Pánico en la Nieve

Pánico en la Nieve

5

-¿Qué fue eso?-exclamé. El corazón me latía a mil por hora.

Durante un breve instante, Naruto tan asombrado como yo, pero enseguida recobro la compostura.

"con que muy valiente, ¿eh?"-pense.

-Parecía…

Naruto miro al suelo, detrás de la mesa de la cocina. Yo me volví para seguir su mirada.

-¡Vaya!-

El ruido que habíamos oído no era el de un disparo, sino el chasquido de una ratonera. En la trampa había un diminuto ratón que se debatía por librarse del hierro que le aprisionaba el cuello. Sus ojitos negros brillaban con desesperación y sus patitas se agitaban, rascando frenéticamente la madera de la trampa.

De repente ceso todo el ruido y yo desvié la mirada.

-que horror-dije. Naruto soltó una carcajada.-No te rías. Debe de ser horrible caer en una trampa asi, saber que te has buscado tu propia muerte.-Naruto se dirigió al rincón, se agacho y recogió la ratonera con el animal muerto.

-¿Te gustaría algo para acompañar el te?

-¡puaj! Que asco-conteste, mientras apartaba la cabeza.

Eso lo hizo reír aun mas. A continuación se encamino hacia el fregadero, abrió el armario de debajo y tiro al ratón muerto al cubo de basura.

-bueno, quizás no sea tan sensible como tu, Sakura. Pero eso es imposible.-Naruto y yo nos conocíamos desde pequeños, mucho antes de que conociera a Hinata. Estábamos acostumbrados a hablarnos así, casi como hermanos.

-No tengo mas remedio que ser sensible.-le dije-Mis padres me bautizaron en honor a los árboles de…

-¿entonces te llamas "árbol"?

Aquella era una broma habitual entre nosotros. La habíamos repetido hasta la saciedad, pero a los dos nos seguia pareciendo graciosa.

La tetera empezó a silbar. Yo me eche el pelo hacia atrás y me dirigí al fogón para prepararme el te.

-Me llamo Sakura-respondí-es un nombre puro, limpio, así que trátame con respeto.

-¿limpio? Pues no me iría mal un poco de detergente. Tengo la camisa sucia (1)-dijo Naruto, y se echo a reír dando palmadas en la encimera.

Me pregunte si algún día nos cansaríamos de ese chiste tan malo. Después de servir el agua, metí la bolsita de te en la taza y me quede contemplando la oscuridad a través de la ventana de la cocina. Todavía nevaba mucho. Los árboles dejaban ver un cielo totalmente negro y el viento seguía ululando.

-No entiendo por que esta tan contento-dije, súbitamente preocupada.-No vamos a poder salir de aquí.

-por la mañana ya habrán limpiado la carretera-me tranquilizo Naruto-Ya veras.

Note que Naruto no estaba tan seguro como intentaba aparentar. En ese momento desee que abandonase aquella pose de duro y fuera sincero conmigo, pero luego pensé que no valía la pena que los dos estuviéramos angustiados.

-por cierto, ¿Qué hay entre tu y Sai?-pregunto, cambiando de tema expresamente.

Naruto se sentó en la mesa frente a mí. Yo bebí un sorbo de te y me queme la lengua.

-¿Qué quieres decir? No hay nada.

-He visto como te mira-dijo el, para molestarme un poco-Con ojos de buitre.

-déjame en paz-le ordene-Sai es un buen chico. Me cae bien.

-La verdad es que nos ha salvado la vida trayéndonos aquí-admitió Naruto con seriedad.

Yo iba a darle la razón, pero me interrumpió otro fuerte ruido. Este no era el de un disparo o el chasquido de una ratonera; venia de la sala de estar, y parecía como si... ¡se hubiera hundido el techo!

Naruto y yo nos levantamos de un salto y salimos corriendo hacia la sala. Orochimaru estaba medio de la habitación; tenía una cerveza en la mano y parecía preocupado. Sai y Hinata estaban de pie junto a la chimenea y la luz del fuego iluminaba sus rostros.

-Orochimaru, ¿Qué ha sido eso?-grito Elva desde el piso de arriba.

-Ha sonado delante de la casa-le respondió.

Orochimaru dejo la lata de cerveza en una mesita y se dirigió hacia la puerta principal. Caminaba a grandes zancadas, probablemente por que había bebido bastante. Nosotros cuatro lo seguimos y, cuando abrió la puerta, una ráfaga de viento halado nos abofeteo como si hubiese estado esperando que apareciéramos. Orochimaru se tambaleo hacia atrás, se asió del tirador para no caerse y se asomo al porche.

-¡es una rama!-anuncio poniéndose a maldecir a gritos. Al volverse hacia nosotros, vimos que tenia la larga cabellera salpicada de grandes copos blancos-Una rama.-repitió-no habrá aguantado el peso de la nieve.

-¿podrías serrar la puerta?-pregunto Hinata, tiritando.

Orochimaru saco de nuevo la cabeza. Otra ráfaga de viento invadió la habitación, trayendo consigo una lluvia de nieve.-la rama a atravesado el tejado del porche-nos explico Orochimaru-Menos mas que no ha caído sobre la casa.-Orochimaru volvió a entrar y cerro la puerta de un empujón. Después se sacudió el pelo para quitarse la nieve.

-¿Y si la sacamos de allí?-pregunto Naruto-No me iría mal un poco de ejercicio.-Sin esperar respuesta, Naruto atravesó la habitación en dirección al perchero.

-Si, gracias-contesto Orochimaru. Entonces se dirigió a Sai y arqueo las cejas en señal de pregunta-¿vienes tu también?

-Si, los ayudo.-respondió Sai. Su vos revelaba menos entusiasmo que la de Naruto, que ya se había puesto el anorak y estaba listo para salir.

Orochimaru descolgó un anorak del perchero que había junto a la puerta, se lo puso e intento subirse la cremallera sin demasiado éxito.

"Que raro-pensé-las mangas de ese anorak le vienen demasiado cortas."

Los tres desaparecieron por la puerta principal y Hinata y yo volvimos a la cocina. Después de servirle un te a Hinata, las dos nos llevamos nuestras tazas frente al fuego. Desde allí se oían las voces de Naruto, Sai y Orochimaru mientras intentaban retirar la rama del porche.

-como si no hubiese tenido bastante por hoy… -dijo Hinata con la mirada fija en las llamas.

-Si, valla día.-asentí.

No se porque me vino Sasuke a la cabeza. Me pregunte que debía de estar haciendo en aquel momento y si estaría preocupado.

"¿Y por que habría de preocuparse? Estoy caliente y a salvo"

Entonces, ¿Por qué no me sentía a salvo? ¿Y por que tenía frió a pesar de estar sentada delante de un fuego bebiendo te caliente?

-Sai es muy simpático-dijo Hinata con una mirada insinuadora.

Me encogí de hombros.

-Si, es muy majo.(2)

De repente oímos que algo se estrellaba contra el suelo. Los chicos debían de haber retirado la rama del tejado.

-Oye, ¿crees que Orochimaru es…, no se…, de fiar?-pregunto Hinata. Vi que estaba nerviosa, así que intente mostrarme tranquila y animada.

-Ha sido muy amable acogiéndonos de esta manera-dije, pero la mirada se me fue hacia las armas y, sin querer, me supe a pensar en esa horrible historia que Orochimaru había contado y lo graciosa que le había parecido.

Unos minutos mas tarde la puerta de entrada se abrió de golpe y Naruto, Sai y Orochimaru entraron a la habitación a trompicones, con la cara roja de frió.

-¡Les dije que me dejaran tirar a mi!-chillo Orochimaru enfadado-¿Es que están sordos o que?

-La próxima vez lo haces tu solo-dijo Naruto, mirando a Orochimaru con actitud desafiante.

-¿todo bien?-grito Elva desde arriba. Me sorprendió que no hubiese bajado para sentarse con nosotras junto al fuego.

-Si, supongo. Parece que a este gallito le cuesta seguir instrucciones-Orochumaru mira a Naruto con dureza y este desvió la mirada-¡pero hemos conseguido quitar la rama!-le dijo a Elva.

Orochimaru empezo a dar pisotones para sacudirse la nieve. A continuación aparto unos abonos de telesilla que e colgaban de a cremallera, se quito el anorak y volvio a dejarlo despreocupadamente en el perchero.

-a este paso, Orochimaru y Naruto acabaran mal-le susurre a Hinata.

Hanata asintió con la vista fija en Naruto.

-Espacialmente si Orochimaru sigue mirandome como un carnero degollado-me respondio en voz baja-Ya sabes la celoso que se pone Naruto.

-para colmo Orochimaru a estado bebiendo.-añadi-Y bastante

-Tenes que tranquilizar a Naruto-cuchicheo-Si no, acaberemos de patitas en la calle antes de cenar.

Entonces Hinata se acerco a Naruto y lo agarro del brazo para calmarlo.

Poco mas tarde Orochimaru y Naruto parecían haber hecho las paces. A excepción de Elva, todos estábamos sentados alrededor del fuego, comiendo carne picada con salsa de chile y escuchando a Orochimaru, quien nos contaba que una vez, durante una tormenta mucho peor que esa, se había quedado atrapado en una cabaña con tres mujeres guapísimas. Mientras narraba la historia, Orochimaru no le quedaba el ojo de enzima a Hinata.

De pronto desapareció un momento y volvió de la cocina con otra lata de cerveza.

-¿saben que? Tiene una suerte increíble.-dijo, y se quedo de pie junto a la chimenea. La camisa de franela roja se la había salido de los pantalones, y todavía tenía el pelo mojado y pegado a la frente a causa de la nieve.

-Quedarse atrapado en una tormenta de nieve como esta no es exactamente suerte-replico Hinata desde un extremo del sofá.

-ya, pero primero pasaron un fin de semana fantástico esquiando, ¿no?-dijo Orochimaru. Entonces se volvió y empezó a animar el fuego con una atizador de hierro forjado-Mucho antes de conocer a Elva, a mi me encantaba esquiar. Pero hace años que no voy.

"Que raro-pensé- En el anorak que Orochimaru se ha puesto antes había unos abonos de telecilla, así que no puede ser suyo." "¿Y que? ¿y eso que demuestra exactamente? ¿Por qué sospecho de todo? Será mi forma de ser."

Quizás el problema residía en que estaba agotada. Hasta entonces no me había dado cuenta, pero en aquel momento no podía ni moverme de puro cansancio. Entre tanto, Orochimaru habla de un viaje que había hecho hace años para ir a esquiar. Yo oía su vos de a ratos, como un zumbido de fondo: "Y ese imbécil va y se rompe la pierna en menos de treinta segundos." Otra de sus historias para mondarse de risa.

Finalmente tome la ultima cucharada de salsa y dije buenas noches. Agarre mi plato y lo lleve a la cocina, donde Elva estaba ocupada metiendo los platos y cubiertos en el lavavajillas. Tenia una expresión tan triste que por un momento pensé que estaba a punto de llorar. Sin embargo, cuando me vio, disimulo y me dio la espalda.

Tras pedirle que me indicase cual era mi habitación, la seguí por una ruidosa escalera hasta el piso superior. Arriba hacia mucho más calor que abajo. Mientras que conducía por el estrecho pasillo, eche una ojeada a mis amigos. Hinata estaba acurrucada junto a Naruto en el sofá y ahora era Sai quien atizaba el fuego. Orochimaru continuaba hablando, gesticulando con la cerveza en la mano y la vista fija en Hinata. Su vos atronadora retumbaba en mi cabeza.

-Creo que hemos puesto tu bolsa en este cuarto-dijo Elva. A continuación abrió la puerta y encendió la luz.

Yo entre detrás de ella en una pequeña habitación de invitados. Tenía las paredes blancas, una ventana con cortinaje daba a la parte delantera de la casa, una cama de matrimonio, un tocador y una silla de madera.

-cuidado con la cabeza-advirtió Elva, señalando el techo inclinado

-Que colcha tan calentita-dije yo animadamente. Estaba deseando ponerme el pijama y meterme debajo de aquella gruesa colcha granate.

-Si necesitas algo pega un grito-dijo Elva, y desapareció entes de que pudiera darle las gracias.

No tardare mucho en quitarme la ropa, ponerme el camisón que llevaba en la bolsa, apagar la luz y deslizarme entre las sabanas.

La cama era blanda y no estaba demasiado fría. Los muelles chirriaban, pero yo tenia tanto sueño que me daba igual. Bajo aquella gran colcha, por fin me sentía a salvo.

Debí de quedarme dormida en cuanto toque la mullida almohada de pluma, y dormí profundamente, sin siquiera moverme.

Me despertó el ruido de la puerta principal al cerrarse. Inmediatamente me incorpore y me puse a escuchar, totalmente despierta. Alguien había salido… o entrado.

Con el corazón en un puño, me destape y me dirigí hacia la ventana. Apoye la frente contra el vidrio helado y mire mas allá del porche, en dirección al jardín de la casa. No había nadie.

La nieve continuaba cayendo, aunque en copos mas pequeños que brillaban en la oscuridad con un fulgor casi irreal. Por un instante tuve la sensación de que todo eso era un sueño y de que pronto despertaría… pero ¿Dónde?

De repente oí crujir el suelo de madera del piso de abajo; alguien había entrado y estaba rondando por ahí.

Me dirigí de puntillas hacia la puerta, la abrí y la deslice sigilosamente hacia el pasillo hasta llegar al rellano. El fuego de la chimenea ya casi se había apagado y los rescoldos, de un color rojo oscuro, chisporroteaban entre las sombras de lo que antes habían sido troncos.

Oí otro crujido y luego un carraspeo.

Las luces estaban apagadas. Quienquiera que fuese, prefería caminar a oscuras. Iba a llamarle, pero me calle. Nadie habría entrado en la casa en plena noche, espacialmente en una noche como esa. Nadie estaría por ahí merodeando sin encender la luz…

De pronto oí algo que caía al suelo y di un respingo.

¿Es que alguien estaba destrozando la sala? ¿Habrían entrado a robar? Como todas las luces estaban apagadas, la casa debía parecer abandonada. ¿Seria alguien que buscaba refugio de la tormenta?

En aquel momento me vinieron a la mente pensamientos horribles, imágenes de hombres enmascarados con hachas sangrientas y sierras mecánicas…

En el rellano hacia bastante frió, así que resolví regresar al calor y la seguridad de mi colcha. Di media vuelta y me encamine hacia la habitación.

Cuando llegue a la puerta, oí ruido de pasos.

Contuve la respiración

Los pasos se acercaban cada vez más; alguien estaba subiendo por la escalera.

Chan chan chan chan!! Alfred Hiscock presenta…!! Perdón, me equivoque de titulo U quize decir: Panico en la nieve 5, espero que les guste. Mañana mismo me pondré a hacer el cap 6. TT-TT perdón por la tardanza, es que nos dieron muchos trabajos practicos, ademas, Katherin sufrio una explocion y muchas quemaduras serias TT-TT igual, gracias por el apoyo!! (Katherin es mi computadora) Sakura: T.T Katherin, curate rapido, te necesitamos. Naruto:Eres nuestra unica esperanza! Hinata: y la de los lectores!

Sierto! Bueno, me retiro por ahora. Saludos.

P-chan

El chiste de Naruto y Sakura original es: Ariel (Sakura) es también el nombre de un jabón para la ropa

(2) majo. Lindo. Lo gracioso (para mi) es que asi le decimos a una compañera por sus nobres Maria José Majo XD y nosotros no teníamos idea de que significaba, recién con este fic me di cuenta. (Tomen en cuenta que soy Argentina)