Se remoloneaba en la cama, dio un par de vueltas y comenzó a estirarse. Bostezó por un par de segundos y recién entonces abrió un poco los ojos. Desde que había vuelto no había parado, necesitaba un merecido descanso. Revisó la hora en su celular, rápidamente salió de la cama. Ya era el mediodía y no tenía nada para comer, o al menos eso creía.
Un agradable aroma entró en sus narices. Siguió su rastro hasta la cocina para sorprenderse con Nick, quien estaba haciendo el desayuno-almuerzo. El zorro había pasado la noche en el apartamento, durmió en el sofá.
-¿Ya terminaste de invernar?
-¿De dónde sacaste la comida?- se sentó a la par de la mesa y vio las bolsas del supermercado.- No tenías por qué hacer esto.
-Lo sé, pero ahora me debes un favor. Además no me molesta ir de compras o cocinar.
-Al menos déjame pagarte por la comida.- no le gustaba que los demás hicieran las cosas por ella. Siendo una de las mayores de sus hermanos, se había convertido en alguien totalmente independiente a temprana edad.
-Dividiremos luego si quieres, zanahorias.
-De acuerdo…- no tenía sentido discutir con él cuando se decidía con algo.- ¿Qué es esa caja de ahí?- preguntó al verla sobre la mesada.
-Fawkes me dio un par de teléfonos para que lo llamemos en caso de necesitar algo. Me lo crucé cuando fui al mercado que está a un par de calles.
-¿Te dijo algo más?
-Nada importante. Sólo hablamos un poco, es un tipo agradable.
-Nick… ¿En serio crees que podamos confiar en él? Le seguí la corriente para que se fuera, pero me da mala espina. Sé que nos está ocultando algo.
-Hoy en las noticias se habló del ataque de anoche, la alcaldesa dijo que está tomando cartas en el asunto. Quizás el tipo no parezca confiable, pero sabía de lo que hablaba. Creo que sería inteligente de nuestra parte aprovechar sus conocimientos.
-Tal vez podamos seguir buscando en su pendrive.
-Se lo llevó anoche, o al menos eso creo. No lo encontré por ningún lado.
-Genial… Simplemente genial.
-Prepara tus dientes de conejo, esto ya está listo.- puso una olla humeante en la mesa, seguida de otra más pequeña con salsa roja.- La pequeña tiene salsa con una dosis extra de zanahorias para ti, espero que la disfrutes.
-No todo en la vida de un conejo pasa por las zanahorias, Nick. Deja de ser tan inmaduro con eso.
-No las comas si no quieres, yo voy a servirme un poco. Mi madre siempre me decía que debía comer vegetales.- luego de poner fideos en su plato, provenientes de la enorme olla, se sirvió una buena cantidad de salsa. Dejó la olla pequeña de su lado, para que Judy no pudiese alcanzarla. Ella lo miraba pensativa.
-Sólo dame la salsa con zanahorias, voy a comer pero no porque sea una coneja.
Ambos comieron un par de platos. Luego de ello juntaron lo que había sobre la mesa y comenzaron a limpiar. Nick lavaba mientras Judy secaba, aunque esta quisiese hacer todo el trabajo. Le parecía extraño que fuese tan amable, no lo recordaba así. De hecho, pensó que su relación sería más difícil en un inicio, en caso de que lo encontrara.
-¿Puedo preguntarte algo, Nick?- dijo mientras terminaba de secar los cubiertos.-Quiero que seas sincero.
-Pues… sí, pregunta lo que quieras.- no se esperaba esto. Se sentía curioso respecto a lo que podía llegar a preguntarle.
-Durante varias noches, estuve pensando en mis palabras. En lo que iba a decirte cuando te viera. Lo que sucedió en la conferencia fue un gran error que asumí, entendía tu enojo. Pensé durante mucho tiempo que ya no querrías verme.
-Pero aquí estoy…
-Sí, aquí estás. Después de dos años, como si nada hubiese pasado. Pensé durante mucho tiempo en lo que iba a decirte, pero no hizo falta, no me diste la oportunidad.
-¿Qué es lo que quieres preguntar, Judy?
-Quiero saber por qué. ¿Por qué me perdonaste así sin más? ¿Qué hice para ganarme tus disculpas, después de tanto?- él suspiró.
-Después de que me fui de Zootopia pasé por mucho malos momentos. Cuando mi tío me dio la bienvenida en su granja creí que podría comenzar de cero, pero lo único que hacía era meterme en problemas. Alcohol, apuestas, incluso drogas, pasé por todos los vicios. Entonces, cuando todo parecía perdido y ya no tenía ganas de seguir adelante, recibí tu carta.
-¿Mi… carta?- ella nunca había enviado ninguna carta, ni siquiera sabía que vivió en la granja de su tío.
-Tus palabras me parecieron más que sinceras, me ayudaron a levantarme del pozo de depresión en el que estaba. Puede que tuviese mis razones al enojarme, pero también fui muy duro contigo y conmigo mismo.
-Nick…
-No sólo fue eso, Fru Fru me convenció también. Me comentó que tú también estabas mal con lo ocurrido, que incluso abandonaste tu sueño para ayudar a los depredadores. Dijo que nos ayudaría a los dos, planearía un reencuentro.- ambos se quedaron callados.- Actué como un imbécil en la limosina, pero pude enmendarlo por suerte. No tienes que disculparte, Judy. Simplemente… sigamos adelante y hagamos de cuenta que estos dos años jamás pasaron.- se miraron fijamente durante un par de segundos. Llegado el momento, se fundieron en un abrazo.
-No podemos olvidar todo esto, Nick. Ya no somos los mismos.- susurró Judy. Pensó en la misteriosa carta que jamás envió. ¿Quién la habría escrito? ¿Con qué motivos? Ni siquiera sabía qué es lo que decía, pero le restó importancia. Nick la había perdonado, no podía pedir más.
-El destino quería que nos reencontremos, tenemos que seguir adelante.- se separó de ella y con su mirada atravesó la suya.- Trabajaremos para saldar nuestra cuenta pendiente con Zootopia, resolveremos el caso.
Luego de esto se alejó de ella. Ambos se despidieron poco después, se verían más tarde. Intentarían concretar una reunión con Mr. Big esa misma tarde. Nick volvió para su casa, mientras en la mente de Judy se grabaron las últimas palabras del zorro. "¿El destino nos quería juntos para resolver el caso?", se dijo para sí misma. Fue así que se dio cuenta. El destino tenía nombre y apellido, era Hudson Fawkes. Los necesitaba juntos para que lo ayuden, seguramente él escribió la carta. Tomó su abrigo y uno de los teléfonos que le dejó Nick, quedaría con el zorro ártico para llegar al fondo de la cuestión.
. . . . . . . . . .
La primera impresión que había tenido de Hudson Fawkes no había sido la mejor de todas. Ahora sus sospechas influían también en su opinión sobre el zorro. Antiguamente había pasado por algo similar, cuando conoció a Nick. De ser un imbécil más en el mundo pasó a ser su amigo, su amigo imbécil. Se contendría para no dejarse llevar como otras veces.
Quedaron de juntarse en la esquina de una plaza de Savanna Central. Dado que era sábado el lugar estaba muy concurrido, era una de las principales razones por las que se juntarían allí. "Hay un mapache vestido de payaso vendiendo globos, estaré cerca de él." Judy identificó al vendedor rápidamente, pero no encontró a Fawkes. Pasados unos pocos segundos, unas manos se posaron en sus ojos por detrás. No podía ver, pero supo al instante de quien se trataba.
"¿Hace falta que adivine que eres tú?", exclamó la coneja, a lo que el zorro la dejó. Ella suspiró mientras comenzó a caminar hacia el centro del parque, él la seguía en silencio pero con una sonrisa burlona. Buscaron un lugar para sentarse, pero no había ningún banco libre. Decidieron comenzar a caminar.
-¿Cómo estás, Judy? ¿Dormiste bien?- ella lo miró de reojo y permaneció en silencio.- ¿Vamos a algún lugar en especial?
-Hay unas mesas con tableros de ajedrez dibujados a unos metros de aquí, nadie suele usarlas. Nos sentaremos allí.
-Como tú quieras.
Caminaron hacia el centro del parque en silencio absoluto. Él no forzaba la charla y ella se sentía más cómoda en silencio. Su travesía tuvo éxito, efectivamente no había nadie ocupando las mesas. Generalmente un par de ancianos se juntaban allí, pero por el resto Judy nunca vio a nadie ocupar esas mesas y asientos. "Es una pena que nadie se interese por algo tan magnífico como el ajedrez.", dijo el zorro para romper un poco el hielo. Ella seguía igual de seria
-Es un lugar bastante tranquilo, pese a ser un fin de semana en el corazón de la ciudad.
-Suelo venir aquí cuando quiero estar sola, la gente pasa pero no molesta.
-¿Está todo en orden, Judy?
-Hoy estuve hablando con Nick, pero no quiero hablar de eso en primer lugar.- él asintió, ella lo miraba a los ojos por primera vez desde que se juntaron.- ¿Por qué te llevaste el pendrive con toda la información? Creí que confiabas en nosotros…
-Creí que sería conveniente no asumir riesgos innecesarios.- lo miró confundida.- Había tres carpetas, de las cuales una interesó a Nick más que ninguna otra.
-Nick no usaría la información de los collares. Los odia, pero entiende que son para su protección y la de los demás.
-Sin embargo es una tentación muy fuerte, cualquiera podría sucumbir ante ella.
-Sólo un tonto se tentaría con algo así.
-Pues, soy un tonto entonces.- lo observó con detenimiento.- A mí me pasó una vez, quería sentir el pelaje de mi cuello después de estar mucho tiempo en prisión. Pasados esos preciosos segundos tuve que comenzar a correr, me escondí toda una noche en un callejón para que nadie me viese sin collar. Si alguien me veía podría haber vuelto a la cárcel. Fue una estupidez si me preguntas, pero cualquiera que estuviese en mi lugar habría hecho lo mismo. Yo lo volvería a hacer.
No le gustaba, pero tenía que darle la razón. Cualquier depredador sería capaz de arriesgarlo todo para ser libre del collar. No se trataba de quitarse de encima algo tan odiado, era la condición de libertad lo que más se anhelaba. Pese a todo, mientras fuesen depredadores no serían libres. Si alguien no usase su collar terminaría en la cárcel, o peor… Lo mejor alternativa era seguirle el juego a la sociedad injusta donde les toca vivir.
-Me dijiste que hablaste con Nick, supongo que hay algo de esa conversación que quieres compartir conmigo.
-Nick y yo pasamos mucho tiempo sin vernos, por culpa mía. Ahora, después de dos años, decidió volver y perdonarme.
-¿Quieres que te dé un abrazo y te felicite?- lo miró con desagrado.- Doy buenos abrazos…
-Nick me perdonó después de leer una carta que recibió de mi parte… pero que yo nunca envié ni escribí.- levantó su ceja derecha mientras se apoyaba sobre su mano. El zorro se tomó un par de segundos para seguir la conversación.
-Una carta…- repitió mientras pensaba.- ¿Quieres que te ayude a conseguirla o algo así? Quizás no sea lo mejor pero puedo robarla.
-No quiero robarla, quiero saber quién la escribió.- estudiaba sus gestos y reacciones, pero no encontraba ningún indicio a través de su lenguaje corporal.
-En ese caso necesitamos saber cuándo la recibió, tal vez tenga alguna huella digital o algo que podamos rastrear.
-¡Sé que fuiste tú!- exclamó, arriesgándolo todo.- Nos dijiste que nos necesitabas por lo que sabíamos del caso, tu preparaste esto para que Nick me perdone y ambos te ayudemos.- él frunció el ceño y se acomodó en su silla. Lentamente una sonrisa volvió a dibujarse en su rostro para convertirse en una estruendosa risa.- ¡No soy ninguna tonta, Fawkes! ¡No quieras engañarme!
-No voy a engañarte, Judy. Voy a darte la razón, de hecho. Eres lista, muy lista, definitivamente te subestimé.- se reclinó hacia atrás.- Supongo que no le dijiste nada a nuestro amigo en común.
-Necesitaba pruebas.- mostró un grabador con forma de zanahoria.- Ahora las tengo, y no hay nada que digas o hagas que evite que le muestre esto a Nick.- permanecía igual de ilegible, Judy no lograba deducir lo que pasaba por su cabeza. Creyó que reaccionaría de otra forma. Sonrió para provocarlo.
-Tu relación con Nick ahora se mantiene estable por una mentira, yo en tu lugar dudaría del poder de la verdad.- su sonrisa triunfante se fue.- Aquello que le sirvió de inspiración para dejar todo atrás y volver es falso, quién sabe cómo podría reaccionar. Podría aceptarlo y ambos serían felices por siempre, pero también enojarse y desaparecer otra vez.- se puso de pie y se estiró.- Una persona inestable como Nick no se detendría a pensarlo demasiado. Te recomendaría borrar el audio y aprovechar que te perdonó, podrías agradecerme también. Te enviaré un mail con el contenido de la carta.
-Eres un bastardo, cínico y manipulador, Fawkes.
-No te lo tomes como algo personal, es algo que necesitaba hacer. ¿Tienes idea por lo que pasó Nick?- Judy iba a decir algo, pero se quedó en silencio para escuchar lo que tenía que hacer.- Le robaba dinero a su tío para apostar, se drogaba varias veces a la semana, llegaba borracho la mitad de las noches, se dejaba maltratar por su ahora ex novia y sus amigas, incluso llegó a vender droga para pagar sus deudas...
Mientras Fawkes enumeraba los infinitos problemas de su compañero zorro, Judy se convencía cada vez un poco más. Una mentirita piadosa no era del todo mala. Odiaba la idea de que su relación con Nick se basase en la falsedad y la mentira, pero no podía arriesgarse a que volviese a caer tan bajo.
-Estaba muy frágil mentalmente, pero una misteriosa carta de alguien muy especial, llegó para convencerlo de rehacer su vida.- se dio la vuelta y comenzó a caminar. Judy fue tras él.
-Una carta que yo no envié, no fui yo la que hizo eso por él.- Fawkes se puso serio nuevamente, no podía creer que se resignase de ese modo. Estaba por decir algo cuando Judy le hizo una pregunta.- ¿Por qué me elegiste a mí?- quiso saber.- Sólo trabajamos juntos un par de días y de manera forzada.
-Si luego de dos años con tantos problemas de por medio ambos se tienen tanto cariño por esos dos míseros días, significa que hay algo muy fuerte que los mantiene unidos. Simplemente los vi muy bien cuando estuvieron juntos.
-¿Qué insinúas?- preguntó luego de frenarse en seco. Fawkes se percató de ello y se dio vuelta. Dio un par de pasos hacia ella y se agachó un poco para estar cara a cara.
-No insinúo absolutamente nada, pero remarcaré que un zorro dejó a la zorra que tenía como pareja para venir a por una coneja, que por lo que veo se siente muy bien junto a él.- sus palabras eran una obviedad, pero calaron hondo.- Hay cosas que no queremos aceptar por miedo a salir lastimados, también por miedo a lastimar a otros, y una de esas cosas, Judy Hopps, es el amor que Nick tiene por ti. ¿Tengo que volver a decir que dejó todo atrás para venir a Zootopia por ti?- se sonrojó y rio tímidamente.
-Eres más retorcido de lo que imaginé.- exclamó con una sonrisa modesta.- Un zorro como Nick y una coneja como yo no pueden ser más que amigos… ¿Verdad?
-El amor es algo retorcido e incoherente, no te preocupes por ello. En cuanto a lo de ser algo más que amigos, es algo que ustedes tendrán que averiguar por sí mismos.
El zorro ártico volvió a caminar recto mientras Judy se quedó inmóvil. En cuanto levantó la cabeza, Fawkes desapareció. ¿Podrían ser algo más que amigos? No sólo se trataba de sus razas, sino de sus condiciones. Presa y depredador. Serían rechazados y juzgados por lo que sentían… pero eso no era importante. Lo que sentían era más importante que nada. Esperaría con ansias el mail con la carta, le daría a Nick todo aquello que jamás le prometió.
"Déjate llevar", gritó una voz en la lejanía. Manipulador, cínico y misterioso como sólo él era capaz de ser, Hudson Fawkes logró algo más que su ansiado reencuentro. Hizo que aparecieran esos sentimientos. Ahora, aparte de confundida, se sentía agradecida. También preocupada, podría jurar que escuchó un grito. La multitud se dispersó y todos comenzaron a correr. Ya había vivido eso, sabía lo que estaba por pasar. Apartó el miedo lo más lejos que pudo de ella, fue al origen de aquello que generó el pánico de la muchedumbre.
. . . . . . . . . .
Nota del autor: primero antes que nada bienvenidos y gracias por leer un capítulo más de Dystopia. Estos pocos capítulos que han pasado hemos podido conocer un poco a los personajes y analizar su situación, todo hasta aquí funcionó a modo de prólogo para poder adentrarnos en la historia.
Judy y Nick se encontraron recientemente y, pese a las razones por las cuales se separaron, volvieron a formar el dúo dinámico que tanto nos gusta. Ahora comienzan a acercarse cada vez más, después de dos años sin siquiera verse. Él con un pasado reciente desolador, ella a sabiendas de que su relación se basa en una mentira. También hay un tercer factor en su relación, el impredecible Hudson Fawkes, un personaje multifacético, sociópata y con mala reputación. Teniendo un lado bueno y uno no tan bueno, terminó por unirlos bajo el pretexto de que es "algo que necesitaba hacer". ¿En qué se fundamente esa necesidad? Pronto, o quizás no tan pronto, es algo que averiguaremos.
En el próximo capítulo sucederá algo que a simple vista puede no parecer un hecho relevante, pero que terminará por definir una parte importante de la historia. Sin mucho más que agregar, me despido agradeciendo una vez más el apoyo que se me ha dado. Gracias por estar aquí una vez más.
