Era por la tarde y Lucy iba arrastrando los pies hacia su casa. Estaba agotadísima. Había sido muy difícil conseguir que los enanos se tomaran la poción. Casi habían destrozado todo el gremio intentando huir o destruir los vasos que la contenían. Finalmente se tuvo que "vencer" con la palabra, y Lucy lo pensó entre comillas también porque los cuidadores o cada responsable de un miembro del Raijinshuu había tenido que ofrecerle algo más fuerte que el sabor de la poción.
La rubia suspiró.
Bixlow, con su cara de angelito y niño bueno le amenazó de romper los cristales sino dormía esa noche abrazado a él. Todos se quedaron mirándole como si fuera la solución a todos los problemas y ante todas las miradas que la estaban cohibiendo, acabó aceptando la "petición" del pequeño mago. A Natsu no le hizo ni pizca de gracia: "Os vigilaré, estaré allí para evitar que le hagas nada a Lucy". Esas fueron sus palabras. Evidentemente, Bixlow contraatacó diciéndole que el mayor problema allí era él. Gray afirmó que lo eran los dos y que él también iría a casa de Lucy, pero al estar desnudo perdió toda credibilidad. Juvia agradeció que lo descartaran en su idea.
No se lió una pelea porque Makarov les dio una colleja a cada uno y Bixlow, valiente, se tragó la poción de golpe. Luego metió un grito desgarrador que asustó hasta a sus babies, pero no porque le estuviera pasando nada, sino del asco que había sentido en su paladar.
Ante eso los otros miembros del Raijinshuu repetían para ellos en voz alta que no había nada que les pudieran ofrecer que les hiciera cambiar de opinión.
Pero no fue, así, evidentemente.
Flashback.
Erza sacó toda su furia y obligó a Ever a tomárselo si no quería sufrir la peor de las torturas a sus manos. En ese momento recordó Gray a qué tortura se refería y palideció de golpe. Él había sido el conejillo de indias de esa tortura en su día. Al ver su cara, la niña se puso rígida, con un leve temblor. La voz de Erza diciéndole que se tomara la pócima era potente, tanto que hubiera asustado al mismo Zeref, pero...
- ¡Ni hablar! ¡Ni hablar! ¡No quierooooo!
No fue lo suficiente. Erza suspiró y se relajó:
- Vale, vale, te daré definitivamente el nombre de Titania.
- ¡Ya está, ya me lo he bebido! - dijo toda fiera.
A los miembros del gremio les apareció una gotita en la sien.
La pelo escarlata cogió un lápiz mágico y le pintó sobre la ropa el nombre.
- Hale, ya está.
- ¡Bieeeeeeeeeeeeeen!
Mira que lo que era simple. Se contentó con una estupidez como esa con el por culo que había dado.
Todavía quedaban Laxus y Fried.
Lisanna llamó a Redus, le dijo una cosa al oído, él puso una cara entre rara, de sorpresa y de espanto pero luego afirmó. Ella se acercó a Fried y le dijo otra cosa al oído. Enseguida su cara se iluminó (con su seriedad de siempre) e intentó mantener la compostura para no parecer un niño. Tragó saliva, miró el vaso, lo cogió con un pañuelo, se tapó la nariz y se lo tomó de golpe. Su piel se erizó y casi se cae al suelo mareado.
Al cabo de un rato, mientras todavía sudaba y volvía a respirar con normalidad, miró a Lisanna fijamente, quien le sonrió:
- Quiero ese retrato sin demora. - Luego le dio una arcada.
Uno menos.
Todos miraron ahora a Laxus. Pero éste los ignoró cruzando los brazos y moviendo la cabeza hacia un lado.
Pasó media hora y nadie lograba darle nada de su agrado. Hasta Bixlow y Fried le pedían implorando que se tomara la maldita poción por ellos. Pero no había manera.
Finalmente, mira alzó su cabeza ensombrecida, cogió fuertemente el brazo de Laxus y lo apartó de la gente. Los demás se quedaron algo sorprendidos pero prefirieron no saber.
Imaginaos a un Laxus chiquitín con una gran sonrisa de triunfador, saliendo de ese rincón donde Mirajane lo había llevado y con un leve sonrojo en sus mejillas.
- ¡Vale, lo tomaré!
Fin del flashback.
¿Por qué debía ella dormir con Bixlow? Vale, ahora era un crío pero y ¿si crecía de golpe? Sería casi un hombre, un chaval de poco más de su edad, que estaba durmiendo con una señorita como ella... Era provocarlo.
"...pero el efecto no es immediato."
Eso la tranquilizó.
…
…
¿Y QUÉ NARICES SIGNIFICABA ESO? ¿CUÁNTO TIEMPO ERA ESO? ¿NECESITABAN MUCHO, POCO O NADA?
Bixlow y Natsu se quedaron mirando a una loca Lucy revolviéndose los pelos y llorando a lagrimón suelto.
- Pobrecita... es demasiado para ella... - comentó Bixlow.
- ¿Mmm? - Natsu en su mundo. Luego cambió la mirada y miró de mala manera al enano.
Cuando llegaron a casa se estiró en la cama pensativa. En ese momento Bixlow se tiró de un salto encima suyo como si fuera su madre.
- ¡Anda, cosplayer, haz cosplay! ¡Enséñame lo que tienes!
- Eso último suena mal.
- Por fiiiii... Natsu, a que tú tamb... ¿Natsu? ¿Qué haces entrando por la ventana?
Lucy suspiró con una gota en la cabeza. Otra vez. Menuda pesadilla.
- Anda, sí Lucy, enséñanos la ropa que tienes.
- ¡Eso no se le pide a un señorita! ¡Fuera tú de encima! ¡Y tú, Natsu, cierra la ventana, se entra por la puerta!
- Buf, qué gritona eres, cosplayer.
- ¡A callar y a dormir!
Fue entonces que Natsu puso morros de desconfianza.
Al día siguiente, Lucy se despertó con una lapa pegada a sus pechos, o sea Bixlow, quien los disfrutaba como una almohada y derramaba sus babas. Lo que notaba detrás, en su espalda, sí que no estaba en sus planes. Giró levemente su cabeza y vio a Natsu abrazándola y dormido plácidamente. Analizó todo lo que sentía y... y... Natsu estaba... estaba...
- ¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡Sois los dos unos pervertidoooooooos! - se tragó los pucheros. - ¡Me voy a duchar!
Bixlow y Natsu todavía se estaban descongelando y no entendían nada. Se cambiaron de ropa y entonces vieron salir a Lucy del baño perfectamente arreglada.
- ¡Nos vamos al gremio y desayunamos allí!
- Eh, tú, dragoncito, eres un pervertido, mira que entrar en nuestra cama.
- ¿Nuestra cama? No es tuya, ni de los dos, es sólo de Lucy y sólo yo tengo permiso de estar en ella, tú no.
- Perdón, esa noche era yo quien lo tenía, ¡celosoooooo!
Cuando llegaron al gremio, Ever y Laxus ya estaban organizando la rabieta del siglo. Ambos querían hacer misiones, pero no podía ser. Apenas tenían poderes con esos cuerpecitos y no eran lo suficientemente maduros ni mayores para salir por ahí solos. Los otros seguían haciendo griterío. Fried pasaba bastante del tema y de mientras tomaba un té caliente con Lisanna diciéndole que aunque era pequeño era capaz de descifrar escrituras mágicas.
- Vaya panorama...
- ¡Eh, maestro! ¡Yo también quiero hacer misiones, déjemeeeeeee!
- Bixlow, calla, ¡eres muy pequeño!
- ¡No!
- Sólo mírate... Deberíais ser más conscientes de vuestro problema.
- ¡Pero tengo a mis babies!
- Que sólo saben romper cristales y no pueden echar poder porque tú no lo tienes...
Touché.
Bixlow se calló. Su "mami" lo había ganado.
- Niños, niños... - suspiró Makarov. - Parad ya. Cuando hayáis crecido os daré una buena misión. No, una no, las que queráis, el tablero está a rebosar de misiones de rango S con buenísimas recompensas. Y podréis hacer destrozos, machacar a otros magos y malhechores y vivir cómodamente comprando ropa de moda, - miró a Laxus,- comprar más esculturas bellas, - miró a Evergreen, - y... y... - no sabía qué decirle a Bixlow, - y todo eso.
Los niños estaban furiosos, la respuesta era buena, pero no estaban satisfechos, así que su propio malestar le dieron una patada conjunta a una mesa y la empotraron contra un muro.
A Makarov se le estiró la cara como al protagonista de la escena del cuadro de "El grito" de E. Munch.
- ¡Me sacáis de mis casillas!
Y los acabó atando a una de las vigas del gremio para que se estuvieran quietecitos un tiempo.
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Notas de la autora:
Bueno, otro capitulillo. Confieso que el otro día que subí el anterior, empecé éste y ahora lo he acabado.
Gracias por todos los comentarios graciosos y de ánimo: Gabe Logan, L'Muk, YOP y Anita-chan8.
Saludos y hasta el próximo capi!
PD: Me encanta el nuevo método de subida de archivos, se pueden escribir directamente o copiar de tu editor de texto! Lástima que al copiar, pierda el formato de cursiva y lo copie todo en negrita... estaría bien que lo modificaran.
