Capítulo 6

Los rayos del sol se filtraban a través de las cortinas, y dándole a Emily directamente en los ojos. La agente parpadeó un par de veces y los abrió lentamente. Hotch dormía a su lado. Su expresión era de completa tranquilidad, incluso podría decirse que de felicidad, lo que hizo sonreír a Emily. Intentó moverse lo menos posible para no desprtarlo, ya que Hotch la tenía abrazada por la cintura. Sin embargo, su amado se resistía a dejarla ir. Le costó un par de minutos y unos cuántos gemidos por parte de Hotch conseguir levantarse de la cama. Lo vio acurrucarse de nuevo y sonrió.

Se puso la camisa de Aaron, que estaba a los pies de la cama, y bajó hasta la cocina para hacer café. Pensó en lo afortunada que era. Tenía al hombre que había amado durante años, a su hijo, al que adoraba y tenía a su familia, sus amigos, los que nunca la fallarían. Había vuelto al FBI con la condición de que no hubiera problemas por su relación con Hotch, y Strauss y el Director habían estado de acuerdo. Era una buena agente y querían recuperarla.

Se tomó una taza de café dejándose envolver por el maravilloso aroma del líquido negro que tanto le gustaba, mientras pensaba en lo siguiente que haría. Sonrió con picardía, dejó la taza en el fregadero y corrió escaleras arriba.

Aaron estaba en la misma posición que ella lo había dejado quince minutos antes, así que se quitó la camisa y se metió en la cama junto a él. Empezó a besarle el cuello mientras con las yemas de los dedos le hacía cosquillas con dulzura en el pecho y en la barriga. Menos de treinta segundos después, Hotch estaba despierto.

-¿Qué te crees que estás haciendo, señorita? -preguntó somnoliento.

-Buenos días, bello durmiente -respondió Emily besándolo.- He hecho café, ¿quieres un poco?

-Te quiero a ti, aquí y ahora -fue la respuesta de Hotch, mientras se tumbaba encima de ella y la besaba.

Un par de horas después y una gran sesión de sexo, Hotch se levantó y preparó un gran desayuno tardío, que le llevó a Emily a la cama, que volvía a quedarse dormida. Dejó la bandeja en el suelo y la besó en la frente.

-El desayuno ha llegado princesa.

-Mmmm, qué bien huele Aaron, gracias amor. -Cogió una tostada y le dio un mordisco-. ¿Qué vamos a hacer hoy?

-Pues había pensado pasar un día como una pareja normal. Salir a pasear, comer por ahí, podemos ir al cine o de compras o lo que te apetezca. ¿Qué te parece?

-Me encanta la idea -se inclinó y lo besó-. Voy a prepararme. ¡Recoge eso y haz la cama! -gritó desde el baño.

Hotch se rio con ganas haciendo lo que le decía. Se prepararon y treinta minutos después, salían por la puerta a su día normal. Pasearon por el centro de la ciudad, se mezclaron con el resto de la gente, iban cogidos de la mano, abrazados en algún momento, como cualquier pareja de enamorados. Comieron en un restaurante italiano, pequeñito, acogedor y romántico. Decidieron ir al cine, a ver una comedia romántica, y como dos adolescentes, se pasaron la mitad de la película comiéndose a besos. Después, comieron un helado y vieron algunas tiendas, y llegó la hora de recoger a Jack en casa de Jessica. Por el camino, pararon y encargaron una pizza para cenar, y a las ocho y media, estaban metidos en la cama, agotados.

-Ha sido un día maravilloso, cariño -susurró Emily acurrucándose junto a Hotch.

-Sí que lo ha sido Em, sí que lo ha sido -respondió Hotch besándola en la frente.- Ahora, a dormir, mañana vuelve a ser Lunes.

La respuesta de Emily fue un gemido inteligible, que hizo sonreír a Hotch. Se acomodó en la cama, abrazó a Emily y cerró los ojos, pensando que era un hombre con suerte de tener a esa mujer a su lado.

Continuará...