La tercera parte y final. Si, salió muy largo.

*Declaración: la franquicia de Pokémon, como los personajes y los derivados de la misma no me pertenecen a mi, son de propiedad intelectual de Nintendo, Game Freack y Creatures Inc.; que están afiliados a The Pokémon Company.*

Capítulo 1

Parte 3

Los residentes del hogar de Grace ya habían terminado de cenar, con la ama de casa en la cocina lavando los platos mientras en la sala de estar Serena y Edward estaban matando el tiempo mirando el noticiario en la televisión. No había algo que captase la atención de alguno de los dos, pero les servía para reposar la comida, con la peli miel acariciando al Fletchling a su lado sentada en el sillón y el adulto jugando con sus pulgares tarareando una melodía en el sofá. Frente al él se encontraba el televisor y una mesa con un paquete encima de él, cosa que le llamaba la atención a la jovencita que de vez en cuando lo miraba de reojo con intriga por saber cuál era su contenido y el porque eso estaba en ahí cuando anteriormente el aspirante a animador había guardado varios paquetes en su maleta y otros en una bolsa.

−Bueno, ya terminé ¿quieren tomar un té? −Desde la cocina salía la morena con una bandeja en sus manos que tenía unas tazas, cucharas, un recipiente y una tetera para servir el agua hirviendo. El pequeño pájaro se separó volando de su joven dueña y revoloteo alrededor de Grace. −Está bien, te voy a dar uno −entre una risita dijo la mujer para sacar con cuidado del recipiente un cubo de azuzar y ofrecérselo al ave pokémon quien se posó en la bandeja, lo recibió con su pico y emprendió de nuevo su vuelo para dirigirse a un rincón de la casa para comérselo.

−Mamá, no deberías darle azúcar. Ya sabes cómo se pone. −Replico la hija ante la acción de su progenitora.

−Solo fue uno, no te preocupes. Ten, sírvete y tú también, Edward. −Sentándose al lado de su amigo. Los susodichos aceptaron y se sirvieron una taza de té. Pasaron unos minutos donde los adultos conversaron entre si con la peli miel viendo la televisión, pero de reojo vigilaba los movimientos de la pareja sentada a su lado. De repente, se escuchó el sonido de un envoltorio siendo removido, llamando la atención de las féminas que dirigieron su vista hacia la precedencia del ruido: en las manos de Edward se encontraba una botella de whisky con un pequeño vaso sobre el cuello de la misma.

−Mira, Grace, encontré esto mientras estaba de compras y pensé si querías probarlo. Hace años que no probaba esta marca. −Dijo, alzando la botella de alcohol con la esperanza de incentivar a la morena para beberlo. La aludida se quedó reflexionando un rato ante la oferta de su amigo, no estaba segura de aceptar o rechazarlo. Habían pasado años desde que había bebido, siendo que la última vez fue cuando estaba de cumpleaños y con unos conocidos se tomaron unos tragos hasta el punto en que la cumpleañera termino algo ebria y tuvo que ser acompañada de vuelta a su hogar teniendo que sufrir al siguiente día de la migraña por haber bebido y se agravaba aún más su malestar porque Serena (teniendo 6 años aquella vez) le preguntaba reiteradas veces si se sentía mal, porque paso mucho tiempo en el baño y demás. Con dicho recuerdo en su mente iba a tomar la decisión de rechazar gentilmente, pero no encontraba las palabras adecuadas para hacerlo, extrañamente no podía decir simplemente "no, gracias". Edward, observando que su amiga solo se quedaba viendo la botella le dijo −Mmm… Grace, sé que estas algo reacia a esto y lo comprendo, pero solo sirvámonos un sorbo para probar y nada más. Por favor, solo por esta vez ¿si? −La morena finalmente decidió aceptar pensando que "un sorbo no le hará daño a nadie".

−Está bien pero solo porque lo trajiste de regalo −respondió para alegría de su amigo, quien removió el pequeño baso del cuello y destapando la botella vertió un poco de su contenido en el recipiente para dárselo a la ama de casa quien al momento de recibirlo cerro los ojos y lo bebió. Quizás era porque hace tiempo que no bebía alcohol o tal vez porque el trago era muy fuerte, pero al saborearlo con su lengua y al tragarlo sintió como le quemó la garganta. Frunció un poco el ceño al volver experimentar eso, pronunciando con su boca un "ah" denotando el peculiar disfrute que le provoco la bebida. Serena quien observaba pasivamente estaba algo curiosa en como había reaccionado su progenitora.

−Es algo fuerte, pero si que es de calidad ¿no? −dijo Edward para tomar el pequeño vaso y servirse un poco para él.

−Si. Debo admitir que hace años que no tomaba un trago así. −un poco apenada junto sus manos desde las puntas de sus dedos y desviando un poco la mirada le pregunto a su amigo quien había terminado de beber lo que se había servido −mmm… me podrías dejar tomar otra vez, ¿por favor? −esto dejo algo extrañando al dueño de la botella −solo para probar otra vez, es que de verdad está algo bueno y me puso algo nostálgica −esto último lo pensó.

−Bueno, Grace. Toma. −Acepto la petición. La madre de Serena lo recibió con gusto y volvió a beber.

Pasaron unos veinte minutos en donde la pareja de adultos siguió tomando pequeños tragos entre si, cada vez hablando más libremente y sucumbiendo lentamente ante los efectos del alcohol los cuales rápidamente se hicieron notar para la adolescente que trataba de ver la televisión, pero no podía concentrarse por la escena que estaba presenciando. Su madre se estaba comportando de una forma que la ponía algo incomoda y a la vez curiosa en cómo se desenvolvía y expresaba.

Wow, mamá si que parece disfrutar beber −pensó la oji azul, para luego bostezar −que sueño. Bueno, mejor me voy a ir a dormir. −Apago el televisor, se levantó y abandonando la sala pasando por detrás del sofá. Se despidió educadamente diciendo: −Buenas noches mamá, buenas noches señor Edward.

−Buenas noches, Serena.

−Buenas *hip* mi cielo. Descansa bien *hip* −Respondió la ama de casa con algo de hipo. La joven se retiró del lugar y se dirigió a su habitación en donde se cambió de ropa para ponerse su piyama, fue al baño para lavarse los dientes y arreglar con ayuda del espejo el moño que acostumbraba a usar cuando dormía y regreso de nuevo a su habitación. Entro en esta, se metió a la cama y acomodándose un poco se quedó casi instantáneamente dormida.

Ya eran cerca de medianoche cuando sentados en el sofá ambos adultos estaban terminando de beber el whisky conversando libremente entre varios temas con menor inhibición del acostumbrado, esto propiciado por estar bajos los efectos del alcohol. Grace se había vuelto más habladora y sacaba a relucir su sentido del humor mordaz (más de lo normal), mientras que Edward de cohibirse paso a ser más directo en expresar sus sentencias. Entre recordar algunas cosas de su pasado, discutir banalidades como "¿cuál es el mejor color para interiores?" y demás cosas, sin darse cuenta, había aumentado el roce entre ellos siendo que las primeras veces trataban de ignorarlo o en su defecto seguían la conversación con alguna broma, pero al momento en el que la ama de casa se levantó para recoger las tazas que previamente habían utilizado para tomar té, perdió el equilibrio y cayó sobre Edward. Quizás fue por el estado en cual se encontraban ambos, pero la forma de reaccionar no fue un "ups, lo siento" acompañado de un sonroje por parte del aspirante a animador al sentir el cuerpo de su amiga sobre de él y una broma de la mujer para volver ameno dicho incidente. En cambio, al momento de que la ama de casa trató de levantarse su rostro quedo frente a la de él mirándose ambos por algunos segundos. El hombre se había perdido en el celeste de los ojos de la fémina que tenía encima de él, no pudiendo pronunciar alguna palabra y sumergiéndose en su mente con el pensamiento "¿siempre sus ojos fueron así de hermosos?". Por la personalidad que tenía le era difícil mirar a alguien a los ojos cuando le dirigía la palabra por temor a ver las expresiones faciales de las personas siendo en esa ocasión algo inusual para el joven adulto quedarse mirando un rostro mucho tiempo y más estando tan cerca del suyo. Siguieron observándose unos segundos más, con la ebria ex corredora perdiendo un poco la paciencia a que Edward tomara la iniciativa por lo que ella lo hizo; se inclinó y junto sus labios con los de él iniciando así un apasionado beso. Lo había tomado desprevenido (pero no podía decir que no lo veía venir) y dado su sorpresa de dicha acción se quedó desconcertado sin saber que movimientos tenía que realizar mientras la mujer trataba de envolver sus brazos alrededor de la cabeza de su amante agarrándole la corta cabellera de este y retrayendo su pierna trataba de presionar aún más sus cuerpos juntos. La morena, sucumbiendo ante el placer y la emoción del acto se esmeró en hacerlo más placentero para ambos empezando por mover su lengua para meterla en la boca, iniciando así una lucha entre los apéndices con la de ella "ganando" por sobre la de su amigo. Después de unos instantes tuvieron que separarse por la falta de aire, en ese momento quién había sido sometido ante la iniciativa del otro aprovecho la pausa y tomando desde los hombros a la mujer la empujo lejos de él, acomodándose a ambos para quedar sentados en el sofá.

−Grace, escúchame, se sintió muy rico esto, pero debo ser más honesto contigo −hizo una pausa inspirando y tratando de articular las palabras en su cabeza −siempre he detestado que tú seas la más dominante de los dos. −Tratando de decirlo seria y asertivamente mantuvo contacto visual con la morena unos instantes esperando a ver como reaccionaba. La madre de Serena quedo anonadada por el repentino cambio de actitud de Edward e incluso por un instante creyó haber hecho algo que lo ofendiera, pero después de procesar unos momentos las palabras de él y tratando de interpretar la situación llego a una conclusión:

−Entonces, dime ¿quieres tú comportarte como un hombre esta vez? −preguntó seriamente.

−Grace, por favor, no bromes. Estoy hablando en-

−Te estoy hablando en serio y no estoy bromeando −lo interrumpió. −Dijiste que te molestaba como yo era la dominante ¿no? Entonces, déjame explicártelo de una forma más clara: ¿vas a hacer algo al respecto, te pondrás los pantalones y te comportaras como un hombre para variar? ¿o no?

Hubo un silencio luego de esas palabras. Los segundos que transcurrían parecieron interminables para ambos. La asertiva mujer esperaba a ver como reaccionaba su pareja y escuchar su respuesta −Tal vez fui algo dura −pensó −¡No! Él dijo que esto lo molestaba, como su amiga debo motivarlo a que sea más directo con sus sentimientos. Lo conozco, no creo haberme equivocado o ¿tal vez si? −Dudando ante la nula respuesta, la mujer temía que finalmente no la tendría. Espero unos momentos más, Edward estaba mirando hacia abajo tambaleándose levemente (dado por su ebriedad) y cuando sintió como la ama de casa en una actitud de decepción se libró del agarre que él tenía sobre sus hombros, finalmente contesto:

−Si −Volvió a acomodar sus manos sobre los hombros y mirándola decididamente siguió −Tienes razón, siempre me he cohibido durante toda mi vida, pero al menos por esta vez, quiero ser yo el que tome las riendas porque… yo… −No pudo finalizar porque su boca fue tapada por la de su amante en un beso. Fue un beso fugaz en comparación al que habían tenido unos momentos antes pero también fue diferente porque no fue un mero acto de calentura sino porque se originó del sentimiento de la mujer al poder confirmar con dicha declaración lo que sentía su amigo.

−Perdón por esto, pero me alegro que por fin seas directo conmigo. −Dijo esto con una sincera sonrisa. −Entonces, ya sabes ¿cómo quieres que lo hagamos? −preguntó algo sonrojada al estar expectante ante la proposición de Edward quien también se había emocionado.

−Hagámoslo en tú habitación. −Fue lo primero que se le vino a su mente. La mujer se extrañó por dicha declaración, pero respondió:

−Está bien pero antes, déjame subir primero y te tendré una "sorpresa": te dejare que hagas todo lo que tú quieras conmigo. −Susurrándoselo al oído, se lo dijo de forma seductora para finalizar soplándole levemente. No llevaba lentes, pero de haberlos tenido puesto se hubieran empañado por el abrupto aumento de temperatura que tuvo ante tal insinuación. −Dejare mi puerta un poco abierta para que no se te complique abrirla. −Sin nada más que decir, la ama de casa se levantó y subió las escaleras meneando sus caderas y asegurándose de haber captado su atención, lo cual en efecto lo logro. Grace llego a su habitación, algo tambaleante por lo que se fue apoyando contra la pared, ingreso dejando la puerta junta sin cerrarla, encendió la luz e inmediatamente se desvistió quedando completamente desnuda, fue a su guarda ropa y desde una pequeña caja guardada al fondo saco una lencería que tenía guardada para "un momento especial". Tomo la prenda y se la puso, la cual consistía en un sostén negro con una tela transparente que tenía impreso unos bordados en forma de flor los cuales cubrían justo alrededor de su pezón, haciendo juego con unas bragas del mismo color y diseño las cuales también cubrían justo lo necesario para dejar algo a la imaginación. Acompañando el conjunto venia unos pantis del mismo género que cubrían hasta la mitad des muslo y se afirmaban por unas correas en la parte de la cintura. Se miro en el espejo contemplando su cuerpo observando que lucía muy atractiva para su edad –Esto de seguro le encantara −pensó para después tomar la ropa del suelo, acomodarla en una esquina del cuarto y se tendió en la cama tratando de hallar una pose sexy para su amante. –No tardes mucho −Expectante quedo observando su puerta la ardiente mujer.

En el sofá aún se encontraba el afortunado hombre que deseaba la ama de casa, algo impaciente y muy nervioso. Grace le dijo que espere, pero no cuanto debería y por la incertidumbre de "¿debo subir ahora?" "¿todavía no?" "si lo hago ¿será muy pronto? ¿se enojará si demoro mucho?" le era difícil poder calmarse. Una mezcla de emoción, ansiedad, deseo, libido, miedo y aderezado con un emergente dolor de cabeza era lo que mantenía en ascuas al sujeto y tratando de hallar alivio en su pesar se percató que en la botella de whisky aún quedaba un poco del trago. Sin pensarlo dos veces tomo la botella y bebió directamente de esta a ver si con la sensación de calor del alcohol se tranquilizaba un poco. Pasaron unos diez minutos en los cuales Edward agitaba su pierna, movía sus manos, ordenaba su cabello e incluso reviso su billetera hasta que finalmente se levantó del sofá y se dirigió camino a las escaleras.

−Bueno, Edward. Solo debes subir, no te acobardes ¡NO! *hip* −Se dijo a si mismo, percatándose como sonaba su voz y, más importante aún, al caminar se tambaleó mucho y perdía el equilibrio reiteradas veces sumado al hecho de que al erguirse sintió un dolor en la ingle por la erección de se miembro que se encontraba presionando contra la tela de su pantalón. Esto le dolió lo suficiente como para encorvarse y caminar agachado apoyándose contra la pared. Subió los peldaños hasta llegar arriba tanteando a oscuras a ver si daba con la manija de la puerta hasta encontrarla. No tuvo si quiera que girar la manija porque la entrada a la habitación no estaba completamente cerrada, solo tuvo que empujarla nada más. −Grace, ya vine ¿me esperaste *hip* mucho? −Hablo al ingresar al cuarto percatándose que se encontraba muy oscuro. Tanteo el borde la pared buscando algún interruptor, pero no dio con nada semejante a eso –Mmm… no lo encuentro. Así no puedo ver nada… −pensó –Espera, tal vez Grace la dejo así para jugar a que sea su esposo y llegue recién del trabajo. Si, debe ser eso −concluyo. Anduvo con cuidado de no tropezar con nada hasta chocar con algo suave, el colchón de la cama. Moviendo sus manos tanteo un gran bulto cubierto por las sabanas como si alguien estuviera acostado en ella, siguiendo sus instintos movió su mano hasta la parte superior tanteando cabello y una suave piel. −Grace ¿aun sigues dormida? −Susurro, sin recibir respuesta. Le parecía algo raro no oir alguna palabra por parte de la mujer y pensó que debió haberse quedado dormida esperándolo. Sintiéndose algo mal acaricio la mejilla de la mujer suavemente y se le ocurrió una idea: despertarla iniciando los juegos previos con ella. Esto ya lo había visto en material erótico y le pareció muy estimulante hacer eso. Primero destapo el lado izquierdo de la cama para exponer al frio aire de la madruga el cuerpo que yacía en la cama donde aprovecho de manosear las piernas desnudas acariciando la suave piel desde un poco encima del empeine del pie, pasando por la rodilla, apretar ligeramente el muslo y llegar hasta el lugar cubierto por una prenda de vestir. Se subió a la cama quedando en una pose sentado al lado de la fémina durmiente, siguió moviendo su mano pasándola por el vientre sobándola en círculos lo que provocó un leve gemido, excitándolo más a Edward. Prosiguió mover su mano hasta el área del busto donde tomo suavemente la generosa copa de su pareja y la amoldo un poco, sintiendo como esta comenzó a contraer algunas partes de su cuerpo como mover un poco la cabeza y flexionar la pierna que se encontraba destapada. El aspirante a dibujante ya no pudo contenerse más y alzándose se desabrocho sus pantalones y expuso su erecto miembro, para después con cuidado terminar de destapar completamente le cuerpo de la mujer y con ambas manos tantear la figura desde arriba hacia abajo, llegando a la prenda inferior que privaba la intimidad de la fémina al exterior, removiéndola completamente. Luego, ya siendo presa de su libido, se encorvo para quedar al nivel del cuello de su amante y comenzó a darle leves besos mientras le susurraba "te quiero" a la vez de que se puso a jugar con el de esta, especialmente en su desnuda vagina para acariciarla y estimularla lo suficiente como para que se humedeciera.

Mmm, si, así sigue −Un gemido escapa de la bella durmiente lo cual elevo aún más la temperatura del hombre. Al sentir su mano húmeda, Edward decidió que ya era suficiente y fue por el acto principal. Tomo una pierna y la levanto un poco para tener mejor acceso a la vagina, con cuidado tomo su miembro y lo alineo justo en la entrada sintiendo un leve calor en la punta.

−Grace, es hora de hacerte mía. −Proclamo para empujar su pene en la entrada y con algo de presión lo metió. Le pareció algo raro que se sentía muy apretada y que al momento de ingresarlo sintió que algo choco con la cabeza, pero no le dio mucha importancia y solo se dejó llevar por el placer de la presión de los pliegues alrededor de su virilidad. −Ohh, Grace. Eso es genial. −Gimió quebrando un poco su voz. Empezó moviendo lentamente sus caderas.

Ah, ah −Se quejo la mujer, aun dormida. Los resortes del colchón sonaban por el movimiento de vaivén del coito donde el hombre busco donde apoyarse y al sentir los brazos de su pareja los tomo desde las muñecas, se apoyó presionándolos contra el colchón y acomodo su posición.

−¡Ah, ah¡ Grace, ¡GRACE! ¿querías que fuera dominante? ¡Ahora soy dominante! ¡Ohh! −Exclamo en voz alta porque creyó que ya era oportuno despertar a la ama y que participará activamente del sexo. Esto al parecer funciono porque el cuerpo bajo el suyo se retorció, así que liberando de su agarre una mano la utilizo esta para tomar la pierna derecha de la mujer y separarla abriendo aún más la entrada de la vulva. De pronto comenzó a moverse más rápido dado por el hecho de estar llegando a su clímax y, finalmente, contrayendo los músculos de su espalda baja y estirando los de su espina ingreso en un último estoque todo su miembro y eyaculo dentro. −Aquí esta, me correré adentro ¡Ugh! ¡ah! −Gimió al correrse. Unos segundos mantuvo esa pose hasta que por el cansancio y relajación de los músculos se dejó caer sobre el cuerpo bajo suyo. Respiro pesadamente, escuchando también la agitada respiración de la mujer. −Espero que esto te haya gustado, Grace. −Habiendo dicho esto, espero alguna respuesta, pero la que recibió lo dejó helado.

−¿Edward? −Tal vez estaba algo borracho y extasiado por el orgasmo, pero reconoció el tono de esa voz. No podía confundirse, era ella, pero no la persona que esperaba que fuera.

−¿Se-serena? −Con mucho miedo en suvoz, dijo aquellas palabras. La peli miel se sentía confundida, pues, no tenía claro que estaba sucediendo, pero pasando unos instantes y asimilando que estaba despierta sintió cosas "raras" de ella como frio completamente destapada, sudoración por todo su cuerpo, calor y excitación acompañado de una extraña sensación que provenía desde su intimidad. De pronto la invadió el miedo al notar la desorientada chica un dolor punzante en su femineidad y, más importante aun, sentía que había algo dentro de ella dándole un mal presentimiento de la situación en la que se encontraba y considerando la presencia de Edward hizo "click" en su cabeza. Para esclarecer dudas, la oji azul atino a encender la lampara sobre la cómoda al lado de su cama para ver mejor. Con un brillo segador para ambos, la tenue luz ilumino la habitación donde ambos ocupantes sobre la cama fueron parcialmente segados tapándose los ojos para acostumbrarse al repentino brillo siendo la joven quien primero lo hizo y tuvo el panorama completo: estaba desnuda de la cintura para abajo, destapada, con las piernas abiertas, con Edward sobre ella y al fijar su mirada hacia abajo noto algo que la conmociono totalmente.

−Tú-tu ¿qué paso? −tartamudeo un poco, abriendo sus ojos completamente al ver que tenía metido dentro de su vagina el pene del amigo de su madre −¿qué me hiciste? −pregunto. Edward abrió sus ojos cuando se acostumbró a la luz y vio las consecuencias de sus acciones. De pronto se llenó de pavor, miedo, malestar al ver que bajo suyo tenía a la chica, Serena, la hija de su amiga, habiendo sido ultrajada por él mismo. Inmediatamente se echó para atrás para separarse, perdiendo el equilibro y cayendo al suelo al no poder sincronizar bien sus movimientos dado su estado emocional y su ebriedad.

−Yo, es que yo… tu, es que creí que este… No, no puede ser ¿qué hice? −Trataba responderle a la chica, pero, principalmente, tratar de responderse así mismo. Quizás fue por el golpe al caer de la cama y el susto, pero de repente todo se esclareció en la mente del adulto, dándole conciencia de la situación: había tendió sexo con Serena creyendo que era Grace. No, dado las circunstancias había violado a la chica. Al ver la incertidumbre, confusión y un creciente miedo en el semblante de la jovencita comenzó a sentirse mal, a revolverse su estómago y ser bombardeado por una lluvia de pensamientos e ideas culpándose de lo que hizo, tratando de pensar "tal vez es solo una pesadilla" pero esto fue anulado cuando agachando su mirada levemente vio su masculinidad manchado de su propio semen y de sangre. Serena también estaba muy confundida ante la situación y al notar el estado del aspirante a animador se trató de levantar, pero se detuvo abruptamente al notar un dolor que se intensifico al realizar dicha acción desde su entrepierna, dirigiendo su mirada a esta en la nueva posición noto que desde la entrada salía un poco del líquido blanquecino y, más importante aún, había un pequeño charco de sangre que se formó en el área de la sabana justo por debajo de ella. Ahora el semblante de la chica se horrorizo al unir los puntos en su cabeza. No sabía cómo expresarlo porque se había quedado sin palabras, pero su cuerpo si lo hizo; se puso a temblar, sudar en frio, lagrimas comenzaron a brotar de sus temblores ojos, su mirada se perdió y una mueca se formó en su rostro evidenciando síntomas de estar en un estado de shock. Pasaron solo segundo los cuales se sintieron eternos para el desgraciado hombre quien al notar como estaba Serena se intranquilizo aún más. Tratando de ponerse de pie y ocultar su miembro se levantó milagrosamente si perder el equilibrio y pensando en decir algo intento sacar a la pobre chica quien estaba prácticamente paralizada, moviéndola desde uno de sus hombros. −Serena, ¿estas bi-

−¡NO ME TOQUES! −Retumbo en la habitación. La peli miel antes de siquiera sentir el tacto de la mano sobre ella grito apartándose de esta y tratando de huir retrocediendo sobre su cama. Fue instintivamente la reacción. El angustiado adulto se quedó sin habla ante esa respuesta y se atemorizo por el grito. Serena, la hija de su mejor amiga, a quien conocía desde hace años y de quien se había encariñado ahora le temía. El rostro de Edward comenzó a enrojecerse por la vergüenza y poco a poco comenzó a sudar más. Se había metido en un gran problema, había provocado un gran daño hacia la chica y no sabía cómo lidiar con eso.

−Por-por- agh, por favor, Serena, deja-ja-ja…me explicarte-lo −Tartamudeando y esforzándose en pronunciar las palabras trato de hablar con ella.

−¿Qué quieres explicarme? Acabas de violarme, ¡Me violaste! −Grito dejando al adulto sin habla. Serena, horrorizada ante la situación se indignó mucho llenándose rápidamente de un resentimiento hacia la persona que le había hecho tal abominable acto. Edward, como si se volviera loco, comenzó a reírse ante esto. No tenía control sobre la situación, cada vez se ponía más nervioso y estaba temiendo lo peor. En acto no muy razonable, metió la mano en los bolsillos de su pantalón para sacar su billetera y, a su vez, de esta sacar todos los billetes de esta para ofrecérselos a Serena. No pensó con claridad esto.

−To-tómalos. Por favor, perdóname por esto, yo no, no quería hacerte daño, yo no. −La prehensión de su mano se perdió dejando caer el fajo de billetes al suelo a la vez de que desde los ojos de Edward brotaron lágrimas. Había caído muy bajo, sus nervios lo traicionaron.

−Solo, sal de aquí… −Murmuro cabizbaja la ultrajada chica.

−Pero yo-

−¡SOLO SAL! −Volvió a alzar la voz. En efecto, aquel hombre sin más remedio salió de la habitación dejando la puerta cerrada. No podía hacer nada reparar o si quiera poder ayudar a quien había hecho daño y menos en el estado en que se encontraban ambos. Una vez sola en su cuarto, Serena rompió a llorar ahogando su voz en una esquina de su cama. −¿Por qué me paso esto? −Pensó. El responsable de ese llanto escucho la quebrada voz de la pobre chica, haciéndolo sentir aún más culpable.

Ya en el pasillo el hombre camino casi por inercia sin tener claridad mental de que hacer. Al sentir nauseas instintivamente se dirigió al cuarto de baño y se paró en frente del lavamanos de este, agacho la cabeza y vomito. Luego de haber convulsionado lo bastante, levanto su rostro para verlo reflejado en el espejo frente al suyo, pudiendo apreciar su demacrado semblante ante la agobiante situación. En su mente retumbaba las palabras de Serena "¡No me toque! ¡Me violaste"! mientras miraba su rostro sin poder creer en lo que se había convertido por tan solo equivocarse de puerta, irónicamente se podría hasta reír de su situación. No, no podría tomar esto a la ligera, debía pensar cuales sería sus próximas acciones para afrontar esta situación: conversarlo con Serena estaba descartada de momento, ¿conversar con Grace? Moralmente era lo correcto, pero recordó que ella también estaba tan borracha como él en ese momento y muy probablemente no sabría como reaccionaria. ¿Huir en ese momento de la casa? Paso por su mente rechazándola inmediatamente porque sería el acto más cobarde o al menos eso pensó inicialmente. Quizás no debía "huir" si no simplemente irse esa noche de la casa, esperar a que Grace estuviera mejor y luego confesársele. Si, eso iba hacer.

No tengo una mejor opción −Se dijo a si mismo. Inhalo profundamente, se lavó el rostro, limpio el lavamanos, se desabrocho su pantalón para exponer otra vez su virilidad y poder lavarlo del semen y sangre que tenía (provocándole asco hacia su propia persona al hacer esto) y salió del baño a la habitación de Grace, esta vez la correcta. Al recorrer el oscuro pasillo noto la otra puerta que estaba medio cerrada enfrente de otra, tratando de no mirar esta última. Abrió lentamente la puerta e ingreso a la habitación iluminada por una tenue luz de lampara que enrojecía tanto las paredes como el techo, observando una cama matrimonial y sobre esta una morena semi desnuda durmiendo. Al parecer el sueño pudo con la mujer que lo esperaba. Se acerco hacia ella y la movió un poco para despertarla. −Grace, Grace. Soy yo, Edward, despierta. Por favor− susurro lo suficientemente fuerte como para despertarla. La ama de casa se retorció y abrió los ojos para encontrarse con el hombre que estaba esperando, aun somnolienta casi medio dormida.

−¿EHh? ¿Edward, eres tú? Al fin vienes ¿qué paso, bebe? −Pregunto. El susodicho al notar el estado de conciencia de la mujer pensó en tratar de despertarle completamente pero pronto razono que lo mejor era dejarla así.

−Grace, escucha. Debo marcharme por urgencia porque… porque… −trató de idearse una excusa −porque, por lo del vuelo. Si, eso −suspiro mentalmente− Escucha, se me olvido decirte que debía comunicarme con los de la agencia para programar mi vuelo así que me iré ahora al hotel y mañana por la mañana programare el otro avión que debo abordar. Me voy a ir ahora y mañana después de arreglar eso te llamare para… eso.

−¿Ehh, de que hablas? Creí que íbamos a hacerlo… −Replico la mujer, pero para la suerte del angustiado hombre, comenzó a caer víctima del sueño comenzando a volver a quedarse dormida. Aprovechando esto, Edward la sostuvo suavemente entre sus brazos y la acomodo en la cama, preocupándose de taparla con las sabanas (enrollándola con ellas porque no podía sostener el cuerpo de la mujer sin jacer movimientos bruscos), dejándola mirando hacia el lado contrario de la entrada, apago la lampara de la mesa y camino sigilosamente para salir de la habitación no sin antes escuchar un "Te quiero, mi amor" por parte de su querida amiga.

Si supieras lo que hice, Grace… −Pensó al salir de vuelta al pasillo. Bajo las escaleras, fue donde se encontraban sus maletas y las acomodo casi despreocupadamente, las tomo y se dirigió a la puerta de la casa para salir. Fue recibido por la fría brisa de la noche, camino unos pasos pasando al lado de un durmiente Rhyhorn el cual al verlo de reojo no le dio importancia y siguió durmiendo. Miro de vuelta al hogar que había abandonado y se dijo así mismo −Nunca más volveré a este lugar. Lo siento mucho Serena, nunca quise hacerte daño. −Emprendió la marcha para dirigirse a Ciudad Luminaria.

Pasaron un par de horas después, ya amaneciendo cuando Serena despertó sobre su cama quien sin darse cuanta se había quedado dormida llorando. Estando consiente, volvió a su pesadilla. Se sentó sobre la cama y la observo notando la mancha de sangre en esta, señal de lo que había acontecido hace solo unas horas atrás, volviendo los recuerdos de haber despertado y encontrar a Edward, el amigo de su madre, lo más parecido a un padre que ella tenía, sobre ella con su pene metido dentro de su vagina. Temor, tristeza, rabia, ira, desasosiego y angustia volvió a sentir la peli miel. Se movió para salirse de su cama, notando que le dolía al separar las piernas haciendo un pequeño gesto de dolor, arreglándoselas para quedar enfrente de su cama y pensar "¿qué voy a hacer? ¿decírselo a mamá?" paso por su cabeza, siendo el problema de cómo debía decírselo. No, no quería decírselo. No quería que nadie supiera sobre esto, nadie. Le avergonzaba y la hacía sentir como una víctima, no sabía cómo exactamente debía afrontarlo y si era difícil para ella, también lo sería para su mamá. Tomo la decisión de no decirle nada hasta saber cómo y cuándo debía hacerlo, pero primero debía hacerse cargo de ocultar las pruebas de lo acontecido en su cuarto. Se puso su pantalón de piyama que había sido removido por él, salió de su habitación para entrar al de su madre y cerciorarse si estaba despierta. Asomándose con cuidado vio a su progenitora durmiendo en su cama, volvió a su habitación y se puso manos a la obra: primero, desarmo su cama sacando las sabanas asegurándose de separar la manchada de sangre del resto y cerciorarse si se había pasado al colchón lo cual, en efecto, no ocurrió. Después, se desnudó dejando su ropa en el suelo, tomo una toalla guardada en su closet para enrollársela sobre si misma, tomo las prendas del piso notando el fajo de billetes que había en él, suspiro, lo tomo para esconderlo en una en su repisa dentro de una pequeña caja la cual su madre nunca habría cuando iba a limpiar su cuarto. Salió al pasillo cargando las telas en sus brazos, se dirigió al baño para darse una ducha y poder limpiarse todo, haciendo especial énfasis en su área privada. Con cierto temor dirigió sus manos hacia los labios de su vagina y los separo para que el agua dela regadera pudiera llegar más fácilmente, se sobo con cuidado observando un hilo de agua rojiza que escurría por el interior de su pierna.

Esto me lo hizo él… −Pensó. De pronto sintió lagrimas escapar de sus ojos al sentirse superada nuevamente, pero –No, no llorare. No de nuevo a causa de él. Debes ser fuerte, Serena. Debes serlo… −trato de convencerse. Terminada la ducha, salió de la bañera y dejo correr unos momentos más el agua para que no hubiera ningún rastro de sangre. Después se secó, se envolvió en otra toalla, tomo las sabanas y prendas del suelo para dirigirse a otra habitación donde estaba la lavadora. Primero metió las sabanas no manchadas y la ropa para lavarlas, mientras en eso tomo la sabana manchada y decidió lavarla a mano utilizando una escobilla y un detergente especial para eliminar rastros de sangre en la ropa. −Gracias mamá por comprar esto. −exclamo, recordando que Grace utilizaba ese artículo de limpieza para lavar las prendas ensangrentadas cuando a una de las dos les llegaba la regla. Se esmero en lavarla muy bien y rigurosamente para no dejar ni un rastro, dicha tarea le tomo alrededor de veinte minutos. Terminado la limpieza, saco las ropas de la lavadora y metió la sabana para lavarla aparte, dreno toda el agua asegurándose de no dejarle pista a su madre de haber utilizado la escobilla y el detergente para fregar, espero otros veinte minutos a que terminara el ciclo para tomar todas las telas y dejarlas en un cesto para mas tarde colgarlas afuera. Volvió a su habitación, no sin antes pasar por la de su madre para ver si seguía durmiendo (fue así), entro en esta y se cambió de ropa poniéndose otro conjunto de ropa para andar por la casa, dio vuelta el colchón y armo de nuevo su cama. Habiendo terminado, volvió al cuarto de baño, tomo el cesto con la ropa mojada, bajo al primer piso y salió al patio trasero para colgar la ropa. Viendo nuevamente de que no se notaba ni una mancha suspiro de alivio y volvió a entrar a su hogar. Observo el reloj, notando que eran las 08:15 –"Es muy temprano. Ya sé, voy a hacer el desayuno para mí y mamá. También le daré de comer a Rhyhorn y a Fletchling. Si, eso hare. −Habiéndolo decidido, puso manos a la obra. Noto al observar el linving que no se encontraban las maletas de Edward, es más, tampoco lo vio por alguna parte de la casa. –Debió haberse marchado ¡TONTA! Pude habérmelo topado, menos mal que se fue. −Pensó. Ya eran las 09:30 cuando la peli miel había terminado el desayuno, se había tomado su tiempo para ello. Finalmente fue al cuarto de su madre para despertarla y decirle que baje a desayunar. −Sí me pregunta el porqué prepare el desayuno le diré porque simplemente tenía ganas de hacerlo, además de que ella se había emborrachado anoche y no quise despertarla.

Varias horas después, en la tarde…

Las dueñas de casa estaban juntas comiendo en la mesa el almuerzo. A Grace le dolía la cabeza por lo que, como fue en el desayuno, dejo a Serena encargarse de la comida, así como también de asear la casa (excusa perfecta para la peli miel para decirle que se cambiaría de sabanas y que ya había lavado las otras cuando despertó). La más joven comía sin mucho apetito fingiendo una falsa sonrisa para no levantar sospechas de su estado de ánimo y en busca de armar una conversación, molesto a su madre del cómo estaba vestida cuando fue a despertarla. Grave error porque no hizo sentir vergüenza a la morena (mayoritariamente, solo al principio) sino que llevo la conversación de nuevo hacia Edward y que este se había ido repentinamente anoche. La peli miel no lo había pensado, pero considerando que su madre estaba borracha y que tal vez se encontraba en esas "fachas" para tener otro encuentro intimo con Edward. Si a eso le sumaba el acontecimiento de la noche anterior entonces vino a su mente ¿por qué termino en su cuarto? No pudo reflexionar mucho en esto cuando de repente sonó el teléfono de la casa que fue atendido por la morena.

−¿Aló? ¿con quién hablo? −contesto en voz alta −¡Ed! Eres tú −sacando de sus pensamientos a la oji azul quien puso atención a la conversación. −Bueno, señor, creo que me debes una explicación, tú… ¿Qué te paso? … ¿en serio? …entonces… −hubo una pausa −está bien, hoy a las 17:00 nos reuniremos en ese lugar. Sigo molesta contigo, así que más te vale explicármelo todo. −Colgó la mujer. Volvió a sentarse a la mesa y notando la curiosidad de su hija le hablo −Era Edward. Quiere que nos juntemos hoy los dos para contarme algo muy importante. Se notaba muy nervioso.

−Si, supongo de vería ser sobre eso… −desvarió inconscientemente la adolescente.

−¿Qué cosa, querida? −Dándose cuenta la aludida, rápidamente se puso nerviosa y moviendo sus manos de un lado hacia el otro respondió:

−¡Nada! Nada importante, mamá. −Exclamó. Terminaron de comer, con Grace volviendo a su cuarto para descansar dejando sola a su hija que se mantuvo en el sofá, reflexionando sobre la llamada de Edward y si debía contarle a su madre sobre "eso". −No sé que hacer…

Pasaron las horas, mientras tanto con en otro lado de la región se encontraba un desganado hombre, caminando por la acera de las calles de la gran capital de Kalos. Mirando el reloj de su muñeca comprobó que eran las 16:00, faltaba solo una hora para reunirse con su amiga y tener que explicarle todo. El angustiado hombre no paso un buen día, de hecho, no había podido dormir desde la madrugada cuando abandono la casa de su amiga y de su "victima". Tampoco había comido algo, el malestar en su estómago era más grande que su apetito así que solo tomo un café muy fuerte para poder mantenerse despierte y de paso con una ducha de agua fría para recuperarse de la resaca. Había llamado a Grace temiendo que Serena le contestara o peor, que ella ya le habría platicado sobre su incidente, para su suerte (o mala suerte, no sabía como definir eso) al parecer la ex corredora no estaba al tanto de nada, lo cual lo alivio solo un poco pero inmediatamente después de eso sintió como una barra caliente en su garganta al pensar en que debía decirle cuando se reuniera con su amiga.

Maldita sea ¿Cómo debería contárselo? −Se cuestionó. No sabía por dónde empezar o si quiera como iba a reaccionar Grace, solo sabía que no sería para para nada una buena reacción. Intriga y miedo se mezclaban dentro del pobre hombre, preocupación por haber dañado a una persona querida para él y peor aun cuando pronto podría seguir provocando aún más daño. Tal vez simplemente debería huir y desaparecer. No, no podía hacer eso. El daño ya estaba hecho y debía afrontarlo. Si lo iba a confesar ¿no debería ir a la comisaria y declarar su crimen? Tal vez, pero definitivamente Grace debía saberlo de su boca, la conocía y por más que deseara un odio hacia él, sabía en el fondo de si mismo que eso no era posible. Lo más probable era la posibilidad de que la morena no le creyera, pronto se horrorizaría por tal conocimiento y después de escuchar su explicación tal vez llegaría a ser condescendiente de la situación. No importaba como reaccionara Grace o si llegara a perdonarlo, el hecho era ineludible: una de las personas más cercana a ella termino hiriendo irreversiblemente a su ser más amado. –Grace… −Susurro, viniéndole a su mente todos los momentos y recuerdos que tenia de ella, desde el primer momento cuando la conoció hace años, pasando por su adolescencia, juventud, las practicas, sus peleas, besos, cuando se separaron y volvieron a encontrarse… cuando nació Serena, los momentos en los que ayudo a criarla y finalmente los de hace dos días, los más recientes, en esos momentos felices en los cuales pasearon y conversaban los tres, pensando especialmente en la oji azul y volviendo a su mente el rostro de odio y miedo de ella. −Serena, por favor, perdóname. Yo no quería…

−¡CUIDADO! −Al guíen grito. Hubo el sonido de un derrape en el pavimento, un brusco choque y, de pronto, se oscureció todo para Edward.

Eran las 16:20. En la casa de Serena y Grace, ambas mujeres estaban viendo la televisión sentadas en el sofá con la peli miel sumida en sus pensamientos y la morena preocupada de verificar la hora. La ama de casa ya estaba recuperada de su dolor de cabeza y se había arreglado para el encuentro con su amigo, en tanto su hija tenía ocupada su mente en querer decirle algo a su madre.

−Mamá, oye ¿te puedo preguntar sobre algo? Es sobre… Edward.

−¿Uh? ¿qué quieres saber, tesoro?

−Este… −hizo una pausa y pensó –¿Qué debo preguntarle? ¿Quizás sobre eso? Si, eso es: Mamá, el señor Edward ¿cómo es? Me refiero a como persona y amigo tuyo. −Preguntó.

−Me extraña, Serena. Creo que ya deberías tener una idea de cómo es él. −Respondió.

−Por favor, quiero saberlo directamente de ti. −Replico, en un tono algo suplicante.

−Bueno, es un muy amigo para mí. Si debería definirlo como persona, te diría que es muy tímido, se avergüenza con facilidad, no es muy atlético, no sabe mentir, no sabe guardar secretos, a veces no se que pasa por su cabeza y en otras, toma acciones sin previo aviso −hizo una pausa, cerrado los ojos y prosiguió −pero, en un hombre muy atento, noble con sus amigos, trabajador, honesto, si bien en algunos aspectos no es muy confiable al final es alguien a quien le confiaría mi vida −pensando en él, se sonrojo. – Es alguien muy especial para mí y sé que también lo soy para él. También eso te incluye a ti, Serena. −Esto último sorprendió a la adolescente. Viniendo de su madre y como esta se comportaba al hablar, comenzó a sentirse mal en querer decirle sobre eso que paso entre ella y él.

−Vaya, mamá.

−Aunque, bueno, a veces cuando bebe y se pasa de tragos termina desapareciendo, como paso hoy. De hecho, recuerdo una vez cuando fuimos a celebrar porque gane mi primera carrera como profesional, esa vez bebimos y nos pasamos de la cuenta. Cuando unos amigos nos fueron a dejar al departamento, yo me fui a dormir directo a la cama y Edward dijo que se quedaría un rato en el balcón para tomar algo de aire fresco. A la mañana siguiente al despertar, de casualidad mire por el ventanal y encontré al pobre acurrucado en una esquina entumido de frio. Le pregunte porque estaba afuera a esa hora tan temprano y me contesto que se había quedado en el balcón toda la noche. Al parecer, se olvidó de cómo abrir la puerta para volver a entrar, trato y trato de correr el vidrio, pero no pudo. −Se detuvo un rato para contener su risa −resulta que se había equivocado de ventanal, en vez de correr el de la derecha, lo hizo con el de la izquierda y ¿sabes que me dijo sobre eso? −expectante, le pregunto a su hija −dijo "creí que era la derecha mirando desde afuera" ¡Jajaja! −Finalizo riendo la mujer. También Serena se rio.

Vaya, que despistado jejeje… Un momento −pensó –Si eso le sucedió cuando se emborracho, ayer cuando me fui a dormir se quedó bebiendo ese whisky con mamá y hoy en la mañana la botella estaba vacía. Quizás se emborracho igual que mamá −recordó como estaba su mamá vestida cuando la fue a despertar y el acontecimiento que presencio la noche anterior entre ambos adultos–tal vez Edward se iba a encontrar con mamá para hacer esto como la vez anterior, lo iban a hacer arriba pero se equivocó de cuarto, entro a mi habitación, me confundió con ella y luego… −uniendo los puntos su cabeza no se percató cuando su madre le dijo:

−Bueno, hija, ya me voy. Te quedas en la casa y te llamare cuando me reúna con Edward. Adiós teso-

¡Boletín informativo de última hora! −Provino desde la televisión, llamando la atención de la mujer −Hace unos momentos ocurrió un accidente en ciudad Luminaria, en una de las principales calles. Un camión impacto con un transeúnte que al parecer cruzo con la luz roja, la víctima fue reconocida por el nombre de Edward Oyarzun, varón de… −Informo el locutor con unas escenas que aparecieron mientras relataba la noticia donde se podía observar un cuerpo tendido en el pavimento cubierto por un manto azul con una ambulancia, policías y varias personas alrededor. −Si, me confirman que la víctima habría fallecido al instante de la embestida del móvil… −Serena había quedado conmocionada por la noticia, pero para su madre fue peor.

−Edward −Exclamo la mujer, desmoronándose y tapándose la boca con su mano intentaba contener sus lágrimas. Ese día fue muy ingrato para los tres…

Al día siguiente, Grace se reunió con los otros colegas de su desafortunado amigo quienes acudieron cuando estos se enteraron de su fallecimiento. Durante esa semana, se llevaron a cabo los servicios fúnebres donde también otros conocidos y familiares de Edward se reunieron. Grace, quien era de confianza, ofreció su hogar para llevar a cabo esa reunión y dos días después asistió al funeral de su amigo. La pobre mujer estaba devastada moral y emocionalmente, solo Serena lograba calmar un poco su dolor al estar con ella. Los colegas de Edward le entregaron a la mujer un recuerdo de su fallecido amigo: un collar de cadena delgada y un anillo. Al parecer, pensaba regalárselos a ella cuando finalmente pudieran establecerse en Kalos, hasta que el destino se interpuso en los planes del aspirante a animador. Pasaron los días, semanas y la ex corredora seguía de luto. Trataba de ocultárselo a su hija, pero en las noches, en su cuarto se ponía a llorar observando el collar que había dejado atrás su amor. Serena también se vio muy afectada por eso, se sentía muy mal por el dolor que sufría su madre y, también, por lo que ella pasaba, en el fondo se dio cuenta que también quería a dicho hombre aun teniendo sentimientos encontrados desde ese día, pero principalmente, se sentía muy mal por su mamá. Ya no quería revelarle nada ella y decidió guardárselo para si misma, no se lo perdonaría si le provocara más daño a su madre. Pasaron las semanas y todo parecía volver a la normalidad, la ama de casa, si bien, aún se sentía triste no podía dejarse desmoronar, no cuando tenía una hija por la cual velar por lo que volvió a su rutina y trato de ocupar su mente en otras cosas, entre ellas volver a los entrenamientos con Serena, pero con un cambio: siempre llevo consigo el collar que Edward quiso regalarle. En tanto, la peli miel también poco a poco volvió a normalidad, sabía que su madre no estaba del todo feliz, pero se alegraba de ver que ella se esforzaba en salir adelante. Algo también cambio en la adolescente: al principio, durante algunas noches tenía pesadillas reviviendo el momento donde fue ultrajada, con la primera vez sintiendo miedo y desagrado por eso, pero, poco a poco, al recordar la sensación, los gestos al ser tocada, acariciada, de sentirse "amada" cada vez más sé excitaba por haber tenido sexo. Era algo muy raro para Serena, cuestionándose si lo que le pasaba era algo normal. De pronto, en las noches cuando dormía sin querer jugaba consigo misma, tratando de revivir eso que le trajo primeramente desagrado y, después, deseo por probar algo prohibido. Un día, al limpiar su cuarto, Serena se topó con una cajita recordando la última vez que la había visto. Reviso su contenido y encontró un bajo de billetes, los cuales Edward le había dado aquella ocasión. Decidió tomo el dinero y cuando fue a la ciudad por un encargo de su madre aprovecho la oportunidad y compro una tableta electrónica, manteniéndola oculta de su madre en todo momento y comenzó a utilizarla durante las noches para averiguar más cosas, entre ellas visitar contenido erótico. En una de esas, encontró un blog donde personas anónimamente compartían sus experiencias sexuales: iban desde cosas normales, encuentros casuales hasta relatar con lujo de detalle de cada acción de los internautas. La peli miel se vio muy estimulada por esto e ingreso al blog, donde relato la vez que había perdido su virginidad y como fue. Las respuestas a su entrada no se hicieron esperar y por la morbosidad del asunto varios usuarios comentaron su relato, algunos eran de apoyo ante esa experiencia traumática, pero otros eran más audaces como por ejemplo: "me hubiera gustado ser el hombre que te desvirgo, preciosa", "ese sujeto es igual que yo; preferimos las jóvenes", "oye, ¿no te gustaría volver a sentir la verga de un viejo dentro tuyo?" y así. A la peli miel le excitaba mucho el pensar en como hombres mayores tomaran ventaja sobre ella y, averiguando más información, encontró que hay muchos a los cuales les gustaban las chicas sumisas y jóvenes. Pronto comenzó a consumir porno donde la mayoría de las veces, era la mujer la que era sometida por el varón o incluso varios. Poco a poco, Serena se volvió adicta a ese tipo de contenido.

De vuelta al presente…

La aspirante a entrenadora había llegado al laboratorio de del profesor Sycamore, noto como en esta había algo de desorden con trozos de yeso en el suelo, agujeros en las paredes y demás. Ya había hablado con el profesor, eligió a su primer Pokémon, Fennekin e incluso averiguo sobre la persona por la cual había emprendido su viaje en primer lugar, Ash. El profesor le iba contado que el azabache estuvo en el laboratorio y le narro los sucesos que lo involucraron a él, su Garchomp y unos tipos que al parecer fueron los responsables del incidente televisado anoche. Prosiguieron su conversación en otro cuarto donde se sentaron para charlar más cómodamente−Entonces, ahora Ash se dirige a ciudad Novarte ¿no? −Pregunto la entrenadora novicia.

−Así es. Le recomendé que retar a Viola, la líder de gimnasio de esa ciudad. −Respondió. Sycamore al principio no había prestado atención, pero al ver mejor a la chica frente a él noto que era muy linda y con una bonita figura. Una dama muy atractiva para él y que cumplía con sus estándares. Ella tiene dieciséis años, ¿verdad? No está mal, ya es toda una mujer. Coqueteare un poco con ella a ver como reacciona. −Pensó. Acercándose hacia la chica, la tomo desprevenida pasando su brazo izquierdo por sobre la chica haciendo como que estaba bostezando y lo gano justo por sobre el hombro de esta. −¿Sabes, Serena? No acostumbro a recibir entrenadoras tan guapas como tú en mi humilde laboratorio. Normalmente vienen solo niñas de diez años a recibir su primer Pokémon pero tú, eres la fruta más madura que ha venido a aparar en este lugar. Ash es muy afortunado al tenerte como su novia. −Dijo, algo descarado y con un tono muy suave y seductor. Él sabía que era considerado un hombre muy guapo y atractivo para las mujeres y tomaba partida de eso.

−No, no. Ash no es mi novio. Solo es un viejo amigo a quien quiero encontrarme. −Respondió efusivamente. Se sonrojo por la insinuación sobre el entrenador, pero, también, porque noto el avance del profesor en ella. −Sycamore es muy guapo, me pregunto si lo que dijo era enserio. Esto se parece a esos videos donde el profesor coquetea con una alumna… tal vez, quizás… −Imaginándose esto, su cuerpo reacciono ante la estimulación. El adulto al ver que no había un rechazo en sus avances, fue un poco más allá dejado caer su mano para apoyarse en el hombro y con la otra libre la dirigió para tomar el mentón de la chica.

−Pues, que lastima. Si yo fuera él, estaría muy feliz de tenerte como mi novia. −Levanto la cara de la chica para quedar justo a la altura de sus ojos. La adolescente se había puesto roja como un tomate ante dicha acción, lo cual agrado al galante varón y prosiguió para dar un paso aún más haya en su coquetería. −Eres muy bella y exquisita, Serena. No hay hombre sobre la faz de la tierra que no le gustaría estar contigo. −acerco su rostro hacia el de ella, casi juntando sus labios y le soplo sobre estos −pero bueno, lástima que no puedo ser uno de ellos. −se apartó al decir esto. Con esta acción, quería evaluar como reaccionaria la peli miel: si no quiera seguir adelante, simplemente se detendría y diría que fue una broma. En cambio, si veía algo diferente, aceptaría la proposición. Maquiavélicamente, sabia como actuaban ciertas mujeres ante sus coqueterías, intuyendo que la oji azul sería del tipo "fácil de seducir". No se equivocó.

−Pues… yo-yo me siento muy alagada, profesor. Tan solo quizás-

Eureka −penó No, no podría hacer tal cosa. Soy muy mayor para ti. Pero, si quieres, podríamos "jugar" ser novios por una tarde. Sería una muy buena experiencia. −Le ofreció.

−¿No-novios? Ehh −trató de articular palabra alguna, pero se quedó en blanco –¿se me está declarando? No, no eso. Entonces, me está sugiriendo… ¿hacer eso? −reflexiono. Tomo una breve pausa y respondió −pues, si es por una tarde no creo que fuera mala idea… −Desviando la mirada, estaba expresando el aceptar la proposición cuando fue sorpresivamente interrumpida por un beso en los labios. El científico Pokémon la volvió a tomar desde el mentón jalandola hacia él para unir sus bocas, sin rodeos empezó con un apasionado beso abriendo su boca para saborear los suaves y dulces labios de la jovencita. Metió su lengua en la boca y comenzó a moverla por toda esta, topándose con el otro apéndice femenino, tanteando las encías e intercambiando saliva. Pego más su cuerpo al de ella, bajando su mano izquierda al seno de esta y masajearlo, mientras que con la otra mano la llevo al muslo para sobarlo durante candente beso. La mente de Serena se había vuelto en blanco, jamás había sentido tanto placer y nunca creyó que un simple beso la pudiera provocar tal nivel de lujuria. Fue tan fuerte la experiencia que sus pupilas se fueron hacia arriba y desde su intimidad salieron jugos de amor, humedeciéndose. Tuvieron que separarse por la falta de aire para ambos, si bien la adolescente no quería separarse, de haber seguido, era posible un desmayo por parte de ella a la falta de oxígeno.

−Mi bella dama, ese beso debió encenderte mucho ¿verdad? Lo puedo saber por−tanteo con su mano el interior de los muslos −por lo húmedo que está aquí abajo, querida "novia" ¿Qué te parece si continuamos en mi oficina? Quiero estudiar más de ti. −Seductoramente, se levantó y tomo la mano de la chica.

−Seh, vamos, "novio" −Respondió. Tomada de la mano, fue guiada por el Sycamore hasta su oficina. Caminaron por el pasillo hasta llegar a la oficina, el profesor le abrió la puerta para dejarla entrar primero y antes de ingresar él, observo a ambos lados del pasillo que no estuviera su asistente cerca o alguna otra persona cera. Estando conforme con su observación, cerró la puerta detrás suyo poniéndole el seguro para asegurarse de no ser interrumpido.

Serena había iniciado su viaje como entrenadora y, además, en los caminos de la libido, lujuria, deseo y sexo. Su viaje acaba de comenzar…

Continuara…

PD: Gracias por leer.