Nota autor: ¡REGRESE! ¡Luego de grandes aventuras, romances, emociones inimaginables y tiempos inigualables regrese!...

Austria: Solo estabas en clase…..Tonta

Autora:¡No te pongas en medio de mi nota! ¡Estúpido!

Austria: Termina de una vez para que ellos puedan seguir leyendo…

Autora: Sigue así y no te doy final feliz…..Bueno, en serio discúlpenme por haber tardado tanto, primero perdí toda mi inspiración por un largo rato y cuando regreso en mi país hubieron muchos disturbios que impidieron que hubieran clases, asi que cuando las cosas se calmaron un poco terminamos este semestre llenos de cosas, pero ya estoy lista, y se que ustedes también asi que ya no molestare.

Disclaimer: Los personajes son creación de Hidekaz Himaruya

Emparéjenlos!

Manual para cuidar un ebrio.

-Han pasado dos semanas y no hemos progresado nada...-Decía Liechtenstein mientras que les servía café a unos muy deprimidos Hungría y Prusia.

Este es el caso: Desde la llamada del jefe de Suiza, el joven helvético no había dejado de trabajar, algo que preocupaba mucho a Lily, ya que, de vez en cuando, tardaba días sin ir o llamarla para decirle donde está.

-Ve~ ¿Hace cuánto tiempo no logras hablar con tu hermano? -Exclamo Italia quien ayudaba a Lily a recoger planos militares de piso.

-Hace tres días, y estoy realmente preocupada, tiene una semana que no va a casa...

-Tranquila Lily, ya todo se arreglara. Deberíamos de preocuparnos por eso-Italia señalaba a Alemania, quien se había unido a la mesa y había caído en esa aura de depresión.

-¡¿Señor Alemania?!, ¿Que le ha pasado?-Pregunto Lily

-Se me acabo la cerveza...

-Luddy, no creo que esa sea una razón para deprimirse-Dijo Italia con una risita incómoda.

-Se te acabo la pasta...

Lily no vio en que momento Feliciano fue a parar a llorar desconsoladamente sentado sobre la mesa.

Antes de poder decir algunas palabras de ánimo, Liechtenstein sintió una vibración en el bolsillo izquierdo de su abrigo militar, era su celular, lo tomo y delicadamente quitó su forro, se emocionó al ver que quien llamaba era Vash.

-¡Onii-Sama!, ¿Estas bien?, ¿Has comido bien?, ¡¿Dónde estás?!-Lily gritaba emocionada.

-Sí, Lily estoy bien- Vash daba unas pequeñas risitas debido a las preguntas de su hermana-Te llamaba para decirte que ya salí de mi última reunión, ya no tengo que trabajar más.

Vash se sentía feliz, de ya no tener que dejar sola a su hermana, todo este tiempo mientras era obligado a firmar documentos y a trabajar como burro revisando datos económicos y políticos y no la veía sólo pensaba en como estaría ella...Y él. Si, era cierto, después una sola noche, todos esos recuerdos que intentó reprimir golpeando un balde contra su cabeza habían regresado. Pero él se había decidido que ya no pensaría más en él.

-Lily, podrías hacer que alguien venga por mí, estoy en Viena…

-¡Ok, Onii-Sama!-Lily colgó y empezó a llamar a alguien que buscara a su hermano cuando su celular fue arrebatado de sus manos por parte de Hungría.

-Señorita Hungría... ¿Me podría devolver mi celular?

-No-Dijo Elizabeta.

-¿Porque no?-Pregunto confundida la pequeña.

-Si devuélvele su celular, no le hagas bullying sólo porque es más pequeña-Exclamo Gilbert quien salía de su depresión.

-No lo hago por molestarla, ¡idiota!, tengo una idea...

Hungría se paró frente a todos con una gran sonrisa y un aire de superioridad.

-¡Haremos que Austria vaya por Suiza! Pero suiza no sabrá lo mandáremos nosotros.

Todos giraron hacia la puerta al escuchar el sonido de vidrio rompiéndose, era Austria quien había dejado caer una bandeja con tazas de té.

Roderich intentó escapar, cosa que no pudo ya que Prusia saltó sobre él y empezó a arrastrarlo dentro de la habitación. Entre Alemania y Prusia amarraron a Roderich en una silla, tapando su boca con cinta de embalar.

Hungría veía con una sonrisa engañosa mientras que Roderich forcejeaba y lanzaba gritos que eran ahogados por la cinta en su boca; fue hacia el perchero y de su abrigo saco una sartén. Los tres hombre la vieron, Ludwig y Gilbert se alejaron rápidamente para esconderse junto a Italia tras de Liechtenstein, ya que a ella no la golpearía.

-Rod...Harás lo que te diga-Puso la sartén rozando la nariz de Roderich-Si no lo haces, haré que te tomes 7 de los 8 litros de tu propia sangre en Bloody Mary's...

Austria profirió pequeños gemidos de terror, luego asintió rápidamente para que lo dejaran ir.

-¡Muy bien!-Hungría tomo una esquina de la cinta y la arranco violentamente de la cara de Austria-Esto es lo que harás, iras y actuaras como si lo hubieras encontrado, lo invitaras a cenar. ¡Con lo avaro que es Vash lo aceptara!

-Es una idea tentadora-Continua Roderich-Y como me amenazaste con drenarme la sangre lo haré.

Hungría sonriente tomo una navaja de su mismo abrigo y corto las cuerdas de las manos de Austria.

-¡Ahora ve a arreglarte!

Roderich sobaba sus muñecas lastimadas, le dedicó una sonrisa asustada Hungría y subió a su habitación. Llego a su habitación y se lanzó pesadamente a la cama.

Roderich recorrió con la vista varias de las tiendas del centro de Viena, camino durante un rato, todo seguía como siempre, una floristería, tiendas de ropa, tiendas de música, varias especializadas en pianos -Obvio- y mini-mercados.

Hasta qué lo vio, a un joven de melena rubia que le llegaba hasta sus hombros, vestía elegante en traje y corbata. El austriaco se sonrojó al ver como sonreía al ver la vitrina de una tienda, Austria estaba sonrojado observándolo con una "Tonta cara" como le diría Prusia, pero cada vez que lo veía intentaba evitar que alguien notara el cómo lo miraba, ahora que no había nadie cerca podía regocijarse con su belleza; sacudió su cabeza diciéndose a si mismo que se concentrara, se escurría y escondía entre la gente para poder acercarse sin que él se diera cuenta. Llego frente a él y se paró dándole la espalda.

Suiza se había encantado viendo una vitrina cuando noto la hora que era, tenía que encontrarse con la persona que lo buscaría para llevarlo al aéreo puerto. Se separó de la tienda para seguir recorriendo la calle cuando sintió que se golpeó contra alguien.

-Discúlpeme señor-Suiza levantó su mirada para ver que con quien había tropezado era la persona en la que ya nunca más quería pensar-¡¿Q-Que haces aquí?!

-Discúlpame pero este es mi país, es mi deber estar aquí, creo que quien de reía de preguntar soy yo-El nerviosismo del austriaco había sido reemplazado por su típica soberbia.

-Oh... Bueno... ¡No fue un placer verte y estoy ocupado así que adiós!-Suiza intentó pasar de lado al austriaco pero sintió como algo jalaba de su saco.

-¡¿Que estás haciendo?!

-Ven conmigo-Austria soltó a Suiza quien se le quedo mirando algo confundido.

-¿A-Adonde?- el titubeo de su nerviosa voz lo traicionaba.

Austria sintió que había llegado lejos sin un plan, él no había pensado a donde invitarlo a cenar, miro de un lado a otro y vio que los restaurantes cercanos estaban cerrando, porque será que justamente ese día se había decidió cerrar temprano a las 9:00 PM, ah...es cierto, el destino odia a Roderich.

-Quiero que me acompañes ahí- Austria señalo el único local que parecía que no iría a cerrar todavía.

-¿Quieres que te acompañe a un Bar?- El nerviosismo de Vash había sido reemplazado por confusión.

-S-Si un bar, yo invito-Austria intenta no parecer tan sorprendido por ver lo que había decidido.

Vash dudo por un momento de Austria, quien para él, se veía nervioso, pero recordó que el precio de los licores había subido y si el invitaba...Era una oferta tentadora.

-Está bien...Te acompañare sólo un rato, debo de volver con Lily.

Ambos cruzaron la calle y entraron al local, era un bar parecido a cualquier otro bar, con una barra y algunas mesas, lo único extraño es que casi no había nadie.

-¿Acaso los austriacos se van a la cama temprano?-Decía un poco divertido Suiza.

Austria se limitó a responderle encogiendo sus hombros; ambos se sentaron a la barra, Vash pidió una copa de vino y Roderich una cerveza.

-¿Así que no eres tan delicado como pensaba?- Decía Vash mientras tomaba un sorbo de la copa de vino puesta frente él.

-No sabía que te gustaba el Merlot...-Respondió Roderich.

-Que ahorre no signifique que no pueda darme gustos...Además, ¿Tú vas a pagar no?-Austria se limitó a reír por el comentario de su acompañante.

Vash veía a Austria mientras que tomaba un trago de su vaso, "¿Qué es lo que me gusta de este tipo?" se preguntaba, serían sus ojos, su forma de tocar el piano o el violín, su forma de ser amanerada, o todos esos momentos que pasaron juntos de pequeños.

-Oye-Era Vash quien rompía el silencio- ¿Hace cuánto tiempo que no hablamos?

Austria se atragantó con su cerveza, la cual casi escupía, debido a la pregunta que le había hecho.

-Bueno-Decía Austria dejando de toser un poco-Cada vez que intentó acercarme a ti o te alejas o me dices que soy un maldito idiota y te vas...

A Vash lo molestaba la sonrisa con la que el austriaco lo decía, así que empezó a ver a otro lado.

-Pero...Si realmente quieres, podemos hablar normalmente, Vash.

El suizo se sonrojó al escuchar como su nombre salía de la boca de él, con su suave y delicada voz, lo miro directamente a los ojos.

-Tenías tiempo no me llamabas por mi nombre, Roderich.

-Siento lo mismo...

Y así ambos jóvenes hablaron, mientras que las horas pasaban, las nueve se convertían en las once, las cuales terminarían siendo la una de la mañana, también cambiaba la bebida, de vino a Whisky, cambiaba a ron y terminaba con una rara combinación de tequila y Vodka.

Aunque el único que tomaba era Vash.

-¡¿Por qué tengo que trabajar tanto?!-Gritaba Vash con un tono mareado.

-¿P-Por el dinero?-Austria veía nervioso a Vash.

-¡Al diablo con el dinero! ¡Yo soy un espíritu libre!-Decía el suizo mientras que abría sus brazos y caía de su banco al suelo.

Austria miro apenado al rubio por un rato, pago las bebidas y lo arrastro fuera del bar.

Ya en la calle, Roderich monto en su espalda a Vash y espero a que pasara un taxi, el suizo se había quedado dormido en su hombro.

Escucho unos cuantos balbuceos de parte de Vash los cuales decían cosas como: "Que mal que no pude" o "Era un lindo vestido".

Austria vio como Vash dormitaba en su hombro, con un leve sonrojó debido a su estado de ebriedad, alzo la mirada y noto la tienda al otro lado de la calle, era una tienda de ropa y era la tienda que Suiza se había encantado viendo. Dentro de la tienda en una gran exhibición iluminada había un vestido corto de terciopelo rojo; era un diseño infantil ya que la falda era en forma de calabaza y de mangas esponjosas.

-¿Será que querías dárselo a Lily?-Suiza se removió para quedar completamente dormido en el hombro del austriaco.

El taxi llego y Roderich acomodo al rubio en uno de los asientos, durante todo el camino Austria acostó la cabeza de Vash sobre su regazo, apartaba delicadamente los cabellos que se posaban sobre su cara y jugaba con ellos hasta que llegaron a el hogar de Edelstein.

Roderich arrastro a Vash dentro de la casa e intento llevarlo hasta el sofá.

-Eres bastante liviano...

-Gracias~-Roderich se sobresaltó al notar que Vash estaba despierto, lo soltó logrando que suiza golpeara su cabeza contra el piso.

-¡¿Por qué haces eso?!-El suizo intento levantarse para golpear a Austria pero solo logro caerse.

Austria se sorprendió pero no intento ayudarle ya que si se levantaba quizás lo golpeara, nervioso retrocedió hasta tropezar con la mesa, sintió que su mano tropezó con algo, era una carta, decidió leerla ya que Suiza estaba ocupado haciendo algo muy extraño.

-En una penca de mamey grave tu nombre~-Vash se movía en el piso haciendo ángeles de nieve...En la alfombra.

"Roderich, lamento que no podamos quedarnos para saber cómo fue tu cita, espero que logres algo.

P.D: Si realmente lograste algo será mejor que lo grabes o meteré la sartén por donde no te llega la luz...

Con cariño, Elizabeta Herdevary"

Austria tragó saliva al ver la amenaza por parte de su amiga, tomo su celular y marco el número de la húngara.

-Roderich...Por qué llamas a la una de la mañana...¡¿Acaso lograste hacer algo?!-Era Hungría quien estaba dormida hasta la llamada del austriaco.

-¡No le he hecho nada!...Pero tengo un problemita...

-¿Cual problema?.

-¿Que debo de hacer cuando...alguien se emborracha?.

Hungría soltó su celular sorprendida, lo tomo de nuevo para seguir hablando con el austriaco.

-¿Rod... Está muy ebrio?

-Mucho

-¿Que tanto?

-Está haciendo ángeles de nieve en mi alfombra mientras canta canciones de Vicente Fernández, y canta mal la letra, así que dime tú.

Hubo un largo silencio hasta que la húngara grito de emoción asustando al joven austriaco quien casi lanza aparatosamente su celular.

-¡Osterreich eres increíble! Llegaste mucho más lejos de lo que pensé!

-Que pocas esperanzas tenías en mi...¡Pero eso no importa! ¡¿Qué debo hacer?!.

-Debes dejar que las cosas fluyan-Decía tranquilamente Elizabeta.

-¡¿Exactamente qué es lo que debería fluir?!

-¡El alcohol!, ¡Deberías darle más alcohol!

Austria se recostó de la mesa del comedor con una cara llena de confusión y decepción.

-No puedo creerlo...Eli, ¿Qué crees que pasaría si le diera más alcohol?-El austriaco empezó a sobar su frente, cansado de la conversación que mantenía con Hungría.

-¡Lograrías tener sexo! -La húngara hablaba felizmente al castaño.

Austria apretó su celular en su mano para luego gritarle a su amiga.

-¡Tonta Fujoshi! ¡Cómo crees que me aprovecharía de Suiza en estas condiciones, no seas estúpida!- Austria estaba molesto y apenado ya que estaba sonrojado de pies a cabeza.

-¡Pero sería algo bueno para ti ya que te falta hacerlo! ¡Por eso eres tan gruñón!-La húngara lo decía mientras inflaba sus cachetes molesta-¡Y no me digas idiota!

-Demonios eres un caso...- Roderich no pudo seguir hablando ya que frente a él estaba Vash...Quitándose la ropa, había lanzado su saco, corbata y pantalones al suelo, ahora estaba desabotonando los botones de su camisa con una mirada molesta y maldiciendo a cada uno de los botones.

-¡¿Por qué mierda hace tanto calor?!-El suizo lo decía con su ceño fruncido y molestia en su voz

-¿Roderich, que está haciendo Vash?- Decía Hungría preocupada porque nadie le respondía.

-Se está quitando la ropa...

-Tu...Suertudo-Hungría término la llamada.

Austria puso su celular en la mesa y observo a Vash quien se paseaba semi-desnudo frente a él, con esas largas y delgadas piernas, y su pecho casi descubierto ya que no había terminado de desabotonar su camisa, con esa piel tan pálida.

-¿Austria, no tienes más vino?-Exclamo Vash.

Vash sintió un fuerte jalón en su muñeca, lo próximo que veía sería la parte trasera de la cabeza de Austria, quien lo jalaba y lo lanzaba en la mesa de la sala.

Austria noto que Suiza estaba a punto de replicarle por haberlo lanzado sobre la mesa, así que retiro sus lentes de su cara, poniéndolos en la mesa y tomo de la parte trasera de su cabeza y lo beso, Vash intentaba separarse pero Roderich tomo sus manos y las aprisiono contra la mesa.

Vash sentía que se quedaba sin aliento, daba gritos que terminaban ahogados por la boca del otro, sintió como apresaban ambas de sus manos a sus lados.

Austria logró apresar las manos de Vash en la mesa sobre su cabeza para poder tener una mano libre, la cual empezó a jugar con los botones de la camisa del suizo. Vash tembló al sentir el contacto de esa fría mano en su piel caliente, Austria se separó jadeante de Suiza, quien jadeaba buscando oxígeno.

Roderich observo por un momento de la cara sonrojada del suizo, la cual tenía un sonrojo de vergüenza sobrepuesto al de la borrachera. Sin pensarlo, el austriaco fue directamente al cuello del suizo, el cual empezó a besar con cuidado para luego empezar a morder, haciendo el Vash gimiera.

-Tu piel...Es tan blanca-Decía Roderich, con tono necesitado- Tan fácil de marcar...

Vash miro a Roderich quien empezó a morder y chupar aún más fuerte de su cuello. Volviéndole loco.

Roderich dejo el maltratado cuello y empezó a bajar al pecho de Vash y bajo besando y chupando y lamiendo hasta su estómago.

-Roderich...D-Detente..-Decía molesto Vash.

Roderich levantó su cara y noto como algunas lágrimas de rabia salían de los ojos verdes de Vash. Austria se alejó rápidamente como si lo hubiesen golpeado en la cara, se recostó en la pared.

-Discúlpame, Vash... sé que no debí de hacer eso...-Su disculpa fue interrumpida por unos suaves pero sonoros ronquidos, Suiza se había dormido sobre la mesa.

Austria se acercó y vio al suizo durmiendo como un bebe, hasta se babeaba un poco.

-Qué situación tan extraña...-Dijo algo molesto mientras que tomo al rubio en sus brazos y lo llevo hasta una de las habitaciones.

Lo acostó y salió de la habitación silenciosamente, camino hasta su cuarto hasta que vio a algo moviéndose en el techo, esforzó su vista para ver que era, ese algo callo del techo parado justo frente a él, ese algo era Hungría con ropas negras.

-¡Idiota!, ¡¿Por qué me haces esto?!-Hungría hablaba molesta.

-¿Q-Que haces aquí?-Exclamo asustado.

-"Que haces aquí" ¡No hables como si hubieras visto un fantasma!.

-Cierto, Se me apareció el diablo..

Gracias al comentario Austria recibió un fuerte golpe por la sartén de Hungría.

-¡Explícame porque eres tan marica!

-¡Cállate!-Tomo a Hungría y la arrastro hasta la escalera-¡Puede que levantes a Suiza!

Ya ambos, más tranquilos, se sentaron al sofá uno frente al otro, el la veía fijamente, ella desviaba su mirada.

-¿En qué otras partes de mi casa hay cámaras?-Dijo frunciendo el ceño.

-¿Dime porque no te acostaste con Vash?-Le dijo la húngara sin dirigirle la mirada.

-No es tu problema-Dijo, logrando relajarse un poco.

-¡Disculpa, pero esto es mi problema! ¡Quiero lo mejor para ti!-Hungría puso su mano sobre el hombro de Austria.

-¿Realmente?-Austria vio a Elizabeta, que le dedicaba una sonrisa.

-¡Por supuesto! ¡Tendría material nuevo!

-Tú si sabes cortar el ambiente...

Ambos cruzaron miradas luego de un tenso silencio ambos daban pequeñas risas.

-No puede creer que me estabas obligando a tener sexo...

-En algún momento se dará...

-Igual-Austria se levantó del sofá y se dirigió a Hungría-Es mejor que vayas a dormir... ¡Pero a tu casa!

-¡Aww! ¡¿Roderich por qué?! ¡¿Sabes la hora que es?!-Decía Elizabeta.

-Me imagino que no pensaste en eso cuando regresaste en primer lugar...

Hungría lo pensó y dio una pequeña risa nerviosa.

-Además-Roderich llevo a Hungría hasta la entrada-No me siento seguro teniendo a Vash con poca ropa y tú, una pervertida en mi casa...No sabría si poder dormir tranquilo.

Le abrió la puerta y Hungría, rechinando sus dientes de fastidio, salió de la casa.

Roderich espero a ver que Hungría tomará un auto que la llevaría a su casa, aunque en vez de auto llego un helicóptero...Deseo no haber visto eso y se fue a su habitación, se quitó toda su ropa y se puso su pijama, se lanzó de cara a la cama y rápidamente quedo dormido.

La luz se escurría en la cortina, molestaba al suizo quien tenía un gran dolor de cabeza, se sentó al lado derecho de la cama, sobo su frente e hizo su melena hacia atrás con su mano, sus cabellos cayeron rápidamente de nuevo en su lugar.

Se levantó maldiciendo el dolor que sentía en su cabeza, pero ahora lo sentía al doble ya que se golpeó en su rodilla con una mesa de noche.

-¡Ah! ¡¿Qué?! ¡¿Pero qué demonios?!-se recostó de la pared, pero sintió el contacto cálido en su espalda, no era la pared, era la ventana que dejaba entrar la luz.

-¡¿Dónde estoy?!-Grito sorprendido al notar que la habitación en la que había reposado...no era su habitación, ni siquiera era su casa.

Miro de un lado a otro, buscando algo que le pareciera familiar. Vio el gran cuadro frente a la cama con esa flor blanca.

Mierda...

Estaba durmiendo en casa de Austria. Salió rápidamente de la habitación, corrió lo más rápido que pudo, bajo las escaleras y llego hasta la cocina, donde se encontraba Austria leyendo el periódico y tomando su café.

-Buenos días, Vash, ¿Te sientes bien?-Austria doblo su periódico y lo puso a la mesa.

Suiza se recostó del arco de la puerta que daba a la cocina, algo mareado todavía.

-¿Que paso ayer?-Pregunto con un nerviosismo en su voz.

-Bueno-Austria dejo su café y se levantó de la mesa-Ayer te invite a beber un rato...Me sorprendió la forma en la que te acabaste toda esas 2 botellas de vino, 5 tragos de tequila y media botella de Vodka...-Austria intentó mantenerse serio...No pudo y empezó a reír tapando su boca-¡Ni hablar del Whisky!

-¡¿Q-Q-Que?! ¡Idiota! ¡Sabía que no debía de irme contigo!-Suiza estaba rojo de la molestia, pero no podía gritarle de la vergüenza.

-Ok-Austria intervino en sus pensamientos-No te vayas a molestar...Deberías de vestirte y venir a desayunar.

Vash lo miro confundido hasta que sintió una brisa fría, bajo la mirada y noto que sólo estaba en camisa y ropa interior.

-¡Te odio!-Grito Vash antes de, literalmente, hacerse bolita en el piso frente a Roderich-¡Devuélveme mi ropa!

-Lo haría...Pero después de que bailaste vals en la mesa, la lanzaste por la ventana y realmente no sé dónde quedo...-Vash quería morirse mientras escuchaba al castaño, se levantó del piso y se acercó a Austria.

-Disculpa, las molestias que te haya causado-El suizo titubeo, evitando la mirada de Austria.

Roderich mentía, en ningún momento Vash hizo tal locura, aunque realmente no sabía dónde había dejado la ropa el suizo, pero le gustaba el poder verlo así, tan Indefenso.(Woho pervertido)

-Vamos no te preocupes, llame a Liechtenstein, viene hacia acá-El austriaco puso su mano sobre el hombro del suizo y hablo con un tono épico- Con ropa.

Vash contó mental mente hasta diez, sabía que si golpeaba a Austria y salía de ahí, saldría semi-desnudo, así que tendría que esperar a que Lily llegara con un par de pantalones para él. Suiza se sentó a la mesa y se tapaba incómodo con sus manos, le daba las gracias a dios por que tenía puesta su ropa interior, empezó a sentir un pequeño dolor en su cuello así que paso su mano por este y sintió los rosetones que estaban allí.

-¿Qué es esto?-Pregunto inocentemente Vash a Austria, quien estaba poniendo el desayuno frente a Vash.

-E-Eso...Fueron los mosquitos, tengo algunos-Tomo la mano que Vash tenía en su cuello y puso un vaso de agua en ella.

Suiza miro el vaso de agua en su mano y tomo un sorbo, luego vio el desayuno, era un plato lleno de frutas espolvoreadas con azúcar para decorar junto a una tostada con jalea.

Suiza se sonrojó.

-Tu...

-Sí, ¿Esto esta entré tus favoritos no?

Austria vio fijamente a Vash con una mirada cálida y una sonrisa que él no podía evitar, esta eran unas de las cosas que el no quiso olvidar de esos días cuando eran pequeños.

-No puedo creer...Que te acuerdes de mi desayuno favorito...G-Gracias-Dijo mientras que con el tenedor comía un pedazo de fresa.

-Disfrútalo.

Austria se retiró de la habitación, dejando a Suiza sólo. Vash cubrió su cara con ambas manos, su cara que antes ardía de vergüenza, se había invadido por otro sentimiento, un sentimiento que llevaba semanas agobiándolo.

-Porque justo ahora es que tienes que ser atento conmigo.

El suizo odiaba eso, el hecho de decidir que estuvo muerto para él durante tanto tiempo y que cuando decide que puede entrar en su vida de nuevo, tiene que entrar así.

Vash sintió que no ganaría nada sonrojando se y quejándose de la amabilidad del otro, así que decidió a continuar su desayuno.

Lo disfruto, no de una forma en la que siempre lo hacía cuando era su cumpleaños y Lily se lo preparaba.

Esta vez sentía "amor" en un plato, si, sé que suena estúpido, pero esto era lo que sentía él y eso lo haría sentir incómodo todo lo que quedaba de la mañana.

Se levantó de su silla y aún incómodo por el frío en sus piernas salió de la cocina, llego a la sala y vio a Austria quien continuaba tranquilamente su lectura del periódico en el sofá. No se percató de que Suiza se había sentado justo al lado de él.

-¿Te gusto el desayuno?-Suiza sólo asintió levemente mientras jugaba con los botones de sus mangas.

-Tu podrías... ¿Darme algo de ropa?-Vash le miro con algo de molestia que era interrumpida por su sonrojo.

Austria lo miro fijamente y miro hacia otro lado.

-Podría darte algo, pero te quedaría muy holgado.

-¡No me importa!-Suiza tomo su brazo y lo apretó-¡Sólo dame algo que tape mis piernas!

Austria se asustó por la reacción del suizo y lo llevo hasta su cuarto, del armario saco un pantalón holgado gris y una sudadera del mismo color.

-Muchas gracias- El suizo se veía aliviado pero aún estaba algo fastidiado.

-¿Ahora que te molesta?-Pregunto Austria.

-Me pregunto...Por qué una niña como tu es tan grande-Respondió Vash mientras que alzaba su brazo para ver todo el exceso de tela que tenía en las mangas-Sin mencionar el torso...

Austria intentó el no recriminare que le hubiera dicho que era una niña.-Si no te gusta devuélveme lo-Respondió.

-No te pongas así...Es que eres tan amanerado que nunca te eh imaginado haciendo ejercicio.

-¡De pequeños me obligabas!

-Pero ahora no se lo que haces.

Austria estaba a punto de responderle a Vash pero se calló, era cierto que habían estado separados por tanto tiempo que el estar así, hablando tan tranquilamente con él, lo hacía feliz.

-Si quieres que responda-Continuo Roderich- Cuando me case con Hungría, ella me obligaba a hacer ejercicio, y todavía lo hace.

-Ah, entonces, ¿Ella te obliga?-Suiza puso su mirada en otro punto de la habitación tratando de evitar a Austria.

-Si...Justamente ella viene hoy a obligarme a hacer todo un plan especial formulado para torturarme y, según ella, darme unos increíbles abdominales-Austria hizo una mueca de fastidio.

A suiza se le prendió el foco, por así decirlo, Suiza recordaba que a Austria nunca le gusto el hacer ejercicio, que mejor forma de vengarse por el haberle dejado semi-Desnudo y ebrio toda la noche que hacerlo ejercitar se. Suiza río un poco de forma malvada hasta que noto que Austria le estaba mirando.

-¿Que tengo?-Pregunto Vash mientras se tocaba la cara con sus dedos sobresaliendo un poco de la sudadera. Austria no había notado lo pequeño que era el joven suizo, y se veía aún más pequeño y delicado con sus ropas puestas.

"Con sus ropas puestas".

Este pensamiento empezó a resonar en su mente hasta que salió corriendo de la habitación dejando a Suiza con una excusa estúpida de que tenía que hacer una llamada.

Recapitulemos: Suiza se había embriagado la noche anterior haciendo que a Austria le salieran unas ganas de depredador sexual que estuvieron ocultas por 1.000 años, había perdido su ropa y tuvo que acostarlo casi desnudo, claro, sin antes darle un pequeño beso de buenas noches-Fueron muchos besos alrededor de su cara y cuello-, y ahora él estaba usando su ropa como si fueran una pareja, y Lily y Hungría llegarían y los verían, y lo confundirían todo haciendo que él se enterase de este estúpido plan.

Austria se acercaba al teléfono para evitar que Lily y Hungría vinieran y pensarán que había arruinado su reputación de caballerito-Más bien de de poder acercarse al teléfono algo jalo de su camiseta, era Suiza quien le veía desafiante mientras inflaba su pecho.

-¡Quiero que me demuestres cuanto has crecido!

-Como 1'60.

Suiza le miro molesto y soltó su camiseta-¡Idiota, Quiero que me demuestres tu fuerza ahora!...

Austria pestañeó confundido mientras que Suiza lo jalaba hasta fuera de su casa, a los jardines que están tras su casa.

-¿Qué es lo que quieres que haga?-Pregunto Roderich.

-Quiero que hagas 120 lagartijas... ¿Crees que eso es demasiado?

-Creo que sigues borracho...

-Sabía que eras un idiota, un flojo egocéntrico...-Suiza empezó a hablar de una forma decepcionada para molestar al joven austriaco-¡No sabes hacer más nada que no sea tocar el piano!

-¡Oye!- Reclamo Roderich-¡También hago ¡Applestrudel!

-¡Igual!, se nota que no sirves para nada...

Suiza sintió como Roderich tomo fuertemente de su brazo y lo jalo. Suiza se quejó del dolor de su muñeca con un pequeño gemido mientras que veía fijamente la ardiente mirada de parte del más alto.

-Si me esfuerzo logro lo que quiera-Dijo con un tono fastidiado.

-Entonces demuéstramelo-Suiza, con un brusco movimiento, se soltó del duro agarre y vio directo a los ojos del castaño, quien le respondía a su retadora mirada con una igual.

Austria se tiró con cuidado al suelo mientras que enredaba sus talones y se apoyaba en sus rodillas.

-¿Qué demonios están haciendo?-Vash le miraba con algo de decepción, no quería creer lo que veía.

-¡Las flexiones que dijiste!

-¡No seas niña y desenreda tus tobillos!-Exclamo un Vash algo indignado

-Bueno, por lo general Hungría me deja hacerlas así...

Vash abrió sus ojos sorprendido y mordió con rabia su labio-¡Como mierda piensas ser hombre y hacer las flexiones de mujer!-Grito iracundo.

El joven suizo, molesto, golpeo con la punta del pie a los tobillos de Austria, logrando que el otro diera un grito de dolor.

-¡Ahora, es un hombre y dame 185!

-¡Pero me habías dicho 120!

-¡Cállate y lagartijea!

Austria vio la furia en los ojos de Suiza y decidió no seguir peleando.

-Creo que no existe tal palabra como lagartijear.-Refunfuño bajo.

-¿Que dijiste?

-N-Nada.

-Gracias estoy muerto.

Ambos jóvenes estaban agotados, sobre todo el austriaco que había sido mandoneado por parte de Suiza toda la mañana. Ambos se encontraban ahora sentados en uno de los bancos de mármol que daban al campo de flores mientras que el castaño le entregaba una bebida a su acompañante, Suiza observaba fijamente el delicado movimiento de las flores debido a la suave brisa al igual que el cómo se desplazaban las nubes y chocaban contra las montañas, el hecho de que Austria le entregará algo le distrajo de la belleza que se formaba frente a él.

-Gracias-Dijo algo distraído.

Austria se sentó al lado de él, abrió una botella de agua de la cual tomo un largo trago. Ambos quedaron en silencio, como si no pudiera salir ningún tema de conversación, esto hacía sentir incómodo a ambos hombres quienes, cuando el otro se despistaba, se veían entre ellos.

-Oye-Austria se decidió a romper el silencio-¿Por qué te comportas así conmigo ahora?

-¿A qué te refieres?-Suiza decidió verle.

-Hasta hace unas semanas me evitabas todo el tiempo-Austria tomo una pose relajada mientras se recostaba en el espaldar-Me insultabas y maldecías a todo lo que tuviera que ver conmigo.

Suiza tomo fuertemente su botella de agua y veía como estaba logrando deformar la forma del plástico, no se había avergonzado o sonrojado, se había deprimido a un punto que ya no quería seguir la conversación, y menos seguirle mintiendo.

-Tú...Nunca intentaste arreglar nada.

Vash no intentó el evitar que su voz sonara tan decepcionada, como si de verdad él hubiera estado esperando a Austria, y nunca llego.

-Sabes-Austria hablo algo nervioso por como hablaba el suizo-Yo intente hacerlo, pero no te presentaste.

-¿De que hablas?

-Hablo...Del día de mi boda-Austria había decidido que debía dejar el nerviosismo-Yo quería hablar y arreglarlo todo, ser amigos otra vez, pero fue una sorpresa ver sólo a tu hermana y no a ti.

Suiza miraba hacia el piso y su cabello tapaba su cara. Sentía que él nunca entendió nada, el estuvo allí pero no pudo soportar cuando los declararon marido y mujer. Como podría ir a la boda de la persona a la que amaba.

Porque era cierto, estaba enamorado de ese estúpido desde que era un dulce niño, no quería verle entrar en un matrimonio por conveniencia y menos si de verdad hubiera sido por amor.

-"¿Solo ser amigos?"- pensó mientras que escuchaba la conversación aunque no quería hablar. Pero tenía que responderle.

-No me gustaba esa idea-Vash siguió viendo el suelo, dejando que sus pensamientos flotaran libremente.

-Tu... ¿No querías que me casara con Hungría?-Austria quedo abismado por la confesión o lo que él pensaba que era una confesión por parte de Vash.

Vash vio a Roderich y volvió a ver sus pies, no se había dado cuenta hasta ahora, había estado en medias toda la mañana, y como deseaba que un par de medias sucias fueran su único problema en ese momento, pero acababa de decir algo que pensó que se iría con él a la tumba. Se levantó de forma brusca, se disculpó con Austria y se retiró del lugar.

Austria empezó a perseguirle y lo tomo por el brazo-¿Voy a ser serio contigo ahora, dime porque me odias?

-¡No te quiero decir nada! ¡N-No es como que te deba alguna explicación!

Vash se soltó del agarre de Austria y corrió a través de la arboleda que separaba la casa del campo, antes de poder salir por completo las manos de Roderich lo tomo otra vez pero con más fuerza impuesta en su muñeca. Vio a un despeinado Austria sin sus lentes que le miraba con algo de furia, empezó a pelear para que le soltara pero el austriaco empezó a hablar.

-¡Tienes que explicarme, para saber cómo me siento hacia ti!- Grito molesto, como no se había molestado en años.

Para Suiza esto ya fue demasiado, sintió como Austria le soltaba un poco y siguió corriendo. Austria había notado algo en movimiento que se acercaba a donde corría Suiza, al ver el reflejo de un vidrio noto que era un automóvil, corrió hacia el suizo gritando su nombre.

Vash se distrajo por un momento y la luz del sol de mediodía lo cegó, tapo su cara por un momento y cuando volvió a abrir sus ojos vio a un automóvil frenando bruscamente frente a él, el suizo se hizo hacia atrás asustado y resbalo un poco, pero término de caer cuando el castaño le empujo haciendo que ambos cayeran.

Vash sentía algo cálido y pesado sobre él, sabía que ese algo era Austria, aunque sentía su cara caliente y algo suave sobre sus labios. Abrió lentamente sus labios inconscientemente como si le estuviera dando permiso a lo que estuviera sobre él, sintió como algo caliente entraba en su boca y esto le hizo reaccionar, abrió sus ojos de golpe y noto que lo que estaba en sus labios eran los labios de Austria, aunque eso era lógico, hizo una cara de asco y se separó bruscamente del castaño.

-¡¿Qué crees que haces?!-El rubio empujo el torso del austriaco quien cayó hacia atrás, aunque estaba algo distraído cayo rápidamente en la realidad de lo que estaba haciendo.

-¡Ah! ¡Discúlpame! ¡No quise!... ¡No es que haya algo mal contigo!-Soltaba realmente nervioso el Austriaco.

-¡¿A que te refieres con eso?! ¡Aléjate de mí pervertido!-Suiza se levantó torpemente pero volvió a caer ya que se tropezó con algo logrando caer otra vez. Abrió sus ojos pero sólo pudo ver como se hundía en dos grandes montículos de color morado.

-Vash, yo también te tengo mucho aprecio... ¿Pero podrías levantarte?-Decía la húngara con una sonrisa.

Suiza se dio de cuenta el hecho de que tenía su cara casi adentro del vestido de la joven y su mano apoyada en uno de sus senos. Con vergüenza se hizo hacia atrás levantándose y disculpándose con Hungría.

-¡No fue mi intención!.

-¡Tranquilízate! Más bien tú-Señalo a Austria-¡Deberías de disculparte por andar metiendo tu lengua donde no debes!

-Creo que no debería de escuchar esta conversación...-Dijo de forma casi inaudible Lily.

Vash se sentía apenado por lo que le había hecho a Hungría, pensó en que esta mañana no podría ser peor. Tapo su boca con su mano mientras cerraba sus ojos con fuerza, le había dejado hacer lo que hizo, aun tapando su boca vio a Austria, quien estaba siendo regañado como un niño malo y travieso por parte de Hungría. Aunque él también se merecía un castigo por dejarle, se sintió como algo que ya había hecho pero que había esperado hace mucho tiempo. Después de pensar tanto vio que había una solución.

Se acercó hacia Austria quien estaba fastidiado por los regaños de Hungría, Vash se le acercó con una mirada molesta, tomo por la camisa a Roderich y le jalo hasta besarle. Hungría se quedó callada y sin que se dieran cuenta tomo una foto, Lily...La cara de Lily era una historia, estaba sorprendida, avergonzada y sonrojada, apenada y algo ansiosa.

Después de un rato Suiza se separó y empujo bruscamente a Austria.

-¡Si eso era lo que querías ahí tienes, ahora espero que podamos llevarnos bien sin necesidad de tu acoso sexual!

Suiza se retiró molesto y tomo la maleta que llevaba Liechtenstein en su mano y le dijo que le esperará.

Austria vio como Suiza se alejaba hasta entrar dentro de la casa, los tres se quedaron atónitos hasta que un grito de parte de Elizabeta interrumpió el ambiente.

-¡Te amo! ¡Tenía tiempo que no veía Live Action!-Hungría saltó a los brazos de Austria y le abrazo fuertemente.

-Así que esto es BL...No sé cómo sentirme-Liechtenstein ahora estaba tapando su cara sonrojada.

Roderich seguía con una expresión perdida hasta que Hungría le pregunto qué pasaba.

-El...Quiere que nos caigamos bien...

-¿En serio eso es lo que me dirás? ¿Nada de que Vash besa bien o algún dato importante?

-Quiere...Que le caiga bien

-Señorita Hungría, creo que lo perdimos...

Ahora el Austriaco sólo podía sonreír de forma estúpida hacia ambas chicas, hoy había sido un muy buen día para él, pero despertó de su lindo sueño cuando Hungría lo tomo con su mano apretando sus mejillas y llamándolo a la realidad.

-¡Rod! ¡Todavía no lo hemos logrado! Quizás dimos un gran avance pero todavía no están en una relación con él.

-Pudiste haberme dejado soñando un rato más...

-No me hagas pucheros Roderich Edelstein.

El tono de Hungría sonaba maternal y Lily reía hacia ellos dos, decidieron ir a la casa ya que el austriaco estaba cansado del estrés de la mañana. Entraron a la casa y Austria subió hacía el baño ya que según Hungría su olor natural no le quedaba nada bien. Mientras pasaba por el pasillo se vio en uno de los espejos, estaba muy despeinado, con grandes manchas de sudor en su camiseta. Tomo su camisa y se la quitó mientras caminaba hacia el baño pero paso justamente frente a la habitación donde Vash se estaba cambiando, al pasar justo al frente la puerta se abrió, mostrando a Vash quien tenía su cabello húmedo e iba vestido de forma sencilla con una camiseta morada oscura manga larga, jeans holgados y botines negros. Se le quedo mirando un momento hasta que Vash rompió el silencio.

-Espero que te vayas a bañar por que no sería cómodo empezar a relacionarse con un desnudista, con Francia es más que suficiente.

Vash se apartó y fue hacia las escaleras, mientras bajaba y vio que estaba fuera de la vista de Roderich se sentó en uno de los escalones y tomo su cabeza, metiendo sus dedos en su cabello algo húmedo y sonreía incómodo.

-El plan de ejercicios de Hungría sirve…..¿Por qué él tiene que tener abdominales?

Roderich había bajado hasta la sala y vestía extrañamente de forma casual, con un suéter negro y jeans con zapatos deportivos, Hungría le vio y pregunto por su ropa de siempre que siempre le hacía parecer un viejito.

-Estaba cansado y tome lo primero que vi.

-¡Pareces modelo! Eso es inusual.

Al comentario el austriaco le regaño el que le dijera eso y por lo que insinuaba.

Liechtenstein se acercó y se sentó al lado de Elizabeta, se vieron entre ellas y se sonrieron para ver a Austria.

-¿Qué les pasa ahora?

-Dime... ¡¿Que se siente que la persona de la que estás enamorado te bese con pasión?!

Elizabeta se abrazaba a sí misma mientras le sonreía con sonrojo y sus ojos cerrados. Austria abría sus ojos sorprendido y le puso la mano en la boca y vio hacia los lados pare ver que sólo estuvieran ellos tres.

-¡¿Acaso estás loca?! ¡Él podría estar cerca!

- Mi Onii-Sama recibió una llamada del trabajo y la está haciendo desde su habitación.

Austria separó su mano de la boca de Eli y se recostó algo sonrojado en el sofá.

-Se sintió muy bien...

-Cuenta detallé…

Austria estaba a punto de irse de la habitación sin decir nada al ver como ambas lo acosaban con la mirada y Hungría tenía bolígrafo y libreta en mano, pero el hecho de verlas así emocionadas le hacía reír por dentro.

-Se sintió como estar en una nube, sus labios son suaves y el hecho de que sabía a moras lo mejoraba todo.

El austriaco dio una de esas explicaciones poéticas que te hacían sentir como si leyeras una novela romántica, fue algo extensa pero capaz de sacarle lágrimas a Lily y que Elizabeta estuviera a punto de desmayarse.

-¿Eso era lo que querían?- Exclamo apenado viendo a otro lado.

-¡Fue bellísimo! ¡Se nota el romance saliendo de sus palabras señor Austria!- Lily tapaba su boca con un pañuelo y lágrimas caían en sus mejillas.

-Me encanto cuando tocaste la parte de las lenguas-Hungría simplemente estaba tirada en el piso boca abajo mientras aguantaba sus rodillas contra su pecho. Ignorando completamente el hecho de que un castaño molesto le decía que la única vez que toco el tema de la lengua fue para decir que la del suizo era pequeña.

-No lo entiendo, es lógico que su lengua sea pequeña, su boca lo es también.

-Cuando estén juntos...me pregunto... Como harás que entre ahí...

Al entender lo que tenía que ver con la boca del suizo... Bueno... El sólo se hizo bolita como Hungría justo frente a ella.

-¿Ah? ¿Qué significa eso?-Pregunto Lily curiosa.

-¡Nada!- Gritaron ambos mientras alzaban sus cabezas, le dijeron que no debía de repetir eso nunca ya que era cosa de adultos.

-¿Que están haciendo en el piso?.

La voz de Suiza que había entrado en la sala hizo que ambos se levantarán y se sentarán en donde estaban antes de tener colapso mental.

-Nada Vash, sólo estábamos hablando.

Vash hizo caso omiso de los nervios de Hungría y se sentó al lado de Lily.

-Liechtenstein, estaba hablándole al trabajo, ya todo está listo y estoy libre estas dos semanas.

-¡¿Onii-Sama estará libre para mi cumpleaños?!-La pequeña con emoción salto a los brazos de su hermano y le abrazo fuertemente, Vash se sorprendió un poco y sólo le abrazo con cuidado por el hecho de que ella era más pequeña que él. Se separaron y Lily se sobresaltó al recordar algo, le pidió a Austria que le mostrará en que habitación se quedaba su hermano y ambos fueron hacia ella dejando a Hungría y a Suiza solos.

Ambos quedaron en completo silencio hasta que sintió la mirada penetrante de Eli en él.

-¿Podrías decirme que haces viéndome?-Pregunto nervioso y tratando de no ser cortante con la joven que había sido tan amable con el todos estos días.

-Yo nada... Permíteme

Grito con una sonrisa y algo sonrojada al momento en que tomo ambas mejillas del suizo y le obligó a verla. La cara de Suiza era la del Uke más tsundere que encontraría, además de cierto inglés y cierto Italiano, tenía sus labios algo rojizos y sus mejillas sonrojadas, su piel era tan blanca y suave que le daría envidia a cualquier modelo, y no hablemos de esos grandes orbes verdes que usaba para ver por qué haría que le diera un infarto.

-¡¿Hungría que haces?!.

El suizo iba a empezar a quejarse y a tratar de separarse de ella hasta que sintió los cálidos labios de la otra en su frente, empezó a titubear y luego sintió como sus labios bajaron hasta un poco arriba de donde empieza el puente de su nariz.

-Esto es porque eres muy lindo, y pienso que te verías aún más lindo si no fruncieras tu ceño...

-¡O-Oye!-Suiza puso su mano en su frente mientras que relajaba su mirada, le sorprendió, él había bajado su guardia desde el momento que se había quedado una noche y ahora actuaba como si no fuera el mismo, todo era como una mala película romántica donde todo era predecible, pero que la gente seguía viendo por algún elemento que siempre les atraía. Hungría le abrazó y luego puso sus manos en los hombros del que le veía con pena.

-Espero que todo se arregle pronto, por el bien de todos

La húngara sabia de que estaba hablando sobre "Arreglar" y lo dijo de una forma que el helvético pudiera entender sin que supiera que ella sabía.

Él se sentía desnudo ya que todo lo que se estuvo guardando y negando durante muchos siglos había salido a flote sólo por cometer el error de quedarse una noche, de escuchar esa canción de nuevo, de haber sentido la necesidad de sentir su olor y dormir con su chaqueta para pensar que había dormido con él.

El haberle besado.

Ahí fue cuando Suiza supo que ya no tenía que ocultarse nada, él estaba y lo sabía, el seguía enamorado de él, la primera vez que se dio cuenta fue cuando lo había perdido y su única forma de sobreponerse a eso era el odiarle.

Quizás él lo aceptaba más no pensaba el decírselo a nadie, él tiene su vida, el mismo debe de pensar en su hermana en vez de estúpidos romances que lograrían hacer que su corazón volviera a romperse.

Suiza miro hacia las puerta, y si como el fuera mago, había logrado que Lily y Roderich entrarán por ella, evitándole el que el rubio tuviera que continuar aquella incómoda conversación.

Lily sentó a Austria junto a Hungría eh hizo que su hermano se levantará y se parará junto a ella.

La joven nación se inclinó un poco y entrego un sobre a Elizabeta y dos a Roderich.

-¿Esto que es linda?-Pregunto Hungría mientras repasaba con sus manos la decoración de hojas doradas en el sobre verde oscuro.

-Son las invitaciones de su cumpleaños.

-Onii-Sama yo quería decirlo...

Roderich vio ambos sobres en su mano y le pregunto a la niña.

-¿De quién es el otro?.

-¡Ah! ¡Ese es de Kugelmugel! Tengo tiempo que no lo veo, ¿Podría dárselo de mi parte?

Austria se sorprendió al escuchar ese nombre y con un suspiro le dijo que si a la pequeña.

-¿Por qué tan elegante? ¿Acaso será en un lugar especial?-Pregunto la húngara.

-Será en nuestra casa- Respondió el suizo de forma sería- Lo que pasa es que Liechtenstein siempre celebra su cumpleaños conmigo nada más, al momento en que le pregunte si quería invitar a alguien más este año se emocionó demás.

Austria le sonrió al suizo quien tenía su guardia baja y se sonrojó un poco.

Suiza y Liechtenstein sólo se quedaron a hablar un rato hasta que Suiza dijo que era hora de irse.

-¡Fue un placer! ¡Señorita Hungría, señor Austria!-Lily se acercó y abrazo a Hungría y también a Austria. Hungría acompaño a la pequeña hasta el auto dejando a Roderich y a Vash solos.

-Ahora está muy feliz... Eres un buen hermano al dejarle invitar a más personas, por muy poco que te guste el alboroto.

-Por mucho que me guste mi neutralidad, no puedo mantenerla encerrada sin que comparta y se divierta como lo ha hecho estas semanas...Eso me hace feliz.

Austria se sorprendió al ver esa linda sonrisa en la cara del suizo, era uno de los momentos en el que el sólo quería contemplarle para siempre, que el tiempo se detuviera y solo ellos dos estuvieran ahí, pero en algún momento el" Para siempre" se nos acaba a todos. Lily llamaba a su hermano debido a que el taxi ya había llegado por ellos, le asintió a la niña y se volteó para hablar con el más alto.

-Espero que no seas impuntual o declines ya que eso haría que Liechtenstein se deprimiera, por alguna extraña razón te ha tomado un extraño cariño que realmente desapruebo, pero no hay nada que pueda hacer-Extendió su mano hacia el castaño y Roderich le vio con gracia, tomo su mano con delicadeza y la apretó, cuando Vash se dio vuelta para retirarse sintió la mano del otro en su hombro.

-Será todo un honor el cuidarte de nuevo cuando estés ebrio.

Estas palabras fueron suficientes para que el joven rubio se sonrojará y se quedará sin aliento, estaba a punto de darse vuelta y golpear al otro pero en vez de eso rechino sus dientes con rabia y siguió caminando.

Aunque estuviera enamorado de Roderich ese desagradable sentimiento nunca se iría, siempre estaría allí logrando que el castaño tocara sus botones de estrés y le molestará.

El pobre Vash se enamoró del mayor idiota de este lado de Europa.