CAPITULO 6: UN AÑO A TU LADO

La estación otoño-invierno pasó con gran efusividad y grandes ventas. Para Francis, fue una estación de fracaso amoroso puesto que luego de haber roto con Pierre, el siguiente, Samuel, resultó ser igual de problemático que el de primavera-verano y por ello, tras pensarlo, al mes de andar con él, rompió definitivamente y para siempre, siendo apenas Diciembre, la época de los enamorados.

Al no tener con quien mas pasar las fechas decembrinas puesto que su madre se había recientemente juntado con un hombre de cierto estatus social y no quería incordiarles y Elizavetha tenia que cubrir una nota referente al pianista del conservatorio de Paris que conoció a mediados de la primavera, decidió pasarlas con Arthur, su trabajador, el chico que le había traído fortuna a su tienda.

Resultó ser que Arthur era un amante de la navidad y se esmeró hasta el último detalle para hacer de la cena de navidad y año nuevo una de las mas inolvidables. Por obvias razones explicadas durante el proceso de decoración y preparación del estudio (ahora casa temporal de Arthur), el chico no cocinó sino que lo hizo cierto rubio francés. Los dos celebraron entre risas, bebidas, brindis y peleas; comieron pavo y de postre una rica tarta de fresas. Amanecieron con tremenda resaca y sin ganas de trabajar pero con la felicidad de haber celebrado con alguien más la hermosa fecha.

Para Kirkland, su segundo semestre de universidad fue sumamente interesante, aprendió nuevas cosas que ponía en práctica en la boutique además de que atrajo algunos clientes varones al lugar. Si bien no hizo el mar de amistades, logró de hacerse amigo de dos o tres chicos, entre ellos un asiático de nombre Kiku y unos mellizos de nombres Mathew y Alfred respectivamente, siendo este último con el que mas mal se llevaba puesto que lo sacaba de quicio, haciendo relucir su lado punk, vándalo y sumamente sarcástico, lo cual no le convenía puesto que tanto él como Francis se esmeraron en hacer ver a todos que él es un chico refinado y con estilo.

Y retomando el inicio del año, casi a una semana de iniciar la temporada primavera-verano, Francis se encontraba en su estudio preparando lo que serian las nuevas prendas que pondría en venta en su boutique. Ahora como manejaba estilos tanto para mujeres como para hombres, tuvo que empezar a trabajar con casi dos meses de anticipación para el estreno de la temporada que se avecinaba. Afortunadamente, Arthur siempre dispuesto a ayudar, se hizo cargo totalmente de la tienda desde que se abría hasta que se cerraba (cabe mencionar que el chico aun estaba de vacaciones) mientras él se la pasaba encerrado en el estudio haciendo trazos, cortes y combinaciones de telas, estampados y estilos.

Y en sus descansos, esos que tenia al llegar a su casa, se tomaba tiempo para reflexionar sobre lo ocurrido en el día, posiblemente en la semana, el mes o del año que pasó. Gracias a ello, retomaba viejas ideas que quedaron al aire o inconclusas o terminaba de elaborar otras mas. Pero, pasando al ámbito social y afectivo, recordaba a sus ex, no porque quisiera regresar con ellos sino para ver en que había fallado para que el o ellos rompieran. Se remontó a cinco años hasta la fecha, es decir, sus últimos diez novios y enumeró los factores que influyeron para la separación de cada una de esas relaciones que iban desde su amor a su trabajo hasta celos incontrolables de alguno de ellos. Al final, sin una conclusión aparente, le echo la culpa a su fetiche hacia los trajes porque sus ultimas diez parejas resultaron ser trabajadores de alguna empresa importante, hombres que siempre tenían que portar un traje ya sea de rayas, a cuadros, plegados, lisos, de colores oscuros hasta claros, con corbatas estampadas o lisas, de moño, con sacos o sin ellos.

-eres un fetichista Francis Bonnefoy- se recriminó a si mismo pero no podía culparse, los trajes eran algo que siempre había amado. Adoraba ver a los hombres envueltos en esas telas así como también adoraba quitárselas durante el acto sexual y envolverse con ellas luego de ello.

Y entre pensamientos de amores pasados, modas pasadas y futuros venideros, a su mente llegó el recuerdo de como conoció a Arthur, ese extraño pero inolvidable día que marcó la vida de ambos para siempre y sonrió ante ello pero su sonrisa no duró mucho al darse cuenta que a pesar de tenerlo como empleado desde hace un año, casi no conocía mucho de este salvo lo poco que le ha contado y solo porque se atrevió a preguntar. Aun existían dudas sobre el porqué fue echado de su casa, porqué no se fue a vivir con otros parientes, como había sobrevivido todo ese tiempo en las calles, etc. Realmente sabía muy poco del chico y eso le incomodaba pero más por el hecho de que le dio toda su confianza y este no parecía querer abusar de ella.

Febrero llegó sin pena ni gloria y con el, el inicio de otra temporada y otro semestre escolar, el tercero para Kirkland. Francis llegó temprano al local solo para ver al chico irse a clases. Y mientras desde la entrada del local lo veía partir, se preguntó si era correcto preguntarle sobre todas esas dudas que habían surgido o solo esperar paciente a que el chico se animara a contárselas.

Arthur llegó a la universidad, estaba un poco nervioso puesto que sabía que tenía que enfrentarse de nuevo al proceso de adaptación al grupo y de hacerse nuevas amistades porque los amigos que había hecho el semestre pasado solo eran chicos de intercambio. Temiendo por ello, se dirigió a su nuevo salón de clases y entró a este con la cabeza en alto y luciendo el conjunto que Francis había hecho para él, uno que consistía en una camisa de color verdoso algo apagado y unos pantalones entubados color caqui adornados por una cadena plateada que caía en forma de U a un costado de su cintura. Sabiendo que había llamado un poco la atención de algunas compañeras, intentó mostrarse un poco menos presuntuoso y tomó asiento al fondo del salón donde rápidamente fue aprisionado por los brazos de alguien a quien conocía bien.

-no hagas eso Alfred- le dijo con suma monotonía. Alfred en cambio, se mostró sorprendido, no pensó que el inglés lo reconocería, y tomó asiento junto a él, regalándole una sonrisa la cual Arthur correspondió con un suspiro seco –pensé que tú y tu hermano habían regresado a Estados Unidos- dijo intentando sonar casual aunque por dentro estaba feliz de no estar solo.

-nosotros pensamos lo mismo- respondió Alfred –pero los negocios de mis padres aun siguen en proceso y no creo que dejemos Francia por al menos unos años- argumentó.

Tras la llegada de Alfred, le siguieron Matthew y Kiku quienes se sentaron delante de los otros dos rubios. Kirkland se sintió aliviado al saber que no pasaría solo el tercer semestre y de inmediato, empezó a disfrutar de su vida como estudiante, la vida de la que gozaba al menos hasta la una que era la hora cuando salía de clases y regresaba a la boutique donde su generoso jefe le esperaba.

Pasó una semana desde el inicio de la temporada y las ventas se veían algo apagadas. Francis empezó a pensar que seguramente las prendas no fueron esta vez del agrado de sus clientas y clientes y no sabiendo qué hacer, miraba con tristeza el aparador donde se encontraba el trio de maniquíes luciendo ropas invernales en colores ocres –es verdad- dijo asombrado y de inmediato salió del mostrador y empezó a llamar a gritos a su ayudante. Se acababa de dar cuenta que no cambiaron la moda de los maniquíes y seguramente las clientas pensaron que no habían nuevos modelos para la temporada.

Arthur salió de los vestidores con varias prendas entre sus brazos y vio a su jefe como desnudaba a los maniquíes -¡jefe!- exclamó avergonzado aunque no sabia la razón si solo se trataban de muñecas gigantes.

-calla y ayúdame a cambiarlos- le ordenó el oji azul. El inglés rápidamente dejó a un lado las prendas que traía y corrió a ayudarle a su jefe. Entre los dos cambiaron a los maniquíes, poniéndoles coquetos conjuntos de faldas, pantalones y pesqueros, adornándolos con cinturones, cadenas, pulseras, boinas, gorras, chalinas y bufandas modernas. Y finalmente, para darle un toque más juvenil y renovado a la escena, reacomodaron la posición de cada uno de estos, recreando una escena de un día de campo. Esa tarde, los dos se la pasaron haciendo flores de papel crepe y aunque ninguna clienta se apareció en el transcurso del día, los dos se mantuvieron activos al reacomodar toda la boutique.

Entrada la noche, durante la cena la cual Francis preparaba, Arthur hacía la tarea que consistía en leer, memorizar y apuntar códigos, reglas y leyes fundamentales para el contador. Y aunque la escena era la clásica que se ve en las familias, era distinta puesto que ahí no había una mujer de por medio, solo dos hombres jóvenes y solteros. La cena se terminó de hacer al igual que los deberes de Arthur que una vez terminados, empezó a preparar la mesa y mientras lo hacia, Francis empezó a jugar con su celular y a enviarle mensajes a Elizavetha, preguntándole cuando regresaría a la ciudad puesto que aun seguía en Paris.

-creo que necesito un celular- dijo Arthur con un tono pensativo. Bonnefoy dejó a un lado su teléfono y miró al chico mas no dijo nada, no quería comprometerse a regalarle uno, estaba seguro que el chico tenía suficiente dinero para poderse comprar uno de los económicos, esos que no tienen ni cámara pero pensándolo mejor, Kirkland es un joven y como tal, seguramente desea uno de esos -¿tienes para comprártelo?- preguntó antes de proponerle su ayuda. El oji verde asintió y el oji azul supo que su ayuda no seria necesaria esta vez.

Los dos cenaron en silencio hasta que Francis se aclaró la garganta, quería que el chico le contara como le había ido en la universidad, le llamaba la atención ese mundo que jamás pudo conocer puesto que una vez terminó la preparatoria, emprendió el negocio de la moda, actualizándose y capacitándose a través de diplomados y cursos mas nunca pisó una universidad de por medio -¿ya tienes amigos?- preguntó curioso.

-si. Alfred, Kiku y Matthew- contestó con simpleza el oji verde –son buenos chicos aunque Alfred es muy infantil a veces- comentó. Empezaba a sentirse como cuando hablaba con su madre y de inmediato la recordó, esa mujer entrada en años pero con una dulce y cálida sonrisa. Al recordar a ese ser tan querido, una pequeña risilla broto de él.

-¿ocurre algo?- preguntó Francis al ver la reacción de su empleado.

Arthur negó –es solo que recordé a mi madre…- respondió aun con esa risilla –me pregunto como estará- dijo al aire, empañando sus ojos con el velo de los recuerdos que venían a él por el simple hecho de mencionarla.

El francés nunca se consideró un buen observador pero esta vez notó la tristeza en el chico, esa tristeza que solo se siente cuando se extraña a un ser querido que seguramente nunca volvería a ver. Sabiendo que no podía soportar mas todas esas preguntas que rondaban por su mente, decidió hacerlas –Arthur, puedes contarme ¿Por qué te echaron de tu casa?- dijo y de inmediato notó como el ambiente se puso tenso.

-eso es algo que no me agrada recordar- respondió el oji verde, evitando el contacto visual con el francés –pero sé que puedo confiar en ti y puedo decírtelo- agregó y cerrando sus ojos, empezó a recordar con suma vividez los eventos que ocurrieron hace mas de un año.

Bonnefoy mantuvo su distancia y aguardó a que el chico decidiera hablar. Luego de una prolongada pausa, este abrió la boca –hace mas de año y medio tenia un novio, un morocho oji verde muy apuesto pero mi familia pensaba que era un amigo porque nunca les dije que él y yo éramos homosexuales. Una tarde él llegó a mi casa mientras mi familia estaba fuera, él estaba borracho y lo lleve a mi habitación pero durante el trayecto a esta no sé que paso y una cosa llevó a otra y…-

-terminaron teniendo relaciones en tu casa- complementó el oji azul, imaginándose el rumbo de los acontecimientos.

-si y mis padres llegaron cuando lo estábamos haciendo. El sabía que mis padres no sabían de lo nuestro y al verlos huyó de mi casa, dejándome a mí con el problema. Recuerdo que mi madre lloró mucho y mi padre se puso furioso, me grito muchas groserías y dijo que no necesitaba un hijo gay y promiscuo que avergonzara a la familia así que entre él y mis hermanos mayores me empujaron hacia la salida. Les suplique que no lo hicieran pero en cambio recibí mas insultos y un puñetazo en el estomago que me dejo sin aire por parte de mi padre. Gritó y juró que para él yo ya estaba muerto y que no quería volver a verme por los alrededores porque si no llamaría a la policía-

El oji azul hasta ese punto empezaba a sentir indignación hacia la familia de su empleado, no creía que fuese posible que aun ocurriesen esos casos en plena época actual y aunque quería sacar a relucir su repertorio de groserías, se abstuvo y decidió continuar con las preguntas –¿Cómo le hiciste para sobrevivir en la calle?- dijo con su voz fracturada debido a que su manzana de adán se había pegado fuertemente a sus cuerdas vocales.

Kirkland cerró sus ojos, recordando como es que había logrado sobrevivir pero a este punto él ya no recordaba con claridad todo aquello –creo que fue suerte- atinó a decir –al principio iba a refugios para desamparados pero luego empezaron a negarme la ayuda, luego empecé a pedir limosna pero la gente aquí en Francia es igual de fría que en Inglaterra y lo único que recibí fueron maltratos y persecuciones. Y al final, como te abras dado cuenta, no tuve más a lo que pudiera recurrir más que al robo-

-¿no tenias familiares que entendieran tu situación acaso?- siguió preguntando, escuchando su propia voz mas y mas fracturada.

-como te dije una vez, mi familia es inglesa, todos viven en Inglaterra y aunque quisiera recurrir a ellos no puedo porque todos mis papales se quedaron en la casa de mis padres- contestó lleno de frustración, sabía que estaba atrapado en Francia para toda su vida y técnicamente al no tener papeles se convirtió en ilegal y además, al no tenerlos no podía conseguir un empleo decente. El único consuelo que le quedaba era que la universidad mantenía copia de los documentos que yacen en su casa si es que aun existen y su padre y hermanos no los han quemado.

A este punto, el francés no aguantó mas y se quebró, lloró y lloró, se sentía mal por el chico que yacía frente a él, ese chico que llegó un día y se quedó con él, ese chico que siempre se muestra serio ante todo y que nunca demuestra debilidad, ese chico que siempre mantiene su cabeza en alto y mira hacia el futuro, ese chico que siempre hace lo posible por ayudarlo y que nunca se queja por mas tediosa que fuese la tarea a realizar. Ahora no solo sentía cariño por él, sentía compasión pero no de la mala, sino de la buena, sentía orgullo y sobre todo respeto ante la forma que él enfrentó la adversidad y el dolor que seguramente debió sentir al revivir todos esos malos recuerdos.

En ningún momento Kirkland derramó lágrima alguna, sabía que no valía la pena; en cambio, abrazó a su jefe y le prestó su hombro para que llorara por él porque eso es lo que estaba haciendo, su jefe, ese hombre bondadoso que apareció en su vida para mejorarla, estaba derramando todas esas lágrimas que él ya no podía derramar. Lo sostuvo con gran fuerza entre sus brazos, sintiendo como este tiritaba con cada hipeo que daba al llorar y por primera vez sintió la fragilidad y la sensibilidad en ese ser que siempre fue grande y omnipotente para él.

No sabía si era por el momento, por la situación, por tenerlo de esa forma entre sus brazos o por la admiración que le tenía pero sintió como su corazón se agrandaba un poco y como sus latidos empezaban a tornarse melódicos. Cerró sus ojos y apretó aun mas fuerte al francés, agradeciéndole entre susurros el haberlo escuchado y pidiéndole disculpas por haberlo hecho derramar lágrimas de tristeza.

El resto de la noche los dos permaneció en la misma posición, negándose a separarse por temor a que todo fuese un sueño, un triste y efímero sueño.


Lo se, no fue la mejor explicacion del dramatico pasado de Arthur pero al menos ahora ya saben porque era un vagabundo. Debo comentar que esta historia la tome prestada del novio de mi amigo, a el le sucedio algo asi cuando descubrieron que era gay :(. Bueno, cambiando de tema, gracias por sus comentarios,, cada uno de ellos son unicos y especiales :D.

Proxima actualizacion: Junio 9