No poseo derechos sobre nada, es decir nada me pertenece, que no sea mi colección de peluches, mis mangas, algunos libros, una pequeña netbook y un diábolo que aún no se usar.
Fénix Chino
-05-
León se apartó un poco de su conde para poder observarlo a la cara- No D, ni siquiera una mujer-
Al recordar esos momentos en los que le viera sufrir por un rechazo, la duda se hizo presente, a lo que León continuo
- la mayoría de las veces que intente salir con alguien, me asegure que me rechazara- dijo risueñamente- me libraba de que el jefe me mande a estudios psicológicos...
-pero... Los posters- ante la cara de confusión, León sonrió suavemente y contesto.
-estaban en el departamento desde antes que me mudara, no creí apropiado dejar esa habitación para Chris, luego simplemente no me di tiempo de quitarlos-
Un breve silencio
-no creí que fueras homosexual-
-técnicamente no lo soy, porque por el único que me he sentido atraído eres tú y no eres humano-
Ante el comentario hecho a la ligera D se tensó, mientras que León bufo por ello
-por dios, D, soy un detective, recuerdas?, y uno bueno, no llegue a mi puesto a mi edad solo porque si, ¿Sabes?- Ciertamente a sus escasos veinticuatro años de edad era una rareza que fuera un detective pero todo fue resultado de las recomendaciones de sus profesores debido a su buen desempeño.
D le observaba fijamente, podía verse aún un poco de la duda en su mirada, después de todo llevaban un par de años de conocerse y a pesar que desde un principio hubiese deseado encontrarse en la situación actual con su León, siempre considero que nunca espero que sería más allá de un conocido para el detective.
León soltó un bufido – demonios, D; nunca deje que nadie me tocara de nuevo, después de Slav… de Stanislav*; de Kuznetsov, no podía dejar que alguien me tocara, pero contigo, bueno, fue diferente, ok?- Y haciendo que el conde le mirara a los ojos termino la frase- te amo, a pesar de todos los problemas que pudiera traer encima, simplemente te amo.
D se quedó callado, no porque no supiera que contestar, no, no fue por eso, fue por la sinceridad y la firmeza en los ojos azules de su amado; en ese momento eran tan cálidos y suaves; pero también podían llegar a ser tan fríos como el hielo del que robo el color.
Pero contemplando esos ojos que le habían cautivado desde un principio –te amo también León.
Y seguramente ese momento habría durado horas, pues por primera vez en mucho tiempo tanto D como León se encontraban totalmente relajados, ya fuera la presencia del otro, quizá el saber que eran correspondidos, o solo el saber que aunque estuvieran separados, no estarían solos, pues los pensamientos de uno siempre estarían en el otro; sin embargo fueron interrumpidos por un insistente sonido…
Proveniente del celular de León, un mensaje.
-"hla xy; ¿psst gd nch?; oh n t prcps, hbl c/ l jf d lo q paso anch, l comnt lo mal q t bias, t do l da. ;-P. Salu2 al Cond. Bss. Jill"*
Ante el cual León solo atino a sonrojarse, D que lo leyó con él le vio confuso ante el código del que solo había podido descifrar que provenía de la amiga de su amado.
No tuvo tiempo de preguntar pues León haciéndole notoria la hora le incito a levantarse pues tenía que abrir la tienda, pero sobretodo tenía que ir a revisar a sus queridos animales.
Resulto que el apuro no fue necesario; entre Tet-chan, Pon-chan, Ten-chan y Q-chan se las habían arreglado para tener todo en orden.
Nada más entrar, sus mascotas estaban ahí para darles la bienvenida haciendo alboroto
Sin embargo algo hizo dudar por un momento a las mascotas pues podían olfatear el aroma del conde en el detective, cosa que no habría pasado a mayores de no ser porque al levantar a la pequeña mapache en brazos, como solía hacerlo siempre que la veía, la camisa que llevaba puesta se movió de su lugar dejando una muy buena vista de una marca de amor* en la unión del cuello y el hombro.
Secuela de la noche en brazos de su Conde. Se instaló un profundo silencio roto solo por el Totetsu de la tienda quien entre risas hablo - ¡ya era hora, Conde! ¡Al fin marcaste a tu humano!
Ante eso se desato una ronda de felicitaciones dirigidas hacia D, logrando un ligero sonrojo en su rostro, para la risa de los animales mayores de la tienda; afortunadamente en ese momento nadie noto a León, quien ya había cogido en brazos a varios cachorros que tendían a acercarse a él, pues al oír lo dicho por el totetsu obtuvo un tono rojo que competía con el cabello del mismo.
Entre las pequeñas risas D se dirigió hacia la cocina para preparar el té, después de todo no hay mal momento para tomar té, sin embargo cuando regreso se encontró a León profundamente dormido en su sillón favorito con algunos de los cachorros en su regazo igual de dormidos que él.
Suavemente al notarlo, cogió a los cachorros entregándoselos a sus madres y de la misma delicada forma tomo al detective para llevarlo a su propia habitación, dejándole recostado sobre la cama para que descansara.
Al salir de nuevo cerro la habitación, por mucho que le hubiera gustado compartir la cama al lado de su amado, tenía cosas que hacer en la tienda.
Aunque de pronto recordó algo en particular que olvidaba hacer.
-Tet-chan, tengo un trabajo para ustedes- Dijo mientras su sonrisa adquiría un toque gélido que hizo retroceder un paso a sus queridos animales.
Al ver ese tipo de sonrisa Tetsu sonrió y con él todos aquellos que disfrutaban del sabor de la carne humana, adquiriendo ese brillo salvaje e indomesticable que durante siglos aterrorizo a la gente.
Despertar bajo un techo ajeno era algo que se había venido repitiendo mucho para el últimamente.
León se desperezo lentamente, sin alarma pues aunque nunca antes hubiera estado en esa habitación, le era terriblemente familiar, tal vez eran las paredes tapizadas de hermosas mantas que mostraban paisajes olvidados, o quizá fuera el dulce aroma del incienso que se esparcía por el aire que le recordaba inmensamente a su amado Conde.
Sin prisas se levantó, considero que no debía haber anochecido aun, pues su Cuerpo aun no le exigía algo de comer; noto que llevaba la camisa abierta, tal vez con la intención de que estuviera un poco más cómodo.
Y fue gracias a ello que, mientras curioseaba por la habitación, terminara reflejándose en un bello espejo de cuerpo entero que D tenia frente lo que parecía un vestidor, y ahí lo vio, de reojo mientras pasaba, algo nuevo en su propia imagen, se observó con cuidado y pudo verlo bien, no el fénix que siempre había estado en su piel, legado de su familia, no era eso, sino una nueva marca sobre su piel; no tampoco eran las marcas producidas por pasar la noche con su... ¿Podría llamarlo amante?
Era un brote, el brote de una flor cuando nace de la tierra, estaba ahí justo debajo de las alas del fénix, como si estuviera siendo protegido por el mismo.
Apenas un brote, pero pronto sería una flor, y el sabía qué tipo de flor seria, sería una flor de loto, esa flor que representaba la inocencia y la pureza de la nueva vida que crecía dentro suyo...
Por el instante que le tomo comprenderlo se quedó totalmente estático.
Mil pensamientos cruzaron su mente, desde el como había sucedido, pensamiento que le hizo sonrojar; hasta por qué no había recurrido instintivamente al anticonceptivo natural que era su sangre, como lo había hecho durante todo el año que convivio con Slava en San Petersburgo, como le había enseñado su madre.
Dejo esos pensamientos para después al oír la habitación abrirse, no era D, era Pon-chan que seguramente había sido mandada a ver como se encontraba.
-Buenos tardes León!- dijo la mapache, aunque no esperaba una respuesta por parte del humano.
Se sorprendió al recibirla pues no había notado que el ya estaba de pie.- hey pequeña, ¿sabes dónde está D?-
No se molestó en contestarle pues Pon-chan creía, como todos los animales de la tienda, que León solo les hablaba por costumbre, más que por entenderles; pues León se había asegurado de que fuera así.
Así que León la tomo en brazos, mientras se acomodaba lo mejor que podía la camisa, y se dirigió fuera, guiándose por la intuición, para llegar a la sala donde esperaba encontrar a D.
-Despiertas justo a la hora del té- fue la frase con la que le recibió D, justamente con una bandeja de té en manos.
Verlo ahí tan imponente como siempre lo había visto, sonriendo sinceramente, de la forma que amaba.
-siempre es la hora del té para ti- contesto mientras tomaba lugar en la sala, pero a diferencia de siempre, se sentó junto a su amado conde, ante las sonrisas discretas de los animales.
Y en ese momento pensó, que quizá ese pequeño brote fuera una gran bendición.
Ahora solo quedaba...¿Cómo carajos se lo iba a explicar a D?
Notas
*los rusos tienen una curiosa forma de llamarse entre ellos, se podría decir que tienen dos nombres el público y el privado, en este caso Stanislav es el nombre con el que se presenta y Slava el nombre para aquellos que son cercanos a él.
*"hla xy; ¿psst gd nch?; oh n t prcps, hbl c/ l jf d lo q paso anch, l comnt lo mal q t bias, t do l da. ;-P. Salu2 al C/d. Bss. Jill": Para aquellos que no entendieron la codificación SMS el mensaje dice "hola chico; ¿pasaste buena noche?; oh no te preocupes; hable con el jefe de lo que paso anoche, le comente lo mal que te veías, te dio el día. (Guiño). Saludos al Conde. Besos. Jill" Si, todo esto resumido en 128 caracteres, je je lo probé en mi celular!
*marca de amor: chupetón, chupete, etc. No sé cómo le digan ustedes
Antes que nada, lamento el retraso.
Recuerdan aquello de que de esta historia tenia capítulos posteriores ya escritos?, bueno por favor olvídense de ellos.
Poco después de actualizar mi otra historia(destino) se me metió un virus al celular, pude rescatar algunas cosas, pero perdí muchas otras, entre ellas este fic.
Así que tuve que reescribir desde el principio este capítulo, por lo que un par de escenas cambiaron y otras pasaron a la historia. Intentare echarle ganas para publicar el sig. Pronto. Aunque no antes de la prox semana, que este fin me voy de fiesta! Pueden creerlo mi hermanito se me casa ;_; Jaja
Gracias por sus reviews y comentarios.
