Capítulo 6

La Cámara de la Muerte le parecía igual de fascinante que hace una semana. Izar escrutó ávidamente la habitación con ojos grandes y críticos. No importaba que hubiera alguien más allí, no cuando estaba tan fascinado y atraído por el arco de piedra.

Con pasos firmes descendió por los niveles hasta el fondo de la fosa. Una vez que tomó el ritmo de las escalinatas sus ojos no abandonaron el ondeante Velo.

Y entonces ella tenía que interrumpir.

"Vuelves a Hogwarts este año ¿verdad? Quinto año ¿cierto?"

Quería responderle mordazmente que, si sabía todo, ¿Por qué estaba preguntando? Izar hizo un leve gesto afirmativo. "Sexto año en realidad, pero si, vuelvo el Lunes."

Antes de que llegaran al último nivel, ella lo miró confundida. Estaba oscuro, pero Izar pudo notar su indecisión. "¿Vas a entrar a sexto? Pero creí que recién cumplías quince." Ella sabía cuándo era su cumpleaños. Hoy. Aún así trató de esconder el hecho de que sabía la fecha exacta. ¿Por qué escondería el obvio hecho de que había fisgoneado en su información personal?

La miró fríamente y pasó a su lado y hacia la tarima. De cerca, el arco de piedra se veía aún más magnífico. La piedra parecía desmoronarse, como si fuera más vieja que el mismo tiempo. "Salté un año," contestó sin mirar a la mujer de pelo rojo. "Ahora, yendo al grano ¿con qué necesitabas ayuda?," Izar pausó volteándose a Lily que se acercaba lentamente. "¿Acaso los Inefables de esta Cámara descubren algo? Para mí, creería que el Velo no ofrece un gran margen de trabajo."

"Es cierto" ella comenzó "Muchos de nosotros no trabajamos en la Cámara de la Muerte todo el tiempo. No hay necesidad. El Velo decidirá quién descubra sus secretos. Hasta ahora sólo tenemos un conocimiento general de…" se detuvo con incertidumbre mientras miraba a Izar.

Éste sólo tenía la mitad de su atención en ella, estudiaba ávido el Velo. Se sentía como hechizado. Podía oír los mismos susurros suaves y rasposos, despertando su atención y jugando con sus sentidos. Humedeció sus labios súbitamente fríos y dio otro paso hacia el ondeante Velo. " Izar…" le advirtió Lily, su tono casi desesperado. Pero había reconocimiento en su tono, casi como si hubiera esperado y temido la reacción de Izar. "Por favor, apártate."

Aunque escuchó su advertencia, su ruego Izar no pudo hacer otra cosa que mirar impasible como el Velo temblaba de forma apremiante. Parecía como si unos dedos rasgaran la sábana negra desde dentro.

Casi inconscientemente Izar acercó sus dedos hacia el Velo. A pesar de que sabía que una vez que hiciera contacto físico éste lo succionaría hacia el otro lado, ya no había vuelta atrás. Saber eso no lo detuvo. Sus dedos temblorosos rozaron la raída superficie del Velo provocando que Lily gritara aterrorizada. En los segundos que estuvo en contacto con él se dio cuenta de lo suave que era. Se sentía como seda, casi como agua entre sus dedos. Y estaba frío, tan frío.

Unos brazos delgados lo apartaron bruscamente del Velo.

"¿Qué estabas pensando?" Sus ojos verdes lucían angustiados, Izar sólo parpadeó estúpidamente. Era la primera vez que veía tanta vida en los ojos de Lily desde que la había conocido. "Sabes las consecuencias de acercarse demasiado al Velo" respiró agitada un par de veces y lenatemente soltó sus hombros. "Muchos hombres y mujeres se han vuelto locos frente al Velo. Afirman que pueden oír a sus seres queridos muertos del otro lado incitándolos a cruzar la barrera entre los vivos y los muertos. Y la mayoría de las veces la víctima cruza y ya no vuelve a ser vista."

"Ya lo sé" susurró Izar tratando de recuperar su sentido lógico después del shock que había sufrido "Pero la pregunta es" comenzó, entrecerrando los ojos como lo haría un depredador ante su presa. "¿Cómo pude escuchar los susurros si no he visto la muerte?, ¿Si no conozco a nadie que haya muerto? Aún así de algún modo, me siento atraído hacia el otro lado. ¿Cómo puede ser?"

"No lo sé" su voz se escuchaba más suave y algunos mechones carmesí cubriron su rostro. Pudo detectar el engaño fácilmente.

"Mentira" siseó Izar apretando los puños. "Me trajiste aquí por una razón ¿no es verdad? Y no era para ayudarte con tu trabajo." Se detuvo, su mente rápidamente figuró la primera respuesta lógica. "¿Fui alguna especie de objeto de prueba para ti? Debo admitir que fue un plan brillante atraerme aquí para tu diversión, para tu estudio." La acusó con una sonrisa torcida en su rostro.

"Lárgate," la actitud de la pelirroja se tornó hostil. Sus ojos verdes brillaron mientras elevaba una mano huesuda y apuntaba a la salida "Lárgate y nunca, nunca más vuelvas aquí."

Izar se acercó a ella mirándola hacia abajo. Sólo era levemente más baja que él pero se sentía alto comparado con su patética forma. "Será un placer," respondió fríamente dándole la espalda y subiendo las escaleras graciosamente.

Fue un camino largo hasta la salida y le sirvió para calmarse de algún modo. Había una buena posibilidad de que hubiera sido usado como rata de laboratorio por Lily Potter. Ella tal vez quería ver el efecto que el Velo producía en ciertos humanos. Pero también razonó que había una posibilidad de que no hubiera sido un experimento. Su actitud defensiva y molesta cuando la había acusado apuntaba a su inocencia.

Pero…

Izar miró sus manos.

No explicaba por qué sus dedos aún estaban negros y hormigueando.

(Death of Today)

Sus ojos verdes le ardían de tanto mirar sus dedos de cerca. Estaba sentado en el delgado y viejo colchón, angustiado. El marco de hierro de su cama se ladeaba aún bajo su escaso peso, recordando a Izar que estaba en el orfanato. Sus pies apenas rozaban el piso en la posición en la que estaba sentado. Se oía el rítmico rasgueo que producían sus piernas mientras las balanceaba.

Su atención seguía en sus dedos ennegrecidos. No estaban tan oscuros como esta tarde, sólo ligeramente sombreados. Más como si estuvieran lastimados excepto que no dolían y ya no estaban fríos y entumecidos.

La puerta del dormitorio se abrió e Izar suspiró irritado sin levantar la mirada. El chico con el que compartía la habitación, Brantley, ya debería haber aprendido. "Dije que me dejaras solo," gruñó sarcásticamente bajando sus manos y elevando la vista al niño pequeño.

Luego de que sus ojos se ajustaron a la oscuridad los abrió con sorpresa cuando se dio cuenta de que no era Brantley sino una figura oscura. Por un momento contuvo la respiración, su mente nublada y confusa mientras intentaba adivinar quién era la figura encapuchada. Si no fuera por la familiar magia que sentía alrededor del hombre Izar habría pensado que era un extraño. "Señor," murmuró sentándose derecho en la cama ignorando cómo ésta chirrió en protesta. Tom Riddle debió haberse colado en el orfanato y en la habitación de Izar. "No sabría que vendría."

Era verdad. Luego del almuerzo de hoy Izar se dio cuenta de que no había recibido un Traslador para la iniciación de esa noche. No sabía que esperar, pero no se había imaginado que el Señor Oscuro vendría a acompañarlo a la reunión de esa noche.

El Señor Oscuro se veía diferente. Era similar al día en que Tom Riddle, específicamente Lord Voldemort, lo había esperado en el orfanato. La postura del hombre era amenazante y rezumaba poder. Casi introdujo las sombras junto consigo a la habitación. Esa noche el encañador y seductor político, Tom Riddle, era sometido por la amenazante presencia del Señor Oscuro.

"Iba a hacer que uno de mis hombres te escoltara hasta mi lado esta noche sin embargo he cambiado de planes. Vine a asistirte en tu iniciación y a entregarte tu regalo. Temo que debo dejar Gran Bretaña esta noche después de la reunión. No tendré tiempo después de eso." Aún la voz del hombre parecía cambiar con su apariencia. Su tono era como un siseo continuo mezclado con la seducción.

Izar dudó. ¿Debía ponerse de pié en la presencia del Señor Oscuro?, ¿podía permanecía sentado en la cama? Sabía que, de ya estar marcado, quizá hasta consideraría arrodillarse. Pero de momento no lo estaba así que decidió defender su colchón.

Si. Era su cumpleaños. ¿Por qué continuaba olvidándolo?

"No necesitaba traerme nada, el almuerzo fue más que… –,"

Se detuvo abruptamente cuando vio que el Señor Oscuro extraía algo de su bolsillo y lo volvía a su tamaño. Era un gran libro. Estaba envuelto en una tela y unos dedos largo y delgados la apartaron dejando ver la cubierta de cuero negro y las páginas doradas y polvorientas.

"¿Ese es…"volvió a cortarse. Aproximó un brazo hacia el tomo.

Antes de que sus dedos pudieran tocar el viejo y lujoso cuero su muñeca fue aferrada con rudeza. Izar vaciló, apartando su vista del libro y hacia el rostro debajo de la capa. Pero no podía adivinarse ninguna expresión de la figura encapuchada de Voldemort. ¿Se había cruzado de la línea al intentar tomar el libro?

"¿Qué le pasó a tus dedos?" preguntó el Señor Oscuro volteando la muñeca de Izar para ver mejor sus dedos. Izar respiró aliviado nuevamente, apartando sus ojos de Voldemort y examinando el libro. El increíblemente raro y generoso regalo.

"Me los lastimé," mintió distraídamente. "Durante un experimento…" Izar humedeció sus labios. "¿Esto es lo que creo que es?" Cambió de tema exitosamente y su muñeca fue liberada.

El Señor Oscuro rió y le entregó el libro a Izar " Si estas pensando en el Eruditio entonces si, es lo que crees. Estoy seguro de que todo Revenclaw ha oído del Eruditio."

Izar tomó el pesado libro del hombre mas alto, mirándolo incrédulo. Le tomó su tiempo salir de su trance. "Esto es excepcional, Señor, yo… ¿está seguro de que quiere dármelo a mi?" El mago más joven abrió el libro revelando páginas amarillentas y en blanco. El Erudito era un libro que mostraba al poseedor toda la información sobre cualquier tema del que quisiera saber. Todo lo que el lector tenía que hacer era apuntar con su varita en la tapa y mencionar el tema del que quería saber. Y las páginas se llenarían con toda la información necesaria de la materia.

Era como tener una biblioteca completa a tu disposición.

Había pocas copias del Eruditio y cada una costaba más dinero del que Izar vería en toda su vida.

Sus dedos temblaban mientras acariciaba la cubierta. "Eres el primero al que le presentaría un regalo así Izar," unos dedos fríos tomaron su mandíbula haciéndolo mirar en los ojos carmesí que Izar sabía había debajo de la capa. "Y espero que a cambio me des tu devota lealtad."

Y entonces Izar se dio cuenta de que esto no era tanto un regalo de cumpleaños como un soborno. Voldemort quería su lealtad y el hombre jugaba con sus debilidades e intereses. Los labios de Izar temblaron y asintió. "Por supuesto que tiene mi lealtad… mi Señor," murmuró. "Gracias por su regalo, lo guardaré por siempre."

"Por siempre," repitió Voldemort, la palabra sonaba pensativa y sombría en boca del hombre. "Asegúrate de hacerlo." Quitó su mano del rostro de Izar produciendo que a éste de le pusiera la piel de gallina. "Ven chico, es hora de la iniciación."

Izar miró largamente el tomo, decepcionado por que tendría que esperar para usarlo. Guardó su primer y único regalo de cumpleaños seguramente debajo de su colchón, permitió al Señor Oscuro tomar su brazo y desaparecieron.

(Death of Today)

La fortaleza era justo como Izar sospechaba que sería. Oscura, vieja y fría. Telarañas adornaban las esquinas y los techos apenas visibles por la escasa iluminación. Eran tan tupidas que parecían moho viejo.

Izar sentía como crecía su miedo mientras caminaba por el extraño corredor al lado de un silencioso Lord Voldemort. A decir verdad, no sabía lo que se esperaba que hiciera. Su mente estaba abrumada de preguntas. ¿Cuánta gente tenía el Señor Oscuro de su lado?, ¿Cuántos estaría esta noche? "No hay necesidad de estar intranquilo Izar," murmuró suavemente el Señor Oscuro. "No pasará nada malo."

Izar lo miró brevemente pero él permanecía con la vista hacia el frente. "Es solo que no sé que debo—," vaciló atípicamente cuando vio a dos personas al final del corredor. Una de ellas, con una pesada capa negra, Izar sabía que era Lucius Malfoy. El cabello rubio casi brillaba en la oscuridad, la luz sutil flotaba alrededor de su rostro como un halo.

Pero Lucius Malfoy no había sido quien captó su atención y detuvo su lengua. Sino la mujer parada a su lado, una mujer que le parecía familiar.

Sus ojos negros se encontraron con los verdes. Una sonrisa maníaca se extendió en el rostro de la mujer estropeando sus facciones bellamente esculpidas. Su cabello sin embargo no era tan hermoso, era una espesa masa de rulos rebeldes. Izar sabía que no podía importarle menos su apariencia, juzgando por el descuidado maquillaje alrededor de sus ojos y labios.

Pasó una larga uña por sus labios sonrientes mientras estudiaba a Izar de una manera igual de obsesiva.

Le tomó a Izar unos segundos darse cuenta de que había dejado de caminar.

"Oh por…," susurró la mujer por lo bajo, sus ojos oscuros brillando con placer insano. Parecía como si no pudiera saciarse de Izar. Sus ojos estudiaron ávidamente desde su pelo hasta sus pies, tomándose su tiempo para examinar cada uno de sus rasgos. "Nunca creí que vería al hijo bastardo de mi querido primo…"

Izar se tensó; su pulso acelerado. No quería oír esto. Para empeorar la situación pudo ver a un joven rubio entrando en el corredor detrás de Lucius. Izar sabía que era Draco y era consciente de que había oído la declaración de la mujer.

Izar nunca perdía el control de sus expresiones y menos de sus acciones. Pero estaba tan cerca de perderlo en frente de las personas con las que había jurado que no lo haría. "Bellatrix…," comenzó Lucius indeciso y al mismo tiempo intrigado. Sus ojos grises examinaron a Izar bajo una nueva luz. El Señor Oscuro para sorpresa permanecía en silencio a un lado.

Cuando la mujer, Bellatrix, abrió la boda de nuevo Izar apretó los puños y sus ojos se oscurecieron. "Cuando Lucius me contó que un Sangresucia con el nombre "Izar" iba a iniciarse en el círculo de nuestro Señor sólo pude especular. Pero ahora, viendo el cabello negro ondulado, los ojos grises y las delicadas facciones de Regulus se confirman mis especulaciones." Su boca se torció ante la aparentemente nula expresión de Izar "Izar es un nombre bastante indicado; me sorprende que esa perra Sangresucia decidiera seguir la tradición de los Black."

No sólo conocía a su padre sino también a su madre. Izar tomó aire y dio un paso atrás.

"Es suficiente Bellatrix," Voldemort intervino finalmente colocando una mano en el hombro de Izar. Era un peso, para que no pudiera escapar como tanto quería.

Los ojos oscuros de Bellatrix no se apiadaron de él y continuaron estudiándolo. El la miró fijo, incapaz de ordenar sus pensamientos lo bastante rápido para responderle. "Mis disculpas, Mi Señor, no sabía que el chico no conocía su linaje." La mujer miró tímidamente a Voldemort "Creo que usted más que cualquiera debería saber, mi Señor. Después de todo Regulus lo traicionó. ¿Enserio quiere a éste hijo no reconocido y bastardo a sus servicios?" Hizo una pausa, volvió a mirara a Izar. "La historia tiene una forma de volver a repetirse con el tiempo. Aún si Regulus está muerto todavía vive en su hijo, puedo verlo."

"Debes ser bastante atrevida al sugerir que el Señor Oscuro no puede pensar por si mismo," susurró Izar fríamente, sus ojos recuperaron vida una vez recuperado del shock.

Los ojos de Bellatrix se agrandaron y luego entrecerraron maliciosamente. Antes de que pudiera refutar Voldemort se interpuso entre ambos, forzando a los adultos a apartarse de Izar y la incómoda situación. "Ustedes tres se reportarán en la cámara donde pertenecen. Ahora." El tono del hombre no permitía argumentos.

Los Malfoy miraron a Izar una última vez antes de desaparecer dentro de la cámara.

Izar bajó la mirada sintiéndose incómodo. Así no era como quería averiguar su linaje. Y definitivamente no quería que Lucius y Draco Malfoy se entereran junto con él. Sin mencionar que el Señor Oscuro era todo oídos, sin perderse la dinámica familiar frente suyo.

"¿No quieres conocer a tu madre mi querido primo? ¿La que te entregó a un orfanato Muggle luego de la muerte de Regulus?" Bellatrix dio un paso rodeando al Señor Oscuro, posicionándose peligrosamente cerca de Izar. Éste fue tomado por sorpresa pues no había notado su avance. Le produjp un shock sentir sus labios tan cerca de su oreja. "Lily Potter," susurró con deleite. "Lo sabía todo porque presencié sus patéticas escapadas…" su lengua se acercó a la oreja de Izar.

"Crucio," la maldición de Vóldemort salió con la naturalidad de la práctica y una vehemencia retorcida. Con los ojos entornados Izar vio como su prima lejana caía de rodillas, su rostro contorsionado en agonía. Soltó un grito agudo que lastimó sus oídos.

Dio un paso hacia atrás, sentía que el mundo daba vueltas. Aunque en otro momento habría disfrutado su tortura, sucedió en mal momento. Siguió retirándose hacia atrás, consciente de los ojos carmesí que lo seguían.

Tomó otro grito de Bellatrix que diera media vuelta y comenzara a alejarse, casi al trote. No sabía a dónde estaba yendo y francamente no le importaba. Las oscuras sombras lo tragaron, protectora y cariñosamente. Izar se estremeció y tomó aire dándose cuenta de que no podía huír de esto.

Sus piernas se rindieron y cayó al frío suelo bastante alejado del par. Izar se arrastró desesperado a un pequeño rincón en el corredor acurrucando su cuerpo contra la pared. Apoyó la frente en sus rodillas. Sus brazos, templando, abrazaron sus rodillas atrayéndolas más aún y trató de calmar sus emociones. Debía permanecer fuerte para la iniciación; no podía permitir que Bellatrix viera lo que quería, un abatido chico huérfano y bastardo del nombre Black.

Volvió a temblar y sintió que se le contraía la garganta.

En tercer año, vacilante, había experimentado con las propiedades de su sangre. Había querido saber quiénes eran sus padres Muggles y llevó a cabo una poción de herencia. Se suponía que mostraría su linaje familiar.

Le tomó casi todo el año y dos intentos fallidos antes de que la produjera correctamente. En el trozo de pergamino donde debían aparecer sus árboles familiares no vió nada mas que su propio nombre "Izar Harrison" Supo entonces, en tercer año, que no era un Sangresucia. Había sido un fuerte golpe saber que uno de sus padres había sido un mago lo bastante poderosos para poner una barrera en su linaje. Era un encantamiento avanzado, uno que solo un mago experimentado podía conducir.

Luego de su tercer año y de la poción, Izar siguió pensando en si mismo como un Sangresucia. Le molestó saber que sus padres lo habían abandonado intencionalmente. Habían sabido que Izar era un mago y que lo iban a abandonar. ¿Por qué entonces colocarían una barrera en su linaje? Se había encontrado entonces con la idea de ser un bastardo y vergüenza de un hombre Sangre pura después de una noche rápida con una mujer inferior. Eso es lo que creía que era—el resultado se una aventura de una noche.

Pero esta noche… esta noche había sido el golpe más fuerte. A Izar no le importaba su padre. Por lo que había dicho Bellatrix, Regulus Black había fallecido, muerto, posiblemente asesinado por mano de Voldemort por haberlo traicionado. Izar no sabía cuál era la opinión de Regulus de su destino en el orfanato. Sin embargo, la identidad de su madre fue lo que enserio lo tomó por sorpresa.

Trabajaba con ella.

El rostro de Izar se derrumbó y trató con todas sus fuerzas controlar sus lágrimas. Nunca antes se había sentido tan abandonado, tan no querido. Una risa amarga se le escapó entre los labios y sus hombros temblaron por el esfuerzo de controlar un sollozo que quería salir desesperadamente. ¿Cómo podía una madre abandonar a su hijo y luego pretender que ni lo conocía cuando se veía quince años después? Merlín

Aún si Izar se enorgullecía de ser frío y contenido al mundo exterior, no negaría el dolor y la devastación que sentía. No podía negar que se sentía herido por las acciones de sus padres.

Sintió como una mano se apoyaba en su espalda, cerca de la base del cuello. Izar se tensó reconociendo la magia a su alrededor, una confortante nube de poder. "Si te hace sentí mejor," comenzó el Señor Oscuro suavemente, "Yo mismo fui un bastardo para mi familia."

Izar abrió grande los ojos pero mantuvo su cabeza cerca de las rodillas.

"Nadie sabe esto, Izar, confío en que lo mantengas entre nosotros," la mano en su cuello apretó y luego acarició la espalda de Izar. "Fui criado en un orfanato justo como vos. Mi madre murió luego de darme a luz y mi padre dejó a mi madre cuando se enteró que era una bruja. Yo era una criatura repulsiva para mi padre y me dejó en el orfanato."

El Señor Oscuro, el líder y portavoz de la supremacía de la sangre era un Mestizo. Izar pensó que era irónico y divertido, pero entendió los motivos del hombre.

"¿Lo perdonaste? ¿A tu padre?" preguntó genuinamente interesado, su voz sonaba apagada.

Una risa maligna erizó los pelos de su nuca. "No, lo maté a los diecisiete."

Izar frunció los labios y levantó la cabeza de entre sus piernas. Sus ojos se toparon con los de Riddle, ya no cubiertos por la capa. El hombre sonreía levemente sin embargo sus ojos estaban pensativos, examinando a Izar. Ojos carmesí estudiaron el rostro sin lágrimas y luego sus ojos de nuevo. El respeto y reverencia de Izar por el hombre aumentaron. Era un movimiento vulnerable por parte de Riddle el confesarle su pasado. Una historia que la mayoría de los magos mirarían hacia abajo.

Aun así, aunque Izar le tuviera gran respeto, nunca dependería del Señor Oscuro ni se sometería enteramente a él. Sólo porque tendría su Marca en la piel no quería decir que se convertiría en una marioneta.

Y lo mismo iba para sus padres. Nunca lo reconocieron, nunca lo quisieron. ¿Por qué él debería hacerlo? Ya tuvo su momento de duelo y era todo lo que necesitaba. Seguiría como el Sangresucia que había sido hasta ahora. A sus padres no les importaba, y a él tampoco.

Izar tragó, sintiendo las familiares recaídas por la magia de Voldemort. Estaba demasiado cerca, demasiado consciente del superabundante poder del hombre. "Tal vez siga tus pasos" admitió Izar, dirigiendo su atención de nuevo a la conversación. En realidad, la idea de ignorar a su madre sonaba mucho mejor que la de matarla. Pero quien sabía cómo se sentiría en unos días, cuando le hubiera pasado la impresión.

El Señor Oscuro sonrió astutamente, sus ojos carmesí entrecerrados con placer. "Eso es lo que me gusta oír mi niño," murmuró, sus uñas aún tocando la espada de Izar.

"Estoy listo para tomar la Marca," comentó Izar, su cuerpo aún tenso por la caricia de los dedos de Tom. Su mano había sido confortante durante su momento de aflicción, pero el persistente toque comenzaba a convertirse en algo todo menos inocente. " Gracias por su generosa paciencia, Mi Señor, pero puedo asegurarle que sólo necesitaba tiempo para asumir la información. Me gustaría tomar su Marca ahora."

La mano lenta pero segura se deslizó de la espalda de Izar. "Entonces sígueme" el Señor Oscuro volvió a su cara inexpresiva. El mago mayor se enderezó, fácilmente eclipsando la figura de Izar cuando éste se levantó graciosamente del suelo.

"Bellatrix," comenzó Izar mientras avanzaban por los pasillos a un paso relativamente lento "No le dirá a nadie ¿Verdad?"

El Señor Oscuro le sonrió brevemente antes de volver a cubrirse con la capa, ocultando su rostro. "Las acciones de Bellatrix son difíciles de entender, Izar. Pero aún si son niños bastardos, Bellatrix tiene un sentido de honor por el nombre de su familia. No hablará con otro sobre tu linaje. Disfrutó provocándote sin importar lo cruel que fuera y continuará haciéndolo."

Izar hizo una mueca mirando hacia otro lado. Mientras no le dijera a nadie fuera de la familia, Izar podía manejar la situación. Aunque las familias Black y Malfoy eran unas de las que tenían mayor status entre los Sangrepura, Izar pasó la mayor parte de su vida siendo despreciado por su sangre.

"¿Y usted, mi Señor? ¿Hará lo mismo?" preguntó Izar "No hablará de este incidente de nuevo ¿verdad? Francamente yo prefiero olvidarlo." Era una especie de orden con tono de súplica. Tenía que sonar un poco condescendiente cuando trataba con el Señor Oscuro. No podía demandar al hombre su silencio.

"Ya se ha escapado de mi mente," sugirió Voldemort.

Era mentira.

Izar bajó la mirada. Sabía que el hombre no lo olvidaría. Su propio padre, Regulus, lo había tricionado. No sólo eso, la familia Black era notoria por ser una fuerza política influyente en el campo de la magia oscura. Ambos rasgos se veían perdidos en Izar.

En todo caso, Izar no se consideraba un Black. No era alguien definido por sus padres o sus ancestros.

Él era solo Izar Harrison.

(Death of Today)

Los otros se removieron.

Él se mantuvo quieto y tenso.

Sus ojos examinaron a los otros tres con él en la habitación. Dos de los cuales eran unos cuantos años mayores que él y el último tenía alrededor de treinta. Se preguntó vagamente si habían recibido regalos y lujosos almuerzos de Voldemort. Tal vez también fueron presentados con una breve lección de historia del pasado de Tom Riddle como a Izar.

Izar apoyó una mano en su estómago, se sentía algo mareado. Arrepentimiento y recelo daban vueltas en su estómago. Recordándole porqué había rechazado la Marca Tenebrosa la primera vez. No quería ser marcado. No quería ser poseído. La idea flaqueó su decisión, su respiración se volvió lenta y superficial.

Aun así sabía que no había manera de escapar esto. Su tiempo de retroceder había sido unas horas atrás, cuando tenía tiempo de huir a Dumbledore y esconderse como una rata patética. Pero incluso Izar no podía verse a si mismo corriendo. Nunca huía de los problemas. Sino que los enfrentaba, terco y tonto como era.

Sólo tenía que recordarse que volvería a Hogwarts el lunes. Después no tendría que atender a reuniones como éstas por un buen año. Muchas cosas podían pasar en ese lapso de tiempo.

No era tan malo…

Izar forzó su mano fuera de su estómago. Luego de que Voldemort se reuniera con él en el rincón del corredor, lo había escoltado hasta una fría y pequeña habitación. Allí lo había dejado sólo, a la merced de dos de sus seguidores. Mortífagos. Así era como eran llamados os seguidores de Lord Voldemort. Así era como llamarían a Izar cuando la Marca estuviera impresa en su piel.

Los Mortífagos forzaron a Izar quitarse todo menos la ropa interior antes de que una pesada túnica le fuera arrojada. Él, junto con los otros tres, tuvo que dejar sus zapatos y sufrir el frío piso de piedra contra sus pies desnudos.

Para este momento, su piel esta azul pálido y tenía piel de gallina. No sabía cuánto tiempo pudiera sufrir sin nada caliente cubriendo sus pies. La túnica probablemente habría ayudado a protegerlo del frío si no fuera tan grande. El material lo cubría, demasiado holgado para ser confortable.

Izar apretó la varita en su mano. Forzó una máscara inexpresiva en su rostro cuando la puerta de la habitación se abrió. "Esta listo para ver a los cuatro," el Mortífago, ataviado con una máscara plateada, los guió fuera de la habitación.

A través de la máscara, los ojos del hombre los provocaba mientras salían. Izar tiritó, pero su expresión era calma y cínica. Era el penúltimo en la fila, tal vez el penúltimo en recibir la Marca. La Marca… todo lo que tenía que hacer era enfocar su atención en la Marca Tenebrosa y aprender sus propiedades. Tenía que admitir que le daba curiosidad el símbolo que unía a los Mortífagos. ¿Había inventado Tom el encantamiento? Y ¿Qué era exactamente lo que hacía la Marca Tenebrosa?

Enterró la información en el fondo de su mente mientras entraban a una habitación más grande y fría. La habitación era ridículamente grande con muchos, muchos más seguidores de los que Izar habría imaginado. Estaba todos de rodillas en un gran semicírculo con Voldemort en la punta. Algunos estaba tan atrás que Izar se preguntó si podían escuchar lo que pasaba adelante. Luego se dio cuenta de que era intencional cuando notó sus mascaras.

Había rangos como Izar había supuesto.

Los Mortífagos de más atrás usaban pálidas máscaras como de níquel. Eran la mayoría, tal vez los miembros mas nuevos. El segundo grupo usaban máscaras plateadas y eran muchos menos.

Y finalmente, la minoría, apenas veinte Mortífagos, portaban máscaras doradas. Estaban arrodillados en la parte interior del semicírculo, más cerca del Señor Oscuro. Mientras más cerca se aproximaba a ellos más fuerte sentía su magia. Sin embargo, Izar no asumiría que el círculo interno de Voldemort era considerado el "mas poderoso". Algunos de los Mortífagos con máscaras doradas no tenían magia muy fuerte y algunos de la parte de atrás eran mas poderosos.

Tenía que estar basado en la confianza y los años sirviendo al Señor Oscuro.

Izar mantuvo su vista al frente, no confiaba en sus ojos para estudiar a los Mortífagos. Tenía que admitir que los Black tenían apariencias físicas similares. No le sorprendería si era reconocido por algún otro mago del círculo interno.

Detuvo sus cavilaciones cuando su grupo llegó frente al Señor Oscuro, dentro del semicírculo. Izar se vio forzado a arrodillarse cuando el mago mayor del grupo lo hizo. Inclinó su cabeza sintiendo los ojos de los Mortífagos que tenía detrás en su espalda.

"Les agradezco a todos por venir," comenzó el Señor Oscuro. Izar resistió la urgencia de bufar divertido. No había otra opción que venir. "han elegido unirse a la honorable causa que detendrá la discriminación contra la magia negra. Con el tiempo podremos utilizar magia negra y enseñar hechizos oscuros a nuestros niños en la escuela. No habrá vergüenza de la oscuridad, sólo orgullo." El hombre hizo una apropiada pausa, permitiendo a todos respirar. "No solo reclamaremos nuestra posición sino también limpiaremos el mundo de la corrupción Muggle. Los Muggles lenta pero efectivamente han plagado nuestro mundo. Los magos son superiores y con razón. Los hijos de magos no deberían crecer en el mundo Muggle especialmente en orfanatos Muggle."

Izar levantó la mirada. El Señor Oscuro no lo miraba pero estaba consciente de que había captado su atención.

"No debería haber influencias Muggle en nuestro mundo, corrupción."

Aquí, pudieron oírse murmullos complacidos de los Mortífagos. Estaba satisfechos al escuchar el discurso del Señor Oscuro. Izar estaba seguro de que probablemente lo habían escuchado más de una vez pero la excitación al oír esas promesas los atraía, se volvían más adictos y cautivados por el Señor Oscuro. Era un círculo sin fin. El Señor Oscuro predicaría, enviando su aura sobre sus seguidores y a cambio éstos se enamoraba cada vez más del hombre. Suplicaban por más. Necesitaban más.

"Pelearemos por el puesto que nos corresponde por derecho. La magia negra, a través de los siglos, ha sido repudiada, escupida. El mundo mágico no sabrá qué les golpeó," Voldemort se sentó en una silla que parecía mas un trono. "Esta noche he pedido a cuatro magos que se unan a nuestra causa. Creo que pueden ofrecernos la ventaja que necesitamos. A cambio, les ofreceré un mundo sin discriminación, la oportunidad de unirse al lado ganador."

Voldemort inclinó la cabeza a un lado con una sonrisa burlona.

"Andrew Rowley."

El hombre mayor del grupo se arrastró como un patético animal y se detuvo frente a Voldemort. "Mi Señor," murmuró. "le entrego mi lealtad y mis riquezas. Traeré orgullo a su nombre."

Izar miró de cerca como el hombre, Rowley, se inclinaba hasta besar el dobladillo de la túnica de Voldemort. Izar tuvo que reprimir un gruñido de disgusto, era incapaz de verse a si mismo haciendo algo tan degradante como besar la túnica del hombre.

Con los ojos entrecerrados vio como Voldemort se inclinaba y presionaba la punta de su varita contra el antebrazo de Rowley. "Morsmordre," siseó suavemente. Ojos verdes observaron como la Marca era tatuada en el brazo del hombre. Los hombros de Rowley se tensaron y un grito desgarrador escapó de su boca.

Izar se sentó sobre sus rodillas, su curiosidad ganado. ¿Pero qué hechizo era ese? Debió haber afectado más que la piel para que el hombre gritara tan fuerte ¿Afectaba acaso el sistema nervioso? La piel seguramente estaba dañada y eso podría producir un grito. Pero Izar se preguntaba si el daño iba mas allá. Después de todo ¿Podían los Mortífagos deshacerse de la Marca Tenebrosa si ya no querían servir al Señor Oscuro? De algún modo, Izar dedujo que Voldemort no permitiría que fuera tan fácil quitarse la marca.

Tenía que afectar el cuerpo como un todo.

"Severus," siseó Riddle, señalando a un Mortífago con máscara dorada que se acercara.

Izar se tensó y se hizo más alto en su posición arrodillada. Sus ojos estudiaron ávidamente al hombre que se aproximaba rápidamente a Rowley y luego untaba un bálsamo en el brazo recién marcado. ¿Severus? ¿Severus Snape? Las manos de Izar se abrieron en el frío piso mientras se acercaba más a su Maestro de Pociones. No sabía en que estaba más interesado en porqué Severus era un Mortífago o de qué estaba hecho el bálsamo. Izar tendría que hablar con el jefe de la casa Slytherin este año cuando volviera a la escuela.

Se llevaba de manera descentre con el Profesor Snape. No sería difícil preguntarle sobre las propiedades del ungüento que usaba. Tal vez el hombre pudiera darle una visión de la Marca misma.

Sentándose nuevamente vio como los otros dos chicos se acercaban y eran marcados. Ambos gritaron, tal vez más fuerte que el primer hombre. A pesar del dolor, Izar extrañamente esperaba ansioso por la Marca y lo que sentiría después. Su impaciencia por obtenerla era meramente educación. Lo que quería era resolver el misterio de la Marca. Y haría lo posible por no gritar. No podía gritar.

"Izar Harrison."

Era su turno de aproximarse. A diferencia de los otros Izar se puso de pie, caminó hacia Voldemort antes de volver a arrodillarse. Severus volteó rápidamente cuando oyó la llamada de Voldemort, sus ojos sorprendidos se encontraron con los verdes antes de que Izar tuviera que apartarlos.

"Mi Señor," comenzó Izar como habían hecho los otros "te entrego mi lealtad. Traeré honor a tu nombre." No podía prometerle sus "riquezas" porque no tenía. En su lugar agachó la cabeza y tomó la túnica de Voldemort como los otros. Sus dedos apretaron el material seguramente arrugándolo. Podía sentir la ácida sensación en su boca ante el precepto de tener que hacer esto frente a cientos.

Pero una mano lo detuvo.

"Mejor bendíceme chico," siseó Voldemort complacido. Izar frunció el seño sin entender la orden. A su alrededor los Mortífagos comenzaron a susurrar sorprendidos. "Mi mano Izar"

Izar se preguntó que era más mortificante, si besar la túnica o la mano del hombre. No obstante y temblando ligeramente tomó la larga y pálida mano en la suya. Ambas estaban frías y enviaron pequeños shocks por los brazos de Izar al contacto. Había pasado cuando Voldemort fue al orfanato hacía una semana. Pasaba cada vez que su piel desnuda se tocaba.

Se inclinó no besó el dorso de la mano de Riddle, luego la dio vuelta y besó la muñeca, en el punto donde se encontraba el pulso. Mientras se apartaba la uña de Riddle le rasguñó la línea de la barbilla. Sangró, de eso estaba seguro. Aturdido miró como Voldemort probaba la sangre en su dedo, sus ojos carmesí estaban increíblemente brillantes y provocativos mientras miraba a Izar.

Evitando su mirada Izar se levantó la manga rápidamente presentando su antebrazo. Tembló cuando el Señor Oscuro presionó su varita contra su piel. "Morsmordre"

Era doloroso, aún así Izar presionó la mandíbula y cerró los ojos mientras sentía el efecto de la magia que lo recorría. Los shock que recibía por el contacto físico con Voldemort eran leves e inocentes comparados con los que entraban en sus sistema ahora. Ondas brillantes bailaban debajo de sus párpados mientras la maldición recorría su cuerpo. Los shocks calentaron sus sangre y eventualmente se dirigieron a su cabeza.

Sus suposiciones eran correctas. Era mucho más que un simple tatuaje. Esto afectaba su sistema nervioso.

Después de un rato, había terminado. Izar abrió los ojos, jadeante. Aunque ya no sentía los shocks la Marca en su piel aún quemaba bastante.

Miró a Voldemort notando la expresión pensativa de este. "No gritaste," el Señor Oscuro levantó la mano hacia Severus, deteniendo el avance del hombre con el bálsamo. "Tal vez ni siquiera necesitas el bálsamo."

Izar quería protestar pero mantuvo los labios apretados. Tenía demasiado orgullo como para suplicar por el ungüento.

"Pero Mi Señor," sorprendentemente, el que protestó fue Severus.

Voldemort hizo un gesto negativo. "Si el chico quiere el bálsamo tendrá que pedírmelo. Eso sin duda curará su orgullo." Izar se mordió el labio manteniendo los ojos firmes en el piso. Todo estaba borroso. De algún modo la habitación fría se sentía caliente, calentando sus mejillas incluso sus pies.

Estaba seguro de que era fiebre.

Y era posiblemente por la Marca.

Pero no pediría el bálsamo. Si pudo aguantarlo sin gritar, también lo aguantaría sin el ungüento.

Luego se le entregó la máscara. Estaba muy desorientado como para notar que era el único recluta nuevo que había recibido una máscara plateada.


Nota del Autor: En el próximo capítulo Izar va a Hogwarts.

Solo quiero decirles a todos: este año; el sexto y más corto de Izar vá a estar dedicado mayormente en él conociendo a su (s) padre(s) y su relación con Tom, Severus, Daphne, Draco y otros estudiantes. También es el año en el que Izar va a pelear en su estadía con los Mortífagos. Y, por supuesto, va a experimentar con la Marca.

Su séptimo año, va a consistir mas en el Velo y sus experimentos como Inefable. Su habilidad, que vieron un poco en este capítulo, solo puede ser entrenada por su padre y ancestros


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Nota de la Autora: Hola… sé que dije que iba a actualizar antes pero… bueno, yo odio los autores que ponen excusas porque a los lectores no nos importa en general ¿no? En fin, creo que una actualización semanal está bien. Epic Solemnity ya escribió su capítulo 27 (muuuy bueno) ya van a ver cuando llegue a traducirlo jeje. El padre era Regulus Black… felicitaciones a Rianne Black, no "adivinó" pero estuvo "en la zona" . Sólo una aclaración, cuando dice que "Voldemort hizo un gesto negativo" ehm,… bueno. En inglés dice "Voldemort tsked" que es ese sonido que hacés con la lengua en el paladar que es como un "tsk tsk": INTRADUCIBLE jeje. Muchas gracias por los reviews de parte de Epic Solemnity (y mía :D)