se escuchó en la habitación, causando que Videl despertara y saliera de su sueño que le traía tantos recuerdos. La chica se levantó de la cama, para investigar el origen del estruendo. Pero para su alivio, sólo se trataba de las ramas de un árbol…las cuales chocaban contra la ventana del cuarto.

– Pero qué tonta fui–dice acostándose de nuevo–si hubiera usado el Taiyoken cuando me atraparon, no estaría metida en este lío…pero ya es demasiado tarde para lamentarlo.

Se acurruca de nuevo en la cama, y vuelve lentamente a recuperar el sueño. Ella ya tenía un plan para escapar, cuando Gohan regresara ella le robaría como fuese. El control del collar anulador, para luego desparecer su presencia y así huir lejos de allí. Sólo faltaba que Gohan volviera, para realizar su nuevo intento de escape.

"Muy pronto seré libre de nuevo"–pensó la chica, antes de quedar profundamente dormida.


En lo más lejano del espacio, un gran crucero espacial. Se mantenía oculto, dentro un cinturón de asteroides…con la intención de no ser detectado por naves de los saiyajin. Esa era la nave insignia, de la flota de la Resistencia. La cual libra desde hace años, una guerra contra los saiyajin. Desde que Freezer era el gobernador del universo, las pocas razas que aún conservaban su libertad.

Decidieron unirse para pelear juntos, y así evitar ser esclavizados. Esa alianza fue conocida, con el nombre de la Resistencia. La cual poseía una pequeña flota de naves, algunas les pertenecían a los planetas miembros. Otras son naves que les robaron a Freezer, cuando este estaba con vida. Cuando se conoció la noticia de que Freezer había sido eliminado, se llegó a pensar de que por fin el universo viviría en paz.

Sin embargo, esos deseos de paz se vieron destruidos por una nueva amenaza. Los saiyajin, los cuales heredaron el imperio que Freezer había construido. Y que ahora estaba liderado, por el príncipe Vegeta que al poco tiempo…se coronó Rey. El joven Rey Vegeta, poseía incluso más maldad y ambición que el mismo Freezer.

La Resistencia, intentó acordar un tratado de paz. Para evitar ser esclavos de los saiyajin, pero a Vegeta quien no le interesa en lo más mínimo la convivencia pacífica. Desechó por completo el acuerdo, y sin perder tiempo ordenó el ataque a los planetas miembros de la Resistencia. Uno a uno, los pocos planetas libres, fueron siendo conquistados.

Y la pequeña cantidad de sobrevivientes de la Resistencia, apenas pudieron escapar al vacío del espacio en sus naves. Las cuales se han convertido en su hogar.

Como la cantidad de rebeldes es muy poca, comparada con el número de soldados del imperio saiyajin. Estos nunca atacan directamente a los hombres con cola, su manera de atacarlos siempre ha sido con sigilo. Destruyéndoles y robándoles, naves que transportan bienes como alimentos, esclavos, tecnología entre otras cosas.

Y ahora mismo, el alto mando de la Resistencia. Se ha reunido de emergencia, para discutir temas de mucha importancia.

– Hace unos minutos–dice un miembro de alto rango–recibimos un mensaje desde el planeta Leire.

– ¿Qué ha sucedido en ese planeta? –preguntó otro extraterrestre.

– Al parecer–continúa explicando–el planeta fue invadido por los saiyajin, pero los leireanos fueron capaces de expulsarlos de su mundo.

– Eso significa, que el informe enviado por el espía era verdad–dice otro individuo–ahora tenemos confianza que la información que nos envíe, es genuina.

– Sí, por fin hemos logrado infiltrar a un soplón en el nuevo planeta Vegeta–comenta–deberías ordenarle que nos envíe un informe diario, de la situación de Vegeta y sus tropas.

– Yo no estoy de acuerdo con eso–le responde otro sujeto–nos ha costado mucho trabajo lograr tener un espía en ese planeta, si envía informes diarios los saiyajin lo podrían detectar…y todos nuestros planes se vendrían abajo.

– ¡Pero no hay que perder más tiempo! –Gritó otro extraterrestre de piel blancuzca–debemos iniciar con la operación Orión de inmediato, los saiyajin han tenido muchas bajas gracias a los leireanos… ¡debemos invadir el planeta Vegeta!

– ¡Deja de decir estupideces! –Grita–sabes mejor que nadie, que el proyecto Orión aún no está terminado…si atacamos ahora, sólo lograremos que años de planeación se echen a la basura.

– ¿Entonces qué propones?... ¿qué hacemos?

– Por el momento, sólo nos dedicaremos a mantener protegidos a los nameks–argumenta–y así evitaremos que Vegeta consiga las esferas del dragón y pueda pedir la vida eterna.

– Hablando de las esferas del dragón… ¿los nameks ya están ocultos?

– Sí, hace poco se nos informó que ya se encuentran en el planeta que les dimos como escondite–alegó–sin embargo, sólo uno no pudo escapar del planeta Namek.

– ¿De quién se trata?

– Es un namek llamado Picorro–le contestó–por lo que nos a dicho el espía, lo mantienen detenido y lo torturan para que hable.

– Si ese tal Picorro habla–dice–los saiyajin conocerán la ubicación de los demás nameks…eso es muy peligroso.

– Según lo que dijo el patriarca de los nameks, Picorro es un sujeto leal–habló–y nunca traicionaría ni a la Resistencia ni a los de su especie.

– Confío en que no te equivoques.

En ese momento, otro extraterrestre más ingresa a la sala de reuniones. Quien es un Parseth, quienes fueron los responsables del experimento que dio como resultado, el nacimiento de Marcus.

– Doctor Makuo, ya era hora que llegara–le dicen–tome asiento.

– Lamento la demora, estimados miembros del alto mando–se disculpa el extraterrestre con apariencia de avestruz–pero me encontraba en el laboratorio, afinando detalles del proyecto Orión.

– ¿Cuánto tiempo falta para que termine con Orión?

– Mucho, aún falta mucho tiempo para que esté terminado–respondió.

– ¡Pero si ya ha pasado mucho tiempo desde que lo comenzó! –Grita impaciente–hemos esperado pacientemente por la finalización del proyecto, pero la paciencia tiene un límite.

– Comprendo que estén inquietos, pero comprendan que Orión apenas es sólo un prototipo–argumenta–y como todo prototipo, presenta fallas inesperadas las cuales deben ser rediseñadas y reparadas…por eso se ha tardado tanto tiempo terminarlo.

– Eso lo entendemos pero… ¿Orión estará terminado para cuando se realice, la invasión a gran escala al planeta Vegeta?

– No podría dar una respuesta concluyente, pero eso espero.

– Está bien, esperaremos a que Orión esté terminado–le dicen–después de todo, Orión es nuestra última esperanza contra los saiyajin, para cuando peleamos la gran guerra contra ellos.

Una vez que la reunión del alto mando de la Resistencia terminó, los presentes se retiraron de la sala de reuniones.


A millones de kilómetros de distancia, las naves tres naves de guerra saiyajin. Se alejan del sistema solar, del que es perteneciente el planeta Leire. Los vehículos espaciales, inician con su recorrido de regreso al nuevo planeta Vegeta. Hoy ha sido un día oscuro para la flota, porque regresan a casa derrotados.

– ¿En cuánto tiempo se recuperará por completo? –preguntó Kaden, al mirar a Gohan dentro del tanque de recuperación.

– Por la gravedad de sus heridas, él tardará en recuperarse unas cuantas horas más–le responde un médico.

– ¿Sus heridas son muy graves? –cuestionó Nattan.

– El hijo de Kakarotto posee varias costillas rotas, el hombro izquierdo dislocado–les comenta–además de un daño muy delicado en su ojo derecho.

Los compañeros de Gohan asienten, mientras lo miran dormido dentro del líquido de la máquina de recuperación. Pero el sobrino de Raditz no era el único lastimado del escuadrón, Lime había perdido mucha sangre y presentaba una fractura de cráneo. Por su parte Galvan, tenía un orificio que le atravesaba el pecho.

El cual le dañó algunos de sus órganos internos, además de un masivo sangrado. Así que del escuadrón de cinco miembros, tres se encontraban inconscientes y en recuperación dentro de los tanques médicos. Los demás integrantes del equipo, corrieron con más suerte. Kaden y Nattan, sólo recibieron algunos rasguños y golpes leves. Sus vidas no corrían peligro.

– Yo no puedo entender qué salió mal–comenta Kaden–se supone que la invasión era secreta, pero parecía como si los leireanos nos estuvieran esperando.

– Es cierto–afirmó Nattan–ellos estaban muy preparados, ya tenían pensado como derrotarnos.

Kaden asiente–Disculpe doctor.

– ¿Qué pasa? –dijo el médico que revisaba los signos vitales de Lime.

– ¿El Capitán Nappa ya ha comunicado la derrota al Rey Vegeta? –preguntó el líder del escuadrón doce.

– Eso no lo sé, pero ya me puedo imaginar la reacción del Rey al saber que la invasión fracasó–contestó.

– Cuando lo sepa el Rey–le comenta Nattan–se pondrá furioso.

Precisamente, el comandante en jefe la incursión. El Capitán Nappa, se encontraba en su despacho privado. Se disponía a notificar al Rey sobre la más reciente derrota. Aunque él temía la reacción del monarca, Vegeta era muy conocido por su agresivo carácter. Sobre todo cuando no salían las cosas como él quería.

El pequeño monitor en su escritorio, se encendió mostrando la cara no muy alegre del Rey.

– Nappa–dice Vegeta con su típica voz gruesa– ¿Por qué diablos me despiertas a estas horas?...te recuerdo que aquí la noche cayó hace mucho.

– Por favor discúlpeme.

– No tiene caso que te disculpes–le comentó–dime… ¿qué pasó?

– Mi Rey, debo darle la mala noticia…–comenzó a balbucear–la mala noticia que…

– ¡Habla de una maldita vez! –Gritó el Soberano de los saiyajin– ¡no tengo todo el tiempo del mundo!

– Lo que sucedió fue que–a Nappa le suda todo el cuerpo de los nervios–la invasión fue un fracaso…fuimos derrotados por los leireanos.

– ¡Nappa!... ¡repite eso de nuevo! –dice.

– Hemos perdido la batalla–responde–y más de la mitad de los escuadrones, murieron en la pelea.

El saiyajin calvo no le quitó la mirada a la pantalla, en la que aparecía Vegeta. Pero para sorpresa de Nappa, el Rey no le gritó ni estalló enfadado. Sin embargo comenzó a hablar en voz baja y ronca, como si se estuviera conteniendo.

– Escúchame bien idiota–le dice–cuando regreses recibirás el castigo que te mereces por fracasar, así que no pierdas tiempo y regresa de inmediato al planeta.

Y con eso la comunicación se interrumpió.


– Lástima que no pude quedarme más tiempo–pronunció Kakarotto dentro de su pequeña nave espacial–la próxima vez espero tener más tiempo.

Kakarotto comenzó a oprimir algunos de los botones de la computadora de la nave, para así hacer que su cápsula acelerara a toda su capacidad.

"Me pregunto cómo le habrá ido a Gohan en su misión"–piensa–"sólo espero que se encuentre bien".

El padre de Gohan resopla frustrado.

– Se me están agotando las excusas para mis viajes–habló–por lo menos, Gohan aún no sabe nada sobre Marcus…pero tarde o temprano tendrá que saberlo.

El saiyajin continuó su viaje de regreso al planeta Vegeta, aunque le preocupa que Raditz empiece ha hacerme preguntas cuando regrese.

Fin Capítulo Seis

Gracias a las personas que me comentaron, en el capítulo anterior: A Lilia. Takarai, Lupetiu, Chibi Ichigo, Oyuky Chan...muchas gracias.

Gracias por leer y hasta la próxima.