Hola, como lo prometí aquí la actualización de la historia, a pesar del trabajo y la escuela lo logré.

Espero les guste, este capítulo e historia va dedicada a tod@s ustedes que pasan a leer.

—Diálogos —

«Pensamientos»

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Capítulo VI

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Ino Yamanaka se encontraba caminando por los oscuros pasillos, no había visto a Gaara desde hace dos semanas y por alguna extraña razón esa situación le causaba insomnio.

Con cuidado abrió la puerta del jardín al que el chico la había llevado antes de desaparecer sin ningún motivo. Meditó la conversación, las palabras, gestos o actitudes que hizo durante la última conversación y dedujo que no fue nada que ella hubiera hecho.

El estar descalza le permitió moverse sigilosamente cuando escucho a alguien aproximarse a un conjunto de orquídeas. Observó a alguien encapuchado que miraba de un lado al otro y al pensar qué no había nadie dejo una nota encima de las flores para después salir a toda prisa.

A Pesar de no haberlo visto Ino supo que era una chica por la delicadeza y arreglo de sus manos, espero unos minutos para que nadie pudiera entrar a interrumpir su tranquilidad.

Observó cuidadosamente la nota, hecha con un trozo de pergamino, ella siempre había sido curiosa y este momento no iba a ser la excepción.

Abrió cuidadosamente el papel y sus ojos se abrieron como platos al darse cuenta que era una declaración de amor para el peli-rojo leyó la nota una y otra vez al no creer lo que leían sus ojos.

—¿Matsuri? —intento hacer memoria del nombre de cada chica que conocía en el grupo de bailarinas, criadas, cocineras, doncellas... Ninguna se llamaba así, dejo la nota como la encontro y salió de aquel invernadero.

Los días seguían pasando e Ino ya se había acostumbrado a la ausencia del chico. Al haberse aprendido los pasos a la perfección y continuar ideando otros para cuando ella se presenta decidio integrarse a los músicos mismos que se habían burlado de ella y a quienes silencio cuando les demostró el conocimiento que tenía, agradeció a su padre por haberla obligado a involucrarse a cada rama artística.

—Esto es lo que quiero —les entregó un paquete de partituras a las que la mayoría no sabían leer. Hizo una demostración usando los instrumentos que quería bajo la perpleja vista de todos.

—Ino-san eso es algo complicado —hablo el director.

—El evento que solicitó el Rey es complicado ¿Usted no cree que para este banquete se requiere lo mejor? —se levantó colocando sus manos en jarra y mirando fijamente al hombre, estaba satisfecha con su trabajo y no permitiría que le dieran un no como respuesta.

—Claro que si pero es muy poco tiempo —el hombre no podía dejar de contemplar la imagen de la chica, estaba cubierta de pies a cabeza. Una diadema que tenía pequeñas monedas que adornaban su frente, su cabello suelto hacia un perfecto contraste; un collar que brillaba con la mínima luz, sus pechos eran cubiertos por un top decorado con colguijes del mismo color, se podía ver su vientre y la falda cubría sus pies, esta tampoco era simple tenía un pareo de monedas que llegaba a media pierna, la cintura tenía diamantes pequeños. El color dorado hacia resaltar su pálida piel y su rubio cabello, quien la viera juraría que era la princesa pero esa chica en poco tiempo se había convertido en la más codiciada debido al interés que Gaara tenía sobre ella.

—Son excusas ¿Qué más tienen que hacer a parte de practicar? —ahora se cruzó de brazos y levantó una ceja.

—Nada más —suspiro y tomo entre sus manos el paquete de partituras que la chica le entregaba. Quien hubiera platicado con ella sabría que siempre obtenía lo que quisiera.

Ino sonrió satisfecha y se marchó bajo la atenta mirada de todos, cuando el ruido de sus monedas, que sonaba al andar era imperceptible los músicos comenzaron a practicar.

Entró a su habitación, no era tan grande como la que tenía en Konoha pero era acojedora, corrió al armario y saco un atuendo similar al que traía pero este tenía más monedas, se desnudo y metió a la bañera coloco sus brazos extendidos al borde y recargo su cabeza. Meditó unos momentos mientras respiraba profundo, el Kazekage había convocado a una fiesta para dar una importante noticia, si duda alguna la participación de la rubia había cautivado a todos y no dejaban de hablar de ella por lo que le llegó una indicación de que obligatoriamente debía participar.

Se envolvió en una toalla y comenzó a untarse un aceite para humectar su piel y dejarle un delicioso olor a lavanda con ayuda de dos chicas, se acomodó el cabello en media coleta de donde caían pequeñas monedas para que con la luz su cabello brillará más.

—En todo el tiempo que llevo aquí no había visto tal cantidad de monedas, si tu quisieras podrías comprar tu libertad —una anciana que le ayudaba a colocar los adornos en su pie hablaba balbuceando.

—¿Cómo es eso? —Ino tenía los ojos fijos en la mujer.

—Si hubiera alguien que pueda pagarte tu puedes ofrecer lo que tienes y negarte a irte o quedarte —la mayor levantó los hombros.

—Ya veo —quedo pensativa frente al espejo— adelante —hablo al escuchar golpear la puerta.

—Ino, hay mucha gente. El recibidor principal está lleno de soldados, de gente importante de... —corto su descripción cuando la chica la interrumpió.

—¿Esta Gaara? —no se dió cuenta de que todas las mujeres quedaron sorprendidas al escuchar preguntar por el.

—No, me temo que el no está — sin más salió junto con las dos señoras que habían ayudado a vestirse.

—Tonta —golpeo la pared al darse cuenta de su falta, ella debía mantenerse concentrada por lo que respiro y exhaló un par de veces y nuevamente repaso su rutina.

Se colocó una capa que la tapaba de pies a cabeza, cuando hacía contacto visual se le podían ver los adornos dorados en su frente, un maquillaje discreto y una hermosa sonrisa que encajaba perfectamente.

—¿Tienes nombre muñeca? —un invitado de la aldea de la piedra se acercó a la rubia, al ver las monedas en su frente hizo una reverencia y se mantenía al margen.

—En realidad no —le fascinaba la atención y sobretodo rechazar la atención no deseada, sabía que los adornos dorados de su frente eran claro signo de que no podía tocarse ya que ninguna otra los tenía— compermiso —hizo una reverencia y emprendió su busqueda.

—Ino, es hora —sintió que la sujetaron fuertemente del brazo y fue conducida detrás de unas cortinas de terciopelo.

Al recuperar la noción miro como la chica de larga cabellera negra desaparecía después de darle instrucciones a quienes participarán.

Deslizó un poco la cortina para poder ver que sucedía. Observo como los invitados se apartaban dejando espacio en el centro, donde dedujo que bailarian, después de unos segundos ingreso el Kazekage seguida de la instructora que momentos antes la había jalado, su atuendo era blanco con diversos adornos dorados; después de haber visto los trajes que usaba dedujo que ese enmarcaba su valor, justo como eñ que ella usaba. Continuo mirando el espectáculo y observó a una chica que llevaba un vestido color azul, le llegaba a los tobillos dejando ver unas sandalias llenas de brillos, su cabello era castaño y corto, la complexión de la chica era delgada; Ino siempre había pensado que una sola mirada bastaba para saber cómo eran las personas. Espero hasta que los tres se sentarán y miro sus ojos que delataban altanería y arrogancia, sintió un escalofrío y repulsión por la chica, sin más cerró la cortina y se dispuso a prepararse.

Movió un poco la capa que la cubría dejando ver un poco de su atuendo, el más brillante que alguien pudiera ver.

—Que envidia —una chica de cabello amarillo se acerco— Si tan sólo le gustará a Gaara-sama podría tener mejores atuendos —

—No digas eso, tu atuendo es hermoso —Ino intento animar a la chica.

—Tengo tanto tiempo aquí y tú solo con dos meses te has convertido en la más cotizada —

—No somos mercancía —miro molesta a la chica, estaba cansada de que sólo hablarán del valor de su persona. Por un momento la realidad la golpeó haciéndola entender que las ropas y accesorios que tanto le gustaban significaba su precio, su semblante se oscureció y luchaba porque las lágrimas no salieran de sus ojos.

—Ino lo siento, no quise hacerte sentir mal —la mujer intento abrazarla pero en ese momento sonó la música que indicaba debía entrar con las demás.

Espero por varios minutos observando la presentación de las demás, sonreían y se acercaban a cada varón en la sala. Mirar como eran tocadas le causó temor, a ella jamás le había gustado que la tocarán de manera lasciva.

—A ti no te pueden hacer eso —uno de los músicos se acercó a ella— puedes iniciar pero eres tan prohibida como la princesa o aquella chica —señaló a ambas mujeres al lado del Kazekage.

—Eso me tranquiliza un poco ¿Estas listo? —al ver que el hombre sacaba un violín respiro profundo y salió al escenario.

La capa no permitía mirar su rostro o cuerpo, movió rápidamente las rodillas para que su cadera moviera las monedas al compás de la música, al no ser vista fácilmente escuchó como la sala se inundó en un silencio abismal.

De apoco camino dando un golpe con su cadera para acompañar sus pasos, cuando el sonido del violín se detuvo se colocó al centro del salón, dió un aplauso arriba de su cabeza y mantuvo las manos extendidas.

En ese momento los músicos empezaron a tocar, comenzaron con una melodía suave mientras la rubia se mecía sobre sus pies de un lado al otro, cuando se detuvieron Ino se retiró el gorro y miro a cada uno de los presentes, extendió sus brazos a la altura de sus hombros y los movió simulando unas serpientes, colocó sus manos en jarras y movió la cadera trazando ochos, primero despacio y aumentaba la velocidad siguiendo la música, se hinco sin dejar de mover la cadera.

Una vez en el piso se retiró completamente la capa dejando ver un atuendo morado conformado por un top que apretaba sus pechos simulando verse más grandes, alrededor era decorado por diamantes de distintos tamaños y unidos al centro con un zafiro, del top colgaban delgados hilos, la falda empezaba debajo de su ombligo con un cinturón tejido, se componía de más diamantes incrustados, de este colgaba un pareo de monedas que llegaba a media pierna, seguido por la tela que cubría sus pies y ahora extendida alrededor del cuerpo de la mujer, el borde era tejido con hilo dorado y monedas.

Movió sus hombros inclinándose hacia atrás y después hacia adelante, de un brinco se levantó y extendió su pierna hacia adelante haciendo que la tela se abriera y se descubriera su nivea piel decorada con pulceras en los tobillos, movió su cadera haciendo que todo lo que traía en su cuerpo se moviera, dió un par de vueltas y ahora extendió el otro pie imitando los movimientos anteriores.

Se paseo por el escenario acercándose a cada uno, moviendo sus caderas y hombros de manera sugestiva. Sonreía coquetamente al comprobar que ninguno la tocaba, se sintio libre y con más seguridad para bailar.

Todos estaban atentos a los movimientos, se tomó la libertad de acercarse al Kazekage y bailar, al hacerlo noto como la instructora, como a ella le gustaba decirle, se levantó hecha una furia colocándose en medio del camino, con la mirada la reto mientras seguía la música, ambas mujeres se encontraban en medio de todos bailando, demostrando quien era la mejor; muchos en la sala habían dudado sobre las capacidades de la rubia, sabía que solo eran por su bello rostro pero les demostraría lo contrario.

Bailaron durante varios minutos donde la adversaria se le habian terminado los pasos Ino por su parte seguía bailando, después de todo era su musica, era su momento y no dudaria en lucirse.

—Maravilloso —el Kazekage se levantó aplaudiendo al ver que Ino hacia una reverencia quedando incada al medio, con la cabeza en alto, ambos brazos extendidos y su atuendo perfectamente acomodado alrededor de ella.

Todos los presentes aplaudieron, Ino se levanto y con orden de la mujer frente a ella se retiró.

—Amigos míos, después de tan maravilloso espectáculo quisiera que al fin se revelará el motivo de la reunión —el Kazekage tomo una copa y la levantó— Quiero presentarles a nuestro capitán, un hombre sabio y capaz que nos llevará a la victoria contra Konoha.

Ino al escucharlo se detuvo antes de cruzar las cortinas, el tiempo lo cura todo y para ella le había hecho olvidar el motivo de que estuviera ahí. Sujeto su cabeza con ambas manos al recordar su aprehensión, iba a ser violada, secuestrada, posiblemente torturada y asesinada.

Negó con su cabeza para sacar esas imágenes, por primera vez pensó como estarían en Konoha, sus amigos, su padre; al visualizar su imagen lucho porque lagrimas no salieran de sus orbes.

—Años han sido desde que comenzó la absurda guerra y por fin la terminaremos —bebió un poco de su copa y continuo— con ustedes nuestro mejor elemento y digno de llevar esta contienda final —extendio su brazo hacia la puerta para que el mencionado hiciera aparición.

Todos quedaron asombrados por un momento el silencio reino hasta que fue terminado por aplausos y ovaciones para el hombre frente a ellos.

—Gaara —susurro Ino cuando el chico se colocó a un lado del Kazekage quedando justo frente a ella.

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CONTINUARÁ

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Bueno espero que les haya gustado, como prometí no demoré mucho en actualizar, espero seguir así. Si tienen duda sobre el vestuario es igual que la imagen del link que les compartí sólo que con más decoraciones.

Si les gusto o no el capítulo ya saben como hacérmelo saber.

Nos seguimos leyendo

Besitos